Aquí me tienen otra vez en fin recibi unos cuantos comentarios acerca de Kag y Koga y ¡que desesperación! Ni yo misma se que hacer pero recibi comentarios a favor y en contra así que le alargare mas en fin eso era todo y nos vemos la próxima…

Capitulo 9.

Ella llego al hospital con los ojos demasiados rojos ante la desagradable conversación que escucho de sus padres.

—Kagome ¿pero qué haces aquí? —le pregunto extrañada la mama de Sango, pues no tenía ni la media hora que se había ido y estaba de regreso con los ojos lagrimosos.

Inuyasha y Miroku quienes obviamente estaban ahí la miraron atónitos, ella se miraba tan distinta en sus ojos chocolate reflejaban tristeza.

—Yo… no quiero estar más en mi casa —hablo ante la mirada de todos quienes abrieron los ojos de par en par.

—¿Qué paso? —pregunto demasiado preocupada la mama de Sango, pues quería demasiado a Kagome la consideraba de la familia por los años de amistad que tenia con su hija, además en las buenas y en las malas ella siempre las ayudaba.

—Yo… yo me entere de algo muy delicado, señora… —no pudo seguir porque sus lagrimas se lo impedían no quería saber nada de su mama en un buen tiempo, todo lo que necesitaba era su amiga.

—Perdón que me meta —hablo Miroku levantándose del asiento del hospital con las manos en los bolsillos —Pero si en algo te puedo ayudar no dudes en pedirlo, Kag —se ofreció amablemente a ayudar a su compañera que a pesar de tener una relación muy estrecha le agradaba.

—Muchas gracias, pero nadie puede ayudarme.

—No, hija tienes todo mi apoyo, además mi hija ya acepto verte y no le gustara verte triste —contesto la madre de su gran amiga.

—Kagome también puedes contar conmigo —se ofreció Inuyasha al verla en esa situación de un momento a otro se sintió culpable pues se acordó lo de la apuesta no se lo merecía.

—Muchas gra… —no término cuando le sonó su celular, en cuanto abrió para ver el número, aventó el celular con todas sus fuerzas, haciendo que este se despedazara en el frio suelo, y dejando a todos sorprendidos por lo que había hecho.

—¿Por qué hiciste eso? —le preguntaron todos al unisonó.

—Era mi mama —contesto secamente restándole importancia al asunto.

—¿Podría ver a Sango? —pregunto Kagome con una sonrisa, al menos había algo bueno en todo esto, además para que nadie le preguntara del asunto.

—Lo siento Kagome, pero mi hija esta dormida, además no creo que te dejen entrar a esta hora —le contesto, ya eran eso de las 12 de la noche.

—No se preocupe, mañana la veré, me quedare aquí para hacerle compañía —le dijo sentándose en una de las sillas de la sala de espera.

—¿Cómo? ¿Te quedaras a dormir aquí? —le pregunto Inuyasha como si no se lo creyera.

—Si, es que no tengo a donde ir, a mi casa no regreso así me lleven con una pistola —contesto, la verdad es que en ese momento no quería saber nada de su madre, de su hermanito sí, pero por ahora eso le era imposible.

—Por supuesto que no, como vas a dormir aquí —le regaño la madre de Sango.

—Además quien se va a quedar aquí soy yo —afirmo Miroku e Inuyasha lo miro extrañamente.

—Claro que me quedare —seguía sentada solo que esta vez cruzo sus brazos con determinación.

—Kagome, si quieres puedes irte a mi casa —le dijo Inuyasha dejando a todos con los ojos desorbitados, que no paso desapercibido por el chico —No piensen mal —contesto enojado al ver las miradas sobre él, hasta de las enfermeras que pasaron por ahí.

—Ándale Kagome, ve con él —le animo la madre de Sango.

—Yo… yo… —balbuceaba nerviosa, mientras jugaba con sus dedos —Esta bien, acepto Inuyasha —le contesto y a él se le iluminaron sus ojos dorados más de lo habitual.

Pasaron los minutos y llego la hora en que se tenían que ir, Kagome no se lo podía creer conocería la casa del gran amor de su vida… claro estaba que este no sabía ese pequeñísimo detalle y no pensaba decírselo, se recrimino mentalmente como podía estar pensando en eso cuando su vida era un total caos.

—¡Kag, Kag Kag! —le gritaron fuertemente sacándola de sus pensamientos nada provechosos.

—Ah me hablabas Inuyasha —le contesto mientras el movía la cabeza negativamente.

—Si, que ya nos vamos, pero al parecer estas tan pensativa que no me pones atención a lo que te estaba yo diciendo —le contesto un tanto enfadado, pues tal vez y ella estaba pensando en Kouga, pudo notar esa mirada de loca enamorada y eso lo hizo rabiar.

—Sí, perdón —contesto avergonzada, por lo sucedido solo a ella se le ocurría pensar en eso momentos.

