Capitulo VIII
Visitas de Fin de Semana
"¿Segura de que se encuentra bien, Profesora Craw?" Harry pregunto mientras Jennifer se frotaba su hombro adolorido. "Estoy seguro de que Corey no quería golpearla así con esa Bludger."
"Lo se," Jennifer rio débilmente. "Pero sabes lo lenta que es mi escoba. Y alguien necesita explicarle que no puede ser un Cazador y un Golpeador al mismo tiempo."
Las habilidades de Jennifer con la escoba eran legendarias en la escuela, pero desafortunadamente, eso no era algo de lo que estuviera orgullosa. Aun con una escoba automática y prácticamente indestructible, parecía tener talento para los accidentes. Aun así, siendo parte de la seguridad de los juegos la habían convencido de arbitrar uno de los partidos, y después de años de evadir el Quidditch al fin comenzaba a tomarle aprecio.
"Bueno, creo que hizo un buen trabajo considerando que es de primer año y que sabe tanto como yo sabia de Quidditch la primera vez que jugué," Harry dijo. "Creo que será un Bateador decente el próximo año ¿Tu que opinas Ginny?" pasando su brazo alrededor de ella, se había dado cuenta con Hermione y Ron que la Profesora Craw ignoraba convenientemente ese tipo de acciones.
"Pues, si llego a ser capitana el próximo año cuando ya no estés, me asegurare de mantener mi atención en el," Ginny dijo, después suspiro. "El próximo curso será horrible sin ustedes tres. ¿Con quien voy a hablar? Y nunca podre verte."
"¡Entonces!" Ron dijo, desesperado por cambiar el tema de conversación mientras cruzaban el patio. "¿Cuando comienza el club de duelo otra vez?"
"Creo que el Profesor Snape planea que la primera reunión sea el próximo Miércoles. ¿Todos entraran?" Solo Hermione negó con la cabeza.
"Creo que hare estudios extra este año," Hermione dijo, con un aspecto pensativo.
"¿No fue tan solo ayer cuando dijiste que había cosas mas importantes que el estudio?" Jennifer pregunto, poniendo sus manos sobre la cadera y observando a la chica. Pero en su rostro leyó que realmente estaba pensando en tomar cursos extra.
"¿Hermione dijo eso? ¿Segura que no fue otra Hermione?" Ron se burlo.
"Sabes, es tiempo de pensar en nuestro futuro, quiero decir, que es lo que queremos hacer cuando terminemos la escuela." Hermione dijo.
"Tenemos todo un año para descubrirlo," Ron dijo.
"Tenemos SOLO un año para descubrirlo," Hermione contesto.
"Chicos, creo que tienen crisis de ultimo año," Jennifer rio mientras llegaban a la casa de Hagrid. "No se sientan mal, seguirán siendo las mismas personas."
"No estoy segura de querer irme de aquí," Hermione dijo.
"Tampoco yo," dijo Harry.
"Yo si," Ron hablo con firmeza.
"También yo," Ginny admitió.
"Y pensé que mi vida era complicada," Jennifer rio mientras tocaba a la puerta de Hagrid.
"Bueno, no se queden ahí, entren, entren," Hagrid dijo, haciéndolos pasar. "Le pedí a Anna que viniera también, espero que no les importe, se ha sentido un poco mal," le confió a Jennifer.
"¡Hola Anna! ¡Es bueno verte!" Harry sonrió. Anna estaba sentada a la mesa, mirando el tamaño de la misma y preguntándose como iban a caber.
"Hola, Harry, ¿Cómo va todo?" Anna dijo, volteando un poco mientras Hagrid agrandaba la mesa. De repente pareció ensancharse, haciendo espacio para todos pero al mismo tiempo parecía no haber crecido un centimetro. Mientras Anna trataba de explicarse lo que paso los demás tomaron asiento, hablando con Hagrid alegremente mientras se servía el te.
"¿Donde esta Sirius?" Harry pregunto. Anna lo miro alarmada, o más bien horrorizada. Jennifer la observo con cuidado, una vez más con curiosidad acerca de la mujer. Parecía tan fuera de lugar. Le recordaba de alguna manera a como Severus se veía cuando fue por ella a América después de las vacaciones de verano del año pasado.
"Ah, bueno, esta haciendo algo para Dumbledore, me imagino, que también vendrá. Supongo que siempre tendremos espacio para alguien mas," Hagrid dijo animado. "¡Cocine un poco de mi quiche Hagrid solo para usted, Profesora!"
