Capitulo Quince

Lata de Gusanos

La terrible lluvia iba y venia durante las siguientes semanas, pero Jennifer estaba muy ocupada adentro como para notarlo. El anuncio en la cena acerca del periódico despertó interés de inmediato, Jennifer y Minerva rápidamente pudieron formar un equipo. Por desgracia, Severus expreso completo desinterés en el proyecto, pero Anna estaba mas que dispuesta a apoyarlas, ofreciéndose para escribir la columna Muggle junto con Lori Bates y Taylor Brittle, los dos de primer año de Ravenclaw. Dean Thomas pidió la sección de deportes sin perder un segundo, y Madame Trelawney se ofreció a hacer los horóscopos. Hermione, la editora en jefe de los alumnos, se las arreglo para convencer a Ron de que se uniera como reportero, junto con Neville y Amadeus Longbottom, ninguno de los dos particularmente emocionado por ver al otro ahí. Jennifer eligió a otros más de las diferentes casas, asegurándose que el número de miembros por casa fuera el mismo. Había intentado evitar a los jugadores de Quidditch ya que la mayor parte del trabajo se haría los domingos en el mismo horario de las prácticas, pero cuando Draco y Justin habían ofrecido su tiempo y sus cámaras para el trabajo, Jennifer no pudo negarse. Al menos, el trabajo en el Hechicero Veraz estaba en marcha, haciendo equipos y buscando temas para su primera edición, que según lo acordado saldría en Halloween.

Los Lunes por la mañana los pasaba en la biblioteca, buscando información acerca de Icarus, Janus, y los otros aprendices así como la historia de Mallus Craw, esperando encontrar algunas pistas. Severus regularmente se le unía durante el almuerzo, ayudándola a avanzar en su investigación.

"Me pregunto si el Cazador seria Caprica Dusthorn," Severus dijo pensativo.

"¿Ella fue uno de los primeros Directores, no es así? Tal vez allá alguna pintura por algún lugar. La reconoceré si puedo verla," Jennifer dijo. "Y el Buscador tuvo que ser dos de estas personas George de Mimsy el maestro de Encantamientos o Bedivere O'Laren de Simbología. Icarus era el Maestro de Pociones, no es una sorpresa, pero de acuerdo con esto, tenia un talento 'innato' para las visiones. Janus Craw enseño Artes Obscuras por casi cincuenta años antes de que cambiaran la agenda a Defensa Contra las Artes Obscuras, y rápidamente renunciara para no ser visto nunca mas en la escuela."

"Eso definitivamente suena como un Craw," Severus se burlo de ella. "Vamos, veamos si podemos encontrar esa pintura."

"Tal vez si le preguntamos a Filch," Jennifer sugirió mientras salían de la biblioteca.

"Buena idea. Por aquí," Severus asintió. "Sabes, cuando hable con tu padre ayer, el me dijo entre líneas que Audi había mencionado que había muchas reliquias familiares en tu bóveda, algunas de ellas de la época de Mallus Craw. Quizás sea momento de echar un vistazo." Jennifer lo miro pensativa. "Se que has tratado de evitar entrar ahí, pero la rapidez es un factor importante en esto, y si por alguna razón hay algo ahí dentro, deberíamos de buscarlo."

"Por supuesto, tienes razón. ¿Que tal si bajamos el Domingo antes del juego, a menos que tengas guardia durante el Sábado?"

"No, mi turno es esta noche y mañana. Así que, si quieres ir a caminar…" se detuvo al escuchar pasos detrás de ellos, y Corey llego corriendo y jadeando.

"¿Profesora Craw? ¿Lo compro?" preguntó casi sin aliento, pero emocionado.

"¿Eh? ¿De que hablas, Corey?" Jennifer pregunto confundida.

"Taylor estaba en la biblioteca cuando Hermione estaba platicando con Madame Pince, y ellos mencionaron Heaven's Bluff, y por supuesto Taylor sabe que yo vivo ahí, y ellas dijeron que la casa había sido comprada, así que me preguntaba si fue usted quien la compro."

