Hola! El último capitulo listo. Muchas gracias por seguirme y leer mi historia me hace muy feliz. Gracias por comentar y ayudarme (: Espero seguir escribiendo aquí y teniendo su ayuda, espero lo disfruten :D
Candy1928: Muchas gracias, por siempre comentar y todo! Espero te guste el epilogo Xoxo
Elyy Pocoyoo: Gracias! (:
ALEXANDRACAST: Muchas gracias ti :D Espeto te guste (:
SharitoSD: Si jaja ya no será la eterna novia, si tiene que terminar pero muchas gracias (: Un beso desde Mexico :D
Vale-Misty Cullen: Hola jaja si muchas gracias. Me da mucho gusto que te gustara y aquí está el final, gracias suerte para ti también :D
Epilogo
Nunca habíamos hecho un viaje tan largo en auto. No parecía ir tan mal. Aunque al principio llegamos en avión, después tuvimos que transportarnos en auto. De alguna manera lo preferimos así.
-Ya basta Eli- escuche renegar a mi campeón.
Edward iba buscando buena música en el radio y claro conduciendo.
-Má, Eli no deja de jugar con su biberón y va a mancharme- se quejó Anthony.
Me gire hacia atrás donde se encontraban mis tesoros. Gracias al cielo Edward había comprado un auto más amplio.
Reneesme jugaba en nuevo aparato que le había regalado Alice. Mi hija sabía más de tecnología que yo, todo por culpa de mi amiga y actualmente cuñada. Logro su sueño de casarse con Jasper y tuvieron dos hermosos hijos: Marie y Jazz.
Anthony estaba a su lado, en el centro. Tenía una bolsa de frituras y un aparato casi igual que al de Reneesme, pero el miraba una película, ya que se escuchaban los sonidos.
Y al final de lado izquierdo estaba mi pequeña Elizabeth. Edward había logrado su plan. Mi niña era hermosa y tenía tanto parecido a mí como a su padre. Todos eran preciosos.
-Cielo no juegues con tu biberón ¿Ya no quieres?- le pregunte amorosamente a mi bebe.
-Sip, ¡Mami quiero Micky!- dijo con un lindo puchero. Obra de su hermana mayor. Reneesme le había dicho a su hermana que esa era la solución para "endulzar" a mamá y a papá, aunque la pequeña no entendió demasiado, si se había grabado que el puchero era mágico.
Los cuates ya contaban con seis años. Estaban tan grandes, ya iban al colegio. Al cual yo había regresado, solo que no le daba clases aun a mis niños. Mi pequeña Elizabeth tenía tres años y estábamos felices por aun tener una pequeña.
-Princesa puedes buscar la mantita de tu hermana. Está en la parte de atrás-.
-Si mamá- me respondió Reneesme.
-¿Mi pequeña ya tiene sueño? Bebe ¿Quieres dormir?- pregunto Edward a Elizabeth.
Emmett y Rosalie también llevaban una buena vida, haciendo a un lado el año en que Emmett hizo una enorme apuesta en el fútbol y casi pierden su casa. Fue perdonado. Brady no tuvo problemas nunca en adaptarse, de pequeño ya no tenía nada. Después a los dos años de estar con sus nuevos padres llego su hermano Emy que acepto feliz. Nunca hubo más preferencia a pesar de que fuera su hijo de sangre. Emmett seguía siendo un idiota pero era buen padre.
-Si papi ¿Me abrazas?- dijo con otro tono de voz. Le encantaba ser consentida.
-Ahora no puedo bebe estoy conduciendo, prometo después- le respondió su padre.
Edward debía admitir era un excelente padre y esposo. Cuida de nuestros hijos y los mimaba tanto. Y no iba negarlo a mí también me mimaba mi esposo. Sonreí al recordar nuestra boda.
Todos estaban tan sorprendidos cuando les dimos la noticia. Creyeron que viviríamos así, juntos con nuestros hijos pero algo más "libre".
La boda fue magnifica. No por presumir, ya que no había sido a lo grande. Tuvimos los invitados suficientes y los que debían estar ahí. Aunque terminaran siendo más de cincuenta. Fue sencilla pero elegante. Edward en su traje negro era algo digno de recordar.
-Aquí esta mamá-. Reneesme me saco de mis pensamientos pasándome la manta de Eli. Me estire para envolver a la pequeña en ella.
Elizabeth sonrió aplaudiendo. -Micky-. No podía dormir si su mantita de Micky Mouse. Tomo su biberón y se acurruco en su sillita.
Edward me miraba sonriente.
-¿Qué?- pregunte confundida.
-Siempre me ha gustado ver a mami en acción- me dijo riendo mientras se desconcentraba un poco del camino para darme un rápido beso.
-Iuk- exclamo mi hijo.
-Señorito espero que hagas lo mismo sonidos cuando una niña intente besarte-.
Anthony me miro confundido y Reneesme río a su lado.
-Mamá celosa- me dijo riendo.
