Disclaimer: Yo sigo pensando que los personajes de Harry Potter los debía crear yo T_T, pero como verán no son míos si no de la gran J.K Rowling *-*
Capítulo 2: sufrimiento
El paisaje que dejaba ver las ventanas labradas se había vuelto lo más interesante del universo, el cielo estaba despejado a más no poder, no existía en ese momento ningún jirón de nube, todo era puro, por ese motivo las praderas de la mansión Malfoy eran un completo hervidero de vida, los arboles bailaban al compás del aire, meciéndose suavemente, las flores se retorcían gustosas buscando sol y oxigeno, los pavos reales caminaban con gracia; todo era magnífico, agradable pacífico, que comparado con lo que sucedía dentro, se podría decir que era el paraíso.
No se dignaba a mirar a su padre, solo escuchaba gritos, gritos de su progenitor, lo estaban reprochando por ponerse en su contra, era una reverenda estupidez pensaba Draco ya harto, lo único que había dicho era que ya no quería volver a Hogwarts, solo eran 6 palabras, hasta un tonto podía entender eso, pero no, su padre era tan obstinado y gracias a eso de sus labios corría un hilito de sangre producto de un fuerte puñetazo, el dolor era leve, estaba acostumbrado, eso no era nada comparado con los ataques de suplicio, tortura y desconsuelo que le producía su propio cuerpo sin ningún aviso o insinuación. Su primer "ataque" fue cuando apenas tenía 1 año.
[Flash back]
Estaba jugando con Dobby, el elfo doméstico de la familia, este usaba unos harapos como prenda para vestir, si te acercabas y mirabas más de cerca podías ver unas quemaduras ya sanadas con el tiempo producto de un no merecido auto castigo; las blanquecinas y regordetas manos del pequeño heredero de la fortuna Malfoy jalaban sin consideración las aladas orejas de Dobby.
-Amo Draco por favor estese tranquilo- repetía Dobby con voz chillona, el pequeño lo miraba a sus gigantescos ojos, dejando entre ver una gran sonrisa y revelaba una juguetona risotada, pero de un momento a otro este se quedó estático, quieto, Dobby se exaltó, ya no sentía la presión de unas suaves manos apretándole sus orejas, estas en cambio estaban abiertas como si el tiempo las hubiera detenido, fijó su vista a la cara de su dueño, sus ojos estaban opacas sin vida, su pequeña sonrisa de hace unos momentos estaba petrificada y todo cambió, el pequeño empezó a retorcerse de una manera sobrehumana, de su pequeña boca salían quejidos de dolor, empezó a gritar moviéndose de un lugar a otro, el elfo doméstico desplazaba sus manos a la nada, desesperado, y así como empezó paró, el pequeño se agitaba en el piso, descansando y chillando como un condenado; Dobby se acerca al diminuto cuerpo con paso preocupado para luego correr la corta distancia que los separaba, trato de tocarlo pero su contacto quemaba, se alejó extrañado, murmurando pequeñas palabras de aliento esperando que con eso pudiera tranquilizarlo.
De un momento a otro entró una perturbada Narcisa Malfoy tras un Lucius con aspecto cansino, ambos miraron dubitativo al pequeño, se abalanzaron contra este pero no pudieron tocarlo, Lucius miró al insignificante elfo que se encogía ante la mirada de odio infinito de su amo y le lanzó una cacheta , Dobby cayó al piso a unos metros de Draco, golpeándose contra el piso mientras un Lucius Malfoy salía como alma que lleva al diablo dejando atrás a una sollozante Narcisa y a un elfo doméstico que se lastimaba con el atizador, salió sin mirar atrás.
[Fin del Flash Back]
Lanzó un bufido y como repuesta recibió otro lindo puñetazo, miró a su padre con rencor, se suponía que como tal debí entenderlo y darle apoyo, pero no entendía como su padre era un tirano, no lograba comprender.
-Padre- empezó a decir, pero este no lo logró escuchar porque solo se dejaba consumir por la ira.
-INSENSATO MAL AGRADECIDO, TU ERES MI HIJO Y COMO TAL ACOTARÁS MIS JODIDAS ÓRDENES TE GUSTE O NO, ¿COMPRENDES?, IDIOTA- volvió a gritar lanzándole otra bienvenida cachetada a su descendiente, esta la derribó al piso- no vuelvas a contradecirme – repitió con voz indulgente y amenazadora – sino no volverás a ver a tu madre.
