¡Al fin he actualizado! ¡Y terminado mis semanas de exámenes! Jajajaja xD ¡Muo! Lo siento mucho, no era mi intensión tardarme. Pero ya ven, la escuela a veces te bloquea cierta parte de tu vida… ¡Pero dejemos eso a lado! ¡Lo importante es que ya está el capítulo aquí! n.n Sin mencionar que mi musa regreso T.T… ((Musa: xD)) Por cierto, quiero pedirles una gran disculpa por el capítulo anterior. Verán, hice un gran error jajaja Confundí a Ty Lee con Mai, lamento si les molesto esto o causo gran confusión. Pero gracias por notarlo y avisarme, arregle el capítulo, espero no les moleste… ¡Gracias! ¡Neh! Bien, espero que les agrade este capítulo Jijiji ¡Mil gracias! Y también a todos aquellos que me dejaron sus lindos reviews:
((¡Gracias por el review! Espero te agrade el Fic n.n Y los comentarios son lindos)) ups ((Hahaha Gracias por marcarme el detalle de Ty Lee y Mai, fue una gran confusión x,x ¡La verdad me salvaste! Lo bueno es que ya lo arregle ¡Gracias!)) keiko210382 ((Me agrada que te haya gustado la pelea de Katara y Azula, lastima que no fue pelea en lodo para que los chicos vieran xD Haha Sí, Jet es el enamorado de Katara. En particular no le he prestado tanta atención a este personaje, no lo odio pero tampoco lo adoro. Simplemente sólo quise ponerlo para futuro rival de Zuko XD ¡Huaa! Además en la serie de Avatar como que a Jet le gusta Katara o.o Eso me dio la idea de colocarlo aquí xD ¡Gracias por los comentarios!)) Arlet ((TOT ¡Huqaa! ¡Gracias por atraparme a Zuko! –abrazado a Zuko casi al borde del asfixio xD- ¡Sí! ¡Ya he actualizado! XD ¡Que sufra Zuko por malo! ¬¬ Haha Claro, aparecerá muy pronto Toph y los demás personajes… y Momo, bueno también saldrá en el Fic pero cierto… ¿Appa? xD Pobre Katara no podría esconderlo en su cuarto x.x! ¡Haaha! ¡Gracias por los comentarios, me animaron bastante!)) Griffmoon ((¡Gracias por el review! ò.o ¡Sí, Azula mala, mal, mala! –Navi le echa agua con una manguera- xD ¡Rayos! ¬¬ ¡Odio no saber utilizar Agua Control! n.n ¡Gracias por el review! )) anita-asakura ((¿Romance entre Katara y Zuko? ¡Por supuesto! Un poco más adelante claro Hahaha no se imaginan cuando Jet se encuentre con Zuko ¡Ahí se pondrá buena la cosa! No hay nada más adorable que ver a un Zuko celoso XD ¡Muo! ¡Gracias por el review!)) A-Mononoke-z09 ((¡Yes! Que suertuda es Katara T.T Qué quisiera yo tener a Zuko a un Jet detrás de mí xD Hahaha pero no todo es miel sobre hojuelas ò.o! Sie, que Zuko se ponga celoso xD ¡Hua hua! ¡Gracias por el review!)) Luli-chan ((¡Yaps! Gracias por el frasco Xwx –Navi se lo bebe todo- ¡Hua! Sí, este Fic es un Zutara algo extraño haha Es que la verdad estos dos no se soportan. Pero ya vez, del odio nace el amor ¿no? Quise empezar el Fic de esta manera, se me habría hecho algo no sé… tal vez común poner que ellos dos se enamoran desde el principio xD ¡Yo quiero hacerlos sufrir! Pero al final tendrán su recompensa estos dos u.u ¡Viva el Zutara! ¡Gracias por review! ¡Abrazos!)) Princess Sheccid ((Creo que a nadie le gustaría que su prometido (a) recibiera correspondencia de alguien más XD ¡Hua! ¡Que Zuko se ponga celoso! Ò.o! Claro, claro se me paso el detalle de Ty Lee y Mai por confundirlas. Gracias por aclararme eso… ¡Espero te guste el Fic! ¡Gracias por leerlo! n.n)) maga-azul ((¡Sie! Seguimos con el club de fans del tío Iroh es genial XD ¡Sie, Estos dos son tan complicados ¬¬ ¡Pero ya verán! XD Hahah gracias por el review n.n ¿Aang? ¡Claro que aparecerá! –sonrisa malévola- n.n ¡Nos leemos!)) Dely ((Sí, algo cursi lo de Sokka y Yue, pero a decir verdad me gusta esta pareja, es linda. Me agrada que te haya gustado la pelea entre Azula y Katara haha XD ¡Pelea, pelea!