Capitulo X

Sábado de Excursión

Jennifer casi pensó que tendría el Sábado libre el próximo fin de semana, pero de ultimo momento la noche del Viernes mientras ayudaba a Minerva con unos vestidos conservadores para Anna, ella le pidió que fuera al Callejón por algunas cosas que no podían esperar a ser compradas hasta el Lunes. Anna, cansada de estar recluida en la cabaña, preguntó si podría ir también, y Minerva no encontró ningún impedimento para que así fuera.

Quizás si se lo hubieran preguntado a Dumbledore, el hubiera dicho que no y así les ahorraría los sucesos del día siguiente. Pero no siendo así, Anna se encontraba agradecida de escapar por unas horas, y Jennifer estaba más que feliz de llevarla. Tomo un tiempo explicarle los polvos flu, y Jennifer tuvo que darle una larga explicación de cómo es que estos funcionaban antes de que la chica accediera a intentarlo. Pero finalmente las dos llegaron sanas y salvas al Caldero Chorreante.

"Necesitamos ir a Flourish y Blotts primero," dijo Jennifer mientras cruzaban el bar lleno de humo, y saludaba a unos cuantos rostros conocidos. "Ahí es donde están la mayoría de las cosas de Minerva. Así que ¿dices que has estado aquí con anterioridad?"

"Unas cuantas veces por accidente," Anna dijo. "En realidad, cada ves que he venido a Londres de alguna forma termino aquí. Las primeras ocaciones fueron muy extrañas. En ese tiempo estaba en busca de mi hermano, pero me encontré con un hombre que lo conocía y me dijo que había muerto. Supongo que enfrento el mismo destino que Mamá y Papá," dijo, mirando las ventanas de las tiendas. "Como sea, la siguiente vez seguí al mismo hombre al Caldero, así fue como descubrí como llegar por mi misma."

"¿Quién era el hombre? ¿Dumbledore?" Jennifer pregunto con curiosidad, evadiendo con gracia una raca de sombreros que habían sido colocados frente a Malkin mientras pasaban por ahí.

"Oh no, a el ya lo conocía. Veras, a veces iba a visitarme cuando era pequeña, me veía cuando mis abuelos no estaban, junto con mi hermano. Solía llamarlo tío. Pero cuando crecí, no lo veía mucho," dijo Anna.

"¿Te sorprendiste cuando descubriste que era un mago?" pregunto Jennifer.

"Para nada," Anna dijo después de un momento. "De hecho, creo que fue cuando volví a verlo que me di cuenta realmente de que todo esto era verdad."

Jennifer le sonrió mientras entraban a la librería. Anna rápidamente comenzó a absorber todo a su alrededor, observando los títulos mientras Jennifer tomaba algunos libros de contabilidad, cera, tinta y varios libros firmando a nombre de la escuela, y esperando a que fueran acomodados en un paquete que parecía mas pequeño que cualquier de los objetos que había comprado.

"Bien, esta hecho, ¿Qué quieres ver?" Jennifer pregunto. Anna levanto la vista del libro que estaba leyendo con una idea en su mente, una idea que incluso antes de decirla Jennifer sabia que iba a ser un problema.

"Lo que realmente quisiera hacer es comprar en tiendas normales." Anna dijo. "Sabes, no estamos tan lejos del centro si tomamos el tren. Subterráneo, quiero decir. Podríamos ir a una librería regular también…" Jennifer rápidamente trato de hacerla callar, mirando alrededor para asegurarse de que nadie le hubiera escuchado.

"Anna, no creo que Minerva apruebe que vayamos en esa dirección," Jennifer protesto. Anna la miro fijamente.

"¿Qué pasa, Jennifer, tienes miedo del mundo Muggle?"

"No, no, por supuesto que no, es solo….bueno, nunca he estado en el realmente, no desde hace años," Jennifer admitió.

"Entonces ya es hora, vamos," Anna dijo, dirigiéndose al Caldero.

"¿Dinero plástico?"

