N/T: ¡Hola! Mis mas sinceras disculpas por la tardanza en la actualización, usualmente no me toma tanto tiempo, pero parece que se ha convertido en una costumbre para mi perder los primeros capítulos de cada historia. Pero bueno, aquí estamos de nuevo y de verdad espero que les guste este capitulo. Disfruten su 316.
Capitulo II
Corey Willoby
Jennifer se dio cuenta de inmediato que seria imposible cubrir todas las rarezas de su pequeña casa… el hecho de que no hubiera una de esas televisiones o bombillas probablemente resaltaría como una luz roja para Corey. En la opinión del chico todo parecía muy antiguo, como si al entrar viajara al pasado. Aun así, la cocina parecía normal con una estufa y una hielera, el lugar le recordaba a uno de esos viajes de campo de la escuela donde visitaban castillos.
"Ponte cómodo, Corey. Te traeré un poco de te helado y podremos tener una pequeña charla. ¿Supongo que ahora no ves este lugar como una casa abandonada, eh?" Jennifer pregunto de manera traviesa, poniendo dos vasos en una bandeja.
"En realidad, no era yo quien miraba este lugar como abandonado. Para ser honesto, era mi hermano. Discúlpeme si estoy siendo entrometido, ¿pero como puede ser que el no la vea, pero yo si? Y nadie me cree. Dicen que estoy inventando o imaginando cosas," dijo. Jennifer también podía leer que lo habían molestado desde entonces.
"Quizás ellos no deben de verlo," Jennifer sugirió, dejando los vasos y un plato en la mesa. Corey estaba muy ocupado mirando algo en el escritorio para darse cuenta de que estos se llenaron por si solos. "¿Qué es lo que ves, Corey?" el señalo un pequeño marco de fotografías.
"¡Ese hombre malvado en la fotografía! Me miro, frunció el ceño, y después… ¡simplemente se fue caminando!" dijo sorprendido. Jennifer rió.
"En realidad, esa es una tarjeta de colección de mi prometido. La puse en un marco porque es una buena foto. Y no creo que se vea malvado."
"Oh… mmm...… lo siento," Corey dijo cuando Jennifer fue por la foto. Después de un momento, la fotografía regreso y ella la dejo en la mesa.
"Esta bien, creo que tengo una de las pocas tarjetas que en realidad se aparecen una que otra vez," Jennifer sonrió. "Algunos de mis estudiantes se quejan de que su foto nunca aparece. Ahora ven a sentarte, te prometo que no esta envenenada ni nada de eso. Incluso beberé yo primero si eso quieres."
"¿Es una hada? ¿Usted es algo mágico no es así?" Corey pregunto.
"¡No, no soy una hada! Soy una humana justo como tu," le aseguro.
"Pero sus libros tienen títulos como 'Como Desaparecer Malos Espíritus' y cosas así."
"Bueno, eso es porque soy una bruja," Jennifer dijo como si fuera obvio, ofreciéndole un sándwich.
"Oh, no, es muy hermosa para ser una bruja," Corey dijo, sonrojándose. Jennifer rió de nuevo.
"Muchas gracias," Jennifer dijo alegremente, bebiendo un poco de su te. "de cualquier forma te aseguro que soy una, pero será mejor que no se lo digas a nadie. Puede que te molesten o algo, y no quiero que eso pase. Tenia que salir y tratar de explicártelo antes de que te metieras en mas problemas."
"¿Por que puedo ver su casa y los demás no pueden?" Corey pregunto. Jennifer suspiro, mirándolo.
"No creo que pueda decírtelo," Jennifer dijo, conflictuada. ¿Y que si el no estaba en el libro? Lo ultimo que quería era decirle que el podría ser un mago para que sus sueños se vinieran abajo sino lo era, y no importa que tanto lo creyera, Jennifer no tenia autoridad para decírselo. "Quizás es una de esas cosas," dijo con una débil sonrisa.
