Capitulo 2: Un Regalo Alas para Volar

Que habitación mas grande, pensé en el momento en el que entre a la que me habían asignado estaba al lado de la habitación del Joven Leonel, a pesar de que mi habitación es mucho mas grande desde que huy me he tenido que hospedar en hoteles cuyas habitaciones eran del tamaño de la caja de zapatos, esta es linda tiene amplias ventanas las Domesticas arreglaban y cambian sabanas cortinas, estaba todo muy empolvado pero no le quitaba lo hermosa, si lo pienso mejor no solo la habitación es hermosa sino también la casa tienen un gran jardín con gran variedad de flores, una piscina espectacular lucia encantadora, aunque en el momento en que tuvo que entrar a ella no se fijo en eso.

-Hemos terminado señorita. Dijo Yalet, realizando una reverencia.

-Gracias, de verdad no deberían de causarse tantas molestias por mí. Dije apenada. Estar en una casa que no es la mía siendo una desconocida y recibiendo esta clase de atención, de verdad se siente molesto.

-No es ninguna molestia, además la Sra. Ha ordenado que se le sirva en todo lo que pida. Y es un honor serle de ayuda. Dijo Salet quien era un poco más alta que Yalet y sus ojos color negro mientras que los de la otra hermana eran marrones.

-Pues aun así me siento incomoda al recibir tantas atenciones, además yo también trabajo para los señores de la casa, esto nos pone un igual de condiciones. Dije

-Pero la verdad es que no es así. Dijo Yalet.

-¿No? ¿Por qué no? Pregunte intrigada ante ese comentario

-Pues el joven tiene cierto agrado por usted, sino no la hubiera dejado quedarse en esta casa y menos encargarse personalmente de las cosas de el. Ya que el Joven nunca deja que nadie haga sus cosas, solo Sr. Robert lo hace.

-Ya veo…

-La cena esta lista puede bajar para que acompañe al Joven Amo a la mesa. Dijo Sr. Robert desde el umbral de la entrada.

-Claro iré en un momento, no hare esperar al Joven Leonel. Dije

Esta chica es intrigante, extraña pero su esencia enigmática me atrae, quiero saber más de ella. Mis padres se han marchado de nuevo por un viaje ni siquiera a terminado mi cumpleaños y ya han tenido que irse, pero los entiendo ellos deben seguir con sus vidas, no debo ser una piedra de tropiezo en sus caminos.

-Buenas noches. Esa voz es ella. -¿Cómo estas?

-Bien respondí de verdad me encanta el sonido de su voz es demasiado dulce.

Nos sirvieron la cena y comimos en silencio, ninguno de los dos hablo pero por más frio que pudiera parecer la escena ya sentía una extraña calidez en mi interior. ¿Qué será? Nunca antes la había sentido. Por nada ni por nadie.

-¿En que piensas? Sus palabras rompieron el silencio y sentía como de pronto una luz llegaba a mi vida.

-¿Por que crees que pienso en algo especial? La verdad su pregunta fue extraña era como si supiera lo que pienso.

-Porque has tomado una posición bastante relajada, como cuando este muy confiado seguro de que nadie te hará daño. Como si sintieras que estas bajo una cálida abrazo de la persona que quieres.

-Vaya eres muy… profunda, ¿Qué estudias?

-¡Literatura y medicina! Extraño ¿no?

-Pues si, las carreras no tienen que ver una con la otra.

-Es que yo deseo estudiar literatura pero mi padre que es medico reconocido quiere que herede la clínica de la familia ya que soy hija única. Entonces por eso estudio medicina.

-¿Por qué tanta confianza?

-¿Eh?

-¿Por que me hablas como si me conocieras de siempre?

-No me hablas también tú a mí de la misma manera…

-¿quiere decir que solo correspondes?

-No, de verdad no se que es pero por ti siento algo especial. Y me quede porque quiero descubrir que es.

Es increíble nunca me imagine que ella compartiera los mismos sentimientos que yo, será curiosidad es porque llevo mas de 1 año sin hablar con otra mujer que no sea mi madre, las domesticas y mi doctora Celina quien siempre me ha brindado su apoyo. Ella es el tipo de mujer con el que nunca me hubiera casado.

Siempre vivía de negocio en negocio, de un lado a otro siempre tuve relaciones con mujeres que conocía en las conferencias con mis colegas, pero para conocer a una chica como esta tendría que estar volviéndome un pervertido de otra manera no podría haberla conocido.

-Ya llevo una semana aquí, el tiempo a transcurrido rápidamente… casi no lo he visto esta semana ha estado en una clínica realizándose exámenes, me entere que perdió la vista en un accidente y que los doctores le dicen que con un trasplantes de corneas podría recuperar la vista. Pero que tambien esta la posibilidad de que no funcione.

-Señorita el joven ha vuelto y quiere verla. Me dijo Salet.

