Capitulo XVII
El Halloween de Anna en Hogwarts
Después de eso todo el día pasó muy rápido para Jennifer mientras los exámenes eran calificados y comenzaba con nuevos capítulos en sus clases, distribuyendo el periódico, y observando como sus alumnos se volvían cada vez más inquietos esperando que sonara la campana. Finalmente había terminado, y Jennifer dejo sus libros en la oficina antes de dirigirse al Bosque Prohibido.
La briza arrastraba hojas secas y marrones por los campos mientras el sol se ponía en la colina justo detrás del castillo en el momento en que ella entro al bosque, sintiendo de inmediato la energía y vida salvaje que impregnaba los arboles. Jennifer había aprendido a respetar las fuerzas dentro del bosque. Era peligroso, si, quizás, muy arriesgado para algunos, pero Jennifer tenia poco que temer en ese lugar. Sus peores enemigos temían entrar, aprendiendo de primera mano que mal venia para aquellos que despertaran la ira de sus habitantes.
Escuchando atenta al susurro de los arboles mientras caminaba, Jennifer podía sentir el movimiento del bosque. Para ser Halloween parecía inusualmente tranquilo con la excepción de una prometedora luna llena. El recordar eso hizo que Jennifer apresurara el paso, saliéndose un poco del camino para llegar a la cabaña y tocando a la puerta. Era la primera vez que estaba ahí sin que Sirius estuviera vigilando los alrededores.
Anna la recibió con una sonrisa, y Jennifer no pudo evitar imitar el gesto. Ella llevaba el vestido brocado de color hueso que Minerva había hecho, su cabello estaba recogido en la parte de atrás de su cabeza con un extraño broche café, pero sin contar eso era la primera vez que la veía con una apariencia no tan Muggle.
"¡Wow, te ves muy bien! Nunca te había visto mejor. ¿Como es que mantienes tu piel tan bronceada en esta época del año?" Jennifer pregunto sorprendida.
"Salas de bronceado…mmm… en realidad, no creo que entendieras aunque tratara de explicártelo," le sonrió. "Pero, tengo un regalo para ti. Sirius me llevo a Londres este fin de semana y traje esto," dijo, entregándole una caja con botellas de Coca-Cola. Después de descubrir lo que eran, Jennifer sonrió.
"¡Gracias! Tal vez ahora pueda reproducir la formula," Jennifer dijo, haciendo una nota mental de apartar una botella solo para ese propósito. "¿Estas lista para ir a la escuela?"
"Sip," Anna dijo, llevando una bolsa con ella. Jennifer minimizo la bolsa y la caja guardándola en su bolsillo mientras comenzaban a caminar.
"Debo admitirlo, la magia puede resultar útil," Anna dijo, revisando que su bolsa estuviera segura dentro de su abrigo. "No se que me sorprende mas, cuan diferente es la sociedad aquí o lo similar que son en ocasiones."
"¿Qué quieres decir?" Jennifer pregunto.
"Bueno es por una razón, su sistema de justicia ciertamente no es mucho mejor," Anna dijo. "Hable con Lunette Vallid hace un par de días, y suena como si…bueno, de alguna manera no es muy diferente del nuestro, pero también esta un poco atrasado."
"¿Cómo en que?" Jennifer pregunto con curiosidad.
"Bueno, como, no tener suficientes pruebas para demostrar que alguien es culpable, el caso de Sirius."
"Oh. Si, la justicia a mejorado ahora que el Ministerio esta en mejores manos. Supongo que no es un secreto que hay mucha corrupción," Jennifer suspiro. "De hecho, muchas personas que solían ser Mortifagos fueron exonerados, y desafortunadamente, han ayudado a poner a sus enemigos en la cárcel. Sirius fue uno de ellos."
"¿No fue la única victima?"
