Capitulo IX

Competiciones

La noticia se propago como pólvora por el campo de Quidditch y tanto estudiantes como profesores estaban emocionados con la visita del reclutador de los Centinelas Canadienses que venia a Hogwarts a observar el partido… y en realidad esa era una de las razones por las que los juegos de pre temporada se llevaban a cabo. Madame Rolanda Hooch rápidamente había localizado al hombre hablando con la Profesora Sprout y el Profesor Flitwick, pero Jennifer no podía ver mucho desde esa distancia.

"¿Estas segura de que es un reclutador real?" Jennifer dijo desconfiada. "Tal vez debería de verlo de cerca."

"Muy segura. Minerva estaba aquí hablando de el, decía que planeaba ver los siguientes dos juegos para poder revisar a todos los equipos. Creo que esta interesado en Finch-Fletchley, pero habrá mucha diversión hoy. Apuesto que los equipos pondrán un esfuerzo extra tan solo para impresionarlo, lo que será terriblemente entretenido con tantos jugadores nuevos que ni siquiera han entrenado," Rolanda dijo sonriendo. "Te envidio."

"Bueno, si así lo quieres, tu puedes ser arbitro en este juego," Jennifer ofreció.

"No, no, ya es demasiado tarde para eso. No te preocupes, Jennifer, estarás bien. Eres un gran arbitro, y creo que has mejorado un poco en tu vuelo también," Agrego. Pero Jennifer sabia que no debía creerle.

"¿Jennifer?" Minerva venia por el corredor, sonriéndole abiertamente. "¿No es emocionante? ¡Buena suerte haya afuera! Oh, y después de cenar, ¿Podrías venir a mi habitación? Necesito tu ayuda con algo."

"¿Después de cenar? Pero Minerva, tengo planes…"

"¿De que hablas?" Minerva dijo, mirándola con dureza. "Creí que Dumbledore te había dicho estrictamente que no hicieras planes de ningún tipo por un tiempo. Y debo de agregar que te deje libre toda la mañana. Te veo alrededor de las siete." Los hombros de Jennifer cayeron un poco.

"Si, Minerva, por supuesto que estaré ahí," Jennifer dijo, Minerva asintió y salió de ahí. Rolanda le dio una mirada empática.

"Sera mejor que te prepares. Vigilare a Severus por ti," Rolanda le dijo. Jennifer de mala gana se dirigió al campo con su escoba en la mano. La había tenido que reparar varias veces el año anterior pero funcionaba bien considerando que estaba hecha para vuelos casuales y no tenia la velocidad necesaria para soportar un partido.

Jennifer se dio cuenta de que podía arreglárselas muy bien si permanecía dentro de cierto radio en el centro del estadio, sabiendo por experiencia que si tenía que forzar su escoba en caso de una emergencia, lo haría. Pero ella ni siquiera pensaba en mejorar su transporte comprando una mejor y más avanzada escoba. Reviso cuidadosamente la Quaffle, la Bludger y la Snitch asegurándose de que todo estuviera en orden, observando en su reloj cuanto tiempo tenia antes de que las puertas se abrieran. Fue entonces que se dio cuenta de que la tercera manecilla de su reloj apuntaba al "Campo de Quidditch" y levanto la vista para encontrarse con Rolanda que llamaba su atención desde los asientos de los profesores. Jennifer subió a su escoba y se dirigió hacia donde estaba Severus, Pomona y Filius hablando con el reclutador, ganando rápidamente la atención de Severus mientras los demás la miraban con curiosidad.

"Debo ayudar a Minerva con algo después de la cena," dijo, acercándose para que solo el pudiera escucharla. Severus frunció el ceño molesto.

"No nos han dado un respiro desde que empezaron las clases," murmuro irritado. "Muy bien, será mejor que te vayas. No es algo que podamos evitar. ¡Y no mas maniobras salvajes!" agrego subiendo la voz mientras ella se dirigía a su posición. El sacudió su cabeza mientras recordaba que tan mal había tratado a esa escoba el año anterior forzándola hasta el máximo. Algunas situaciones eran demasiado incluso para una escoba "Indestructible". Dándose la vuelta regreso con los profesores y el reclutador.

