La espera imprevista tiene a Sherlock tamborileando sus dedos en el escritorio con frustración.

Cuando la estática estalla, se distorsiona y se aclara, se presenta el familiar cuadro de John desplomado en la mesa, con Moriarty a su lado. Su mente reproduce un macabro juego de encuentra-la-diferencia (el rostro y cuello de John empapados de sangre, la mesa enrojecida, Moriarty con un cambio de ropa) y se inclina hacia delante para conseguir una vista más de cerca.

John ha sido golpeado, eso es obvio por la manera en que su estómago se encoje hacia adentro con pedazos de mucre de zapatos sucios manchando su jumper. Su cuerpo está agitado, como si hubiese estado corriendo, lo cual es imposible. Sherlock sospecha que ha sido inyectado con un estimulante para evitar que se desmaye, y el sutil temblor a lo largo de la línea del cuerpo de John reafirma eso.

Moriarty sonríe de su enferma forma.

"Me alegro tanto de ver que escapaste de esa bomba, Sherlock. De lo contrario, no sabría que hacer con tu mascota." Se pausa, sus ojos errantes sobre John, y esa sonrisa de alguna forma crece. Sherlock puede ver el blanco de sus afilados pequeños dientes. "En realidad, es una mentira, hay muchas cosas que haría, pero torturarlo es mucho más divertido con una audiencia, ¿no lo crees?

Tira una de las mejillas de John, como si fuera un niño, con un movimiento casualmente violento que reabre las heridas coaguladas en su boca. La adrenalina debe haberlo hecho más propenso a las sensaciones, y Moriarty ríe mientras John se retuerce en dolor, tirando de nuevo. La sangre mancha las puntas se sus pálidos dedos y se los limpia en una de las partes limpias del sweater de John, arrugando la nariz con disgusto.

El computador emite un pitido y un IM aparece.

M: ¿Remover un miembro o remover un órgano?

Sin anestesia, naturalmente.

Y Sherlock no puede hacerlo. Honestamente desea nunca haber conocido a John, si es que eso significaba ahorrarle este sufrimiento.

"30 segundos," chilla Moriarty. "O dejaré a mi asistente a que tenga un poco de diversión con su soplete. Él es muy creativo."

Los ojos de John están cerrados y las manos de Sherlock tiemblan sobre el teclado mientras tipea la única respuesta que no terminará en la muerte (porque él sabe que puede encontrarlo. Lo sabe.)

S: Miembro.

"Oh, eso es excelente," Dice Moriarty animadamente, saltando de la mesa y sacando su iPhone. "Tengo una aplicación para esto."

John respira lentamente en el fondo, fuera foco mientras Moriarty juguetea con su teléfono.

"¡Ahá! Chilla encantado. "Brazo izquierdo, mascota. ¡Eso no es tan malo! ¿No es ese tu lado jodido? No he visto la cicatriz."

Incluso fuera de foco, Sherlock puede ver sacudirse en atención, abriendo los ojos, tensándosele el cuerpo cuando se da cuenta de lo que va a ocurrir. Moriarty le muestra a la cámara su teléfono, la pantalla mostrando una aplicación que elige al azar con Brazo Izquierdo iluminado.

"¿Ves? Dice, guardando su teléfono. "No estaba inventándolo." Se acerca y estira sus brazos. "Yo voy a filmar, tú ve y ayuda a sostener a John. Creo que realmente va a gritar con esto."

Hay un movimiento confuso y por un momento, todo lo que Sherlock puede ver es concreto (Están en algún tipo de sótano la luz artificial lo confirma el diseño es compatible con depósitos de fábricas) y luego Moriarty está sosteniendo la cámara. Uno de los hombres saca el soplete de la mesa, y de una patada, John se pone de espaldas.

"No tiene sentido," dice Moriarty, moviendo su cabeza en desaprobación. "Solo estás lastimándote, mascota."

El hombre envuelve un brazo en las rodillas de John, manteniéndolo en su lugar y presionando una mano en su estómago hasta que deja sus movimientos cesan con una violenta tos. "Deberíamos atarlo, ¿o quieres que lo sostenga aquí?"

"No soy admirador de la cuerdas," dice Moriarty, con voz entusiasmada. "Prefiero, ah, retención corporal. Mucho más divertido de ver."

El otro hombre vuelve a la pantalla con una cuchilla dentada de espiga completa, cercana a un pie de largo, de un negro militar que no brilla o refleja nada. Presionó la parte lisa de la cuchilla en la mejilla de John, y la deslizó hasta su barbilla, inclinando su cabeza de un lado a otro. Los ojos de John no dejaban la cara del hombre y están ardiendo con genuino odio.

"Ahora, eso es solo estar pidiéndolo, mascota," ríe Moriarty. "¡Mira esa cara!"

El hombre guía la oscura cuchilla por la garganta enrojecida, esparciendo la sangre como una cuchilla de mantequilla, hasta que llega a su clavícula. Sus ojos se levantan para encontrarse con los de Moriarty detrás de cámara y hubo un intercambio sin palabras.