"Corey Willowby, estoy segura que te he dicho una docena de veces acerca de los rumores en esta escuela," Jennifer dijo, poniendo sus manos en la cintura.

"Bueno, si, pero esto es personal. Casi. Quiero decir, es un vecino, y los vecinos son como de la familia ¿No?" Corey sonrió.

"No, Corey, no compre la casa," dijo. La cara del chico dejo ver una decepción evidente. "Y si pasaras la mitad del tiempo que utilizas en escuchar rumores haciendo tu tarea, estarías haciéndolo mucho mejor en mi clase."

"¿Tenemos tarea?" Corey pregunto distraído.

"Tienes un examen de precepciones mañana," Jennifer dijo frunciendo el ceño.

"Oh si, pero no es como si no supiera todo eso ya. Ya lo leí una vez. Desearía que hubiera comprado la casa. Pero al menos la veré en la escuela," agrego, mirando el pasillo donde sus amigos lo esperaban. "Perdón por detenerlos, ¡Tengo que prepararme para la clase de Sprout!" Jennifer suspiro exasperada, mirando al chico correr por el pasillo.

"De verdad, el tiene toda esa energía y nada esta dirigido a su trabajo escolar. Sus tareas siempre están retrasadas. En realidad tengo que obligarlo si quiero que haga algo. Aunque sus hechizos son perfectos, solo que no le agrada el trabajo escrito." Jennifer se quejo mientras Severus retomaba el paso otra vez.

"Creo que tal vez esta aprovechándose de ti. Nunca he tenido problemas con el en mi clase," dijo.

"No soy consecuente con el en ningún aspecto," Jennifer dijo a la defensiva. "¿Qué se supone que haga? ¿Encadenarlo al suelo hasta que termine su tarea?"

"Eso sería un comienzo," Severus sonrió. "Por cierto ¿Como es que nunca mencionaste que el Armario de Escobas estaba a la venta?" Jennifer lo miro, el iba un paso adelante, y ella trato de alcanzarlo.

"¿Por qué lo haría? ¿Importa?" Jennifer se encogió de hombros.

"Posiblemente," Severus dijo tranquilo. "Se lo duro que trabajaste para poner ese lugar en orden."

"Bueno, seguro, tenia que hacerlo habitable, después de todo. Pero se que solo era una renta, no es gran cosa. Además, se lo mucho que te desagradaba esa cabaña." Severus se dio la vuelta para mirarla, mientras se cruzaba de brazos.

"Nunca dije que no me gustara. De echo, recuerdo haber comentado lo mucho que me agrado el sótano."

"Comentaste que el sótano era mas grande que la casa. Eso no fue exactamente un cumplido." Jennifer dijo molesta.

"Lo que quiero saber es como te sientes al respecto," pregunto igualmente molesto, golpeando sus dedos contra su brazo.

"Era una renta, no significa nada para mi, ¿Esta bien? ¿Ahora puedes dejar el tema?" Jennifer dijo, pasando por un lado de Severus para llegar a la oficina de Filch.

"Que sea a tu manera entonces. Simplemente lo pondré a la venta de nuevo," Severus dijo. Jennifer se dio la vuelta lentamente, estudiando su rostro sin poder creerlo.

"¿Tu lo compraste? Pensé que… ¿Cómo lo supiste?" Jennifer pregunto.

"Oh, puede que un alumno lo haya mencionado casualmente, es probable que lo haya hecho para congraciarse conmigo," dijo, haciendo un gesto de rechazo con la mano. "Por supuesto, si hubiera sabido que ibas a reaccionar de esta manera…"

Revisando los corredores rápidamente para asegurarse de que nadie estaba alrededor, Jennifer se puso de puntillas y lo beso tiernamente, recibiendo un cauteloso beso como respuesta. Fue justo entonces cuando la puerta de la oficina de Filch se abrió y el levanto la vista.

