Capitulo XXI

Un Festival en Hogwarts.

El tiempo volaba para Jennifer mientras el festival se acercaba, absorta entre preparar exámenes, hacer acuerdos con los comerciantes, y supervisar el periódico, mientras se las arreglaba para tener un poco de tiempo los Viernes para ayudar a Minerva con los vestidos de las damas y uno más para Navidad. Minerva estuvo positivamente emocionada cuando Jennifer le pidió que fuera su dama de honor, pensando en que seria más probable que se lo preguntara a Anna o incluso a Rolanda. Pero para Jennifer siempre había sido fácil recurrir a Minerva sobre todo con respecto a Severus, sabiendo que obtendría un consejo razonable de ella, profesional y personalmente. A cambio de esto Minerva había tomado a Jennifer bajo sus alas desde el inicio, motivando su actitud propositiva mientras le ayudaba a ver los aspectos lógicos que siempre parecían retener la espontaneidad de Jennifer. Minerva, acepto, ofreciéndose inmediatamente a confeccionar los vestidos, y ellas dos se pusieron a trabajar como si no hubiera tiempo que perder. Jennifer no podía entender porque Minerva quería terminarlos con tanta prisa, pero ella solo le dijo que era una buena forma de relajarse y siguió marcando y midiendo.

No paso mucho tiempo cuando tuvieron la Navidad sobre ellas, y Jennifer trato de convencer a sus estudiantes de que centraran su atención en sus exámenes y no en las ventanas desde donde podían ver tiendas, casetas, y establecimientos aparecer en la última tarde de clases.

Inesperadamente Severus apareció en la puerta, con una apariencia que expresaba todo menos felicidad. Jennifer tranquilamente salió por la puerta, tratando de mantener un ojo sobre su clase.

"¿Qué pasa?" pregunto en voz baja.

"Alguien esta preparando una tienda para Francis Pyther, y se que no estaba en la lista de vendedores. ¿Alguien se da cuenta de lo peligroso que es eso?" Severus pregunto irritado. Jennifer lo miro confundida.

"En realidad, Dumbledore lo invito para que pintara algunos retratos, y Rosmerta lo sabe. Supongo que debí de advertirte…"

"¿Advertirme? ¡Debiste detenerlo! De hecho, tengo toda la intención de echarlo fuera de aquí en el momento en que llegue," dijo mientras Jennifer trataba de hacerlo bajar la voz.

"Sera mejor que hables con Dumbledore antes de hacerlo. Es su invitado," Jennifer enfatizo una vez mas. "Confía en el. Sabes que ha hecho muchas pinturas para la escuela en los últimos quinientos…"

"Fuera de los terrenos de la escuela, donde no puede convertir al colegio en su banquete," Severus murmuro.

"Veras, sabes que yo… un segundo," Jennifer se detuvo después de ver varios ojos curiosos, amenazando con terminar el examen si alguien estaba copiando. Raftly entro por la ventana y se paro en el escritorio, molesto por tener que ser el niñero. Jennifer y Severus se retiraron unos pasos.

"Se lo mal que te sientes por esto, Severus, y no te culpo. Al mismo tiempo, estoy segura de que Dumbledore nunca, nunca lo hubiera invitado si por un momento lo considerara un peligro para cualquiera. Eso lo sabes," Jennifer dijo, mirándolo a los ojos. El estaba completamente quieto. "Aun así, si quieres hablar con Dumbledore para que lo reconsidere, te apoyare. No vale la pena que estés preocupado toda la semana."

Severus suspiro, extremadamente infeliz pero sabiendo que seria inútil tratar de convencer a Dumbledore de hacer lo contrario, aun con los dos del mismo lado. Pero tenia toda intención de dejarle muy claro su descontento por la situación.

"No dejes que se te acerque…" Severus le advirtió.

"Severus, tengo que hacer mi trabajo, ya lo sabes," Jennifer le recordó, pero vio la expresión de su rostro. "muy bien, muy bien, prometo que no me acercare a el a menos que otro miembro del personal este conmigo. Como si no pudiera hacerme cargo de uno de ellos yo sola," Jennifer gruño en voz baja. Antes de que Severus pudiera decir algo, Raftly comenzó a chillar y Jennifer se vio forzada a atender a su clase mientras uno de los estudiantes trataba de asomarse por la puerta.

Jennifer ceno en su salón de clases, esperando poder adelantar un poco de trabajo revisando los últimos ensayos para poder publicar las calificaciones. Severus estaba en el Gran comedor verificando algunas de las reglas para las festividades y entregando los horarios. Minerva llego justo después de la cena, con una lista de los estudiantes que tenían un permiso especial para ir a casa durante las vacaciones. No eran muchos; de hecho, la lista se había vuelto mas pequeña conforme el festival se acercaba y los alumnos convencían a sus padres de permitirles quedarse en el castillo.

"Parece que estamos listos," Minerva sonrió, emocionada a pesar de su semblante. "Y debo decir que se ve fantástico haya afuera. Deberías de dar un paseo por el patio antes de ir a dormir. Los estudiantes están lívidos, no les hemos permitido salir aun, pero estoy segura de que veras las ventanas llenas de cabezas cuando salgas," agrego divertida. "¿Pudiste hacer una cita con el Sr. Pyther?"

"Si, tengo la segunda cita del día 23. Pero Minerva, Severus no parecía muy feliz cuando descubrió que Pyther vendría. No estoy segura de que sea una buena idea."

"¿No fue idea de Dumbledore?" Minerva pregunto.

"Lo se, lo se, si fue una idea de Dumbledore espero que sea buena. Severus me hizo prometer que no me acercaría a el sin alguien que me escoltara," Jennifer dijo.

"Bueno, eso no será un problema. Se que Dumbledore tiene la primera cita del 23, y había dicho que le interesaba acompañarte en tu sesión si era el mismo día. Me asegurare de que Severus este ocupado en lo que terminan tu pintura. Estoy segura de que cuando reciba tu regalo en Navidad estará mas que complacido," Minerva trato de animarla.

"Bueno, ya lo veremos," Jennifer dijo, acercándose a la puerta para pegar las calificaciones. "¡Ahí están! Todo esta hecho, que comiencen los juegos," dijo riendo.

Corey, que en ese momento corría por las escaleras traseras, no podría haber estado más de acuerdo si la hubiera escuchado, aunque los juegos que tenía en mente no eran de la clase que la Profesora Craw aprobaría. El trato de contenerse un poco y evitar que el cristal sonara en sus bolsillos, su túnica estaba llena con una preciosa carga pensó mientras entraba a un corredor abandonado donde un grupo de estudiantes lo esperaban frunciendo el ceño cuando lo vieron llegar.

"Ya era hora. Casi te mando a buscar," Draco dijo, mirándolo. "Así que ¿Lo conseguiste?" Corey asintió rápidamente, tratando de tomar un poco de aire. "¿Te vio alguien?"

"No, por supuesto que no," Corey dijo, mirando sus ropas. Había separado cuidadosamente los frascos antes de llegar ahí, y con el mismo cuidado saco cada uno entregándole uno a cada chico, dejando el último para Draco. "Aquí tienen, todos y cada uno." Draco miro la botella por un momento, y después vio a Corey. "No te preocupes, funcionara."