Jennifer le pregunto a Corey sobre su casa y familia, y se entero de que tenía un hermano mayor y una hermana menor, los tres iban a una escuela cercana y ayudaban en la granja durante el verano y los fines de semana. También supo, aunque el no se lo dijo, que Corey tenia la costumbre de escabullirse de sus tareas, pasando la mayor parte de su tiempo a las orillas del risco, sentado y soñando.
"Encontré esta casa mientras estaba explorando, buscaba un lugar nuevo donde sentarme sin que mi hermano y hermana me molestaran. Me gusta estar solo," le explico rápidamente, y Jennifer asintió, contándole que a ella también disfrutaba su soledad. "Ellos me encontraron hace unos días, pero no veían la casa… no como yo la veo. Bueno, Essie dijo que si podía verla, pero creo que solo me seguía la corriente."
"Si, veo que eso tal vez te confundió," Jennifer dijo asintiendo. "Aunque no estoy segura si apruebo que te escapes de tus deberes." Corey parpadeo, y tomo una actitud defensiva.
"Pero, Señorita Craw, ¡Es verano! No puedo pasarlo marcando y rasurando ovejas, alimentándolas y limpiando los graneros. Un niño debe de divertirse también, sabe," el se quejo.
"Bueno, te diré que," Jennifer comento, mirándolo con dureza. "Si haces tus deberes de buena gana y puedes guardar el secreto de que hay una bruja viviendo en la casa de al lado, quizás te deje visitarme en alguna ocasión. Y no pienses que no sabre si tus tareas están bien hechas. Tengo métodos para averiguar las cosas," le advirtió.
"Ese es un trato, Señorita Craw. Me gustaría venir a visitarla," Corey dijo brillando de emoción.
Durante las siguientes semanas, Corey regreso constantemente. De hecho, el hubiera ido cada día, pero se mantenía al margen las veces que ella no se encontraba en casa o las veces en que no había cumplido con su trabajo y Jennifer lo había mandado de regreso a casa para que hiciera las cosas como tenia que ser. Sus padres estaban muy impresionados para preguntar por el cambio del chico, pero mientras el cumpliera con lo que debía hacer, no tenían problemas con que vagara por las tardes; era del tipo que nunca llegaba tarde.
Había aprendido que los días que Jennifer no estaba en casa era porque estaba en Londres haciendo algo para el gobierno, y el resto del tiempo lo pasaba visitando a su prometido. Nunca hablaba mucho de esos temas, pero le contaba acerca de cualquier cosa que hubiera en la casa. Un día mientras acomodaban los libros ella le confeso que era profesora en una escuela de artes mágicas, y Corey paso mucho tiempo soñando en como seria ir a una escuela de ese tipo. Jennifer estaba más interesada en mantener los pies del chico en la tierra a pesar de las cosas que había visto. Corey ayudaba a Jennifer en la casa, arreglando cosas que un Muggle podía arreglar. A el no parecía molestarle prestar su ayuda. Era mucho mas divertido que las ovejas, y estaba muy ocupado tratando de impresionar a Jennifer para darse cuenta de todo el trabajo que hacia.
Una tarde mientras se preparaban para podar el jardín, Jennifer escucho un suave golpe en la puerta. Ella se levanto de donde estaba arrodillada, pidiéndole que se quedara ahí y se mantuviera callado, mientras se dirigía a la puerta. Severus Snape entro, tan malvado como Corey lo había imaginado por su foto, vestido completamente de negro con sus ojos y cabello obscuros haciendo juego, piel pálida y nariz aguileña. Inmediatamente se acerco Jennifer y la beso, y de alguna forma mientras lo hacia perdió un poco de lo siniestro en su aspecto. Corey, de repente sintió que no debía de estar espiando, y se intereso en las hierbas tratando de arrancarlas. Parecía que la hierba estaba negándose, golpeándolo por ser perturbada. El nunca vio que alguna planta hiciera eso.
"¿Hay algo que no me estas diciendo?" Corey escucho decir a una voz profunda desde la cocina. "Mi cadena estaba congelada, y ahora esta hirviendo."
