Aqui me tienen otra vez, como les habia dicho tengo 2 meses de vacaciones y ahora si espero terminar este fic antes de entrar al igual que los otros que tengo espero que les guste y me despido de un fuerte abrazo para todas y todos nos vemos la proxima.

Capitulo 8.

Desde que paso la visita de Kikyo, Sango no quería ver a nadie ni siquiera a su mejor amiga se sentía realmente mal, su mundo se había venido abajo en un abrir y cerrar de ojos, el mundo le había dado la espalda.

—Quiero entrar, por favor —suplicada Kagome en balde a la enfermera que atendía a Sango, pues la paciente dio órdenes muy estrictas en no dejar entrar a nadie, no quería que la miraran con lastima por su invalidez.

—Lo siento mucho señorita Kagome, pero la paciente no desea ver a nadie —le contesto cortésmente la enfermera.

—Kag, mejor vámonos ya es muy tarde yo te llevo a tu casa —se ofreció amablemente Kouga a llevarla, cogiéndola de una mano.

—Yo… yo —titubeaba Kagome, es que no se quería ir y dejar a su mejor amiga sola en ese hospital, aunque claro por obvias razones la madre de Sango se quedaría con ella.

—Yo, esta bien, muchas gracias Kouga —se iban yendo cuando oyeron que a lo lejos les gritaban unas personas.

—Kagome ¿Cómo esta Sango? —le pregunto un ojiazul sumamente preocupado —Saben que, ire a verla —pero se vio abruptamente interrumpido por la azabache.

—No, Miroku no vayas ella no quiere ver a nadie ni siquiera a mí, la enfermera me dijo que hace unas horas la cedadpron, porque ya se dio cuenta que no tiene movimiento en sus piernas —le afirmo al borde de las lagrimas.

—En serio ¿pero cómo se entero? —le pregunto preocupado caminando de un lado a otro.

—Eso no lo sé, supongo que se dio cuenta porque no podía mover las piernas —contesto a su pregunta.

—Kag ¿Quieres que te llevemos a casa? —se ofreció amablemente Miroku al ver a su amigo sonreír de soslayo.

—Muchas gracias Miroku, pero me llevara Kouga — en ese momento a Inuyasha se le borro la sonrisa al instante.

—A bueno si es asi no hay problema, Kag — se dieron media vuelta pero cierta personita se regreso hacia Kagome.

—Hey Kagome el sábado paso por ti a las 5 de la tarde —le dijo con toda la intención de que Kouga escuchara sintió satisfacción al ver desencajada la cara de Kouga.

—¿Qué rayos estás diciendo bestia de quinta? —le pregunto al borde los golpes, le ensenaría a no meterse con su amada de antemano sabia que las intenciones no eran buenas, algo tramaba e iba a investigar que era aunque le costase la vida.

—Mira perro sarnoso contigo no estoy hablando, pero si tanto quieres saber quede el fin de semana para llevar a Kagome ¿No es asi? —le pregunto a la susodicha que se encontraba mas roja que un tomate y como no, si tenían los ojos sobre ella.

Kouga estaba impaciente por la respuesta de ella quien solo miraba el techo del hospital como si ahí fuera a encontrar la respuesta, podía notarla un tanto pensativa eso le dolía demasiado ¿Qué estaría pensando? Se preguntaba pues hacía mucho tiempo sospechaba que Kagome gustaba de Inuyasha pero no estaba del todo seguro y ahora él le salía con la cita de ninguna manera iba a permitirle que se anduviera con ella.

—Yo…yo bueno la verdad es que si —al fin contesto dejando a un Kouga boquiabierto y a un Inuyasha con una sonrisa arrogante en sus labios.

—Ves te lo dije, perro sarnoso —le afirmo a un Kouga que se encontraba demasiado enojado.

—Ella no irá a ningún lado contigo, bestia —le contesto apretando sus puños, mientras Kagome los miraba atónita.

—Ja ¿Quién me lo impedirá? —lo reto elevando el tono de su voz.

—Hasta la pregunta ofende —y diciendo esto se abalanzo sobre Inuyasha que no se quedo atrás y le regreso el golpe.

Los dos iban muy parejos en la pelea, tan solo Kagome pedía ayuda para separar a ese par. Por suerte llego Sesshomaru el hermano de Inuyasha quien los separo inmediatamente el era un año más grande, claro estaba que era tan fuerte como Inuyasha.

—Esta me las pagas perro sarnoso —le gritoneaba Inuyasha quien luchaba por quitarse de la presión que su hermano ejercía sobre sus brazos.

—Cuando quieras —le contesto Kouga que era tranquilizado por Kagome.

—Kouga mejor vámonos ya —lo jalo Kagome hacia la salida del hospital, aun estaba hecho una furia por el comentario de Inuyasha.

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—Sango, hija deberías dejar que tus amigos entren a verte —le decía la mama de esta quien solo movía la cabeza negativamente.

—No, mama no quiero la lastima de nadie —decía entre lagrimas y no mentía no quería que la gente la mirara con lastima, no quería que en la calle le dijeran el pobrecita lo típico de las personas.

—Pero hija Kag está muy preocupada por ti, no quería irse por estar contigo pero un tal Kouga le dijo que debía descansar ha estado todo el día al pendiente de ti —trataba de reanimarla después de todo Kagome era su mejor amiga.

—Bueno mama solamente, Kag —le contesto y se quedo profundamente dormida.

