Capitulo XVIII

Apariencias Engañosas

Jennifer se detuvo un momento, escuchando, después camino hacia escalera principal, mirando alrededor. Anna pasó por un lado y comenzó a subir.

"¿A dónde vas?" Jennifer pregunto sorprendida.

"Es por aquí," Anna dijo. "Solo no me preguntes como es que lo se."

"Muy bien, arriba entonces," Jennifer dijo, siguiéndola y mirando su reloj de vez en vez mientras subían. No paso mucho sin que se preguntara a donde iban hasta que no cabía duda de cual era su destino. "Parece que viene del estudio de Dumbledore. De hecho, se lo que es. Pero es imposible," dijo, mientras dejaban atrás la pintura del Fénix. "No hay un hechizo tan fuerte que pueda atravesar mi caja de seguridad, sin mencionar el estudio en si. Vamos. Dumbledore dijo que estaría abierto en caso de que quisieras hablar con el."

Anna la siguió con cautela, percatándose del sentimiento de pesadez que penetraba el área. ¿Donde estaba Dumbledore? Hubiera pensado que el no estaría muy lejos por si algo se presentaba en su estudio.

Jennifer ubico su Caja dentro de un compartimiento de vidrio, mirándola pensativa, justo entonces su nombre se escucho otra vez. El susurro fue lo suficiente potente para provocar una sensación desagradable a lo largo de su espalda, ella hizo una mueca de dolor.

"Viene de la caja, estoy segura." Anna dijo asintiendo.

"Bien, mientras permanezca en ahí, no creo que cause ningún daño," Jennifer dijo, pero no podía evitar sentirse preocupada. No tenia conocimiento de que algo pudiera comunicarse a través de la Caja. "¿Me pregunto donde esta Dumbledore?"

"¿No vas a abrirla, verdad?"

"No sin un escudero, no," Jennifer dijo. "Algo debió despertar algún objeto hechizado, o puede ser tan simple como el hecho de que es Halloween. Papá dijo que ninguna de las reliquias podía herirme excepto el retrato de Mallus Craw, y no estoy dispuesta a darle la oportunidad a esa pintura. Busquemos a Severus."

En el momento en que Jennifer se dio la vuelta, dio un salto hacia atrás por la sorpresa y Anna hizo lo mismo. Severus de alguna forma se las arreglo para llegar ahí y estaba de pie detrás de ellas. El sonrió un poco, mirando a las dos mujeres.

"Lo siento," dijo entretenido, sin una gota de arrepentimiento en su voz. "Eso sucede mucho en esta oficina. ¿Qué pasa? Los fantasmas dijeron que escucharon una voz extraña en este lugar."

"Es una de las reliquias que trajimos de la Bóveda. De alguna forma traspaso las protecciones en el compartimiento y la Caja," Jennifer dijo.

"No dejaba de llamarla por su nombre, y su rostro se vuelve extraño cada vez que lo hace." Anna agrego. "Pero ya no ha dicho nada. Lo que sea que es, tiene mucha maldad, eso no lo dudo." Severus entrecerró los ojos mientras pensaba, al mismo tiempo que miraba el rostro de Jennifer.

"Ya que estos objetos están directamente conectados con su familia, es muy posible que si alguno tiene la inteligencia o cualquier poder, probablemente haya encontrado la forma de utilizarla como algún tipo de conducto…" justo entonces, Jennifer escucho su nombre otra vez, y otro escalofrió la recorrió. El rostro de Severus paso de la concentración a la preocupación cuando vio la obscuridad pasar por su rostro como Anna lo había dicho. "Si, creo que es eso lo que estamos viendo."

"Entonces esperar mas tiempo puede ser una mala idea," Jennifer dijo. "Le dará a lo que sea que esta ahí dentro mas tiempo para crecer. Necesitamos encontrarlo y anularlo."

"De acuerdo." Severus dijo, mirando a su hermana. "Anna, será mejor que te hagas a un lado, quizás allá, cerca de la puerta. Si algo sale mal, busca a Minerva. Considerando que Dumbledore no esta aquí por el momento y Fawkes tampoco lo mas probable es que no se encuentre en el castillo."

"¿Deberíamos de cambiar de lugar la Caja?" Jennifer pregunto, sintiéndose un poco incomoda en el estudio del Director sin el.

"No, probablemente este es lugar mas seguro por ahora," Severus dijo, sacando su varita mientras Jennifer sacaba la caja y la colocaba en el suelo, abriendo el complicado juego de cerraduras. Se detuvo para ponerse sus guantes e introdujo sus manos, de repente sintió una poderosa descarga eléctrica al entrar en contacto con la pintura, pasando a través de la tela especial para controlar la magia como si no estuviera ahí. Haciendo un gesto de dolor retiro su mano y dio un paso atrás, decidiendo que lo mejor seria sacar el cuadro con su varita, la pequeña pintura salió volando, y rápidamente la convirtió a su tamaño original, aun cubierta por una manta.

"Definitivamente es la pintura," Jennifer dijo, frotando su brazo con cuidado.

"Si, la presencia viene de ahí," Anna dijo. Los tres la observaron por un momento.

"Tal vez deberías de ver hacia otro lado, Anna, solo para estar seguros," Jennifer dijo. Anna pretendió voltear mientras Jennifer miro a Severus, quien simplemente asintió, con cuidado ella descubrió el retrato de Mallus Craw. Aun conservaba la misma mirada suspicaz, pero su rostro parecía aun mas frio que la vez anterior, de alguna forma parecía más peligroso.

"Así que. Esta es mi descendiente," Mallus Craw dijo en una voz que a Jennifer le pareció tan familiar como la suya propia. Estaba segura de haberla escuchado muchísimas veces, pero nunca tan clara. "Por su propia admisión, la ultima de los Craw. Deberías de sentirte honrada, querida nieta. Eres el primer individuo con sangre corrompida que me ha visto a la cara y vive para contarlo. Aun así, tu Padre ayudo con la purificación ¿no es así? Pero al parecer, no por el honor de la familia, sino por la aceptación dentro del seno de un enemigo."

"Las pinturas deben de ser vistas no escuchadas," Jennifer dijo, tratando de concentrarse en una serie de hechizos de identificación que había hecho sobre el retrato. "Típica pintura, pero mira la inscripción en el marco. Es mas como un hechizo para un espejo," Jennifer comento, dando un paso para acercarse a un costado del marco y poder observar mejor. Mallus entrecerró los ojos, frunciendo el ceño un poco.

