La Nueva Hanna

- ¿Qué miras? – pregunto Mona Vanderwall a su mejor amiga Hanna.

- Humbert Humbert a la vista – mirando a un viejo de 50 que le veía las piernas a las dos.

- ¿Quién? – pregunto confusa.

- Nada – volteando los ojos – hay que divertirnos un rato.

- ¿Lo iluminamos? - desabrochando su blusa azul con tirantes negros

- A la cuenta de tres. 1...2...3 – subiendo aun mas su mini falda.

El hombre al ver las flacas y bronceadas piernas de Hanna y el escote de Mona hizo que se le cayera en el pantalón un poco de café caliente haciendo que se fuera corriendo el baño.

- ¿Qué tierno no crees? – se rio Mona – ¿y con quien iras a la fiesta de Noel?

- Con Sean por supuesto Mona, es mi novio con quién crees que iría.

- Ah pensé que no le gustaba esas fiestas ahora.

- Lo dices por lo del viernes, claramente estaba borracho y yo creo estaba bromeando – agachando la cabeza

- Lo dijo en cerio querida, que ya hizo una promesa de virginidad, bueno… se que querías hacerlo con el pero también…

- Nada Mona quizás lo dijo pero jamás dijo nada de no poder divertirse como la gente normal y quién sabe, quizás yo pueda ser esa a la cual tendrá que romper – mordiendo la parte inferior de su labio

- No me vengas con la historia de vivieron felices para siempre con una granja y 7 hijos – dejando la ensalada en la mesa

- Tampoco… pero cambiando de tema, nos vamos para Tiffany's

- Claro, tengo pensado en buscar anillos o una mascada.

- Por favor que no sea la beige con rosas como la de tu madre.

- Oh pero es linda, ¡da! Que digo, mejor vámonos que ahí viene el viejo.

- Je jeje mira se puso rojo – saliendo corriendo del mini café

Después de la desaparición de Alison, Hanna al entrar a 7 grado se volvió amiga de Mona desde que a las 2 la rechazaron del equipo de porristas – quienes ahora lo ven como una pérdida de tiempo - se volvieron como uña y mugre hiendo de fiesta a fiestas, socializando y ligando con bastante personas, y sobre todo un nuevo nacimiento para Hanna en cuanto a su peso, ya no era más "Hanna la obesa" como la solían llamar todos – incluyendo a Alison – ahora era "La Queen Martín". Había bajado radicalmente de peso, era como la copia casi de Paris Hilton – aunque ella contaba más con sus pechos que con su sharpey – esa era la Hanna de ahora, no la de hace 4 años, la fea, desaliñada, tonta y gorda Hanna, ahora era más glamorosa, a la moda y aunque ella lo dude casi la copia de Alison.

- Ummm me enseñas esos marrones – pidiéndole Hanna a un chico catire que trabaja en Tiffany´s unos lentes en el mostrador de cristal.

- Primero tendría que guardas los otros 2 que quisiste ver.

- Ah. Son tan lindo que quisiera llevármelos todos – poniendo su más sensual sonrisa

- Esta bien – dándole los lentes de sol

- ¿Cómo me quedan?

- Divinos – menciono Mona – se vería estupendo con un brazalete.

- Cierto, no tendrás unos que me recomiendes – le pregunto al del mostrador

- Bueno pregúntale a Lindsay la de los zapatos amarillos – señalando a la de la esquina de los maniquís.

- Ummm ahora vuelvo – dándole a Mona la mirada de distráelo un rato

- Disculpa cuantos es que tienes – pregunto Mona al catire – eres muy joven para trabajar aquí – dándole su mejor sonrisa

- Oiga no tendrá un brazalete de oro o de una buena fantasía – le pregunto a la rubia de los zapatos amarillo chillón

- Por supuesto, aquí hay unos que nos llegaron ahorita desde Islandia – mostrando unos de oros con unas piedras azules y otras de 3 cadenas con varias piedras rojas y un llavero en forma de corazón

- Hmmm me encanta – sonriendo luego de ver a alguien arriba en las escaleras eléctricas – mira voy a estar por allá riba, recordé que deje mi bolso allá por lo de seda, no tardo – mostrándole su inmaculada sonrisa

- OK no hay problema

- ¿A dónde vas? – pregunto Mona extrañada

- Calma es algo nuevo del plan, solo sigue en dónde estabas – dirigiéndose a la planta de ropa – pero miren quien salió del establo – dirigiéndose nada más y nada menos que su ex amiga Spencer

- Hay que ver al menos una novedad – devolviendo el cumplido – no es de extrañarse que estés aquí.