"¡Quiche! ¡Se lo que es el quiche, eso es un comienzo!" Anna dijo de repente con una sonrisa nerviosa. Jennifer le sonrió.
"Perfecto, Hagrid. Es bueno estar de regreso con todos ustedes una vez mas, y el quiche hace que me sienta como en casa," Jennifer sonrió. "No creo que quisiera estar en otro lugar."
"¿Que tal la casa en la que paso el verano, Profesora?" Hermione pregunto. "Quiero decir, parecía molesta cuando se entero de que la venderían." Jennifer frunció el ceño.
"¿De verdad? Bueno, es un lindo lugar, pero… bueno, el precio es demasiado y todo eso, además solo la usare durante tres meses al año," Jennifer dijo, tratando de deshacerse de la sensación, esperando que cambiaran el tema. "Eres de Springfield, ¿No es así Anna? Estuve ahí hace un par de veranos."
"Es uno de los lugares de donde provengo, si. Trabajaba como investigadora de perfiles," asintió. "Solía ser periodista, en realidad, pero me vi involucrada en esta historia y… ahora trabajo con perfiles criminales."
"¿Que es eso?" Jennifer pregunto.
"Bueno, es cuando investigas el contexto de un sospechoso para encontrar ciertos patrones de conducta que la policía pueda rastrear," ella explico.
"Es como un Buscador de Verdad no mágico, Profesora," Hermione agrego. "Pueden saber donde ha estado alguien y como es su personalidad sin leer la mente. Solo unen los hechos, como en un rompecabezas." Los ojos de Jennifer se agrandaron.
"¿Puedes hacer eso sin magia?"
"Puedes hacer muchas cosas sin magia," Anna dijo, un poco molesta.
"Oh, lo siento," Jennifer dijo, sonrojándose un poco. "Crecí en una familia purista, así que no se mucho acerca de los Muggles. He vivido cerca de ellos, pero no me he expuesto a su forma de vivir en realidad. Sin embargo conozco un poco de su literatura, la leí durante el verano. Shakespeare es brillante, aunque tenia un muy extraño punto de vista acerca de las brujas."
"¿Familia purista?" Anna pregunto.
"Personas de sangre pura, que no creen en la mezcla de sangres con personas no mágicas o mestizos. Mi Padre fue uno de los primeros, si no es que el primer Craw en siglos en romper con esa línea en siglos… mi madre era mitad Muggle. Aunque creo que le causo problemas con mi abuelo, supongo." Jennifer dijo, tristemente. "No pienso igual, de ninguna forma, eso es lo que quise decir. Ese tipo de cosas no deberían de interponerse cuando dos personas se aman."
"No podría estar mas de acuerdo," Hermione dijo, "por supuesto, siendo nacida de Muggles, mi opinión no es del todo objetiva."
"Tengo una tonelada de libros clásicos. Audi me dejo traer un baúl lleno, por si quieres venir y tomar prestado uno o dos." Anna ofreció.
Repentinamente Jennifer cayo en cuenta de una de las principales razones por las que Anna pasaba tiempo con los estudiantes es que no había nadie de su edad con quien pudiera identificarse. Sabiendo casi nada acerca de los Muggle, Jennifer sabía que probablemente no seria la mejor compañía. Pero aun así, quizás podría cruzar la brecha que se interponía entre ellas.
"¡Eso seria genial! Tal vez también puedas explicarme algunas cosas que no entiendo, como, ¿Qué es un telegrama?" Jennifer pregunto.
"Oh, eso es solo un mensaje que se envía por medio de cables," Anna dijo.
"¿Envías mensajes con un cable?" Jennifer pregunto, imaginando una larga soga para ropa con notas colgando de ella.
"Solo los importantes. El resto se envía por correo," Anna dijo asintiendo.
"¿Los importantes?"
"Como las entregas de Revere," Harry dijo.
"Oh, esa clase de cartas." Jennifer alzo los hombros. "Entonces entiendo."
"Aunque la mayoría de las personas ya no envían telegramas, es anticuado. Usamos teléfonos, celulares, computadoras, y maquinas de fax…"
"¿Maquinas de fox?" Jennifer pregunto.
"Eh, bien, esta conversación nos llevara toda la noche si seguimos así," Hagrid dijo, poniendo los platos sobre la mesa. "La comida se enfría."
