Capitulo IV
Vuelo Express
No fue fácil decirle a Severus que Dumbledore quería verlo. El frunció el ceño, le pregunto en cuantos problemas se había metido y ella señalo por sobre su cabeza. Suspirando, Severus subió las escaleras.
Esa fue la última vez que lo miro hasta el día anterior a la llegada de los estudiantes. Dumbledore lo había asignado a trabajar con Sirius creando estrategias de evacuación para las familias de los nuevos alumnos, así que había permanecido fuera de la escuela muchísimo tiempo. Jennifer tenia que reportarse con Minerva una vez que hubiera terminado de llenar sus papeles y los suministros, así es como termino ayudándola a terminar los horarios de clase y completar tareas administrativas. A Jennifer no le importaba mucho el trabajo extra… algunas de sus labores eran fascinantes, por así decirlo… pero rápidamente descubrió el gran esfuerzo que requería organizar las clases, los juegos, las practicas, los turnos del personal, los horarios de seguridad, y recolectar la información de los nuevos alumnos. Minerva había hecho la mayoría del trabajo fuerte durante Julio cuando las cartas fueron enviadas, ahora solo tenían que terminar los horarios de los alumnos que habían decidió volver a la escuela.
"Se que no extrañamos a todos los estudiantes, pero para mi se sintió un vacio. Sera bueno ver de nuevo algunos de sus rostros," Minerva dijo, pasando las paginas. "Eso me recuerda, ¿Tuviste tiempo para terminar el examen de aptitudes de Defensa?"
"Si, Minerva. Están aquí, de segundo a sexto."
"Bien, al fin todo listo para mañana," sonrió, echándole un vistazo a los exámenes. "Mmm… pero aun necesito los papeles de Severus y Pomona."
"Oh, yo puedo bajar por ellos," Jennifer se ofreció, quizás con demasiado entusiasmo. Minerva la observo pensativa, conciente de que Jennifer no había visto a Severus desde que el había regresado esa mañana.
"Oh, muy bien, Jennifer, pero trata de no tardar mucho. Hay un par de cosas que necesitamos terminar y se que tienes que tomar el tren mañana temprano. Y por favor trae copias de sus planes de clase; tampoco los ha entregado."
Jennifer asintió apresurada, saliendo de la oficina. Minerva sacudió la cabeza y sonrió mientras la chica salía por la puerta. Después de mirar su reloj, bajo al primer piso de las mazmorras. La puerta de la oficina estaba abierta y ella se asomo para encontrarse con Severus sumergido en trabajo.
"¿Aun me diriges la palabra?" Jennifer pregunto con timidez. El hizo una seña para que pasara y ella cerró la puerta, sentándose en una esquina de su escritorio. "Minerva me envió por tus exámenes y tus clases… auch, ¿Aun estas trabajando en esos, verdad? ¿No puedes actualizar los del año anterior?"
"Cambiamos de libros," Severus murmuro. "Mas tarde tomare una dosis, así podre soportar toda la noche."
"Se supone que no debes de tomar esas pociones cuando ya estas cansado, y puedo ver que lo estas," Jennifer lo reprendió. "Iré con Pomona y regresare para ayudarte con tus exámenes."
"¿Que es lo que te están obligando hacer?" pregunto, levantando la mirada.
"Papeleo administrativo," dijo, haciendo caras. El también hizo una mueca.
"No te envidio. Entiendo que ya has terminado tu trabajo."
"La semana pasada. Tiene sus recompensas no seguir el libro todo el tiempo," ella le sonrió. Severus frunció el ceño molesto, pero Jennifer pudo leer que no la culpaba por lo que había sucedido. Aun así, ella se sentía extremadamente culpable por todo.
Prometiendo regresar, hizo sus tareas y se reporto con Minerva, explicándole la situación. Ella la dejo ir rápidamente y le pidió que le recordara que tenía que estar listo antes del anochecer. Jennifer regreso a su oficina, ofreciéndole ayuda con los exámenes de aptitudes, que Severus ni siquiera había comenzado. Mientras ella revisaba viejos exámenes finales, alguien toco a la puerta, y Minerva entro con una charola con café y sándwiches.