"Solo para estar seguros, ¿Por qué no lo tomas primero tu, Corey? Después de todo, esto es para probar tus lealtades. No deberías de tener ningún problema para tomar tu poción, toma la mía," Draco sugirió, regresándole el frasco.

"Muy bien," Corey dijo tranquilamente destapándolo y bebiéndolo por completo. Sintió un cosquilleo y observo sus manos, de repente estas desaparecieron de su vista, junto con el resto de su cuerpo, su túnica parecía caminar por si sola. "Wow, ¿si que funciona, verdad?" Corey dijo, sacando otro frasco que floto hacia Draco. El lo tomo dejándolo a un lado, y Corey comenzó a desvestirse, haciendo un hechizo para protegerse del frio antes de deshacerse del resto de sus ropas. "¿Ven? Trabaja perfecto. El libro decía que duraría por seis horas así que tienen mucho tiempo para hacer lo que quieran." Dijo animado.

"Bien hecho, Willowby. Te veré en unas horas," Draco asintió hacia sus compañeros y estos empezaron a dejar la habitación. "Y no hagas ninguna tontería o te dejes llevar. No te cubriremos si te atrapan."

Corey espero unos minutos, buscando alrededor un lugar donde esconder sus pertenencias antes de encontrar un guardarropa, ponerlo todo ahí y salir corriendo hacia el Gran Comedor. Antes de llegar muy lejos se encontró con Taylor y Doug, que hablaban tranquilamente.

"Shh cuidado con lo que dices, no olvides que puede haber otros por aquí," Corey dijo, haciéndolos saltar de la sorpresa. "Aquí, estoy jalando tu manga, Taylor, vamos," dijo, y con cuidado se ocultaron. Taylor y Doug miraron un montón de ropas caer, y dos frascos salieron, flotando hasta ellos "Bueno, no se queden ahí parados, tómenlos y guárdenlos en sus bolsillos por ahora. Después regresen a nuestra habitación y tómenselo. Rápido, antes de que se acabe la cena."

"¿Podemos comer primero?" Doug pregunto.

"¿Te parece que estoy en posición de comer? Malfoy me hizo tomar una de las pociones."

"¿Cuál?" Taylor pregunto.

"¡Sshh! Basta de preguntas, hay que hacerlo ahora. ¡No me metí en todos estos problemas para perderme la diversión! " Corey dijo. Los otros dos chicos fueron a sus dormitorios, y Corey fácilmente paso sin ser visto por la Señora Gorda con ellos. En poco tiempo los dos chicos habían tomado la poción y se habían desvestido mientras Corey hacia el hechizo para que no sintieran frio.

"No se olviden de regresar a media noche," Corey susurro. "el efecto se terminara poco después de esa hora."

"¿Y que de las revisiones?" Doug susurro.

"Bueno, si insisten tanto siempre pueden regresar mas temprano, pero yo no me iré hasta ver si mi plan funciono," Corey dijo. "Esperemos a que alguien salga y después lo seguimos." Los tres esperaron impacientemente junto a la puerta. Finamente se abrió mientras Ginny y Harry entraban, seguidos por Ron y Hermione.

"Solo ten cuidado de que no te atrapen, Harry. Sabes que Snape va estar vigilando el patio esta noche, y si se entera seguro te castigara."

"No te preocupes, solo será una salida rápida en los campos y estaré de regreso antes de que alguien me extrañe," Harry prometió. Rápidamente los tres estudiantes menores contuvieron su aliento y pasaron a un lado de los chicos, directo hacia las escalares.

"¿Ven? No somos los únicos," Corey susurro, esperando que los dos estuvieran lo suficiente cerca para escucharlo.

"Solo esperemos que no seamos a los que atrapan," Doug contesto.

No paso mucho antes de que pisaran la nieve, mirando alrededor sorprendidos por la transformación. Desde la fuente central hasta la puerta, puestos y tiendas de colores estaban por todo el camino, la mayoría cubiertas por la noche, las luces reflejaban las sombras de los comerciantes que se preparaban para el día siguiente. Del lado izquierdo de la puerta entre el espacio de la pared interior y la exterior había muchos juegos como toboganes y una casa de la risa. A la derecha había mesas y una gran área de comida, con un toldo que serviría para proteger a los comensales de la nieve. Puestos con diferentes juegos estaban por todas partes, mientras fuera de las puertas un camino de paredes de hielo conducía alrededor del campo de Quidditch, Corey no estaba seguro de donde mirar primero, todo parecía interesante. Pero su nariz le recordó lo hambriento que estaba, y siguió el olor de la comida hasta su lugar de origen.

Un establecimiento abierto estaba acondicionado con mesas y sillas, y una extraña barra de madera, muy bien pulida y lista para las enormes cantidades de bebidas que se servirían al día siguiente. El diseño de la barra estaba tallado de manera laboriosa con diseños de rosas y espinas, y en el centro había tres escobas que se cruzaban a la altura del mango. Corey, que nunca había ido a Hogsmeade, nunca habría hecho la conexión, y tampoco había reconocido a Rosmerta que estaba ocupada acomodando las mesas sobre el piso de hielo. Ella se dio la vuelta de manera repentina mirando hacia el suelo por un momento, después se dirigió hacia la barra, buscando algo detrás de ella. Saco un plato con rollos de carne calientes de manera tan casual como si esperara compañía, dejándolos al final de la barra dentro del establecimiento.

"Solo una palabra de sabiduría al aire," dijo, tratando de ocultar su sonrisa. "Un estomago vacio es un estomago ruidoso." Ella se ocupo detrás de la barra pretendiendo no darse cuenta de como Corey se llenaba la boca con comida, tratando de no quemarse en el proceso. Rosmerta decidió dejar el plato ahí por un tiempo, solo en caso de tener más visitantes.

Sintiéndose mejor por haber comido y con mucha más disposición para explorar, Corey comenzó a caminar, mirando con curiosidad al interior de las tiendas. Mientras se acercaba a las atracciones, choco con algo y cayo de espaldas en la nieve levantándose rápidamente.

"¿Quién esta ahí?" Susurro con cautela.

"Taylor," dijo el otro chico. "¿Eres tu, Corey? Creo que Malfoy y su pandilla están en la resbaladilla. Mira, ¿Ves como se mueven los toboganes?"

"Bien, prefiero saber en donde están. Cielos, van a enfadarse tanto, · Corey dijo, tratando de encontrar el brazo del otro chico. "¿Has comido algo? Hay comida para nosotros."

"¿Qué quieres decir con eso?"

"Una mujer en el bar dejo un plato con rollos de carne. ¡Muy buenos! Vamos, te mostrare," el susurro, llevando a Taylor con el. La mujer estaba sentada sosteniendo una bebida humeante, dejando otro tarro frente a ella. De repente apareció una mano y tomo la bebida para después desaparecer.

"No creo que debas de preocuparte tanto. Si va a funcionar, va a funcionar. Y si no es así, confía en mi, el lo superara. Santo cielo, Harry, el hombre sobrevivió mas de diez años en Azkaban, el regresara," le aseguro al espacio vacio que estaba frente a ella.

"Sin embargo, nunca lo había visto tan mal. No lo entiendo. Quiero decir, parecía feliz de que ella hubiera regresado, y aun así la evita como a la plaga, y después se deprime por lo mismo," dijo la voz de Harry.