(Repentinamente, Sherlock ve blanco. Tiene un flashback de la piscina, y está de pie en los fríos azulejos, apretando la pistola, apuntándola a la bomba, de forma de matarlos a todo, si disparase. John lo está mirando, con los ojos brillantes y confianza. Sus miradas se encuentran, John asiente.)

El hombre comenzó a cortar las ropas de John con viciosas sacudidas en el centro de su sweater, un poco demasiado violento en algunas partes, donde corta la piel. Se deleita en la violencia, sin piedad, deleitándose con cada sonido ahogado de boca torturada de John. Arranca los harapos del sweater.

Ahora el pecho de John está expuesto al aire frío.

La vista es extraña para Sherlock.

Se da cuenta que, en todo el tiempo que han vivido juntos, nunca había visto a John sin su modesta cubierta. La extensión de la piel suave sin broncear es extranjera, y parece sorprendentemente vulnerable en el gran espacio del sótano.

Los moretones de su golpiza están ya floreciendo, una enferma dispersión de gris-amoratado en su estómago y abdomen. Sus costillas se expanden y contraen con cada respiración cuidadosamente controlada. Estrechos cortes rojos comienzan a coagular por el aire. El hombre sonríe horriblemente; desliza la parte plana de la hoja por el esternón y el estómago de John para limpiar la sangre de su piel.

John está mortalmente quieto, mirando hacia el techo.

El hombre se nueve alrededor hacia el lado izquierdo de John y agarra fuerte la muñeca rota. John reprime un grito, tirando instintivamente del agarre de las manos que lo sostienen.

"¿Dónde debería cortarlo?" pregunta el hombre, trazando con su cuchilla la muñeca de John, mientras él aprieta los dientes y se sacude en vano.

Moriarty hace un sonido pensativo.

Se acerca más y sus pálidos dedos se ponen en frente de la cámara, trazando una línea alrededor de la mitad del antebrazo de John. La destrozada mano descansa inútilmente en el rincón de la pantalla. "Bueno, podemos cortar aquí,"dice Moriarty, retrocediendo. "Y si no es suficiente siempre podemos sacar un poco más. Eso es lo que mi peluquero dice de todas formas."

Sherlock maldice hacia la pantalla.

El hombre marca una línea de guía alrededor del antebrazo de John, la sangre apareciendo cuando desliza la cuchilla superficialmente sobre la suave piel. John se había quedado muy quieto y muy tranquilo, visiblemente juntando coraje para cualquier cosa que pasara.

Sherlock no puede ver esto. Se levanta abruptamente y se para al lado de la ventana, mirando hacia la calle. Es seguro, delibera, mientras John comienza a gritar detrás de él, que Moriarty tiene a alguien en el hotel viendo cuando él viene y va. Pero no hay cámaras en su habitación, y por lo que puede ver no hay nadie al otro lado de la calle quién pudiese mirar adentro. Quizá uno del personal está en su bolsillo, o quizá él posee el hotel con un nombre falso, Sherlock no sabe.

Los gritos de John comienzan a ser más desesperados.

Sherlock se da vuelta, no puede no mirar, y John está retorciéndose tan fuerte que golpea su propio hueso medio aserrado, dejando astillas blancas. Hay sangre en todas partes, el hombre con la cuchilla está mojado en ella y el hombre que sostiene los fieros movimientos de John tiene manchas en las manos. John es dejado con el brazo justo bajo el comienzo del codo, el que no puede doblar ya que los tendones han sido aserrados desordenadamente y hechos pedazos.

Moriarty está riendo.

Le hace un acercamiento a al ensangrentado, adolorido y arrugado rostro de John que se retuerce por cada respiro, con sus ojos cerrados.

"¡No es suficiente, mascota!" Grita. "¿Qué ha pasado con toda esa mierda de soldado estoico? Abre los ojos."

Sus ojos se abrieron. Sus rubias pestañas estaban húmedas con lágrimas. Pestañea y sus pupilas estaban ausentemente dilatadas.

Miraba el desastre rojo que quedaba en su antebrazo y se dio vuelta, inhalando y exhalando un horrificado llanto, temblando furiosamente. Su brazo vuelve a caer en la mesa y provocando un agudo grito.

Las cosas están más tranquilas ahora. Moriarty se vuelve a acercar.

"Mira, mascota," dice suavemente, y está sosteniendo…

Sherlock se ahoga.

Está sosteniendo la mano desmembrada de John.

Sherlock no puede ver detalles. Solo sangre, hueso y los restos aplastados de sus dedos amables.

John se rehúsa a mirar y Moriarty se aburre, soltando la mano hacia el piso y pateándola bajo la mesa. "En tu opinión profesional," le pregunta al hombre con el cuchillo, "¿crees que él necesita ese codo?"

El hombro se encoge de hombros. Está sonriendo.

"¡No!" Grita Sherlock.

S: detén esto. Haré lo que quieras pero detente y déjalo ir.

"Ooh, Sherlock se está tensando, "dice Moriarty, presumiblemente mirando su teléfono. "La misma mierda de antes, Sherlock. No te estoy escuchando. Córtale el codo."

