Los personajes le pertenecen a Stephanie Meyer yo solo los utilizo para mi historia
Hola, gracias y les deseo también un feliz año nuevo! Ojala este 2013 sea un bueno año :D
ALEXANDRACAST: Jaja en parte tienes razón :p Feliz año nuevo(:
Ashlee bravo 199981: Esta un tanto confundido pero no quiere irse, espero te guste este capítulo, Feliz año nuevo (:
SharitoSD: Muchas gracias e igual te deseo un feliz año nuevo, besos (:
ISACOBO: Gracias! Si bueno los dos han exagerado un poco, espero te guste lo que sigue, feliz año nuevo (:
Isabella-vulturi123: Gracias, feliz año nuevo (:
Tellus: Si jaja mala combinación, muchas gracias, igual feliz año nuevo que la pases bien :D
Vale-Misty Cullen: Hola! Muchas gracias igual (: Si un poco de drama por aquí. Feliz año nuevo. Besos y suerte (:
Capítulo 23: Hormonas
Bella POV
Alice no tardo en salir. Estaba echa un desastre. Fui al baño lave mi cara y limpie el maquillaje caído ¿Qué debía hacer?
Moví mis dedos nerviosa ¿Cuánto le faltaba a Edward? Acaricie mi vientre tratando de tranquilizarme.
-Tranquilos bebes su papá no los dejaría- les susurre a mis hijos… el problema era que no estaba segura si me dejaría a mi ¿Se iría a Nueva York? Respire varias veces para no soltarme a llorar. No quería que me encontrara mal.
Desde que me entere que estaba embarazada no había pasado tan tiempo separada de Edward. De repente escuche el sonido del timbre ¡Edward estaba aquí!
Lentamente camine hacia la puerta ¿Qué debía decir primero? Dios debía tranquilizarme o terminaría desmayada con apenas un hola de Edward. Abrí la puerta un tanto temblorosa.
Edward se encontraba delante de mi tan hermoso como siempre pero con una mirada vacía y sin su tierna sonrisa. No estaba bien.
-Ho-hola… pasa- dije trabada.
-Gracias- contesto serio. Caminamos en silencio hasta la sala de Alice. –Nunca había estado en casa de Alice, es original- dijo normal observando la casa.
-¿Por dónde deberíamos comenzar?- pregunte nerviosa. Edward suspiro y me miro atentamente. Por un momento sentí de nuevo su mirada de amor. Nos sentamos para conversar mejor, estaba a unos centímetros de mí y se sentía tan lejos.
-Primero que nada creo que debería contarte lo de la oferta de trabajo- dijo con una mueca. No pude más que asentir, ya que no sabía que contestar.
-Me lo ofrecieron hace una semana o menos. La verdad que me pareció una estupenda oferta-. Sentí como mi cuerpo se tensó. –Pero la descarte rápidamente, toda mi familia está aquí, tu estas aquí. No pensé en aceptarla pero aun así me dieron un tiempo para decir mi decisión. Y si por un momento llegue a pensar en aceptarla tú estabas incluida en sus planes. Aun así no te haría viajar con el embarazo Bella así que por eso no creí que sería necesario decírtelo. Cuando llamo Tanya fue solo para saber si acepte, a ella también le ofrecieron un puesto en Nueva York pero jamás pensé en algo relacionado con ella-.
-Bueno ahora que los explicas así se ve sin importancias pero hubiera sido exactamente así si me lo hubieras comunicado antes. Me haces sentir fuera de tus planes. Es algo importante y si soy tu pareja, debería saberlo ¿No? Aunque tú lo rechazaras-.
Edward bajo la mirada avergonzado.
-No lo mire de esa manera, puede que me equivocara también ¿Pero tú no confías en mí?-
-¡Claro que confió en ti! Solo me cegué en ese momento. Estoy tan sensible y me deje llevar. Me estoy poniendo gorda, fea ¿Cómo vas a quererme en tus planes?- dije ya con lágrimas en los ojos -¡Y aparte de todo llorona!- exclame ya desesperada.
Edward me observo con cierta chispa de diversión ¿Qué?
