Capitulo III
Diagon, Ropas, Dumbledore
El Caldero Chorreante estallo en bienvenidas en cuanto Jennifer puso un pie fuera de la chimenea, seguida de Corey y Freda Willoby. Jennifer se detuvo a saludar a Hagrid, que estaba sentado en una mesa cercana, y le presento al nuevo estudiante.
"¿Regresara esta noche a la escuela, Profesora?" Hagrid pregunto.
"Oh, definitivamente, ya empaque mis cosas. Dumbledore necesitaba que me pusiera en contacto con este estudiante rezagado, y debo comprar unas cosas para mi."
"¿Dónde esta el Profesor Snape?" Hagrid pregunto.
"Nos encontraremos después… de hecho, si pasa por aquí, ¿Podrías decirle que estaremos en Ollivanders?"
"Cuente con eso," Hagrid asintió, y regreso a su bebida, deseándoles un buen día.
En el banco, Jennifer los llevo al mostrador de cambio de moneda y aprovecho la oportunidad para darle a Corey su paga por haberla ayudado durante el verano. Después se dirigió a su propia bóveda, haciendo una mueca al ver sus escasos ahorros mientras llenaba una bolsa. Se sintió tentada a echar un vistazo en su otra bóveda, pero no hubiera podido aunque lo quisiera.
Severus aun tenia la carta que liberaba la bóveda para ella… aun no se la había pedido, imaginando que así no se sentiría tan ansiosa por ver que era lo que había. Dando un suspiro al ver al duende que golpeaba su pie contra el piso de manera impaciente, subió al carro que la llevaría a la entrada donde se encontró con Freda y Corey.
Era la primera vez que Jennifer estaba en Ollivander o cualquier tienda de varitas, así que entro llena de curiosidad. La varita de Jennifer había sido una herencia familiar, y la que ahora usaba era prestada, nunca había tenido una propia. Pero ahora quizás era tiempo de que regresara su varita a Dumbledore y comprara una para ella.
"¡Ah, un nuevo estudiante!" dijo Ollivander, sonriendo abiertamente mientras ellos entraban. "¿Estamos buscando una varita para el hoy?"
"¿Tiene algo para un estudiante que es un Lanzador Mágico?" Jennifer pregunto. "Necesitara aprender algunas técnicas con varita pero…"
"Pero sin afectar su talento natural ¿eh? Si, si, déjeme ver. ¿Cuál es su nombre, señor?"
"Corey Willoby."
"Ah ¿sangre nueva? Probemos con lo básico y partamos de ahí; trece y medio, olmo, quizás, y algo sutil. Intentemos con esta."
Jennifer miro con fascinación como Ollivander trato de acortar sus opciones, observando detenidamente como Corey agitaba diferentes varitas, ninguna de ellas parecía complacer a Ollivander, que estrecho la búsqueda aun mas.
"Tiene que ser una de estas tres, supongo. Nada mas sutil que la verruga de sapo, bigote de gato o ala de hada." Corey eligió una después de pensarlo, tomando una varita de nogal con verruga de sapo, agitándola experimentalmente en el aire una corriente eléctrica hizo que se dispararan chispas por el aire.
"¡Bien! Bien, esa servirá. Excelente elección, Sr. Willoby, trece y medio, nogal y verruga de sapo. Le quedara bien," sonrió. Corey le pago por la varita con el dinero que había ganado, y Jennifer les sugirió que fueran a comprar sus uniformes en lo que ella se desocupaba.
"¿Y como puedo ayudarla…?"
"Jennifer Craw," dijo sonriendo, el rostro del hombre se ilumino.
"¡Debí saberlo! Puedo ver que tiene los ojos de su madre, y el cabello de su padre. Los recuerdo bien. Y escuche que ha tenido el placer de utilizar varitas muy famosas. Comenzando con la de Mallus, ébano y cabello de banshee, que hizo con la ayuda de un fabricante de varitas llamado Clemmons… no muy respetable, o eso era lo que decían, pero en nuestro circulo el era un artesano muy talentoso. Y ahora, esta usando trece un tercio, abedul, con cabello de unicornio ¿No es así? ¿Puedo verla?" de no muy buena gana Jennifer le mostró su varita y Ollivander la tomo con reverencia, admirando el balance antes de ponerla con sumo cuidado sobre el mostrador.
