Capitulo 14.

—¡Umm! ¿Dónde estoy —preguntaba Kagome con una mano en su cabeza recostaba en una camilla, se quiso levantar pero alguien se lo impidió.

—Tranquila Kag no puedes pararte estas muy pálida —la agarro Koga del brazo y la recostó con cuidado.

—¿Qué me paso? —pregunto Kagome.

—Te desmayaste en plena clase de Trigonometría nos tenias muy preocupados a Sango y a mí, deberías hacerte unos análisis, no se te miras pálida cariño —le aconsejo Koga acariciándole levemente la mejilla derecha.

—¡Oh no! debe ser que no he estado comiendo bien eso es todo veras que un par de días estoy como nueva —le dijo regalándole una sonrisa reconfortante y segura de lo que había dicho no quería preocupar a Koga y mucho menos a su mama así que le prohibió determinantemente que le contara a su mama.

—Segura ¿Qué nada más es eso? —pregunto dudoso por el comentario que Kikyo había dicho, pero eso era algo imposible lo tenía más que claro… al menos que fuera de Inuyasha era algo que lo tenía con los nervios de punta no lo soportaría.

—¿A qué te refieres? —pregunto Kagome preocupada miraba a Koga pensando como si le quisiera decir algo y no se atreviese.

—Nada olvídalo cariño, si tú dices que es porque no comes bien te creo —le beso la frente y se retiro del lugar ya que había llegado una enfermera.

—¿Cómo se siente señorita Higurashi? —pregunto amablemente la enfermera.

—Ya me siento mejor, muchas gracias, supongo que ya puedo regresar al salón de clases —le contesto.

—Si ya puedes retirarte pero tienes que tomarte estas vitaminas para que no se repita, debe ser el estrés y la alimentación lo que provocaron que te desmayaras —agarro un frasco de vitaminas de un pequeño mueble y se las entrego en sus manos.

—Si claro no se preocupe me las tomare al pie de la letra.

Iba saliendo con un nudo en su garganta pensando que su vida había dado un giro demasiado grande, Inuyasha en todos esos días que habían pasado no se cansaba de humillarla junto con su ahora prometida según lo que sabía ellos se casarían terminando el año que cada vez ese día se miraba mas y mas cerca solo faltaban 4 meses para culminar la preparatoria y ya no lo volvería a verlo jamás aunque le costara aceptarlo lo amaba desde la primera vez que lo vio, iba tan sumida en sus pensamientos que no se dio cuenta que alguien la había jalado hacia un pasillo abandonado de la Shikon, era donde los conserjes guardaban las cosas de la limpieza.

—¿Pero qué le pasa? —pregunto enfadada volteo enojada hacia esa persona y su cara se desfiguro al instante —I…Inu…yasha —titubeo nerviosa.

—Quien más tonta

—Oye pero que rayos te pasa Taisho ¿Quién te crees para tratarme así? —pregunto molesta señalándolo con un dedo enfadada.

—Aquí las preguntas las hago yo zorrita —la agarro fuertemente de las muñecas.

—Escúchame bien Taisho te quiero lejos muy lejos de mi te quedo claro, si Koga se entera de este atropellamiento a mi integridad física ten por seguro que te matara —lo acuso con el ceño fruncido estaba más que enojada no se suponía que no quería volver a dirigirle la palabra y ahora de la nada la rapta.

—No, escúchame tu a mi dime Koga se hará cargo de él —pregunto molesto sosteniéndola de las muñecas muy cerca de su rostro para el gusto de Kagome.

—¿Eh? —pregunto Kagome confundida no sabía de que le estaba hablando.

—No te hagas, se perfectamente bien que estas esperando un hijo de Koga —la zarandeo bruscamente haciendo fuerte opresión en las muñecas.

—¿Qué? ¿Pero…pero que estás diciendo? —pregunto sorprendida ignorando el dolor que le causaban las manos de él.

—Sabes perfectamente de lo que estoy hablando… te exijo que me digas si en verdad estas embarazada —le pregunto enojado.