"Confía en mi, vamos." Anna dijo de nuevo. No parecía una persona con la que se pudiera discutir, y pronto Jennifer se dio cuenta de que tratar de rebatir con Anna era como tratar de discutir con Severus cuando estaba en sus 'cinco minutos' de obstinación. Con un suspiro de resignación saco su varita, pidiéndole que esperara para cambiar sus ropas por algo similar al atuendo de Anna, agregando un abrigo largo para poder guardar su varita.

"Listo, ¿Cómo me veo?" Jennifer pregunto mientras la alcanzaba.

"Con algo un poco mas ligero, funcionaria," Anna dijo, tocando el sombrero de ala ancha. Jennifer transformo su sombrero en un broche de flores y siguió a Anna por el Caldero, aun pensando en que todo eso no era una buena idea.

"Tenemos que ser muy cuidadosas," Jennifer le recordó por decima vez mientras subían al tren. Jennifer parecía confundida desde el momento en que entraron. ¿Por que había tanta gente de pie?.

"¿Podrías calmarte?" Anna dijo con una sonrisa. "No va a pasar nada. Sera mejor que te sujetes, Jennifer, o saldrás volando." Jennifer inmediatamente se aferro con fuerza del poste metalico frente a ella. Anna tan solo sacudió la cabeza.

"No lo decía de manera literal."

"Oh." Jennifer dijo, relajando un poco su agarre. Salieron del tren y subieron las escaleras que daban a una calle agitada.

"¿Ves? ¿No esta tan mal, o si?" Anna dijo mientras Jennifer observaba alrededor. "Vamos, necesito encontrar un cajero automático, y después hacer una llamada rápida."

"¿Un que automático?" Jennifer pregunto, mientras caminaban hacia una pared a un lado de un edificio donde se encontraba una foto con un cristal. Jennifer miro sorprendida mientras Anna ponía una tarjeta ahí y presionaba números, observando lo que aparecía en la pantalla. "¿Puedo preguntar que es esto?" Jennifer susurro, tratando de no atraer mucha atención.

"Es un banco, o algo así." Anna le sonrió.

"¿eso es un banco?" Jennifer dijo escéptica.

"Sip," Anna contesto, doblando dinero de papel y guardándolo en su cartera. "Muy bien, vamos hacia allá…" dijo, apuntando hacia una caja roja no muy grande al costado de un restaurante de alguna clase. " ¿Qué tal si ordenamos pizza y después llamo a mis abuelos para que sepan que me encuentro bien? Has comido pizza antes, ¿Verdad?"

"Seguro, la servían en la escuela a la que fui en Pittsburgh," Jennifer dijo mientras caminaban. Anna la miro fijamente.

"¿Hay una escuela de magia en Pittsburgh?" Anna hizo una mueca.

"Si, Whitebridge. Aunque no es muy grande," Jennifer contesto.

"Ya lo creo," Anna dijo. Eligio una mesa en la parte de afuera y ordeno pizza y unas bebidas antes de ir a la caja roja. Mientras Jennifer observaba con curiosidad, el mesero trajo un líquido negro y parcialmente congelado colocando uno frente a ella. Agradeciéndole, regreso a ver a Anna, que estaba ocupada sosteniendo un extraño objeto contra su oreja y no le prestaba atención. Jennifer le echo un vistazo a las otras mesas, algunas con niños pequeños, bebiendo la substancia sin ningún malestar aparente, así que decidió que tal vez estaría bien imitarlos. Con cuidado mojo la punta de uno de sus dedos con el burbujeante liquido, probándolo en sus labios.

"¡Jennifer!"

Jennifer casi se cae de su silla por la sorpresa, golpeando la mesa. Estuvo a punto de derramar su bebida de no ser por Sirius que lo había evitado. Estaba detrás de ella, y vestía una playera, pantalones de mezclilla y una chaqueta negra, parecía bastante cómodo en el ambiente Muggle y aun así se veía normal. También parecía preocupado por haberse encontrado con ella.

"¿Que haces aquí? ¿Dónde esta Anna?" Sirius demando saber.

"Ella esta en la caja…" Jennifer dijo, señalando.

"Oh, eso, es un teléfono. Seguramente quería hablar con sus abuelos."

"Eso es lo que dijo," Jennifer confirmo. "¿Pero que es lo que quiso decir?"

