¡Muy buenas! Aquí traigo el siguiente capi.
Antes que nada quiero pedir disculpas por haberme retrasado tanto, por eso he hecho este capítulo algo más largo, y aviso que ya estoy trabajando en el siguiente.
También quiero daros las gracias por el apoyo moral ;3. Y sobretodo gracias por leerme, dejarme reviews, seguir la historia y darle a favoritos. ¡MUCHAS GRACIAS en serio!.
Sin más os dejo con la historia:
CAPÍTULO 4:
Creando lazos.
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La lluvia por fin había cesado, y algunos rayos del naciente sol se colaban entre las nubes que aún vagueaban por el cielo como recordatorio de la tormenta que había tenido lugar durante la noche. Hinata y Naruto se dirigían tan rápido como podían hacia la cabaña en la que debían encontrarse con el resto del equipo.
El terreno había quedado bastante dañado por la lluvia, y había zonas en las que Naruto debía cargar a Hinata en su espalda para poder continuar. En esos momentos las mejillas de ambos adoptaban un tierno color rojizo, pero si debían ser sinceros ambos deseaban que el camino estuviese repleto de zonas escarpadas para poder viajar de esa manera. Naruto estaba muy confuso, pero debía admitir que sentir el calor femenino sobre su espalda le reconfortaba de una forma que no podía explicar. Hinata por su parte se sentía ligeramente anestesiada por el aroma natural que poseía el rubio, como a hierva recien cortada y naranjas, desde ahora ese olor sería su favorito.
En estos momentos se encontraban caminando por una zona de espesos árboles muy cerca el uno del otro. Habían pasado los últimos minutos conociéndose un poco, hablando sobre sus gustos y cosas así. Hinata reía cada vez que él movía las manos con exageración para dar énfasis a sus palabras. Se sentía fascinada por su personalidad tan resuelta y decidida, y su corazón latía más rápido de lo normal cada vez que sus azules ojos la miraban. Naruto estaba maravillado con la forma de ser de Hinata, era una persona encantadora, muy dulce y tímida. Podía notarse que tenía un corazón enorme al escucharla hablar, y sentía una cosquillas muy raras en el estómago cada vez que escuchaba su suave risa.
Pasaban por un pequeño claro cuando Hinata alzó la vista para observar las nubes, justo en ese instante un pequeño grupo de pájaros de vivos colores atravesó el cielo. Hinata se quedó lívida y sin poder moverse, sus pupilas se dilataron de forma poco natural mientras una serie de imágenes atacaban sin tregua su mente.
/Naruto estaba delante de ella intentando protegerla, se veía cansado y algo herido como si hubiese estado luchando con antelación. Un grupo de personas cuyos rostros no podía distinguir estaban frente a ellos en posición de ataque, eran demasiados como para vencerles el solo. - No dejaré que le pongáis un dedo encima a Hinata-chan– su corazón se contrajo ante las palabras cargadas de determinación del rubio. El que parecía ser el líder sonrió con burla y sacó una katana afilada y brillante, con un gesto de su cabeza todos los demás se lanzaron a atacar al rubio. Este esquivaba los golpes con algo de dificultad pero sin dejar que le tocaran o se acercaran a ella. Hinata observó como el jefe se escondía detrás de un sujeto, Naruto les dio la espalda para bloquear una patada que le llegaba desde atrás y entonces.../
Naruto dio un par de pasos antes de notar que Hinata se había detenido. Al darse la vuelta para ver que le pasaba su ceño se frunció con preocupación. Su pequeño cuerpo temblaba y estaba blanca como la cal mientras miraba fijamente un punto indeterminado del cielo.
- ¡Oe! Hinata-chan ¿te encuentras bien? - se acercó a ella rápidamente sacudiendo una mano frente a sus ojos, pero ella parecía no poder verle. Eso le asustó de verdad. - ¡Reacciona Hinata-chan por Kami! - cuando agarró sus brazos y la sacudió ligeramente ella pareció salir de su trance, pero las piernas le fallaron y tuvo que sujetarla para que no cayera al suelo - ¿Hinata? - preguntó tanteándola preocupado. Sintió una angustia enorme instalarse en su pecho cuando sus opalinos ojos le miraron anegados en lágrimas.
- Na-Naruto-kun... p-por favor... vamos por otro camino – sentía que le costaba respirar ante lo que acababa de ver, incluso podía oler la sangre aún, esa visión había sido especialmente realista.
- ¿Nani? Pero Hinata-chan este es el único camino, si vamos por el otro lado tardaremos días en llegar - Naruto frunció el ceño confuso, si cambiaban de ruta tendrían que rodear las montañas y tardarían demasiado.
- Naruto-kun te lo suplico, hazme caso por favor... vamos por el otro camino – su voz sonaba desesperada.
- No hasta que no me digas que te ocurre -estaba empezando a molestarse, no le gustaba no entender lo que pasaba, cosa que le ocurría la mayoría de las veces.
- Naruto-kun por favor... te prometo que te contaré lo que tu quieras luego, pero vayámonos de aquí. - apretó los ojos con fuerza intentando calmar su inquietud y gruesas y amargas lágrimas acariciaron sus mejillas al hacerlo.
- E-está bien Hinata-chan iremos por otro sitio ¡pero no llores por dios! - Naruto se puso realmente nervioso, odiaba ver a las mujeres llorar, nunca sabía que hacer.
- A-arigato... - secó sus lágrimas y le dedicó lo que pretendía ser una sonrisa aunque solo le salió una mueca. Naruto se sonrojó sin saber por qué y carraspeo incómodo.
