Los personajes son de Stephenie Meyer. Solo la trama es nuestra.

Escrito por: Yeritza Caba Hodge [Blind Wish] (Con la colaboración de Sharon Luna Valdez [SharsLautnerFicJacobFic])

Beteado por: Carla Liñan [MaeCllnWay]


Capítulo 3
¿Y si hacemos un cambio de planes?


—Ya han pasado cinco malditos días. ¿Qué están esperando para dar los resultados? —Edward se jalaba las puntas de su indomable cabello broncíneo—. ¿Estás seguro de que tienen bien nuestros datos? El baile es el próximo sábado y aún no sabemos quiénes serán nuestras parejas.

Caminaba de un lado a otro, como león dentro de una jaula. El piso de su habitación tendría pronto un agujero, con el cual mamá Cullen no sería feliz de tener en su hermosa e inmaculada casa.

¿Con que criterio se hacía la selección? No tenían ni idea. ¿Edad? ¿Grado? ¿Color de pelo? ¿Qué le gustaba ponerle al sándwich?

Sólo era un tonto sorteo en el cual mezclaban tu nombre con el de otros chicos y chicas que, al igual que tú, pensaban en tener suerte para una cita en el baile. Y con otros tantos que entraron sólo para joderle la vida a alguien.

Era la primera —y seguramente la última— vez que hacían algo como eso. La presión era demasiada, y no querían correr el riesgo de quedar con alguien non grato. Cuando se habían inscrito, la señora Cope había sido firme en que, una vez que dejaran su información, aceptaban las consecuencias de ello. En ese momento, claro, estaban demasiado seguros de su buena suerte y se confiaban en que quedarían con las chicas Swan, así que se rieron y pensaron que la escuela se estaba tomando ese sorteo como si de ello dependiera el resto de tu vida. Sin embargo, ahora ya no le veían la gracia.

— ¡Ya-lo-sé! —Siseó Jacob—. Lo juro, Ed, dejé tu celular y el mío para que nos avisaran. A lo mejor lo están haciendo por orden alfabético.

Su intento de decir algo para aligerar las ansias de ambos no estaba teniendo los resultados deseados. Los dos estaban más que inquietos, y aunque Jacob trataba de aparentar estar tranquilo, lo cierto es que su corazón latía a mil por hora y le sudaban las palmas de las manos. Prueba de sus nervios, era que no dejaba de rebotar su pierna derecha, y ya no tenía más uñas para morderse.

Edward lo consideró por un par de segundos. No tenía sentido. Black y Cullen debían ser de los primeros, en ese caso. A menos que...

—Mierda —gimoteó Edward—. ¿Y si lo hacen según los apellidos de las chicas? Swan. Estamos fritos. Más que fritos. Si empiezan por las chicas, pueden emparejarlas con quien sea, y nos tendremos que quedar con otras chicas, y... ¡joder!

—No hagas de ave de mal agüero, Ed, — murmuró cansado Jacob, mientras golpeaba su cabeza repetidamente en el respaldo del sofá individual que tenía Edward en su habitación.

De repente, algo impacto contra su rostro. Aturdido, tomó el objeto y se encontró con uno de los guantes de boxeo que utilizaban para practicar en el gimnasio. Le lanzó a su amigo una mirada furibunda.

— ¡¿Qué diablos?!

—Si les toca con otra persona, Jacob —inició, mirándolo fijamente—, y a nosotros con chicas molestas… te mato —le estaba desesperando que su amigo estuviera tan tranquilo ante semejante probabilidad tan aterradora.

Jacob rodó los ojos. Déjenle el dramatismo a Edward Cullen, señoras y señores. Él no tendría que hacer eso, pues sabía que si a ellas les tocaba con algún idiota, se encargarían de dejarlos incapacitados un par de días, eso era seguro. Nadie tocaría a Nessie, solo él. Y sabía que su mejor amigo no se iba a quedar atrás respecto a Bella. Lo habían dejado en claro desde el principio, pero aparentemente los nervios estaban haciendo mella en su memoria.