-También va para ti princesa- gruño mi esposo sobreprotector borrando su sonrisa.
-¿Falta mucho pa?- pregunto Anthony cambiando la conversación.
-Unos veinte minutos campeón-.
Asintió y volvió a su mundo al igual que Reneesme.
Nos dirigíamos a nuestro antiguo hogar. Si donde nos conocimos por primera vez, cuando éramos casi tan pequeños como nuestros hijos.
Visitaríamos a mis padres y sabía perfectamente que Edward quería ver su antigua casa. También queríamos contarles un poco de la historia a los niños. Debían saber que los sueños no eran solo fantasías. Yo había cumplido mi sueño de tener a Edward a mi lado.
Cuando llegamos sentí una enorme emoción, casi todo seguía igual.
-¡Mira el parque!- exclame sorprendida. Ese parque donde habíamos compartidos tanto juegos y esa dura despedida.
-Ahí jugábamos mami y yo de pequeños- le explico Edward a los niños.
-Wow ¿Ustedes pequeños?- dijo riendo Anthony.
-¡Qué lindo!- exclamo en cambio Reneesme.
-Que niña eres-.
-Que tonto eso no tiene que ver con ser niña- le respondió su hermana molesta.
-Reneesme no uses la palabra tonto y menos con tu hermano- regañe. Solían tener esas peleas, después de todo eran de la misma edad y habían compartido vientre.
-Lo siento-.
Cuando llegamos a casa de mis padres salieron felices a recibirnos.
-Mis hermosos nietos- grito mi madre emocionada. Los tres corrieron a su abuela. Aunque Eli corría un poco torpe.
Sentí los brazos de Edward rodearme. -Tu antigua casa sigue igual, no sabes cuantos recuerdos tengo- me susurro al oído.
-Creo que te entiendo- le sonreí.
-Hija que bien se ven, me da tanto gusto que por fin vinieran a visitarnos.
Entramos a la casa mientras mi padre y Edward bajaban las maletas. Después de ver sus hermosos nietos mi padre trato mejor a Edward. Ya llevan una buena relación de suegro y yerno.
-Papi- llamo Elizabeth a su padre con los brazos abiertos, quien miraba mis fotos de pequeña que vergonzosamente saco mi madre. Edward tomo a Elizabeth y la sentó sobre sus piernas.
-Mami ¿Edas tú?- pregunto sorprendida.
-Si bebe esa es mami- dijo Edward riendo. Sentí mis mejillas arder y la mirada de mi esposo cambio a una llena de amor.
-Ma, Nessie es igualita a ti- dijo ahora Anthony.
Genial todo mi familia mirando mis vergonzosas fotos. Por suerte Edward dio la idea de ir al parque y todos aceptaron felices.
-Aquí hace más de dieciséis años estaba con su padre, se despidió porque iba a ir a vivir a Londres y me dio mi primer beso- le conté a mis hijos que me miraban con interés.
-Es grande el parque-. Pronto nos encontramos jugando con los niños que reían felices. En un momento Edward me robo y me llevo a la banca. La misma banca.
-Es increíble, después de tanto tiempo estamos aquí de nuevo con tres hijos agregados- me dijo sonriendo Edward mientras me abrazaba.
-Sí, soy tan feliz.
-Cumplí con mis promesas, preciosa.
-¿Cuáles?
Junio del 2001
-Si no es justo, me quedare sola, yo te quiero a mi lado ¿Recuerdas que dijiste que íbamos a ser grandes juntos? ¿Trabajar? ¿Casarnos como en las películas?-
Edward sabía que tenía toda la razón, quería cumplir todo lo que le dijo pero sus papas no lo permitirían.
-Si por mi fuera me quedara siempre a tu lado Bella- el no mentía, estar sin ella lo ponía mal y no lo quería aceptar.
-Quédate yo te comparto mi cuarto-. Sonrío por las ocurrencias de su amiga.
-Soy muy pequeño para tomar mis decisiones sin mis papas, no me darán permiso pero gracias Bella- dijo limpiado las lágrimas de su amiga.
-Entonces prometo que vas a volver ¿No me vas a olvidar?- dijo preocupada Bella mirando con esperanza en los ojos, que brillaban por todas las emociones, Edward puso su mano en su corazón.
-Lo prometo Bella nunca te voy a olvidar y volveré para que hagamos todo juntos-. Bella también llevo sus manitas a su corazón –Igual yo Edward-. Se sonrieron satisfechos.
-Aunque técnicamente tu volviste a mí, pero estamos juntos y créeme que jamás te olvide. Aparte trabajamos y ya nos casamos. Y puedo darte mucho de esos besos de películas…-
-Si cumpliste y si quiero más de esos besos- le susurre sonriente.
Esperaba en los diez próximos años volver a recodarlo. La hermosa risa de mis hijos llenaban el parque la alegría, y el hombre a mi lado me hacía inmensamente feliz.
-Cuidado con mi nariz- le dije riendo y nos fundimos en un hermoso beso, como la primera vez.
Fin