"Oh no, por lo que entiendo hay mas, el fue uno de los pocos que salió de Azkaban cuerdo, con todos esos Dementores ahí," justo entonces se escucho un relinchar, y Jennifer se detuvo, mirando alrededor. Un brillante Unicornio blanco la observaba directamente desde un arbusto, moviendo su melena. "Oh, lo siento, Keki, no quisimos alarmarte. No volveré a mencionar sus nombres otra vez," prometió, asintiendo con respeto hacia la bestia. Dos Unicornios mas aparecieron junto a ella y doblaron sus rodillas ante Jennifer, mirándola desde la distancia antes de desaparecer entre los arboles. El Unicornio grande asintió antes de hacer lo mismo. "No sabia que estaban siguiéndonos, jamás hubiera mencionado eso," Jennifer dijo apenada. "Los Unicornios odian a los antiguos guardianes de la prisión de Azkaban."
Anna se detuvo a observarlos, sus ojos permanecieron fijos aunque ya habían desaparecido. Con regularidad había visto algo blanco en los arboles alrededor de su casa, pero se convenció a si misma de que su imaginación estaba jugando con ella por el extraño ambiente. Pero cuando desaparecieron, Anna no pudo evitar sentirse más segura. Incluso antes de saber que todo eso existía, de alguna manera sabia que los Unicornios eran reales. Y estos, al parecer, no solo vigilaban la cabaña, también tenían un vínculo especial con Jennifer.
"¿Por que los odian?" Anna pregunto.
"Los guardianes de la prisión se alimentan de la desesperación y dolor de otros, como los vampiros que se alimentan de sangre, ellos lo hacen de tu espíritu. Incluso pueden destruir un alma devorándose la vida completamente, sin mas allá, simplemente se va para siempre. Pocos han visto sus rostros y vivido para contarlo, su beso es rápido y permanente. No tengo la menor idea de quien tuvo la brillante idea de enviarlos a Azkaban, pero creo que trataban de quitar las ambiciones y esperanzas de los prisioneros para que no pensaran en escapar. El lugar estaba lleno de ellos y el alimento constante que eran los prisioneros los hizo formidables enemigos. No es de sorprenderse que tantas personas atormentadas por sus incontables miedos hayan perdido la razón, probablemente era la única forma de sobrevivir," Jennifer dijo tristemente. "No estoy segura de cómo Sirius salió de ahí tan bien. Quizás en parte porque era inocente, y en parte porque es un Animago, y mas que nada quizás porque puede ser completamente necio en ocasiones," Jennifer sonrió.
"¿Animago?"
Jennifer repentinamente comenzó a dudar.
"Oh, solo una clase de mago. Lo importante es que escapo, y finalmente se probó su inocencia. De hecho, ayudo durante la Revuelta de Azkaban hace algunos años, cuando Voldemort-"Se escucho un preocupado ruido detrás de ellas. "Cuando tu- sabes- quien y sus seguidores se aliaron con los guardianes para liberar a su gente y destruir al resto de los prisioneros para después atacar a la escuela. Ahí fue cuando conocí a Keki," Jennifer dijo, recordando. "Aunque no sabia su nombre entonces; los centauros me lo dijeron después. Fui al bosque y pedí ayuda a los Unicornios, y Keki, la líder de la manada, me dejo montar en ella, y me ayudaron a pelear contra los guardianes cuando llegaron a la escuela. Es algo que nunca olvidare, aunque me avergüenza un poco cuando la gente lo comenta," Jennifer rio. "Es suficientemente malo ser la persona mas joven del personal sin que las personas comiencen con el tema de la 'inocencia'. No es que hablen de eso ahora… al menos no como antes. Los antiguos guardianes de Azkaban aun me odian. Se llevarían mi alma en un instante si pudieran. Ya lo han intentado muchas veces."
"¿Y no tienes miedo?"
"No, nunca les he temido, eso es una razón por la que me odian, creo," Jennifer dijo mientras salían del bosque para entrar a los campos de la escuela. Las luces comenzaron a encenderse en el castillo, y Jennifer saco una linterna de calabaza, en el último tramo antes de llegar a la puerta.
"¿Entonces a que le temes?" Anna pregunto. Jennifer se dio la vuelta y la miro un momento, debatiéndose en si debía contestar o no.
"A no ser lo suficientemente buena," dijo al fin, caminando por el patio.