"Oh, vaya, ¿Qué desagradable? De por si es malo atrapar a los estudiantes haciendo eso, ¿No tienen el cuidado de no hacer esas cosas en los corredores también?" Filch pregunto mientras Jennifer oculto rápidamente su rostro, que estaba totalmente sonrojado por la vergüenza. "Al menos elijan el corredor de otra persona la próxima vez," el gruño, regresando a su oficina. De repente escucharon fuertes sonidos de besos seguidos por una risa maniaca.

"¡Snape y Craw se besan en el corredor!" Peeves canto, su ligera figura rápidamente se alejaba del lugar.

"La única vez que no estamos detrás de la puerta de una oficina y Peeves tiene que aparecer," Severus murmuro. "Nunca oiremos el fin de esto."

"Sin mencionar que tendremos que pasar por otra lección de comportamiento de parte de Minerva," Jennifer agrego en un suspiro.

"Ya puedo escucharlo," Severus hizo una mueca. "Al menos se que te alegra que haya comprado esa casa. Pero de verdad necesitamos encontrar esa pintura, si queremos hacerlo hoy no tenemos mucho tiempo antes de las siguientes clases."

"Claro," Jennifer estuvo de acuerdo, dirigiéndose de mala gana hacia la oficina de Filch.

De cualquier forma, Peeves, estaba lejos de dejar en paz el asunto. De hecho, después de dar un paseo por toda la escuela cantando su nueva canción en cada corredor y a cada persona que encontraba, regreso a donde ellos estaban en la habitación de trofeos junto a una de las pinturas, haciendo sonidos de besos. Severus se disculpo y salió por un momento, dejando a Jennifer que trataba de ignorar al poltergeist, mientras Filch sonreía.

"Es su culpa, sabe. Apuesto que McGonagall tendrá algunas cosas de decirle cuando se entere de todo," Filch comento.

"Oh vamos, Filch, relájese, ¿A caso nunca se ha enamorado, ni una sola vez?" Jennifer pregunto con las manos en la cintura. Filch le dio una mirada amenazante mientras Peeves se deshacía en carcajadas.

"¡Yo se! ¡Yo se!" Peeves dijo, "Nunca adivinara de quien estaba enamorado, era-"

"¡PEEVES!" una fuerte y profunda voz grito tan repentinamente que incluso hizo saltar a Jennifer. El Barón Sanguinario, fantasma de la casa de Slytherin y el único que podía mantener a Peeves a raya, apareció en horrible claridad atravesando la puerta, seguido por Severus. "¡Como te atreves a molestar a la cabeza de la casa de Slytherin! ¿Has olvidado ya que fue lo que le sucedió al último que cometió ese error?" dijo, sus ojos centelleaban de furia. Peeves rápidamente salió de la habitación de trofeos con un quejido, seguido de cerca por el Barón. Severus entro con una expresión presumida en su rostro poniendo una mano en el rígido hombro de Jennifer. Filch volvió a sonreír.

"Bueno, eso lo detendrá por un tiempo," Severus dijo, mirando alrededor. "Es ella, ¿no es así?" Severus pregunto, señalando la pintura sobre la puerta.

"Sip, esa es. No se mueve mucho, esta bien dormida. Probablemente necesite reparaciones," Filch gruño.

Jennifer miro la pintura, inmediatamente reconociendo a la mujer. Parecía mucho mayor de lo que recordaba, por varios años, pero sus ojos no podían engañarla.

"Definitivamente es ella," Jennifer dijo asintiendo. "Entonces el único que no hemos identificado es el Gryffindor. Ni a George de Mimsy o Bedivere O'Laren."

"No se si los he visto, pero tal vez George pueda estar relacionado de alguna forma con Nicholas." Filch sugirió.

"Buena idea. Gracias por la ayuda Filch," Jennifer le dio una sonrisa cálida, mirando su reloj. Severus asintió y salieron del lugar.

"Cuando quieran. Buena suerte tratando de callar a Peeves," les contesto, mirando la pintura de Caprica pensativo.

Jennifer y Severus bajaron las escaleras traseras, llegando al segundo piso donde Jennifer se apresuro a llegar a su salón de clases para una sesión doble de Defensa. Rápidamente comenzó la clase en el capitulo de Dementores, apariciones y espectros, y a la mitad de la clase Peeves entro.