"Definitivamente ha sido muy bien cuidada durante los años. Debe de sentirse honrada de usarla," dijo, admirando la madera pulida.
"Oh, así es," le aseguro, "pero realmente quisiera regresarla a la escuela."
"¿Esta segura que es tiempo de dejarla ir?" pregunto, levantando la mirada hacia la puerta que se abría. "Ah, Profesor Snape, doce y medio, ébano y diente de serpiente. Nunca olvido una varita."
"Buenas tardes, Sr. Ollivander. Solo buscaba a la Profesora Craw."
"Dígame, Profesora, ¿ha tenido algún problema con el enfoque o el balance de la varita?"
"Oh, no, por supuesto que no," Jennifer dijo.
"¿El peso es el adecuado? ¿Algún problema de interferencia?"
"Es un poco mas larga de lo que estoy acostumbrada, pero si, el peso esta bien y trabaja perfectamente. Parece que tiene un poco mas de fuerza de la necesaria en ocasiones. Los hechizos son un poco mas potentes de lo que espero." Jennifer admitió.
"Eso suena como efectos secundario por usar una varita hechizada por tanto tiempo," dijo mirándola pensativo, "esta varita parece responder a usted perfectamente, pero si cree que esta lista para una propia…"
"Oh, estoy muy segura," Jennifer dijo.
"Entonces veamos si ella esta lista para dejarla," concluyo.
"¿Disculpe?"
"Veamos que pasa si trato de tomarla sin que usted misma me la entregue," dijo tratando de tomar de nuevo la varita. Esta voló fuera de su alcance, forzándose a entrar en la mano de Jennifer. "Mmm...… como lo sospechaba. ¿Puede ponerla en el mostrador de nuevo, Profesora? Y Profesor Snape ¿Podría intentarlo?" Severus trato de tomarla con cuidado, pero una vez mas, la varita salio disparada, volando hasta la mano de Jennifer.
"Bueno, creo que eso, como dicen, es todo. Lo siento, Profesora, parece que no puedo venderle ninguna varita el día de hoy. Aun no esta lista."
"Pero…"
"Se que lo mejor es no discutir con una varita tan antigua. Muchas manos la han utilizado, y sabe mejor que usted a quien pertenece. Le sugiero que siga con ella por ahora. Además, como Profesora de Hogwarts, en realidad no sale de la escuela, después de todo."
"Pero…"
"Debería volver al trabajo, muchas cosas que hacer usted sabe, demasiadas varitas son vendidas en esta temporada del año. Buenas tardes, Profesora. Espero verla otra vez… cuando las dos estén listas," dijo, asintiendo hacia ella y Severus antes de volver a la trastienda. Jennifer suspiro, regresando su varita a su lugar.
"Bueno, nadie puede decir que no lo intente," comento.
"Has estado paranoica con esa varita desde que descubriste quien fue su dueña el año pasado. No es una sorpresa el porque Dumbledore no te lo dijo cuando te la entrego. Quizás no te preocupes tanto ahora que sabes que nadie puede arrebatártela," Severus dijo.
"Pero Severus, no merezco llevar esta varita," protesto mientras el abría la puerta para ella.
"La varita piensa diferente ¿Trataras de discutir con un objeto inanimado? Vamos, necesito comprar algunos ingredientes."
"Esta bien, pero veamos a los Willoby primero," Jennifer dijo.
En Madame Malkins, Corey comenzaba a sentirse aburrido mientras tomaban sus medidas. Miraba a su alrededor como si fuera la mañana de Navidad, observando todo y a todos los que entraban a la tienda.
"Creí que nunca llegaría el día en que este chico estaría ansioso por tener sus uniformes," Freda le comentaba a Malkin. "Y aquí esta, feliz como pajarillo en primavera."
"Que bien que esperaste antes de llevarme de compras ¿Verdad Madre?" Corey dijo animado. "¡Y ahora iré a Hogwarts!"
"Recuerda lo que dije acerca de fanfarronear con eso. No habrá ningún engreído en esta familia," Freda dijo una vez mas.
"Si, Madre, ¡Hola Profesor Snape! ¡Hola de nuevo Profesora Craw!"
"¡Quedese quieto Sr. Willoby! No podemos tomarnos todo el día en esto," dijo Madame Malkin. Finalmente había logrado terminar con la medición y Corey salto de donde estaba, observando con admiración como tomaban túnicas, suéter, sombreros y guantes de los estantes, transformándolos a su talla y empaquetándolos en un bulto manejable. Freda pago por ellos con una mirada de satisfacción.