—Tranquilo, Ed —trató de calmarlo nuevamente—. Ya verás que todo saldrá bien. Confía en mí.

nnnn

Al día siguiente, asistieron a sus clases diarias. Faltaba poco para el baile, y los dos se estaban poniendo cada vez más tensos por los resultados. Tal vez, después de todo, Edward tenía razón e inscribirse en el sorteo había sido una mala idea.

La clase de matemáticas se volvía más aburrida de lo normal. No podía quitarse el bendito sorteo de la cabeza. Recorrió con la mirada a cada chica del salón, pensando que tal vez le tocaría con alguna de ahí. Tal vez Angela Webber o Jessica Stanley… no lo sabía. Pero de algo estaba totalmente seguro: aunque no fuese el último baile en la escuela, no iría si no era con Nessie. Ya se inventaría una buena excusa para la otra chica.

Cuando finalmente terminó la clase, recogió sus libros y, mientras se dirigía a la puerta, Neutron Star Collision de Muse le indicó que estaba recibiendo una llamada a su celular.

— ¿Diga? —contestó, un tanto reticente, pues no reconoció el número que aparecía en la pantalla.

— ¿Señor Black? Soy la señora Cope, de la Oficina del Director Greene. Hemos tratado de localizarlos al señor Cullen y a usted toda la mañana, pero aparentemente no hemos tenido éxito.

¿Oficina del Director? ¿Acaso tenía algún reporte del entrenador Clapp por la falta de la semana pasada? Imposible. Además, dijo que buscaba a Edward también, y la última vez que recordó haber dejado el número de su amigo como referencia fue cuando…

— ¡Los resultados del sorteo! —gritó emocionado.

nnnn

— ¿Edward, qué crees? ―dijo Jacob, tan entusiasmado como un niño de cinco años, empujando a los nerds que cubrían a Edward.

La encargada de la biblioteca le mandó a callar. ¡Bah! Ya se encargaría de ella más tarde.

― ¿Jacob, no puedes esperar? Estamos estudiando ―contestó su amigo, bastante serio, sin esperar la noticia que le tenía.

― ¡Edward, por favor! —suplicó en voz alta, gimoteando como un cachorrito. Le arrebató el libro que traía en las manos, ganándose un gruñido de su amigo.

Se sintió avergonzado por la actitud infantil de Jacob, pero ya le reclamaría la escenita más tarde. Mientras tanto, le prestó la atención que prácticamente le exigía el moreno.

—Ven, que esto es privado ―siguió Jake, tomando el brazo de su amigo y llevándolo casi a rastras a los sanitarios que se hallaban a la vuelta del pasillo de la biblioteca.

Abrió la puerta con fuerza, retumbando el metal en la pared. Los chicos que estaban en ese momento salieron a prisa, pues ya se conocía a Jacob por ser tan… emotivo, por no decir agresivo, y preferían evitarlo a toda costa.

―Como si los comentarios sobre nuestra dudosa sexualidad no fueran suficientes, ahora nos encerramos en un baño… ―se burló Edward—. Venga ya, Jake. ¿Qué es más importante que mi examen de Biología? El cual, por cierto…

LaschicasSwansonnuestraspare jas ― interrumpió Jacob, tan rápido que su respiración se agitó por la falta de aire.

Edward lo observó completamente confundido. No había entendido lo que su amigo le quiso decir, pero por su "exceso de emoción", tenía dos respuestas: era algo o muy bueno o muy malo. Esperó un par de segundos, para ver si Jake repetía la oración, pero se limitó a mirarlo con expresión ansiosa. No tuvo más remedio que preguntar de nuevo.

―Jacob, tranquilo… toma aire y dime ―le propuso Edward.