"Si, suena a amor para mi," Rosmerta sonrió. Después se dio la vuelta para ver a una mesa lejana donde otros dos rollos de carne comenzaron a flotar y después desaparecieron. Regreso a su posición original, y sostuvo su cabeza con su mano. "De verdad necesito hablar con Albus acerca de la seguridad."

Corey y Taylor regresaron a los juegos, silenciándose uno al otro hasta que Corey abrió uno de los puestos y pudieron entrar.

"Wow, ¿Es un tanque de agua?" Corey pregunto. Cinco extrañas ruedas de colores colgaban debajo de un gran tanque de cristal, muy similar a algo que él ya había visto en el mundo Muggle.

"No, no en este clima," Taylor rio. "Es una Rueda de los Colores. Alguien se sube ahí, y la persona que juega tiene que golpear las cinco ruedas, y después quien sea que esta ahí arriba es roseado con colores mágicos que no desaparecen en horas."

"¡Genial! Solo jugare este juego," Corey dijo.

"Sshh, escucho a alguien," Taylor dijo de repente. La tienda se levanto y volvió a bajar.

"¿Hay alguien aquí?" Doug susurro.

"¡Hola Doug, ven a ver esto!" Corey dijo.

"No, no, tenemos que salir de aquí. Snape esta haciendo su ronda, y de verdad parece que sabe algo. Tenemos que salir de aquí," Doug dijo. Corey sintió una mano sobre su rostro.

"¡Hey! ¡Cuidado!"

"Lo siento, Corey, pero es en serio, salgamos de aquí. Malfoy y Amadeus acaban de subir a la Montaña Flotadora, y si Snape ve que no esta el carro seguro que nos descubrirá."

"¿Montaña Flotadora? No mire ninguna montaña. ¿Es como una Montaña Rusa?" Corey pregunto.

"Ni siquiera lo pienses, Corey, definitivamente nos atraparan," Taylor le advirtió. "Doug tiene razón, probablemente será mejor que salgamos de aquí."

"Ustedes dos adelántense, no quiero meterlos en problemas, "Corey susurro.

"¿Y tu que? No creo que McGonagall este muy feliz si terminas de nuevo en su oficina," Doug contesto.

"No. No me iré hasta que la bomba explote. No se preocupen, no tardara mucho, adelántense," Corey insistió.

"Vamos, Doug, no me arriesgare con Snape aquí afuera," Taylor dijo. La cortina volvió a levantarse, y Corey estaba algo aliviado de encontrarse solo de nuevo. Salió un momento después, tratando de cerrar la entrada al puesto. Fue cuando se dirigía a los juegos que vio a Severus Snape acercarse, mirando pensativo el lugar del que Corey acababa de salir, Snape estaba a punto de ir en la misma dirección cuando escucho que lo llamaban, y se dio la vuelta para ver a Jennifer. Corey salió corriendo hacia las resbaladillas.

"¡Wow, mira todo esto, no puedo creer todos las atracciones que Filius creo! Debe de estar por allá porque creo que vi la el carro de la Montaña elevarse," Jennifer comento.

"¿Oh, de verdad?" Severus dijo. Miro con los ojos entrecerrados al carro con forma de dragón que estaba sobre unos cortos rieles. El riel hacia un curva hacia arriba y después terminaba, solo era para mantener los carros en su lugar. La magia se encargaba de lo demás. "¿No has estado ahí?"

"No, aun no. Bueno no creo que nadie pueda convencerme de subirme a esa cosa."

"Definitivamente no," Severus estuvo de acuerdo. "Jennifer ¿has visto… o mas bien, no has visto a Potter por aquí?" Jennifer lo miro pensativa.

"No, para nada. ¿Por que, crees que pueda estar merodeando?"

"Bueno, alguien lo esta haciendo. Mi cadena sigue calentándose, y hay cientos de huellas sin dueño. Vamos," Severus dijo, caminando hacia el carrusel. Los animales del carrusel los miraron al pasar con ojos somnolientos pero no molestos, y la casa de la risa estaba completamente cerrada. Fue cuando se dirigieron a las resbaladillas.

La sincronía, en la opinión de Corey, no podía haber sido más perfecta. Había pasado justamente una hora desde que los Slytherin tomaron la poción, y Corey, de pie junto a los toboganes fuera del camino, observo con silencioso deleite como su poción experimental hecha con sumo cuidado perdía el efecto. Afortunadamente, Corey tuvo el presentimiento de que Malfoy lo haría beber una, y de último minuto la cambio por una de las pociones fuertes cuidando de que Draco tuviera la de efecto más cortó. Así que cuando Snape y Craw se dieron cuenta de que varios toboganes estaban siendo usados por aparentemente nadie, Crabbe y Amadeus aparecieron repentinamente, deslizándose hasta el fondo en todo su desnudo esplendor. Corey mordió su mano para no reírse mientras Jennifer grito por la sorpresa y Snape parpadeo. Bowyer y Casper trataron de ocultar en la nieve sus cuerpos desnudos cerca de la Montaña. Craw saco su varita y comenzó a lanzar ropas sobre las cabezas de los chicos mientras Snape les gritaba para que bajaran.

"Deberías de dejar que caminaran tal y como están, quizás así aprendan algo," Severus gruño, gritándole a Casper para que se apresurara.

"No gracias, puedo vivir sin ese espectáculo," Craw dijo, su voz tenia un tinte de molestia. "muy bien, ¿Quién quiere explicar esto?" ella exigió. Snape miraba alrededor.

"Vigila a estos, veré si puedo encontrar a alguien mas, "dijo, tocando su cuello. Ella asintió y se concentro en los chicos que estaban con ella, mirando directamente hacia Malfoy cuando los otros chicos voltearon a verlo. Malfoy, como ella se dio cuenta, estaba lívido de enojo. También descubrió que ese enojo estaba dirigido hacia Corey.

Al ver la expresión en el rostro de Snape, Corey comenzó a sentirse ansioso. Seguramente no sospecharía que estaba metido en esto. Especialmente cuando Snape sabia que sus pociones no se terminaban…bueno, de manera no intencional. Pero mientras Malfoy comenzaba a relatar una distorsionada versión de la verdad de cómo Corey les había sugerido el recorrido y pidiendo que lo buscaran en su habitación donde seguramente no estaba, Corey realmente se puso nervioso. Tendría que ganarles a los profesores, eso lo sabía. Retrocediendo unos pasos, Corey salió corriendo por el patio directamente hacia la puerta. Pero desafortunadamente, había olvidado el detalle del que se dio cuenta Snape hace unos momentos, y mientras el Profesor observaba como las huellas comenzaban a aparecer sobre la nieve, se adelanto cortándole el camino y llegando primero a la puerta. Corey choco con el, cayendo de espaldas en la nieve dando un quejido. Snape no se movió, su expresión tampoco cambio mientras Corey lo observaba cuidadosamente, esperando que estallara. En lugar de eso, el se mantuvo de pie y apretó los dientes por un momento, mirando un punto en la distancia.