-Caramelito tu estas muy lejos de acercarte a ser fea, y estas engordando por los bebes ¡Después regresara tu figura! Nada de eso influye y aunque tuvieras veinte kilos más te amaría Bella. Ahora no se lo que quieres ¿Quieres espacio?-
-Yo no te quiero perder Edward pero si deseas ese empleo lo entiendo. Es un gran empleo-.
Edward me sonrió tiernamente y se acero a mí para abrazarme.
-Somos unos tontos, no tiene sentido alejarnos cuando sentimos esto ¿Por qué deberíamos separarnos? Aparte tenemos otros dos buenos motivos para estar juntos- dijo acariciando mi vientre.
-¿No vas a dejarme?- pregunte como magdalena llorando nerviosa.
-Nunca Bella al menos de que tú me lo pidas, bueno y que tus hermosas hormonas no influyan- dijo riendo. Sentí por fin que podía respirar aliviada. Hasta pude reírme de su pésimo chiste.
-Gracias por perdonar a esta embarazada exagerada- dije mirándolo directamente.
-A fin de cuentas es mi culpa que estés embarazada. Y también gracias por perdonarme a mí- bromeo. Después se acercó lentamente a mí para darme un beso lleno de amor. Había extrañado esos labios aunque fuera un día. Lleno mi cara de leves caricias tranquilizadoras. Cuando nos alejamos nos quedamos en silencio disfrutando de nuestra pequeña reconciliación.
-Aún falta mostraste la otra cosa que te he ocultado, que me tenía nervioso-.
¿Qué? ¿Había más? No recuerdo que mencionara nada más.
-¿Algo malo? Que ya te había perdonado…-
-Para mí no es malo, al contrario espero lo mires igual- dijo con una sonrisa. Últimamente no sabía que era malo para Edward. Esperaba no fuera nada importante.
-¿Vamos?-
-¿Tenemos que ir a algún lugar para eso?- pregunte sorprendida.
-Si señorita, tenemos nosotros que ir a ello- dijo burlón. Creo que andaba de buen humor.
-Por cierto… Te amo- susurre sintiéndome sonrojada. Edward me tomo en sus brazos para darme un muy demostrativo beso. No tarde en sentir su lengua rozando mi labio para profundizar el beso. Cosa que tenía más que aceptada.
-Yo también preciosa- me dijo entre besos. Ya comenzaba a sentir la falta de aire y Edward se alejó agitado.
-Sera mejor que nos vayamos-. Asentí mordiendo el labio, nerviosa.
Salimos de la casa en silencio. No tenía idea de a donde me llevaba Edward, iba muy concentrado en el camino.
-¿Ya?- pregunte impaciente.
-Pronto- dijo riéndose de mí.
Estábamos en una avenida muy bonita, con grandes casas y se notaba costosas. Edward detuvo el carro al final de la calle donde se encontraban tres grandes casas con muchos árboles adornando.
-Bienvenida a nuestro nuevo hogar-
-¿Qué?-
Edward se bajó y abrió la puerta para mí. La casa que se encontraba delante era hermosa, de dos pisos y se podía apreciar un enorme jardín. Combinada con blanco y negro.
-Es enorme- susurre sorprendida. Edward me tomo de la mano para que caminara, me encontraba un poco ida.
-¿Por eso ofreciste nuestra casa para la cena de navidad?-
-Exacto, lo entendiste rápido- dijo bromeando. Saco una llave de su bolsillo y abrió la casa. Nuestra casa.
Primero se encontraba un salón pequeño donde se divida con varias entradas y unas escaleras. Primero fuimos a la entrada de lado izquierdo. La cocina, era de color negro con gris muy moderna. Aun le faltaban unos muebles pero era increíble. Contaba con una puerta al final supuse llevaría al patio trasero. Después volvimos para ir por la entrada del frente donde supuse seria la sala, era amplio con grandes ventanas que dejaban ver la hermosa piscina ¿Piscina? ¡Genial! Por ultimo del lado derecho estaba un pequeño salón, que podía convertirse en oficina o sala de juegos. Y contaba con un baño para visitas junto a las escaleras.
-¿Va bien?- me pregunto Edward sonriente.
-¿Bien? Es estupenda, tan grande- dije emocionada. Subimos al segundo piso que tenía un enorme pasillo con cinco puertas, una de ellas era un baño. Las demás habitaciones vacías.