―Las chicas Swan son nuestras parejas —contestó, con una sonrisa que competía con el Gato Cheshire (1), pero que le daba una escalofriante imagen del Guasón. Los dos se quedaron atónitos, con ojos tan abiertos como nunca, y palidecieron por un momento—. La señora Cope me llamó hace un rato, y me dijo que no te localizaban…

— ¡Mierda! —Rebuscó entre sus ropas y en su mochila, aventándola después de no tener éxito—. Dejé el teléfono en casa. Ya decía yo que algo se me había olvidado esta mañana.

—Lo que sea. El punto es que le pregunté entonces por tu pareja, y me dijo…

―Iré con Bella ―susurró Edward, totalmente esperanzado.

― ¡NO! ―Jacob habló, interrumpiendo su ensoñación, y ganándose mirada de pocos amigos por parte de Edward―. Iré YO con Bella.

Edward se quedó confundido, sin ninguna reacción. Cuando su silencio empezó a preocupar a Jake, se acercó para ver si todavía respiraba, pero fue sorprendido por una mano que lo tomaba por el cuello de su camiseta y lo alzaba del suelo. Aunque Jacob era un par de centímetros más alto y un poco más musculoso, Cullen no era ningún debilucho. Sabía que Edward no quería herirlo, pero empezó a dudarlo cuando el agarre se hizo más firme.

― ¿A qué te refieres Jacob? ―Preguntó Edward, totalmente furioso. Era claro que lo había mal interpretado, pero Jacob no se defendió por la ofensa.

No quería pelearse con él. Se cometería un tremendo alboroto, sin mencionar que podrían castigarlos, y eso les podría costar su acceso al baile. Además, sabía perfectamente que no era consciente de lo que estaba haciendo.

―Espera, Ed —se quejó por el apretón en su cuello—. Sí, me tocó ir con Isabella, pero a ti te ha tocado ir con… Nessie —el gesto de dolor ya no era físico, sino era de tristeza.

Aunque había admitido que, en el caso de que la chica no fuera su pareja, golpearía a cualquier bastardo que le pusiera sus manos encima, ya no estaba tan seguro de su plan ahora que su mejor amigo era ese bastardo.

―Espera… ¿qué has dicho? —Edward reaccionó y bajó a Jake―. Pero, yo no quiero ir con Nessie, quiero ir con Bella.

— ¡¿Y crees que no lo sé, grandísimo idiota?! —le reclamó—. Es obvio que yo tampoco me muero de ganas de ir con Bella al baile.

Se recargó contra la puerta, tratando de buscarle una solución a este lío, hasta que sintió como le golpeaban en la cabeza. No había sido un golpe fuerte, pero sí con mucha firmeza.

— ¡Ay! ¿Por qué me estas golpeando ahora, tonto? —se quejó. Edward le miró mal.

—Te dije que esto saldría mal. Ahora, como los dos aceptamos las condiciones, no queda otro remedio que ir con las hermanas equivocadas —volvió a golpearle, pero ahora en el brazo.

—No es cierto. No recuerdo que me hayas dicho que algo así podría pasar —se defendió rápidamente, sobándose.

Rodando los ojos, Edward continuó con su punto.

—De acuerdo, tienes razón. No dije que saldría mal, pero sí te advertí que te mataría si no quedaban con nosotros. Así que, ¿qué prefieres? —Sonrió con malicia—. Recuerda que un dedo ensalivado en la oreja ya no es válido desde los 8 años.

― ¡Lo estás viendo desde la perspectiva equivocada, Edward! ¿No te das cuenta? Sí, quedaron con nosotros, a lo mejor no de la manera que queríamos, pero al menos no están con algún idiota como James, que ya sabes la fama que se carga.

―Vale, en eso te concedo la razón. Pero, de todas formas, eso no es ningún consuelo. ¿Cómo solucionaremos esto?

―Tengo una idea, pero… es algo arriesgada. Y, conociéndote, es muy seguro que me vas a decir que no.

―Pero, conociéndote, encontrarás la manera de arrastrarme de todas formas ―suspiró, mientras se dirigían al estacionamiento, y esperando escuchar el dichoso plan.

nnnn

Llegaron al Lodge a comer un par de hamburguesas con malteadas antes de volver a sus casas. Después de varios minutos de silencio, Edward le concedió la oportunidad a Jacob de explicar el "brillante" plan para conseguir estar con la hermana correspondiente.