- arrojando palomitas- Bueno, sí, la idea deque Jet secuestre a Katara es buena u.u ¡La pensare! XD pero pondremos a un Zuko celoso por ahí ¡Sie! ¡Más Zutara! ¡Gracias por leer! n.n ¡Abrazos!)) RADIKA SUNDARI ((Sí, Jet entrara en escena con Zuko. Ya lo sé, muchos lo odian pero para mí es un personaje más o.o Pero viéndolo bien, el chico es guapo u.u… ¡Osh! Katara tiene suerte de tener a hombres que le sigan! XD Haha que envidia… ¡Gracias por el review! Espero te guste la actualización!)) flower of night ((¡Gracias por el review! Si, lamento la demora pero estaba en semanas de exámenes… ¡Pero ya estoy de vacaciones! ¡Si! Acuatizare más rápido! n.n)) xrissy ((¡Claro! A mi Haru se me hace lindo y hasta guapo n.n No tengo idea si incluirlo más adelante o no el Fic, ya veré… Mientras, tengo otros planes ¡Gracias por leer el Fic! ¡Trataré de no tardarme tanto esta vez! O.o)) Minamo ((¡Bienvenida! Sí, la verdad a mi repentinamente me agrado esta pareja de Zuko y Katara. Será, y tal vez a muchos le ha pasado, debido al episodio de los piratas. Donde Zuko se le acerca muy… ejem ¿Cómo decirlo…? Íntimamente a Katara xD Hua, nada más sólo ver ese episodio ame esta pareja ¡Huaa! ¡Gracias por leer mi fic y por el review también! n.n ¡Espero te guste la actualización!)) always mssb ((Sí, algo largo el capítulo anterior. Creo que está aun más largo este… tengo esa maña de hacerlos largos pero para poder así recompensar el tiempo en que me tarde en no actualizar x.x ¡Gracias por leer!)) zutara-luv ((Claro, las mamás no comprenden el por qué sus hijas se pasan horas en el computador leyendo o escribiendo.. ¡Ellas no conocen el mundo de los Fics! T.T –con un pañuelito- Bueno ¿El tiempo en que hago un Fic? Pues que no tengo tiempo específico, pero en sí, procuró hacerlo lo más rápido que puedo. Si me es posible, dos capítulos en un mes o algo así. No pienso olvidar este Fic porque me gusta demasiado pero esta vez me tarde debido a los exámenes… ¡Gracias por leer! n.n)) JANET ((¡Gracias por el review! ¡Por su puesto! ¡Aquí está el siguiente capítulo sin falta! xD)) karla ((¡Weps! ¡Gracias por el review! Estoy feliz de que te haya gustado el capítulo anterior n.n ¡Saludos!)) Anyela ((Mmm bueno, pues no estoy segura cuando me tardo en hacer los fics xD Eso depende si estoy inspirada o no, pero en sí, yo procuro no tardarme tanto x.x Odio hacer esperar a la gente pues me ha pasado lo mismo: esperar que algún autor (a) favorito actualice. Por eso trataré de no hacer lo mismo. Sólo que la inspiración llegue. Más o menos, me tardaría como entre 2 o 3 semanas en hacer el fic y publicarlo y si es posible lo puedo poner antes. Si me paso de esos días… hago más largo el capítulo para recompensar el tiempo perdido X.x ¬¬ Pero ya no me tardare tanto... XD ¡Para no dejarlas esperar tanto! ¡Mil gracias por el review! ¡Me animo mucho! ¡Saludos!)) ALenis ((Sí, por lo pronto Zuko es frío y cruel… ¡Pero ya verá! ¡Cuando se de cuenta de sus errores! ¿Celoso? ¡Yo espero poner ya celoso a Zuko! Pero bueno, a partir de capítulo siguiente igual la actitud de este chico cambiara… Tendrá que ver a Katara con otros ojos n.n ¡Espero que te agrade este capítulo! ¡Y gracias por los comentarios!))
Estoy realmente feliz este día, ver tantos reviews… ¡Mil gracias! No los decepcionare, haré mi mejor esfuerzo por continuarle al Fanfic. Porque gracias a ustedes, me doy fuerzas e ideas para esto… ¡Les estoy eternamente agradecida! ¡Viva el Zutara! xD –Navi le arroja flores a Zuko y a Katara-
Avatar: Last Airbender no me pertenece y jamás me pertenecerá… T.T Pero no lo quiero, sólo quiero a Zuko…¡Zuko, no huyas! -se ve como Zuko corre a lo lejos pero extrañamente una red lo atrapa- ¡jiji, no escaparás!