"Bueno guardare mis preguntas para después," Jennifer sonrió, "Hagrid, eres totalmente increíble ¡Esto es encantador!"
La conversación rápidamente se centro en las creaturas que Hagrid utilizaría para sus clases ese año, además de las mascotas de cada casa, Hagrid agrego Pookatans, gatos eléctricos, y cachorros de lobo nocturno, para experiencias mas emocionantes.
"Los gatitos no estaban del todo felices con los nuevos cachorros, pero ahora están mejor, la mayor parte de ellos," Hagrid dijo, pero sus ojos preocupados se posaron en la ventana mientras decía esto.
"¿Esos gatitos son de la gata que salvaste de la tormenta el año anterior, Hagrid?" Jennifer pregunto con curiosidad. Hagrid asintió, haciendo una mueca.
"No contaba con que estuviera embarazada, pero me imagine que serian buenos para la clase."
"Mientras nadie los moje," Jennifer dijo riendo.
Después de la cena se quedaron a conversar por un rato, pero no paso mucho antes de que Hagrid se levantara y apilara los platos en la cocina.
"Sera mejor que nos vayamos pronto. No debemos demorar mucho en llevar a Anna a su cabaña, ya saben como puede ponerse el bosque," dijo, los alumnos inmediatamente comenzaron a levantarse.
"¿El bosque?" Jennifer pregunto.
"Anna se esta quedando en la cabaña cerca del prado de los Centauros. Dumbledore y McGonagall la arreglaron para ella," Harry explico.
"También tuve un poco que ver," Hagrid dijo. Jennifer lo observo de cerca. Así que había problemas con que ella se quedara en la escuela, algo acerca de la seguridad, pensó. ¿Qué estaba pasando? ¿Dumbledore quería tenerla cerca, pero no dentro del colegio? ¿La chica se veía a si misma como una Muggle pero no era así? Hagrid aparentemente, no sabia mucho, y Jennifer rápidamente se dio cuenta de que no encontraría muchas respuestas en su rostro.
"¿Es muy tarde para ir por un libro?" Jennifer pregunto con rapidez, mirando a Anna. "Siempre puedo aparecerme en la puerta después," agrego antes de que Hagrid dijera cualquier cosa.
"Eso estaría bien," Anna dijo sonriendo.
"Bien. Déjame llevar a estos cuatro y regresare después." Jennifer dijo.
"¿Supongo que no podemos ir?" Harry pregunto con una sonrisa esperanzada.
"Absolutamente no. Sabes lo que piensa Dumbledore de los estudiantes en el bosque," Jennifer dijo con firmeza. "No iré en contra de Dumbledore. Vámonos." Los cuatro estudiantes regresaron desanimados, hablando entre ellos de sus planes para el siguiente día.
"Ginny y yo iremos a ver el juego," Hermione dijo, hablándole a Ron y Harry. "Y tal vez podamos reunirnos para la cena."
"No con mi suerte," Harry dijo. "El año pasado cuando tuve detención con Snape, Dumbledore tuvo que venir para que me dejara ir a casa."
"Los dos tienen mucha suerte Dumbledore se rehusó a darme una de las detenciones," Jennifer dijo frunciendo el ceño. "Estaba tan molesta con ustedes que podía exhalar fuego. Pensándolo bien, aun estoy molesta con ustedes."
"Lo sabemos. Fue estúpido y lo lamentamos. Solo tratábamos de ayudar," Harry dijo en un suspiro.
"Solo prométanme que la próxima vez que algo como eso suceda no saldrán disparados como lo hicieron esta vez." Jennifer dijo cuando llegaban a la puerta.
"Muy bien," dijo Ron. Harry, por otro lado, lo pensó por largo rato.
"No, no prometere eso," Harry dijo al fin, "pero prometeré que no hará nada que la ponga en peligro de esa forma otra vez. Odiaría pensar que es lo que me haría Snape si algo así ocurriera," agrego.
"Aun tienes que descubrir que te hará Snape por ponerla en peligro esta vez," Ron sonrió.
"Mejor que limpiar recipientes de incienso y escuchar como voy a morir en las siguientes veinticuatro horas cada que tire un poco de cenizas," Harry dijo mientras los cuatros se dirigían al interior del castillo.