- Ya me conoces Srta. Spencer o mejor dicho delegada del comité estudiantil y de padres, asistente del reverendo del pueblo ¿y qué otra cosa más para la ultima de la dinastía Hastings?

- Hmp también soy candidata para las nuevas elecciones de presidente.

- ¿Qué temporalmente?

- No, al parecer Andrew Campbell no se ha ocupado del todo con lo del anuario y ya tiene suficientes con la quejas.

- Y no podría ser más oportuna la intervención de Sherlok Hastings.

- Algo así aunque más bien el me lo pidió.

- ¿Andrew Campbell te cedió el puesto? – Atónita – aun recuerdo cuando se desvivió en quedarse con la presidencia y ahora lo deja así nada más. ¿Estará consumiendo una hierba o algo más?

- No sé ni me importa, solo espero que sea mañana para ponerme al día con los inventarios y los eventos.

- Hmp a pesar de los años sigues igual de rápida y perseverantes con las cosas. Los viejos tiempos nunca cambian.

- Aunque nada es como antes - sonrió a medias – viste las noticas, ya se cumplió 4 años y aun se siente que está aquí.

- Pero no como quisiera.

- Todos mejor dicho, te acuerdas cuando nos dijo que nuestros secretos eran lo único que nos mantenía juntas.

- Como olvidarlo, recuerdo la migraña del día siguiente – riendo para ocultar su tristeza

- Ha sido todo lo contrario, míranos a nosotras ahora.

- Si… Y ¿Cuál es el motivo viendo ahora en que te estás decidiendo por un vestido que por una Gucci de seda? – cambiando de tema

- Jejeje Conoceremos el novio de Melisa, dicen que es de Inglaterra o algo así, lo digo porque menciona su grato amor por su acento.

- Ummm ¿nuevo gusto?

- No lo creo, al pasar de los años esa mujer sigue igual. Aunque es un gran logro según mis padres de que haya elegido a un Europeo.

- Hmmm entonces lleva este – dándole una blusa vino tinto con escote en ve que deja ver la mitad de sus senos.

- ¡Feroz! Pero sería una locura opacar a Melisa

- No siempre tiene que ser el centro de atención, ¿no vemos mañana?

- Adiós – mirando de arriba abajo la blusa

Hanna vio a la chica del mostrador ocupada atendiendo a un grupo salvajes de chicas coreanas queriendo el ultimo brazalete del puesto y al notar que el chico de los lentes se voltio a buscar algo en el depósito, junto con Mona se retiraron del edificio.

- Señorita – los detuvo el vigilante – olvido su bolso – dándoselo a Hanna

- Gracias – mostrando sus perfectos dientes blancos

- Eso estuvo cerca – susurro Mona

- Ni tanto, linda mascada.

- Lindos lentes ¿De qué diseñador era?

- Pucci o algo así, lo mejor fue este brazalete – restregándoselo en la cara

- OK, tu ganas – mirando de reojo lo poco que pudo conseguir. Un par de anillos de fantasía y u broche Dior

- A la próxima lo harás mejor – dándole palmaditas en el hombro

- ¿Lo dice la experta? – volteando los ojos

- Obvio, pero para que no te sientas mal yo invito las malteadas.

- De acuerdo, pero que sea de limón y con poca azúcar – sonriendo

Hanna cada vez se sentía poderosa no solo al robar y superar a su mejor amiga en algo es el hecho de ahora tener ella el poder, el poder de hacer y manejar las cosas a su antojo, tanto o más que como lo hacía Alison – pensaba que ella también debía o mejor dicho sintió esos momentos de poder controlar todo lo que quería sin que nadie le replicara nada. Esa era Hanna, no más la obesa y tonta Hanna. Sino Hanna Marín. La Mejor.

Eso estará por verse