Entre dos
Capítulo 4: El misterio del calabozo.
El ambiente era de lo peor en esos momentos… Tensión, era algo que podría hasta respirarse si era posible. Y es que la verdad, aquellas simples palabras le habían detenido hasta la respiración en tan sólo unos segundos. Sus ojos estaban fijos en Suki, quien todavía no entendía el por qué ella se mantenía tan ausente ante aquella simple noticia. Por su parte, el príncipe Zuko se mantuvo callado al margen de toda reacción de aquella princesa de la Tribu Agua. Sin embargo, le consternó un poco el observar que se mantenía estática, ahí, en la puerta de su habitación y sin saber qué movimiento haría después. Era algo que nadie podría saber con precisión.
Jet…
Si tan sólo aquel simple nombre no hubiera salido de los labios de Suki, ella no se encontraría en esas circunstancias ahora. Y mucho menos, el ambiente sería uno de los más pesados que hubiera sentido en su corta vida. Pero era tiempo de reaccionar y entrar en razón de una buena vez, antes de quedar como tonta enfrente de ambos presentes. Vaciló un poco entonces antes de tragar un poco de saliva, de puro nerviosismo, retiró con delicadeza un mechón de color chocolate de su rostro antes de dar un par de pasos con temor.
Sostuvo aquella carta entre sus manos, casi al colapso, como si fuera capaz de quemarle en el acto. De nuevo su labio inferior tembló antes de alejarla de la presencia de Suki, la cual, había echo una leve reverencia con su cabeza al entregarle aquella carta. Pero Zuko aún estaba en aquella escena, y sobre todo, a Katara eso le parecía indiferente, pues su vista se fijó en la carta que tenía entre sus manos con tanto temor e irrealidad.
Suki, incluso el altanero de Zuko, habrían jurado o percibido la tristeza en los ojos de aquella princesa, quien en un instante había corrido hasta su habitación azotando la puerta tras de sí. La primera en resoplar fue Suki, pensando que algo malo había sucedido con su amiga. Pero al notar la presencia de Zuko en ese lugar, decidió que luego hablaría con ella y se evitaría problemas entonces. Sin embargo, el ceño fruncido del príncipe fue evidente antes de girarse y mirar de soslayo la puerta de metal de la habitación.
— "Katara…"— pensó su guía antes de irse de aquel lugar.
Pero Zuko se mantenía callado observando la puerta de la habitación de Katara. Decidió dejar todo así y marcharse de ese lugar.
¿Jet? ¿Sería acaso un hermano de ella? No, la verdad desechó esa idea errónea de inmediato. Quizás porque si hubiera sido hermano de Katara, ella no habría actuado de aquella forma extraña, sin mencionar, lo alterada que se había puesto por una simple carta… ¿Su padre entonces? No, era totalmente ilógico, tanto como la primera opción. Entonces… ¿quién era Jet? Se detuvo en su trayecto antes de mirar con el ceño fruncido el fondo del pasillo… ¿Y a él qué le importaba quien fuera Jet o no? ¡Le era indiferente la vida personal de esa malcriada princesa! Pero golpeó la pared de su lado antes de carraspear por lo bajo. Katara… Katara podría ser su futura esposa convirtiéndose en una gran carga pesada sobre sus hombros y él impediría que eso sucediera, no le importaba y mucho menos le afectaba el hecho de escuchar un nuevo nombre en sus oídos, Jet… Ella podía hacer lo que quisiera con su vida, al igual que él, siempre y cuando ambos no terminaran casados y anclados a la fuerza.