"Bueno, veo que tienes la ayuda que necesitas, Severus. Jennifer, no olvides que tienes que tomar el tren en Londres mañana. No vayas a dormir tarde," Minerva le aconsejo mientras salía, sabiendo perfectamente que Jennifer no la escucharía.
De hecho, eran casi las dos de la mañana cuando comenzaron a hacer copias, y Severus por fin tuvo tiempo para revisar el trabajo de Jennifer mientras ella contaba y acomodaba los exámenes en pilas ordenadas.
"Muy completo y bien escrito, Jennifer, aunque no creo que nadie pueda confundirlo con uno de mis exámenes," Severus comento.
"Puedo cambiar la letra si eso quieres," Jennifer bromeo.
"No, ahorrémoselos. Quiero decir que al parecer te enfocas mas en las propiedades y yo lo hago en las formulas," Severus dijo, suprimiendo un bostezo. "Pero cumplen bien con su cometido."
"Bueno, de todas formas definitivamente es muy tarde para enfrascarnos en una discusión acerca de teorías de enseñanza sobre pociones. Vamos, te acompaño. Te ves exhausto."
"¿Cuando tiempo tendrás tus tareas especiales?" Severus le pregunto cuando salían de la oficina.
"Hasta que Dumbledore diga lo contrario," Jennifer suspiro. Severus hizo una mueca.
"Usualmente eso quiere decir que alguien quería que fueras despedida y el tuvo que arriesgar su cuello por ti," el dijo.
"¿Habla la voz de la experiencia?" Jennifer sonrió. El contrajo sus labios.
"Todos cometemos errores," dijo mientras subían las escaleras.
"¿Cuanto tiempo tendrás tu por haberme cubierto?" Jennifer pregunto.
"Dos semanas mas," Severus gruño. "Y tengo el presentimiento de que pasare la mayoría de ese tiempo con Sirius Black. Tengo la creciente sospecha de que es una elaborada trampa de Dumbledore para forzarnos a hacer las pases, pero no esta funcionando. Creo que lo desprecio mas que nunca."
Jennifer, que difícilmente había creído lo ultimo, rio para si misma mientras lo seguía por las escaleras.
La semana del primero de Septiembre era fría y nublada, una ligera niebla se estableció en la estación. Jennifer bostezo mientras se deslizaba en el desértico andén. Eran dos horas antes de que el tren partiera, y había poca actividad. Recargado contra un pilar medianamente obscurecido por la niebla, Jennifer pudo ver a un hombre que la observaba cuidadosamente, y se pregunto si el era con quien tenia que encontrarse. Mientras se acercaba hacia el, trastabillo un paso cuando se dio cuenta lo que era. No todos los días tenías la oportunidad de conocer a un hombre lobo, sin mencionar en el andén del Expreso de Hogwarts.
Remus Lupin era un hombre muy bien parecido, pero sus facciones se habían visto afectadas con el tiempo por su condición; un extraño tono gris en su cabello castaño claro y sus nebulosos ojos azules. Sus ropas estaban rotas, pero Jennifer sospechaba que era más una señal de resignación a su situación que una inconciencia de su aspecto descuidado. Al acercarse, una débil sonrisa cruzo su rostro y el la observó.
"Usted debe de ser la Profesora Craw," dijo cuando estaban frente a frente, ofreciéndole su mano. Mientras ella la tomaba, el se detuvo a observar su anillo. "Si, definitivamente es usted. Dumbledore me dijo que llevaría un anillo de Corazón de Dragón. Que inusual… y algo que no puede duplicarse tampoco," agrego. "Soy Remus Lupin. Creo que me estaba esperando."
"Si, y llámame Jennifer," sonrió. "Es agradable conocerte al fin. Harry habla de ti con regularidad."