"¿No ser buena en que?" Anna pregunto.
"Oh, en todo," Jennifer sonrió débilmente, abriendo la puerta para ella. De camino al Gran Comedor, se encontraron con Minerva, que insistió en que Anna se detuviera en su oficina para poder tomar una foto de ella en su vestido nuevo. "Siempre hace esto," Jennifer le susurro a Anna. "Minerva, llegaremos tarde."
"Tonterías, no van a comenzar sin nosotras y solo me tomara un momento," Minerva dijo. "Sabes que me gusta guardar una colección personal de estas cosas."
"¿En que estas trabajando ahora, Minerva? No has pedido mi ayuda en dos semanas," Jennifer se quejo. Minerva sonrió enigmáticamente mientras abría su oficina.
"Si, lo se. No quiero que veas lo que hago," dijo, permitiéndoles entrar.
"¿Cosas para Navidad?" Jennifer pregunto, dejándose llevar por su curiosidad. Minerva la ignoró, buscando su cámara, dirigiéndose a Anna. Después de tomar una foto de Anna, continuo con una foto de ellas tres juntas. "¿Cosas para la boda?" Jennifer pregunto. Minerva le dio la espalda rápidamente, pero no lo suficiente como para que Jennifer no pudiera ver su rostro. "¡Estas haciendo una túnica formal para Severus! ¡Oh, Wow, Minerva, sabes que nunca lograras que use una túnica formal, quiero verla!"
"No, no, no, y apreciaría que fueras discreta con este asunto," Minerva rio. "Tu y tu molesto talento Jennifer. No quería decírtelo. Y por obligarlo a que la use, creo que le dejaremos ese asunto a Dumbledore. Fue una decisión en conjunto hacer de esto algo publico así que tendrán que afrontar las consecuencias. Vamos, no hagamos esperar a los demás. Anna espero que Sirius te haya reservado un lugar en la mesa de profesores."
Anna se vio rodeada a los pocos minutos de entrar al Comedor. Dumbledore se acerco a recibirla. Sirius lo siguió rápidamente, haciendo una pequeña reverencia y dándole una cálida sonrisa, haciendo un comentario educado acerca de su vestido. Pronto Severus llego y se puso a un lado de el, frunciendo el ceño antes de preguntarle por su caminata hasta el castillo. Jennifer se dirigió a su asiento, tomando un momento para hablar con Filius.
"Creo que algunos de los que nos quedamos debemos de reunirnos para hablar acerca de Navidad," Filius dijo, "planear algunas actividades y hacer las cosas mas entretenidas para ellos."
"No podría estar mas de acuerdo," Jennifer asintió. "Aunque no estoy segura de que podríamos hacer para que esto sea mas fácil. Pero con gusto ayudare, por supuesto. ¿Que clase de actividades tienes en mente?"
"Bueno, podríamos tener un baile de Víspera de Navidad, un intercambio de regalos y…"
"Espera un minuto Filius, olvidas que estos chicos no han tenido oportunidad de ir Hogsmeade. No podrán hacer sus compras navideñas," Jennifer puntualizo.
"Oh, no, tienes razón. Oh cielos, me siento mal por los negocios de Hogsmeade también. Gran parte de sus ganancias vienen de las ventas navideñas de los alumnos," Filius suspiro. Jennifer levanto la vista para ver a Dumbledore que se dirigía a su respectivo lugar. Mirando de nuevo a Filius, ella lo intercepto.
"Profesor, como los estudiantes van a quedarse aquí, ¿Podríamos organizar un viaje a Hogsmeade? No es tan lejos…" Jennifer comenzó, pero instantáneamente recibió una comprensiva, pero firme mirada de Dumbledore.
"Lo siento, Jennifer, bajo las circunstancias, no puedo permitirlo."