"Solo diré esto una vez," Snape dijo en un tono bajo, frio y peligroso. "si cierto Gryffindor de primer año no se encuentra en la puerta de mi oficina cuando llegue ahí dentro de cinco minutos, no vera el exterior de su habitación excepto para ir a clases hasta el final del año escolar. Y eso incluye Navidad." Después acomodo su capa alrededor y dio unos cuantos pasos para despejar la entrada. Corey sabia que lo mejor era no desobedecer, y sabia muy bien que Snape no era conocido por hacer amenazas vacías. También sabia, mientras entraba al castillo, que esto no iba a tener un resultado placentero.

Jennifer fue uno de los primeros profesores en llegar al festival cuando este abrió, sintiéndose casi tan emocionada como los estudiantes mientras observaba los puestos descubiertos y los mercaderes listos justo después del desayuno. De hecho, inmediatamente se dirigió a la rueda de los colores para charlar con el elfo vestido con coloridas ropas, ofreciéndose voluntariamente a ser el primer blanco.

"¡Vengan todos a la Rueda de Colores! ¡Golpeen cinco blancos, pinten a la victima y obtengan un premio! Elijan sus colores, cinco Knuts por un color y cinco lanzamientos! ¡Cinco knuts por cada color extra o por dos lanzamientos mas!" el Elfo dijo mientras algunos estudiantes caminaban cerca. Jennifer tenía una gran vista del festival y de los asistentes, y muy pronto comenzó a alentar a los estudiantes, provocándoles con apodos y algunas burlas, hasta el punto que el encargado solo tenía que explicar las reglas y recibir el dinero.

"Vamos Julie, ¡Puedes lanzar mejor que eso! ¿Jack te quedaras ahí, o tendré que ir por ti?" Jennifer sonrió, disfrutando el molestarlos sin que resultaran ofendidos.

"Bueno, yo tengo una queja contra usted así que tal vez tenga que venir por mi, Profesora," Seamus dijo, dando un paso al frente sonriendo, pagando por colores extra mientras el elfo se los entregaba.

"Muéstrale a esos niños de que esta hecho, Prefecto," Jennifer rio. "¿Y que queja tienes contra mi de cualquier forma?"

"Ir y comprometerse con alguien como Severus Snape en lugar de esperar unos años por mi," dijo en tono claro e indignado. Jennifer y el resto de los estudiantes rieron, viendo como golpeaba el primer blanco, y después el segundo, pero fallando el tercero. "Ratas, sabia que debía comprar mas tiros en lugar de colores."

"Mala suerte, Seamus, es bueno que hayas acertado mas de dos en tu ultimo examen," Jennifer dijo para molestarlo. Cinco alumnos de segundo año de Slytherin jugaron, mientras ella trataba de distraerlos, riendo cuando fallaban, pidiéndoles que mejor se dedicaran al club de duelos. Fue cuando el quinto termino que Jennifer se dio cuenta de algunos rostros conocidos entre la gente.

"¡Anna!" Jennifer saludo alegremente mientras ella, Harry, Hermione, Ron y Ginny caminaban hacia el puesto entre la gente. "Inténtenlo muchachos, Slytherin simplemente no puede hacerlo. Hey, Hermione, ¿Supongo que no has leído algún libro acerca de cómo lanzar, o si? Ginny, tu puedes atrapar tal vez puedas acercarte un poco al blanco de vez en cuando."

"Escuchen, ella no esta provocando a los chicos," Ron dijo. "Bueno, yo lo haré. ¡Quiero vengarme por el hecho de que es la única Profesora que nos da tarea en el primer día de clases!" Dijo, poniendo su dinero sobre la mesa. "Y quiero morado, verde, y naranja," agrego, mirando el gesto que Jennifer hacia por la elección de colores.

"Bueno, no me preocupo, ni siquiera podrás golpear uno," Jennifer dijo, "¡Nunca has tenido un examen perfecto en tu vida, tampoco tendrás lanzamientos perfectos!"

"Sin lanzamientos extra, por favor," dijo. "Bueno, eso ya lo veremos," y golpeo el primer blanco directamente. Varios de los estudiantes comenzaron a apoyarlo. Después rozo el segundo, pero fue suficiente el blanco cayo.

"Nada mal, nada mal," Jennifer rio, "¡Pero tu suerte se terminara en cualquier momento!" dijo, justo cuando Ron golpeo el tercer blanco. "¿Oye, Seamus, ya viste? Ron esta tratando de ridiculizarte otra vez…" ella sintió un pequeño escalofrió cuando Ron golpeo el cuarto, parpadeando, miro al chico pensativa. "Ron, ¿Podría convencerte de cambiar el naranja por un color mas acorde a mi piel?"

Un grito de ánimo se levanto mientras Ron golpeaba el quinto blanco y color salió disparado en todas direcciones sobre Jennifer, cubriéndola de pies a cabeza con los tres colores. El verde terminó siendo el dominante, con parte de su rostro y ropas de morado brillante y la otra parte de su rostro, mangas y manos de naranja. Ella bajo riendo de buena gana, mientras el encargado le entregaba a Ron un osito de felpa, el cual inmediatamente regalo a Hermione, el osito comenzó a abrazar cariñosamente a la chica. Filius, que había estado observando todo desde hace tiempo, tomo el lugar de Jennifer, copiando su estilo para provocar a los estudiantes a jugar. Jennifer camino hacia Anna aun sonriendo, tomándose un momento para saludar a Ron y darle un apretón de manos.

"Espero que eso no sea permanente." Anna pregunto, sonriendo por los salvajes colores.

"Nah, desaparece con el tiempo y no es toxico. ¡En realidad es divertido!" sonrió. "¿Alguien ha subido al tobogán?"

"Aun no hemos subido a nada, pero quisiera ir a la Montaña Flotadora primero," Ginny dijo.

"También yo, nunca he visto una," Harry comento.

"¿Estamos seguros de que esa cosa es segura, verdad?" Hermione pregunto mirando el juego de manera pensativa.

"Bueno, si se suben a eso, yo no los acompañare. Esa cosa hace que las escobas de carreras parezcan indefensas," Jennifer dijo. Justo en es momento vieron cómo el carro, que tenia una forma similar a la de un dragón chino, salió disparado dejando los rieles tras el, haciendo un giro rápido antes de dar la vuelta y flotar en espiral alrededor del castillo y descendiendo mientras hacia otro giro, regresando un poco para dar otra vuelta alrededor del colegio antes de regresar a su posición inicial.

"¡Wow, muy bien, quiero probar esa!" Anna dijo, tomando a Harry y Jennifer, quien luchaba por soltarse.

"¡Yo no iré! Prefiero el tobogán, parece mucho mas tranquilo," Jennifer protesto.

"¡No tocare esa resbaladilla, no después de lo que Malfoy y su pandilla hicieron anoche!" Ron dijo con disgusto. Jennifer se detuvo y puso sus manos en la cintura.

"¿Y exactamente como sabes eso?" Pregunto, mirando acusadoramente a Harry. El hizo un gesto, sabiendo que no podría ocultar el hecho de que había estado afuera de la escuela. "Solo agradece que Snape no te descubrió," Jennifer dijo frunciendo el ceño en señal de molestia. "Sin mencionarme a mi."

"Tenia que hablar con Madame Rosmerta de algo importante," Harry explico rápidamente. Pero antes de que Jennifer tuviera oportunidad de hacer mas preguntas ellos subieron a la montaña, y Jennifer se alejo de ahí con rumbo al tobogán. Taylor y Doug estaban justo frente a ella hablando, pero rápidamente se callaron cuando ella paso, Jennifer sacudió la cabeza cuando leyó en sus rostros acerca de lo que hablaban.

