Capitulo 2.
Temprano en la mañana lo llamaron para avisarle que lo que había pedido estaba listo y podía pasar a la tienda a retirarlo, así que se levantó con energía, ese día no tenía que ir al hospital y podía hacer lo que quisiera. Luego de prepararse condujo hasta el centro de la ciudad, entró a la joyería y retiró la caja que había encargado hace algunos días, apenas volvió al auto sacó su celular para llamar a Mi Na.
-¡Mi Na! ¿Hoy estás libre cierto? Juntémonos- le dijo
-¿Hoy? No puedo, estoy ocupada haciendo voluntariado en la clínica, te lo dije ayer.
-¡¿Qué?! ¿Pero cómo? No importa, de todas formas tenemos que vernos hoy, no importa si es tarde, yo esperaré, pero tenemos que vernos hoy ¿de acuerdo?
Y así terminó su llamada con la promesa de que en algún momento del día se verían, a Jin le gustaba terminar las cosas rápido, apenas comenzaba un proyecto no lo dejaba descansar hasta que estuviera completo, y en su vida personal las cosas no eran muy distintas tampoco, además no podía guardar un secreto por lo que mientras antes se solucionaran las cosas mejor. No necesitaba preparar una gran presentación, sólo necesitaba a Mi Na, decirle cuán importante era y que lo que quería era pasar el resto de su vida con ella, así que debía suceder hoy, ya no podía esperar más.
Mi Na por otro lado, se encontraba muy tranquila trabajando en la clínica comunitaria, prestaba servicios allí desde que era una estudiante en la escuela de medicina, iban alrededor de la ciudad ayudando a quienes más lo necesitaban. Al llegar los niños la recibieron, les hablaron de sus actividades y de que les iba bien en el colegio.
-¡Oh Sung Gi!- dijo Mi Na al notar al niño- ¿Cómo está tu Papá? ¿Se mejoró ya de las rodillas?
-¡Así es!- respondió el niño- Esta mañana salió muy temprano a trabajar.
-¡Mi Na! ¿No me vas a dar mi medicina?- gritó una señora a lo lejos, Mi Na la miró y fue inmediatamente hasta ella.
-Abuelita, ¿Cómo se ha sentido últimamente? ¿todavía le duele la espalda?
-Me duele mucho, así que dame medicina.
-Eso no es necesario- dijo Mi Na- yo misma le daré un masaje- y procedió a masajear el área afectada, le dijo que aplicara calor y no cargara muchas cosas a la vez- Si vas a la feria, después págale a un taxi para que te traiga a tu casa- agregó.
-¿Y con qué dinero? No tengo plata suficiente para esas cosas
-Entonces use un celular, llámeme a mí y yo la recogeré con los paquetes- la abuela miró desconfiada a Mi Na, aún así consiguió sacarle una sonrisa.
Era cercano al medio día cuando Mi Na vio a lo lejos que un hombre corría en dirección a la clínica con otro sujeto en su espalda, venía gritando por ayuda, el hombre en su espalda estaba inconsciente.
-¿Qué pasó?- preguntó Mi Na.
-No lo sabemos- respondió el hombre- estábamos trabajando cuando de repente se desmayó- y depositó al hombre en una de las camas.
- ¿Qué le pasó a mi papá?- preguntó Sung Gi y Mi Na sintió como el nerviosismo surgía de su interior. Revisó los signos vitales del hombre, su respiración era muy débil, su respuesta al estímulo retardada.
- Llamen al 119, a emergencias, rápido- pidió a uno de los internos.
La ambulancia no tardó en llegar, Mi Na junto a Sung Gi se montaron en la ambulacia junto al paciente, en el trayecto Mi Na llamó a Jin, así para cuando llegaron al hospital él la estaba esperando.
-¿Qué pasó?- preguntó Jin junto a la camilla.
-Su amigo lo trajo desde el sitio de la construcción, creo que se golpeó la cabeza, y no fue al hospital cuando debió haberlo hecho, ahora su cuerpo colapsó.
Jin se acercó al paciente, comprobó los signos vitales una vez más, pronto supo que Mi Na probablemente estaba en lo cierto y que el paciente no se encontraba bien.
-Ya es muy tarde- dijo Jin.
-¿Qué?- preguntó Mi Na consternada
-Tiene una hemorragia cerebral, y sus pupilas ya están fijas y dilatadas. Debería haber venido antes al hospital, ya no hay nada que podamos hacer.
-Pero… ¿Cómo puedes estar tan seguro? Creo que debemos prepararlo para la operación, ahí entonces sabrás realmente que tiene y podemos hacer que se mejore.