Se fueron al estacionamiento, en el transcurso del camino ninguno de los hablaba para nada, así que Inuyasha prendió la radio para que se sintiera mas ambiente en el auto y ahí estaba la canción odiada por él.

En un día de estos en que suelo pensar

" hoy va a ser el día menos pensado",

nos hemos cruzado, has decidido mirar,

a los ojitos azules que ahora van a tu lado

Desde el momento en el que te conocí

resumiendo con prisas tiempo de silencio

te juro que a nadie le he vuelto a decir

que tenemos el récord del mundo en querernos.

Ella vio las intenciones del chico

—Por favor déjala ¿Si? —le rogo Kagome, pues vio la intención del chico que le iba a cambiar de estación y a ella le encantaba esa canción pues le recordaba a el.

—¿Te gusta esa canción? —le pregunto y dio un suspiro largo, pues si ella le pedía que bajara el sol, el lo haría aunque eso fuese un imposible.

—Claro, es una de mis favoritas —le dio una gran sonrisa que el no pudo evitar voltearse hacia a otro lado de lo contrario ella lo vería el sonrojo en sus mejillas y no lo permitiría de ninguna manera, el no mostraba sus debilidades ni sentimientos tan abiertamente.

—Está bien la dejare… —le dijo —¿Ojitos azules? —medito un tanto la situación, de seguro esa canción se la dedicaba a Kouga y apretó fuertemente el volante, claro estaba que ella era indiferente a los pensamientos del chico.

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—Todo lo que paso fue por tu culpa eres un desconsiderado — le gritaba muy enojada Sukiomi a su ex-marido —Y no se digna a contestarme el celular

—Yo no quería que ella se enterara de esta forma pero tarde o temprano lo iba a saber —cruzo sus brazos —Además esto es lo de menos, lo que no sabe es que gracias a mi se ha ganado un enemigo que es demasiado peligroso por eso es que regrese para proteger a mi hija de ese vil asesino —en vano trataba de hacer entrarla en razón.

—Ahora si te preocupas eres un desgraciado después de tantos años regresas como si nada hubiera pasado —le contraataco como podía tener el cinismo de regresar y para colmo meter a su hija en sus problemas

—Ya te explique porque no regrese antes, no quería que Naraku supiera de mi familia y aun así lo descubrió —apretó sus manos en un puno, hasta cuando se iba a liberar de él.

—¿Sabes no creo que exista tal persona? —le enfrento, como podía ser posible que involucrara a terceras personas en su regreso. —Además Kagome jamás ha mencionado a ese tal Naraku, así que mejor suelta la verdad —le enfrento con ira.

—Esa es la verdad, yo le pedí una gran suma de dinero pero el muy desgraciado me triplico la cantidad y si no se la pago en menos de 3 meses se cobrara con mi hija, es que no puedo creer que pienses que sea capaz de inventar semejante mentira, jamás lo haría y menos si está en juego la vida de uno de los dos hijos que tengo —le aclaro con pesadez.

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—Jefe ¿Cuál será la próxima cuartada en contra de los Higurashi? —pregunto Hakudoshi demasiado ansioso ya que sin querer escucho la "amena" conversación con Kikyo antes de que esta se marchase.

—Por lo pronto… —se aflojo levemente la corbata —No haremos nada en contra de su adorada hija, pero ya verá la sorpresa que le tengo preparada y eso mi queridísimo Hakudoshi —le cacheteo levemente la mejilla —Está más cerca de lo que te puedas imaginar —sonrió con tanta maldad que asusto hasta Hakudoshi

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Ya llevaban 20 minutos de trayectoria, cuando este se detuvo en un apartamento aparentemente pequeño.

—Ya llegamos Kagome —la despertó ya que esta se había quedado dormida.

—Ah, perdón —se tallo los ojos antes que Inuyasha le abriera la puerta caballerosamente

—¡Aww! Tu apartamento es realmente grande —se quedo boquiabierta admirando el lugar sin duda alguna el tenia dinero, pero eso no era lo que le sorprendió, sino que todo estaba en orden, no es que pensara que era un desorden pero siendo él un hombre era lo menos que podía imaginar

—¿Tú crees? —se rasco levemente la cabeza —Claro que no —le dijo entrando a la sala —Eso que no conoce la mansión —pensó.

—¿Bromeas? Mi casa es tres veces más chica que este apartamento —le afirmo, admirando una foto que se encontraba en la mesita de centro, era él con un balón de futbol cuando era niño sin duda alguna siempre ha sido guapo.

—Ese era yo cuando tenía 10 años —le dedico una sonrisa, pues se dio cuenta que miraba fijamente la foto, ella tan solo rio nerviosa.

—¡Qué vergüenza! —pensó como era posible que la hubiera pillado

—Mira Kagome, sé que no he sido una buena persona contigo, que me he portado de lo peor… pero quiero pedirte una disculpa por todo eso, además me gustaría que fuéramos amigos —le dijo haciendo que a ella le diera un vuelco el corazón, era lo que siempre había querido escuchar de él (bueno y también una declaración de amor :D).