Además de todo eso, había otro asunto importante que atender… Azula cruzó por su mente unos segundos después. Recordó entonces el estado deplorable de su hermana y sobre todo, lo mal que había quedado Katara. Él había presenciado todo desde algún punto del castillo, daba la casualidad, que iba pasando por ahí para ir a sus entrenamientos cuando notó la presencia de su maldita hermana en esos momentos. Fue ágil quizás, el haberse ocultado o el haber tomado la opción de ir hasta las sombras para no ser descubierto. Y escuchó todo, desde su conversación hasta el porqué la pelea entre ambas chicas…
Y tenía que admitir que Katara le sorprendió, jamás llegó a pensar que poseía tal control sobre sus poderes y sobre todo, el lograr casi vencer a Azula… Pero si lo veía desde cualquier punto, Azula era la de perder. Pues simplemente todo comenzó por una vil mentira: aquel dichoso juego "tradicional" de pelota que había comentado la chica de fuego, no era más que un simple juego traicionero. Es más, hasta Zuko recordada cuando su hermana, entre Ty Lee y Mai, lo habían inventado cuando eran niñas sólo para pasar un tiempo "divirtiéndose" o simplemente para fastidiarlo. Recordó aquel día, cuando Azula jugaba cerca de la fuente con una pelota, y de igual forma, lo había engañado como Katara para invitarlo a un "amistoso" juego de pelota. Claro, que el final fue diferente en ambos, pues recordó el chico el haber perdido ante su hermana después de lanzarle aquella pelota de fuego justamente contra su ropa. Aquella vez había quedado totalmente chamuscado y sobre todo, con la mitad de su ropa en mal estado, lo cual ocasionó que su madre lo regañara… Pero Zuko jamás delató a su fastidiosa hermana y jamás supo el por qué con exactitud, quizás porque en aquel tiempo ella le infundía algo de temor… pero las cosas habían cambiado, aunque Zuko no dejaba de verla como alguna enemiga más, pero en sí, Azula ya no inculcaba aquellas angustias que de pequeño le agobiaban hasta en sus sueños. Además, ya no era tan idiota como para creerle para que buscara en el lago de su castillo porque ahí escondían un tesoro, y cuando se asomaba por la orilla para saber si era verdad, Azula terminaba empujándolo para que cayera sobre los patocastor y unas cuantas patotortuga.
Sin duda alguna, el tiempo fue el encargado de moldear la actitud de Zuko.
Él iba a demostrar que era mejor que su hermana, y ganarse el respeto de su padre que aún no le otorgaba. Pero para eso tendría que superar muchos obstáculos que posiblemente le atrasarían todo, principalmente aquel relacionado con su compromiso matrimonial… Pero igual aquella idea que recorría su mente y los planes que tenía para evitarlo hicieron que esbozara una sonrisa sínica y lasciva, todavía más, al preguntarse cómo actuaría Katara al enterarse del engaño de su hermana con aquel juego.
—Las cosas empiezan ahora…— susurró antes de meter las manos en los bolsillos y caminar con desgano. Seguramente su tío estaría hablando con su padre en esos momentos, no cabía de la felicidad al saber qué le harían a su hermana por ocasionar aquella vil pelea. — Suerte Azula…— dijo con sarcasmo y una sonrisa más en su rostro.
Se había alejado aquel príncipe de la habitación de Katara y sobre todo, dejándola en total privacidad. No obstante, ella se mantenía dentro de su habitación sentada cerca de su escritorio con aquella carta entre sus manos. Juntó el valor necesario antes de abrir con delicadeza el sobre y leer aquellas palabras en cada oración y párrafo del escrito. Sus ojos se llenaron de lágrimas antes de gemir con resignación, lo cual era algo inevitable… Estaba segura que sus sentimientos se mantenían firmes hacia él después de tantos años… Y es que el amor era un martirio en el alma.
Le amaba, y le dolía la simple idea de saber que nunca estarían juntos como creía.
Sí, era él. Aquel niño trigueño que alguna vez conoció de pequeña, cuando había salido sin permiso del castillo y se había aventurado a ir más allá de donde le tenían permitido. Aquella vez, Sokka estaba al cuidado de ella, pues según recordaba, su padre y madre habían ido de viaje o lo parecido a ir a otras Naciones para relaciones comerciales. Katara no era tonta y por supuesto, se aventuró a contradecir las ordenes de Sokka: "No salgas del castillo, últimamente ah habido muchos ladrones por aquí… La gran-gran abuela esta enferma, ¿recuerdas? Papá me dejó a cargo tuyo y no quiero que salgas y bla… bla bla,bla…" Igual Katara ya ni recordaba con exactitud que dijo después su hermano, pues seguramente era algo que no le importaba demasiado. Había salido por alguna ventana del castillo y corrido por los lugares… Le gustaba hacerlo, sentirse libre y sin tener el cargo de princesa sobre sus hombros. Y ahí comenzó todo, cuando había tropezado accidentalmente con un niño trigueño y de encantador rostro. Recordó que aquella caída había sido demasiado fuerte y que él le había ayudado a levantarse, disculpándose en el acto y dirigiéndole una sonrisa… A sus 7 años de edad Katara comprendió el saber qué era estar enamorada o lo más parecido al amor platónico. Tiempo después descubrió que aquel niño había llegado a la Tribu Agua como refugiado con su familia, debido a que en el lugar donde vivían habían sido atacados ferozmente por la Nación del Fuego. En aquel entonces su Tribu aceptaba con bienvenida a cualquier refugiado en busca del auxilio en aquel lugar… supo entonces Katara, que aquel chico marcaría su vida.
"¿Por qué te enojas tanto?"