"¡Oh no, no ustedes dos también! Santo cielo, sabia que hubo fugas, pero esto es ridículo," Jennifer murmuro. "¿Y que media, escuela también estaba aquí afuera ayer?"

"Eh, Profesora, vera…"

"No, no, sálvense a si mismos y no digan nada," Jennifer les advirtió. Ellos exhalaron aliviados cuando se dieron cuenta que lo dejaría pasar. "Pero les juro que será mejor que no los atrape haciendo algo como eso otra vez." Varios estudiantes estaban detrás de ella y Jennifer decidió no decir nada mas, subiendo las escaleras en espiral hasta la cima de la rampa congelada, y deslizándose cómicamente boca abajo por el tobogán hasta el fondo de la helada rampa. Cayendo en el cojín de nieve, Jennifer giro riendo y se puso de pie para sacudirse, saludando a Filius que llevaba los colores rosa, azul y blanco. "¡Eso fue genial! ¡Filius estos juegos son sorprendentes! Subiré al carrusel después si es que encuentro uno que no trate de derribarme."

"¿Qué, no habrá Montaña Flotadora? Me tomo semanas prepararla, sabes, de hecho, voy para allá ahora, ¡Vamos!" El trato de animarla.

"Claro que no," Ella le sonrió. "¿Quién esta en la rueda?"

"Rolanda, con la mitad de todos los equipos de Quidditch de la escuela tratando de pintarla de los colores de su casa," Filius rio.

"¡Iré a verla!" Jennifer sonrió. Rolanda estaba pasándola bien ya que nadie había logrado golpear los blancos, y estaba riendo de manera casi descontrolada, sobre todo de los Cazadores, burlándose ya que ninguno era capaz de hacer un buen lanzamiento. "¿Dónde esta Justin?" Jennifer pregunto después de que ninguno de los chicos pudo pasar del tercer blanco, "Apuesto que el puede bajarla de esa percha."

"¡Hey, Jennifer! Nadie dijo que el personal no podía jugar, ¿O lanzas como manejas tu escoba?" Rolanda dijo, disfrutando demasiado la situación.

"Bien, me atrapaste," Jennifer rio, caminando hacia el puesto. "Azul y bronce por favor, en honor a mi madre. Y solo cinco tiros, me gustan los retos."

"¡Oh! ¿Fue así como terminaste con Snape?" Rolanda dijo riendo.

"Eso es todo, ella es mía," Jennifer también rio, y lanzo la primera bola acertando. El equipo de Ravenclaw la animo mientras hacia su segundo tiro, pegando directamente.

"¡Wow, puede lanzar y ni siquiera tiene que mirarse en su espejo para hacerlo, estoy muy impresionada!" Rolanda dijo.

"¡Rolanda, lo prometo, si no te detienes o voy a golpearte o no podre lanzar de la risa!" Jennifer dijo golpeando el tercero.

"¡Falta! ¡Falta! ¡Falta por tirar después de la línea! Vamos, ¿Si la vieron?" Rolanda dijo apuntando de manera acusadora a Jennifer.

"¡Ja! ¡Eso lo dice alguien que no ha logrado controlar un solo partido en todo el año!" Jennifer rio. " ¡De verdad necesitas limpiar tus lentes de vez en cuando así podrás diferenciar entre una Snitch y una mancha de lodo!" Jennifer contesto.

"¡Al menos se como esquivar una Bludger! ¿Cuántas velocidades tiene esa escoba automática? ¿Lenta, súper lenta, e híper lenta?" Rolanda pregunto cuando Jennifer golpeo el cuarto blanco. "¡Ven! ¿Lo vieron? ¡La bola va más rápido que la escoba de Jennifer! ¡Tal vez puedas lanzarla en lugar de conducirla, llegarías mas lejos!" Jennifer miro a Rolanda y las dos rompieron en un ataque de risa hasta el punto que la última pelota cayó al suelo y rodo hasta la orilla del puesto después de que Jennifer perdió el control del lanzamiento. "¡Parece que la Profesora Craw cayo en picada otra vez! ¿Quién sigue?"

Afortunadamente para ese momento Justin había sido encontrado, y el chico compro los siete tiros, sin ninguna intención de fallar. Pero en realidad no tenia de que preocuparse. A una velocidad de rayo golpeo los blancos mientras Rolanda, aun tratando de recuperarse de su pelea con Jennifer, pensaba en cosas que decirle antes de que el amarillo y negro la cubrieran, dejando su parte superior amarilla y la parte baja blanca con manchones de los otros dos colores, el equipo de Hufflepuff aplaudió fuertemente, y todos le dieron a Justin una palmada en la espalda mientras se alejaba.

"Muero de hambre. Jennifer, ¿Por que no dejamos que el encargado se tome un descanso para almorzar? Estoy de animo para rollos de carne y una cerveza de mantequilla," Rolanda le dijo sonriendo. Aceptando lo que sonaba como un plan para comer, el encargado del puesto cerro por un momento mientras las chicas se dirigían a las Tres Escobas. Estaba lleno cuando llegaron ahí, pero Jennifer pudo ver a Dumbledore y a Severus en una mesa en la parte de atrás del local y se dirigió hacia ellos. Dumbledore rio por su colorida apariencia.

"Ah, aquí vienen dos de mis mas pintorescas profesoras. ¡Siéntense! Veo que las dos ya tomaron sus turnos en la Rueda, ¿No es así?" Dumbledore sonrió. Jennifer se sentó junto a Severus, mientras el sonreía al ver su rostro morado.

"Fui la primera en subir," Jennifer dijo alegremente. "¡Es muy divertido! Ron fue el que lo hizo. Deberías de entrar, Severus."

"Por supuesto que no."

"Tiene razón, Jennifer. Solo piénsalo, perderíamos a todo el cuerpo estudiantil después de que cayeran en coma por el shock de verlo usar algo que no sea negro," Rolanda sonrió.

"Oh, vamos, Severus, ¿Dónde esta tu espíritu navideño? Y seguro eso te hará muy popular," Jennifer dijo de manera coqueta.

"Me ahorrare la fama," Severus dijo, tratando de ignorar a Jennifer.

"Bueno, creo que todos deben de meterse a esa cosa al menos una vez," Rolanda dijo, "Dumbledore, ¿Puedes convencerlo de que lo haga? Estoy segura de que los estudiantes la pasaran bien."

"Hare un trato contigo, Severus," Dumbledore dijo, con un brillo travieso en los ojos. "Subiré ahí y me quedare por media hora, si tu subes por cinco minutos."

"¿Cinco minutos? Pero eso no es nada, Dumbledore, tardaron una hora en sacarme de ahí," Rolanda protesto.

"¿Ves? Las probabilidades dicen que es posible que ni siquiera te toquen, pero deberías de darles aunque sea una pequeña oportunidad," Jennifer dijo tratando de animarlo. Severus fulmino con la mirada a Dumbledore y después a Jennifer, luego Rolanda y de nuevo a Dumbledore.

"Bien. Cinco minutos, pero solo Dumbledore va primero así no encontrara una excusa para huir de ahí." Severus dijo. "No puedo creer que acceda a esto." Murmuro para si mismo.