"¡Bastardo!" Sherlock escupe venenosamente, golpeando su puño contra la mesa. El hombre con el cuchillo toma de nuevo el brazo de John, levanta la cuchilla y la pantalla se apaga.

Sherlock mira choqueado hacia a estática, tocando los lados de computador, recargando la página. Nada.

"¿John?" Su voz está temblorosa. "¿John? ¡No! ¡Qué está sucediendo?"

Agarra su cabeza, observando la estática y es peor de alguna forma, no saber. Le dan punzadas, su cabeza duele. Cuando mira a sus dedos están manchados con sangre, una pequeña cantidad en el lado de su cráneo, cortesía de la bomba de Moriarty.

Hay un sonido.

M: Lo siento, sexy. Dificultades técnicas. Por favor mantente ahí.


"¿Qué quieres decir con que no tenemos ninguna batería?" Chilla Moriarty, sacudiendo ahora la inútil cámara.

John está recostado inmóvil en la mesa, peligrosamente pálido, con los ojos cerrados. Moran ha ido al lado de la habitación para limpiar sus armas y Moriarty está frente a Armitage, mirándolo asesinamente.

Armitage se pone de pie derecho y parpadea lentamente, con la boca seca. "Teníamos, pero… debimos haberlas dejado en algún lado. No puedo encontrarlas."

"Esto es ridículo," se queja Moriarty, dejando la cámara sobre una de las bancas a uno de los lados de la habitación, respirando fuertemente. "Nunca he tenido que aguantar a tan flagrante ineptitud antes."

"Señor-"

"Cállate cuando te estoy hablando, Armitage," grita Moriarty, golpeando la banca con su delgado puño. "¡No tienes excusas!"

"Señor, está muriendo."

Moriarty arruga la nariz y le da una mirada a John, indiferente. "Así parece, sí."

Las manos de Armitage están sudando. "¿Va a dejarlo morir? La adrenalina quizá lo mantenga despierto, pero no va a devolverle toda la sangre que ha perdido. ¿Y qué sobre su juego?"

Los ojos de Moriarty se semi cerraron. "No trates de manipularme, cariño," siseo, con voz peligrosa.

Camina hacia delante y agarra la parte de arriba del pasamontañas de Armitage, sacándolo. Armitage queda mirándolo, con el pelo desordenado y la cara roja, desgastado en comparación al frío desdén de Moriarty y le mira de arriba hacia abajo con una sonrisa. "Sé que te entrenaste como médico hace mucho años," dice astutamente. "Tengo equipamiento. Solución salina. Gaza y vendas. Si son necesarias."

"¿Quiere que lo salve?"

Moriarty hace un ruido de 'tsks', sacudiendo la cabeza "No, quieres salvarlo. ¿Crees que soy estúpido? Has estado haciéndole ojitos a la pobre cosa desde que lo tomamos. No eres sutil, querido."

"No es así," protesta Armitage y Moran se burla en el fondo.

"Te daré lo necesario si haces algo por mi," ofrece Moriarty.

"¿Qué?"

"Es una sorpresa," dice, sonriendo. "Y es el precio."

Armitage nunca había confiando completamente en Moriarty, y él definitivamente estaba planeando algo. Pero esta era la única oportunidad de mantener a John vivo, así que la toma. "Lo haré, señor."

"Buen chico," arrulla Moriarty. Asiente con la cabeza y le muestra una caja verde oscuro que está apilada en un costado de la habitación. "Todo lo que necesitas está ahí."

Armitage arrastra la caja cerca John, cuyos ojos se abren y lo miran, claramente en shock. Está temblando y su piel está sudada y fría al tocarla.

Primero lo primero.

El antebrazo de John está completamente destrozado sobre el codo. Armitage lo levanta para reducir el flujo de sangre, rodeando firmemente el área con la gaza esterilizada sacada de la caja. La sangre continúa mojando las capas, manchando sus manos, pero él continúa, sobreponiendo una apretada capa de vendas y amarrándolas firmemente. Deja el brazo sobre el estómago de John. No es mucha elevación, pero es mejor que nada.

Puede ver la sonrisa de Moran con el rabillo de sus ojos. ¿Será esta un tipo de prueba?

Limpia los cortes y moretones, desinfectándolos y vendándolos lo mejor que puede. No tiene idea de cómo tratar la boca de John, por lo que solo limpia la sangre seca y trata de hacerle más fácil respirar. Su piel es suave bajo los dedos de Armitage.

Los ojos de John están mareados. Ha perdido mucha sangre, pero Armitage no pude estimar cuánta. Necesita saber el volumen de sangre, por lo que saca una bolsa de solución de Lactato de Ringer y cuidadosamente le acopla la línea y la aguja, apretando la solución para quitar las burbujas de aire. Luego sostiene la bolsa en el aire con sus dientes mientras inserta la aguja.

John ni siquiera se estremece con los intentos fallidos de Armitage; el dolor a este punto ya no parece registrarse.

Finalmente logra colocar la aguja y abre el puerto de la solución salina. John lo mira, pero él no puedo mirarlo a los ojos.