Jennifer llego al centro del campo cuando los equipos comenzaban a sobrevolar el estadio, acercándose a las gradas un poco mas de lo normal mientras eran anunciados. Jennifer bajo de su escoba y se paro frente al cofre, con la Quaffle en la mano mientras los alumnos tomaban sus posiciones.

"Muy bien, no exageremos mucho el día de hoy, chicos," le sonrió al equipo de Ravenclaw y después al de Hufflepuff, haciendo contacto visual con Justin. Dejo libre la Snitch y las Bludgers, contando en voz baja antes de lanzar la Quaffle. Con un ojo en los equipos, aparto el cofre, se puso los goggles y emprendió el vuelo.

Justin rápidamente tomo control de la Quaffle mientras los Cazadores iban tras de el, dirigiéndose hacia los anillos a toda velocidad para cambiar repentinamente de dirección alejándose del Guardián expectante de Ravenclaw, Rudy Loche, que estaba protegiendo el anillo mas bajo dirigiéndose rápidamente al anillo contrario para anotar puntos. Jennifer sacudió la cabeza ante esa maniobra tan elaborada. Ella voló sobre el otro lado del campo mientras Kris Devon volaba atreves del aro, casi derribando a Susan de su escoba mientras la chica trataba de defender los anillos. Justin fue veloz para recuperar la pelota, pasando rápidamente a su lado, Eliza Marrer, trataba de engañar a los Cazadores pretendiendo que aun tenía la pelota. El engaño funciono por un momento, pero tan rápido como los Golpeadores se dieron cuenta de lo que pasaba, dos Bludgers cruzaron el campo haciendo que Jennifer tuviera que agacharse cuando una de ellas paso por sobre su cabeza. Justin voló de arriba abajo mientras las Bludgers pasaban de el y regresaban a los Golpeadores de Hufflepuff. Jennifer rápidamente se quito de su camino y comenzó a seguir a Justin hacia el otro lado del campo mientras el trataba de anotar puntos en el aro mas alto. Pero Rudy estaba alerta, golpeando la pelota hacia abajo desatando otra pelea por la Quaffle.

Jennifer sabia que era solo cuestión de tiempo antes de que el desenlace ocurriera, porque el equipo de Ravenclaw era nuevo e inexperto. No había señal de la Snitch y el marcador ya estaba 60-20 con Ravenclaw controlando la pelota por fin después de varios intentos. Cuando el equipo alcanzaba los anillos Jennifer miro la Snitch por el rabillo del ojo, esta se dirigía al otro lado del campo. De Hecho, volaba muy cerca de Julie Brim, ¡Que parecía no haberla visto! ¿Cómo podía haberla ignorado? Jennifer se pregunto por un momento, de repente se dio cuenta de que la chica tal vez estaba buscando ganar más tiempo de partido. Pero Mark Lerring, que se había dado cuenta de que el marcador iba 70-20 sabia que la única forma de que Ravenclaw ganara era si ellos atrapaban la Snitch, y el no dejaría pasar la oportunidad. Dudando, Julie comenzó a seguirlo, tratando de concentrarse. El joven Buscador sabia que el futuro del juego estaba en sus manos, mientras sobre ellos Justin tenia éxito manejando la Quaffle, ganándose para el mismo las atenciones mas brutales de los Golpeadores. Finalmente mientras los Cazadores se acercaron de nuevo a los aros de Hufflepuff, los golpeadores de Ravenclaw miraron a los dos Buscadores debajo de ellos y las Bludgers fueron enviadas directamente hacia Julie, que iba a la delantera. Una de ellas golpeo la parte trasera de su escoba, haciéndola girar y casi chocar con Mark que pudo apenas esquivarla. Ahora con tan poca competencia, Mark rapimente tuvo en sus manos la Snitch, y las tribunas se volvieron locas mientras Jennifer soplaba el silbato en lo que era uno de los reveses mas grandes que Hogwarts había visto en mucho tiempo. Julie controlo su escoba y aterrizo de manera segura, había tenido la suerte de terminar su primer juego de Quidditch sin ninguna lesión. El marcador quedo 170-80.