Con estas palabras Draco se levantó, trastabillando, miró estupefacto a su padre, no…. Él no podía hacer eso o ¿sí?, no podía matar a la única persona a quien había tomado cariño, no lo podía permitir, aunque le costara de mil maneras debía protegerla, él era su carne, su sangre, él tenía un lazo con ella, un lazo de hijo y madre, un lazo que su padre no conocía pero aun así ese lazo se podía romper fácilmente, él era demasiado frágil, tenía miedo, miedo de su padre y de sí mismo, su propio demonio interior, la ira y la agonía corrían a través de él, dejándolo petrificado, su mano picaba, la apretaba fuertemente para no cometer una estupidez, ya tenía suficiente, quería venganza, quería ver suplicante a su padre frente a sus pies, que le rogara piedad y misericordia, miró a su padre y asintió.
Salió apresurado, dejando atrás todo sentimiento de ¿respeto, amor?, o solamente cursilerías, pura mierda, entró a su cuarto y azotó la puerta, se dejó caer en el piso, de rodillas rasgándose la cara con sus uñas, sollozando.
¿Por qué en toda su entera vida, ahora justo en ese preciso momento tenía que suceder lo más duro?
A pesar de haber sufrido en las épocas del señor oscuro, a pesar del dolor y de la incertidumbre de sus ataques, lo había soportado, había hechos trabajos peligrosos, trabajos asquerosos, trabajos que lo ponían en prueba física y moralmente, había tomado cariño a su madre, no porque lo haya dado a luz, sino por el simple motivo de estar cuidándolo lo mejor que ella había podido, dándole el afecto que su padre no le había concedido, los caprichitos que el creía que no eran necesarios pero que aun así los pedía para poner en prueba el cariño que creía que ambos padres le tenían hacia él, su padre se los daba sin rechistar, pero no le daba ni una pequeña fibra de amor, ni una palabra de aliento, solo amenazas ; y su madre se los daba pero era diferente, ella si le demostraba que lo quería, que era la única persona que moriría por él, nadie más lo haría, nadie, el siendo tan egoísta, tan insignificante, tan…. Tan nada, solo hijo de un exmortífago que después que fue salvado por el gran Harry Potter, alias cara rajada para él, su orgullo cayó a los suelos, no quería volver a verlo, no quería volver a saber nada de él, solo quería vivir con su propio dolor, su agonía.
Se levantó con la frente en alto, no dejaría que nadie diera la cara por él, ni siquiera su madre, no quería verla tendida en el suelo por culpa de un Avada Kedavra y con un padre agitado blandiendo la varita y apuntándolo a él. ¿Qué más riesgos podría tomar? Solo perder su vida, ni que fuera tanto, ya no le interesaba, estaba acostumbrado al dolor, no quería querer a otra persona que fuera su progenitora, no quería ser el farol de nadie en un camino desierto, el solo era un pedazo de porquería por el que nadie se interesaba, a excepción de su madre, pero a ella no la contaba, solo era afecto natural, una cosa normal pero a la vez tan importante, aunque solo fuera algo insignificante.
Ya tenía todo listo, sus libros, plumas, tinta, entre otras cosas, a decir verdad después de la guerra, él y su familia perdieron todo su dinero pero Lucius Malfoy estaba decidido a recuperarlo todo ya que por un pelito el casi se va a Askaban, todo gracias a Potter y de seguro también por la pena que sentía por él. Vamos denme su pena, es muy bien recibida Pensaba Draco con cinismo y asco, mientras se carcajeaba solo en u cuarto, mañana iría a Hogwarts a hacer de buenito, ni de broma; que se jodiera el mundo si iba a hacer eso.
Ya cansado y con los ojos un tanto rojos, fue a su armario y sacó su piyama de seda negra, se cambió rápido no quería lidiar con nada, aunque un whisky de fuego no le caería nada mal, un poco de ebriedad para estar híper activo, pero tuvo que descartar la idea de inmediato, no le convendría para nada lidiar con la ira de su padre, ¿para que esforzarse?, ni que fuera un privilegio.
Arrastró los pies ya harto como un príncipe derrocado y con la cabeza gacha fue hacia el baño, se cepilló los dientes con fuerza y se lavó el rostro, con la cara aún empapada se miró en el espejo, sus ojos estaban algo hinchados e irritados, enfadado abrió el armario que había en el baño, sacó una poción para dormir sin sueños, dio un bostezo, se dirigió a su cama, estaba empezando a sentir los efectos de la poción, tal vez mañana no sea un día tan malo pensó tal vez todo este bien, y con esas ultimas palabras se durmió.
*_* Gracias a las personas que se tomaron la molestia de leer el fic, me he emocionado bastante; también pido disculpas por no haber publicado antes: saben ¿a quién le encanta estudiar? A mí, ni de broma, he tenido el halago de dar unos bonitos exámenes (noten el sarcasmo) y espero los resultados, vulevo a decir: gracias y descuiden si voy a terminar el fic. jaja en algún momento despejaré sus dudas pero para eso van a tener que seguir leyendo.