Moriarty se acerca. Armitage no se da vuelta pero puede oír el clic de los zapatos de vestir en el piso, y luego hay una pequeña mano apretando firmemente su hombro, la cual se aprieta.

"¿Feliz?" Moriarty pregunta con falsa dulzura. "¡Moran!" dice cantarinamente, subiendo la voz. "Ve a buscar baterías."

Moran se queja. "Estamos en medio de la nada."

"Ve. A. Buscar. Baterías." Ordena. "Y lo siento, pero ¿es este el día de 'Molestar a Jim'? ¿Por qué están mierda tan decididos en hacerme enfadar?"

Moran rodó los ojos cuando Moriarty le dio la espalda, y se fue.

"Pobre Sherlock," murmura, trazando los ahora limpios labios de John con un dedo. "Debe estar volviéndose loco en este momento. ¿Qué se siente, mascota, ser la única persona que lo coloca tan frustrado?"

John frunce el ceño débilmente y Moriarty acaricia su mejilla.

"Que corazoncito eres."

Armitage va a hacer guardia a la puerta, mientras Moriarty continúa su muestra de afecto con un hombre que es completamente incapaz de pelear contra él. No puede evitar sentir que la única razón por la que fue dejado ayudar a John fue para que Moriarty pudiese desmoronarlo pieza por pieza otra vez.


Luego de diez perdidos minutos de pasearse en frente del computador, Sherlock había tenido demasiado. Se sienta y revisa su email, encontrando un nuevo mensaje de su hermano.

Las cámaras muestran que el automóvil que se llevó a John Watson llegó a Cardiff hace dos horas, sin detenerse en ninguno de los usuales lugares de descanso.

De todas formas el automóvil está ahora vacío, y el conductor ha desaparecido.

Me pongo en contacto con la policía por más información. Y no te preocupes, Sherlock, puedo ser sutil.

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Sherlock entrecerró los ojos. Hizo clic en el mensaje anterior y abrió el link que Mycroft le mandó la última vez. El computador titubeó, luego abrió el archivo en el reproductor de media.

El material era la típica basura de CCTV, con baja resolución de cámaras dándole una mirada distraída a todo. De todas formas, Sherlock puede ver la pequeña forma de John caminando en las calles vacías, aparentemente perdido en su pensamiento. Y a pesar de que Sherlock sabía lo que pasaría, de igual forma lo choqueó cuando un Ford Mondeo bajó la velocidad, deteniéndose al lado de él, quien inmediatamente volvió en si y se hizo hacia atrás.

Dos hombres en pasamontañas saltaron y todo terminó rápidamente.

John corre, pero ellos son más rápidos y están más preparados. Es noqueado antes de que pueda defenderse, y meten al cuerpo inconciente en la maletera. Sherlock no puede ver desde el ángulo, pero tienen cinta de embalaje y cuerdas y parecen atarlo, presumiblemente para que cuando se despierte no cause problemas. El maletero es cerrado, los hombres vuelven al coche y se van.

Sherlock lo retrocede.

No hay forma de adivinar la identidad de los individuos en pasamontañas. Los reconoce inmediatamente como los que Moriarty tenía ayudándolo, pero solo eso. Sus movimientos confirman su temprana deducción, de que fueron militares entrenados de buen nivel. John es un peleador táctico, pero fue debilitado sin problemas.

Retrocede otra vez, lo pausa.

Hay un hombre en el asiento de atrás, cabello oscuro y piel blanca. Moriarty. Que raro de él envolverse tan temprano.

El conductor se sienta al frente, pero es imposible ver sus rasgos. Un GPS brilla en el asiento delantero, pero el material es demasiado borroso como para ver lo que hay en la pantalla.

Abre el nuevo enlace, y ve el mismo automóvil en Cardiff, estacionado en un estacionamiento. El conductor se va sin pagar el ticket, con el cuello levantado. Era obvio que no iba a regresar. El automóvil estaba vacío.

Sherlock tomó nota del tiempo y volvió al otro archivo. Había un espacio de tres horas y media entre las dos imágenes, de Marylebone a Cardiff. La primera transmisión de John había sido enviada una hora antes de haber sido secuestrado. En algún lado de la ruta, Moriarty, John y asociados habían vaciado el automóvil e ido.

¿Pero dónde?

Sherlock reprodujo el video una y otra vez, frustrado. No habían pistas de hacia dónde se dirigen y el GPS es imposible de leer.

El GPS.

Es un navegador TomTom, uno de los modelos más nuevos. Y a pesar de que Sherlock no puede leer la pantalla, no significa que no puede encontrar la ruta.

Descarga el mapa TomTom en el computador, y abre el programa. Inserta la dirección en donde John fue secuestrado, y la dirección del estacionamiento encontrado después, y cliquea en la ruta más corta. Aparentemente el viaje debiese haber durado tres horas, pero siempre estaba la posibilidad de que el tráfico arruinara las cosas. De cualquier forma, alrededor de una hora en la ruta debería estar el lugar en donde Moriarty tiene su escondite.