- B-bien... pues nos vamos, pero te llevaré en mi espalda para tardar menos ¿si? - las mejillas de la chica se sonrosaron pero asintió conforme. Él se agachó frente a ella para que subiera y cuando lo hizo volvió a sentir ese cosquilleo raro, pero esta vez por todo el cuerpo. ¿Qué demonios le pasaba?
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Sakura estaba sentada frente a los restos de la hoguera que aún emitían calor, miraba el leve crepitar de las ascuas con expresión aburrida. Hacía rato que había despertado, y aún se preguntaba como no había tenido miedo de que la degollasen mientras dormía. Extrañamente no se sentía amenazada por esa gente, bueno... Karin era otro cantar, pero dudaba que los otros le permitiesen hacerle algo. Era una situación muy poco ortodoxa, la verdad.
Cuando despertó ya había dejado de llover y ni Suigetsu, ni Karin, ni Juugo estaban en el lugar, Sasuke había dicho que partirían al alba así que supuso que habrían ido por provisiones. No sabía como tomarse el que la hubieran dejado sola con aquel adonis, o bien creían que ella era poca cosa o bien estaban demasiado seguros de la fuerza del morocho, y teniendo en cuenta que ni siquiera la habían desarmado sería seguramente la primera opción. Lo miró durante unos segundos recreándose la vista con su figura, ahora vestía unos impecables pantalones oscuros y un inmaculado haori blanco cubriendo su antes desnudo torso, 'que lástima' pensó. Intentó concentrar su vista en cualquier otra cosa, sin ningún éxito, al notar que de un momento a otro se le caería la baba.
- ¿No vas a escapar? - Sakura dio un respingo sobresaltada y se sonrojó al escuchar la voz de Sasuke. Mierda... ¿habría notado él que lo estaba mirando embobada?
- ¿N-nani? - Sasuke sonrió imperceptiblemente al notar el nerviosismo en su voz.
- Hmp... sabes como abrir los grilletes, lo hiciste en la mazmorra. Incluso me he hecho el dormido para que pudieses hacerlo con total libertad ¿No vas a huir? - el pecho le vibró cuando los oscuros orbes del moreno enfocaron los suyos. Sakura se sonrojó furiosamente al verse descubierta.
- Ah... eh... es que yo... yo sólo... - se dio un fuerte puñetazo mental al verse titubeando como una idiota – Es que tengo curiosidad – Sasuke tan sólo alzó una ceja indicando que se explicase – Bueno... el sello que había en aquella puerta es muy poderoso, tengo entendido que sólo se usa contra gente realmente peligrosa y cuando te vi... no se, me esperaba otra cosa... eres demasiado joven – 'Y demasiado guapo' pensó, Sasuke se sintió extrañamente halagado, aquello había sido como un piropo mal hecho aunque ella no lo supiese – Luego está Suigetsu que es un fenómeno, y la extraña energía que desprende Juugo a veces. No sé... parecen sacados de un experimento genético – concluyó con una risa nerviosa. Sasuke quiso reír por un instante, si ella supiera...
- Eres muy irresponsable. ¿No has pensado qué tu vida podía correr peligro? - aunque su cara era inexpresiva se podía apreciar un matiz de dureza en su voz, como si estuviese molesto. Y en cierto modo así era, esta chica le hacía pensar tonterías ¿a él qué demonios le importaba la suerte que pudiera correr?
- Ya, bueno... me lo suelen decir bastante – declaró encogiéndose de hombros – Y en cuanto a lo de correr peligro, no se... a lo mejor la locura de Suigetsu y Karin es contagiosa porque nunca he sentido que estuviese en peligro – Sasuke la miró sopesando seriamente la posibilidad de que se hubiera escapado de algún centro psiquiátrico. - Y dime Sasuke-kun ¿qué hiciste para acabar encerrado? - el moreno suspiró cerrando los ojos dejando claro que no hablaría y Sakura hizo un puchero. Sentía la necesidad de entablar una conversación con él, y pensó que quizá si ella hablaba primero le tendría la suficiente confianza como para hablar con ella. Total, si había sido encerrado con un sello de semejante calibre quedaba claro que no formaba parte del enemigo ¿no?. - Mi equipo y yo estábamos buscando a una chica secuestrada en aquel lugar – ese dato logró captar la atención del morocho haciéndola sonreír para sus adentros – Somo un escuadrón de ataque muy eficaz, venimos de Konoha y...
- ¿Has dicho Konoha? - Sasuke la miró con una chispa de ira en sus negros ojos, por un segundo a Sakura le pareció ver un destello rojo.
- A-así es – se sintió ligeramente amenazada por aquella mirada y bajó la vista. El moreno pensó que era una pena que la chica acabase de sellar su destino, en verdad la joven no le desagradaba, no del todo.
- Hmp – una sonrisa macabra cruzó sus labios haciendo que Sakura sintiese escalofríos. - Yo también estoy buscando a alguien – su sonrisa se ensanchó al ver la curiosidad en los ojos verdes, esa mujer era una verdadera imprudente. - ¿Qué tal si hacemos un trato?.
- ¿Qué clase de trato? -se inclinó levemente hacia él contenta de haberse salido con la suya. En menos de un segundo Sasuke apareció a tan sólo unos centímetros de ella cortándole la respiración y haciendo que se sonrojase hasta las orejas - ¿Q-qué... estás...? - él sonrío con soberbia ante esa reacción, siempre era igual con las mujeres.