Siempre le preguntaba eso cada que vez que él lograba distraerse con alguna chica que pasaba a su lado. Sokka y Jet no se habían llevado tan bien desde el principio, de hecho, llevaban una relación distante. Jet pasaba la mayoría de las horas en compañía de ella, cada vez que iban de paseo por algunos de los lugares hermosos de la Tribu. Sin embargo, con el paso del tiempo, Katara descubrió que aquel simple capricho había dado paso a algo más fuerte… "Estoy enamorada" aceptó al fin, cuando Jet le había dedicado una de las más hermosas sonrisas el día de su décimo cumpleaños.
"¿Irás al festival conmigo?"
Claro que iría con él, como cada año. Aquel festival de Luna llena que era costumbre en la Tribu Agua, donde todos bailaban y hacían festival en honor a la sagrada Luna y al elemento agua… Aquellos festivales bonitos que a Katara le fascinaban y sobre todo, cuando lograba pasar algún tiempo cerca de Jet. El único que había logrado que su piel se erizara y su corazón latiera con rapidez, aquel que lograba con una sola mirada que sus mejillas se tiñeran de rojo y su labio temblara con nerviosismo.
"Abuela… ¿alguna vez te haz enamorado?"
Su abuela había reído aquel día contándole la anécdota de cuando se enamoró de su abuelo. Y sobre todo, como había logrado que no se casara con aquel prometido que la habían impuesto en la Tribu Agua del Norte. Por su voluntad y por capricho propio del amor, se había fugado en alguna de las frías noches de aquel lugar con su enamorado… El autentico príncipe de la Tribu Agua del Sur. Y Katara se sintió aquel día satisfecha al saber que posiblemente Jet estaría con ella el resto de sus días, sin embargo, todo cambio cuando la gran noticia vino… Ni siquiera el amor que sentía por él, las constantes discusiones con sus padres o el haberse rehusado al destino, causó que la decisión fuera tomada y su vida quedara marcada.
"Katara, tenemos algo importante que decirte."
Sí, recordaba aquellas crueles palabras que habían pasado por sus oídos. Aquella noticia dolorosa que había causando su sufrimiento por varios días. Compromiso. Y pensar, que todo aquello que sentía por Jet era interrumpido por algo así, por un vil compromiso sólo para salvar a gente de una guerra innecesaria. Pero estaba siendo egoísta, sólo tener el amor de aquel ser correspondido y el no salvar a toda esa gente… ¿Eso la hacía una mala persona? Seguramente sí, por eso, su abuela le había dado el apoyo necesario para que tomara fuerzas y fuera valiente. Y las imágenes dulces de todos los momentos vividos en su Tribu azotaron su mente, a partir de aquel día, su vida había cambiado… Si tan sólo esa estúpida guerra no hubiera empezado hace años atrás, su abuelo estaría con vida compartiendo cosas felices con su gran-gran abuela, su padre no habría sufrido tanto después de aquella perdida, su madre estaría orgullosa de que ella buscara esposo decente para casarse, Sokka jamás hubiera peleado como aquel día al enterarse del compromiso de ella con alguien de la Nación del Fuego y sobre todo, Jet, él estaría a su lado como siempre lo quiso.
"¿Te despedirás de Jet?"
No. Aquella había sido su firme respuesta. Jamás hubiera soportado el haberse despedido de aquel chico que tanto amaba, no hubiera soportado simplemente observar su mirada en la fría noche de Luna Nueva en la cual se había marchado. Había puesto con rapidez su equipaje en el carruaje mientras Sokka estaba a su lado, sus padres estaban a unos cuantos metros más atrás observándola con cariño y compasión… Tal vez, dentro de todo su ser, había algo de arrepentimiento absoluto al haber mando al mismo infierno a su hija. Pero era por el bien de todos, por acabar algo tan vil como una guerra. Y Katara se introdujo al carruaje antes de que todo se volviera vil y confuso, había cerrado sus ojos con fuerza reteniendo las lágrimas a duras penas. No dijo adiós a sus padres o le dedicó alguna sonrisa a Sokka, no le había dado un beso en la mejilla a su abuela y no había dicho nada a Jet sobre su partida… simplemente, todo había sido doloroso. Como el mismo fuego que trataba de quemarte el alma.
—Lo siento mucho jet…— musitó con delicadeza Katara, estaba cansada y sus ojos estaban verdaderamente hinchados… ¿Cuánto tiempo había estado llorando? Ni idea, pero en sí, aquella carta le había partido el alma y todas las fuerzas que había juntado.— No puedo olvidarte…
Y algo se posó entre sus piernas, ese pequeño lemur que le miraba con insistencia con esos enormes ojos verdes. Inevitablemente ella le abrazó con fuerza mientras el lemur se acurrucaba entre sus brazos.