"Eh…" Jennifer miro hacia la puerta abierta. "Si, tengo un invitado. Me esta ayudando con el jardín," admitió. "Corey ¿Podrías venir por un momento?" mientras Corey se ponía de pie y entraba a la casa, se dio cuenta de que los ojos negros del hombre se agrandaron por la sorpresa antes de mirar a Jennifer de manera reprobatoria.
"Severus, este es mi vecino, Corey Willowby. El descubrió mi casa hace unas semanas y ha sido una buena compañía. Corey, este es el Profesor Snape, mi prometido."
"Encantado de conocerlo, señor," Corey dijo, e instantáneamente recibió una rígida y fría mirada de parte de Severus, que regresó su atención a Jennifer.
"¿Dijiste hace algunas semanas? Pensé que los Willowby eran Muggles," Severus dijo abruptamente.
"Lo son," Jennifer dijo tranquilamente. "Muy bien, Corey, te ayudare en el jardín en un momento," le aseguro al chico con una sonrisa.
Corey asintió tomando uno de los vasos que estaban en la mesa, caminando despreocupadamente mientras el vaso se llenaba por si solo. Se sentó pensativo, recordando lo que la Señorita Craw había dicho acerca de meterse en problemas por hablar con el. Se preguntaba que daño podía haber si el miraba cosas que los otros no.
Mientras trabajaba en combatir las feroces hierbas del jardín, jalándolas con toda sus fuerzas, se dio cuenta de que se acercaba a la sección de la que la Señorita Craw le había pedido que se alejara. Prefiriendo no averiguar el porque de esta advertencia se alejo un poco, poniendo mas fuerza a su agarre. Fue entonces cuando la hiedra lo golpeo en la mano y le gruño molesta. De repente la planta se puso rígida, tomando una apariencia normal. Pensando en que tal vez estaría descansando, el chico el tomo con las dos manos y con fuerza la arranco, cayendo de espaldas en una cama de flores. Mientras permanecía con la vista hacia el cielo, miro un Grifolirio a medio florecer, observándolo amenazante y gruñendo. La flor, irritada por haber sido despertada de su sueño le mordió el dedo, causándole una hemorragia alarmante.
" Sanguis cereus," Corey murmuro, pasando su mano sana sobre la herida mientras murmuraba el hechizo. Se puso de pie mientras la sangre se detenía lentamente, aunque no sabía por cuanto tiempo duraría el efecto. Se sentía un poco mareado, así que de mala gana se deslizo hacia la puerta de la cocina que estaba abierta.
"Oh, no estoy preocupado por el. Es el consejo a quien te tienes que enfrentar," Severus decía. "Ni siquiera sabes si esta en la lista. Si no lo esta, tendremos que-" se detuvo de repente, mirando a Corey y su rostro pálido. Jennifer también volteo a verlo, gritando por la sorpresa de ver su dedo y su mano cubiertas de sangre.
"Esta bien, detuve el sangrado por un momento," Corey dijo tembloroso. "El Grifolirio me mordió." Jennifer palideció, haciéndolo sentarse rápidamente y trayendo un poco de agua y un pequeño maletín mientras Severus abría la puerta del sotano y se apresuraba a bajar las escaleras. Jennifer rápidamente lavo la mano de Corey, el agua helada ayudaba con el dolor. Sacando una venda cubierta con un desagradable bálsamo, tomo el dedo de Corey y lo envolvió con la tela, haciendo que el aguijón volviera a causarle dolor. Un momento después, Severus apareció con un pequeño envase en la mano lleno con un líquido obscuro que olía deliberadamente horrible.
"Bebe esto, es una antitoxina para el envenenamiento sanguíneo," Severus dijo, fulminando con la mirada al niño hasta que se bebió todo. A pesar del olor y el terrible sabor, Corey tenía la impresión de que no querría hacer enojar a Severus. "Jennifer, estas son precisamente la clase de cosas de las que te hablaba. El no tiene nada que hacer en el jardín, no hablemos de la casa. A pesar de todos tus intentos e intenciones, ese chico es aun un Muggle hasta y solo si es aceptado."