Acercó sus manos a los grilletes que la apresaban y los soltó, ella frunció el ceño extrañada – Lucharemos – Sakura abrió mucho los ojos y la boca, a Sasuke le pareció una visión muy bella.
- ¿C-cómo?
- Te desafío a un combate, tengo entendido que vuestro código como guerreros os impide rechazarlos. A menos claro... que tengas miedo. - sonrió al ver la expresión de la pelirosa, ya la tenía.
- Sigue soñando - murmuró entre dientes – ¿Cuáles son las condiciones?
- Hmp... el combate durará cinco minutos, el primero que consiga herir al otro impone un pequeño castigo – la forma en que había pronunciado la última palabra hizo que le temblaran las rodillas – Sin posibilidad de retractarse ¿qué dices?
Sakura lo meditó unos segundos y luego se sonrojó ligeramente mientras extendía una mano hacia el morocho – Está bien... trato hecho – Sasuke saboreó una victoria anticipada y estrechó la mano que la chica le tendía. La obligaría a ir con él y la usaría como cebo, Konoha pagaría su afrenta de la forma más dolorosa posible, él mismo se encargaría de ello.
- Bien... comencemos – y con esas palabras desapareció del campo de visión de la ojijade.
Sakura comenzó a analizar los alrededores en busca de la presencia del moreno, el condenado era realmente rápido. Tras un par de minutos consiguió encontrarlo sobre la rama más alta de un frondoso y enorme árbol, cogió una cuchilla de su bolsa y la lanzó hacia ese lugar.
Sasuke saltó esquivando la cuchilla, descendió de rama en rama hasta llegar al suelo y justo cuando lo hizo tuvo que esquivar otra cuchilla. Rodó los ojos esperando que cambiase de táctica o sería demasiado aburrido, ya que era al menos diez veces más rápido que ella. Sonrió divertido cuando vio que ella lo miraba ceñuda, al parecer ya se había dado cuenta.
- Será... - estaba cabreada, se notaba a la legua que el muy bastardo no la tomaba en serio. Torció el gesto cansada de que la subestimasen pero después un brillo de diversión relució en sus ojos verdes. Era una ventaja que él hiciera eso, y gracias a la práctica sabía muy bien que debía hacer.
Alzó una ceja al ver como la chica se acercaba unos pasos hacia él andando tranquilamente, pero se puso en guardia al sentir como se detenía y cargaba su brazo derecho con una energía descomunal. A penas tuvo tiempo de reaccionar cuando la vio golpear el suelo con el puño destrozando por completo el claro en el que se encontraban.
- ¡Haz el jodido favor de ponerte serio! - aprovechó los pedazos de suelo y roca que se habían levantado para correr hacia él sin que la notase. Cuando llegó a su altura le lanzó un golpe que esquivó por poco, comenzó a perseguirlo lanzándole golpes mientras ascendían unos metros de roca en roca.
- Hmp... no está mal – estaba gratamente sorprendido, la chica era más fuerte de lo que se pensaba, y muy tenaz, esa maniobra de distracción le había pillado por sorpresa. Pero el tiempo se estaba acabando y debía acabar con la broma. Estaba a punto de agarrar su katana cuando un pequeño grito de la pelirrosa llamó su atención. Al girar vio como resbalaba con un pedazo de roca aún húmedo y se precipitaba al vacío sin remedio – Mierda... - si chocaba contra el suelo desde aquella altura se haría añicos el cráneo, y eso no era bueno. Se lanzó demasiado deprisa a por ella, pero no por que estuviera preocupado, era sólo que la necesitaba ilesa, nada más.
Justo cuando faltaba menos de un metro para tocar el suelo sintió como Sasuke la cargaba en brazos evitando que se estrellase contra el suelo. Se agarró a su cuello y sonrió sin que él la viese mientras ejercía un poco de presión con los dedos. Don egocéntrico había picado el anzuelo.
Sasuke suspiró aliviado en cuanto sus pies tocaron suelo firme, iba a preguntarle si se encontraba bien cuando la escuchó reír levemente – Eres mi héroe Sasuke-kun – frunció el ceño ante el tono claro de burla de Sakura, fue entonces cuando sintió algo de dolor en el cuello. Llevó dos dedos hasta la zona y notó un liquido caliente, era sangre. Notó también las marcas de sus uñas, se las había clavado, por lo tanto... le había herido... y él... había perdido.
- Me... me has engañado – estaba estupefacto. La ojijade se separó de él negando con la cabeza.
- Te has engañado tú sólo Sasuke-kun, por subestimarme. ¿En serio crees que hubiera llegado hasta donde he llegado permitiéndome resbalar con una estúpida piedra? - se sentía como un idiota, no podía creer que 'él' hubiera caído en un truco tan tonto como ese. La vio reír nuevamente mientras daba saltitos como una niña - ¡Sí! ¡Lo logré! ¡He ganado, he ganado!.
Quien le conociera se daría cuenta de que Sasuke tenía los ojos ligeramente más abiertos de lo normal, y es que por más que lo intentaba no podía salir de su estupor . No sabía si reír por haber caído ante esa estratagema o llorar por su orgullo herido. Su cuerpo decidió por él cuando una involuntaria y apenas perceptible sonrisa se apoderó de sus labios.
Cuando se percató de que llevaba un rato saltando como una niña pequeña ante la mirada del azabache se sonrojó hasta la raíz del pelo y paró en seco – L-lo siento.