—Momo, al menos te tengo aquí como consuelo…— y el lemur sintió las lágrimas de la princesa caer por su rostro. Aquello era desgarrador y la fría habitación no era de gran ayuda. La noche había caído y ella había estado vario tiempo encerrada en su pequeña burbuja de recuerdos. Ni siquiera se había molestado en abrir o contestar la llamada de la puerta que varias veces le insistía para saber si estaba bien. Suki había tratando de sacarla de la habitación, había estado preocupada por como se encontraba. Sin embargo, Katara no estaba en las mejores condiciones para estar con alguien.
No se tomó la molestia de cambiarse de ropa o de peinarse un poco, y mucho menos, el ir a cenar. Simplemente, con su cabello hecho un desastre y con la cara demacrada por tanto llanto, se echó a la cama con Momo en sus brazos. Todo era doloroso y los recuerdos le pasaban por su mente una y otra vez. Si tan sólo nada de eso hubiera pasado…
Suspiró.
Y es que en realidad, el destino era cruel como una filosa navaja.
—Jet…— en sus pensamientos la imagen de aquel chico apareció de nuevo. Hubiera deseado tanto estar con él en esos momentos, pero debía olvidarlo por su bien y para no estar torturándose por ese recuerdo. Sin embargo, se había preparado todo ese largo viaje desde su Reino hasta la Nación del Fuego con la idea de que él jamás le agobiaría su vida. Que así, trataría de empezar otra con su prometido. Pero… todo se había venido abajo al sostener la carta entre sus manos.
Cerró sus ojos con fuerza no queriendo pensar más en aquello para quedar profundamente dormida después. Momo también lo hizo mientras sentía los brazos de la princesa alrededor suyo…
Aquella noche, Katara lloró hasta en sus mismos sueños.
"Te amo Katara…"
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Un ligero golpe en la puerta causó que ella abriera sus ojos con pesadez. Katara se movió entre su cama para echar una leve mirada hasta la ventana para constatar que ya había amanecido. Era tarde, quizás como las 10:00 a.m o algo por el estilo, a pesar de, no tenía ganas de nada. Otro ligero golpe a su puerta le hizo saber que ya era tiempo de levantarse, así que, con ligereza, dio la orden de dejar que entrar a su habitación a quién fuera que estuviese tocando la puerta. Ahí apareció Suki, con una pequeña bandejita con comida entre sus manos.
—Buenos días Katara…— le sonrió su amiga mientras depositaba con delicadeza la bandeja de comida en una pequeña mesita de la habitación. Dio unos cuantos pasos hasta la ventana retirando las cortinas para que el Sol alumbrara la habitación, casi por reflejo, Katara movió sus brazos debido a la cegadora luz que le golpeó en su cara.
—Hola Suki…— comentó con desganó la princesa antes de dejar un suspiro a flote. Suki se giró para notar como el cabello de Katara estaba esponjado y fuera de su lugar, sus ojos algo rojos e hinchados debido al llanto… y su mirada vacía como todo aquel castillo de la Nación del Fuego.
—Malos ratos, ¿no? — preguntó con inocencia Suki mientras caminaba hasta la cama donde se mantenía postrada Katara, con cuidado se sentó en la orilla de ésta para sonreírle un poco. — Katara, haz estado aquí todo un día completo… ¿No crees que es hora ya de salir?
Pero ella no contestó, simplemente se encogió como pudo de hombros para después entrecerrar algo sus ojos.
—¿Es por Azula? — aquella pregunta causó que Katara alzará su vista y le observara, Suki pensó que debido a la chica de fuego Katara no había querido salir de su habitación por ese tiempo. Era miércoles ya, y en el transcurso del día anterior ya se había esparcido con rapidez los rumores de la pelea entre la princesa de la Tribu Agua con la gran hija de Lord Ozai. Pero Suki quería constatar aquello con sus propios ojos, para estar segura el por qué Katara no tenía ánimos para salir de su habitación. Había escuchado que Azula había recibido un gran sermón de su padre, pero en sí, no tenía idea de que era lo qué le habían dicho o le habían impuesto como castigo.
Pero sus dudas le agobiaron cuando Katara negó con cuidado con su cabeza.
—Entonces… ¿por qué no has querido salir de aquí Katara? ¿Estás enferma? — de nuevo Katara negó con lentitud mientras Suki chasqueaba un poco su lengua. — El señor Iroh ha estado preocupado por tu ausencia, por eso me ha mandado a saber qué es lo que te sucede. Ayer no saliste de tu habitación en todo el día, ni siquiera para comer algo…
Y Katara le dedicó una ligera sonrisa.