"Corey ¿Como es que detuviste el sangrado? Debe de haber requerido un deseo muy poderoso. Los Grifolirios normalmente no permiten que la sangre coagule," Jennifer pregunto.
"Oh. Use uno de esos hechizos que leí en el libro de Hechizos para Emergencias Mágicas que estaba por ahí," Corey admitió. "Tengo buena memoria para los escritos."
"Ese es un hechizo de segundo año," Severus se escucho decir a si mismo.
"¿Hiciste un hechizo sin utilizar una varita?" Jennifer parpadeo por la sorpresa.
"¿Lo dejaste leer tus libros?" Severus le dijo subiendo el tono de voz, mirando a Jennifer con enojo. "Es todo, Jennifer, borrare su memoria de una vez."
"¡No harás nada de eso! Es verdad que Corey pasa mucho tiempo aquí, quizás demasiado…"
"¿Quizás?"
"Pero también se las ha arreglado para mantener las cosas en secreto y confío que seguirá así," Jennifer dijo con firmeza.
"Esto no tiene nada que ver con lo que puede decir, se trata de lo mucho que conoce. Jennifer, tu sabes como son estas cosas," el suspiro, sacudiendo su cabeza.
"No lo he estado instruyendo activamente, si eso es lo que estas implicando, pero no le prohibiré leer si es lo que quiere. Además, tu lo viste… es natural. Lo aceptaran." Jennifer dijo, poniendo sus manos de manera protectiva en los hombros de Corey.
"¿Aceptado para que?" Corey pregunto frustrado.
"No se lo digas, Jennifer, ya es suficiente con lo que ha pasado," Severus le advirtió.
"Corey, el problema es que los niños, especialmente niños Muggle nacidos en familias no mágicas no tienen permitido aprender magia hasta la escuela secundaria."
"Entonces ese no es un problema, empezare la secundaria en otoño," dijo Corey.
"Quiere decir que tienes que calificar para una Escuela de Hechicería, tonto. Y a menos que hayas recibido una carta recientemente, las probabilidades dicen que no has sido aceptado."
"No lo escuches, Corey. Estoy seguro que todo saldrá bien. Eres demasiado talentoso como para no ser aceptado en algún lugar," Jennifer insistió, mirando desafiante a Severus.
"Un momento," Corey dijo, emocionándose de repente, "¿Quieres decir que tal vez pueda ir a la escuela donde usted trabaja? ¿Hogwarts?"
"No depende de nosotros," Severus le dijo, encarando al niño. "Eso solo será si eres aceptado, si tus padres lo permiten, y si no te echan de la escuela por hacer magia a una edad no permitida…"
"¿Pueden echarme por eso?" Corey empezó a asustarse.
"¡Suficiente Severus! ¡Deja de ser tan duro con el! Además, si hay algún culpable esa soy yo, no Corey. ¿Es que de verdad no te gustan lo niños?" Severus estaba listo para contraatacar pero se detuvo de repente, el tono en su voz no le gustaba.
"¿Qué tiene que ver eso con todo?" pregunto cuidadosamente.
"Puedes gritar y gruñir todo lo que quieras en tu salón de clases, pero Corey es un invitado en esta casa y no será victima de tu estilo de enseñanza. ¿También actuaras así con nuestros hijos? ¿O al menos quieres tener niños?" Jennifer pregunto molesta, haciendo que Severus retrocediera un paso. A el no le gustaba la dirección que estaban tomando.
"Jennifer, no estoy muy seguro de cómo te las arreglaste para traernos hasta este tema pero… ¿Podemos hablarlo en otro momento?" pregunto, apretando los dientes y dándole una dura e intensa mirada.
"Bien dejemos todo el asunto," Jennifer dijo, volteando hacia Corey. "Discúlpanos, Corey, Severus tiene mucho que aprender acerca de como comportarse frente a los niños. Como no pelear frente a ellos," dijo firmemente. "Pero si aun lo quieres, puedo enseñarte como hacerte cargo de esas hierbas sin tantos problemas. Tenemos un poco de tiempo antes de que debas regresar."