—Yo…yo —balbuceaba nerviosa con las mejillas más rojas que un tomate —Esta bien, pero espero no tener más problemas de los que ya tengo con tu novia —hizo una mueca.

En cuanto escucho su nombre se tenso al momento.

—Para serte sincero las cosas con Kikyo no van tan bien —afirmo.

—Yo lo siento mucho —se aguanto una risita de felicidad al menos tendría chance con él, pero de golpe se acordó que a Inuyasha le gustaba Sue Aizawa, aunque era ella pero eso no significaba nada para ella todo las posibilidades con él se reducían a nada.

—No deberías, pero cambiando de tema ¿iras al cine conmigo mañana? —le pregunto interesadamente mientras halaba de ella para que se sentaran en el cómodo sillón negro de su apartamento

—Claro… aunque lo estoy pensando mi amiga esta en el hospital no sé si sea lo correcto —sintió pena y culpa por lo de su amiga Sango.

—Lo entiendo, pero no creo que a Sango le moleste en absoluto que te parece si mañana vamos al hospital y le avisamos —se recargo en el amplio sillón subiendo los pies arriba de la mesita de centro (ya decía que no era tan ordenado)

—Si, para mi será lo mejor, muchas gracias por recibirme en tu apartamento en este momento más triste de mi vida —se le resbalo una lagrima en su mejilla.

—No tienes nada que agradecer, pero puedes confiar en mi sea lo que sea si puedo ayudarte ten por seguro que lo hare, entenderé si no me quieres contar —agrego esto último viendo como ella se quedaba en completo silencio.

—Es algo delicado para mí —se dejo abrazar por el —Te lo contare todo pero ten en claro que no podrás ayudarme —le dijo, así le fue contando todo lo de su familia de cómo su propia madre la había engañado… hasta que el la quedo profundamente dormida y el ojidorado la llevo hasta la habitación para ella con mucho cuidado para no despertarla ya mañana seria un nuevo día.

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—Buenas noches señora Higurashi, llamaba para ver si de favor me podía pasar a Kagome es que le he estado hablando a su celular pero dice que esta fuera de servicio —hablaba muy nerviosamente es que no era hora de andar haciendo llamadas, mientras Miyagi halada de ella tal vez y era su hija.

—Mi… mi hija no se encuentra en casa joven Kouga, estoy tan angustiada porque se fue de la casa —contesto sollozando y Miyagi suspiro cansado.

—¿Qué?... ¿Pero cómo? —abrió los ojos de par en par.

—Sí, lo que escucho joven no se en donde está… desde hace mas de una hora —le contesto angustiada, pues ella guardaba una esperanza que se hubiera ido con él, era su mejor amigo.

—Bueno tratare de localizarla y la mantendré al tanto, buenas noches —se despidió, pero se le vino una gran idea en donde se podía encontrar su amada.

—Buenas noches, ¿hablo con la mama de Sango? —pregunto dudoso es que no estaba seguro si ese era el numero de ella.

—Si… ¿Quién habla? —pregunto del otro lado del teléfono.

—Soy Kouga Wolf, llamaba para ver si Kagome se encuentra con ustedes —pregunto esperanzado y con un cambio de ropa en la mano, pues si le decía que si, inmediatamente iría por ella.

—Sí estuvo aquí hace un par de minutos… pero ella ya se fue, joven —le afirmo teniendo sobre ella la mirada de Miroku.

—Suspiro pesadamente —¿Y no sabe en donde se encuentra? —le pregunto —Es que le he estado marcando a su celular pero dice fuera del área de servicio.

—No creo que le conteste, pues lo hizo pedazos —recordó el percance de hace unos minutos atrás.

—¿Qué?...

—Sí, pero eso ella se lo contara porque ni yo lo sé —le contesto —Y ella se fue con el joven Inuyasha

—¿Qué? —Apretó furioso el teléfono —¿Está segura? —pues él sabía que Kagome e Inuyasha no eran los grandes amigos.

—Claro que si joven, se fue al apartamento de el —le afirmo y en cuanto dijo esto le colgó fuertemente el teléfono ¿Cómo era posible? que ella se hubiera ido sola y con el definitivamente mañana lo iban a escuchar. Ahora no iba a poder dormir su siesta en paz gracias a la bestia como él llamaba a Inuyasha.

Continuara…..

Perdonen por haberme tardado pero a veces las vacaciones hacen daño ya saben tirar flojera… denle las gracias a mi hermana que me ha estado presionando para que hiciera este capítulo/ Como ya vieron Sue Aizawa regresara y ni se imaginan como mujajaja que mala soy no se crean nos vemos el próximo capítulo y que tengan una linda semanita.

La canción se llama "Rosas" de la oreja de Van Gogh