Sabe que el escondite debe ser una fábrica o una bodega, y tiene que haber estado abandonada por un tiempo, o Moriarty nunca hubiese conseguido todo sin que los dueños se diesen cuenta. Una rápida búsqueda por Google y un poco de investigación y Sherlock tiene la dirección del lugar en donde John de seguro estaría.

Inhala, se vuelve a sentar, y flexiona sus dedos.

Todos cometen errores, incluso Moriarty.

Sherlock ingresa en el sistema del computador y tipea comandos para formatear el disco duro. Luego el computador se apaga solo y él se levanta y se pasea, pensando.

Es obvio que no puede ir solo. Serian tres contra uno, y Sherlock sabe sus debilidades.

Tiene que llamar a su favor.

Luego de dejar el hotel hace una llamada, y el teléfono es respondido en el segundo ring.

"Sr. Holmes, nunca pensé que escucharía de usted otra vez."

"Hola Sr. Musgrave. Esto no es social. Estoy llamando para una reunión."

El hombre ríe. "Debería haber adivinado. ¿Cómo puedo ayudar?"

"Necesito una mano en una operación de extracción. Muy discreta, no puede ser discutida por teléfono. ¿Puede juntarse conmigo en la estación Camden?"

"Estaré allí en cinco."

Sherlock corre y para al primer taxi que ve.


Moriarty acaricia a John, trazando sus magulladuras con dedos curiosos, quitando el cabello de su frente, analizando. John se mantiene quieto bajo cada toque, bufando cada vez que Moriarty toca alguna venda.

"Así es," murmura suavemente con mirada malvada. "¿Cómo se siente? Puedo alterar tu cuerpo como sea que sienta que encaja. Puedo pulirte, hacerte inútil, dañarte para mi entretención. Y has sido bastante entretenido, mascota."

John se veía exhausto. No se movió cuando Moriarty tomó y ladeó su cabeza, susurrando suavemente a su oído.

"No entres en pánico, corazoncito, todo terminará pronto," susurró. "Va a venir por ti y le dejaré. Lo capturaré. Y te torturaré en frente de él. Te cortaré en pedazos y te haré comerlos. Quemaré cada cabello en tu cuerpo. Sacaré tus ojos con pinzas. Te rajaré desde la frente al culo y sacaré tu piel. Y cuando estés muriendo, loco y ensangrentado, dejaré que él te mate. Dejaré que él te saque de tu maldita miseria de una vez por todas.

Hablar sobre Sherlock siempre deja a John en los extremos, y se tensa bajo los brazos de Moriarty.

"Armitage," ordena Moriarty. "Ven aquí. Es hora de tu favor."

Miró hacia arriba, y Armitage está parado ahí, temblando, con una pistola apuntando al cráneo de Moriarty.

Él no soltó a John. Sonríe, lentamente, hasta que sus dientes blancos se muestran. Se ve encantado, como si observase los resultados de un experimento exitoso.

"Ahora, ahora, querido," dice Moriarty, con sus ojos negros fijos desconcertados sobre Armitage. "Piensa en esto."

"Lo hago," responde Armitage, con voz ahogada.

"Moran me advirtió sobre esto," admitió, moviendo su cabeza hacia al lado. "Insistió que no eras de fiar. Deberías estar feliz de saber que te defendí. No serías tan ingrato como para dispararle al hombre que salvó tu vida."

Armitage titubeó. "Estoy agradecido, pero… lo que hacemos es malo. No le puedes hacer esto a la gente."

"¿Sabes por qué hice que Moran se fuera?" Moriarty se puso de pie y se acercó a él. "Esta es otra prueba, Armitage. Sé que eres obediente, pero titubeas cuando vienen este tipo de cosas. Quería ver qué tan lejos llegarías por mi."

Armitage retrocedió, manteniendo la pistola apuntado a la frente de Moriarty.

"¿Qué quieres decir?"

Moriarty sonrió.

"Era un experimento psicológico, cariño. Quería ver qué te haría cambiar. Dime… ¿qué fue lo que rompió el trato? Estabas bastante feliz aplastando sus pequeñas manos con el martillo. Estuviste bien sosteniendo su cabeza cuando cortaba su lengua."

Se pausó, moviendo sus ojos hacia John. (quien estaba respirando rápido, moviendo sus ojos desde la pistola a Moriarty) y de vuelta, retorciendo la boca mientras pensaba.

"¿Fue la amputación?" musitó, tocándose la barbilla. "Supongo que fue un poco espeluznante."

"No te mataré," dijo Armitage. "Solo… vete. Vete y no regreses."

"¿Y dejarte solo con tu pequeño amorcito recostado medio desnudo en una mesa, indefenso y agradecido?" Dijo Moriarty con una astuta sonrisa. "No lo creo."

"No es así," protestó. "Y nunca haría eso."

La expresión de Moriarty se oscureció.

"Sí, lo harías."

Se escabulló de vuelta a John, y deslizó una mano por su pecho. "No me puedes mentir, querido. Mi trabajo es conocer a la gente."

Miró de nuevo.

