No tengo mucho que decir este es el último capítulo y mi discurso lo pondré en el epilogo así que aún no se desasen de mí :p Muchas gracias por apoyarme con esta historia y nos leemos pronto con el final, gracias \(*_*)/
Candy1928: Si solo actualizo los sabados, muchas gracias por seguirme (: Igual Xoxo
SharitoSD: Que bueno que te gusto la sorpresa (: Si muchas gracias, igual besos :D
PazCollen: Jaja gracias, mas vale tarde que nunca (;
Elyy Pocoyoo: Jajaja muchas gracias :)
Capítulo 27: El inicio
Bella POV
Miraba como mi pequeño dormía en su cuna. Mientras Reneesme dormía en brazos de su padre. Por lo general no dejaba de llorar si no dormía en mis brazos o en los de Edward.
Llevan ya un mes aquí con nosotros. Así que los desvelos seguían muy presentes, aun nos falta bastante para que nuestros bebes duerman tranquilos toda la noche sin nuestra ayuda. Por suerte ver a mis hijos me entretenía, eran hermosos como su padre. Aunque muchos decían que Reneesme se parecía a mí. Ya que Anthony era la misma imagen que su padre.
Mis padres por fin decidieron irse. Al principio si sentía un poco más sola la casa sin ellos pero la presencia de mis bebes lo recompensaba. Ahora mismo solo me dedicaba a mi familia, en el colegio amablemente me dijeron que podía regresar cuando lo deseara, ya que había sido buena maestra.
-Creo que ya puedo acostarla en su cuna, está profundamente dormida- me susurro Edward.
-Vamos-.
Salimos de la habitación de Anthony tratando de no hacer ruido. No tardamos en entrar a la habitación de nuestra niña. Edward la dejo con cuidado en su cuna. Le dio un tierno beso y dio un paso hacia atrás para dejarme acercarme yo.
-Dulces sueños princesa- le susurre dejando un beso en su frente. Sentí los brazos de Edward rodearme.
-Haz hecho un estupendo trabajo con nuestros hijos, caramelito-.
-Tú tampoco te quedas atrás amor. Al final tenemos esta linda familia es gracias a ti, tus ideas locas de ser padre y esas reconciliaciones que se te ocurren- dije avergonzada.
-Um todo es gracias a ti. Eres como el sol de esta familia y por ello te mereces un premio- dijo riendo.
-¿Un premio?
-Mañana dejemos a los niños con mis padres y vayamos a cenar. Me encanta estar con los niños pero no debemos descuidar esto. Necesitamos tiempo a solas también-.
Mire a mi pequeña ajena del mundo. Eran tan pequeños.
-No lo sé... Nunca he estado separada de ellos-.
-Por eso mismo Bella necesitan aprender, no siempre debemos estar pegados a ellos amor-.
-¿Y si tus padres no pueden?-
-No te preocupes ya les avise, todo está listo. Tu no debes preocuparte por nada- me susurro al oído dejando un beso en mi cuello haciéndome estremecer. Tramposo como siempre.
-Oh así que todo está listo ¿Y que si decía que no Edward?- pregunte sorprendida.
-Iba a tener que sacar mis armas de seducción- dijo riendo.
-De acuerdo- dije suspirando derrotada. Solo sería una cena y volvería por mis bebes.
Dejamos dormir en paz a nuestros hijos y entramos a nuestra habitación. Me quite la estorbosa ropa y me puse una ligera pijama. Edward solo se quitó la ropa y quedo en ropa interior. Era tan guapo.
Cuando se acomodó en la cama quise sorprenderlo y corrí para dejarme caer sobre él, riendo como loca.
-¡Au! Golpe avisa-.
-Ups- exclame inocente.
-Ya extrañaba a mi infantil novia-.
Me acomode en la cama renegando porque me llamaba infantil. La noche estaba un poco fría, en cuanto me cubrí con las cobijas, abrace a Edward.
-Te imaginas cuando comiencen a caminar y hablar los pequeños ¡Habrá mucho ruido en esta casa!-
-Será interesante. Ya deseo que me llamen papá pero no quiero que crezcan rápido-.
-Sí, eso es triste- comente dejando un beso en su pecho. Logrando ahora que él se estremeciera. Aunque no habíamos tenido mucho tiempo para nosotros desde que nacieron los pequeños nuestro amor seguía intacto.
-Pero tengo una solución- me susurro como si se tratare de un secreto.
-¿Si? ¿Cuál?-
-Cuando ya comiencen a ser grandes y no querer tanto a mami y papi para todo ¡Tendremos otro bebe!-
Abrí más los ojo sorprendida ¿Mas hijos?
-Vamos con calma, que hemos tenido dos de un golpe-.
-Um... ¿Podemos de menos practicar?- pregunto con picaría haciéndome sonrojar.
-Solo porque hace frío...- respondí riendo.
Esa noche era justa y necesaria después de tanto tiempo.
Al día siguiente tuve que preparar las cosas de mis pequeños para llevarlos con sus abuelos. Edward parecía nervioso. Alice vendría a hacerme una rápida visita. Dijo que tenía algo para mí por petición de Edward ¿Que se traían esos dos?