"¿Lo hace?" Remus dijo, divertido.
"Eras su profesor de Defensa favorito, sabes," Jennifer asintió sonriendo. "no es que lo diga frente a mi, claro."
"Escuche que tienen una esplendida profesora de Defensa ahora, una que puede calmar ha la creatura mas salvaje," dijo con una sonrisa juguetona.
"Oye, esa no es una manera linda de hablar de Severus," Jennifer dijo frunciendo el ceño pero sonriendo.
"Nunca dije que hablaba de Severus," rio, y sus ojos brillaron alegres. "¿Qué es lo que te dio esa idea? Vamos, instalémonos para que podamos hablar," dijo. El eligió un compartimiento cerca del frente, sirviéndose un poco de café del carro del conductor y trayéndole uno a ella también.
"No estoy muy seguro de por que el Director quiere seguridad extra en el tren este año, pero se que siempre es mejor no discutir con Albus Dumbledore. Aun así, tenemos una invitada inusual que viene del extranjero. Tal vez debería de advertírtelo ahora; es la ahijada de Dumbledore, Anna Hughes de Estados Unidos. Ya a estado aquí pero Dumbledore ha sido discreto. Audi y yo somos dos de las pocas personas que saben acerca de ella. Veras, es una squib, o al menos, eso era lo que todos pensaban hasta hace unos cuantos años," dijo con aire pensativo. "Sin previo aviso cosas extrañas comenzaron a sucederle, como Aparecerse solo porque si y ese tipo de cosas."
"¿Que edad tiene la chica?" Jennifer pregunto sorprendida.
"Es mayor que tu, me parece, por algunos años, así que no es tan joven. Pero no ha tenido mucha experiencia en nuestro mundo, nada más allá de aparecer en el de repente, así que Dumbledore pidió que la tratáramos con pinzas. El la trajo aquí para protegerla. Supongo que esta preocupado por lo que es capaz de hacer descubriendo sus habilidades tan tarde."
"Pero creí que eso era imposible. Quiero decir, una vez que alcanzas cierta edad…"
"Usualmente, si," Remus asintió. "Pero hay excepciones para cada regla, especialmente en nuestro mundo."
"Muy cierto," Jennifer asintió lentamente. "De hecho, parecería que ha Dumbledore le gusta rodearse de excepciones a las reglas," dijo ella. El sonrió abiertamente.
"Oh, ¿también lo notaste? Bueno, de una persona excepcional a otra, es agradable trabajar contigo," dijo, chocando su taza de café contra la de ella y bebiendo.
Los alumnos comenzaron a subir de uno en uno hasta que el tren se lleno de un constante alboroto, pronto la estación estaba llena de los sonidos de los estudiantes, padres amonestando, y ululares, chillidos, maullidos y croares de los animales. Jennifer echo un vistazo afuera del tren justo para ver a Corey y su madre e inmediatamente bajo para encontrarse con ellos, saludando a varios estudiantes mientras llegaba a ellos.
"¡Profesora Craw! ¡Mira, Madre, es la Profesora otra vez!" Corey apunto hacia donde Jennifer estaba entre la multitud, dándoles una sonrisa cálida.
"Buenos días, Freda, Corey, oh, y a ti también, Cheshire," Jennifer dijo, acariciando al gato rayado que se encontraba en su jaula. "Veo que llegaron con bien."
"No es difícil si sabes donde buscar," Freda le aseguro mientras caminaban al vagón de equipaje.
"¡Profesora Craw! ¿Que esta haciendo aquí?" Hermione le dijo. Ron y Ginny la saludaron con la mano, seguidos de Molly Weasley que venia acompañándolos.
"Oh, solo pensé que podría dar un paseo," les dijo riendo, ayudando a Freda con las maletas de Corey.
"Bien, obedece a tus profesores, Corey, y no olvides lo que tu padre y yo dijimos antes de que vinieras. Profesora Craw, háganos saber si tiene algún problema," Freda dijo con una sincera sonrisa.