Ella estaba sorprendida como es que habían sacado conjeturas incoherentes de su desmayo, solo agacho la mirada buscando algo que le pudiera servir para darle un fuerte golpe a Inuyasha por tonto.

—Que te importa Taisho no es asunto de tu incumbencia… ahora si me permites me tengo que retirar voy tarde a la clase de ingles —no espero respuesta por parte de él simplemente se libero bruscamente de la opresión y se fue corriendo.

—Maldición… no hay duda está esperando un bastardo de Koga

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

—Amiga ¿Pero qué te pasa? —le pregunto Rin preocupada ya que Kagome venia llorando.

—¡Ay! Rin si, si tan solo supieras —la abrazo fuertemente siendo correspondida Rin le acariciaba tiernamente sus cabellos largos y azabaches.

—Cuéntame Kag tu sabes que siempre contaras conmigo y por supuesto con Sango y Ayame

—Es que Inuyasha cree que estoy esperando un hijo de Koga y creo que también Koga piensa lo mismo hace rato en la enfermería algo me quería preguntar y no se animo pero dios sabe que todo eso es absurdo —le conto triste y melancólica.

—No puedo creerlo —se tapo Rin la boca con sorpresa—Entonces ese par de tontos le creyeron Kikyo.

—¿QUÉ?... ¿CÓMO?...

—Pues si es que cuando estabas desmayada Kikyo dijo a todos que lo más seguro era que estuvieras esperando un hijo de Koga, la verdad yo no le creí ni una palabra pero algo me hace sospechar que Koga e Inuyasha si —le dijo mirando a Kagome.

—Kikyo era de suponerse ¿pero que ganaría con decir que supuestamente espero un hijo de Koga? —pregunto intrigada.

—Pues que mas Kag desilusionar a Inuyasha de ti, ella según lo ama demasiado… pero creo que lo que en verdad ama es su dinero —afirmo convencida.

—Tal vez pero créeme que aunque Inuyasha y ella se casen les deseo lo mejor del mundo —sonrió tristemente.

—Lo se Kag tú no eres egoísta pero creo que Inuyasha no te merece es un tonto de primera plana.

—Rin ya vámonos se nos hace tarde —y se fueron caminando hacia el salón de clases sonriendo y dejando fuera a Kikyo y a Inuyasha de sus pláticas.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Tres semanas después nada había cambiado entre Inuyasha y Kagome se lanzaban miradas asesinas, Inuyasha un día le puso pintura negra indeleble en la banca de ella con el afán de arruinarle su uniforme y ella no se quedo atrás cuando estaban en plena cafetería le aventó un pastelazo en la cara gritándole enojada ¡ESTO ES POR LO DE MI BANCA CRETINO!

—Chicos este partido es pan comido solo ganamos este y listo Clan Lobo perdió el primero por falta de jugador es la oportunidad —animada Inuyasha en circulo con los jugadores de Garras de Acero.

—jaja eso es lo que tú crees bestia de pacotilla nosotros iremos a representar a la Shikon en Alemania pasado mañana y ustedes solo se quedaran viendo —se defendió Koga el iba caminando cerca de el circulito y no pudo evitar escucha.

—Claro que no lobito al menos que nada mas vayas a ver a tu noviecita de porrista porque irán ambos escuadrones pero que no debería cuidarse por lo su embarazo no sea que te vayas a quedar sin hijo —le contesto burlonamente, si iban a ir ambos escuadrones ya que así lo había determinado el director el día anterior solo iban a competir entre ellos.

—Eres un… con mi Kag no te metas —y se lanzo hacia el pero no se espero que todos sus amigos se metieran y terminaran por golpearse ambos equipos Clan Lobo y Garras de Acero la cosa iba muy pareja hasta que miraron a su alrededor y todos sus jugadores estaban en el pasto de la cancha con moretones y de mas marcas en piernas y brazos.