—No te preocupes Suki, estoy bien… sólo estoy cansada. — mintió, y Suki se dio cuenta de ello, no era necesario ser sumamente inteligente para darse cuenta de si estaba bien o mal, sólo bastaba con ver su estado.
—Bueno, te he traído algo de comida. — comentó con alegría Suki. — Sabes que el desayuno ya pasó, por eso me la traje a escondidas… Estoy preocupada que no hayas comido nada en todo el santo día, eso puede hacerte daño.
—Gracias, Suki. — se ánimo un poco Katara mientras notaba como su guía iba hasta la bandeja y la colocaba en la cama
—No es bueno estar aquí encerrada lamentándote por algo Katara, ¿qué es lo que te sucede? Has estado actuando muy extraño…
Y Katara alzó con lentitud su rostro para ver a Suki con claridad, meneó un poco su cabeza mientras se mordía con lentitud el labio inferior. En ese tiempo había estado torturándose ella misma con aquellos recuerdos del pasado, y en no desahogarse con alguien, era sumamente desgarrador. Necesitaba soltarlo todo, hablar con alguien de confianza, y solamente tenía a Suki a su lado. Así que le dirigió otra mirada acompañada de una triste y vaga sonrisa.
—¿Quieres hablar de ello?
Y Katara sólo asintió con lentitud mientras tomaba con ligereza una pequeña galleta de la bandeja.
—Yo… hace tiempo que estoy incomoda en este lugar Suki. — le miró de reojo. — Bueno, no es por que simplemente extrañe mi hogar o cosas así pero es que dejé algo pendiente allá. Algo que realmente no puedo olvidar… dejé a alguien importante en la Tribu Agua.
—Y… ¿eso realmente te hace sentir insegura estado acá, no? — y Katara asintió de nuevo con lentitud antes de rodear con sus brazos sus piernas y mirar el suelo.
—Sí, y lo peor de todo es que sigue aquí Suki… ¡No puedo olvidarlo! Es… ¡Oh! Quisiera olvidarlo pero a la vez no puedo, es difícil hacerlo cuando realmente estás enamorada de alguien por tanto tiempo… Me duele mucho Suki, no sé qué hacer…
Y de nuevo las lágrimas se acoplaron en sus ojos amenazando por salir en cualquier instante. Suki sonrió un poco antes de mirar complacida a la pequeña princesa de la Tribu Agua. Katara era una niña que tenía miedo y que trataba de ocultarse bajo esa fachada de poderosa princesa. Era un humano y sufrir era algo que tenía que pasar tarde o temprano. Alzó sus brazos antes de rodear a Katara en un abrazo de consuelo… y lágrimas salieron de su tormento.
—Katara…— susurró Suki mientras mecía con lentitud el cuerpo de ella entre sus brazos.— Si realmente lo quieres no es necesario olvidarlo tan rápido, un amor así es difícil de hacerlo. Pero con el paso del tiempo tendrá que pasar tarde o temprano, tienes que recordar… que tu destino está anclado a este lugar. — y ella alzó su vista. — Estás comprometida Katara, recuérdalo. Serás la futura esposa del hijo de Lord Ozai, del príncipe Zuko.
Su futura esposa…
Una guerra.
Un destino tan pesado en su espalda.
Y una sonrisa triste apareció en su rostro antes de limpiar con delicadeza sus lágrimas con torpeza. Alzó su vista notando que Suki le dedicaba una de sus más sinceras sonrisas… Si tan sólo las cosas no hubieran sido así. Tanto dolor se acoplaba en su pecho que confesar aquello sólo le había quitando un fragmento de su pena. Pero aún seguía ahí, aquel recuerdo latente en su alma.
—Katara come un poco, te prepararé el baño. — comentó Suki al anotar como Katara afirmaba y comía con cuidado. — No tardes, les diré a los demás sirvientes que lo hagan.
Sus pasos resonaron en la habitación hasta dirigirse a la puerta, se giró con cuidado para observar el frágil cuerpo de ella.
—Deja esa cara larga niña, todo saldrá bien…— y ella alzó su vista con curiosidad. —Después de la tormenta, siempre viene la tempestad.
Lo último que recordó Katara fue escuchar el sonido de la puerta cerrarse tras la partida de Suki.
"Jet…"
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No había mucho que decir, solamente que se sentía tan aliviada de haber tomado aquel baño tan relajante. Gracias a todos los Dioses que su mente estaba ahora un poco más despejada que la última vez, sin embargo, aún había algo inquietante en sus pensamientos. No se atrevió a saber el por qué eso, ya lo sabía de ante mano. Pero estar ahora, sentada en el comedor para esperar la comida, era algo de agradecerse. A veces el silencio era bueno y en su defecto, totalmente reconfortante.