"Bien, entonces, ¿Qué tal traer Hogsmeade a Hogwarts?" Jennifer sugirió. "Es poco ortodoxo, ¿Pero que no lo ha sido este año? Sabemos en quien podemos confiar en el pueblo, ¿Por que no los invitamos a que pongan sus establecimientos en los patios y hacemos un festival de invierno? Así los chicos pueden hacer sus compras, y las tiendas no sufrirán por la su ausencia, seria algo especial para los alumnos también. "Filius aplaudió instantáneamente para apoyar la idea de Jennifer, mirando a Dumbledore antes de verbalizar su emoción. El miro a Filius, y después a Jennifer.
"No quiero que la seguridad se vea comprometida por esto," Dumbledore les recordó en un tono que les hizo saber que tenían su aprobación. Jennifer sonrió ampliamente.
"No, por supuesto que no, Profesor," Jennifer dijo.
"¡Creo que es una idea brillante! No puedo esperar para planearlo," Filius dijo, sonriéndole a Jennifer.
"Bien, porque creo que estarás al frente del comité organizador, Filius, ya que Jennifer esta comprometida con el periódico. Jennifer, serás la encargada de preparar a los comerciantes. Debes de hablar primero con Rosmerta… quiero que la lista de personas que asistirán sea supervisada por ella y por mi antes de que se haga cualquier invitación," dijo Dumbledore.
"Si, Profesor," Jennifer asintió y rápidamente tomo su lugar, aun sonriendo. Severus, que ahora estaba a su lado los observaba con suspicacia.
"Oh, y Severus, estarás a cargo de la seguridad," Dumbledore agrego sonriendo, mirando hacia los estudiantes que estaban sentados hablando entre ellos.
"¿Seguridad de que?" Severus pregunto, mirando a Jennifer. Ella, que apenas caía en cuenta de en lo que se había metido, trataba de buscar una respuesta suave cuando Dumbledore les pidió a los alumnos que guardaran silencio.
"Tengo un par de anuncios muy importantes que hacer. Primero que nada, no olviden que se reunirán con sus compañeros de casa en sus salas comunes inmediatamente después de la cena, donde, por lo que se, cada casa tendrá diferentes actividades para esta noche. Quiero enfatizar que todos deben de permanecer en sus salas una vez que lleguen ahí," Dumbledore dijo mirando directamente a la mesa de Gryffindor. "Y cualquier estudiante que sea encontrado vagando con o sin una buena razón será llevado a mi oficina. Si alguien tiene alguna queja puede hacérselo saber al Profesor Snape, quien estará a cargo de monitorear los pasillos esta noche.
"El otro asunto que quiero mencionar es que dado a las medidas de seguridad en relación con el tren, el sistema no estará disponible para las vacaciones." Un murmullo de sorpresa se escucho entre todas las personas presentes, pero Dumbledore levanto su mano. "Se que es algo difícil para todos. Sus padres y guardianes ya están enterados, y les pedimos a todos los estudiantes que permanezcan en Hogwarts. De cualquier forma, se planean eventos especiales incluyendo un festival de invierno, estoy seguro de que todos los disfrutaran. "Jennifer sintió una mirada sobre ella pero no se atrevió a voltear. " Así que, sin mas retraso, les deseo un feliz Halloween."
Platos de helado con forma de linterna de calabaza aparecieron en el centro de las mesas, rodeados por dulces, manzanas, rosetas de maíz, y Jennifer no pudo evitar buscar a Anna con la mirada para ver su reacción ante un banquete de ese tipo pero Anna parecía no haberlo notado. De hecho, parecía muy molesta, más bien furiosa, y aun a distancia Jennifer sabia que todo eso era dirigido a Sirius que estaba haciendo un valiente intento de ser amable mientras descubría que era lo que la tenia tan molesta.
"Dime ¿Por que tengo la idea de que este festival de invierno del que Dumbledore hablo fue tu idea?" Severus le pregunto en voz baja.
"¿Lograría algo si trato de negarlo?" Jennifer rio un tanto nerviosa, volteando para encontrarse con su firme mirada.
"No, considerando que las únicas personas que no parecen sorprendidas por la noticia son tu y Flitwick," dijo frunciendo el ceño.
"Oye ¿Que es lo que molesta tanto a Anna? ¿Tienes alguna idea? Parecía bien hace un momento," Jennifer pregunto. Severus parpadeo, mirando hacia la otra mesa.