—¿Ves lo que hiciste? Me quede sin jugadores y todo por tu culpa bestia de alcantarilla —exclamo furioso Koga.

—Yo también me quede sin jugadores lobo sarno… —se vieron abruptamente interrumpidos por el director.

—¿Pero qué paso aquí? —pregunto enfadado viendo todo el desastre ocasionado.

—Que no está viendo nos hemos quedado sin equipo ¿Ahora quien representara a la Shikon? —contesto Inuyasha.

—Todo por tu culpa

—Pues quien te manda a meterte conmigo y mas para defender a la zorra que tienes por novia —le lanzo Inuyasha con veneno a Koga que de nuevo iba a aventársele a los golpes pero alguien lo detuvo.

—Koga por favor no pelees —lo abrazo Kagome quien iba llegando al campo de futbol vio que todos estaban todos golpeados… pero ella se salió del salón de clases para preguntar si ya estaban listos para que sus demás compañeros salieran a ver el partido obviamente por orden de su maestra.

—Pues viendo todo lo sucedido tendrán que unirse los dos equipos para ir a representar a la Shikon —vio como los dos iban a protestar —Sin protestas jovencitos así que ya saben o es como lo ordeno yo o nadie ira a ningún lado —amenazo.

—Está bien —contestaron rendidos los dos.

—Entonces pónganse a practicar con los que no estén tan lesionados y preparen sus cosas porque en una semana nos vamos a Alemania y usted señorita Higurashi avise que se suspende el partido porque se unirán ambos no les dé explicaciones solo diga lo que le acabo decir —y se fue dejando tensión entre los tres jóvenes.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

—Inuyasha eso de jugar con Clan Lobo no me agrada pero en fin dime como van las cosas con la señorita Kagome ¿Eh? —pregunto Miroku separando a Inuyasha de Koga y Kagome o de nuevo habría pelea hasta el toco tenia la nariz roja y su labio inferior sangraba.

—Entre esa y yo no hay nada más que decir, ella me engaño Miroku y tu bien sabes cuánto odio las mentiras —contesto apretando sus manos en un puño.

—Pero amigo que acaso tú le contaste a ella que solo te le acercaste para cumplir la apuesta que tenias conmigo ¿O ya se te olvido? —enarco una ceja hacia Inuyasha aunque era su mejor amigo le parecía injusto el cómo trataba a Kagome.

—¡QUE! —escucharon a sus espaldas una voz quebrantada y triste.

—Ka...go…me —se volteo Inuyasha en cámara lenta hacia ella vio furia en esos ojos chocolates pero lo que más le impacto fue la tremenda cachetada que le dio en su mejilla derecha y él no pudo hacer nada cuando reacciono ella ya iba varios metros lejos de él, se fue siguiéndola ignorando al llamado de su prometida que corría hacia él lo más seguro es que venía a ensenarle diseños de las invitaciones para su boda.

—¿Pero qué diablos le pasa? —pregunto Kikyo a Miroku ya que había visto a su Inuyasha correr detrás de Kagome.

—No lo sé Kikyo pero creo que te acabas de quedar sin marido —bromeo Miroku mientras era asesinado por la mirada de Kikyo —Creo que mi Sanguito me llama nos vemos luego chicas —y sin esperar respuesta se fue corriendo del aura maligna de Kikyo.

—Maldita sea esa garnacha mal parida no se quedara con mi Inuyasha —le dijo furiosa a sus amigas aventando la revista al suelo enfadada.

—No se quedara con el querida debes conseguirle el boleto hacia la muerte —le aconsejo Tsubaki.

—Chicas por favor ya no le den más veneno yo se que ha estado haciendo efecto en ella, se desmaya de la nada y está cada vez mas pálida que un papel no la asesinen no quiero que vayan a dar a la cárcel las quiero mucho por favor —les rogaba Yura.

—No vuelvas a mencionar esto en primera esa está embarazada por eso se desmaya y segunda nadie sabe que yo la estoy envenenando así que ya déjate de dramas —le contesto Kikyo.