La pequeña cabaña era definitivamente mucho mas grande adentro que afuera. Jennifer miro alrededor, admirando la gran chimenea en el centro y el lugar con numerosos tapetes de un estilo similar a los que había en los dormitorios de Hogwarts. En una mesa había una curiosa foto que Jennifer se detuvo a observar. La pareja de ancianos en ella no se movía, como si no hubieran notado que ella los observaba.
"Esos son mi Abuela y mi Abuelo. Ellos me criaron," Anna explico. "Quisiera escribirles, pero no estoy segura si entenderán lo de las lechuzas. Bueno, quizás si podrían. Dumbledore dice que mi madre también era una bruja, aunque no la recuerdo. Era muy pequeña en ese tiempo. Explica mis pesadillas de ver como se desintegraban hasta morir. Supongo que eso en verdad sucedió," Anna dijo suavemente.
"¿Alguien utilizo Elogio Acido en tus padres?" Jennifer dijo con horror.
"¿Ese es el nombre del hechizo?" Anna pregunto, "Se escucha… doloroso. ¿Qué es lo que hace?" Jennifer se dio cuenta de que tal vez ese no era el mejor tema para abordar.
"Es un hechizo mortal. Es horrible que eso haya pasado," Jennifer agrego rápidamente. "Mi madre también fue asesinada, hace algunos años."
"Y los padres de Harry también fueron asesinados ¿No es así?" Anna dijo, parecía molesta. "¿Por que tantos están apegados a una sociedad donde mucha gente muere de manera violenta? ¿Cual es el punto de tener magia si no puedes hacer nada para solucionarlo?"
"¡No siempre ha sido así! Bueno, quiero decir, cada sociedad tiene sus criminales, ¿No? Uno de los nuestros es Voldemort y estamos tratando de detenerlo," Jennifer dijo, exaltándose. "Y lo detendremos, tenemos que hacerlo. Nuestra sociedad puede no ser perfecta, Anna, pero puede ser maravillosa también." Anna miro los libros que tenia en las manos.
"Lo se, y lo siento. Que irónico que haya tomado este libro. Muestra que tan lejos de la perfección esta mi cultura. Aun así…" Jennifer se acerco a librero donde estaba Anna poniéndose de puntillas para ver sobre su hombro.
"No he leído ese," Jennifer dijo, y Anna le entrego un libro titulado Cuento de Dos Ciudades.
"Lo he leído muchas veces. Teníamos que hacerlo en la escuela. Lo analizamos en la Universidad," Anna gruño para si misma, recordando lo molesto que le resultaba su profesor de ingles. "No es un libro feliz. Si quieres algo mejor…"
"No, confío en tu juicio," Jennifer sonrió, dándose cuenta de que en realidad confiaba en ella. "Pero si no regreso pronto, mi prometido comenzara a preocuparse, y créeme, no será divertido. ¿Estarás bien aquí?"
"Si. Creo que leeré un poco. Tengo la copia de Historia de Hogwarts estoy tratando de descifrarla," Anna dijo.
"Santo Cielo, ¿La gente realmente lee ese libro? Quiero decir, además de Hermione Granger," Jennifer rio. "Bueno, si tienes alguna pregunta, estaré feliz de responderla."
"Igual yo, si tienes alguna pregunta acerca de ese libro," Anna sonrió, contenta de tener algo en común con la joven profesora. Jennifer salió, despidiéndose de ella mientras un gran perro negro las observaba con curiosidad a unos metros.
"Oh, no ese perro otra vez," Anna dijo irritada. "No quiere irse. ¡Chu! ¡No soporto a los animales!"
"Pero Anna," Jennifer comenzó pero el perro comenzó a gruñir. Ella lo miro sorprendida. Así que, Sirius no quería que ella supiera que estaba vigilándola "Estoy segura que el… es indefenso," termino, estudiando a Sirius con el ceño fruncido. El perro se acomodo sobre las hojas como si estuviera listo para dormir.
"No parecía indefenso cuando te gruño hace un momento. ¿No puedes hacer que se vaya?" Anna pidió.
"No, dudo que Dumbledore quiera que lo haga," Jennifer dijo pensativa. El perro levanto la cabeza y movió la cola un momento. "Solo ignóralo. Se ira en algún momento. Buenas noches, Anna. Envíame una lechuza si necesitas algo," agrego, señalando la lechuza cornuda que estaba pacientemente sentada en un árbol. Anna, que parecía tan emocionada por el ave como por el perro cerró la puerta. Jennifer sacudió la cabeza.
"¿Y los Muggles creen que somos raros?" murmuro para si misma antes de aparecerse en la puerta.