"Bueno, ella parecía un poco preocupada. Solo le pregunte acerca de la caminata hasta aquí y ella menciono haber visto Unicornios, después de la nada pregunto que era un Animago."
"Oh oh," Jennifer dijo, tratando de no entrar en pánico, viendo como Anna y Sirius discutían. Jennifer repentinamente hizo un movimiento para levantarse pero fue muy tarde. Anna se puso de pie furiosa como una tormenta, Sirius trato de levantarse de su silla, con las manos arriba en un intento por calmarla.
"¡No te atrevas a acercarte! ¡Es increíble que te permitiera entrar en mi casa! ¡Ni siquiera me gustan los animales, pero no, me diste lastima por la tormenta! ¡NO PUEDO CREER QUE TE DEJE DORMIR AL PIE DE MI CAMA!" Anna grito, arrojando su helado sobre Sirius. Cuando ella trato de alejarse el tomo su brazo y Anna trato de patearlo, los dos desaparecieron. La sorpresa se desato como un incendio en el Gran Comedor y el pánico comenzó a escucharse entre los estudiantes. ¡Se suponía que nadie podía desaparecer así dentro de Hogwarts! Jennifer se reprendió en silencio mientras varios profesores se levantaron de sus asientos y tratando de alcanzar a Severus antes de que llegara a la puerta.
"¡Todos deténganse!" Dumbledore dijo con un tono de voz que no admitía discusiones. Severus se detuvo observando al Director y luego fulmino con la mirada a Jennifer, que apenas llegaba a su lado. Dumbledore sacudió la cabeza, mirándolos. "Jennifer ¿Podrías revisar que nuestros invitados llegaron a su destino por medio de la sala de profesores y regresar? Severus ¿Podrías esperarme en la sala de profesores, por favor? Estaré ahí en un momento."
Jennifer salió del Comedor, Desapareciendo rápidamente antes de que Severus pudiera alcanzarla. El saco su reloj, y frunció el ceño al ver que apuntaba a "Otro lugar" y la brujula simplemente giraba, después de eso comenzó a caminar por la habitación.
"Minerva, parece que tendrás el placer de hacer que todos regresen a sus propios asuntos de nuevo," Dumbledore dijo con una sonrisa débil, mirando a los estudiantes, que rápidamente comenzaron a fingir que comían.
"Sabíamos que esto pasaría," Minerva dijo, tratando de mantener una expresión seria.
"Si ¿Pero tenia que suceder frente a toda la escuela?" Dumbledore pregunto.
Severus caminaba por la sala de profesores como una pantera enjaulada tratando de mantener la calma pero fallando miserablemente. Se detuvo cuando Dumbledore entro, dándole una fría mirada antes de comenzar a caminar de nuevo.
"¡Tu lo sabias!" Severus dijo, deteniéndose al fondo de la habitación y cruzándose de brazos, sin la intención de voltear a verlo.
"Si, lo sabia," Dumbledore dijo tomando asiento. "No hay necesidad de que te preocupes. Estoy seguro que ella esta a salvo."
"¿A salvo? Desapareció del Gran Comedor frente a todos y esta en solo Merlín sabe donde con Sirius Black, que al parecer estaba jugando al cachorro feliz con mi hermana. ¡Y tu lo sabias!" Severus dijo, y comenzó a caminar de nuevo.
"Sirius cuida el bosque en su forma animal, eso ya lo sabes. Y cuando fue claro que a pesar de sus intentos ella tenia problemas aceptando su forma humana, naturalmente decidió que seria mas fácil para los dos si permanecía como un perro mientras cuidaba de ella."
"¡Bien, tal vez no debió de cuidar de ella en primer lugar!" Severus grito molesto.