"Soy mucho mas que una pintura, niña, y mucho mas que una maldición. Tengo la capacidad de desatar poder en ti que ni siquiera conoces, y enseñarte secretos del legado Craw que ni siquiera tu padre sabe. Secretos que me lleve a la tumba."

"Muy bien," Jennifer se detuvo, mirando a la pintura. "¿Dónde esta la tumba de Salazar?"

"Jennifer, no hables con el, solo haz tu trabajo. Recuerda lo que dijo tu padre," Severus le advirtió, golpeando su varita impacientemente mientras la observaba.

"Ese no debería de ser un gran secreto para ti si es que tu padre te heredo lo que por derecho te pertenece. My varita te guiara a ese lugar," Mallus dijo, mirando la mano de Jennifer. Ella suspiro.

"Debí de imaginarlo," murmuro y de nuevo trato de descifrar las marcas. La primera parecía algún tipo de trampa, frunció el ceño pensativo. ¿Podría ser que el alama de Mallus Craw estuviera atrapada en esa pintura?

"¿Dónde esta mi varita?" Mallus pregunto, su rostro obscuro y amenazador. Ya no parecía una pintura. Las pinceladas habían desapareció y Jennifer se dio cuenta de que la pintura completa había sido hecha sobre la superficie de un espejo.

"¡Jennifer, aléjate de la pintura!" Anna grito de repente.

"¡Un hechizo de posesión!" Jennifer dijo mientras veía como la niebla obscura salía del cuadro y dos destellos de luz pasaban sobre ella. Sintió una sacudida repentina y la sensación de ser arrastrada con fuerza hacia la superficie del espejo. Después de un momento de desorientación, se encontró a si misma mirando a traves de la pintura mientras escucho que algo golpeaba contra la superficie de esta. Eran la varita de Ravenclaw y su anillo de Corazón de Dragón, rechazando el espíritu que había tomado su lugar. Hubo otro destello de luz cuando Severus le lanzo un hechizo… o más bien a su cuerpo, y colapso mientras Anna estaba de pie en estado de shock, mirando la figura caída de Jennifer y a la pintura.

"Y por eso, clase, es que siempre debemos de tener un escudero," dijo la voz de Jennifer, el retrato de Mallus Craw sonrió levemente. "¿Todo esta bien allá afuera?"

"Esta dormido," Severus asintió.

"¿Estas atrapada en una pintura y nos preguntas a nosotros si estamos bien?" Anna la miro consternada.

"En realidad, es un espejo que aparenta ser una pintura. Debí de notarlo desde el principio," Jennifer explico. "creo que es seguro retirar la pintura, Severus. Creo que solo era para esconder al fantasma de Mallus en el espejo." Severus hizo un hechizo y la pintura comenzó a disolverse, revolviéndose una con otra y formando extraños colores antes de desaparecer completamente, dejando una clara imagen de Jennifer en la superficie. "Eso esta mejor, ahora puedo ver. ¿Qué tal luzco?"

"Como si estuvieras lista para ser enmarcada," Severus dijo secamente.

"Severus, creo que me agradabas mas cuando no habías desarrollado sentido del humor," Jennifer le dijo burlándose.

"¿Podrían dejar de bromear ustedes dos?" Anna dijo frustrada por no poder hacer nada. "No se mucho acerca de estas cosas, ¡Pero se que esto es serio! Eso que esta en su cuerpo es definitivamente malvado, y creo que dejarlo ahí dentro es mala idea."

"Lo sabemos, Anna, tranquilizare, déjame pensar," Jennifer dijo.

"Creo que puedo entrar ahí y sacarla," Anna dijo, mirando al espejo.

"¡No! Titiana, no, tu magia no funciona igual que la nuestra. Si ese espejo se rompe y el espíritu de Jennifer no tiene a donde ir, la matara," Severus dijo agitado. "Y no toques el cuerpo tampoco. No estoy seguro de que pasaría si lo hicieras."

"Un hechizo de reversa común no funcionara, porque Mallus de alguna manera tenia un vinculo exterior conmigo. Si tratamos de revertirlo, el vínculo podría contrarrestar el hechizo. Tendremos que encontrar una forma de romper la conexión para que yo pueda salir unos segundos antes de que el deje mi cuerpo," Jennifer dijo, mirando su propio cuerpo, y después a Severus. "Mi espejo… esta en el bolsillo derecho de mi túnica. Podemos tratar de triangularlo así llegare primero a el. Cuando Mallus este en su espejo, debemos de retenerlo lo suficiente para desaparecerlo."

"Muy bien. Capturamos el reflejo, desaparecemos el espejo, y después contrarrestamos el primer hechizo," Severus dijo, arrodillándose para sacar el espejo de Jennifer.

"Bien. Y si el desaparecerlo no funciona… ¿Conoces el hechizo de muerte por separación, verdad?" Jennifer pregunto. Severus pareció asustado por un momento, pero después asintió.

"Esperen, ¿Qué es eso? ¿Que planean hacer?" Anna pregunto. Severus levanto la vista hacia ella. Un extraño brillo blanco comenzó a aparecer alrededor de Anna, y el dio un paso hacia atrás.

"Estas brillando," le dijo con tono acusatorio. "¿Qué intentas hacer?"

"¡No intento hacer nada excepto averiguar que es lo que pasa! ¿Y que con la reluciente espada?" Anna pregunto, mirando a un lado, percatándose de algo en el estudio que no había visto antes. Estaba pulsando; recordándole a un sistema de alarma.

Severus, que no podía ver nada, centro su atención en el espejo, que comenzaba a nublarse detrás de Jennifer. Anna hizo lo mismo, viendo la nube obscura detrás de ella, percibiendo una intensa maldad. Formas comenzaron a aparecer, rostros, pensó Anna. "¡Sácala de ahí! ¡Tienes que sacarla de ahí!"

Apresurándose, Severus comenzó a invocar un hechizo que Jennifer reconoció como un encantamiento de médium. El rostro de Severus se obscureció y parecía haber caído en un trance mientras sostenía su mano frente a el tratando de tocar la superficie del espejo. Pensando que esa era una terrible idea pero sin muchas opciones, Jennifer estiro su mano hasta tocar la de el, inmediatamente sintió como la sacaban del espejo que había caído violentamente mientras Severus cayo de espaldas, sacudiendo su cabeza un poco al sentirse desorientado mientras los pensamientos de Jennifer se mezclaban con los suyos.

Abrumado con emociones, apenas se percataron cuando Anna se introdujo en el espejo como si no hubiera barreras que la detuvieran. De repente hubo un destello brillante mientras aparecía un ave roja que salió del Sombrero Seleccionador, apresurándose a tomar a la chica, antes de que el espejo se rompiera en mil pedazos, cubriendo a Anna y el Fénix con trozos de cristal.