—Vale, dime de qué se trata tu idea —suspiró cansado—. Y será mejor que sea algo bueno, o te dejaré solo en esto. No pienso arruinarles la velada a ninguna de las dos.

―Es simple ―aseguró Jacob.

―Te escucho.

―La noche del baile, ambos enviaremos un auto por nuestra pareja correspondiente: tú por Nessie y yo por Bella, y nos citaremos en un lugar distinto, no muy lejos de la escuela. Ahí, podremos intercambiar —tuvo que explicarse mejor cuando vio la cara de suspicacia que le dirigía Edward—. Es decir, Isabella creerá que irá a verme para ir al baile, pero en realidad estarás tú; y yo estaré en el otro punto para recibir a Nessie, a quien le harás creer que serás tú a quien verá ―agregó con una sonrisa todavía más amplia que pronto le partiría la cara en dos.

― ¿Sabes que estás loco, verdad? ―murmuro un Edward con la boca llena de hamburguesa.

― ¡Edward, hieres mis sentimientos! —dramatizó—. ¿Por qué lo dices? No es como si fuéramos a raptarlas o algo similar, aunque no me puedes negar que esa idea sea tentadora también ―se defendió, encogiéndose de hombros y tomando un trago de su soda―. Además, ninguno queremos ir con la pareja del otro, ¿o sí? ―finalizó mirando con la ceja arqueada a su amigo. Edward negó con la cabeza—. ¿Ves? Es un plan per-fec-to.

Si tenía que ser honesto sobre la propuesta de su amigo, no era tan mala realmente. Aunque, con los años de experiencia ante los planes de Jacob, algo siempre terminaba saliendo completamente mal.

No obstante, ese gusanito en su consciencia le decía que todo sería más fácil si sólo les pidieran cambiar de pareja. Pero, por supuesto, siendo el cobarde que había sido todos estos años, la idea le aterraba completamente.

Aparentemente, había dicho su idea en voz alta, pues Jacob casi le escupió la soda en la cara y se soltó a reír sonoramente.

―Sí, claro —resopló—. Apenas puedes hilar dos pensamientos coherentes cuando tienes a Bella enfrente a ti. Ahora, ilumíname, ¿cómo piensas pedirle ser tu pareja? O en este caso, ¿cómo planeas explicarle que quieres ser su pareja?

Tragando el último trozo de su hamburguesa, se resignó a intentar comprender la oh-tan-maravillosa idea de su amigo.

― ¿Pero, hacerles creer que sí irán con la pareja que les tocó y cambiar al último minuto? —Negó con la cabeza—. No lo sé, amigo. No me gustaría que me hicieran eso a mí, y las chicas pueden ser muy vengativas ―agregó con un escalofrío.

Recordaba aquellas ocasiones en las que su hermana Rosalie se desquitaba de sus bromas, o cuando osaba molestarla en el "día de chicas" que tenía cada mes junto a sus compañeras de la escuela. Podía ser bastante aterradora si se lo proponía, y Edward había aprendido de mala manera a no meterse con ella.

En su mente, Edward imaginaba que podía ser honesto con Bella. Aunque iría al baile con su hermana, ya estando ahí le explicaría todo, y finalizaría confesando todo lo que sentía por ella. Bella entendería sus razones y aceptaría sus palabras sin protestar. Era una idea muy romántica… si fuera una telenovela de las 12 o un libro rosa. No el mundo real y menos en el siglo XXI, en donde las chicas podían patearte el trasero por ser idiota.

Siendo realista, sabía era que había un 80% de posibilidades de que todo acabara mal, y no es que el otro 20% fuera algo lindo.