"No se preocupe, Fedra. Cuidare bien de el," Jennifer prometió. Mientras se despedían, Jennifer escucho un sonido de motor seguido por un fuerte rechinido y se dio la vuelta para ver una motocicleta detenerse. Rodando los ojos y sacudiendo la cabeza, se acerco a donde estaban Harry y Sirius.
"En realidad no condujiste esa cosa por los andenes, ¿Verdad?" Jennifer pregunto, con las manos en la cintura mientras Sirius y Harry se quitaban los cascos.
"¿Por qué no? Es un vehículo Muggle," Sirius sonrió. "No te preocupes Jennifer, me asegure de que nadie nos notara. Ya sabes que de cualquier forma los Muggles no pueden ver este anden."
"¿Ha visto a Ginny y Ron?" Harry le pregunto a Jennifer.
"Estaban en el equipaje, así que probablemente ya han abordado," Jennifer dijo. "¿Dónde están tus cosas?"
"Las dejamos temprano," Sirius explico. "Ve Harry, te veré en la semana. Jennifer ¿Puedo habar contigo un momento? ¿Dónde esta Remus?"
"Abordo ¿Por qué? ¿Pasa algo malo?" Jennifer pregunto, viendo una luz en sus ojos que siempre significaba que alguien estaría en problemas. Jennifer palideció cuando leyó sus ojos de nuevo.
"Oh, no, ¿Pettigrew? ¿Pero como? ¿Como pudo haber escapado?" Jennifer pregunto. Sirius asintió y entraron al tren deslizándose en el compartimiento con Remus y cerrando la puerta. "¿Y bien?"
"Varios de los guardias fueron torturados y convencidos de que lo sacaran de su celda… al menos, eso es lo que dicen… los guardias no sobrevivieron lo suficiente para confirmarlo," Sirius explico seriamente.
"¿Pettigrew?" Remus pregunto, sentándose de repente. Sirius asintió.
"Ahora Harry esta seguro con ustedes dos aquí, Severus y yo iremos por el," Sirius explico, poniéndose de pie.
"¿Ir por el?" Jennifer repitió preocupada. "Probablemente este de regreso con Voldemort ahora. Saben en lo que se están metiendo…"
"Jennifer, es suficiente con decir que creemos que el es un riesgo mas grande para la escuela que Voldemort," Sirius dijo en voz baja, caminando hacia la puerta. "Y no te preocupes por Severus. Estará conmigo," dijo antes de irse.
"Oh. Vaya. Eso me hace sentir mucho mejor." Jennifer murmuro frunciendo el ceño.
"El tren partirá pronto. Veamos si nuestra pasajera especial ya abordo," Remus sugirió y salieron del compartimiento. Mientras caminaban entre los vagones, Jennifer pudo ver a Audi de pie en el andén y se paro en la orilla para saludarla.
"¡Audi! ¡Bienvenida!" grito Jennifer. La vieja mujer la ubico y sonrió, saltando sobre la orilla del tren mientras el silbato sonaba.
"Ahí estas, pequeña Jenn, me extrañaste ¿Verdad? Al menos tu tiempo libre ¿No? Se amiga de Anna ¡Trátala como a una hermana! Iré a tomar el te con Dumbledore en unos días ¡Así que te veré en Hogwarts!" Audi grito, despidiéndose con la mano mientras el tren emprendía su marcha. "¡Búscame en el Ministerio si me necesitas!"
"¡Si, Audi!" Jennifer contesto gritando y se despidió. Entro de nuevo al vagón, mirando los compartimientos mientras pasaba por ellos y parando de vez en vez para conversar con los estudiantes que hablaban de su verano.
"¡Profesora Craw!" Jennifer se asomo a uno de los compartimentos para encontrarse con Corey sentado con dos chicos de primero y una chica de segundo año.
"Hola Julie," Jennifer le sonrió a la niña. "¿Qué pasa, Corey?"