"Jennifer, eres un completo pez fuera del agua aquí. Realmente deberías de tratar de convencerla de regresar, o terminaran metiéndose en problemas," Sirius le advirtió.

"Pero, ella es tan insistente. Y se siente igual en nuestro mundo, así que daño puede hacer…"

"Mira, creo que esta a punto de colgar el teléfono, así que tendré que irme. Si me necesitas, solo grita. Estaré cerca." Sirius dijo. "Trata de regresar tan rápido como puedas. Y hagas lo que hagas, no dejes que te multen de nuevo."

"¿Como sabes eso?" Jennifer dijo irritada pero Sirius se despidió y desapareció en la esquina. Un momento después la pizza llego, y Anna rápidamente se reunió con Jennifer.

"Lamento la tardanza. Tenia que decirles a mis abuelos que estaba bien."

"¿Esta bebida… es segura?" Jennifer pregunto.

"Oh vamos, ¿has comido pizza pero nunca refresco?" Anna dijo sonriendo.

"No servían nada como esto en la escuela," Jennifer le aseguro. Anna tomo un sorbo y Jennifer la imito, tosiendo ligeramente al principio. Anna rio.

"¿Y bien?"

"Es interesante. ¿Los Muggles lo toman siempre?" Jennifer pregunto, pero Anna la hizo bajar la voz.

"Di gente, Londinenses, citadinos, lo que sea, pero no digas eso," Anna se carcajeo. Jennifer de repente se dio cuenta de que no quedaba nada más que hielo en su vaso, pero después de un momento el mismo hombre de antes se acerco con una jarra y volvió a llenarlo. Jennifer se inclino hacia Anna.

"Es un poco grande para ser un Elfo Domestico ¿no crees?" Jennifer pregunto.

"La gente de la ciudad no tiene Elfos Domésticos," Anna le dijo, tomando una rebanada de pizza. Jennifer, que estaba descubriendo que todo eso era mas de lo que podía manejar en un solo día, agito su refresco con la pajilla.

"Después de comer, deberíamos de regresar antes de que comiencen a preocuparse," Jennifer dijo, mirando como las burbujas se disipaban. "Oye, ¿Cuál es la formula de esto?"

"¿Qué, tan pronto? ¡Acabamos de llegar! Necesito algunas cosas para la cabaña o me volveré loca." Jennifer se encontró a si misma arrastrada por Anna después de comer, entrando a tiendas donde no podía reconocer ni siquiera la mitad de los artículos que estaban a la venta. De una de ellas salían sonidos a todo volumen a los que Anna llamo música, ahí compro una caja grande, muchos cilindros pequeños, y algunas cajas planas.

"Muy bien, ahora podemos irnos," Anna dijo mientras salian con dos pesadas bolsas de la tienda. Fue entonces que Jennifer vio la librería y se detuvo un momento. Estaba cruzando una calle repleta de autos Muggle moviéndose y tocando bocinas, Jennifer decidió que seria mejor olvidarlo. Anna, de cualquier modo, vio la tienda justo después que Jennifer y comenzó a llevarla en esa dirección.

"¡Oye, espera! ¡Creí que ya podíamos irnos!" Jennifer protesto.

"¡No sin antes comprarte un libro!" Anna dijo, presionando un botón en un poste.

"¿Que pasara ahora?" Jennifer pregunto. Muchas de las personas que se encontraban en la esquina la miraron de manera extraña.

"Ahora…cruzaremos," Anna dijo, y se apresuraron a cruzar la calle y entrar a la librería mientras los autos comenzaban a moverse tras ellas.

"Ese fue un muy buen hech… ah, truco, Mmm, lo que sea," Jennifer dijo.

"¡Sshh! Jennifer, vamos," Anna dijo adentrándose en el local, leyendo los títulos de algunas revistas y periódicos que estaban alrededor, tomando unos cuantos. Jennifer vago lentamente por el lugar hasta que encontró un tomo de Shakespeare y hallo su camino hacia la sección de clásicos, confundida por los libros. Ubico el nombre de Dickens, y tomando uno se dirigió de nuevo con Anna.

"Nadie muere al final de este ¿Verdad?" Jennifer pregunto. Anna rio.