―Edward ―interrumpió sus pensamientos con una nota seria, lo cual hizo que prestara atención a su amigo―. ¿En verdad te gusta Isabella, no es así? ―espero su respuesta afirmativa antes de continuar― Por lo tanto, debemos jugárnosla, tonto. Es nuestro último año.

―Lo sé, Jacob, no tienes que recordármelo cada vez que tenemos una charla similar.

―Por eso te lo digo, Ed. Sé que no es igual mi caso, porque tú al menos tienes varios años conociendo a Bella y ella sabe de tu existencia ―agregó, un tanto melancólico―. Pero, en verdad me gusta Nessie. Es una chica divertida, tierna y hermosa, además de inteligente y muy decidida. Las pocas veces que hemos podido charlar o compartir, veo que es alguien madura y de buen corazón. Pero, a pesar de todo, no logro sacar el valor para invitarla cara a cara. Y el estúpido baile de la otra noche no cuenta —añadió, cuando vio que Edward pensaba sacarlo a colación—. Y cuando dijo lo del sorteo, supe que era la mejor oportunidad de estar con ella ―lanzó un suspiro.

Su amigo se le quedó observando, haciendo que Jacob se sintiera incómodo. De los dos, normalmente Edward era un poco más abierto con sus sentimientos, y era Jake quien le hacía burla al respecto. Eran contadas las ocasiones en las que Jacob llegaba a ser tan serio sobre algo. La última vez que recordaba haberlo visto así, fue cuando le confesó de la enfermedad de su madre y cómo se sentía al respecto.

—De acuerdo —dijo, fingiendo fastidio—. Vamos a conseguir a nuestras chicas.

Jacob le sonrió.

Habían contratado el servicio de limosinas apenas llegando a la casa de Edward. Desde un sábado anterior ya habían ido a adquirir sus trajes, pues sin importar la pareja era obvio que iban a necesitar uno, y ya solo quedaba esperar el gran día.

Al día siguiente, Jacob había dejado una pequeña nota en el casillero de Bella, indicándole que el auto pasaría por ella el sábado a las ocho de la noche, y que posteriormente se verían en el inicio del bosque cercano a la escuela, para así entrar juntos al gimnasio. Por su parte, Edward le envió una nota similar a Renesmee, solo que él decidió citarla en un pequeño parque cercano.

El plan hasta ahora iba perfecto.

nnnn

Edward empezó a ir y venir por el caminito empedrado que estaba junto al bosque. Hasta ahí podían llegar los autos, así que decidió que ahí recibiría a Bella. Empezó a imaginarse las reacciones que tendría la castaña, y rezaba silenciosamente porque fueran positivas. Lo peor que podía pasarle era que le lanzara un zapato, le gritara o simplemente se fuera sin escuchar su explicación.

Bella Swan SIEMPRE carga con su tubo de gas pimienta en el bolso, ¿recuerdas? Su traicionero subconsciente se encargó de enfatizar. Claro, en aquellas reuniones de tutorías, Bella le había confesado que su padre se lo había obsequiado cuando cumplió dieciséis años.

Aunque resultaba algo bastante gracioso de imaginarse, la idea de que Bella usara tal arma de defensa contra él provocaba que se le revolviera el estómago. Solo falta que ella me rocíe con gas pimienta en los ojos para completar la noche, pensó con amargura.

¡No! Pensamientos positivos, Edward, se animó a sí mismo.

Escuchó el ruido de los neumáticos chocando con las piedras, y sus nervios hacían volteretas mortales en su cuerpo. Estaba decidido a superar ese miedo que sentía a ser rechazado por Bella, y hablarle de frente sobre sus sentimientos.

Es ahora o nunca, Cullen. No seas una gallina.

Y cuando el auto se detuvo, a Edward le sudaban las manos. Esa noche estaba listo y dispuesto para confesar finalmente su amor hacia...

— ¡¿Nessie?!

Error. ESTO es mucho peor que el gas pimienta.


(1) Gato sonriente de Alicia en el País de las Maravillas.

Penúltimo capítulo. Hoy mismo subiremos el último. Estén al pendiente ;)