"Julie nos compro ranas de chocolate ¡Y tienen tarjetas! Doug tiene una de Snape, y Julie dice que no funcionan. Yo les dije que usted puede hacer que la foto aparezca, pero Doug y Taylor no me creen, Profesora Craw. ¿Por favor?" Corey pregunto sonriendo. Suspirando y sacudiendo la cabeza, Jennifer extendió su mano.
"Oh, muy bien, pero no hagamos una costumbre de esto," Jennifer dijo en voz baja mientras Doug Brim le entregaba la tarjeta. "Lo ultimo que quiero es que todos en la escuela comiencen a llevarme estas cosas para comprobar si hay una foto en ellas." Los alumnos se acomodaron a su alrededor mientras ella miraba la tarjeta. No paso mucho tiempo cuando Severus salió a la vista, viendo con los ojos entrecerrados a los sospechosos estudiantes que la rodeaban.
"¿Se ve así de malvado en persona?" Taylor Brittle pregunto.
"El no es malvado, no en realidad," Corey dijo. Jennifer miro al chico sorprendida.
"Nunca dejes que el te escuche decir eso," Jennifer le advirtió a Corey, el le regreso una sonrisa.
"¿De verdad debemos de llevar Pociones durante los siete años?" Julie pregunto.
"Definitivamente lo recomiendo," Jennifer dijo. "Con suerte, tal vez puedas pasar este año sin volar el laboratorio," dijo a manera de broma, regresándoles la tarjeta. La foto desapareció de su vista.
"Ahí va otra vez," Doug dijo suspirando. "Bueno, al menos tengo la colección casi completa, ahora."
"Profesora, yo no puse pepitas de jabón en los ingredientes. Los chicos de Slytherin lo hicieron. El no me creyó, pero usted si ¿Verdad?" Julie le imploro.
"¿Te creo? Si. ¿Me entrometo cuando no es mi clase? No. Eso ya lo sabes. Además, es un año completamente nuevo, los puntos estarán en cero, y puedes esforzarte mas para no perder tantos esta vez," Jennifer le guiño un ojo.
"Cuando eres rebasada cinco Slytherin a uno no es fácil, Profesora Craw," Julie suspiro. "Pero claro daré lo mejor."
Remus toco a Jennifer en el hombro y apunto hacia el último carro de pasajeros. Jennifer asintió y fue hacia allá.
"Pruébalo," Jennifer escucho decir a Ron antes de que alcanzara el compartimento. "Oh vamos, solo prueba esta, se ve muy segura."
"¿No intentaran escapar o algo así verdad?" una voz femenina pregunto.
"No, no, solo puede que tenga mal sabor. Vamos, tal vez tengas suerte," Ron dijo.
"Harry ¿Por qué no vas tu primero?" Ginny dijo.
"Esta bien, iré primero,"
Jennifer se asomo para ver un círculo de grajeas de Bertie Botts en el piso, cada una de diferente color. En un lado del compartimento estaban Ron y Hermione, el brazo de Ron estaba alrededor de los hombros de Hermione despreocupadamente. En el otro asiento estaban Harry Potter y Ginny Weasley sentados en un lado y del otro una mujer mayor que ellos, que se encontraba observando el ritual con aparente fascinación. Jennifer tenía pocas dudas de que ella era Anna Hughes.
La mujer estaba vistiendo una falda y una blusa de aspecto Muggle, su cabello castaño claro recogido en una coleta desordenada con mechones colgando en todas partes como si hubiera sido recién cortado y ahora lo estuviera dejando crecer. Una expresión pensativa se apreciaba en sus tempestuosos ojos grises, y Jennifer no pudo evitar sentir una extraña conexion; como si hubiera visto esa mirada cientos de veces en otro lugar que no podía ubicar. Debía de ser bastante alta también, porque aun sentada parecía más alta que Hermione y Ginny.
Harry tomo la grajea que estaba frente a el, dándole un cuidadoso mordisco antes de hacer un gesto por el mal sabor.