"Si, pero tiene un final feliz," Anna le aseguro, colocando la copia de Oliver Twist en el mostrador. Mientras Anna pagaba por los libros, un par de hombres se acercaron, mirando alrededor de la tienda y dirigiéndose al mostrador.

"Disculpe, ¿Ha visto a este hombre el día de hoy?" uno de ellos pregunto, mostrándoles una fotografía. Jennifer lo reconoció de inmediato, aun cuando en la foto se veía pálido y enfermo. Era sin duda Sirius Black. Jennifer se sorprendió, y el segundo investigador, que de echo la miraba con cuidado, lo noto.

"No lo he visto," dijo el dueño del lugar.

"¿Ese es Sirius Black, no es así?" Anna dijo después de un momento. "He visto esa foto antes."

"Así es, un criminal muy peligroso. Tiene muchas acusaciones por asesinato. Nos dieron una pista hoy, dicen haberlo visto en esa área, hablando con una mujer… coincide con su descripción," el segundo hombre dijo, mirando a Jennifer. Anna la observo. Así como varias personas que se encontraban ahí.

"Le aseguró de que no se de que habla. No conozco a nadie con esa apariencia," Jennifer dijo. "Además, creo haber leído en el periódico que había sido absuelto."

"Solo si usted le el Sun, Señorita, ¿Esta segura de que nunca ha visto a este hombre, o hablado con alguien parecido a el?" preguntó el primer hombre, mostrándole de nuevo la foto.

"No," Jennifer se encogió de hombros.

"¿Ninguna de ustedes ordeno una pizza a nombre de Anna Hayes? El personal del restaurante nos dijo que la mujer que vieron estaba en una mesa con una orden a nombre de Anna Hayes."

Anna miro a Jennifer. Jennifer miro a Anna preguntándose que hacer. Anna rápidamente cubrió su tarjeta de crédito, guardándola en su bolso.

"¡Miren! ¡Ahí esta!" el empleado grito apuntando hacia la puerta. Sirius estaba ahí de pie, esperando a que los dos oficiales se dieran la vuelta para verlo antes de salir corriendo. Los dos hombres comenzaron a perseguirlo.

"¡No te quedes ahí, salgamos de este lugar!" Anna dijo, tomando del brazo a Jennifer y la bolsa de sus compras dirigiéndose a la puerta.

Mientras los dos hombres recorrían la calle, uno de ellos se detuvo a ver alrededor mientras Jennifer y Anna huían en la dirección opuesta.

"¡Mike, esas chicas se escapan!"

"Solo pide refuerzos, es Black al que estamos buscando ¡Vamos!" Mike grito mientras perseguían a Sirius hasta un callejón. Saco su pistola y se asomo por una esquina. No había ningún movimiento.

"¡Sera mejor que salgas con las manos en alto, Black!" dijo Mike, en un tono poco convincente. "¡Ríndete mientras tengas esa opción!" su compañero lo alcanzo. Observando desde atrás.

"No va a salir, Mike."

"Ya me di cuenta, Scott," Mike murmuro, adentrándose lentamente en el callejón. Llegando a donde estaban unos botes de basura los golpeo y dio un paso hacia atrás, pero lo único que salió de ahí fue un gato callejero, que caminaba fuera del callejón. Después escucharon un ladrido, se hicieron a un lado mientras el gato salió a toda velocidad perseguido por un gran perro negro, que no dejaba de ladrar. Estaban muy ocupados revisando el lugar para notar que el perro no siguió al gato y dio la vuelta corriendo por la acera. Aun en el callejón los dos oficiales buscaron a conciencia, pero no habie señal de Black. Era como si hubiera desaparecido en el aire.

Mientras Jennifer y Anna recorrían las calles, no paso mucho tiempo antes de que Jennifer comenzara a protestar pidiendo que se detuvieran.

"Estos paquetes tan voluminosos tienen que irse, Anna. No puedo correr con ellos. Necesitamos una chimenea," Jennifer insistió.