- Hmp... bien, lo prometido es deuda, me has ganado y tienes que imponerme tu castigo. - le había salido el tiro por la culata, pretendía engañarla y había sido al revés. Pero él era un Uchiha, y los Uchiha anteponían el honor por encima de todo así que cumpliría su palabra, ya encontraría otro modo de joder a Konoha. Alzó la cejas al ver como se mordía el labio inferior avergonzada y hacía círculos en el suelo con el pie izquierdo.
- Em... bueno, verás yo... quiero ir con vosotros – suspiró cuando vio la incomprensión en los ojos ónice de Sasuke – Es que ya he terminado con mi parte de la misión, la chica está a salvo y nadie está herido así que... supongo que no importará si te ayudo a encontrar a la persona que buscas. Así podré pasar más tiempo contig... ¡con vosotros! - Kami... estaba delirando y lo sabía, el muy maldito la ponía nerviosa.- ¡Pero no pienses nada raro! Es sólo que creo que puedo aprender mucho de vosotros, de vuestras cualidades físicas. Quiero decir... que puedo progresar como médico. Claro que antes debería decírselo a mi equipo.- se golpeó mentalmente, estaba quedando como una retrasada y la cara del moreno lo demostraba.
'No puede ser verdad' pensó Sasuke mientras volvía a abrir los ojos ligeramente. ¿Era su día de suerte o que coño pasaba aquí? Se lo acababa de poner en bandeja. - Claro, no es problema.
- ¿E-en serio? ¿Puedo ir con vosotros? - al verle asentir soltó una risita histérica y se colgó de su cuello - ¡Arigato Sasuke-kun! - él no supo que hacer, no correspondió el abrazo pero tampoco se quitó, el cuerpo femenino pegado al suyo le hizo sentir raro e incómodo. Sakura se apartó como si hubiese abrazado una antorcha al oírlo carraspear – Perdón – se disculpó acalorada. Recordó de pronto una cosa.
- ¿Qué se supone que haces? - preguntó extrañado. Sakura le había rodeado y se había situado tras él mientras tiraba de la parte superior trasera de su haori.
- ¿Tú qué crees? Voy a curarte, las uñas están llenas de bacterias y se te puede infectar. ¿Puedes agacharte un poco ? No veo bien.
- Ni hablar – rodó los ojos ante su tono tan hostil.
- Sasuke-kun si no te agachas me veré en la obligación de agacharte yo – Sasuke suspiró y se agachó frente a ella, no porque la dejase ganar sino porque no le apetecía discutir, y que se le infectasen las heridas aún menos.- Gracias. - colocó las yemas de los dedos sobre las heridas y comenzó a emanar una energía verdosa. Las heridas fueron cerrándose poco a poco, pero aún después de que cicatrizasen siguió acariciando la piel del moreno.
Sasuke cerró los ojos ante el contacto de los dedos de Sakura, era bastante agradable. Sus dedos transmitían un calor reconfortante para alguien tan frío como él, incluso estaba comenzando a relajarse. Era molesto admitirlo pero le hacía sentir más en paz de lo que había estado en mucho tiempo.
- ¿Interrumpimos jefe? - la inesperada voz de Suigetsu les hizo separarse de golpe.
- Hmp... - Sasuke tuvo una sensación de deja vu ante la interrupción del peliblanco.
- ¿Qué demonios ha pasado aquí? -la voz de karin sanaba sorprendida, fue cuando se dieron cuenta del verdadero estado de aquel lugar. Era un auténtico desastre, parecía que había sido arrasado por un ciclón.
- Nada ¿ya está todo listo? - la pregunta iba dirigida al grandote, el cual asintió – entonces partimos de inmediato. Os informo que Sakura viajará con nosotros durante un tiempo.
- ¡¿Qué?! - los oídos de todos los presentes se resintieron ante el agudo grito de la pelirroja. - Será un chiste, la pelo de chicle no puede venir con nosotros.
- Pues será mejor que te acostumbres zanahoria porque así va a ser. -Suigetsu soltó una carcajada ante la respuesta de Sakura y puso una mano en su hombro.
- Así se habla Sakura-chan – el peliblanco sonrió para sus adentros al ver como su jefe miraba fijamente la mano que reposaba en el hombro de la ojijade, y no digamos la cara de Karin, que era un auténtico poema.
- Hmp – se giró y comenzó a caminar, se sentía molesto sin ningún motivo - Antes de seguir con nuestro camino daremos un pequeño rodeo, así que dejaros de estupideces y larguémonos. - todos siguieron al morocho. Sakura y Karin peleaban mientras Suigetsu se moría de la risa, incluso Juugo tenía una leve sonrisa ante la agudeza verbal de la pelirrosa.
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¡¿Qué estás prometido?! - Xiitah tenía la boca abierta, mientras que Shino comía su desayuno muy tranquilo y Kiba sonreía socarrón al verla – Joder... es increíble... un compromiso concertado... ¡es totalmente arcaico! ¡Ni siquiera en mi tribu se hacen ya esas cosas! - Xiitah no podía creer lo que estaba escuchando.
Tras pasar la noche allí y quedar claro que no era una enemiga, había pasado de ser prisionera a algo así como una invitada. No había parado de discutir con el chico perro ni un minuto pero al menos la habían desatado y podía moverse con cierta libertad. Estaban desayunando mientras hablaban, y a veces gritaban, de cualquier cosa cuando Shino le soltó la bomba.
- Por lo menos conocerás a tu futura esposa ¿no? - quizá había aceptado casarse porque la conocía y le resultaba atractiva.