Para cuando terminaron su almuerzo, Jennifer había vuelto a su color normal, y Dumbledore fiel a su palabra subió a la plataforma. Una enorme multitud inmediatamente se reunió frente al puesto cuando se dieron cuenta de quien estaba ahí, aunque nadie parecía hacer el intento de lanzar.

"Oh, vamos, muchachos hicieron hasta lo imposible por lanzar conmigo," Jennifer dijo ante el nerviosismo de los estudiantes y poniendo en el mostrador algunos knuts y eligiendo colores. De manera extraña todos sus tiros fallaron por mucho, no fue capaz de golpear ni siquiera el primer blanco. "Bueno, eso es raro," murmuro, sabiendo muy bien que podía haber acertado por lo menos un tiro. Mientras estaba ahí se dio cuenta de que alguien más se acercaba para intentarlo, y sonrió al ver que Harry dejaba algunas monedas. Se dio la vuelta para saludar a sus tres acompañantes, y después a Anna, que estaba de pie junto a Severus. Harry desafortunadamente, tuvo tan mala suerte como ella, Ron también intento… pero fallo de igual manera, y tampoco Justin lo logro, aunque Jennifer sabía que ambos chicos realizaron tiros increíblemente buenos. Dumbledore sonrió y asintió a cada persona en turno, pero no se burlo de ellos en ningún momento, en lugar de eso saco un libro de su bolsillo y comenzó a leer.

"¡Hace trampa! Tiene que ser eso," Severus dijo, lanzándole una mirada acusadora al Director. Anna, que pensaba igual que su hermano, dio un paso al frente, pagando los knuts, tomando una pelota y lanzándola, no apuntando al blanco sino a un costado. Esta golpeo el objetivo, haciendo que Dumbledore se interesara de nuevo, dejando el libro a un lado y mirándola intensamente. Anna, pensando que había descubierto el truco, trato el mismo método en el siguiente lanzamiento, pero este fallo una vez más. Intento apuntar directamente al blanco, pero tampoco así funciono. Fue en ese momento que se dio cuenta que necesitaría mas pelotas de las que había comprado. No importaba lo que hiciera no podía golpear el segundo blanco. Finalmente dio un paso atrás y Hermione se acerco a ella.

"¿Cómo acertaste el primero?" Hermione preguntó.

"Tratando de lanzar hacia un lado," Anna dijo. "Pero no funciono en el segundo." Hermione decidió intentarlo también, y usando el mismo método de Anna acertó el primer lanzamiento, pero no el segundo. De repente tuvo una idea, y le entregó una de las pelotas a Anna.

"Es un acertijo, estoy segura. Tal vez se necesita más de una persona. Toma, trata de golpear el segundo cuando yo lancé contra el primer blanco," Hermione sugirió. Pero el intento de Anna fue fallido otra vez. Y aun así, había algo correcto en el razonamiento de Hermione, Anna lo sabía.

"Hermione, ¿Una persona puede golpear el primer blando tratando de no acertar, pero no es igual con el segundo, verdad?"

"Si, por eso creí que otra persona podía ayudar," Hermione dijo.

"Pero si golpeas un blanco ese se convierte en el primero sin importar donde este acomodado. Una vez que aciertas el primero no puedes golpearlo otra vez," Anna dijo.

"¿Tal vez se necesitan cinco personas lanzando al mismo tiempo?" Hermione dijo.

"Apuesto que se trata de eso," Anna estuvo de acuerdo, y fue hacia la mesa. Poniendo algunos sickles en el mostrador, eligiendo sus olores y tomando cinco pelotas que le entrego a Hermione, Harry, Ginny y Ron. "A la cuenta de tres muchachos. ¿Listos?"

"Listos," Contestaron sonriendo.

"No traten de golpear los blancos, solo lancen al mismo tiempo," Hermione les recordó. "¡Muy bien, Anna!"

A la cuenta de tres hicieron sus lanzamientos golpeando los cinco blancos al mismo tiempo mientras una explosión de color cayo sobre el Director y una multitud comenzaba a gritar. Después de que la pintura cayo todos comenzaron a reír al ver a Dumbledore con líneas de arcoíris de pies a cabeza, incluso su barba había sido pintada. Con cuidado se quito los lentes y los limpio volviéndoselos a colocar y bajando de la plataforma, mientras les sonreía cálidamente a los cinco.

"Increíble lo que pueden lograr cuando trabajan juntos, ¿No es así?" Dumbledore dijo divertido.

"Hey ¿A quien debo de darle el premio?" dijo el encargado.

"¿Puedo?" Dumbledore pregunto, y los cinco asintieron cuando el tomo el oso. De repente se convirtió en cinco osos más pequeños con los colores del arcoíris que cayeron en las manos de los chicos. Finalmente Dumbledore se giro para ver a Severus, quien intentaba retroceder entre la multitud y escapar del ojos de Dumbledore.

"Su turno, Profesor Snape. Un trato es un trato," dijo, haciendo que de alguna forma su voz tranquila se escuchara por sobre la multitud. Jennifer que no había notado que Severus se escapaba a sus espaldas, rápidamente lo localizo, y se cruzo de brazos. Los alumnos comenzaron a gritar de emoción una vez mas mientras Severus de mala gana caminaba hacia el frente, mirándolos como si estuviera amenazando a cualquiera que considerara siquiera dar un paso en dirección del mostrador.

"Cinco minutos," Severus dijo, "y después me dejaras en paz por el resto del festival."

"De acuerdo," Dumbledore dijo con una sonrisa en su rostro.

"¿Solo cinco minutos? Pero casi nadie podrá participar, tal vez dos o tres personas," Ron dijo. Seamus dio dos pasos hacia ataras.

"Yo no lo hare, aun no publica las calificaciones del examen de pociones," Seamus dijo riendo. Varios estudiantes mas, pensando en esa razón, decidieron alejarse.

"¡Bueno, alguien inténtelo!" Jennifer dijo, mientras Severus miraba su reloj, "¡Solo estará ahí cinco minutos!" Ella miro hacia la multitud y después se adentro en ella mientras Dumbledore la miraba entretenido antes de voltear a ver a Julie Brim, que se había convencido de participar. Rápidamente se vio rodeada de palabras de ánimo mientras lanzaba, y logro golpear dos blancos antes de fallar los demás. Después siguió Parvati Patil, la novia Gryffindor de Draco, quien logro golpear tres. Justo entonces Jennifer se acerco hacia el mostrador arrastrando a alguien, entregando el dinero y poniendo una pelota en la mano del chico.

"No te muevas, Severus, el pago antes de que pasaran los cinco minutos." Jennifer dijo. "Escoge los colores, Neville."

A Neville Longbottom nunca le agrado particularmente el profesor de pociones… de hecho, siempre le había temido. Fue ese miedo el que lo llevó a su elección de colores, una sonrisa genuina se formo en su rostro mientras pensaba en el atuendo usual de su abuela. Rápidamente antes de que perdiera todo su valor hizo sus lanzamientos, golpeando con tanta precisión que no se podía evitar pensar en que otra fuerza estaba involucrada en esos tiros mientras Severus era rociado con la pintura. De repente Neville se encontró rodeado de estudiantes felices y animados que reían y lo felicitaban, llevándolo en hombros a modo de celebración.