Severus y Jennifer, los dos en el cuerpo del primero, se pusieron de pie para acercarse a Anna pero se dieron cuenta de que no eran los únicos despiertos Mallus con la forma de Jennifer también estaba de pie y observaba molesto el espejo roto. Volteo para encararlos, y Jennifer vio que tenía su daga… la daga familiar, en su mano.

"Tontos ¿Creen que rompiendo el espejo van a detenerme? Solo han liberado mi poder ¡Ahora una nueva generación será testigo de mi ira!" exclamo mientras hilos obscuros se formaban en el aire atando las manos de Severus y haciéndolo soltar su varita. Un aura obscura apareció alrededor del cuerpo de Jennifer al momento de lanzar la daga directamente al corazón de Severus.

Pero a solo unos centímetros de el, la daga se detuvo en el aire y cayo al suelo. Mallus dio un paso al frente sorprendido, Severus-Jennifer y Anna se dieron la vuelta consternados al ver que la silla en el escritorio de Dumbledore giraba hacia ellos. Dumbledore se levanto, y saco su varita.

"Veo que Jennifer tiene un invitado no deseado. Creo que es tiempo de que Mallus Craw aprenda que le sucede cuando alguien no es bienvenido en este castillo," Dumbledore dijo.

Fue ahí cuando muchas cosas sucedieron a la vez. Los hilos negros desaparecieron en la nada, y el aura alrededor del cuerpo de Jennifer comenzó a centellar y pequeños hilos de luz tan delgados como una telaraña aparecieron de una extraña neblina blanca. Parecían viajar a cada persona en esa habitación en diferentes colores, pero también había muchos que se dirigían al espejo roto. De repente un estruendo como un trueno se escucho desde donde Dumbledore se encontraba y una de las líneas se rompió. Dumbledore inmediatamente se dio la vuelta y conjuro un rayo de luz que envolvió el cuerpo de Jennifer. Este cayo sin vida al suelo y algo comenzó a salir de el… una obscura y horrible forma que grito de cólera. Pero la luz simplemente brillo aun más envolviendo completamente al fantasma, y cegando a todos en la habitación hasta que el grito se desvaneció en silencio. La poderosa luz se apago como si se tratara de una vela y la habitación volvió a la normalidad.

Fawkes, que sobrevolaba de manera protectora a Anna, de repente froto su cabeza contra ella antes de saltar de nuevo a su percha, con aspecto cansado. Anna aun estaba sentada en el mismo lugar donde el espejo se había roto, pero sus heridas habían sanado aunque su vestido estaba manchado y roto, mirando a Dumbledore con una expresión un tanto aturdida en su rostro. El caminaba hacia donde Severus estaba, mirándolo por sobre el marco de sus anteojos.

"Ahora, probablemente esto duela," Dumbledore les advirtió con delicadeza, y levanto su mano para tocar el pecho de Severus, cerrando su puño y dejando un dedo afuera en forma de percha. "Vamos, Jennifer, no puedes quedarte aquí. Tienes trabajo que hacer, y muchas mas cosas que vivir." Al simple toque de la mano de Dumbledore, Jennifer sintió como salía y entro en pánico, al no querer dejar ese lugar. "No, no, nada de eso," Dumbledore dijo, animándola a salir. Se encontró a si misma moviendo sus alas en la forma de una paloma, descansando en la mano de Dumbledore, sintiéndose desorientada y muy sola. Inmediatamente comenzó a extrañar escuchar los pensamientos de Severus, sin importar lo confusos que fueran, no podía evitar extrañar la cercanía. Ella canto con pesar mientras Dumbledore le decía que todo estaría bien, arrodillándose al lado de su cuerpo. Se detuvo un momento para tomar una de sus manos. Al fin sonrió y sostuvo la paloma sobre su pecho hasta que esta desapareció, y Jennifer abrió los ojos, para encontrarse con el rostro de Dumbledore.

"Ahí esta, mucho mejor. Es bueno verte donde perteneces, Jennifer," el sonrió levantándose y dirigiéndose hacia donde estaba Anna, ayudándola a ponerse de pie. "¿Estas bien, Anna? Ven, siéntate un momento, has tenido un día muy largo. Pensándolo bien, todos lo hemos tenido ¿No es así? Por supuesto, no siempre tengo que desaparecer espíritus malignos en mi estudio."

"Lo sentimos, Profesor, no esperábamos que la situación se saliera de nuestras manos," Severus dijo tranquilamente, ayudando a Jennifer a levantarse. Ella se dio cuenta de que sus manos temblaban y levanto la vista para observarlo, encontrando el mismo sentimiento de perdida en sus ojos que ella acababa de experimentar.

"Esta bien, estas cosas suceden de vez en cuando," Dumbledore dijo, recogiendo la Caja del suelo y revisándola casualmente.

"¿Estas cosas suceden?" Anna repitió de repente, parecía molesta. Todos voltearon a verla al mismo tiempo. "¿Que clase de mundo es este, en donde 'estas cosas suceden'?" dijo, poniéndose de pie. "¿Gente perseguida por ratas asesinas, que después se convierten en perros, pinturas que hablan pero en realidad son fantasmas malvados en los espejos? ¿Espadas brillantes y aves que lloran? ¡Me voy de aquí antes de que alguien me de una botella que diga 'Bébeme'!" dijo Desapareciendo rápidamente. La boca de Jennifer se abrió por la sorpresa. Nunca había visto a nadie Desaparecer del estudio antes. Miro a Dumbledore con curiosidad, pero el parecía preocupado en vez de sorprendido.

"Así que, parece que mi día aun no ha terminado," suspiro apesadumbrado. "Iré a hablar con ella. Tengo una buena idea de a donde fue. ¿Severus, podrías llevar a Jennifer a su habitación antes de regresar a tus labores? Definitivamente necesitara descansar, y," Agrego, asegurándose de hacer contacto visual con Severus, "es muy importante que Jennifer tenga tiempo a solas esta noche para que pueda ser Jennifer de nuevo." Severus asintió lentamente y miro a Jennifer, que lo siguió hacia la puerta, mirando una última vez a la Caja de Seguridad para asegurarse por el mismo que no había ningún otro objeto poseído, Dumbledore cerró la Caja y la coloco en el estante antes de ir en busca de Anna.


Severus y Jennifer pasaron la mitad de sus horas de comida de la siguiente semana probando algunos otros de los objetos, separando los más inofensivos en una pila especial para su clase de Defensa.