- No – la cara de Xiitah volvió a desencajarse ante esa respuesta tan concisa.
- ¡Shino-kun! ¡¿Me lo estás diciendo en serio?! - kiba estalló en carcajadas ante su estupefacción - ¡Tú cállate chucho! - le gritó, pero eso sólo consiguió que el castaño riera más fuerte – Idiota...
- Vamos gatita tranquilízate, no deberías alterarte tanto, a fin de cuentas al propio Shino parece no importarle – le dijo mientras lanzaba un trozo de carne a Akamaru y este lo cogía en pleno vuelo.
- Es que... no lo entiendo. Shino ¿por qué te atas a un compromiso sin amor de esa manera? ¿Qué pasa si las cosas entre vosotros no funcionan? - Xiitah se sentía desubicada, aunque lo que de verdad la desconcertaba era que a Shino realmente no le importaba casarse en esas condiciones.
- Amor... - repitió Shino – No te ofendas pero ese concepto está sobre valorado, especialmente para alguien como yo – Xiitah iba a replicar, pero el de gafas continuó hablando – Soy un Aburame, y los Aburame siempre hemos tenido especialmente difícil el encontrar una pareja. Así que este es sólo un medio de perpetuar el clan sin demasiadas complicaciones. Y si las cosas entre mi futura mujer y yo no funcionan... no importa, cumpliré con mi obligación igualmente. - la cara de Xiitah era un poema ¿de verdad este personaje pensaba así o es que se pinchaba algo?
- S-sigo sin entender por qué te has rendido de esa manera... - Shino suspiró resignado.
- Supongo que lo entenderás mejor si te lo enseño... ¿ves esa mosca de ahí? Observa sus ojos – Xiitah así lo hizo, eran redondeados y rojos, comunes en una mosca – Ahora mírame a mí – Cuando volvió a fijar su atención en Shino por poco se cae al suelo del susto. Se había quitado las gafas de sol y donde deberían haber unos ojos normales, provistos de iris y pupila, habían dos orbes redondeados y rojizos como los de la mosca. - ¿Ves? Esa es la reacción que suelo provocar en las mujeres, no sois muy amantes de los insectos – Xiitah no sabía que decir, se había quedado muda de la impresión, pero entonces lo sintió, sólo durante un segundo pero ahí estaba. Era dolor, Shino sentía dolor, y ella conocía perfectamente esa clase de dolor, estaba segura de que a ese chico le habían roto el corazón.
- No...¡no! - se levantó de golpe con los ojos humedecidos, era tan injusto - ¡No puedes rendirte Shino-kun! No es justo que te condenes a una vida así de triste, estoy segura de que en alguna parte hay una chica a la que le gusten los insectos, o que simplemente no le importen tus ojos, bien mirado hasta tienen su encanto – ambos jóvenes estaban alucinando ante la vehemencia con la que hablaba, Shino sonrió volviendo a colocarse las gafas de sol.
- Gracias por tus palabras, eres muy amable, pero ya lo tengo decidido – Xiitah boqueó como un pez buscando algo más que decir, pero al no encontrarlo simplemente suspiró y volvió a sentarse. Porque le entendía, no compartía su opinión pero la respetaba, porque ella sabía muy que tan doloroso era que te rompiesen el corazón, y entendía que no quisiese volver a arriesgarse.
Kiba estaba anonadado y agitado, anonadado por el comportamiento tan apasionado de la joven al defender su postura, y agitado porque esa faceta suya la hacía ver increíblemente... sexy. Estaba comenzando a no gustarle la dirección de sus pensamientos con respecto a esa chica.
Acababan de terminar de recogerlo todo cuando alguien atravesó la puerta dejando un rastro de hojas a su paso.
- ¡Kakashi-sensei! - kiba sonrió al verlo llegar, ya se estaban tardando.
- Hola chicos... ¡oh! ¿Pero qué tenemos aquí?– su único ojo se enfocó en la dama que estaba sentada en el sofá - ¿Y tú quien eres preciosa? - Xiitah se sonrojó cuando Kakashi se sentó a su lado y le cogió las manos.
- Ah... em... s-soy Xiitah – miró a Kiba en busca de ayuda pero este tan sólo los miraba con el ceño arrugado, repentinamente enfadado.
- Que bonito nombre, es el idioma de las montañas ¿no? Si no mal recuerdo significa guepardo ¿verdad? - sonrió bajo la máscara al notar los celos emanar del cuerpo del castaño y se arrimó más a la joven.
- ¡Sí! ¿Cómo lo sabe? -era extraño que alguien que vivía tan lejos supiera algo sobre ese idioma.
- Bueno, siempre he encontrado interesante nutrirme con otras culturas, y háblame de tú preciosa, o me harás sentir muy viejo – la joven rió al percibir que el peliplateado tan sólo jugaba, sin ninguna intención oculta. Sólo Shino se percató de que Kiba parecía que iba a ponerse a ladrar en cualquier momento, negó con la cabeza divertido.
- Are are, basta de tonterías. Kakashi-sensei ¿donde están Naruto y los demás? - el maestro se puso entonces serio.
- ¿Es que no están aquí? - los dos jóvenes negaron, haciéndole fruncir el ceño y soltar a la chica. - Eso no es bueno, ya deberían haber llegado.
- Pensábamos que estabais juntos, y que la tormenta de la noche os había retrasado.