—Si Yura ya bájale y cuidadito y abras la boca —le amenazo Tsubaki —Además ya no le queda mucho tiempo de vida.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

—Kagome espera déjame explicarte —le rogaba Inuyasha logrando detenerla en medio de un pasillo de la prepa.

—¡Ahórrate tus explicaciones Taisho! —le grito Kagome.

—Por favor escúchame —le rogo intentando agarrarle las manos pero ella se aparto bruscamente.

—Sabes aquella vez que te enteraste que Sue y yo éramos la misma persona yo también te rogué que me escucharas pero no lo hiciste ¿Por qué tendría yo que escuchar tus excusas baratas? —lo acuso con rabia en este momento se sentía en lo más alto del cielo por fin había llegado la hora de cobrarse cada una de sus humillaciones.

—Por…por…que te amo Kag y todos cometemos errores por favor perdóname —insistía pero vio como Kagome admiraba sus uñas como si tuvieran gran importancia en esos momentos.

—¡Ops! Lo siento decías algo —ironizo.

—Basta Kagome —la zarandeo —Te dije que te amo y no me pones atención a nadie le he dicho esto varias chicas morirían por escucharme decir eso y tu… tu me ignoras

—Pues no me importa, es mas lárgate con tu prometida y a mi déjame en paz —se estaba por ir cuando la sujeto de su brazo.

—Dime ¿Amas a Koga? —pregunto enojado.

—Eso a ti no te importa… pero para que veas que no soy tan mala SI LO AMO MAS QUE A NADA EN ESTE MUNDO —le grito pero su corazón dio un vuelco a ver la cara de el juraría que si no es por el flequillo que le tapa el rostro vio que una lagrima rodaba.

—No no lo puedes amar, tú me amas a mi por favor Kag dejemos de hacernos daño y seamos felices es mas no me casare con Kikyo solo por ti porque en verdad te amo no me hagas esto —suplicaba.

—Mi respuesta es un no, debes casarte con ella tienes la obligación de hacerlo tienes que hacerlo —susurro tratando de no llorar y lanzársele a los brazos y perdonarlo.

—No tengo ninguna obligación por dios Kag ¿Qué tengo que hacer para que me perdones? —pregunto frustrado.

—Olvidarte de mi entiende tu y yo no podemos tener nada —antes de que le contestara se fue corriendo sabía que era una cobardía pero no podía regresar con él, se lo había prometido a Kikyo porque hace ya dos semanas ella le había confesado que esperaba un hijo de él y ella no tiene corazón para dejar a un bebe sin padre.

—Maldición —grito frustrado golpeando una de las paredes.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

—Hola Rin ¿Te ayudo con tu bolsa? —se ofreció amablemente Sesshomaru ya que había mirado que al parecer esa bolsa le pesaba de tantos libros que traía.

—Este… este claro —se sonrojo.

—¿Y dime Rin tienes algo que hacer esta tarde? —pregunto al lado de ella no se demostró nervioso era una persona segura de sí misma.

—No ¿Por qué? —pregunto nerviosa.

—Quería invitarte al parque que dices ¿Aceptas? —pregunto con una sonrisa.

—Claro que si —contesto reprimiendo una sonrisa.

—Paso por ti a las 6 —y se fueron caminando hacia la salida de la prepa.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

—Kagome ya vámonos —apresuraba Sango a Kagome —Recuerda que me tienes que contar lo que te ha tenido toda esta mañana angustiada.

—Si espérame voy por mi bolso al casillero espérame no me tardo —y se fue al pasillo reconocía le dio miedo andar sola ya que no había ni un alma por ahí pero no podía dejar su bolsa ahí tenia anotadas sus tareas escucho ruidos cerca.

—Sango, Sango ya deja de jugar por favor —dijo con miedo no recibió respuesta y seguían escuchando ruidos algo arañaba la pared como si se tratara de un filoso metal.