"Y jugar con ellos, naturalmente."

"No lo toques," dice Armitage cuando John se flexiona bajo las manos de Moriarty. Este lo ignora.

"Sé exactamente hasta donde llegarías, y sé por hechos que no estás por sobre follarte a gente que no puede exactamente… rehusarlo."

"Pasado es pasado," sisea Armitage a través de sus dientes. Sabe que debería terminar esto y dispararle a Moriarty en este momento, pero no podía llegar a disparar.

"La gente no cambia," cuenta Moriarty y se encoge de hombros. "Te conozco de cabo a rabo. Sé que no me dispararás y sé que, incluso si te vas, vas a volver a mí. Tu tipo siempre lo hace."

"Estoy arto de esto," dice Armitage sacando el seguro, sus dedos presionado cuidadosamente el gatillo. Un apretón y todo estaría acabado, el brillante y loco cerebro de Moriarty estaría desparramado en la pared de concreto.

Hay un fuerte bang y la puerta del sótano se abre. Armitage reacciona sorprendido, disparando hacia el sonido, pero hay un fuerte impacto en el centro de su pecho que lo hace caer de rodillas. Cae de cara en el concreto y el mundo a su alrededor se desvanece.


Sherlock entra en la habitación luego de Musgrave y sus dos asociados, asustado por el disparo.

Espero que no – oh gracias a dios.

"Manténganlo vivo," le grita al hombre sosteniendo a Moriarty, quien había sido noqueado con un golpe bien colocado en el cráneo. La mente peligrosa no era ni medianamente amenazante cuando el cuerpo estaba recostado tan indefensamente.

Se precipitó hasta John, quien trata de decir algo con su lengua partida, las palabras son inteligibles, el rostro está lleno de emociones, shock, alivio y un millón de cosas que Sherlock no puede descifrar. Sus ojos están húmedos pero está tratando de controlar las lágrimas, y a pesar de estar inmerso en un terrible dolor, se mantiene silencioso.

"John," susurra Sherlock, acercándolo, cuidadoso de no presionar ninguna de sus heridas. Inhala el aroma del cabello de John, para superar el momento, solo agradeciendo a todo lo que está afuera por el hecho de que John está ahí, vivo, y puede ser salvado.

John aún es cuidadoso, aún cansado como está, no quiere que Sherlock se preocupe. Esconde su dolor, temblando por el esfuerzo.

"Está bien," dice Sherlock, tocando la cabeza de John. "Has sido valiente, John. Está bien que duela ahora. Hay una ambulancia afuera y te llevará al hospital y todo estará bien, lo prometo."

John suspira temblorosamente y finalmente se deja llorar, enterrando su rostro en el cuello de Sherlock. Son lágrimas de dolor, frustración y alivio, calientes y saladas en la piel de Sherlock. Sherlock sostiene su destruido cuerpo mientras él tiembla en cada doloroso respiro, acariciando la parte baja de su cuello, solo alejándose cuando los paramédicos entran a llevárselo al hospital privado.

Sherlock se inclina antes de que John se marchase, presionando con su mano el hombro bueno del otro.

"Estaré ahí cuando te despiertes de cirugía," dice. "Tengo cosas que hacer aquí."

John asiente débilmente, claramente a punto de desmayarse, y Sherlock deja que se lo lleven.

Ahora solo es él, Musgrave y los dos agentes de este.

Sherlock se recompone mentalmente. Estira su abrigo y finalmente mira alrededor de la habitación. Puede ver lo que la cámara no le dejó ver, la computadora en una mesa que conectaba a Moriarty a sus hosts privados, la colección de artículos de tortura que nunca usó, una caja de materiales médicos y drogas que presumiblemente fueron puestas a John luego de cada transmisión.

"¿Quién es el hombre?" le pregunta a Musgrave, quien está arrodillado sobre el cadáver alguien que Sherlock reconoce como uno de los mercenarios de Moriarty.

"Sin identidad," dice Musgrave, poniéndose de pie y encogiéndose de hombros. Su pistola, la que dio el tiro mortal, ya había sido enfundada. "Nada en ninguno de sus bolsillos más que baterías de cámara."

Sherlock tomó la laptop de Moriarty. Necesitaba ir al hospital. "Necesito que limpies mientras investigo esto. Hay otro hombre como este, por lo que mantente en guardia. Y mantén a Moriarty vivo, quiero interrogarlo luego.

Musgrave asiente, y Sherlock se va.


El hospital es privado y bien mantenido. Cae bajo el paraguas de la considerable influencia de Mycroft. Él manda a sus espías y operarios cuando son heridos debido a sus deberes y necesitan un lugar en donde reponerse de heridas de bala y lo que no es reportado a la policía. El personal está altamente calificado, y las facilidades están mantenidas y actualizadas con la última tecnología.

John ha estado en cirugía por cinco horas.

Durante este tiempo, Sherlock trató y falló en conseguir algo de la laptop de Moriarty (el hombre era un genio de la computación) y de había dado por vencido eventualmente y pasado el objeto a Mycroft y a sus técnicos.