Fue cuando estaba guardando todo el equipo que Jennifer tuvo su oportunidad para conocer al reclutador. Todos los demás estaban en el estadio felicitando al equipo cuando el se dirigió a la parte de atrás, saludándola con una sonrisa encantadora. Casi tan alto como Severus, Mars "Pummeler" Jasper era su total opuesto en apariencia. Sus cristalinos ojos azules la miraban con calidez, y su cabello rubio estaba impecablemente peinado en una trenza corta. Vestía orgullosamente su viejo jersey de los Centinelas, nada intimidado porque todos supieran que era lo que hacia en la escuela.

"Me honra conocerla al fin, Profesora Jennifer Craw ¿No es así?" dijo mientras se acercaba sonriendo. "Soy Mars Pummeler Jasper… mis amigos me llaman Pummeler. Solía ser Golpeador para los Centinelas. Espero que no le moleste que este aquí, hable hace un momento con Madame Hooch y dijo que no había problema."

"No, esta bien," Jennifer sonrió. "¿Así que, esta aquí para reclutar a Justin Finch-Fletchley? Todos nos hacemos esa pregunta," admitió.

"Si, además de uno o dos mas, Jennifer," dijo, observándola con curiosidad para comprobar si le molestaba que la llamara por su nombre. "De hecho estaré en la mayoría de los juegos de esta temporada. Justin definitivamente tiene potencial. Es un muy buen Cazador, estoy segura que lo habrá notado."

"Si, uno de los mejores que ha tenido la escuela en largo tiempo, según se." Jennifer dijo.

"Me di cuenta de algo mas que despertó mi curiosidad. Parecía tener muchos problemas para manejar su escoba allá afuera. Parecía no responder bien. Un poco rígida, si me permite opinar," dijo, estudiándola detenidamente.

"Oh, eso," Jennifer dijo, un poco avergonzada, abriendo uno de los armarios y sacando su escoba. "Si, tengo una Ala de Águila Automática. No soy muy buena para volar, así que mi prometido me consiguió algo estable," Jennifer rio. "En realidad, el decir que no soy muy buena es sobre valorarme, me intimida un poco volar."

"Mmm," Pummeler dijo, caminando a su alrededor, tomando en sus manos la escoba. "No creo que el volar sea el problema. Probablemente esta no sea la escoba indicada para usted. Sugiero que busque algo que pueda guiarla, pero mas sensible al tacto para que pueda tener mejor control; es muy obvio que necesita mas control sobre la situación. ¿Y quizás una escoba con un poco mas de velocidad? No mucha, pero la suficiente para que no sienta que esta… estancada. Estoy seguro que puedo recomendarle varios modelos que se adaptaran a usted mucho mejor," sonrió, regresándole la escoba.

De repente Pummeler levanto la mirada y Jennifer siguió sus ojos hasta encontrarse con Severus que estaba de pie con los brazos cruzados, recargado en el marco de la puerta. Aunque parecía tranquilo, había algo en su rostro que le gritaba a Jennifer que estaba lejos de sentirse en calma. De hecho, parecía peligroso.

"Disculpen, ¿Los interrumpo?" Severus dijo, mirando a Pummeler con curiosidad.

"Severus, este es Pummeler Jasper, es un reclutador de Quidditch. Sr. Jasper, este es mi prometido, el Profesor Severus Snape, Maestro de Pociones aquí en Hogwarts."

"Oh si, he escuchado de usted, Profesor Snape…"

"Estoy seguro que si."

"Es un placer conocerlo," Pummeler continuo sonriendo, ofreciéndole su mano. Severus, no tenia la menor intención de aceptarla ni siquiera se molesto en asentir, observándolo abiertamente disgustado.