Después de un rato de no recibir respuesta se dirigió a su casillero sigilosamente tomo su bolso pero al dar media vuelta se encontró con alguien tapándole la boca.

—¡Shh!... Kagome si te portas bien no te hare daño —escucho que ese sujeto le susurro al oído pero no le veía el rostro porque llevaba pasamontañas.

—¡Dios esa voz! La había escuchado antes ¿Pero en donde? —se preguntaba angustiada viendo como ese sujeto metía sus manos entre sus piernas ella solo se movía de un lado inquietamente le provocaba asco.

—Na…naraku —susurro una vez que se vio liberada de su boca trato en recordarlo pero lo hizo y estaba aterrada después de todo la única vez que lo había visto le había dado miedo mucho miedo.

—El mismo preciosa —le tapo la boca porque vio que se preparaba para gritar —Ni se te ocurra gritar —le amenazo pasando una navaja por su rostro sin llegarle a hacer cortaduras —Me pregunto cómo se sentiría tu padre si corto tu rostro ¿Qué me dices? —pregunto lamiéndole su mejilla —No te escucho preciosa, ¡ah! Perdón se me olvidaba que te tape la boca —ironizo.

Kagome tan solo lo miraba asustada así que hizo lo primero que se le vino a la mente le pateo en su parte baja.

—Sango ayuda… —alcanzo a gritar pero no le duro mucho ya que Naraku soporto el dolor y la jalo de los cabellos.

—Mala niña no debiste hacer eso lo pagaras muy ca…

—KAGOME —grito Sango preocupada al verla en manos de ese sujeto vestido de negro y se levanto de la silla de ruedas corriendo hacia ellos estaba tan angustiada que no se dio cuenta ni cuando se paro.

—Sango estas…estas caminando —susurro Kagome.

—Vaya vaya nuestra Sango está de pie ¡qué bien!… tu también me debes una, jamás debiste haberte metido ese accidente era para Kagome pero tu pagaste las consecuencias —ironizo y la jalo de los cabellos —Ahora si nadie podrá salvarlas.

—Sango necesito hablar contigo —se escucho una voz era Miroku, Naraku las aventó al suelo y salió corriendo.

—Sango ¿Estás bien? —la ayudo Kagome a levantarse.

—Kag… Kag amiga puedo… puedo caminar —grito alegremente abrazando a su amiga viendo que alguien se acercaba a ellas retrocedieron un paso pensando que era Naraku… pero suspiraron aliviadas al ver a Miroku impactado… tal vez por ver a Sango de pie.

—San…San…go estas…estas caminando —se dirigió hasta ella y la abrazo fuertemente derramando lagrimas de felicidad.

—Si Miroku es un milagro

—Sango entonces contéstame algo ¿Quieres ser mi novia? —le pregunto dejando a una Sango sonrojada y Kagome estaba tan feliz por su amiga desde siempre supo que a Sango le gustaba Miroku.

Sango miro a Kagome y vio como ella le guiñaba un ojo y se iba dejándolos solos a los dos.

—Yo… si, si claro que si Miroku —y lo beso.

—Te amo —le susurro Miroku teniendo de respuesta lo mismo por parte de ella.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

—Kagome hija ¿Te sientes mal? —le pregunto su mama preocupada estacionándose afuera de su casa.

—Mama es que… hay algo que debes sa… —sus palabras quedaron en su garganta al ver un gran arreglo de rosas de distintos colores afuera de su casa, supuso que eran de Koga.

Se bajo rápidamente con sus bolsa y se acerco al hermoso arreglo de rosas tenía varios globos de gas de helio con diferentes frases "Te amo" "Te extraño" "Eres todo para mi" etc. Agarro la nota que tenía entre las rosas, en cuanto la abrió decía: Por favor perdóname pequeña eres todo para mi te amare por siempre Atte: Inuyasha Taisho.

—Inu…inu yasha mando este arreglo —susurro pero su madre alcanzo a escuchar.