"Vamos, Severus. No puedes vigilarla todo el tiempo. Tienes otras responsabilidades en las cuales pensar, y conoces tan bien como yo las razones por las que no puede quedarse aquí. La Cabaña del Bosque era la solución perfecta; estaria rodeada de su propio tipo de magia y los Centauros vigilan de cerca la zona. Sirius y Remus han estado a cargo de la seguridad desde hace años como ya lo sabes, y era lo mas lógico que protegieran a Anna también. Sin mencionar que el esta capacitado para ayudarla a ajustarse dado que se siente cómodo en nuestro mundo y en el Muggle, es algo que ella necesita aprender."
Jennifer entro a la habitación observando primero a Severus y luego a Dumbledore.
"Están seguros por el momento," le dijo, y el asintió.
"Olvida eso ¿Exactamente donde están?" Severus dijo, caminando hacia Jennifer.
"No te lo diré," Jennifer dijo en calma pero con firmeza. "No en tu estado actual. Va en contra de la ética de un guardián de secretos decirle la localización de una persona a alguien que quiere causarle daño físico a dicha persona."
"¿Así que tu también sabias de este asunto del perro? ¿Por que no me dijiste que era lo que estaba pasando?" Severus demando saber.
"Severus, le pedí que no hablara, así que si quieres gritarle a alguien que sea a mi, no a Jennifer," Dumbledore interrumpió. Jennifer volteo a verlo completamente sorprendida pero Severus se alejo, mirándolo y volviendo a caminar. "Ahora, Jennifer, quisiera darles un par de minutos, y después ¿Podrías de manera educada interrumpirlos y traerla de regreso? Estoy seguro de que Anna estará molesta pero se que puedes ayudarla con eso. Si necesita hablar conmigo e insiste en hacerlo, llévala a mi estudio. Severus te sugiero que sigas mi ejemplo y te mantengas al margen. Cuando Anna este lista para hablar con nosotros, lo hará. Después de todo, esto es algo entre ella y Sirius y nosotros solo somos observadores preocupados. Dejémosla decidir cuando es nuestro momento de interferir."
Jennifer miro al Director con repentino asombro y un nuevo nivel de respeto ante la ética de Dumbledore para entrometerse. No pudo evitar pensar en su primer año en Hogwarts con todas esas subidas y bajadas para ella, y de repente sonrió, asintiendo. Severus observo de reojo a Dumbledore aun dudando, asintiendo pero sin una pizca de felicidad. Cuando Jennifer Desapareció, Severus suspiro.
"Deben de estar por terminar de comer, así que si ya terminaste conmigo, iré a prepararme para mi primer turno." Severus dijo, dirigiéndose a la puerta.
"Sabes, las olas siempre crecen conforme se acercan a la orilla," Dumbledore le dijo sonriendo, recordándole a Severus una conversación que tuvieron hace mucho tiempo.
"Oh, de verdad. Entonces como es que aun siento que me ahogo," Severus murmuro antes de salir. Dumbledore rio para el mismo.
"¿Romeo era un idiota? ¿Que clase de contraseña es esa?" Anna preguntó mientras Jennifer le mostraba su habitación.
"Es mejor que el sacerdote de Julieta necesita un mejor proveedor, esa es la de tu hermano," Jennifer sonrió. "Siempre son similares desde que nos comprometimos así podríamos actuar rápido en caso de una emergencia. Ven, siéntate aquí y relájate," Jennifer le sugirió, acercándole una charola que se lleno de sándwiches y te. "No me gustan mucho los dulces. Es bueno que los Elfos preparen esta comida para los profesores después del festín."
"¿Elfos?"
"Si, Elfos Domésticos que manejan la cocina, regularmente tienen charolas preparadas para los profesores durante las noches, ¡Eso también es bueno! Moriría de hambre en Halloween si no lo hicieran," Jennifer admitió. Anna estaba de pie junto al sofá, pero en lugar de tomar asiento estaba ocupada observando al murciélago dormido que colgaba de cabeza en un perchero para lechuzas, "Esa es mi mascota, Raftly, es un murciélago frutero."
"¿Ese esa es tu mascota? ¿Un murciélago?" Anna pregunto, decidiendo que seria mejor sentarse en la silla ya que estaba mas lejos del perchero.