"Bueno, fue un placer conocerla, Jennifer Craw. Estaré devuelta después. Es un hombre muy afortunado, Profesor Snape," agrego con una sonrisa tensa.

"Así es, y planeo seguir de esa forma," Severus dijo en un tono tan mordaz que los ojos de Jennifer se agrandaron por la sorpresa.

Aclarándose la garganta, Pummeler asintió y le sonrio calidamente a Jennifer, cuidadosamente evitando al iracundo profesor que no quito sus ojos del reclutador hasta que este estuvo fuera de su campo de visión.

"Severus ¿Que es lo que te pasa? Eso fue totalmente descortés. El solo trataba de ser agradable." Jennifer dijo, caminando hacia el. Severus la observo sorprendido.

"Sabes, para ser una Buscadora de Verdad en ocasiones puedes ser tan ciega como un murciélago a la luz del día, Jennifer. ¿No tienes idea de lo que el estaba haciendo aquí atrás, o si?"

"Si, vino porque se dio cuenta de que tenia problemas con mi escoba y quería ayudar," Jennifer dijo molesta con las manos en la cintura. "¿Que rayos puede estar mal con eso?"

"Oh, estoy seguro que se dio cuenta de muchas cosas… tan seguro como de que no era tu vuelo lo que estaba observando. Y por cierto, el tampoco hablaba de tu escoba," Severus dijo molesto, cruzando intempestivamente la puerta. Jennifer se quedo de pie observándolo completamente abrumada.


La mañana del Lunes, Jennifer por fin pudo hacerse un tiempo para investigar acerca de su historia familiar, esperando encontrar alguna información acerca de la varita de Mallus Craw también. Deteniéndose en su oficina por un cuaderno, decidió vagar por las escaleras traseras y asomarse a la puerta del salón de pociones donde los de primer año recibían sus primeras impresiones de Severus Snape. El ya había comenzado con la lección de "como manejar los ingredientes", cuando de repente se dio la vuelta y azoto un libro en el escritorio de un estudiante que estaba sentado justo detrás de el, haciendo que Jennifer y la clase entera saltara por la sorpresa.

"¿Acaso dije que sacaran algo? No les di la instrucción de que utilizaran nada, Sr. Brim, ¡Guarde sus cosas inmediatamente hasta que yo se lo ordene!" dijo, fulminando con la mirada al resto de la clase. "Ahora, lo siguiente que deben de aprender, después de solo sacar equipo o ingredientes cuando yo lo diga, es como manejarlos sin estropearlos o dañarlos. Si no planean molestarse en nada más que arrojar ingredientes en calderos sin revisarlos antes están desperdiciando mi tiempo y el de la escuela porque nunca pasaran esta clase. ¡Baje su mano, Sr. Willowby! ¡Cuando quiera su opinión acerca de algo, se la pediré. Solo porque cree que puede salirse con la suya con comentarios inteligentes en las clases de otros profesores no quiere decir que será lo mismo aquí!" Severus dijo.

Jennifer parpadeo, preguntándose si ella era uno de esos profesores a los que se refería. Fue entonces cuando el la vio, observando casualmente desde la puerta. Trato de cubrir su momentáneo titubeo diciéndoles que revisaran su primera lista de ingredientes. Ella le sonrió y se despidió con la mano antes de desaparecer por el corredor, sacudiendo la cabeza y riendo. Una cosa era segura; Severus nunca había tenido problemas para mantener a los alumnos despiertos. Jennifer se preguntaba que le pasaría al estudiante que se quedara dormido en su clase. No es que Severus pudiera experimentar con un chico durmiente, pero ella podía apostar a que los alumnos probablemente pensarían eso.

En la librería Jennifer busco por los estantes, frunciendo el ceño con frustración al no poder encontrar ninguno de los libros de su lista. Finalmente ya molesta, volvió a revisar su listado para asegurarse de que la biblioteca tuviera esas copias, y después se dirigió con Madame Pince.