-Mi Na, el daño cerebral es severo, no sirve de nada abrir su cerebro, será un gasto innecesario.
-¿Innecesario?- dijo Mi Na afectada- Sung Gi y su papá viven solos, ¿aún así sigues pensando que es innecesario? Si es por el costo yo lo asumiré, yo pagaré todo así que… ¡simplemente opéralo!- gritó Mi Na llamando la atención de la gente en el salón, Sung Gi, que estaba con las enfermeras, miró alertado a Mi Na, Jin no podía esconder su disgusto.
-Como un doctor, ya lo examiné, y ya dije que no hay nada que hacer- dijo Jin retirándose. Mi Na estaba alterada, se encontraba tan nerviosa que no podía evitar llorar, esto no podía ser así, si su papá muriera ¿Qué pasaría con Sung Gi? ¿Quién se haría cargo de él? Sung Gi llorando la llamó, esto no se podía quedar así, siguió a Jin y lo detuvo en el pasillo.
-Espera- le dijo- aunque no creas que es posible, haz la operación, yo sé que su condición es difícil pero, tiene que suceder, haz un milagro.
-Mi Na, no estás pensando con claridad, yo no soy Dios, sólo soy un doctor, no puedo crear milagros.- le dijo Jin sujetándola por los hombros.
-Pero si lo operas puedes ver algo que quizás antes no viste- expresó Mi Na llorando- tu piensa en Sung Gi, simplemente hazlo.
-¿Y prolongar el sufrimiento de la familia? Si le damos esperanzas de que el paciente puede mejorar ¿acaso eso no es más cruel? Prometerle cosas que sabemos que no van a suceder, ocupar recursos que pueden salvarle la vida a otro paciente.
-¡Pero como tienes tanta seguridad de que las cosas serán así!- gritó Mi Na fuera de sus cávales, justo en ese momento uno de los internos se acercó a Jin.
-Doctor- le dijo- el paciente… acaba de morir.
Mi Na estaba tan sorprendida que hasta sus lágrimas se detuvieron, sintió como si el aire no ingresaba a sus pulmones, Jin la miró compasivo, Mi Na sólo se sentía responsable y quería hacer lo mejor por el bienestar de Sung Gi y de su padre, Jin sabía que su actitud no era del todo correcta, intentó tomar su mano y Mi Na lo rechazó.
-No me toques- dijo Mi Na.
-No hagas esto, nadie tiene la culpa.
-Tengo que ir donde Sung Gi- dijo Mi Na y fue a la habitación, Jin la siguió.
Al llegar encontraron a Sung Gi tirado sobre el cuerpo de su padre, llorando desconsolado, Mi Na no fue capaz de soportar la situación, se dio la vuelta.
-¿A dónde vas?- le preguntó Jin.
-Iré a buscar a la abuelita del barrio, ella me ayudará con Sung Gi.
Jin la siguió, fueron hasta el estacionamiento, cuando estaban cerca de su auto, Jin tomó a Mi Na por el hombro.
-Dame las llaves- le dijo- no estás en condiciones para conducir.
- Opa, nos conocemos hace 20 años, si hemos pasado tanto tiempo juntos, cómo es que en momentos tan cruciales como estos siento que no te conozco, siento que no tengo idea quién eres… como si fueras el Jin de un mundo paralelo.- Dio un largo suspiro mientras Jin la miraba sin saber que decirle para hacerla sentir mejor- No quiero que vengas conmigo, de todas formas, no es tu problema. – dijo Mi Na y subió al auto.
Jin se quedó con una sensación de vacío inmenso, por un momento se cuestionó si su decisión había sido la adecuada, miró como Mi Na se alejaba en su auto. La Mi Na tierna y cálida, le había dicho esas palabras, la Mi Na que nunca se enojaba se veía tan furiosa, y tan decepcionada de él, ahora ¿Qué debía hacer? De pronto escuchó un ruido a su espalda, volteó y se fijó como el auto de Mi Na iba directo a hacer coalición con un motorista, Mi Na en el último momento volteó el manubrio y lo esquivó, pero fue a parar a la pista contraria, afortunadamente los demás automovilistas se dieron cuenta del problema y alcanzaron a frenar a tiempo, el auto de Mi Na fue a dar al medio de la calzada. Jin suspiró aliviado, no podía pensar que hubiese hecho si le pasara algo, claro esto fue antes de que se diera cuenta de que un camión venía directo al auto de Mi Na, y casi en un pestañeo la chocó, desplazando el auto por la calle, haciendo que este se volteara e hiriendola de gravedad.