"Estoy fuera. Definitivamente fuera," el dijo, haciendo muecas. "Tu turno, Ginny."
"Miren, va a tomar la rosa otra vez, siempre lo hace," Ron dijo, observando a su hermana.
"Es porque hay menos posibilidades de que sea algo malo," explico, tomando el dulce. Después de probarlo, se lo comió completo triunfante. "Fresa, sigo dentro. ¿Quién va?"
"¡Hola chicos!" Jennifer dijo desde la puerta, ignorando el rápido intento de Ron por quitar su brazo de los hombros de Hermione. "Jugando ruleta ¿Eh?"
"¿Quiere jugar?" Harry le pregunto sonriendo. Jennifer le devolvió la sonrisa, mirando los colores disponibles y tomando el dulce morado, observando el rostro de Anna pensativa. Ella ya no parecía curiosa, mas bien la observaba con alarma y suspicacia. Jennifer se sorprendió por eso mientras comía la grajea.
"Ciruela. No me gusta, pero puedo comerla," Jennifer decidió y así lo hizo. "¿Quién es su nueva amiga?"
"Profesora, ella es Anna Hughes, es amiga de Dumbledore," Harry explico. "Anna Hughes, ella es la Profesora Craw, una buena amiga nuestra y de Dumbledore." Jennifer rio.
"Bueno, eso si que es una presentación. Sin embargo, siempre es bueno saber lo que Dumbledore piensa de uno, ¿No es así?" Jennifer le guiño un ojo a Harry antes de voltear a ver el cauteloso aspecto de Anna. Jennifer la observo un momento. "Así que, ¿Ya se conocían?"
"Oh, si, el año pasado cuando ella…" Harry se detuvo cuando Hermione se aclaro la garganta. Jennifer volteo a ver a la chica.
"Ah ¿Ya has estado en Hogwarts? No había escuchado sobre eso," Jennifer dijo, un poco molesta. "Y se supone que debo de saber acerca de todos los invitados."
"Fue una visita mas bien inesperada," Ron dijo.
"Lo que quieren decir, es que de alguna forma termine ahí por error," Anna dijo, aun con los ojos en la profesora. Jennifer le sonrió.
"Bueno, tal vez llegaste ahí por accidente, Anna, pero te garantizo que nadie entra a Hogwarts por error." Jennifer escucho que alguien se acercaba y se hizo a un lado para que pudiera pasar.
"Hola Anna ¿Me recuerdas?" Remus dijo sonriendo.
"Oh, ¡Hola Remus!" Anna sonrió, un poco aliviada. "Por un momento pensé que no era el tren correcto."
"No, este es," dijo, sonriéndole a los demás.
"¡Hola Remus! ¿Qué haces aquí?" pregunto Harry.
"Oh, solo vine a dar un paseo, Harry," Remus sonrió. "Deberíamos de regresar a nuestro compartimiento, Profesora," le sugirió a Jennifer.
"Fue un placer conocerte, Anna," Jennifer dijo. "Nos vemos después, chicos," se despidió de ellos.
"¿Bueno?" Remus pregunto cuando estaban llegando al frente.
"Bueno, ella no es Muggle," Jennifer dijo encogiéndose de hombros. "Solo no me preguntes que es porque no tengo la menor idea. ¿Y tu?"
"En realidad nunca la he visto hacer algo. Solo he escuchado que se Aparece en lugares extraños…"
"Espera un minuto, ¿Puede Aparecerse dentro de Hogwarts?" Jennifer pregunto directamente. "Eso tiene que ser imposible."
"No se como lo hizo. Solo escuche de eso cuando alguien tuvo que llevarla de regreso a casa. Casi todos estaban en el juicio de Malfoy en ese momento. Como sea, en ese punto Dumbledore pensó que estaría más segura si regresaba a casa. Pero parece que cambio de idea," Remus explico.
"Audi me escribió justo después que se fue y dijo que su casa había sido saqueada," Jennifer dijo meditabunda. "Ella vive cerca de donde Anna solía vivir ¿No es así?"