-Los voy a extrañar mucho- dije mirando a Reneesme y a Anthony que estaban en su carriola. Edward me miraba divertido aunque a mí no me engañaba, había escuchado lo que le susurraba a los pequeños. Iba a extrañarlos también.
-Bella cariño diviértanse. Lo merecen, yo cuidare bien de mis nietos junto con su abuelo- me dijo mi suegra maternalmente. Mi suegra era la mejor abuela... claro esperaba que mi madre no se enterara.
-Gracia mamá, cualquier cosa no dudes en llamarla- le dijo Edward dándole un beso a su madre.
-Si, por favor. Suerte-. Me acerque a ella y también me despedí.
Salí de la casa algo nerviosa.
-Caramelito van a estar bien. Mi madre me cuido y estoy completo- bromeo.
-Tonto- le dije riendo. -Es solo que es difícil para mí, no puedo ni pensar en cuando vayan a casarse y tengan que dejarme-.
Edward dejo salir una sonora carcajada.
-Dios Bella faltan demasiados años para eso, anda ya. Te amo eso basta para que pienses solo en mi esta noche ¿No?-
Asentí mordiendo el labio y subí al auto. Diez minutos después estábamos llegando a un lindo restaurante italiano. Tenía un toque muy romántico, pero eso no era lo más sorprendente. Esta vacío, literalmente vacío.
-Al parecer no es tan buen restaurante, no hay clientes- le susurre.
-Jaja preciosa aparte el lugar para ti-.
-¿Qué? ¿Todo para mí?- pregunte sorprendida. Casi gritando. Edward solo se río de mí. Me llevo hacia una mesa que se encontraba en medio.
El restaurante estaba con las luces apagadas, solo las velas en las mesas iluminaban el lugar.
Por cierto que Alice había ido solo a casa para llevarme un lindo vestido, formal color azul y para ayudarme con el peinado. Ella sabía más que yo sobre esta cena.
-Esto es hermoso Edward gracias- susurre emocionada.
-Esto se merece la madre de mis hijos-.
Tomamos asiento y un camarero entro con una botella de vino.
-Buenas noches, soy Víctor y esta noche estaré a sus servicios- dijo el camarero formal.
Sirvió vino en nuestras copas y después de dejar el menú se retiró.
-Wow- exclame.
Alce la copa de vino. -Quiero hacer un brindis por nosotros, por nuestro amor- le dije sonriente. Edward tomo su copa y la alzo conmigo.
-Por nosotros- dijimos al unísono chocando las copas.
La comida estaba exquisita. Estuvimos hablando de todo un poco mientras tomaban el rico vino.
-¿Quieres bailar?- me pregunto de repente.
-Edward no hay música- le respondí riendo. Al instante se encendieron unas luces iluminando un escenario donde había una orquesta.
-Listo- me dijo con una sonrisa. Todo lo tenía preparado. Me tendió la mano para llevarme a la pista de baile, aunque era pequeña estaba perfecta para nosotros.
La música comenzó a sonar, tan romántica. Hablaba de casados ¿Qué? Ya había aceptado que tal vez sería la novia eterna.
-Sé que no he hecho las cosas con el orden normal pero te amo demasiado y no me arrepiento de como ha sucedido todo- me dijo al oído. Mi sonroje llego al instante.
-Yo también Edward-.
La música seguía sonando pero Edward me había detenido. Entonces se apartó de mí para arrodillarse en el suelo ¡O dios! Saco una pequeña caja negra de su bolsillo y la levanto hacia mí.
-Creo que ya sabes a donde va todo esto pero lamento haber tardado tanto. Te amo Bella tal vez desde que era un niño y tuve la gran suerte de encontrarte de nuevo. Estaré siempre agradecido por esos dos hermosos hijos que me has dado, y espero compartir mucho más juntos como una familia. No existe nadie mejor que tú para eso. Me harías el hombre más feliz del mundo aceptado ser mi esposa ¿Te casarías conmigo?-
Abrió la pequeña caja que dentro contenía un hermoso anillo. Sentí las lágrimas en mis ojos.
-¡Claro que sí!-
Edward sonrió enormemente como la primera vez que había visto a nuestros hijos y deslizo el anillo en mi dedo, esperando que siempre estuviera ahí. Después se puso de pie y me abrazo con alegría.
-Gracias, gracias prometo siempre hacerte feliz-. Las lágrimas ya salían de mis ojos y el besaba todo mi cara alegre.
-Gracias a ti, dios pensé que nunca lo pedirías-.
Edward se rio y juntos nuestros labios es un apasionado beso lleno de amor y promesas.
-No quería que pensaras que solo me casaba contigo porque estabas embarazada o algo de tus locas ideas, aparte será agradable que los pequeños participen en la boda de sus padres-.
-Oh me haces tan feliz- susurre besándolo de nuevo.
Ahora todo era perfecto. Estaba comprometida con el amor de mi niñez, mi primer amor. Tenía dos hermosos hijos y una linda familia. No sabía que me preparaba el futuro pero por ahora me sentía la mujer más afortunada e iba a disfrutarlo.
Después de todo no sería la eterna novia.