"Bueno, supongo que es un poco inusual para las mascotas que se ven en Hogwarts, pero es un gran mensajero, aun cuando es un poco perezoso. Mi Padre me lo dio antes de que me graduara. El odiaba mi conejo blanco. 'Un Craw nunca se ha rebajado a tener un simple conejo,' dijo, así que cuando salí de esa escuela de magia blanca, inmediatamente me dio una mascota obscura," Jennifer rio. "Mamá estaba muy molesta, pero amo a Raftly. El puede sentir cosas, se da cuenta cuando lo necesito, y percibe el peligro. Mi conejo nunca hizo nada mas que esconderse y verse lindo." Jennifer se sentó en el sofá, mirando a Anna pensativa. "Supongo que seria grosero preguntar que paso antes de que te encontrara."
"Aggh, no quiero siquiera pensar en eso. Oye ¿Por qué no me dijiste que Sirius era un perro?" Anna quiso saber, preguntando en un tono acusatorio.
"Dumbledore me pidió que no dijera nada," Jennifer dijo rápidamente, sintiéndose culpable de hacerlo. La primera vez que escuchó a Dumbledore decirlo fue cuando el se lo dijo a Severus hace unos minutos, pero sintió que respaldar su decisión no haría ningún daño. "Y en realidad, Sirius no es un perro, es un Animago."
"En lo que a mi concierne en este momento el es una bestia," Anna dijo. "Debí de haber sabido que no se puede confiar en un animal. Debí de haber escuchado a Severus cuando me advirtió que me alejara de el."
"Bueno, no se realmente que dijo Severus, pero el y Sirius han tenido fricciones por años. Tengo el presentimiento de que el lo culpa de ser una de las causas por las que se involucro con Voldemort de alguna forma, aunque nunca me ha dicho nada al respecto," Jennifer admitió. "No me mal interpretes, Sirius tiene sus fallas, pero definitivamente tiene cualidades también. No muchas personas pueden durar tanto tiempo dentro de Azkaban y aun tener la fuerza para escapar, sin mencionar arriesgar todo por cuidar a Harry. Además de Dumbledore, no conozco otra persona que haya hecho algo así," Jennifer dijo reflexionando. "Y después tratar de unir los pedazos de su vida y tener siempre una sonrisa en su rostro, es bastante increíble. De hecho, yo hubiera salido con el de no haber conocido antes a Severus." La mente de Jennifer comenzó a divagar mientras pensaba en su primer año. De repente se dio cuenta de que Anna la estaba observando y parpadeo, concentrándose de nuevo.
"Aclaremos una cosa en este preciso momento, Jennifer. No se que es lo que pretendes, pero si tratas de implicar que estoy interesada en Sirius Black, estas totalmente equivocada. De hecho, no tengo intenciones de hablarle de nuevo." Anna dijo.
"Si, yo intente hacer lo mismo con Severus. Pero creo que no funciono," Jennifer dijo.
"¿Podemos hablar de otra cosa?" Anna preguntó molesta. Justo entonces una expresión sombría surco el rostro de Jennifer, y Anna frunció el ceño. "¿Qué fue eso?" Jennifer ladeo su cabeza confundida.
"Es extraño, por un momento, creí escuchar que alguien susurraba mi nombre," Jennifer admitió, escuchando.
Jennifer Craw. El susurro se escucho una vez más. Ahora no dudo. Alguien, o algo, había dicho su nombre. Ella miro a Anna, que estaba observándola con aspecto preocupado.
"Tu rostro cambio otra vez. Y percibo algo. Algo maligno," Anna dijo. "Lo que sea que es, esta dentro de la escuela."
"¿Y que hacemos aquí sentadas? Vamos a buscarlo," Jennifer dijo poniéndose de pie. "Si vemos a Severus, debemos de traerlo con nosotras," agrego, mirando su reloj. "Parece que está en los pasillos." Jennifer se detuvo antes de llegar a la puerta y tomo algunas pociones, guardándolas en su bolsillo.
"¿Para que son esas?" Anna preguntó, un paso detrás de ella.
"Emergencias," Jennifer le explico, abriendo la puerta. "Vamos."