- Me temo que no es así joven Shino, Naruto, la chica y Sakura ya deberían estar aquí, a Sai lo mandé a por refuerzos -Shino asintió, si Kakashi había solicitado refuerzos la cosa debía ser realmente seria. - No tenemos más remedio que ir a buscarles, parece ser que esta zona está siendo más concurrida de lo normal. Hace apenas una hora que me encontré con un grupo de hombres que trasladaban a una prisionera a Kami sabe donde.
- ¿U-una prisionera? - Xiitah se levantó del sofá, de pronto sentía una opresión en el pecho.
- Así es preciosa, era una mujer muy bella. Tenía un largo y ondulado cabello blanco, como la nieve, y llevaba un traje azul típico de estas montañas muy bonito. Ahora que lo pienso se parecía mucho a ti. - la joven sintió como el suelo empezaba a moverse bajo sus pies.
- ¡Xiitah! - el castaño a penas tuvo tiempo de cogerla cuando casi cae al suelo – Xiitah ¿qué ocurre? - preguntó sentándose en el sofá con ella a su lado, sintió un nudo en la garganta cuando los felinos ojos le miraron brillantes por las lágrimas. Incluso Akumaru soltó un lastimero gemido al verla.
- Es mamá... es mi madre Kiba – escondió la cara en el pecho del castaño, el cual se sonrojó atinando sólo a acariciarle la cabeza. Se sentía estúpida, su madre había estado muy cerca y ella no la había notado por estar peleándose con el joven que intentaba consolarla con bastante torpeza.
- Tr-tranquila... todo saldrá bien – musitó nervioso, nunca había sido muy diestro con eso de consolar a las mujeres, no de esa manera al menos.
- Iré a salvarla – intentó levantarse pero Kiba no le dejó.
- ¿Qué demonios estás diciendo? Es una locura que vayas tú sola.
- P-pero no puedo dejarla, no ahora que la he encontrado. - a fin de cuentas se había marchado de su tribu sin dar explicaciones para encontrarla.
Kakashi meditó la situación durante unos segundos, su prioridad era encontrar a Naruto y Sakura, que seguramente estarían custodiando a la chica, pero su moral no le permitía dejar a Xiitah y a su madre a su suerte. - Bien, esto será lo que haremos – esperó a tener la atención de todos para continuar – Como bien ha dicho Shino la tormenta puede haber retrasado a Naruto y Sakura, de modo que en primer lugar iremos a por la madre de Xiitah. No estaban lejos así que si nos damos prisa podemos darles alcance. No eran demasiados pero si las cosas se ponen feas lo siento por ti, pero no tendremos más remedo que esperar a los refuerzos – Xiitah no estaba conforme pero asintió, no pondría en riesgo la vida de su madre.
- Está bien – miró a kiba, que le regaló una sonrisa, y a Shino, que le hizo un gesto con la cabeza. Akamaru se acercó a ella lentamente frotando su cabeza contra su muslo, haciéndola sonreír – Gracias Akamaru, esto debe estar costándote parte tu orgullo canino – el can tan sólo gruñó levemente mientras se dejaba acariciar las orejas por la chica.
- Entonces está decidido – todos empezaron a salir de la cabaña menos Kakashi, que sacó un pergamino. Lo extendió en suelo y se mordió el pulgar dejando caer un par de gotas de sangre sobre el papel. En cuanto cayeron una luz emergió del papiro dando paso a un pequeño can de color canela. - Pakun, ya sabes que hacer, quédate aquí por si acaso alguien regresa – con un asentimiento del animal Kakashi desapareció por la puerta.
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Naruto comenzaba a preguntarse si la causa de su mala suerte sería la pelinegra, porque todo le salía especialmente torcido desde que la chica entró en su vida. Y mira que él mismo reconocía que podía llegar a ser realmente torpe a veces.
Había estado corriendo durante un rato intentando concentrase en el camino, pero le había resultado casi imposible. Tener a Hinata sobre su espalda le ponía muy nervioso y le hacía sentir el cuerpo raro. Cosa que no entendía, porque había cargado a otras mujeres, incluida Sakura, y nunca le había pasado algo parecido. Pero eso no fue lo peor, lo peor pasó cuando saltaba de roca en roca por un cenagal. Hinata debía haberse asustado ante el ajetreo porque de pronto soltó un jadeo y le agarró con más fuerza. Sintió entonces los redondos senos de la chica apretarse demasiado contra su espalda, y un pequeño latigazo sacudió su entrepierna haciéndole perder el equilibrio. Lo único que pudo hacer fue girar en pleno vuelo para aterrizar sobre el charco de lodo más pequeño, aún así ambos acabaron llenos de salpicaduras.
Ahora se encontraba sentado junto a un lago donde habían ido a parar, con cara de pocos amigos y la morena enfrente suyo sin saber por donde iban los tiros, ambos de barro hasta las cejas.
- ¿Y bien? Sigo esperando tu explicación Hinata-chan dattebayo... - Hinata suspiró resignada.
- Está bien Naruto-kun, te lo prometí – cogió una bocanada de aire para darse valor y continuó hablando – Verás hace unos siete años iba caminando con mi madre por una aldea a la que habíamos ido de visita, en la frontera del País de la Niebla y el País del Fuego. Se celebraba una fiesta y algunos Hyuga habíamos sido invitados. Caminábamos pasando el rato en nuestro 'momento de chicas' como ella le llamaba – aunque su voz sonaba triste su sonrisa no abandonó sus rosados labios en ningún momento. El rubio la escuchaba con atención, ya no se sentía enfadado. - Hanabi, mi hermana, era demasiado pequeña, así que se quedó con oto-san. Estábamos en las afueras del pueblo cuando un grupo de personas nos increparon, ni siquiera recuerdo sus caras. Sólo que mamá me empujó y caí por un terraplen hasta llegar al río, al caer al agua me golpeé la cabeza con una piedra. Lo último que vieron mis ojos antes de despertar en el hospital, fue una luz brillante y hermosa que se acercaba a mi. A partir de ahí... bueno... yo...- no sabía como seguir sin parecer una chalada.