La mañana del Domingo era gris y lluviosa. Jennifer se vistió con una de sus mejores ropas, peinando su cabello en una trenza francesa y usando su mejor sombrero. Era día de visita, y para variar esta vez si deseaba ir. Recogiendo su paquete se dirigió a la puerta observando su reloj. Se detuvo frente a la pintura del dragón durmiente, que abrió un ojo mientras ella se acercaba. Toco por un lado de la puerta y dijo "Gildenstern", y esta se abrió lentamente. Severus estaba sentado en una larga mesa en su sala de estar, leyendo un libro de pociones y haciendo anotaciones.
"¿Estas por salir?" pregunto, sacando una carta de su bolsillo y entregándosela. Jennifer se reclino sobre la mesa y la tomo. "Hazle saber que lamento no poder ir este mes…"
"El entenderá," Jennifer le aseguro a Severus, inclinándose de nuevo para darle un beso rápido. "Solo no olvides tu detención en media hora."
"Estoy anhelante, mande pedir un barril de tritones frescos para esta ocasión especial," Severus dijo con una sonrisa burlona.
"¿Lo harás recolectar ojos de tritón a mano? Eso es totalmente cruel," Jennifer lo reprendió.
"Si, ¿no es así?" Severus estuvo de acuerdo, sonriendo de nuevo. "Con suerte, terminara para cuando el partido halla finalizado. Si no, quizás pueda verte a la hora de la cena en la Percha." Jennifer rio y asintió, sabiendo que Severus se refería al parapeto, al que se podía llegar por una puerta en la parte baja de la lechuzeria. Estaba fuera de los limites de los estudiantes, y era un gran lugar para pensar, o solo para ver por sobre las paredes del castillo hacia los campos que se extendían alrededor. Habiendo pasado el límite de restricción, Jennifer tomo su camino hacia Azkaban.
Ahí en la seguridad de la isla permanecía el otro hombre de su vida; su padre, Thomas Craw, encarcelado por sus crímenes como el Cráneo Marfil. Pero a pesar de su sentencia de por vida y una lista de crueles y mortales deudas que harían a muchos acobardarse con la sola mención de su nombre, Jennifer tenía poco resentimiento contra su padre.
De hecho, parecían llevarse mucho mejor ahora que lo habían aprisionado que cuando llevaban una vida normal. Nunca había sido un hombre gentil, pero siempre había amado a su hija. Era, mas que nada, el conocimiento de este amor lo que permitía a Jennifer no perder de vista la humanidad de su padre. Ella no sospechaba que era su presencia lo que le permitía al el no perder su propia humanidad.
Ella tamborileo sus dedos impaciente mientras los guardias revisaban su paquete, pasándolo por detectores mágicos y fisgoneando en sus cartas y periódicos. Estaba tomándoles mucho más de lo normal, y Jennifer comenzaba a mostrar signos de molestia antes de que finalmente la dejaran entrar junto con Boltin, un guardia y encantador que había conocido en sus visitas previas. Pasaron por incontables sistemas de seguridad antes de arribar a la sección de alta seguridad y posteriormente al área de visitas.
Thomas Craw era un hombre alto, de ojos grises, que en otras circunstancias podría intimidar con su aspecto. Pero Jennifer no pudo evitar notar que la vida de preso no le sentaba bien, su cabello parecía más delgado y sus facciones se habían endurecido un poco. Aun así, sonreía, contento de ver a su hija saludable y de una sola pieza.
"¿Adivina que? Me dejaron traer un poco de la comida de Hagrid esta vez," Jennifer le dio una sonrisa malévola, al ver a su padre hacer una mueca.
"Oh. Dios," dijo en un tono de voz monótono que la hizo reír.
"Y estas son cartas de Severus y Harry.¿Por que le dijiste a Severus cuando era mi cumpleaños?" Jennifer frunció el ceño.
"Creí que quizás querría saber que solo es doce años mayor que tu en lugar de trece…"
"¡Papá! ¿Siempre tienes que hablar de eso?" Jennifer dijo molesta.
"Sabes, si te hubiera enviado a estudiar a Hogwarts, nunca hubieras terminado con el…" dijo, sonriendo de manera perversa.
"Lo se, Papá, y ahora te agradezco por eso. Pero no vine a que me molestaras. Vine a verte," dijo e hizo una pausa. "Es increíble como el destino parece entrometerse en nuestras decisiones así como así ¿No te parece? Haciendo que las cosas terminen bien a pesar de nosotros mismos."