—Si hija que muchacho tan galán

—No las quiero… tírenlas —dijo enfadada por mas que le hubieran encantado no podía aceptarlas y se subió a su habitación.

Sukiomi agarro el gran arreglo y se lo llevo al sótano de la casa no las tiraría tal vez cuando se le pasara el enfado a Kagome se arrepentiría de haberlas tirado así que las guardo por su hija antes de que las guardara una voz le hablo.

—¿De quién es ese arreglo? —pregunta una voz profunda un tanto celoso.

—¡Oh! Vamos Miyagi no seas celoso son de nuestra Kag —sonrió al ver la cara de celos de su marido.

—Supongo que de Koga

—No las mando el joven Inuyasha —contesto.

—¿Qué? Ese miserable por el que mi hija ha estado deprimida todas estas semanas ni hablar se irán a la basura —se dirigió enfadado hacia Sukiomi intentando quitarle el arreglo de sus manos pero ella no se le permitió.

—No señor las guardare y se acabo —abrió la puerta del sótano y las guardo.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

—Muchas gracias Sesshomaru —le agradeció Rin ya que él le había invitado un cono de nieve.

—¿Y dime Rin tienes novio? —le pregunto haciendo que se sonrojara al instante y soltara el cono de su mano —Dios lo siento —se disculpo ya que le había ensuciado sus zapatos de nieve.

—No te preocupes y dime ¿Sí o no?

—Pues la verdad no tengo novio —contesto ignorando la gran sonrisa de él.

—Rin se que te sonara un poco apresurado porque casi no nos hablamos pero quería decirte que me gustas —lo solto de golpe haciendo que se sonrojara fuertemente.

—¿En…en serio? —pregunto incrédula jugando nerviosamente con la tela de su falda azul.

—Sí y en verdad me gustaría que fueras mi novia ¿Qué dices? ¿Aceptas?

—Si Sessho acepto —y la beso tiernamente.

Así se pasaron la tarde platicando abrazados y él le contaba lo más vergonzoso que había hecho Inuyasha.

—¿En serio besaba a la almohada? —reía Rin sin parar quien diría que Inuyasha hiciera ese tipo de confesiones a la almohada

—Si jajá lo hubieras visto… esto queda entre tu yo no le vayas a contar nada a Kagome ella menos que nadie debe saber esto —no paraba de reír ya que si Rin se lo decía a Kagome seguro Inuyasha lo mataría pero a quien quería engañar ya Inuyasha no lo podría chantajear ¡Bah! Ya era problema de Rin si se lo contaba a su amiga.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

—Te lo dije —le decía Miroku a su mejor amigo quien estaba haciendo un hoyo en la recamara de este.

—Ya no me lo tienes que recordar… maldita la hora en que Kagome escucho la conversación —gritaba frustrado.

—Que fácil hubiera sido si los dos se hubieran contado la verdad ahora estarían de novios al igual que mi Sanguito y yo —reía como tonto.

—Sí que fácil hubiera sido todo, solo espero que haya recibido mi regalo —contesto triste.

—Lo más seguro es que si amigo calma —le palmeo la espalda.

En eso sonó el celular de Inuyasha, lo saco de su chaqueta y contesto con la esperanza de que fuera Kagome.

—Mi amor fíjate que ya ando viendo la recepción para nuestra boda —hablaba emocionada Kikyo del otro lado de la línea.

—Cancélala no habrá boda Kikyo —dijo fríamente Inuyasha.

—¿QUÉ? PERO ¿POR QUÉ? —grito enfadada —Es por esa verdad Kagome ¿VERDAD? —pregunto colérica.

—Si Kikyo es por ella lo nuestro se acabo entendiste bien se acabo —y le colgó.

—Maldito imbécil —bramo Kikyo —Si supieras que ella jamás volverá contigo —sonrió con maldad.

Continuara…

Hola muy buenas noches a todas espero que les haya gustado aquí está el cap donde al fin Sango volvió a caminar… ahora si Inuyasha a sufrir se ha dicho muajajajaja