Severus comenzó a decir algo pero se detuvo de último minuto. En su lugar, los miro a los dos con el ceño fruncido y se dirigió al sótano, azotando la puerta detrás de el. Jennifer hizo como si nada hubiera sucedido, deteniéndose en la cocina para servirse algo de beber antes de salir al jardín.
"Wow, Señorita Craw, si que sabe como manejarlo," Corey sonrió. Jennifer, que estaba bebiendo su te casi se ahoga. Tosió tratando de calmarse antes de sentarse junto a el, recobrando la compostura.
"Bueno, de alguna manera tiene razón," Jennifer dijo, permaneciendo seria o al menos intentándolo. "No hay ninguna garantía de que estés en alguna de las listas de las escuelas de magia, sin mencionar Hogwarts. Me temo que las posibilidades no están en tu favor. Sin embargo lo sabremos pronto. La Profesora McGonagall, ella es la directora adjunta, Corey, envía la mayoría de las cartas la segunda semana de Julio, que fue hace una semana. Si debes de recibir una, será a partir de cualquier día."
"¿Qué pasara si no recibo nada?" Corey pregunto en voz baja. Jennifer dudo, mirando su rostro. El ya sabía la respuesta.
"Ven, déjame mostrarte como controlar esa mala hierba," dijo, rápidamente cambiando de tema.
Los días pasaron rápidamente sin una señal de la carta de Corey. Incluso una noche había ido al granero a gritarle a la lechuza que vivía ahí, demandándole a la creatura que bajara y le entregará su carta. Su padre no estaba seguro que hacer con la repentina ansiedad de su hijo, y su madre observaba con suspicacia como cada vez que intentaba llevarlo a comprar sus útiles escolares, Corey siempre recordaba que tenía que hacer alguno de sus deberes, insistiendo en que no podía esperar para después. Agosto estaba llegando, y su madre comenzaba a perder la paciencia; el chico no iba a poder detenerla por mucho tiempo. De hecho el mismo se estaba poniendo un poco irritable, miserablemente conciente de que pronto estaría condenado a una vida como Muggle y su esplendido verano de magia llegaría a su fin.
En la cabaña, Jennifer difícilmente estaba de mejor humor. Usualmente no podía esperar para regresar a la escuela, pero mientras su cumpleaños y la fecha para regresar estaban acercándose, Jennifer no podía evitar sentirse culpable por ese chico a quien dejaba atrás. Empaco sus baúles, mirando pensativa alrededor dándose cuenta de que iba a extrañar la pequeña cabaña en el que había trabajado tan arduamente, decidiéndose a rentarla el próximo año. Al menos así podría ver a Corey.
Severus salio del sotano cargando su equipo de laboratorio, observando la nostalgia en el rostro de Jennifer.
"Si, bueno, no puedes decir que no te lo advertí," dijo tranquilamente. Nunca admitió que el chico comenzó a agradarle conforme pasaron las semanas, pero Jennifer conocía bien a Severus como para saber que no le desagradaba en absoluto. El tampoco quería ver que fuera pasado por alto. "Me detendré en su casa para borrar sus memorias antes de irnos."
"¿Tienes que hacerlo?" Jennifer pregunto, aunque ya sabía la respuesta.
"Sabes que si. Espero que este desagradable desenlace te mantenga alejada de este tipo de situaciones. He escuchado de profesores que han perdido su licencia por enseñar a niños Muggle sin autorización," agrego con el ceño fruncido.
"Oh, vamos, Severus, admítelo, tu sabes que Corey esta mas que capacitado para Hogwarts. No solo por su memoria perfecta, el es un Lanzador de Mágico."
"Si, lo se," Severus frunció el ceño. "Para ser perfectamente honesto, tampoco lo entiendo. Quizás debamos de enviarle una carta a Dumbledore explicándole las circunstancias especiales."