"La Profesora Craw estaba besándose en el corredor," cantaba una y otra vez. La clase comenzó a reír cuando Jennifer mirándolo molesta, le pidió a Julie que cerrara la puerta.

"Muy bien, clase, regresemos unos cuantos capítulos hasta la pagina ochenta y siete, vamos a practicar un poco," dijo, mientras los alumnos comenzaban a sonreír y regresaban al capitulo de los poltergeist. "Intentemos con el hechizo del fondo ¿Les parece? David ¿Por qué no lo intentas? A mi señal uno, dos,…"

"¡Tetera reversus!" grito, apuntando al poltergeist. Una luz lo envolvió, pero aparentemente no paso nada.

Peeves rio, apuntando al chico, y dijo, "¡Peeves es un revoltoso!" Peeves parpadeo sorprendido y la clase comenzó a reir. "¡Peeves es un tonto ruidoso! ¡Peeves es un tonto ruidoso!" canto, comenzando a frustrarse cuando todos comenzaron a reír de nuevo. De repente libros comenzaron a salir volando de los escritorios de los alumnos, pero todos iban dirigidos al poltergeist. Gritando sorprendido, Peeves salió corriendo, logrando esquivar los libros justo cuando estos se estrellaron con la puerta, cayendo al suelo.

"Diez puntos para Hufflepuff, bien hecho, David," Jennifer rio satisfecha mientras con un movimiento de su mano la habitación estaba ordenada de nuevo.

El sábado la lluvia se convirtió en una miserable llovizna, terminando de caer para cuando Jennifer, Hermione y Ron habían terminado el diseño para la primera ediciones del periódico y se dirigían al campo de Quidditch para encontrarse con Harry y Ginny, llevando una copia del trabajo para que Anna pudiera verlo. El nivel del lago se había elevado con las lluvias y había muchos charcos de fango, pero Jennifer y los chicos pasaron sin problema con el hechizo de huellas, casi sin notar el caos excepto por un pequeño detalle.

"¡Mira los asientos! Están completamente cubierto, después de todo el trabajo que hicimos hace unas semanas limpiándolos," Ron dijo molesto. "¡Están peor ahora que cuando tuvimos ese castigo!"

"No me culpen, no es como si yo hubiera hecho llover después de que terminaron su trabajo. ¡Y en realidad hicieron un gran esfuerzo! Jennifer dijo sin ninguna expresión, tocando la puerta de la cabaña. No iba a burlarse de ellos, pero tampoco iba a demostrar simpatía. Los castigos se suponían que eran algo difícil.

Hagrid abrió la puerta animado y ellos entraron, saludando con calidez a Anna mientras se acomodaban, Hermione inmediatamente le entrego el periódico para que lo revisara.

"¿Cómo estas, Hagrid? ¿Me imagino que feliz de que la lluvia se detuviera?" Jennifer sonrió. La pequeña casa de Hagrid estaba llena de gatos eléctricos, que se habían negado completamente a irse y habían estropeado la cena anterior, electrocutando los tobillos de cualquiera que no accediera a sus demandas de comida.

"Bueno, no lo se me estaba acostumbrando a tenerlos aquí adentro, pero Fang no parecía muy contento, así que supongo que para el esta bien." Dijo Hagrid.

Anna no dijo nada, pero no podía evitar sentirse tranquila de que se hubieran ido, aunque no tenia problemas con las descargas eléctricas. Su obvio desagrado por los animales no se había disipado desde su llegada, aunque había creado cierta tolerancia a uno del cual no podía librarse. Jake era la única excepción a la regla, y aun así le tomo mucho tiempo adaptarse a el. Pero el perro simplemente no se iba, en ocasiones se quedaba ahí hasta muy entrada la noche, sin importar la lluvia torrencial. Finalmente se había dado por vencida y dejo al perro entrar a su casa, aliviada de tener a alguien con quien hablar que no respondiera. Lo que era extraño es que Jake siempre parecía escucharla, y algunas de sus reacciones rayaban en lo humano. Estaba segura que debía de haber algo mágico en el, pero no sabia exactamente que. Anna comenzaba a preguntarse si Jake tal vez sentía lo mismo por los humanos que ella por los animales cuando Remus o Dumbledore o Jennifer la visitaban, y siempre que Severus estaba ahí, el corría a esconderse. De cualquier forma, al fin había terminado por aceptarlo, al punto de extrañarlo ese día por no haberlo visto. No había tenido mucha suerte averiguando quien era su dueño, eso aun era un misterio. Incluso Harry no lo sabia, aunque el preguntaba por el perro con regularidad.