"Bueno, al menos no tendré que regresar a Knockturn por un tiempo," Jennifer dijo sombríamente agregando un pluma hechizada a la pila. "Pero no puedo creer que la única pista que exista estaba en la varita." Severus, que revisaba uno de los libros asintió.

"Estoy de acuerdo, pero sabes tan bien como yo todo lo que había en la bóveda. Esto nos tomara un tiempo," dijo. Alguien toco a la puerta y los dos levantaron la vista para observar a Minerva.

"¿Aun con eso?" Minerva dijo sonriéndoles. "Severus ¿Estarás con Anna esta noche?"

"Si, le prestare algunos libros de herbolaria básica."

"Bien, eso suena prometedor. ¿Jennifer, tu iras a Hogsmeade mañana?"

"Si, tengo que hablar con Rosmerta acerca del festival," Jennifer asintió.

"Bueno, Dumbledore quisiera que llevaras a Anna contigo. Estoy segura de que disfrutara salir de la cabaña por un rato después de toda la compañía que ha recibido esta semana," Minerva dijo, con tono divertido. Jennifer entendió exactamente que quiso decir. Dumbledore había convocado una "red de seguridad" alrededor de Anna, algo que se reservaba normalmente para miembros del personal en tiempos difíciles. De hecho, Jennifer recordaba con cariño la vez que esta "red" fue utilizada para ella, aunque en el momento no lo había notado. Usualmente involucraba mantener a la persona ocupada, muchos ojos atentos, y oídos dispuestos a escuchar hasta que el problema, cualquiera que este fuera, se resolviera por completo. La mejor parte de esta ocasión era que Jennifer no estaba en el lugar del receptor.

Severus levanto la mirada con el ceño fruncido, Jennifer sabia que era lo que se avecinaba aun antes de que el lo dijera.

"¿Estas segura de que esa es un buena idea?"

"Severus, no fue mi idea, es de Dumbledore, así que espero que sea buena," Minerva dijo secamente. "Ademas, estoy segura de que Jennifer puede manejar cualquier posible problema." Severus decidió sabiamente no decir nada mas, pero Jennifer observo su rostro y se puso de pie, arrojando sus cosas en su Caja de Seguridad.

"Tengo una reunión con Hermione en la mañana. Puedo pasar por ella en la tarde si es que quiere ir," Jennifer dijo, ignorando la expresión de interrogación en el rostro de Severus.

"Bien, me dirigía hacia allá así que le hare la invitación por ti," dijo Minerva con una sonrisa.

"¡Genial! ¿Te molesta que te acompañe un momento? Puede que sea muy riesgoso para mí caminar a mi salón yo sola. Tal vez me encuentre con una mosca y no sea capaz de defenderme," Jennifer murmuró, siguiendo a Minerva. Ella simplemente rio.

"Vamos, Jennifer, entiendo como te siente pero tienes que admitirlo, has tenido algunas experiencias desagradables en los últimos años."

"También he salvado a mas de una persona de esas experiencias desagradables," Jennifer puntualizo. "Además, soy la profesora de Defensa. Estar a punto de morir una vez al año es parte de la descripción del puesto." Minerva volvió a reír mientras caminaban por el pasillo. Detras de ellas, Severus estaba recargado contra la puerta, golpeando sus dedos con una expresión sumamente seria.

Resulto ser, que Anna, había decidió asistir a la reunión del periódico en la mañana, y ya estaba revisando la nueva copia con Hermione cuando Jennifer llego. Mientras hablaban acerca de los cambios, Jennifer sugirió que la siguiente edición presentara algunos de los planes que se tenían para el festival. Una vez que explico que iría a Hogsmeade y probablemente tendría una lista de los comerciantes aprobados para el fin de semana, Hermione rápidamente se intereso, y encontró una oportunidad para pedirle que comprara algunas cosas por ella. Jennifer se rehusó, diciendo que no quería despertar rumores de favoritismo, pero Anna, sin esa preocupación se ofreció a hacer las compras de la chica.

Hermione se disculpo un momento, y regreso acompañada de Harry, Ron, y Ginny, que tenían sus listas y dinero en mano. Jennifer, notando que seria imposible seguir trabajando, le recordó a Hermione que entregara una copia final a Minerva el miércoles, y espero por Anna para dirigirse al pueblo.

"Honeydukes, Honeydukes, Honeydukes y Honeydukes," Anna leyó, revisando las listas antes de llegar ahí. Jennifer rio por la elección de tiendas. "Supongo por estas listas que es la dulcería local. Aquí dice ranas de chocolate y grajeas de todos sabores."

"Si, pero primero veremos a Rosmerta. Después iremos ahí. Honeydukes es una de las mejores tiendas de dulces mágicos que existen, pero nadie pasa por Las Tres Escobas sin entrar," Jennifer dijo como si fuera un pecado siquiera pensarlo.

Mientras se dirigían a la taberna, Jennifer vagamente se percato de la gente que se detenía a observarlas, y murmuraba entre ellos. Desde hace mucho tiempo, se sentía constantemente bajo el escrutinio intenso de las personas… casi desde que fue nombrada profesora. Pero en las Escobas todos les sonrieron al entrar y Jennifer sintió inmediatamente como la frialdad se iba mientras caminaban por establecimiento. Sus ojos inspeccionaron el lugar, finalmente haciendo contacto visual con una de las meseras y levanto dos dedos, después uno y al final extendió toda la mano, la chica asintió dejándole saber que había entendido la seña.

"Siempre esta lleno. En realidad es uno de los mejores lugares para relajarlae y puedes enterarte de lo que esta pasando en el mundo… lo que realmente esta pasando," Jennifer le explico mientras tomaban asiento.

"¡Jennifer! ¡Hola!" Ella y Anna levantaron la mirada para encontrarse con la cálida, y eterna sonrisa de Rosmerta. Estaba cargando una charola con bebidas, que dejo en una mesa. "Las Cervezas de Mantequilla son por cuenta de la casa ya que trabajaremos juntas hoy. ¿Y a quien tenemos aquí? Te he visto antes, de eso estoy muy segura," Rosmerta dijo sonriéndole a Anna.

"Es probable, ella es Anna Hughes, pero quizás la conociste como Titiana. Es la hermana de Severus," Jennifer dijo. El rostro de Rosmerta se ilumino.

"¡Debí de haber adivinado! ¡Escuche que regresaste a casa! Cielos, no te había visto desde que apenas y podías asomar tu cabeza por sobre las mesas. Te pareces tanto a tu madre, excepto quizás por esos ojos, ahí hay un poco del porte de tu padre, de eso no hay duda," Rosmerta guiño un ojo. "Soy Rosmerta, por supuesto. Tomate la libertad de pasar por aquí y visitarme cuando quieras, me fascinaría conocerte mejor, soy buena escuchando."