"Según lo que se por Dumbledore Audi se mudo ahí por Anna," el asintió.
"Ahora se porque estaba tan interesada en el cartero Muggle," Jennifer rio. "Y yo que pensé que era entrometida. Debí imaginar algo así."
De repente Remus ladeo la cabeza un poco y puso su mano sobre el asiento.
"¿Nos estamos deteniendo?" pregunto.
Jennifer y Remus se pusieron de pie rápidamente, dirigiéndose hacia el vagón de l conductor. Dentro, un par de mecánicos enanos, el conductor y un maquinista miraban los rieles con escepticismo.
"¿Que pasa?" Remus pregunto mientras Jennifer miraba por la ventana. Un escalofrió bajo por su espalda al ver que el tren daba la vuelta para cruzar el puente, pero no había ningún puente en ese lugar. En ambos lados del camino había una mancha obscura que se extendía,y se acercaba a ellos.
"¡Detengan el tren!" el conductor grito frenético.
"¡No! ¡No puede!" Jennifer grito mientras la obscuridad se acercaba más. "Es una trampa ¡No puede detenerse! ¡Esos son Mortifagos!"
"De cualquier forma estaremos muertos," uno de los enanos dijo.
"No si puedo evitarlo," Remus dijo, presionando la gran oreja en la pared. "¡Aquí vamos! Esta es una emergencia… NO es un simulacro. Cualquiera capaz de hacer un hechizo de Levitación concéntrese en el tren y hágalo a la cuenta de tres. Este NO es un simulacro, segundo año en adelante será mejor que saquen sus varitas." Jennifer saco su varita y miro a Remus expectante. "Uno..." Remus dijo levantando su varita y mirando hacia el corredor, "Dos…" apunto hacia el piso. Jennifer hizo lo mismo. "¡TRES!"
De repente Jennifer sintió el tren levantarse debajo de ella, casi haciéndola caer, pero manteniendo el tren a flote y avanzando. Escucho ruidos que venían de la parte de atrás del tren y se dio cuenta de que uno de los carros comenzó a hundirse. Jennifer corrió hacia esa sección que forcejeaba de arriba abajo, como si fuera la cubierta de un barco durante un huracán. En el momento que llego al vagón, agrego su fuerza al hechizo de los alumnos que estaban ahí y de alguna forma pudieron estabilizarse antes de que el tren se partiera en dos.
"¿Hay algún Prefecto?" Jennifer grito, recibiendo un par de respuestas. "Este carro es mas que nada de alumnos de primer año ¡Vengan a darme una mano! ¡Tengan cuidado!" Ellos llegaron apretando los dientes a la hora de cruzar de vagón a vagón. La altura se estabilizo, y Jennifer emprendió su camino de regreso al frente.
"Remus, no se cuanto tiempo los alumnos podrán resistir esto," Jennifer dijo mientras pasaban el puente.
"Tiene que ser todo el camino, Jennifer, sino lo hacemos…" la voz de Remus se apago mientras miraba la obscuridad debajo de ellos. " Lo bueno de todo esto es que vamos a una velocidad record; aparentemente la combinación del poder de su voluntad nos esta moviendo rápidamente hacia el frente."
"¿Como constelaciones vamos a bajar de aquí de una pieza?" Jennifer pregunto.
"Admito que no he pensado en eso aun," dijo de mala gana. "¿El lago, quizás?"
"No aprenden a respirar bajo el agua hasta cuarto año, y aun así no dura mucho," Jennifer puntualizo.
"Si llegamos tan cerca, tendremos ayuda."
"Es verdad, pero no creo que debamos arriesgarnos," Jennifer dijo. "Hay un campo de maíz del otro lado del camino ¿No es así? Creo que tengo una idea y es un hechizo de primer año," Jennifer dijo.