Severus bajo casi completamente verde, con algo de café en sus piernas y manchas rojas en la parte superior que lo hacían ver, como un alto pino navideño. Jennifer no pudo evitar reír mientras el se acercaba a Dumbledore y le decía unas cuantas palabras, quien se las ingenio para mostrar solo una sonrisa controlada. Jennifer trato de detenerse pero no pudo hacer nada, así que no se sorprendió mucho cuando Severus la tomo en brazos, cargándola hasta la plataforma, para después dirigirse al mostrador. Tampoco le sorprendió que él no fallara ninguno de sus tiros.

Después de la experiencia de usar rosa brillante durante toda la noche, Jennifer decidió no volver a subir a la rueda, tampoco. El día siguiente era su turno de vigilar los juegos y ayudar con la seguridad, y después de ese día tenia una cita con Francis Pyther.

Francis, a quien ya había conocido con anterioridad, era un delgado hombre, pálido y de cabello negro que la había recibido con una encantadora y gentil sonrisa y profundos ojos rojos, instantáneamente complacido de enterarse que ella modelaría para el. Casi había tomado su mano para besarla, cuando fueron presentados, pero Minerva dijo que ella era la prometida de Severus, y el rápidamente soltó su mano y simplemente hizo una inclinación. Jennifer no pudo evitar sorprenderse por la reacción, notando en el rostro del pintor que ya había intercambiado algunas palabras con Severus al llegar al castillo. De cualquier manera, fiel a su promesa, Minerva lo había enviado a realizar algunos trabajos la noche de su cita, y Jennifer pudo vestirse con su nuevo vestido de terciopelo azul con elegantes mangas anchas y un corsé ajustado, con una falda que fluía de manera elegante. Mientras se inspeccionaba en el espejo se dio cuenta de que su cuello estaba demasiado desnudo y opto por usar una gargantilla de perlas blancas que había pertenecido a su madre.

La recepcionista del Sr. Pyther le dio la bienvenida y le mostro la sala donde Pyther estaba intensamente absorto poniendo los detalles finales en su retrato de Dumbledore. El Director que estaba sentado del otro lado de la tienda le sonrió cálidamente cuando Jennifer estuvo dentro, y Pyther se detuvo mirando a Dumbledore.

"Ahí esta, ¡Esa es la mirada que necesitaba! Una cálida, y un tanto orgullosa mirada… definitivamente tengo que poner eso aquí," Pyther dijo decididamente. Jennifer miro sobre el hombro del pintor sorprendida por el nivel de maestría y precisión en los colores de la pintura. No podía imaginarse que en realidad le faltara algo; la pintura tenia muchísimo de Dumbledore, incluso había capturado el brillo que de vez en cuando aparecía en sus ojos. De repente la pintura levanto la mirada y le guiño el ojo, y Jennifer rio un poco, haciendo que Pyther se diera la vuelta asustado.

"Su trabajo es impresionante, Sr. Pyther." Jennifer dijo, sonriendo apenada por haberlo asustado.

"¡Bueno! Ahora se de donde venia esa sonrisa. Profesora Craw, usted es poesía en movimiento. Verla es como tener una visión de la primavera que se rehúsa a convertirse en invierno. Por favor póngase cómoda. No tardare mucho."

"Has dicho eso desde hace horas," Dumbledore le dijo de buena gana. "Por supuesto planeaba quedarme de cualquier manera, así que no importa." Con fluidos, y exagerados movimientos, Pyther puso los toques finales, y giro la pintura para que Dumbledore la inspeccionara.

"Francis definitivamente eres uno de los artistas mas talentosos en el mundo, de eso no hay duda. ¿Qué opinas Jennifer?" Dumbledore pregunto. Jennifer miro la pintura, que sonreía cálidamente.

"Es perfecta," Jennifer dijo sonriendo. Francis hizo una reverencia para los dos.

"Me siento muy honrado, por la oportunidad tanto como por los halagos," sonrió. Después puso la pintura a secar y fue por un lienzo en blanco mientras Dumbledore y Jennifer cambiaban de lugares. Su paleta estaba llena con pintura blanca y el tomo una aguja, pero mientras se acercaba Pyther dudo. Jennifer, mirando su incomodidad, tomo la aguja ella misma y pincho su dedo, dejando que unas cuantas gotas de sangre cayeran en la pintura que después se separo para igualar sus tonos principales. Sonriendo y agradecido, el pintor se dirigió al lienzo.

Jennifer rápidamente comenzó a hablarle un poco acerca de ella misma para que pudiera tener una mejor idea de su personalidad y emociones, y el parecía interesado en todo, desde su niñez hasta su trabajo escolar, incluso su miedo a montar escobas, y su experiencia como jinete de Unicornios. De ves en cuando llegaban a un punto donde ella dudaba pero Dumbledore siempre sonreía tratando de animarla y Jennifer continuaba. Fue después de saber que la pintura era para Severus que sus preguntas tomaron un giro dramático, volviéndose mas difíciles mientras el le pedía que le contara como se conocieron y de que manera terminaron juntos.

Fue en ese punto que Dumbledore tomo la conversación, recordándole el Baile del Ministerio, y la noche que despertó de su Sueño Cósmico, y el año pasado cuando anunciaron su compromiso la mañana de Navidad. Incluso les conto un poco de cómo había sido la propuesta, y por solicitud de Dumbledore, les dijo lo que realmente había pasado el día que Peeves decidió molestarlos por toda la escuela. Jennifer, que no se había enterado aun que Peeves paseo por toda la escuela cantando acerca de ellos, se ruborizo notablemente, disculpándose enfáticamente con Dumbledore por los problemas causados, a lo que el simplemente no hizo caso.

"Tonterías, Jennifer. No creo que ustedes dos hayan sido indiscretos, y todos en la escuela saben que Peeves hace estas cosas para meter a las personas en problemas. No te preocupes por eso. Ten la seguridad de que si Minerva y yo dudáramos de su discreción ya lo sabrían." Dumbledore dijo.

"Pero antes, se que los profesores que estaban casados, tenían que mantenerlo en secreto." Jennifer dijo.

"No todos ellos. Y las razones de los que lo hacían, te aseguro que eran mucho mas complicadas que solo la imagen del colegio. Como las razones de Severus y tuyas para hacerlo publico también fueron complicadas, y no es algo que tomaron a la ligera. Por todos los cielos, no sabia que ustedes no hacían nada sino lo discutían con meses de anticipación, o incluso sin consultarme. De hecho, y no te atrevas a decirle que lo mencioné, Severus vino a mi para hablar acerca de su discusión de tener o no hijos."

"¡Profesor!" Jennifer dijo, en estado de shock antes de sonrojarse completamente.

"Y, mientras estamos en ese tema, quisiera calmar tu mente con respecto a un asunto que se que te molesta desde hace tiempo. Si ustedes dos encuentran una manera razonable de manejar su familia y sus responsabilidades laborales, de lo cual no tengo duda, tengo todas las intenciones de apoyarlos si deciden tener hijos. No perderé a una de mis mejores profesoras solo porque ella quiere ser madre, y reto a cualquier miembro del consejo a que me convenza de lo contrario," Dumbledore dijo con tanta seguridad que el rostro de Jennifer se ilumino lleno de alivio y gozo, tomándose un momento para abrazar al Director. El palmeo su espalda sonriendo. "Sera mejor que regreses ahí para que Francis pueda terminar el retrato, sabes."