"Bueno ¿Y por que no lo sugeriste antes?" Jennifer dijo dándole un corto beso y moviéndose para alcanzar un pedazo de papel. Pero Severus la detuvo, demandando un beso mas prolongado, al mismo tiempo que tomaba su mano y ponía algo en ella. Jennifer se detuvo para observar la caja pensativa.
"No te quedes ahí. Ábrelo, ¿O no están permitidos los regalos de cumpleaños?" pregunto, una casi imperceptible sonrisa se asomaba en su rostro.
"¿Como supiste cuando era mi cumpleaños? No se lo he dicho a nadie." Jennifer pregunto.
"Tu padre lo sabe," Severus sonrió. Debió imaginarlo. Severus visitaba a su padre en prisión con regularidad. De hecho, Jennifer encontraba aterrador en ocasiones pensar en lo bien que se llevaban. "Te hubiera dado algo el año anterior de haberlo sabido, pero estoy seguro que esto lo compensara."
"Tuve mi examen de Buscadora de Verdad ese día," Jennifer suspiró. "Y me diste un regalo. Pude verte, y me animaste cuando me sentía miserable y me diste una de tus pociones personalizadas. Fue mas que suficiente."
"Deja de evadirlo y abre la caja," Severus gruño impaciente. "Estoy mas interesado en ver que es lo que piensas acerca de este regalo."
Jennifer abrió rápidamente la caja, y sonrió, sabiendo exactamente que esperar del reloj de bolsillo dorado que estaba dentro, colgando de una larga cadena de oro para que pudiera colgarlo en su cuello. Los bordes de color negro pulido sostenían el cristal en su lugar, era muy similar al que ella le había regalado a Severus el año anterior, el suyo era negro con los bordes dorados. Dentro había una pequeña carátula, rodeada de otra rueda con su propia manecilla que enlistaba muchos de los lugares donde Severus podía ser encontrado con regularidad, junto con "Otro Lugar" y "Peligro Mortal". Dentro de la cubierta estaban inscritas las palabras; Cuando me encontraste, me encontré a mi mismo.
"¿Una expresión abierta de sentimientos? ¿Eso esta permitido?" Jennifer pregunto con una sonrisa traviesa, poniendo sus brazos alrededor de su cuello. "Cualquiera pensaría que te estas ablandando." El parpadeo sorprendido.
"Espero que no le muestres ese reloj a todos," dijo preocupado.
"Por supuesto que no, Severus, solo estaba jugando. Ya no tendré que adivinar donde estas… gracias," Jennifer dijo mirándolo a los ojos con amor. "Ahora si tan solo mi otro deseo de cumpleaños se hiciera realidad."
Justo entonces se escucho un ruido en la ventana de la cocina seguido de un fuerte *Huuut* mientras una lechuza cornuda gigante aterrizaba, demandando completa y absoluta atención. Jennifer se dio la vuelta y grito alarmada, un escalofrío le recorrió la espalda.
"Es Revere," Severus siseo.
La lechuza del Jefe de Correos era temida por muchos por la clase de cartas que traía con ella, mensajes que tenían que llegar a su destino sin importar que… la clase de cartas que llenaban una casa de miedo y desesperación.
"Oh no, me pregunto quien murió," Jennifer dijo, su rostro estaba blanco como el papel, sus pensamientos volaron hacia su padre en prisión. Temblando tomo la carta mientras la temperamental ave la observaba expectante, esperando a que leyera. Una pequeña nota estaba agregada a la carta, y reconoció la caligrafía y el nombre del destinatario, chillo deleitada, leyendo rápidamente la nota.
"¡Es la carta de aceptación de Corey!" Jennifer le explico a Severus, escribiendo una respuesta rápida y entregándosela a la airada lechuza. "Aquí tiene señor, por favor ¿Podría asegurarse de que llegue a Hogwarts? Muchas Gracias." Mientras el ave se iba, ella corrió a tomar su capa.
"¡Dumbledore dice que tuvieron problemas para entregarla y le pidió al Jefe de Correos que me la enviara a mi!" dijo emocionada.