"Tampoco se pierde de nada," Jennifer sonrió y asintió hacia Anna. "Confió en ella completamente. Si alguna vez necesitas hablar con alguien que no sea de la escuela, este es un excelente lugar para hacerlo."

"Me halagas, aunque tengas razón," Rosmerta sonrió. "Tengo una lista para ti de mis recomendados para el festival, debo decir que amo esta idea, Jennifer, es la solución perfecta."

"Mientras tu seas feliz, los estudiantes sean felices, y Dumbledore sea feliz," Jennifer rio revisando la lista. "Oh, que bien, me alegra que este Honeydukes, creo que habría una revuelta de no ser así."

"Oh, por supuesto. Honeydukes ha sido aliado de la escuela por muchos años," Rosmerta le aseguro. "Todos estos lo son. No debes de tener problemas con ellos. De hecho, la escuela probablemente este mejor con algunos de estos alrededor. No es que espere ningún disturbio, pero con tu-sabes-quien suelto, nunca se sabe. Es una pena lo que sucedió con el tren. ¿Escuche que todo estaría listo para la primavera?"

"Si, todo va acorde a lo planeado, es solo cuestión de tener tiempo de hacer los hechizos y terminar de arreglarlo. Una cosa es segura, nadie podrá siquiera acercarse lo suficiente como para sabotear ese tren otra vez," Jennifer dijo, tomando un sorbo de su Cerveza de Mantequilla. Rosmerta la observo pensativa.

"No podemos proteger todo, sin importar que tanto lo intentemos, siempre es mas fácil arreglar las cosas que prevenirlas. Pero una cosa puedo decirte, y es que aun queda mucha obscuridad en nuestro futuro, y se acerca cada vez mas mientras hablamos," Rosmerta dijo.

"Hemos llegado hasta aquí," Jennifer dijo.

"Solo porque aun tenemos todas nuestras piezas, no quiere decir que ganemos el juego de ajedrez," Rosmerta dijo, mirando fijamente a Jennifer. Ella asintió y la mujer volvió a sonreír señalando la lista de tiendas. "Apégate a la lista. Y dile a Albus que no tarde tanto en venir a visitarme ¿si?" Rosmerta guiño un ojo, y se puso de pie. "Mucho gusto, Anna." Jennifer volteo a ver a Anna, que tenia una expresión distraída, mientras hacia círculos con su tarro.

Honeydukes estaba inusualmente tranquila cuando los alumnos estaban en la escuela, así que las dos mujeres se tomaron su tiempo para recorrer e inspeccionar la tienda. Jennifer termino ayudando a Anna con su lista, mostrándole donde se encontraba todo, mientras tomaba una bolsa de dulces de anís para Severus y algunas ranas para ella. Después se dirigieron a la tienda de bromas (donde Anna no pudo evitar comprar algunas cosas para ella misma), y la tienda de Adivinación, en la que Anna parecía particularmente interesada. Jennifer entro con un poco mas de cautela, preguntándose porque no había sido incluida en la lista de Rosmerta. Una mujer con aspecto gitano estaba en el mostrador, sonriéndoles mientras ellas entraban, y Anna fue hacia la vitrina de cristal.

"Aunque no lo creas, tenemos tiendas como estas en el otro lado," Anna le conto a Jennifer. "Supongo que algunas formas de magia aun coexisten en los dos mundos."

"Bueno siempre ha causado polémica si esto puede ser considerado verdadera magia," Jennifer murmuro en el oído de Anna. "¿Pero quien quiere arriesgarse? Estoy segura que todos tenemos algún amuleto de buena suerte o dos. Como esas pequeñas pociones de ahí; se supone que traen buena suerte en las relaciones amorosas. Fueron muy populares el año anterior."

Pero Anna no parecía muy interesada en las botellas. En lugar de eso sus ojos se fijaron en una gran jema azul verde de forma circular que era exhibida en una base dorada y rodeada de terciopelo morado detrás de un cristal.

"Esa es nuestra piedra de aura mas fina, el Ojo de Serpiente," le dijo la mujer gitana a Anna cuando pregunto por ella. "Se la compramos a un recolector que la encontró en las profundidades del océano cerca de la Isla de Man. Es muy tranquilizante, irradia magia pacifica y puede protegerla de presencias malignas mientras duerme." Jennifer la observo, nada sorprendida.

"Tiene un corte muy hermoso, Anna. Es una gema que tiene un poco de esencia mágica, pero en realidad no hace nada."

"Las piedras de Aura están hechas para absorber, son herramientas pasivas para elevar tus niveles de meditación agregando un poco de resonancia al aire," la mujer explico, ignorando a Jennifer. "Siento un fuerte perturbación en ti. Estoy segura de que será perfecta para calmar tu mente. Y a un precio razonable; quince galeones por esta preciosa joya."

"¿Quince galeones? Debe de estar bromeando. ¿Por esa piedra?" Jennifer dijo sin poder creerlo aunque Anna contaba los galeones y se los entregaba a la vendedora.

"Me gusta, así que la comprare. Además ¿Todo debe de tener una función? Tengo muchísimas joyas que no hacen nada más que verse bien. Se supone que para eso es la joyería," Anna dijo, mirando como la mujer envolvía con cuidado la piedra y la ponía en un paquete ajustado. "¡Gracias!" Jennifer negó con la cabeza mientras las dos salían de la tienda, y Anna no pudo evitar molestarse un poco. "Vamos, Jennifer. No puedes decirme que no tienes algo que no "haga" nada. ¿Que hay de todas esas cadenas que llevas? ¿Y tu anillo de compromiso?"

"Este anillo probablemente vale mas que todas mis posesiones combinadas, es un diamante de Corazón de Dragón," Jennifer dijo. "Son legendarios, sabes. Puedo saber que es lo que Severus siente por el color de la piedra." Jennifer la miro, frunciendo el ceño un poco por el amarillo grisáceo que usualmente significaba que estaba preocupado por algo. Anna miro a Jennifer pero no dijo nada. "Sabes lo que hace el reloj, y las otras dos cadenas son mi llave del banco y, bueno, una de esas pequeñas pociones," Jennifer admitió avergonzada. "Pero te aseguro que no pague quince galeones por esa."