"Bueno, esas son dos cosas menos, ¿A donde ahora?" Freda pregunto.
"Iremos por un equipo de pociones… no esta en la lista pero debería… después calderos y frascos, y por ultimo Flourish y Blotts por tus libros y si quieres podemos buscarte un familiar."
"¿Puedo tener un murciélago?" Corey pregunto.
"Aquí dice un gato, un sapo o una lechuza," Freda le recordó a Corey. "¿Me pregunto que tan bueno es un sapo?"
"Son buenos para experimentar con ellos en pociones," Severus dijo con una sonrisa burlona.
"Neville utiliza el suyo para recordar cosas… son buenos para sentarse y escuchar sin olvidarse de mucho. También como alarma, y guardia de puerta." Jennifer dijo.
"¿Guardia o tope de puerta?" Snape pregunto.
Mientras entraban al concurrido boticario, el alquimista en jefe rápidamente dejo lo que estaba haciendo, pidiéndole a uno de sus asistentes que se hiciera cargo de la fila para poder atender a Severus, que le entregaba una larga lista.
"Exeter, el ultimo lote de de pies de ciempiés no era muy potente. Quisiera ingredientes mas frescos esta vez," Severus dijo de manera critica.
"Lo siento, señor, fue un mal año para esos. Estoy seguro que encontrara este cargamento más satisfactorio. Oh, y los caparazones de Escarabajos Egipcios que pido finalmente llegaron," Jennifer estiraba el cuello para poder echarle un vistazo a la lista, de repente algo llamo su atención.
"Ese es un gran pedido de Pétalos Nocturnos. ¿Es lo que le agregas a tus pociones? Admítelo ¿Es uno de los ingredientes?" reto a Severus con aire travieso. El solo frunció el ceño.
"Te lo he dicho una y otra vez, no conocerás esa formula."
"¡Aja! Es uno de los ingredientes, lo vi en tu rostro," Jennifer se burlo de el con una alegre risa.
"No tendrías las proporciones correctas aun cuando descubrieras cada ingrediente," Severus le miro con el ceño fruncido, haciendo una nota mental de no volver a traerla con el. Sintió ojos sobre el y se dio cuenta de que Corey los observaba con mucho interés. "¿Qué estas mirando?" Severus le dijo bruscamente.
"Eh, oh, ¿Podría ayudarme a elegir mi equipo de pociones, Profesor? ¿Estaba preguntándome que tipo de fallas debía de evitar con esos?"
Severus le dio una mirada calculadora, preparándose para decir algo. Entonces se dio cuenta de que Jennifer lo observaba con una sonrisa de diversión en su rostro.
"Mmm...… bueno, le tomara un tiempo a Exeter terminar con la lista. Sígueme, te mostrare," dijo, encaminándose a la Tienda de Calderos. Corey le guiño un ojo a Jennifer y se apresuro a seguir a Severus.
"Bien eso es talento," Jennifer rió, parándose junto a Freda que le guardaba un lugar en la línea. "¿Su hijo es definitivamente encantador, no es así?"
"Y lo utiliza para evitar tanto trabajo como le sea posible, siempre ha sido así," Freda le contesto riendo. "Nunca ha sido de los que se aplican mucho. Es un soñador. Espero que no desperdicie su talento a causa de eso. Espere a que se de cuenta el trabajo que le espera."
"Creo, que lo descubrirá muy pronto," Jennifer dijo sonriendo.
Por mucho que Jennifer amara la pequeña cabaña, nada se podía comparar con regresar a Hogwarts. Jennifer desempaco su oficina en tiempo record, cada cosa en su lugar pre asignado. Decidió dejar su habitación para después, apresurándose hacia la sala de personal para ver quien se encontraba ahí para cenar.
"¡Hola, Poppy! ¡Hola, Fillius!"
"¡Jennifer, bienvenida!" Fillius Flitwick dijo alegremente. "Es bueno verte de regreso ¿tuviste un buen verano?"
"Fantástico, pero muy tranquilo, aun con el Ministerio llamándome para ir a Londres cada semana para entrevistar personas. Estaré feliz cuando Audi regrese. ¿Como te va, Poppy? ¿Disfrutaste visitando a tu hija?"