-Claro vamos. Camine hasta el estudio donde el se encontraba sentado en la silla detrás del escritorio, la verdad se veía muy apuesto de seguro cuando podía ver era un Casanova pensé.

-¿Cómo has estado?

-Muy bien y ¿tu?

El que ella se preocupe por mi, me hace muy feliz.

-Bien, te mande a llamar porque quiero hablar contigo.

-Seguro.

-¿Eh?

-Digo yo también quiero hablar contigo.

-¿De verdad?

-Aja, es que no hemos tenido tiempo de hablar mucho.

-Cierto, y bien ¿De que hablamos?

-Pues cuéntame de ti… ¿Qué edad tienes?

-Tengo 26 años, y ¿tu?

-Tengo 20 años, ¿Cuál es tu profesión?

-Arquitecto… ¿Cuál es tu color favorito?

-Rojo, me encanta el chocolate, mi época favorita del año es otoño, soy fanática de la moda de alta pasarela, y tengo un carácter cambiante, aunque mi personalidad es según mis conocidos buena.

-¿No lo crees así?

-Pues no se, todos tenemos momentos en los que no hacemos cosas propias de nosotros pero esta bien porque es parte del aprendizaje.

-¿Quiere decir que harías lo incorrecto aun sabiéndolo?

-De los errores se aprende, de las malas decisiones se obtiene sabiduría para tomar otras; el que pierdas una batalla no significa que pierdes la guerra, solo significa que debes aprender.

-Si la literatura es lo tuyo….

-Gracias aunque sino supiera medicina no estarías aquí.

-Tienes razón. Aun no me has dicho a que se dedica tu padre.

-Porque no salimos a dar un paseo.

-¿A dónde propones que vayamos?

-Eso será sorpresa.

Deje que ella hablara con el chofer del auto y le dijera el lugar a donde iríamos me pidió que dejara la vara, "Hoy seré tu guía" me dijo, entramos al auto y nos encaminamos a ese lugar que era una sorpresa.

Cuando abrió la puerta del coche un olor a pasto fresco llego a mi nariz, me pidió que me quitara los zapatos. Le hice caso, por alguna razón siento que haría todo lo que ella me pide.

-¿Lo sientes? Me dijo

-¿En donde estamos?

-En un lugar donde no necesitas saber donde están las cosas puedes caminar a donde quieras y nada malo pasara.

-¿Pero, sino veo como sabré a donde ir?

-Hoy no necesitas ver solo sentir.

-¿Qué tengo que sentir?

-La tierra baja la planta de tus pies, el viento que roza tu piel, la aroma de la frescura de este lugar, sentir en tu piel los cálidos toques del sol.

-Es fácil decir esto cuando tú puedes verlo.

-Pues no es así.

Me llevo la mano que sostenía hasta sus ojos y sentí una tela gruesa cubriéndolos.

-¿Te has vendado los ojos? ¿Por qué?

-Por que hoy en vez de ojos para ver el camino, mi regalo para ti es alas para volar.

-¿Alas para volar? Tú volviste loca.

-Puede ser, pero vamos corre salta, rueda has lo que quieras. Hoy puedes ser y hacer lo que desees.

Me soltó la mano y entonces por un momento me sentí débil, expuesto aun mundo que no podía ver. Pero poco a poco me relajé e hice lo que ella me pidió camine por todos lados no sentí nada en mi camino entonces corrí casi podía volar, en ese momento comprendí sus palabras, me tire en la grama rodé, me levante salte, me reí como nunca, sentía todo nuevo y por primera vez en 2 años era feliz.

-Gracias le grite porque no sabía donde estaba.

-De nada. Me respondió

Pasamos toda la tarde allí, hasta que llego el chofer a buscarnos cuando entramos al auto no podía dejar de sonreír de verdad esta chica es muy diferente a todas las que había conocido.

-Reyko dije y de pronto sentí que algo caía sobre mis piernas. Cuando lo toque era su cabeza ya no tenia la venda. Pero sentí sus parpados cerrados.

-Se ha quedado dormida señor. Me dijo el chofer. –La joven se veía cansada pero no se preocupe debe sentirse contenta.

-¿Por qué lo dices?

-Porque tiene una sonrisa.

Sonríe al saber eso, entonces mi curiosidad aumento al sentir que tenia entre mis manos la oportunidad de tocar sus rasgos y darme una vaga idea de cómo es ella. Primero toque sus ojos, luego su nariz, sus mejillas, su cabello se sentía suave. Seguí en contorno de su rostro y sin querer rose sus labios por algún motivo me pareció que eran demasiado suaves demasiado cálidos. ¿Serán también dulces? Sacudí mi cabeza para desechar ese pensamiento. No, ella merece algo mejor alguien que le pueda mostrar el mundo, no que ella tenga que mostrárselo.