De repente Jennifer se detuvo en medio de la calle, pálida como una hoja de papel. Anna la miro con curiosidad, y siguió su mirada mas adelante para encontrarse con Sirius y Remus que conversaban con Severus, quien caminaba hacia ellas por la dirección contraria. Pero Jennifer debió de haber visto algo que ella no porque salió corriendo, y sacando su varita entono, "¡Estupefacto!"

La figura de Severus recibió el golpe directamente mientras Sirius y Remus apuntaban sus varitas hacia ella, completamente sorprendidos de ver a Jennifer ahí.

"¡Cuidado, es Pettigrew!" Jennifer grito. Remus inmediatamente se dio la vuelta, acercándose hacia donde Jennifer había disparado, pero el cuerpo de Severus ya no estaba ahí.

"Jennifer, saca a Anna de aquí, lo encontraremos," Sirius dijo, mirando hacia la colina y después a Remus. Sobre dicha colina había una vieja cabaña, que desde hace mucho había sido rodeada por hechizos protectores. Pero por alguna razón, en ese momento estaba desprotegida, y Jennifer repentinamente comenzó a tener una sensación de tristeza reconociendo inmediatamente la fuente.

"Dementores, y muchos. No estoy segura de que el pueblo pueda manejarlos," Jennifer dijo preocupada. "¡Pero necesitamos advertirles!" Jennifer corrió hacia algunas de las tiendas, Anna le gritaba que se detuviera para poder alcanzarla.

Ella sintió algo también… hambre… una abrumadora hambre de miedo y desesperación que se dirigía hacia ellos como un velo de muerte y desesperanza. Y entonces sintió el enojo crecer dentro de ella, una molestia que no podía explicar muy bien, hasta que se encontró frente a un grupo de cuatro figuras obscuras que venían hacia ellas separando se de un gran grupo que salía de la cabaña en la colina.

"¡Expecto Patronum!" Jennifer grito y apunto hacia la figura que se acercaba a ella. Un gran Unicornio blanco salió de su varita, atacando a la figura encapuchada. Pero los otros se habían reunido a su alrededor aun cuando el otro gritaba de dolor, removiendo sus capucha en un intento por destruir a su enemiga.

Sin pensarlo, Anna corrió hacia Jennifer mientras una luz blanca comenzaba a brillar a su alrededor, cubriendo a Jennifer también. De repente Anna dejo ir una enorme cantidad de energía, golpeando a los Dementores con una fuerza imparable y destruyéndolos en un instante. Jennifer se había cubierto los ojos por instinto, tardando un poco en recuperar la visión. A su lado, Anna cayó sobre sus rodillas, con una expresión exhausta y deslumbrada.

"Eso fue increíble. ¿Todos los Aethermagos pueden hacer eso? Olvídalo, no hay tiempo. Puedo sentir a mas de ellos, muchos mas," Jennifer dijo, poniéndose de pie. "Tengo que ayudar."

"Espera, estoy exhausta, no estoy segura de lo que acaba de pasar," Anna dijo, tratando de levantarse. "¡No es posible que nos encarguemos de mas!"

"Ja, he derrotado a un ejercito completo de Dementores, puedo encargarme," dijo Jennifer con seguridad. "Bueno, admito que podía cabalgar un Unicornio en ese tiempo eso también ayudo, pero seguro no dejaremos que tomen el control de este pueblo."

"¿El control del pueblo?" Anna dijo. "No, no podeos dejarlos. Déjame ayudar…"

"Anna, ni siquiera parece que puedas ponerte de pie no hablemos de repetir lo que acabas de hacer ¿Por que no vas a las Tres Escobas? Estarás segura ahí," Jennifer insistió, mirando hacia la colina. Hubo un resplandor, y Jennifer escucho el llanto de un Dementor y los ladridos de un perro. "¡Debo ir!" dijo, volteando a ver a Anna para rogarle que se fuera. Cualquier cosa que pensara decir para convencerla murió en sus labios al ver al Unicornio blanco. "¡Santo cielo! ¿Anna? ¿Eres un Animago? ¿Y eres un Unicornio?" Jennifer preguntó sorprendida. "¿Cómo es posible que sepas hacer eso?"

No lo se, ya lo he hecho antes, pero olvida eso, ¿Ahora que se supone que haga? Jennifer escucho en su mente, viniendo de los ojos suplicantes del Unicornio. Respirando profundo y sintiéndose extremadamente incomoda pero determinada, Jennifer subió a su lomo, tomando la melena del Unicornio en sus manos como lo había hecho hace dos años en esa batalla. ¡Estas jalando mi cabello!

"Coopera conmigo por favor, se que eres nueva en esto y no planeaba exactamente cabalgar otra vez," Jennifer dijo, tratando de mantenerse arriba a pesar de los incansables intentos de Anna por hacerla bajar. "¡Vamos, derrotemos a esos Dementores! Solo mantén tu cabeza al frente," Jennifer dijo, inclinándose mientras Anna galopaba insegura colina arriba. Fue entonces cuando vieron al grupo más grande descender sobre Remus, el encantamiento Patronus volaba tratando de alejarlos y el perro rápidamente se convirtió en Sirius para tratar de ayudarlo.

Anna apresuro el paso mientras un hechizo era lanzado por sobre su cabeza, y la colina rápidamente se lleno de Unicornios, algunos habían salido de la varita de Jennifer y otros eran reales. Jennifer comenzó a sentir esa unión especial, muy similar a cuando cabalgaba sobre Keki. Aunque en pensamiento o emoción no era tan intima, Jennifer y Anna rápidamente se acoplaron, rodeando a los Dementores tan pronto como aparecían, destruyéndolos y ahuyentando a los que pudieran. Jennifer llego hasta Sirius y Remus, sus varitas aun afuera listos para lo que sea que pasara.

"¿Dónde esta Pettigrew?" Jennifer pregunto cuando estuvo con ellos.

"Esta por aquí, creo," Remus dijo. "Lo perseguimos hasta aquí cuando la ola de Dementores nos ataco."

"¿Dónde esta Anna, esta segura?" Sirius pregunto. Jennifer le dio una sonrisa traviesa.

"¿Por qué, estas preocupado por ella?" le pregunto a manera de burla.

"Jennifer, acabamos de luchar contra una docena de Dementores, no estoy de humor para juegos. ¿Dónde esta?" Sirius contesto enojado.

"Justo aquí," Jennifer dijo, bajando del Unicornio. "Y ustedes dos probablemente serian comida de perro si no fuera por nosotras, así que lo menos que merecemos es su agradecimiento."