"Estoy muy bien, y si todo salio bien, Jennifer. Lo pasamos en la Riviera, suaves brisas mediterráneas… quemaduras de sol… aunque un poco aburrido en ocasiones, sabes que me gusta mantenerme ocupada," Poppy Pomfrey guiño un ojo. Jennifer rió lista para preguntarle algo a Fillius cuando escucho que la llamaban. Minerva McGonagall, Profesora de Transfiguraciones y su supervisora directa, estaba de pie en la puerta.
"¿Jennifer, estas ocupada? Tengo algo que quiero mostrarte desde hace siglos. Por cierto, bienvenida," agrego con una delgada sonrisa. Jennifer se disculpo rápidamente y fue con Minerva, hablaron acerca del verano y le contó como había restaurado la cabaña.
"Supongo que es una desperdicio por ser rentada y todo eso, pero quería hacerla habitable. Incluso fui a ver a Pomona varias veces para pedirle consejos acerca del jardín que comencé a plantar."
"Bueno definitivamente parece que te mantuviste ocupada, y también trabajando para el Ministerio por lo que escuche."
"Me han estado volviendo loca desde que Audi regreso a America. Pensarías que soy una Buscadora de Verdad certificada por como Arthur me hace trabajar."
"Han llamado a Dumbledore todo el verano también," McGonagall dijo con un suspiro.
"¿No me digas que has estado todas las vacaciones aquí?" Jennifer dijo frunciendo el ceño.
"Una buena parte, pero esta bien. Me dio tiempo para trabajar en un proyecto muy importante," ella sonrió, abriendo la puerta de su habitación.
La sala de estar se dividía en dos secciones; la primera mitad tenia una sala con sillas mullidas y una resistente mesa con un elaborado tablero de ajedrez mágico. Jennifer nunca miro que nadie se sentara a jugar, pero por la posición de las piezas parecía que estuviera a la mitad de una partida.
Jennifer sospechaba que era algo entre Minerva y Dumbledore, porque de de vez en cuando mientras estaban en la habitación Minerva miraba el tablero pensativa como si estuviera considerando cual era su siguiente movimiento.
La otra mitad de la habitación estaba llena con rollos de tela blanca, retazos, tablas y medidas que se utilizaban en la transfiguración de telas, un pasatiempo de Minerva que Jennifer había comenzado a apreciar, regularmente venia en sus tardes libres para ayudarle con las confecciones más básicas. El tiempo juntas les había ayudado a establecer una amistad mas allá de lo profesional, y le daba muchas oportunidades a la joven bruja para abrirse. Siempre había sido fácil hablar con Minerva acerca de Severus, parecía que ella entendía mejor que nadie como es que Jennifer veía las cosas, pero también los años de experiencia tratando con Severus regularmente le permitían darle buenos consejos acerca de los malentendidos que se deban de vez en vez entre ellos.
Minerva camino hacia la parte de costura de su habitación deteniéndose brevemente en el tablero de ajedrez mientras caminaba hacia un maniquí que estaba cubierto, mirando a Jennifer con una sonrisa misteriosa. Fue entonces cuando Jennifer se dio cuenta de lo que venia, tratando de ocultar su emoción.
"Bien, si no te gusta, promete que serás sincera conmigo," insistió.
"Muy bien, lo prometo," Jennifer dijo, impacientándose. Minerva descubrió el vestido con una movimiento de muñeca, Jennifer se encontró sin saber que decir.
Brillante satén blanco formaba las abultadas mangas y el ajustado corsé del vestido, listones de seda entrelazados al frente formaban pequeños diseños en forma de corazón. La parte de abajo del vestido salía voluminosamente de la pequeña cintura del vestido, delineada con listones plisados y finamente bordada con corazones y rosas de seda. En la parte baja había parejas de cuervos y tórtolas del blanco más puro con ojos de ónix, sujetas a rosas entrelazadas. Mientras observaba, Jennifer creyó ver a una de las aves estirar sus alas, después una de las tórtolas comenzó a rascarse debajo de una de sus alas.
"¿Y bien? ¡Di algo! No soy una Buscadora de Verdad, sabes," Minerva dijo demandante.
"No se que decir," Jennifer tartamudeo. "¡Es precioso!"
"Y te veras preciosa en el, puedo imaginarlo, cuando ese día llegue al fin," Minerva dijo, tocando la tela orgullosa. Jennifer la abrazo, agradeciéndole calidamente. "Esperaba que te gustara. Siempre quise hacer un vestido de novia."