"Espera, espera, no puedes ir viéndote así," dijo Severus abruptamente mientras ella trataba de llegar a la puerta en sus ropas de Hogwarts. Apuntando su varita hacia ella, hizo un hechizo de disfraz Muggle, y Jennifer se encontró vestida con un traje ejecutivo, su cabello estaba recogido en un moño. Se miro al espejo.
"Tal vez unos anteojos para hacerme ver mayor, mas como una Profesora ¿Podrías?"
"No. Deja de preocuparte por algo que el mismo tiempo curara por si mismo. Además, el día de hoy, eres todo un año mayor, ahora ve y entrega esa carta."
"¿No vendrás?"
"No, me veo terrible como Muggle. ¡Ahora vete! Me llevare estos baúles y te veré en el Callejón dentro de poco," dijo, apresurándola para que saliera.
La granja estaba alejada del camino, y Jennifer fue hacia allá, escuchando sonidos de animales que venían del granero. Toco a la puerta de la casa pero nadie respondió, así que se dirigió al granero donde Corey, su hermano y su padre estaban etiquetando a los corderos más pequeños que habían nacido en primavera.
"Buenas tardes," dijo haciendo que los tres voltearan a verla sorprendidos. Corey parpadeo, y después la examino de arriba abajo.
"Buenas tardes, señorita, ¿Puedo ayudarla?" Pregunto el padre de Corey, mirándolo con curiosidad.
"Tengo una carta que entregarle a Corey Willoby," sonrió. Corey, que estaba ocupado tratando de retener a dos corderos, salto de felicidad, los animales se escaparon de su alcance tratando de huir.
"¡Pensé que me habían olvidado!" Corey dijo, emocionado leyendo el sobre que Jennifer le había dado. "¡Oh, gracias, Señorita Craw!"
"¡Espera! ¿Como es que conoces a esta mujer, Corey? ¡Y trae esas ovejas acá!"
"No se preocupe, señor, yo me encargo," Jennifer dijo tranquilamente. Sacando su varita, apunto hacia los dos animales, murmurando un hechizo de levitación y uno de sueño. De repente los dos corderos se echaron y comenzaron a dormir, levitando sobre la cabeza de las personas que estaban ahí. El Sr. Willoby y su otro hijo, Charles Jr., levantaron la vista sorprendidos, pero Jennifer pretendió no darse cuenta de su mirada.
"La magia puede ser útil en una granja," Jennifer dijo, guiñándole un ojo a Corey. "Soy la Profesora Jennifer Craw, he estado habitando la cabaña que esta mas adelante durante el verano. Corey ha venido a ayudarme con algunas tareas ¿No es así, Corey?"
"Si Señorita… Profesora Craw," Corey sonrió, le agradaba como se escuchaba eso. "Toma Padre, por favor léelo, ¡por favor di que puedo ir!"
"¿Escuela de Magia y Hechicería? ¿Corey?" su padre dijo pensativo. "Bueno, es cierto que el no parece del tipo granjero. Es muy perezoso para eso." Jennifer tampoco veía a Corey como un granjero, pero estaba dispuesta a utilizar un poco de diplomacia para influenciar su decisión un poco.
"No hay razón para que no pueda ser ambas cosas, Sr. Willoby," dijo Jennifer. "Y mientras el este en la escuela, saldrá durante el invierno, sin mencionar que será bien alimentado."
"Alimentarlo, eso ya es un reto por si solo. ¿Entonces el vendrá para Navidad, no es así?" Charles Padre pregunto, dándole un vistazo a los corderos sobre su cabeza.
"Por supuesto," Jennifer dijo. "Si lo prefiere, puedo llevarlo a comprar sus útiles escolares este año. Me dirijo hacia allá de todas maneras."
"Oh, bueno, supongo que eso estará bien, pero si su madre pudiera acompañarlo seria mucho mejor. Ha estado tras el durante mucho tiempo tratando de que vaya a compara sus uniformes. Y el se dedico a evadirla hasta el ultimo momento, ahora veo porque." Mientras Jennifer ayudaba al Sr. Willoby con la tarea de convertir libras a galeones, (El, termino utilizando una calculadora) una camioneta llego y la madre de Corey y su hermana salieron de ella. La niña grito al ver a los corderos flotando, pero su madre ni siquiera parpadeo.