Fue entonces que una extraña expresión apareció en el rostro de Sirius, incredulidad y sorpresa, mientras miraba como Anna regresaba a su forma normal. Jennifer se dio cuenta de que había visto un eco de esa mirada dirigida hacia ella en otra situación cuando lidero a los Unicornios en la batalla contra los Dementores. Ahora al fin ella entendió que era lo que el había estado buscando, y estaba segura de que en esta ocasión lo había encontrado. Era la misma mirada que había en los ojos de Severus la primera vez que bailaron, cuando el admitió que Jennifer era la persona con la que quería estar.

"Gracias, especialmente por la advertencia, Jennifer. Nos hubiera asesinado si no lo descubres," Remus dijo, sacando a Jennifer de sus pensamientos. "Pero ahora se ha escapado de nuevo."

"¿Estas seguro de que no esta adentro?" Jennifer pregunto.

"Espera un minuto, Jennifer, recuerda lo que sucedió la ultima vez que seguimos a Pettigrew a un lugar como ese," Remus dijo. "No queremos caer en una trampa de nuevo."

"No podemos dejarlo ir," Jennifer dijo, "Especialmente con esa poción Multjugos. No sabemos en que clase de situaciones vaya a involucrarse. ¿Cómo rayos consiguió los ingredientes para hacer algo así?"

"Quisiera saberlo también, al igual que el origen de las otras pociones que ha utilizado," Remus estuvo de acuerdo, "y esta implica que viene directamente de la escuela." Jennifer y Remus intercambiaron miradas preocupadas. Anna, ignoro la forma tan desesperante en que Sirius la contemplaba, ella observo el bosque al lado de la colina.

"Hay mas Dementores ahí," dijo e inmediatamente comenzó a caminar hacia el bosque. Jennifer la siguió y también Remus, Sirius regreso a su forma animal y se apresuro corriendo unos pasos frente a Anna. Después de adentrarse un poco, Sirius se detuvo y comenzó a gruñir. Cinco Dementores mas aparecieron, Jennifer y Remus dirigieron sus Patronus hacia dos de ellos. Fue entonces cuando Remus y Sirius fueron testigos de lo que Jennifer había visto hace unos momentos cuando Anna corrió, mientras una luz cegadora se formaba a su alrededor mientras se acercaba a los Dementores. Ellos trataron de escapar cuando la luz comenzó a alcanzarlos, pero era demasiado tarde, el estallido los hizo desaparecer en el olvido.

"Que…" Remus comenzó a decir sorprendido, regresando en si, "… efectivo." Repentinamente Sirius cambio de forma justo a tiempo para sostener a Anna que había colapsado por el cansancio.

"¡Aggh! Lo olvide, paso lo mismo la otra vez," Jennifer dijo apenada, acercándose a donde Sirius la había recostado. "Es mi culpa, me sorprendí cuando cambiaste de forma…"

"No me sentía tan mal siendo un Unicornio, al menos… puedo tener un poco de control al atacarlos." Remus y Sirius compartieron una mirada.

"Sera mejor que tomas tu otra apariencia hasta que regresemos," Remus sugirió. "El limite del bosque no esta muy lejos de aquí, estarás segura una vez que lleguemos ahí. No se atreven a entrar a ese lugar."

"¿Qué hay de Pettigrew?" Jennifer pregunto.

"Iré a buscarlo," Sirius dijo, transformándose y corriendo antes de que Remus pudiera detenerlo. El suspiro y sacudió la cabeza.

"Era demasiado pedir que permaneciéramos justo. Vamos, es hora de regresar," Remus insistió. Anna lentamente se convirtió en Unicornio. Remus las guio, Anna y Jennifer iban no muy lejos de el mientras llegaban a las tres colinas que marcaban la frontera del bosque entre Hogwarts y Hogsmeade. Fue justo cuando alcanzaban la orilla de la primera colina que Anna relincho y dio unos pasos hacia atrás.

"¿Que pasa, Anna? ¿Algo anda mal?" Jennifer pregunto.

Mal, algo malvado, debemos regresar, Anna pensó, y comenzó a galopar hacia el pueblo.

"¡Espera! ¡Espera, no tan rápido!" Jennifer dijo, y después bufo exasperada. "¡Santo cielo! ¿Ahora que?" Remus suspiro, con la misma expresión exasperada.

"Vamos por ella. No es que tengamos otra opción ¿O si?" Remus dijo, dando la vuelta. "Creo que puedo encontrar un atajo, sígueme." Los dos corrieron por un costado, siguiendo un camino que alguna vez estuvo lleno de arboles y plantas pero ahora estaba completamente limpio para que nada impidiera el paso. Quizás debieron ser más cuidadosos, porque seria más fácil ubicarlos. Eso no se les ocurrió hasta que alcanzaron la parte baja de la colina, donde recargado contra un árbol con los brazos cruzados estaba la figura de Severus Snape.

"Pero si es Jennifer Craw, que agradable sorpresa. Haces hasta lo imposible para llamar mi atención ¿No es así? Derribándome de esa manera, apresurándote para vencer a mis sirvientes, y aun cabalgando un Unicornio después de todo este tiempo ¡Bastante impresionante! Pero claro, siempre has sido impresionante, ¿No crees?" Pettigrew dijo despreocupado, ignorarno las varitas que apuntaban hacia el. "Hola de nuevo, Lunático. ¿Nunca se rendirán tú y Canuto de perseguirme? No tiene caso, sabes."

"No pararemos hasta que estés muerto," Remus dijo en algo que más bien pareció un gruñido.

"Bueno, mátame entonces. Como puedes ver, no tengo mi varita. Estoy seguro de que pocos me extrañaran, excepto quizás por aquellos a quien sirvo. ¿Qué esperas?" pregunto, con una extraña sonrisa en su rostro.

"Date la vuelta, Jennifer," Remus dijo con prisa, sus ojos nunca dejaron al transformado Pettigrew. Jennifer lo observo con cuidado. Entonces era eso, Remus no quería que ella lo viera matar a su prometido, aunque no fuera real, por miedo a su reacción después de hacerlo. Pero al mismo tiempo, Jennifer sabia que Pettigrew jugaba con ellos, el no les temía, tampoco a la muerte.

"No lo hagas, Remus, aléjate," Jennifer siseo, mirando de nuevo a Pettigrew y tratando de discernir lo que aquel hombre tenia en mente.

"No tienes nada que temer, cariño. No tengo intenciones de lastimarte. Desafortunadamente, nuestro querido Lunático morirá a manos de Severus Snape, cuando lo atrapo tratando de robarle a su prometida… quien al parecer desapareció misteriosamente después de ese incidente. Es una pena," Pettigrew sonrió dejando caer algo de su mano.