"Irma, ¿Podrías ayudarme a investigar quien rento estos libros en particular? Parece que cada tomo que busco ha sido sacado y quiero saber quien fue." Jennifer dijo. La bibliotecaria rápidamente comparo la lista de Jennifer con la suya, sonriéndole.

"Bueno, solo puedes culparte a ti misma," ella espero por un momento. "Historia de los Magos Obscuros, Famosos Fabricantes de Varitas del siglo X hasta hoy y los primeros dos volúmenes de Quien es quien en el mundo mágico han sido rentados por la Señorita Hermione Granger."

Esa probablemente era la última cosa que Jennifer quería escuchar, aunque lo había sospechado. ¿Como era que ella sabía? Seguramente aunque hubiera logrado bajar a las cavernas para buscar la Tumba, la chica no habría sido capaz de hacer las conexiones con la varita hechizada. Y considerando que Hermione tenía esos libros, probablemente sabía más que ella misma. Jennifer frunció el ceño de nuevo. Bien, simplemente tendría que confrontarla acerca de eso. El padre de Jennifer había dejado claro que era ella la que tenia que descubrir la verdad antes que nadie, y lo último que necesitaba era que los estudiantes se le adelantaran.

Jennifer tenia clases con séptimo año los Martes y Miércoles, así que después de la clase del día siguiente le pidió a Hermione que se quedara un momento, esperando a que el resto de los alumnos salieran del salón antes de voltear a ver a la chica que estaba de pie frente a su escritorio.

"Hermione, no quiero ser insistente con esto, pero hay algunos libros que has sacado de la librería y de verdad necesito revisarlos," Jennifer dijo. Hermione le dio una mirada tan calculadora que Jennifer se detuvo. La chica sabía exactamente a que libros se refería.

"Eso es divertido, Profesora, porque hay un libro que usted tiene y que yo necesito," contestó. "¿Quizás podamos intercambiarlos cuando terminemos?" Jennifer frunció el ceño.

"Hermione, no estoy segura de que es lo que encontraste, pero sea lo que sea, ¿No crees que debes decírmelo?" Jennifer pregunto.

"Eso depende. Quiero decir, si esta trabajando en lo mismo que nosotros, y como necesita los libros que tenemos, supongo que así es, ¿No deberíamos de trabajar juntos?"

"¿Tratando de manipular a los maestros otra vez, no es así, Granger?" Jennifer y Hermione levantaron la mirada para encontrarse con Malfoy y Crabbe seguidos por varios alumnos de Slytherin que llegaban para su siguiente clase.

"Es suficiente Draco, toma asiento," Jennifer dijo, escribiendo un pase para Hermione. "Hablaremos de esto mas tarde," Agrego entregándoselo.

Hermione asintió y salió del salón, y Jennifer comenzó a reconsiderar el no hablarle del tema a Severus. ¿Pero cuando tendría el tiempo para decírselo? Esa noche ayudaría a Minerva a terminar las evaluaciones para el resto del año para poder ubicar a un par de alumnos que habían perdido el año anterior, así que dudaba que tuviera tiempo después.


La noche del Miércoles fue la primera reunión del Club de Duelo, y después de tres semanas de solo ver a Severus de vez en cuando y durante las comidas, Jennifer esperaba con ansia ese tiempo juntos, aun en presencia de cuarenta o cincuenta alumnos. Los chicos que habían estado en el club el año anterior, automáticamente dejaron sus varitas en la repisas, echas para que solamente los dueños de las mismas pudieran tomarlas de nuevo. Jennifer se hizo cargo de los que estaban ahí por primera vez, revisando con ellos la larga lista de reglas. Corey, Taylor y Doug estaban ahí, junto con la chica de segundo curso Katie Marrer y muchos alumnos nuevos de Slytherin incluyendo a Casper Wyatt y Antonius Deiter. Jennifer estaba consiente de que los de segundo año eran en su mayoría Slytherin, de cualquier forma, ninguno de los alumnos que hubiera perdido su primer año tenia permitido entrar al club. Eso quería decir que esa clase en particular tenía más alumnos Slytherin que de otras casas.