"¿Así que, que piensas?" Hermione le pregunto a Anna, trayéndola de regreso de sus pensamientos.

"Se ve muy bien para un periódico escolar," Anna comento, leyendo la primera pagina, que contenía un articulo llamado, Periodistas de El Profeta y su Cuestionable Integridad.

"¿Para un periódico escolar?" Hermione dijo molesta. "Pero necesita ser mas que eso. Necesita se convincente."

"Entonces debes cambiar algunas palabras. No hay nada convincente en los errores gramaticales ¿tienes una pluma?" Anna comenzó a hacer unas cuantas notas, mientras Hermione observaba, y Jennifer se encontró escuchando la conversación de Harry y Hagrid.

"Bueno, no estoy seguro de lo que quiero hacer," Harry dijo, "Quiero decir, se supone que seria divertido estar en un equipo de Quidditch real, pero, de alguna forma, siento como si me estuviera engañando a mi mismo." Ron lo miro como si acabara de decir una locura. Jennifer también se dio cuenta de que el chico pensaba que en ocasiones las oportunidades se daban muy fácil para Harry, pero también consideraba un beneficio ser amigo de un jugador de Quidditch profesional. La idea de convertirse en su agente apareció en la mente del pelirrojo.

"Oh, vamos, Harry, sabes que quieres hacerlo, y serás famoso, quiero decir, mucho mas de lo que ya eres, también tendrás una fortuna," Ron dijo.

"Puede que eso este bien para Justin pero no creo que sea lo mejor para mi, especialmente con Voldemort…" Harry contesto.

"Harry, no puedes planear toda tu vida en base a si Voldemort vive o muere, es ridículo. ¿Que harás, dejar todo en espera durante lo que bien podrían ser años?" Ron le pregunto. Jennifer repentinamente comenzó a sentirse incomoda, mirando su anillo de compromiso, que mostraba su natural color azul. Ella y Severus habían hecho exactamente lo mismo de alguna manera, así que podía entender a Harry tanto como a Ron.

"Harry puede hacer cualquier cosa que quiera. Si quieres jugar, juega. Si no quieres hacerlo, no te sientas obligado. No es que alguien vaya a rechazarte sin importar el trabajo que elijas," Hagrid dijo, poniendo el caldero con el estofado en la mesa.

"Snape me dijo que creía que la única razón por la que me ofrecieron un contrato fue para llenar asientos por mi fama y que no tenia nada que ver con mi capacidad para jugar. Dijo que el reclutador ni siquiera estaba atento en el ultimo juego, estaba muy ocupado hablando con McGonagall." Harry comento.

"Oh, Harry, ¿No crees que eso es verdad, o si? Quiero decir, todos sabemos que eres el Buscador mas joven en cien años. Puedes volar alrededor de cualquiera haya afuera," Ginny protesto. Entonces alguien golpeo a la puerta.

"Harry, estoy de acuerdo con Hagrid y Ginny de que esta decisión solo te pertenece a ti," Jennifer dijo, levantándose para abrir la puerta. "Pero por mas que entienda porque la idea te entusiasma, tal vez deberías de preguntarte a ti mismo que es lo que en verdad importa."

Jennifer abrió la puerta para encontrarse con Sirius, y su sonrisa cálida y alegre aunque ella sabía que algo lo perturbaba. Entro antes de que pudiera preguntarle algo, saludándola amistosamente.