"Mi hija, la filosofa amateur," el gruñó. "Y esto viene de la persona que ha dejado pasar mas de una oportunidad para librar al mundo de Voldemort. Ahora tiene a ese lambiscón Pettigrew de regreso. Si no hubiera sido por la mente ágil de Tatcher Boltin, probablemente hubieran tratado de librar al mundo de mí en su lugar. Jennifer, si te encuentras con Pettigrew halla afuera, quiero que te alejes de el. Convertirse en lame botas de Voldemort parece haber renovado su poder últimamente; no es el chico quejumbroso que conocí. Tiene una venganza personal contra ti, y no creo que planee matarte."
"Oh, cielos, gracias, Papá. Ahora me lo dices." Jennifer dijo.
Thomas repentinamente dejo de lado las bromas y observó a su hija con ojos calculadores, una perturbadora frialdad se apodero de su mirada. Ella se acerco a Boltin, para entregarle el paquee. Boltin atravesó el campo de fuerza como si no estuviera ahí y dejo el paquete en la mesa. Thomas rápidamente busco la carta de Severus, mientras leía golpeo la mesa con su mano molesta, haciendo que los guardias en la parte posterior de la habitación sacaran sus varitas alarmados. Boltin, les indico que esperaran, acostumbrado a las muestras de emoción de Thomas.
"¡Sabia que debí matarlo cuando tuve la oportunidad!" Thomas murmuro. Los ojos de Jennifer se agrandaron, mirándolo a el y después a los guardias. "Eh ¿Que van a hacerme por decir eso? Estaré aquí hasta que me pudra de viejo. Pequeña Jen, el lugar que están buscando y Severus no menciono," Thomas Craw dijo, mirándola a los ojos, con seriedad. "Debes de evitar que lo encuentren. Si lo hacen, la destrucción de la varita de Mallus Craw será en vano. La varita fue hecha ahí."
Un escalofrió recorrió la espalda de Jennifer mientras entendía lo que el quería decir. Su primera varita, su varita hechizada, era la llave para muchos hechizos obscuros que su familia había mantenido en secreto por generaciones. Si Voldemort encontraba ese lugar, era muy probable que encontrara lo necesario para devastar totalmente su mundo, y tal vez aniquilar el mundo Muggle al mismo tiempo.
"Pequeña Jen, hay algo mas que necesitas saber acerca de esto. Mallus Craw puede ser el mas notorio de los Craw, pero el no inicio este ciclo de eventos en los que estas involucrada, esto es algo mucho, mucho, mas profundo que el. Cuando encuentres al Craw indicado en tu historia, encontraras las respuestas. Es tu responsabilidad hacerlo, Jennifer. Eres la más joven de la familia, y la última. Tienes que encontrar la verdad detrás de porque somos quienes somos." Thomas dijo, con una mirada de desesperada determinación en su rostro.
Jennifer observo a su padre, un abrumador sentimiento de que el destino estaba tomando el control de ella la invadió mientras asentía en aceptación. De repente Thomas y Boltin miraron detrás de ella, y Jennifer se volteo para encontrarse con Albus Dumbledore que entraba en la habitación. Le sonrió con calidez a Boltin y a ella, después a Thomas.
"Hola, Thomas, es bueno verte. Espero no interrumpir nada," agrego, mirando a Jennifer.
"Para nada, Profesor. En realidad, debo de ir a prepararme para el juego. Seré arbitro de Quidditch," Jennifer explico, levantándose. Su padre parecía sorprendido, sonriendo levemente.
"¿En serio? ¿Tu, Pequeña Jenn? Solías estar aterrorizada por las escobas desde que llegamos a América. No estaba seguro de que pudieras superarlo." Thomas dijo, parecía impresionado.
"¿Quien dijo que lo había superado?" Jennifer dijo secamente, despidiéndose de ellos mientras salía seguida de cerca por Boltin.
"Ella va a descubrirlo un día, Dumbledore. Se que lo hará," Thomas dijo de repente, como si estuviera a la mitad de una conversación.
"¿Oh? ¿Alguna vez dudaste que pudiera hacerlo?" Dumbledore pregunto, tomando asiento.
"Si," Thomas admitió, "¿Pero tu no, verdad?" pregunto, mirando al Director a través de la barrera que los separaba. Dumbledore simplemente sonrió.