"Deberías haberme informado, Sherlock, más detalladamente, sobre lo que estaba ocurriendo," advirtió Mycroft cuando Sherlock le pasó la laptop. "¿Por qué insististe en resolver esto sin mi? John podría haber muerto."

"No tiene nada que ver con un problema de ego," Sherlock espeta. "Moriarty tenía sus ojos en mí. No sabía de quién confiar. Si hubiese ido corriendo a ti, quizá se hubiese enterado y matado John.

"Quizá John hubiese preferido eso," dice Mycroft altivamente, dándose media vuelta, pero Sherlock está sobre él en un segundo y lo empuja a la pared, pálido.

"No lo digas," sisea, mostrando los dientes.

Mycroft sonríe y se quita a Sherlock de encima. Se arregla el traje y quita las arrugas. "Estará adolorido por el resto de su vida, y perdió su mano dominante."

"Yo lo cuidaré," responde Sherlock.

Mycroft se burla. "Te aburrirás muy pronto."

"Se lo debo," dice Sherlock. "Si no fuese por mi…"

"¿Lo sabe?" Pregunta Mycroft con un brillo en los ojos. "¿Sabe que fuiste tú el que eligió que le pasaría?"

"Creo," dice Sherlock. "De todas formas, le diré cuando se despierte. Le contaré todo."

John se ve pequeño en la cama del hospital. Sus manos rotas están enyesadas hasta y sobre su codo, su muñón había sido vendado, la piel sobre la herida había sido suturada. Sus varios cortes y moretones habían sido tratados, y la herida con el bisturí en su hombro izquierdo estaba con puntos.

(doctor cortado frescamente)

John abrió sus ojos, mareados bajo la influencia de las drogas. Sherlock siempre había sido capaz de llevar la pista de los pensamientos de John. Podía verlos reproduciéndose en su rostro, el profundo alivio de no estar más en ese maldito sótano, el dolor golpeándolo, causando que se estremeciera, el horror momentáneo que lo deja en blanco, para el beneficio de Sherlock, al recordar su muñón, el que se estremece contra la sábana.

Sonríe débilmente hacia Sherlock, quien desesperadamente quiere tocarlo, sostenerlo, asegurarse de que está bien, pero sabe que eso es mucho más que 'un poco malo'.

Sherlock se conforma con reposar una mano en la suave piel más arriba del yeso. "Lo siento," susurra, y John sacude su cabeza.

Se sientan en silencio hasta que un médico entra y habla sobre la recuperación. Es inteligente y eficiente, como de negocios y no les habla a ellos.

Sherlock puede ver también a un actual cirujano del ejército que ha estado casado por cinco años con por lo menos un pequeño niño, más cerca de ser una niña. Deja ir al brazo de John y se sienta, intentando saber que ocurre, pero dejando que el hombre hable directo con John.

"Hay buenas y malas noticias," dice el doctor, sentándose en la silla al lado de la cama para que John no tenga que ladear la cabeza. "La buena noticia es que tu lengua sanará completamente, a pesar de que debes darle tiempo. La gente tiene este tipo de cirugías todo el tiempo, una especie de modificación de cuerpo, y una de las dificultades es dejar que los dos lados vuelvan a estar juntos. Siendo honesto, la división de tu lengua es desordenada, por lo que tendrá cicatrices, y tu lengua se volverá menos móvil y estrecha de lo que era. Quizá afecte a tu habla."

John asintió con la cabeza, y Sherlock sintió la esperanza hinchándole el pecho.

"Tu mano derecha es engañosa. Cada hueso ha sido fracturado. Lo hemos tratado con fijación interna, en la que se fijan los huesos y los pasadores para que el callo óseo pueda curar a su alrededor en la formación correcta. Debido a que la mayor parte de los huesos de la mano están rotos, hay un montón de metal en ti en estos momentos. Vas a estar adolorido durante un buen rato, ya que este tipo de cosas lleva varios meses en sanar. Nunca tendrás el mismo nivel de control que antes, pero tendrás una mano utilizable.

Luego está tu brazo izquierdo. Eres un tipo sano, tienes una buena circulación, por lo que no tendrás ningún problema con tejido muriendo. La mayoría de la gente puede afrontarse bien con una amputación. Hay prótesis y cosas parecidas, y tenemos especialistas quienes pueden ayudarte con terapias. Dejaré que ellos discutan contigo esto."

Cuando el doctor está fuera de la habitación, Sherlock se vuelve a John. El hombre está más despierto ahora, y está mirándolo fijamente, obviamente curioso pero no seguro sobre cómo preguntar.

"Quieres escuchar cómo te encontré," dice Sherlock, y John asiente.

Sherlock le explica, como Moriarty le mandó email, como fue forzado a elegir entre los métodos de tortura, como los vio todos, porque todo lo que Moriarty viese, Sherlock tenía que verlo también.

Le explica como Mycroft le envió el CCTV y como fue capaz de usar los drivers del GPS y el tiempo del viaje, tanto como lo poco que había visto del sótano para darse cuenta de dónde había sido llevado.