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—Maldito Naraku ¿Cómo pudo fallar? Definitivamente tendré que encargarme de esa chiquilla personalmente —lo seguía maldiciendo aun sin importar que se encontrara en la casa del susodicho a altas horas de la noche.

—¡Ni se te ocurra! —escucho a su lado esa voz autoritaria, pero no le tenía miedo lo conocía de antemano además que podría pasarle si él estaba loco por ella.

—Pero querido —le decía abrazándolo sensualmente del cuello —le estaría haciendo un favor a la sociedad, además la odio como a nadie me quito mi popularidad, y eso querido no se lo perdonare nunca.

—Pero querida eso lo puedes solucionar tu, además quiero a Kagome para mi y si te ocurre tocarle un solo pelo o te las veras conmigo ¡está claro! —le grito al mismo tiempo que quitaba las manos de ella de su cuello.

—Estas bromeando ¿cierto? Que tiene esa mojigata que no tenga yo —contraataco es que debía ser una broma si hasta hace unos segundos estaba segura que Naraku la amaba con locura y ahora le salía con esto un motivo más para acabar con esa.

—Estoy hablando muy enserio Kikyo ni se te ocurra tocarla ¿entendiste —le amenazo jalando su brazo, esta solo hacia muecas le estaba apretando demasiado fuerte, pero no se dejaría intimidar tan fácilmente si algo odiaba era que le dieran ordenes y claro estaba que no le iba a obedecer.

—Como digas querido, pero no te enojes hoy planeaba pasármela bien contigo —le afirmo guardando sus intenciones para más adelante, mientras le besaba ya más tarde sabría quien mandaba

—Eso espero de lo contrario ya sabes lo que puede pasarte y recuerda querida sobre aviso no hay engaño —esto último se lo susurro al oído mientras se lo mordisqueaba levemente.

—Claro no tendrás ni una queja de mí —ja estas muy equivocado —pensaba interiormente Kikyo.

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—Kag ¿iras con esa bestia? —le pregunto Kouga a Kagome, mientras conducía su auto deportivo.

—Yo bueno la verdad es que no se, Sango está internada y creo que no es lo más apropiado —le contesto tranquilamente ajena a los celos que le comían el corazón a Kouga.

—Es que la verdad Kagome, no quiero que vayas con él a ningún lado —le dijo a Kagome quien lo miraba impresionada, eso más bien había sonado como una orden algo que la hizo enfadarse.

—¿Por qué no quieres que vaya? —le pregunto con el ceño fruncido, pues que se creía su papa o que él no debía meterse en su vida personal y mucho menos en sus citas.

—Bueno Kag… veras no sé cómo decírtelo, esto que te tengo que decir es muy difícil para mí no sé por dónde empezar —hablaba tan rápido que Kagome nada mas le entendió a la primera palabra pues lo decía muy rápido y demasiado nervioso y observaba que este apretaba demasiado al volante de su carro.

—¡Kouga! Habla menos rápido que no te entiendo nada de lo que tratas de decirme —le regaño, cuando ya se encontraban enfrente de su casa.

—¡Kagome me gustas muchísimo! —lo soltó de golpe haciendo que esta se pusiera más roja que un tomate, por fin lo había dicho ya no habría vuelta atrás después de esta gran confesión sintió que se quitaba un gran peso de encima.

—Kouga yo… yo —antes de que pudiera contestar Kouga le puso un dedo en sus labios.

—No digas nada Kag, solo dime que lo pensaras, tienes toda la noche, por favor —le suplico veis venir la negativa por parte de ella, al menos quería que lo pensara por esta noche.

—Yo… está bien Kouga lo pensare —le sonrió y se despido de el de beso ya que habían llegado a su casa, no sabía que le iba a contestar el era su mejor amigo, pero a veces se sentía tan bien con el que podría jurar que estaba enamorada de él, tenía mucho que pensar, además no toda la vida iba a esperar a Inuyasha, el ya tenía novia y ella estaba sola sin pareja.

—Descansa linda Kag y piensa en lo que te dije —le guiño un ojo antes de irse, ojala y Kagome le diera la oportunidad de amarla desde que tenía uso de razón había estado enamorado de su mejor amiga aunque está en su pasado era fea pero a él eso no le importaba en lo absoluto la amaba por su forma de ser no por su apariencia.

Entro a su casa sin que nadie la notara podía escuchar dos voces hablando en la sala, muy despacio se acerco hacia el lugar sin que ninguno de los presentes se diera cuenta, solo se quedo porque escucho que hablaban de ella.

—Sukiomi debemos ya de decirle la verdad por favor ella tiene que saberlo estoy seguro que eso del atropellamiento fue obra de el —le decía Miyagi tratando de convencer a la madre de Kagome.

—¡Estás loco cómo crees que tomaría si le digo hija fíjate que tu padre está vivo y vive aquí cuando ella cree que murió en un accidente hace varios años! —le gritaba es que no podía creer lo inmaduro que era su ex –esposo.

—¡Que! —grito una Kagome al borde de las lagrimas, no lo podía creer su padre está vivo y su mama se lo había callado —¿Por qué? Se preguntaba.

—Hija yo… —antes de que pudiera explicarle Kagome se echo a correr fuera de su casa sus papas la trataban de alcanzar pero esta se les perdió en las obscuras y peligrosas calles de Tokio.

Necesitaba pensar un poco y que mejor que irse a visitar a su mejor amiga iría a pasar la noche con ella. Se subió al taxi y se fue derramando gruesas lágrimas en sus ojos.

Continuara…

Ustedes me dicen ¿quieren que formalice una relación entre Kagome y Kouga? Espero respuestas