"¡Lo amo! No puedo esperar a ver el rostro de Severus cuando lo use."
"Bueno, supongo que tendrás que esperar," minerva sacudió la cabeza sonriendo. "¿No reconsiderarían poner una fecha por la que todos pudiéramos esperar?"
"No, Minerva, no voy a ir en contra de Severus con esto. Tu sabes como se siente," Jennifer dijo negando con la cabeza. "Esperaremos. ¡Oh, pero estoy feliz de que esto este aquí esperando! ¡Es fantástico!"
"Dejémoslo en secreto, así podrás sorprenderlo," Minerva dijo con actitud traviesa mientras volvía a cubrir el vestido. "Aun tengo que hacerle algunos ajustes, después solo será necesario esperar a que estés lista para el."
"Muchas gracias," Dijo Jennifer, observándolo de manera soñadora, imaginándose a si misma caminando por el pasillo del Gran Comedor. Minerva rió al ver su expresión. Fue entonces cuando se escucho un toquido en la puerta y Minerva se apresuró a abrir.
"Ah, buenas noches, Profesor Dumbledore. Regreso temprano," Minerva dijo, con la interrogación en la voz.
"Si, necesito hablar con Jennifer," Dumbeldore dijo de manera directa. "En mi estudio," la expresión en su rostro le dio una pista a Jennifer de la clase de problemas que en los que estaba, y no necesito leer mucho para darse cuenta el porque.
Rápidamente camino hacia la puerta mordiéndose el labio, mientras Dumbledore se detuvo a hablar con Minerva. Las escaleras eran desagradablemente convenientes, llevándola directamente al estudio. Al entrar por la puerta que ya estaba abierta, le sonrió a Fawkes que la observo desde su percha. Ella le debía su vida a ese Fénix desde su último encuentro con Voldemort. Fue justo después de que ella se había reunido con su padre, el había regresado para matar a Voldemort esa noche. Pero Jennifer lo había detenido, porque de no haber intervenido, los dos su padre y Severus hubieran muerto, pues ellos estaban conectados con Voldemort por una maldición en la Marca Obscura.
Ella escucho que alguien subía las escaleras y levanto la vista para encontrarse con Dumbledore, las puertas se cerraron automáticamente mientras el caminaba hacia su escritorio.
"Siéntate, Jennifer," dijo, recogiendo un sobre y entregándoselo a ella. Era del Ministerio. Jennifer lo abrió con temor, muy segura de lo que se avecinaba.
Director Dumbledore -
Ha llamado nuestra atención que uno de sus profesores, Jennifer Corsiva Craw, fue vista enseñando a un Muggle antes de su aceptación en la escuela de magia, quien utilizo sus habilidades en situaciones que envolvían Muggles y que pudieron resultar "alarmantes" para los presentes. Por favor trate este asunto como mejor le parezca, pero recuérdele que ese tipo de ocurrencias puede concluir en la revocación de su licencia.
El Consejo Administrativo, Departamento en Contra del Uso Incorrecto de la Magia, y Departamento de Asuntos Muggle.
P.D. Adjunto se encuentra una carta para la Profesora Craw incluyendo una lista de multas y violaciones.
Jennifer lentamente saco la segunda carta, desdoblándola, observando los totales, y haciendo una mueca de dolor, volviéndola a doblar. Ella miro a Dumbledore, regresando la primera carta. El la tomo, sentándose tranquilamente como si esperara que ella dijera algo.
"He, mmm...… Seguía observando la casa… sabia que estaba ahí. Venia casi todos los días, solo a mirar. Pensé que dejarlo seria peor que aparecer, así que por así decirlo, le invite a entrar. Pero no le enseñe nada, Profesor. Bueno, no realmente." Jennifer dijo.
"Jennifer, enseñar pasivamente es un método de enseñanza tan valido como cualquier otro. ¿Puedes decirme honestamente que no le permitiste aprender mediante la observación de ti y tu entorno?" Dumbledore le pregunto. Jennifer se removió incomoda. "El debió de estar ahí casi todos los días desde que se conocieron. Lo se porque Minerva tuvo muchos problemas para entregarle su carta a Corey Willowby y vino a mi por ayuda. No tomo mucho tiempo descubrir que era lo que pasaba. Tu secreto termino protegiendo la ubicación del chico al igual que la tuya… de manera contraproducente, debo agregar. El nunca hubiera recibido su carta si Minerva no se hubiera acercado a mí. ¿Y donde estaríamos ahora, Jennifer? También ¿que pasaría si su talento no hubiera sido desarrollado?"