-Los bebes tendrán su propia habitación y hasta tendremos espacio para más- comento. ¿Más?
-Estoy tan sorprendida Edward no lo esperaba ¿Una casa?- considerando que no estábamos casados… Bueno damos los pasos al revés. Primero me embarace luego fuimos novios. Luego la casa ¿Después casarnos?
-Te amo- agregue al final abrazándolo –Gracias, los bebes también dicen gracias-.
Después de ese lindo día, en el que nos reconciliamos y me dio una enorme casa nos alistamos para tenerla preparada en navidad. Podía decir orgullosa que lo logramos. Se miraba perfecta con todos los adornos navideños y las luces de colores. Amueblamos la casa con nuestros gustos, por suerte no tuvimos muchas diferencias, solo en la cama… Yo quería una cama normal, él quería una cama ¡Gigante! Gano él. Argumento que cuando los niños crecieran podían llegar corriendo y subirse a la cama, teniendo espacio suficiente y que también serviría para tener espacio para cosas… más íntimas. Logro hacerme sonrojar mucho.
-¿Ya está todo listo?- me pregunto Alice entrando a la cocina con una sonrisa.
-Sí, la cena esta lista. Solo falta que lleguen todos-.
La casa no tardo en llenarse, todos nuestros amigos estaban aquí y familiares. Exceptos mis padres. A los que seguían sin contarles de mi pequeño embarazo inesperado… aún tenía varios meses ¿No?
El árbol de navidad se llenó de regalos. Todo era perfecto.
-Bueno preciosa la primera fiesta en casa ha salido bien, felicidades- me susurro Edward al oído. Le sonreí y le di un rápido beso para seguir atendiendo a los invitados. Ya todos preguntan por los bebes, estaba ansiosa por tenerlos. Aun no estaban aquí y ya habían recibido regalos. Edward me regalo un collar hermoso, aunque por un momento pensé que se trataba de un anillo. Yo en cambio le regalo un libro sobre el embarazo y un reloj. Lo del libro fue algo más cómico.
-¡O dios que desastre! Soy un cerdo Edward- lloriquee mirando mi alrededor. Edward acaba de regresar del trabajo y me miraba preocupado ¿Quién no?
-¿Cómo voy a sobrevivir? Soy un asco, vete ¿Te doy asco?- volví a lloriquear. Y como no pensaría así de mí… La cama era un desastre, tenía galletas y pastel por allí, de seguro también un poco en mi mejilla. Tenía papeles sucios, me había puesto llorona viendo la película de Titanic, esa que se hundía el barco y se moría el novio en el frio ¡Oh que triste! La cama sin tender y mi aspecto de no haberme peinado no ayudaban.
-Cálmate Bella no me das asco, y cariño no tas vas a morir por esto- dijo señalando el desastre. Ya estaba llorando como niña pequeña ¿Quién dijo que tener dos niños dentro era fácil? ¡Dos!
-No debí embarazarme-.
Edward se acercó a mí y me jalo para ponerme de pie, limpio mi mejilla con su dedo y se lo llevo a la boca.
-Mm… ¿De chocolate?-
Irónicamente me reí llorando.
-Si sabía muy bien- admití con culpa. Terminaría más gorda de lo que ya era.
-Me da gusto que los disfrutaras, ahora porque no dejas de decir tonterías y vamos a darnos un baño- ofreció sonriente. Me quede mirándolo literalmente con la boca abierta.
-¿Qué?- pregunto ahora riendo. Señale mi vientre como si fuera la respuesta a todo.
-¿Qué pasa con los bebes caramelito?-
-¡Soy una ballena! Emmett tiene razón-.
-Bella… Emmett solo molesta aparte es normal ¡Tienes seis meses!-
Aun parecía ayer cuando fue navidad. Después todo paso de prisa. Tuve la última fiesta con mi curso en el colegio, en la cual asistí como pareja de Jacob. No pude evitar reír al recodarlo:
-Ya basta Edward solo voy a estar con él por un tiempo ¡Como compañeros de trabajo! A penas una hora me quitara de tu lado- le volví a explicar. Edward estaba parado junto al auto con los brazos cruzados. Justo como cuando éramos pequeños y no quería jugar a lo que yo decía.