"Bien, pero no podemos entrar en cada tienda buscando una. Además, dudo que alguien nos deje entrar en su chimenea. Mira, ahí hay un parque. Podemos encontrar un lugar donde esconderlos," Anna sugirió. Cruzaron la concurrida calle, poniendo más nerviosa a Jennifer, después se dirigieron al centro de parque donde Anna había encontrado un baño público individual, ignorando las miradas curiosas cuando entraron juntas. Anna puso el seguro, revisando alrededor del pequeño compartimento. "¿Tal vez podamos dejar las cosas aquí?"

"No, ya lo tengo," Jennifer dijo, sacando su varita y dejando las bolsas en el suelo. "¡Minimizar!" en un abrir y cerrar de ojos sus compras se encogieron y Jennifer los puso en sus bolsillos. "Muy bien, ahora necesitamos encontrar la forma de salir de aquí."

"¿No puedes simplemente desaparecer?"

"No me iré sin ti," Jennifer dijo. De repente alguien toco la puerta.

"¿Están bien? ¡Creí ver una luz intensa!" dijo una voz.

"Eh… ¡Fue el flash de la cámara! ¡Lo sentimos!" Anna dijo, sabiendo muy bien que la luz había sido mucho mas intensa que eso. El hombre se fue murmurando algo acerca de los 'turistas'. "¿Qué tal otro cambio de ropa?"

"No puedo hacerlo, ¿Como lo explicare si nos atrapan?" Jennifer pregunto.

"Entonces no dejemos que nos atrapen. Vamos, Jennifer." Anna insistió, dándole una idea de que hacer. Jennifer escucho molesta y suspiro. Ya se había arriesgado una vez; otro hechizo en la mezcla no haría mucha diferencia. Rápidamente se vistieron con pantalones de mezclilla, camisetas y chaquetas universitarias, recogiendo su cabello en dos coletas. "Esta lejos de ser perfecto, pero funcionara. Hay que irnos." Salieron del baño mientras una pareja mayor que las había visto entrar les dirigía una mirada confundida y susurraba entre ellos.

Cuando Anna y Jennifer se acercaban a la salida más cercana, un perro negro corrió hacia ellas, seguido por un hombre vestido en ropas grises y con un extraño báculo y un lazo.

"¡Ese se parece a Jake! Ya sabes, el perro que ronda por la cabaña…"

"Imagínate," dijo Jennifer mientras el perro saltaba hacia ella.

"¿Es la mascota de alguien?" Anna pregunto.

"Oiga, Señorita, ¿Es ese su perro? No puede correr así por Londres sin un collar y una correa," dijo el oficial de control animal.

"Lo sentimos, se alejo de nosotros," Anna contesto, mientras Jennifer se arrodillaba a su lado.

"Le pondremos una en este momento," Jennifer dijo, buscando en sus bolsillos algo que transfigurar. "De todas maneras, como rayos debe de lucir," murmuro.

"Como una cuerda unida a un collar," Anna dijo molesta y Jennifer saco justo eso. "No esa clase de cuerda," Anna susurro mirando una cuerda de uso común.

"No hay nada que pueda hacer, ya lo vieron," Jennifer le devolvió el susurro mientras trataban de atarlo juntas.

"¿Tiene licencia para ese perro?" el hombre pregunto, caminando hacia ellas. Jennifer sabia que no tenía oportunidad de copiar nada similar sin un ejemplo de lo que el hombre le pedía.

"Eh, no señor," Jennifer admitió, mirando a su alrededor.

"Entonces tendré que darle un citatorio," el hombre dijo, sacando una pequeña libreta. "¿Nombre y dirección?"

De repente el perro salto y derribo al hombre, pasando por sobre el y corriendo con Anna y Jennifer justo detrás, apresurándose a cruzar las calles con los automóviles tocando sus bocinas mientras pasaban. Cuando estaban a una esquina de distancia de la estación de trenes, se encontraron con Mike y Scott, y después de recuperarse por la sorpresa corrieron mezclándose con la multitud.

"¡Creo que eran ellas!" Scott dijo.

"¡No puede ser! ¿Cómo se cambiaron tan rápido?"

"¡Te lo digo, son ellas!" Scott le aseguro, sacando su radio.

El perro se detuvo en las escaleras mientras Jennifer y Anna bajaron con prisa. Anna se detuvo de repente y empujo a Jennifer, casi haciéndola caer.