"Oh, pero Profesor, tenia que hacerlo. Es un Lanzador Mágico. Severus y yo pensamos…" la expresión de Dumbledore se endureció un poco.
"¿Severus también estaba involucrado en esto?" pregunto. Ups, Jennifer pensó. No tenía ninguna intención de meterlo en problemas.
"Trato de convencerme de que lo dejara. Ya conocía a Corey cuando el se entero de su existencia," Jennifer explico.
"Ya veo. Trato de convencerte pero no tuvo éxito, al parecer, tampoco se lo menciono a nadie."
"Señor, realmente no tenia ninguna intención de llegar tan lejos, solo…"
"¿Estas diciendo que crees haber tenido el derecho de acercarte al niño desde el principio?" Dumbledore pregunto, observándola con severidad.
"No señor. Lo siento señor. Pero…"
"No, no hay peros, Jennifer. ¿Que clase de vida tendría el chico si hubiera probado la magia para después tener que olvidarla? ¿Crees que podría olvidarlo por siempre? Una cosa es observar a alguien mas hacerlo; después de un tiempo podrías convencerte que solo lo imaginaste. Pero es algo muy diferente hacer magia y ser forzado a olvidarlo. Pasaría toda su vida obsesionado con algo sin saber porque, algo que no podría hacer nunca más. Una cicatriz, una profunda cicatriz que lo hubiera perseguido en sus sueños y nunca sanaría completamente.
"El consejo cree que cruzaste la línea esta vez, y estoy de acuerdo con ellos. Tú sabes como son las cosas, Jennifer, y Severus… Severus definitivamente sabe como son estas cosas."
"Si, señor."
"También es evidente de que has desarrollado un vinculo con este alumno, para bien o para mal, eso es algo que no se aun. En cualquier caso, confió que el favoritismo no afecte tus clases." Jennifer parpadeo sorprendida.
"Quiero pensar que no," dijo indignada. "Eso no paso con Harry y los otros, y no pasara ahora." Dumbledore sonrió débilmente, y Jennifer miro en su expresión que esas acusaciones ya habían llegado a los oídos de Dumbledore en el pasado. Antes de que pudiera protestar, el levanto una mano.
"Este bien, Jennifer Se que has sido totalmente justa con todos tus estudiantes. De todas formas, que no te sorprenda si este asunto viene con mas fuerza que nunca por lo que paso," dijo, recargándose en su silla. "Pagare estas multas. Pero, tendrás tareas extra durante algunos meses, si fuera tu no haría planes para mi tiempo libre. Te reportas con Minerva o conmigo cada día a partir de ahora hasta que considere que es prudente liberarte. No quiero que pierdas tu licencia o tu trabajo por esto Jennifer, pero no puedo expresar por completo la gravedad de esta situación."
"Si señor, entiendo." Jennifer dijo, asintiendo levemente. Ella hizo algo que sabia que no estaba permitido y aun así continuo, sin importar las consecuencias. Esta vez había tocado fondo, y ella lo sabia. Mirando su rostro por un momento, Dumbledore asintió, después sonrió gentilmente.
"Debo admitir que a pesar de todo, estoy muy interesado en conocer a este nuevo estudiante que al parecer casi hunde a mis dos mejores profesores. ¿Un Lanzador Mágico, mmm...? Parece ser tiempo para talentos poco comunes. Hablando de eso, una de tus primeras tareas será escoltar a los estudiantes de Londres a Hogwarts en un par de semanas; Remus también esta asignado a dicha tarea, pero tengo el presentimiento que algo no esta del todo bien," el suspiro. "Preferiría tener a los estudiantes protegidos. Algunos de los alumnos que no asistieron el año anterior regresaran… estarán un año atrás, pero debemos de darles la bienvenida como a cualquiera. En cualquier caso, tengo mucho que hacer antes de regresar a Londres, así que probablemente deberías de ir a comer algo. Oh, por favor pídele a Severus que pase por aquí en cuanto pueda," Dumbledore dijo. Jennifer se estremeció y asintió, queriendo golpearse a si misma por haberlo mencionado. Bajo las escaleras, mirando su reloj.