-No quiero Bella- renegó ¡Dios que lindo era!
-Amor te estas portando peor que tus hijos- señale mi vientre molesta. Edward siguió con su actitud y voltio a otro lado evitándome.
-¡Genial! Si no quieres venir estupendo, así Jacob se la podrá pasar mejor- dije picándolo, me di la vuelta y camine hacia el colegio.
-¡Bella!- escucho que grito y no tardo en alcanzarme.
-¡Celoso, inmaduro y bebe!- le dije en cuanto llego a mi lado.
-¿Qué? Estas insultando al padre de tus hijos Isabella-.
-¿Isabella? ¿Ahora me dirás así? Qué bueno que Jacob no me llama así-. De acuerdo también insistí mucho con Jacob sabiendo que lo molestaba.
-Ya- dijo con puchero y se detuvo, haciendo que también me detuviera.
-Mía- susurro y tomo mi cara para darme un beso, un beso diferente. Estaba marcando territorio. Escuche que alguien tocio falsamente y me aleje de Edward avergonzado. Jacob nos observaba divertido.
Después de esa escena la noche paso un tanto mejor, aunque Jacob se enteró de los enfermizos celos de Edward y lo pico todo la noche. Al final lo disfrute para que mentir, Jacob y yo nos aguantábamos las carcajadas. Lo malo de esto era que ahora me dieron de baja por mi embarazo. Tendría que esperar para volver a dar clases. Por suerte aun podía ver a Brady.
-¿Entonces? Después de relajarnos en el baño te ayudare a limpiar esto- dijo acariciando mi vientre.
-Está bien, tus hijos han estado muy inquietos- los acuse con un puchero.
-Niños sean buenos con mami ellas los ha estado cargando desde hace tiempo y sin ella no pueden salir de allí dentro. Ya después que salgan se pueden revelar y unirse a mí- dijo riendo. Claro ganándose un golpe de mi parte.
-¡Mal padre! No le hagan caso a papá ustedes siempre deben estar con mami-. Edward siguió riendo y me robo un rico beso para después cargarme.
-Estoy pesada- alegue entre sus brazos, solo me ignoraba y reía.
El baño sí que sirvió para quitar mi aspecto horrible y los masajes de Edward relajaron todo mi cuerpo. Por si fuera poco hizo otras cosas para subir mi estado de ánimo.
Salí del baño como una persona nueva. Entre los dos juntamos la habitación y después no dirijamos a la de los pequeños.
La de nuestra princesa ya estaba pintada de rosa con blanco y adornos de mariposas. La el campeón aun le faltaba pintar el lado verde, ya que llevaría blanco, azul y bueno verde. Gracias a todos ya teníamos todo lo necesario. Cunas, ropa, biberones, cobijas, peluches ¡Una carriola para dos! Edward llego un día con ella ¡Tan hermoso!
Aunque creo seria le eterna novia. No tenía rastros de un anillo de comprimo por allí.
Nos dedicamos a pintar la habitación del bebe. Siempre encontrábamos tiempo para terminar y cuando ellos llegaran estuviera todo listo. La habitación junta a la nuestra era la de la princesa, Edward decía que sería más sensible y lloraría más por eso debía estar un poco más cerca. En un principio creí que sería conveniente juntarlos porque serían tan pequeños, pero moría por decorar las dos habitaciones.
-Ya solo tres meses amor- me dijo Edward rodeándome con sus brazos.
-Sí, ya los quiero tener en mis brazos. Lamento ponerme insoportable, creo que aún tengo miedo- susurre sonrojada.
-Preciosa eres soportable, lo entiendo. Te amo y me hace feliz ver lo que haces por nuestros pequeños-. Beso mi frente con ternura.
-Me encantas- estaba lista para darle un beso… cuando ¡Diablos! –Necesito ir al baño- dije preocupada. Edward me miro confundido y luego se echó a reír.
-Anda, yo no me iré- dijo entre risas. Si el baño era otro problema que agregar a la lista.
¡Aguanta solo tres meses más Bella!
El tiempo ya pasa mas rápido pronto llegara la princesita y el campeón, gracias (:
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