"Buenas noches, Jennifer. ¿Cómo esta mi domadora de dragones favorita? Buenas noches Hagrid, Harry y compañía," Sirius dijo sonriéndole a Anna, quien se limito a asentir con la cabeza. "Te traje algunas cosas del pueblo, Hagrid, disculpa la demora," agrego, dejando las bolsas en el suelo y sentándose junto a Ginny y Harry. Sus ojos se posaron de nuevo en Anna que aun trabajaba en el periódico con Hermione. Jennifer lo observaba con cuidado tratando de descifrar en que estaba pensando desde el momento en que cruzo la puerta, así que estaba consiente del anhelo detrás de esa profunda mirada. Anna levanto la vista, observándolo por un instante antes de regresar con Hermione. Jennifer noto que también había algo raro en sus ojos, como si estuviera discutiendo con si misma si debía o no confiar en ese hombre. Jennifer volteo a ver a Harry, que intentaba pensar en algo que decir para terminar con el repentino silencio.

"¿Cómo va el periódico chicas?" Jennifer pregunto a Hermione y Anna. Ellas le entregaron una hoja repleta de anotaciones, Jennifer la reviso asintiendo para después regresarla.

"Solo necesita unos ajustes," Anna dijo.

"Probablemente pasare todo el día de mañana arreglando esto," Hermione dijo pensativa, sin notar el gesto poco complacido de Ron. "Pero creo que tienes razón, esto se lee mucho mejor." De nuevo se escucho un golpe en la puerta.

"Yo abro, Hagrid. Es Severus," Jennifer dijo, levantándose y abriendo la puerta. Severus hecho un vistazo dentro de la casa, estudiando a los presentes. "Hola, ¿Qué pasa?"

"Se hace tarde. Pensé en venir a revisar," Severus dijo, mirando con el ceño fruncido a los estudiantes. "¿No crees que deberían de regresar? Y también tú. No olvides que necesitamos ir al Callejón mañana."

"Lo se, lo se, regresaremos en un momento," Jennifer le aseguro.

"Puedo acompañarte se quieres, Anna" Severus se ofreció, sus pensamientos revelaban que no creía que Sirius fuera capaz de hacerlo. Sirius simplemente sostuvo la mirada. Anna se levanto, abrazando a Hagrid y agradeciéndoles antes de salir por la puerta. Jennifer escondió una risa mientras cerraba la puerta.

"Sabes, Sirius," Jennifer dijo, sintiéndose valientemente traviesa, "ella es una Snape de corazón, pero si se parece a Severus, estoy segura que tarde o temprano comenzara a ceder." Sirius la observo. "No me veas así, soy una Buscadora de Verdad. Admítelo, te gusta. No se lo diré a Severus."

"Bueno, claro que me gusta pero antes que digas otra cosa, solo trato de ser su amigo para hacer mas fácil mi trabajo de protegerla." Sirius dijo a la defensiva.

"Pensé que de eso se trataba todo ese acto del perro," Jennifer continuo. Las miradas Hagrid, Harry y el resto de los chicos iban de uno a otro entre ellos dos. "A mi me parece que como ella no confía en ti, es mas fácil permanecer en esa forma para protegerla."

"Pues, así es, realmente, pero lo descubrirá en algún momento y preferiría que no me odiara para cuando se entere de la verdad," Sirius dijo irritado.

"¿Por qué?" Jennifer pregunto. "Quiero decir, nunca haces muchos esfuerzos para agradarle a alguien, te he observado. Simplemente te aceptan por quien eres o no. ¿Y como es que nunca coqueteas con ella cuando tu coqueteas con cualquier mujer que conoces? Para mi esto suena terriblemente serio."

Sirius la miro directamente a los ojos y permaneció así por un momento, consiente de que todos lo observaban esperando a que dijera algo.

"No le agrado. No confía en mí. Solo me soporta cuando Harry esta cerca. Bueno, a mi forma humana," agrego. "Así que a menos que creas que puedes indagar en esa cabecita suya y encontrar que es lo que pasa, no importa lo que yo piense o quiera."