- ¿Tú qué Hinata-chan? - le animó el rubio deseoso de saber más.
- Pues... yo... t-tengo visiones – cerró los ojos con fuerza, ya lo había dicho. Sin embargo no recibió respuesta alguna, cuando miró a Naruto este tenía cara de andar perdido.
- ¿Visiones? ¿cómo los enfermos mentales? - a Hinata le escurrió una gota de sudor por la sien.
- N-no Naruto-kun, eso son alucinaciones, yo... puedo ver el futuro – lo miró con precaución, durante unos segundos su cara siguió con la misma expresión, pero poco a poco se fue poniendo azul.
- ¿El... futuro? - preguntó con un hilo de voz. La morena suspiró, entendía esa reacción, a ella le pasó igual cuando tuvo su primera visión.
- Así es Naruto-kun, a veces t-tengo visiones del futuro. No suelen ser muy claras, y no las puedo controlar, pero vale la pena hacerles caso. - empezó a juguetear con sus dedos no sabiendo si había hecho bien en contárselo.
- Y antes... cuando me pediste que fuésemos por otro camino... ¿tuviste una de esas visiones? - la chica asintió lentamente - ¿Y que fue lo que viste?.
- Ha-había mucha sangre y... y te herían, yo... me asusté mucho, por eso me puse así – Hinata agachó la cabeza esperando cualquier cosa, cualquiera menos oírlo reír como un loco.
- ¡Hinata-chan eres genial dattebayo! -la morena le miró sorprendida, el sólo sonreía de oreja a oreja.
- ¿N-no tienes...m-miedo?
- ¿Miedo? ¿Yo? Pero si es genial Hinata, puedes ver el futuro y ayudar a las personas, como a mí. Supongo que te debo una, puede que me hayas salvado la vida -le guiño un ojo haciéndola sonrojar. - Oye... ¿y qué pasó con tú mamá? - se arrepintió de hacer esa pregunta en cuanto vio un velo de tristeza cubrir los ojos opalinos.
-Pues... no lo se – Naruto arrugó el entrecejo confuso – Todos creen que murió aunque nunca encontraron su cuerpo, y supongo que es así, si no ya habría venido a buscarnos ¿no? - el rubio no supo que decir, pero ella volvió a sonreír – Aunque a veces tengo la sensación de que sigue viva en alguna parte, lo siento aquí – llevó las manos al centro de su pecho y lanzó una risa sin gracia. - Es una tontería ¿verdad?
- No lo es Hinata-chan, las personas que amamos y nos aman siempre estarán con nosotros, y si tú sientes que tu madre aún vive quizá sea así. No te rindas dattebayo – Hinata sintió su corazón latir muy deprisa ante las palabras del rubio y el brillo que emitían sus ojos azules.
- Arigato Naruto-kun - la sonrisa que le dedicó consiguió perturbarle las entrañas, apretó las manos con fuerza intentando frenar el impulso de abrazarla.
Pasaron unos minutos sin saber que decirse hasta que Naruto habló. - Hinata-chan iré a dar una vuelta por los alrededores, no tardaré, tú espérame aquí ¿de acuerdo? - con un asentimiento de la morena desapareció entre los matorrales.
Cuando se quedó sola suspiró aliviada, Naruto la ponía muy nerviosa. Un olor a lodo llegó hasta su nariz que se arrugó instantáneamente, estaba cubierta de barro que asco. Se levantó y caminó con paso tranquilo hasta la orilla del lago. Naruto había dicho que daría una vuelta por los alrededores pero supuso que tardaría lo suficiente como para darse un remojo además de lavar su vestido.
Se introdujo en el agua hasta que le llegó a las rodillas y cerró los ojos, segundos después pequeñas esferas de agua se elevaron en el aire y comenzaron a girar a su alrededor. Estas se acercaron a su cuerpo y comenzaron a eliminar las manchas de lodo, en apenas un par de minutos su vestido volvía a ser blanco y deslumbrante. Sonrió satisfecha y se desvistió, dejando la ropa sobre una enorme roca. En cuanto se sintió libre de hacerlo hundió su cuerpo en el agua.
Naruto corría de regreso al lugar donde había dejado a Hinata, en realidad lo de ir a dar una vuelta había sido una escusa para poder tranquilizarse, y de paso había aprovechado para asearse un poco. Estaba seguro de que las sonrisas de Hinata tenían magia porque a él le volvían tonto de más. Llegó al lugar donde debía estar la chica pero no encontró a nadie, estaba empezando a desesperarse cuando una suave risa femenina llamó su atención. Fue hasta el origen del sonido y se asomó tras una roca enorme, el aire escapó de sus pulmones cuando lo hizo.
Hinata estaba sumergida hasta la cadera, un par de centímetros debajo del ombligo. Su cuerpo estaba perlado de gotas de agua y mechones de su cabello húmedo caían hacia delante tapando la mayor parte de sus pechos. Aún así la parte expuesta se veía pálida, suave y redondeada, Naruto sintió como si estuviese dentro de un volcán, y el latigazo que sacudió su entrepierna esta vez fue más fuerte. Era la visión más hermosa y excitante que había contemplado en toda su vida. Ella reía y jugaba con pequeñas esferas de agua que se movían a su alrededor, como si bailasen con ella.