"¿Qué pasa?"

"Mira las filas. Hay oficiales en todas partes, probablemente nos están buscando."

"¿Buscan una salida?"

Se escucho un estruendo, y Jennifer volteo a ver un hombre usando un casco con visor montando una motocicleta, haciéndoles señas.

"Vamos, Anna, sube," dijo el hombre, ofreciéndole un casco. "Vamos, antes de que te vean."

"Sube, Anna, Sirius te llevara a casa," Jennifer le dijo. "¡Apresúrate, es la única forma!"

"¡No iré en esa cosa con el!" Anna dijo de manera directa. "Es… ¡Es un asesino!"

"No, no lo es, es algo completamente Muggle. Fue absuelto hace dos años, porque no lo saben no tengo…"

"¡Ahora no! ¡Después! ¡Sube!" Sirius dijo.

"¡Es Sirius Black!" uno de los oficiales advirtió.

"¡QUIETOS!" alguien grito. Jennifer se dio la vuelta de manera instintiva agitando su varita para bloquear el hechizo… que nunca llego. Dándose cuenta de su error,supo que era demasiado tarde para enmendarlo. Lo único importante era sacarlos de ahí de una sola pieza.

"¡Fummble!" dijo, apuntando al oficial que había gritado. El agente del servicio secreto dejo caer su arma. Tratando de recogerla se tropezó, mientras los civiles que estaban ahí se alejaban, observando con cuidado mientras los otros oficiales trataban de ayudarlo.

Había demasiadas personas para borrar sus memorias, y Jennifer estaba consiente de eso, lo mejor que podía hacer era Aparecerse y esperar que eso no le costara su empleo. Pero antes de que pudiera hacer ese último movimiento sintió como un hechizo la golpeo directamente, y su cuerpo se anclaba al suelo, sabiendo que alguien había utilizado un hechizo de restricción para evitar que se escapara. Dando vueltas para localizar a la nueva amenaza, Jennifer miro a un hombre que solo conocía por fotografías, pero estaba segura, muy segura, que era quien ella creía.

Cornelius Fudge.

Un disparo se escucho a sus espalda, y Jennifer vio como el agente especial se había disparado a si mismo en el pie, y varios de los oficiales se acercaron para asistirlo. Fudge no se había movido, mirándola con detenimiento, y Jennifer, sintió como si estuviera entre su mundo y uno donde no tenia nada que hacer, caminando entre un grupo de gente muy alterada esperando pasar desapercibida entre la conmoción.

Jennifer tenía muy pocas opciones fuera de correr o usar magia, y su razonamiento le dijo que mantuviera la exposición de esta última al minino. Al mismo tiempo, seguía buscando entre las tiendas una forma de salir de ahí. De repente observo a los dos hombres de nuevo y apresuro el paso, finalmente encontrando algo que le pareció familiar al otro lado de la calle, en una ventana pintada con un anuncio que decía "Tienda de Libros Ocultos Batchim." Olvidándose de todo excepto de cruzar la acera, Jennifer corrió por la calle, escuchando rechinidos de frenos y bocinas de auto. Se detuvo asustada, pero alguien llego por detrás empujándola el resto de la calle hasta que los dos cayeron al suelo golpeándose contra el concreto.

"Pero que le pasa, Profesora, ¿Qué estaba pensando cruzando la calle así? Pudieron matarla y a mi con usted," dijo el Muggle, inspeccionando su brazo lastimado.

"¿Sr. Willowby?" Jennifer dijo completamente sorprendida. "¿Que hace aquí?"

"Tratando de tomar una bebida después de un largo día de trabajo, pero parece que usted tiene otros planes para mi," Charles dijo, levantándose lentamente y ayudándola a ponerse de pie. "Ahora ¿Le importaría decirme de que se trata todo esto?"

"Estoy… estoy en problemas. Estaba con mis amigos, nos separaron, y me persiguen dos hombres, policías o algo así, necesito ir a casa."

"Para mi suena como si tuviera que ir a la estación de policía," El Sr. Willowby dijo de manera dura. "Para entregarse."