Nunca nadie olvidaría ese viaje. Los brazos dolían, las mentes estaban cansadas, y la voluntad estaba debilitándose antes de que el tren llegara a su destino. Jennifer salto de carro a carro, ayudando a algunos estudiantes extenuados cuando podía, organizando turnos, y discutiendo sus planes con Primeros estudiantes y Prefectos.
"Solo asegúrense de que todos sepan que hacer," Jennifer dijo. "Tenemos que hacerlo juntos y rápido, nuestras vidas dependen de eso."
En el vagón de atrás, Anna parecía haberse desmallado, y Ginny estaba sentada junto a ella para asegurarse de que estuviera bien. Pero Ron y Harry eran más que capaces de mantenerse fuertes hasta el final y Jennifer decidió dejarlos por el momento. Hermione estaba un carro mas adelante, tratando de mantener la calma y dándoles un descanso a los otros Prefectos. Tres vagones mas adelante, Corey tenía sus manos alzadas, con sus ojos cerrados en concentración mientras Julie descansaba su brazo lo suficiente antes de unírsele otra vez. Jennifer escucho que Remus la llamaba, sus piernas le fallaban un poco por caminar en la superficie inestable.
"Estamos llegando a la escuela, pero realmente no nos esperan tan temprano," dijo Remus. Se miraba totalmente exhausto pero aun resistía, ayudándole al maquinista a controlar la dirección del tren.
"Oh, estoy segura que se darán cuenta que estamos aquí pronto," Jennifer dijo sombríamente, hablando en la oreja de la pared. "Muy bien chicos, aquí vamos. Son los mejores estudiantes de magia en el mundo, si alguien puede hacerlo son ustedes. A la cuenta de tres, justo como antes." Miro aparecer en su campo de visión el maizal, y espero por la señal del maquinista antes de comenzar. "Uno… Dos… ¡TRES!"
"¡CALDUS CALLUM!"
Era Septiembre, y el campo estaba lleno de maíz, que esperaba ser cosechado, cortado y disfrutado por muchos. Por desgracia, una plaga ataco el campo, plaga que los estudiantes nombrarían después la plaga del tren, pero otros solo la conocerían simplemente como la mas grande explosión de rosetas de maíz que se haya visto.
Mientras los estudiantes se concentraban en el campo, el tren comenzó descender, Jennifer, Remus y los trabajadores hacían lo posible por detener su caída. En segundos chocaron con campo, abriéndose paso entre las mazorcas y haciendo caer a todos cuando al fin el tren se detuvo por completo. Por un momento hubo silencio. Jennifer se sentó y miro alrededor, y después desde la parte de atrás del tren pudo escuchar crecientes gritos de celebración que llenaron los vagones como un trueno. Con inconfundible incredulidad Jennifer abrazo a Remus, llorando lágrimas de alivio. El le devolvió el abrazo y la ayudo a ponerse de pie para ir a revisar a los alumnos.
"¡Prefectos, reporte!" Jennifer grito mientras ellos se acercaban. Habían brazos rotos aquí y allá, y varios moretones y heridas menores, la mayoría de ellos estaban terriblemente cansados pero al menos con vida. Remus se detuvo a ayudar a un alumno con una pierna herida mientras Jennifer siguió, asegurándose de que no hubiera heridos graves. Anna despertó, aunque parecía muy cansada. Antes de que pudiera preguntar por ella. Jennifer sintió que Remus tocaba su brazo, con una mirada alarmada en su rostro.
"¿Hueles eso?" pegunto. Ella parpadeo sorprendida.
"Lo único que huelo son rosetas de maíz. ¿Cómo puedes oler otra cosa?"
"Huele a rata," dijo con tanta certeza que ella saco su varita.
"Hermione, asegúrate de que nadie deje el tren sin la compañía de un profesor y envía una lechuza a la escuela. Dudo seriamente que alguien no nos haya notado, pero de igual forma hazlo," Jennifer dijo.
"Si, Profesora," Hermione contesto, apresurándose a otro compartimento por una lechuza mientras Jennifer y Remus se dirigían hacia el campo.