Corey fue hacia la mesa donde estaban las varitas de práctica, suspirando mientras tomaba una.

"Otra cosa para la que se necesita una varita. Desearía no tener que usar esa tonta cosa," Corey se quejo, tomando una al azar, sin importar si coincidía en peso y tamaño con la suya propia.

"Bueno, como el punto aquí es desarmar y detener a tu oponente, carecería de propósito si no pudieran desarmarte," Taylor dijo. "Además, si quien te preocupa es Flitwick, el dijo que no esperaba que trabajáramos perfectamente desde el inicio. Dale tiempo."

"Cierto, pero no sabes lo que es poder hacer un hechizo sin varita y no tener permitido hacerlo. No veo el punto de aprender acerca de varitas si no las necesito." Corey volvió a quejarse. Jennifer se acerco detrás de el, poniendo una mano en el hombro de Corey.

"Puedo pensar en un buen punto. Auto disciplina," dijo, sonriéndole al chico. "Y lo creas o no, se exactamente por lo que estas pasando. Cuando tenía tu edad, podía hacer muchas cosas que mi escuela no permitía. En lugar de eso, tuve que aprender el método como ellos hacían todo, y definitivamente eso no fue nada fácil tampoco. Confía en mi, Corey, puede ser frustrante ahora, pero lo apreciaras cuando crezcas." Jennifer levanto la mirada y Corey se dio cuenta como el rostro de la profesora brillaba mientras Snape entraba al salón. Doug no parecía tan complacido de verlo, su expresión era casi de dolor.

"Corey, no me dijiste que el estaba a cargo," susurro, observando al Maestro de Pociones con desagrado.

"Por supuesto, esa es una de las razones por las que me inscribí," Corey sonrió.

"Sabes, Corey, eres una persona muy divertida y todo eso, pero te aseguro que en ocasiones eres muy extraño," Doug le dijo.

Mientras tomaban su lugar al frente de las hileras de las casas, Corey descubrió que no le importaba mucho practicar formas; aprender como colocar los pies y los brazos para atacar y como pararse y agacharse durante los bloqueos parecía completamente sin sentido para el. Pero rápidamente se puso alerta mientras el Profesor Snape se acerco y con firmeza acomodo sus pies y brazos en donde debían ir, diciéndole que prestara atención o fuera a buscar otra cosa que hacer. Corey rápidamente se enderezo y termino el ejercicio, pero se alegro cuando los de primer año fueron separados del grupo principal para aprender hechizos de duelo.

"Muy bien, solo digan la palabra mientras toman su posición. Después, podrán subirse al ring y practicar entre ustedes con sus varitas," Jennifer les dijo. "Asegúrense de decirlo con voz clara. Uno dos tres…" los chicos tomaron posiciones y dijeron expelliarmus mientras apuntaban con la varita hacia el frente. Jennifer arrojo su varita con brusquedad. Mientras los alumnos reían, ella le lanzo una mirada a Corey, que solo se encogió de hombros. Esta bien, el no había lanzado el hechizo de manera intencional, pero estaba segura de que eso era lo que había ocurrido. Las varitas de practica eran suficientes para evitar que un estudiante lanzara un hechizo, pero en las manos de un Lanzador Mágico, daba igual que fuera falsa o real. Recogiendo su varita, les pidió a todos que lo intentaran una vez mas, contando hasta tres para después hacer el movimiento. Pero esta vez Jennifer estaba preparada y rápidamente bloqueo el hechizo, mirando pensativa hacia donde Corey se encontraba.

Mientras el chico iba a sentarse, Jennifer se encontró contemplando si Corey iba a ser capaz de participar en un duelo. Su talento le daba una ventaja sobre los demás; ¿Seria eso justo? Jennifer no estaba segura… ella realmente no quería desanimarlo, pero al mismo tiempo se preguntaba si el iba a ser capaz de seguir las reglas con su irresistible urgencia por utilizar su notoria habilidad. Solo el tiempo lo dirá, supuso, mientras preparaba los duelos para esa noche.