"¿Que es lo que pasa aquí?" pregunto, poniendo sus manos en la cintura.
"No te preocupes, Freda, la Profesora Craw lo hizo. Espero que ninguno salga herido. Ella es profesora en una escuela en la que Corey ha sido admitido este año. Tal vez tengamos que vender un carnero o dos, pero espero que valga la pena."
"¡Madre, seré un mago!" Corey dijo.
"Tonterías, nadie será nada sin consultarme primero," Freda frunció el ceño.
"Pero mira, Madre, podré hacer magia como esta ¡Mira! ¡Windgardium leviosa!" dijo levantando sus manos un poco. La etiquetadota eléctrica se levanto de donde estaba a un lado de su padre, el cable quedo colgando como una enredadera.
"Debería de estar orgullosa de su hijo, no muchos magos de su edad pueden hacer eso. Es un Lanzador Mágico… no necesita una varita. Es un talento raro dentro de los de nuestro tipo, sin mencionar un nacido Muggle."
"Quiere decir gente no mágica," dijo Corey.
"Se lo que significa," Freda dijo bruscamente. Sorprendida, Jennifer miro el rostro de la mujer y sus ojos se agrandaron.
"Usted es Muggle, pero no nació de Muggles, ¿Verdad?" Jennifer dijo "Su madre era una bruja."
"¿Y ellos enviaron una Buscadora de Verdad, o no?" Freda dio un suspiro de resignacion, "Muy bien, supongo que es tiempo de que se sepa. ¿No es que pueda negarlo ya?"
"¿Freda? ¿Quiere decir que sabias de todas estas cosas mágicas?" su esposo pregunto, y de repente soltó una carcajada. "Oh, así que por eso tu madre siempre se las arreglaba para encontrarnos cuando éramos niños. Todo empieza a tener sentido ahora."
"Trataba de no pensar en eso. Queria olvidarlo," dijo mirando a Corey. "Veras, la Profesora puede decirte que no tener magia cuando tus padres son mágicos no es precisamente un honor. Tuve el beneficio de un padre Muggle, como sea, cuando resulte ser como el, mi madre se estableció en una vida Muggle para que pudiera tener una niñez normal, quedándonos en esta pequeña comunidad de Heaven's Bluff. No pensé seriamente que uno de nuestros hijos terminaría siendo así, Charles. Comencé a preguntármelo cuando Corey dijo que miraba casas que su hermano no podía ver."
"¿Eso significa que podré ir?" Corey pregunto, tratando de no sonar impertinente.
"Bueno tu padre esta convencido ¿Quien soy yo para contradecirlo? Pero déjame poner una cosa en claro aquí y ahora. Tu hermano tiene cualidades que tu no, y tu hermana definitivamente tiene cualidades que tu no, y solo porque tengas magia no quiere decir que puedas comportarte como un engreído…"
"No, Madre," Corey dijo, "lo prometo, seré bueno."
"Podemos sacarte de ahí tan fácil como te dejamos ir, quiero que estés conciente de eso," Freda dijo con firmeza. "Y te aseguro que habrá poco tiempo en esa escuela para que estés soñando o siendo perezoso y si tus calificaciones bajan también te sacare de ahí. Si vas a hacer esto, aprenderás a ser responsable." Aparentemente a Corey no le agradaba mucho la idea pero estuvo de acuerdo.
"Lo que tu quieras, Madre, solo déjame ir."
"Muy bien, supongo que tenemos que ir al Callejón Diagon mientras haya una escolta mágica aquí, eso, si la Profesora no tiene otras obligaciones." Freda dijo.
"Estaré feliz de acompañarlos," Jennifer dijo alegremente, tocándose con su varita y volviendo su atuendo a la normalidad. "Cuando estén listos, Sra. Willoby," Jennifer sonrió.