"No, usted no entiende. No hice nada malo, ellos creen que conozco a alguien…"

"Bueno, si usted no hizo nada malo, entonces no debe de huir, vamos," dijo, poniendo un brazo alrededor de ella y guidandola por la calle. "Se como son estas cosas. Me metí en muchos problemas cuando era mas joven. Se dará cuenta de que las cosas salen bien si deja de tratar de escapar."

"Sr. Willowby, no entiende…"

"Esta bien, hablare por usted. Suba al auto, Profesora, será lo mejor," insistió, abriendo la puerta para ella. Jennifer con cuidado entro en el vehículo, temerosa de tocar algo, observando como Charlie entraba por el otro lado. El encendió el auto y le pidió que se colocara el cinturón, mostrándole como funcionaba. Jennifer sintió como el auto avanzaba, sin disfrutar mucho su primer viaje en coche. Parecía que no iban muy rápido, y por alguna razón se detenían constantemente.

"Vi que había un poco de alboroto en el centro cuando pase por ahí hace unos minutos. Algo acerca de un hombre disparándose en su propio pie después de ver que una señorita lanzo chispas azules o algo as." Charles dijo casualmente, mirándola de lado. "Supongo que debió de haber estado muy asustada para reaccionar así en medio de una multitud, es algo de lo que nunca había escuchado. ¿Esta bien?"

"Si, ahora lo estoy," Jennifer dijo en voz baja. "Pero o creo que sea una buena idea, entregarme. Se que ellos notaran que hay algo extraño."

"¿Mas extraño que una señorita con chispas de luz azul que salen de su mano?" Charles pregunto. "El daño esta hecho, no es tiempo de minimizarlo. Dice que no hizo nada malo, y yo le creo. Pero puedo garantizarle que nadie más lo hará si usted sigue corriendo. Huir es para las personas culpables, no para las personas honestas," dijo, estacionando el auto.

"Puede que piense que esos oficiales son sus enemigos, pero ellos están ahí porque quieren ayudar a las personas, no herirlas. Algunos de mis mejores amigos son oficiales de policía. Uno de ellos solía pasar las vacaciones de verano en Bluff cuando yo era niño y va a la misma taberna que yo," el guiño un ojo, apagando el motor y saliendo del carro.

Dentro de la estación, estaban más que un poco asustados de ver a Charles Willowby llegar con su brazo alrededor de una chica desconocida, y mas sorprendidos al darse cuenta de que era una de las mujeres que los oficiales estaban buscando en el centro. Le pidieron que vaciara sus bolsillos (Que contenían la "correa", una pluma, su abrecartas, tres pequeñas bolsas, un paquetito envuelto y lo que parecía papel común y corriente) y tomará asiento. Charles se sentó a su lado con su sombrero sobre su regazo, saludando con la mano a los oficiales que entraban. Uno de ellos al que Charles llamaba Sargento se sentó en el escritorio que estaba frente a ellos, sosteniendo uno de esos teléfonos en su oído, hablando con alguien antes de colgar y voltear a verlos.

"¿Dice que no tiene licencia ni pasaporte?" le pregunto cordialmente.

"No, señor," Jennifer dijo.

"Es la Señorita Jennifer Craw, Sargento. Es mi vecina. Vive al final de Cliff Drive."

"Pensé que era la vieja casa Pince-Mure. La creí abandonada," dijo, con mas curiosidad que escepticismo.

"Aun así, ella vive ahí. Tuvo a mi hijo Corey haciendo trabajos para ella todo el verano," dijo sonriendo.

"Oh, eso si es sorprendente," Sargento rio. "Y creíste que nunca lograría nada."

"Oye, yo nunca dije eso, nunca lo haría, lo único que dije fue que tenia mucho que aprender, y es verdad, ¿No es así, Señorita Craw?" Charles dijo. Jennifer asintió, sonriendo con cautela. Justo entonces dos agentes entraron apuntando en su dirección.

"Es ella, es quien estaba hablando con Sirius Black. ¿A dónde fue?" demandaron colocándose a su lado.

"Quiero saber que fue exactamente lo que hizo para que el Agente Edison arrojara su arma," Scott le grito.