Al moverse intentando verla más de cerca hizo un ruido que la alertó, sus opalinos y sorprendidos ojos se enfocaron en los suyos. Tras unos interminables segundos Hinata se sonrojó y se hundió en el agua dando un grito que le hizo salir del trance.
- ¡L-lo lo siento! ¡No he visto nada lo juro! ¡Ha sido sin querer Hinata-chan dattebayo! - sentía las marcadas mejillas a punto de estallar, era un auténtico imbécil.
Hinata no se movió de su sitio hasta que estuvo segura de que Naruto ya no miraba, entonces salió del agua y se vistió tan rápido como pudo. Caminó hasta donde se encontraba el rubio, que se sentía incapaz de mirarla. Mordió sus labios sonrojada y molesta consigo misma, se sentía como una pervertida porque la forma en la Naruto la había mirado le había gustado. Se le había hecho un nudo en la garganta y había sentido una presión en el bajo vientre, todo le había parecido agradable y estimulante.
Al ver que la chica no tenía intención de abofetearle se atrevió a mirarla por fin. Su vestido ahora era blanco y realzaba su figura, carraspeó sin saber que hacer. - H-hinata t-te juro que no... fue un accidente yo... no quise espiarte. Lo siento – se le veía tan mortificado que no fue capaz de reclamarle nada.
- N-no pasa nada Naruto-kun, ha sido sin querer, tan sólo... p-procura tener más cuidado – le regaló una tímida sonrisa intentando aliviar la tensión del ambiente, pero pareció servir de poco.
Naruto pensaba una forma de menguar la incomodidad cuando su estómago rugió con fuerza. Se miraron un instante antes de reír a carcajadas. - Es que no he desayunado y... - se rascó la nuca avergonzado.
Hinata sonrió comprensiva, de hecho ella también estaba hambrienta – No te preocupes ¿Qué tal si buscamos algo para comer? Debe haber algo comestible por aquí.
- Buena idea, creo haber visto un árbol frutal cerca de aquí – con una última sonrisa cómplice ambos se dirigieron hacia donde señalaba el rubio. Lo mejor por el momento era olvidar ese pequeño y excitante incidente.
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- ¿Está seguro de que no será peligroso señor? - un hombre vestido de negro con una máscara de mono se escuchaba nervioso.
- ¿Crees qué me importa en lo más mínimo si resultará peligroso o no? Lo que le ocurra a esa mujer me trae sin cuidado.
- Pero Danzou-sama, ¿no sería mejor esperar a que?– Danzou le interrumpió golpeando el suelo con el bastón.
- ¿Me estás cuestionando? - la mirada que le dedicó a su subordinado le hizo sudar frío.
- N-no señor.
- Bien, porque no tenemos tiempo, ese maldito Uchiha me lleva la delantera. Ahora lárgate y tráemela lo antes posible. - le dio la espalda al otro sujeto mientras observaba por la ventana el espantoso clima.
- Como ordene señor – el enmascarado desapareció con esas palabras.
Danzou rió maquiavélicamente cuando se quedó solo. - Me vas a resultar realmente útil, Uzumaki Kushina.
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¡Fin del capítulo cuatro! Espero que os haya gustado jejeje prometo esmerarme más en el siguiente y mandar a hacer puñetas las preocupaciones. Por cierto por si alguien no se a enterado el texto que aparecía entre /-/ era la visión de Hinata.
Reitero mi petición acerca de los reviews e insisto en daros las gracias a los que me habéis apoyado ;3. Paso a contestar reviews:
· Sakura1983: ¡Gracias xiki! Por supuesto que hay más intrigas jejeje y te recomiendo el siguiente capi especialmente, ya leerás por qué. ¡Un besaco!
· Guest (es que no has puesto nombre XD): ¡Muchas gracias! No queda mucho para que se sepa que trato hizo Kushina, y que dio a cambio jeje. Sip Naruto empieza a sentir cositas y sip Sasuke no es tan prepotente, aunque va a dar más de un dolor de cabeza créeme. ¡Hanna está viva! Y tendrá un papel importante en la historia, para lo demás te recomiendo que sigas leyendo muajaja. Gracias por el review, ¡un besete!
· Sakima: ¡Muchísimas gracias! No te preocupes por el detalle de la cuenta, me alegra mucho que te guste la historia y me has animado mucho en serio. Aquí tienes la continuación, espero que la disfrutes. Los papis de Naruto están vivitos y coleando, y tengo más sorpresitas preparadas por ahí ;3. ¡Un besete!
· Hola: Y sin favor jeje aunque no sé lo que me querías poner, espero que algo bueno ;3.
· Luna: ¡Gracias por el review! Pronto se sabrá el sexo del bebé, que ya lo tenía pensado jeje espero leer tu review cuando se sepa. ¡Un besete!
· Marguiwini: ¡Cukita muchas gracias! Ahora ya entiendo lo de la 'L' jajaja. Me alegra haberte dejado con la intriga, y ya verás lo que pasa con la mamá de Hinata-chan.¡Un besico!
· Whitecloud87: ¡Gracias por el review! Aquí traigo el capi, lo único que te puedo decir es que Kushina ha sido un poco mala y ya se sabe como es el karma jeje pero tranqui que esto no es un drama ;3.
Hasta aquí por el momento, ¡besetes y abrazos!
~Nune-chan~