"Creo que se porque no confía en ti," Harry dijo, mirando a Sirius. "Lo siento, iba a mencionarlo pero ella estaba aquí. La razón por la que ella vino a Bretaña en primer lugar fue para encontrarte… cuando estaba alojándome en el Caldero, fue cuando ella llego al Callejón Diagon, tratando de localizarte. Hizo toda clase de investigaciones para lograrlo," explico. "Creo que confía en su propio razonamiento antes de cualquier persona que quiera contradecir su opinión, sin importar quien sea."

"Severus también se comporta así," Jennifer estuvo de acuerdo. "Estoy segura que es eso. Necesitamos averiguar que es lo que los Muggle piensan de ti Sirius," Jennifer sugirió. "Estoy segura que así encontraremos respuestas."

"Pues ve y habla con ella. Ciertamente yo no puedo," Sirius dijo.

"No esta noche. Severus y yo saldremos mañana. Estamos buscando información sobre la Tumba," explico Jennifer. " Creemos que debe de haber algo en la bóveda de los Craw que puede darnos algunas pistas, o al menos darnos información acerca de los cuatro aprendices que estaban en la Tumba después de que el muriera." Los cuatro estudiantes se mostraron interesados en el tema.

"¿Que ha encontrado hasta ahora?" Hermione pregunto.

"No mucho, solo tres nombres, pero aun necesitamos encontrar al Buscador, solo tenemos dos opciones… George de Mimsy y Bedivere O'Laren." Admitió.

"¿Alguna relación con Nick Casi Decapitado?" Ginny pregunto.

"Aun no se lo preguntamos, nos falta tiempo," Jennifer admitió.

"Deje que nosotros lo hagamos entonces. Nos llevamos muy bien con el, incluso fuimos a su cumpleaños de Muerte," Harry se ofreció. Jennifer los miro por un momento.

"Muy bien, pero si Severus se entera, negare cualquier cosa."

"¿Quiénes eran los otros tres?" Hermione pregunto, en su rostro se dejaba ver la idea de otra cacería de libros.

"Caprica Dusthorn, ella fue Director, Janus Craw, por supuesto, e Icarus Ravenclaw."

"¿El Loco Ick? ¿El Loco Ick estuvo involucrado en la Cámara de los Secretos?" Sirius dijo, completamente sorprendido. "Debes de estar bromeando. ¡Es un terrible, y molesto pesimista!" Jennifer miro a Sirius con los ojos entrecerrados.

"¿Quiere decir que lo conoces?" Ella pregunto.

"Solo demasiado bien," Sirius dijo, su voz traicionada por su amargura. Sirius se sacudió el sentimiento, mirando de nuevo a Jennifer. "El es uno de los fantasmas de Azkaban. Pero si puedes sacar algo mas de ese espectro además de que el mundo va a acabar, estaré sorprendido."

"Eso suena como el Icarus correcto para mi," Jennifer dijo emocionada, mirando a Hagrid. "¿Supongo que no podrías tomar el patrullaje terrestre mañana a la hora del Quidditch?" Jennifer pregunto con una dulce sonrisa.

"Si promete cuidar a mis creaturas la semana que viene cuando salga fuera, como lo hizo el año anterior. Tengo que irme el Martes," Hagrid dijo. Jennifer asintió, con una idea de a donde se dirigía.

"Muy bien, trato hecho. Eso nos dará tiempo de ir a la prisión esta noche," Jennifer dijo.

"¿Entonces quien averiguara acerca de Anna?" Sirius pregunto, mirando alrededor.

"Déjalo en nuestras manos," Hermione dijo sonriendo. "Hablaremos con ella."

"Tendremos que llevarla a la escuela, saben que no pueden estar afuera sin una escolta. Vamos, regresemos," Jennifer dijo, sin darse cuenta de la mirada que los cuatro intercambiaron. "Vendré mañana por la tarde para que puedas informarme de los animales Hagrid."

"Muy bien. Buenas noches chicos," Hagrid se despido de los cinco mientras estos salían. Sirius cerro la puerta, concentrándose en los paquetes que había traído con el.