"Santo cielo, ¡Lo olvide por completo!" Jennifer dijo, apenada y disculpándose mientras secaba las lágrimas de su rostro y Francis reía.

"Esta bien, entre más emociones pueda ver será mejor la pintura. Y tu, querida, eres un diamante de emociones, con tantas facetas, y aun así tan clara como el cristal y tan brillante como el fuego."

"¿Eres un pintor o un poeta?" Jennifer rio, tratando de recobrar la compostura.

"¡Ambos! Es increíble lo que quinientos años pueden hacer para desarrollar la habilidad de hacer dos cosas a la vez. ¿Lo ves? Incluso puedo pintar y hablar al mismo tiempo. ¿Que de bueno hay en estar condenado sino puedo recibir algo a cambio de la miseria en la que vivo?" pregunto casualmente. "Si no fuera por el arte, probablemente me hubiera convertido en uno como los otros de mi especie, frio y sin corazón, mas un monstruo que un hombre. Pero soy quien soy, he aprendido a estar contento con eso, a pesar de los desafíos a los que pueda enfrentarme."

"Dime, Francis," Dumbledore preguntó, "¿Tu padre no era también un pintor?"

"Si, por supuesto. Bastante famoso de hecho, y también un hombre famoso en general. Hizo muchas de las pinturas de la escuela, como ya lo sabe. Solía quedarme en su estudio y mirarlo trabajar. Siempre supe que era eso lo que quería hacer cuando fuera mayor… hacer imágenes, capturar el alma y corazón de las personas de manera tan clara que después de cientos y cientos de años quien lo viera pudiera sentir que conoce a quien esta en el retrato… no creo que me haya interesado otra cosa. Era lo que estaba destinado a ser. No debes de pelear contra el destino cuando te ve directamente a los ojos, puede ser un cruel enemigo. Mejor tenerlo como un amigo cauteloso," dijo sonriendo.

"Muy cierto," Dumbledore asintió. "Y si, he visto el trabajo de tu padre. Me preguntaba ¿recordaras o sabes si Mallus Craw fue alguna vez uno de sus modelos?"

"Oh, cielos, si, nunca olvidare esa sesión, aun cuando era un pequeño niño," Francis asintió, sorprendiéndose por la fría expresión de Jennifer.

"Bueno, esa si que es una nueva expresión. Ah, pero claro, ¿el era pariente suyo, no es así Profesora? Si, supongo que todos los Craw lo son. El me aterraba cuando era un niño. Estaba seguro de que seria su próxima victima. Era un maestro en la magia obscura, pero también del sonido… el Gritador, lo llamaban, ¿O era el Grito? Pero era conocido por mucho más que su grito de banshee, si por mucho más, el llanto de la sirena, el llamado del alma perdida…ah, no hay duda de que era el mago más poderoso de su tiempo. Quizás no tan poderoso como Ustedes Saben Quien, pero bastante similar. Y el también odiaba a los Muggles con pasión. Puede ser que no tanto como a los que tienen la sangre de Salazar; a ellos también los odiaba. Era algo acerca de una antigua pelea entre las dos familias obscuras… no estoy seguro de que… solo se que había odio entre ellos. De cualquier forma. Mallus comenzó a atacar villas Muggle por toda Europa, haciéndose pasar por una banshee para cubrir sus huellas, aun cuando todos los que lo conocían sabían que era lo que estaba haciendo. Fue hasta que trajo la plaga a un pueblo y capturo a sus niños, asesinándolos como si se tratara de ganado, que finalmente murió. Era un terrible, y horroroso mago. Tienen mucha suerte de no haberlo conocido."

"En realidad conocimos una parte de el justo en mi oficina hace dos meses, aunque no lo creas," Dumbledore dijo. "Su fantasma fue capturado en el espejo detrás de su retrato." Pyther miro a Jennifer y a Dumbledore.

"¡Estoy terriblemente apenado! ¡No estaba al tanto de que eso sucedería, o definitivamente les hubiera advertido en el momento en que me entere de que había un Craw en Hogwarts! ¡Santo cielo, espero que no lograra liberarse!"

"No te preocupes, el se ha ido," Dumbledore le aseguro, y Pyther se relajo visiblemente. "Solo lo menciono porque Jennifer esta buscando la Tumba Prohibida, Voldemort también quiere encontrarla."

"La tumba de Salazar. ¡El no debe de encontrarla!" Pyther dijo haciendo una pausa en su pintura.

"¿Crees que el lugar donde Mallus Craw fue enterrado pueda tener alguna pista? Porque veras, yo se donde esta. Es en Alemania. Estaré feliz de mostrarles si eso sirve de ayuda."

"Eso serviría de mucho," Dumbledore dijo después de ver a Jennifer asentir. "¿Quizás podrías escoltar a Jennifer y al Profesor Snape hasta ese lugar después de Navidad antes de que las clases inicien?" Pyther se congelo, con un miedo evidente en sus ojos.

"Señor, no, ni siquiera puedo considerarlo. Por mucho que quiera ayudar a esta buena causa, no puede pedirme que vaya a ninguna parte con el Profesor Snape."

"Jennifer estaría contigo. Estoy seguro que ella podrá hacer que ustedes dos se comporten civilizadamente," Dumbledore dijo amablemente.

"Profesor, realmente creo que esto seria llevar las cosas a los extremos. No puede pedirle a Severus que lo haga, usted sabe como se pone con los del tipo de Pyther," Jennifer dijo.

"Vampiros, Jennifer, solo dilo, por favor," Dumbledore respondió. "Y te aseguro, Francis, que el se siente contigo de la misma manera en que tu te sientes con el. Pero la realidad es que si Jennifer tiene que ir a ese lugar tú debes llevarla, y dudo seriamente que Severus la deje ir a solas contigo. Además, ahora que lo has visto a través de los ojos de Jennifer, ¿Aun no crees que el no es una mala persona, de verdad, después de todo?" Dumbledore preguntó. El se levanto, mirando el retrato de Jennifer sobre el hombro del pintor. Asintió hacia la pintura, y también hacia ella, que aun parecía extremadamente preocupada por la idea. "Tu lo sabes, Pyther. Esta en tu pintura. Y estoy cansado de que evadas la escuela y hagas todo por medio de Rosmerta a causa del miedo. De verdad creo que debes de continuar con tu oferta y ayudar a Jennifer a encontrar lo que busca. Y Jennifer, Severus nunca podrá confiar en si mismo si no supera esto. Tiene que iniciar con algo," Dumbledore dijo, sentándose de nuevo. Jennifer miro a Pyther fijamente y el pintor también la vio antes de cambiar la conversación a un tema más alegre para poder terminar su trabajo.


N/T.-! Feliz 2013! Bueno, yo se que casi es mitad de Enero pero nunca es tarde para desearle a alguien que tenga un buen año ¿ O si? Espero que este 2013 sea cientos de veces mejor de lo que fue su 2012. Y bien, esta es la primera actualización del año. Se que tardo muchísimo pero es un capitulo considerablemente largo así que espero que eso lo compense aunque sea un poco. Muchas gracias por seguir leyendo este fic, de nueva cuenta les agradezco los comentarios y simple hecho de que se tomen el tiempo de leer esta historia.

Biffy316