"Los hombres con los que estaba, cuando llegué por ti, eran amigos de Musgrave. El hombre me la debía. Años atrás, lo ayudé recuperar la fortuna escondida de su familia. Solía estar en la armada, y se especializaba en la recuperación de importantes prisioneros de guerra, lo cual es por qué lo usé para llegar a ti."

Me está ayudando a interrogar a Moriarty, Sherlock se lo mantuvo.

Visita a John cada tarde, entre sus investigaciones.

La organización de Moriarty no está arruinada. Su mano derecha, Sebastian Moran, quien Sherlock reconoce como el mercenario perdido quien cortó la mano de John, está aún suelto. Pero no por mucho, si Sherlock logra lo que tiene en mente.

Se sienta al lado de John en la cama del hospital, y se compromete a quedarse con él y ayudarle a recuperarse.

"Nunca serás una carga," promete. "Me retiraré. Y pasaré el resto de mi vida viendo por ti. Y no lo haré disgustado, tampoco por pena, lo haré porque eres la persona más importante en mi vida, el más amable y valiente amigo que un hombre puede tener."

La mirada de John se suaviza, se acerca a Sherlock, quien gentilmente lo besa en la ceja y John descansa su cabeza en su hombro. Sherlock acaricia con sus dedos su cabello aterciopelado y juntos observan por la ventana el gris cielo de Londres.

"Mi familia posee una casa de campo en Ditchling, en Sussex Downs," Sherlock dice luego de un rato y John lo mira. "Solía pasar las vacaciones de verano allí cuando era niño, explorando la villa, visitando las granjas, tomando largas caminatas en la reserva natural. A veces pienso en ello como un lugar al que volvería, luego de todo esto."

Mueve su mano a lo que se puede ver de la cuidad y John levanta su cabeza con duda.

"Estaba preguntándome…" Sherlock tambaleó con sus propias palabras. "Cuando salgas del hospital, me estaba preguntando si te gustaría ir a vivir allí conmigo. Es muy tranquilo. Solo unas horas en tren desde Londres, si quisieres volver para visitar. Es solo – pienso que necesitamos un descanso de Londres." Exhala lentamente. "Un muy, muy largo descanso."

John sonríe, sus ojos azul-grisáceos arrugados en las esquinas. Mueve su cabeza, asintiendo, y Sherlock sonríe de vuelta, lentamente.

"¿En serio?"

"Sí," Dice John dudoso a través de su lengua en estado de curación y se mueve hacia delante, besando la sien de Sherlock antes de volver a apoyarse en su hombro. Se quedaron así hasta que la hora de visita se acaba, y luego Sherlock se excusa.

Pasa por enfermeras, doctores y enfermeros, reconociendo a quienes ayudan a la recuperación de John y devolviendo sus saludos. Sale del hospital y toma un costoso viaje en taxi hasta el oeste, a Ealing. En la luz rosa-grisácea, Musgrave lo espera fuera de una de las bodegas, y se saludan con las manos. Sus sombras caen sobre el concreto, figuras solitarias en las calles de los edificios metálicos.

"Sr. Holmes."

"Sr. Musgrave. ¿Cómo está él?"

"No como nuevo, pero no es el problema en nuestro caso, ¿cierto?"

Musgrave tiene un anillo de llaves, que usa para abrir la aparentemente abandonada bodega, y deja a Sherlock entrar.

Una delgada y pálida figura vestida solo en una bata de hospital está atada a una mesa de metal en el centro del espacio abierto, las manos y los pies atados con esposas de cuero a cada esquina. La habitación es fría, y su aliento hace espirales en forma de nubes cuando respira, el movimiento de los pulmones a través de la tela endeble de la bata de hospital. Se sacude cuando Sherlock y Musgrave entran, mirándolos salvajemente con enormes ojos negros.

Sherlock se quita su abrigo (no quiere que se arruine) y se cubre con un abrigo de laboratorio, poniéndose guantes de látex. Se acerca a Moriarty y coge su cabello, tirando su cabeza hacia atrás y acercándose hasta que están presionados frente a frente, los pálidos ojos de hielo mirando directamente a los negros-escarabajo.

"¿Recuerdas lo que te dije?" Siseo Sherlock. "Todo lo que le hiciste a John, te lo haré. Excepto que tengo el conocimiento y las habilidades de hacerlo más largo, de hacerlo doler mucho más. Voy a mantenerte vivo por días, Jim, y te garantizo que estarás deseando que te deje morir para el final de ello."

Moriarty le da una gran sonrisa. No puede hablar luego de que Sherlock había quemado su lengua completamente con concentrado de HCl, luego de extraer cada pedazo de información útil de él.

Esto no es una investigación. Es una venganza.

Musgrave prende la cámara, y asiente hacia Sherlock. Están en vivo.

"Hola, Moran," Dice cansinamente, con los dedos aún firmes en el oscuro cabello de Moriarty. "Vamos a jugar un juego."


UGH, ya... aquí 'termina' el sufrimiento al que los tenía sometidos. Bueno ¿cierto? completamente retorcido y si tienen buenas imágenes mentales... peor aún. Me encanta.