Una nube de humo purpura exploto a sus pies, y no le tomo mucho tiempo descubrir de que se trataba después de escuchar el grito de dolor a su lado.

"¡Polvo de Aullido!" Jennifer grito asustada. La desagradable mezcla de polen tenía un efecto inmediato de adrenalina, induciendo el cambio inmediato de Remus a su forma de licántropo.

"No te preocupes, no vivirá lo suficiente para sentir dolor," Pettigrew le aseguro a través de la neblina. "Tiene que estar en esa forma para que la formula funcione pero confió que será casi instantáneo."

"¡Mist repel!" Jennifer convoco, una briza para tratar de despejar el humo. Fue cuando Remus se ponía de pie después de su transformación que Jennifer vio que arrojaban un frasco. Gritando por la sorpresa, apuntó su varita hacia el frasco y lo detuvo en el aire, para después arrojarlo hacia el bosque donde exploto.

El hombre lobo se abalanzo repentinamente contra Pettigrew y le dio un terrible golpe. Jennifer retrocedió, buscando entre sus bolsillos hasta que encontró la poción que buscaba. Ella escucho un rugido de cólera y levanto la mirada para encontrarse con que Pettigrew se aferraba al brazo del licántropo con su mano plateada, con una fuerza descomunal.

"¡Accio!" Jennifer conjuro, haciendo un hechizo para debilitar a Pettigrew que lo envolvió en una luz verde enfermiza. El hombre lobo lo tomo, luchando por liberar su otra garra. En un abrir y cerrar de ojos, y en un movimiento tan rápido como un rayo, las mandíbulas de Remus se clavaron justo arriba del brazo de Pettigrew que grito por el terrible dolor. Jennifer, aterrorizada por ver la pelea, se paralizo, cerrando los ojos y tratando de protegerse de la imagen, sabiendo que debería hacer algo, cualquier cosa, incluso correr seria mejor que ser testigo de lo que estaba sucediendo. Fue solo después de que los gritos cesaron que volvió a sentirse alerta, abriendo los ojos para ver al hombre lobo en el suelo, confundido por haber perdido a su ahora desaparecida presa. El levanto la mirada como si viera a Jennifer por primera vez, y ella se forzó a reaccionar, arrojando un frasco a suelo, que se rompió al golpear una roca y del cual salió una lluvia de arena. Ella se cubrió, temiendo que pudiera contaminarse con un poco del polvo. Fue entonces cuando escucho que algo caía al suelo mientras el hombre lobo golpeaba el piso. Con suerte, ahora estaría dormido y se quedaría así por un tiempo.

Jennifer se recostó sobre su espalda, descansando un momento, organizando sus pensamientos y frotándose los ojos. Sabía que había sido Pettigrew, ella lo sabía. ¿Por que no podía sacar de su mente la imagen de Severus siendo atacado? De hecho, se dio cuenta que esa fue la razón por la que ella no lo ataco cuando volvió a aparecer. Es por eso que ella estaba dispuesta, indudablemente dispuesta, a quedarse ahí de pie y dejar que Remus, probablemente apenas consiente de lo que estaba haciendo, terminara con esa rata. ¿En realidad fue la imagen de Severus lo que la detuvo? O era lo mismo que siempre la detenía, se pregunto. En cualquier caso, se sentía culpable por como salieron las cosas, y ahora Pettigrew…Pettigrew era mas peligroso que nunca.

"¿Jennifer?" escucho que la llamaban y que alguien se acercaba, pero no se molesto en levantarse, parpadeo un poco por estar viendo al sol de manera directa mientras trataba de enfocarse en el origen de la voz. "¡Por Dios! ¡Remus! ¿Jennifer, estas bien?"

"Estoy bien, no lo toques, Sirius, esta cubierto con arena para dormir y es sumamente potente. Tú también terminaras dormido. No te preocupes por la sangre, no es suya. Es de Pettigrew."

"¿Dónde esta?"

"Escapo después de que lo mordió," Jennifer suspiro. Sirius se detuvo en seco y la observo. Ella asintió con una expresión sombría. "Y si no te importa, me gustaría quedarme aquí por un minuto y tratar de persuadir a mi mente de pensar en lo que acaba de pasar." Sirius se dejo caer al suelo observando a Remus mientras dormía y la piscina de sangre bajo el.

"Quizás no sobreviva. Parece que fue muy grave," Sirius dijo esperanzado.

"No se que tan grave fue, no pude mirar," Jennifer admitió tranquilamente. "La enfermedad quizás lo mate antes de que algo suceda, desafortunadamente." Ella se dio la vuelta, sin importar el suelo rocoso sobre el que estaba para poder observarlos. "Iba a asesinar a Remus y tratar de acusar a Severus por su muerte," Jennifer dijo en voz baja, sacudiendo la cabeza. "Algunas personas nunca aprenden."

"Es bueno que estuvieras aquí para darte cuenta. No nos hubiéramos percatado hasta que fuera muy tarde," Sirius dijo. "Sabes, creo que en realidad me buscaba a mi, y Remus era el plan B. Nadie dudaría si despertaran una mañana y escuchara que Severus Snape me asesino. No es que no tenga motivos."

"¿Cómo cual?" Jennifer dijo, sentándose rápidamente para tratar de ver su rostro. Pero Sirius fue más rápido al ponerse de pie.

"Sera mejor que lo llevemos a un lugar seguro. ¿Cuanto tiempo pasara antes de que vuelva a cambiar?" Sirius pregunto.

"No mucho, después de todo fue por efecto de la magia y no de la luna. Dormirá por mas tiempo con los polvos para dormir de Severus." Jennifer dijo, observando a Remus.

"Anna esta con Madame Rosmerta. Ella le dio algo para que se sintiera mejor. ¿Por que no voy por ella y después llevamos a Remus a mi casa? Después las acompañare al castillo. ¿Estarás bien si te dejo un momento?" Sirius pregunto.

"Si, dudo que despierte pronto," Jennifer asintió. "Ah, y Sirius…"

"Dime."

"¿Podemos no mencionarle esto a Severus por el momento?" Jennifer sugirió. Lo ultimo que necesitaba escuchar en ese momento era otra conversación de como el no debía de dejarla salir sola.

"Veamos, Colagusano tratando de hacerse pasar por el, su hermana se convirtió en un Unicornio y lucho contra los Dementores mientras su prometida era su jinete, otra vez su prometida se enfrento a Colagusano y un lobo furioso ella sola… no, definitivamente no escuchara nada de esto de mi boca," Sirius dijo. "De hecho, tengo todas las intenciones de estar muy, muy lejos cuando el se entere," rio mientras se dirigía a buscar a Anna.