"Muy bien, muchachos, cálmense," El sargento dijo frunciendo el ceño. "No olviden que sigo a cargo, este es mi distrito. Además, cualquiera que cargue un arma merece lo que recibe, no me importa quien se crea que es. Charlie la trajo aquí, así que seguramente es un malentendido de alguna clase. Señorita Craw, ¿Conoce a Sirius Black?" Jennifer miro a Charles Willowby y de regreso al Sargento.

"Si, señor, lo conozco. Pero fue liberado hace dos años. Un hombre llamado Pettigrew fue el responsable por los asesinatos, no el."

"Oye ¿No acabamos de recibir un boletín con ese nombre? Creo que era de la lista Especial," El sargento dijo pensativo, recargándose en su silla, pidiéndole a alguien que le trajera la copia mas reciente de los mas buscados por el Servicio Especial. "Martha, comunícame con los Especiales, quiero hablar con ellos."

"¿Es todo lo que tenia con ella?" Mike pregunto, mirando la charola. "Los testigos dicen que estaba agitando una vara cuando aparecieron las luces."

El Sargento, que tenía el teléfono entre su barbilla y su hombro mientras esperaba a que lo comunicaran, le dio una mirada extraña a Mike.

"Ve por un café. Parece que necesitas un descanso," dijo, mirando al otro hombre. "En un momento, llamare a sus jefes y será mejor que esperen que no les diga que sacaron sus armas en publico y en una calle concurrida," agrego con frialdad. Scott tomo al otro hombre por el hombro susurrándole algo, y convenciéndolo de que fueran por ese café mientras el Sargento murmuraba algo de agitar varitas. "Ese servicio secreto y sus ar… hola ¿Servicios Especiales? Tengo una chica aquí que resulto ser sospechosa de estar involucrada con Sirius Black y causo un poco de agitación hace un momento, pero ella dice que el fue absuelto o algo así. Aparentemente el Servicio Secreto esta tratando de interrogarla. Oh ¿Así fue? Si, si, se como es eso. Hay que amar la burocracia. Aha. Jennifer Craw. Seguro, espero." El Sargento le sonrió, alejando el teléfono.

"Tenia razón, Señorita Craw, creo que olvidaron sacarlo de la lista… ¿hola?" de repente se intereso de nuevo por el teléfono. Jennifer, que no podía escucharlo hablar con nadie, miro el aparato de manera sospechosa, tratando de descubrir que lo hacia funcionar. Sintió un peso en su hombro, y Charles le sonrió. Ella se recargo en el respaldo tratando de relajarse. "Oh ¿Lo hará? Seguro, la mantendré aquí. Si. Gracias a usted." Colgó el teléfono y se puso de pie. "Servicios Especiales enviara a alguien para que la acompañe a casa Señorita Craw, quieren hablar con usted acerca de lo que paso para poder llenar el reporte del caso si es que quiere demandar o algo," le explico. "Simple rutina, Martha, porque no trae café o te o lo que sea, iré a hablar con Mike y Scott, tratare de calmar sus mentes."

Cuando la joven encargada les entrego una taza de café Charles miro a Craw con una sonrisa de satisfacción.

"¿Lo ve? Le dije que todo saldría bien," sonrió. "¿No es esto mejor que huir de lo que la asusta y sentir que esta en problemas?" pero Jennifer no se sintio mucho mejor o fuera de peligro cuando miro que detrás de el se acercaba Arthur Weasley. De hecho, comenzó a preguntarse si sus problemas estaban por comenzar.


N/T: ¡Hola! Espero que todos estén muy, muy bien. Hace muchísimo que no me divertía tanto traduciendo un capitulo como con este, no me malentiendan yo amo esta historia pero ciertos capítulos (Donde hay Quidditch) tienen algunas situaciones (Partidos de Quidditch) que se me dificultan un poco y este, en lo personal me parece de lo mas divertido. Bien, quiero agradecerles por leer esta historia y mas que nada a las personas que sean tomado ese tiempo para dejar un review, sea breve o extenso, se los agradezco con todo el corazón, porque a pesar de que muchos decimos no escribir, o en mi caso traducir para recibir review, la verdad es que levantan el ego altísimo. Muchas gracias otra vez.

Disfruten su lectura.

Biffy316.