Pero la compañía no se hizo esperar, el señor Iroh hizo acto de presencia anunciando una de sus emotivas sonrisas al notar a Katara más recuperada. Ella le devolvió la sonrisa con gentileza mientras hacía un ademán de que todo estaba bien. Si tan sólo hubiera sido así… pues su vista vagó inconscientemente hasta la puerta del gran comedor observando incrédula lo que seguía. Y ahí estaba, la última persona que quería ver en todo ese mundo, el príncipe Zuko.
Sus miradas se atravesaron fugazmente antes de que ella la desviara por completo con algo de temor. Quizás fuera su imaginación o su estado frágil de ánimo pero podría haber jurado ver la misma muerte en los ojos de aquel chico. Contuvo la respiración acelerada que amenazaba por salir de su boca al sentir que él se acercaba, el señor Iroh mandó un saludo a su sobrino mientras tomaba asiento a un lado de Katara. Por un momento de nuevo el tiempo se detuvo al sentir que Zuko estaba a su lado, muy cerca… Tanto así, que los nervios recorrieron por su pequeño estómago una y otra vez. Maldito Zuko, algo estaba tramando como para venir a comer con ella así como si nada.
Algo que seguramente no era bueno.
Ella no era tonta, y el ver aquellos ojos ámbares daban mucho de que hablar.
—Zuko, que alegría que vinieras a comer con nosotros… Ya nos sentíamos solos aquí. — sonrió su tío mientras Zuko desviaba una mueca con disimulo. Katara entonces frunció el ceño moviendo un poco su silla, el estar más alejada que él era lo mejor que podía hacer. Pero cuando estaba a punto de mover su silla con sus manos, colocándolas en la base de ésta, sintió como Zuko colocaba su pie en alguna de la patas de la silla para que no se moviera de su sitio.
Maldito.
—Claro tío, hoy quería compartir algún tiempo con ustedes…— mintió y Katara apretó sus dientes al notar que Zuko impedía que se alejara, el tío Iroh no se percató de eso pues les envió unas sonrisa picara haciendo un comentario por lo bajo sobre los enamorados y futuros esposos.
—En todo caso, a mí me parece que tienen mucho de que hablar. Vengo de sobra aquí Jajaja Bueno, pequeños pajaritos en primavera… yo me retiro a comer en el otro comedor para que ustedes dos puedan…
—¡No! — gritó Katara de improviso mientras Iroh estaba punto de levantarse de su asiento. — Es decir, eh, quédese, por favor. No es molestia— sonrió nerviosa.
—De acuerdo Katara, sólo porque me lo pides.
—Gracias…—murmuró para sí Katara, agradecida por no compartir algún momento a solas con Zuko. Pero algún escalofrió recorrió por su espalda al sentir la mirada fría que el príncipe le dirigía.
Un momento de silencio se produjo en aquel lugar y con desesperación buscó con su mirada la presencia de Suki. Pero como ya casi era costumbre, su guía no estaba por ahí. Se había preguntado tantas veces… ¿a dónde iría ella? Pero dejaría el tema a lado pues había otra cosa más importante de por medio: Zuko. Sólo esperaba que fuera lo que estuviera planeando aquel chico, no fuera algo perverso como él siempre solía hacerlo. Y pensar, que algún día posiblemente en un futuro se casaría con él.
— "Mi vida es un infierno…"—pensó Katara rodando sus ojos con fastidio.
Zuko era fastidioso y sobre todo, alguien sumamente frió y calculador. Katara aún se preguntaba cómo un chico como él tenía esas actitudes pero lo analizó… Estaban en la Nación del Fuego, un lugar cruel de nacimiento donde la gente era catalogada como asesinos o grandes dominadores de los que menos podían. Se preguntó que posiblemente algo de esto tenía que ver en la actitud de este chico o simplemente hacía las cosas para sacarla de quicio. Como desearía estar en su casa en esos momentos pero no había marcha atrás, pues lo hecho estaba hecho. Tenía un objetivo en mente: casarse con Zuko cueste lo que cueste. Todavía más doloroso era no hacerlo por amor si no por deber propio, bajo su sombra el destino de tantas vidas se alimentaba de su decisión…
Ella no iba a permitir que Zuko la intimidara, no lo iba hacer por nada del mundo. Aunque eso costara casarse con él o el soportar todos aquellos planes que su mente maquilaba a cada instante. Que él comprendiera que no era el único afectado en esto del matrimonio, que ella también había sufrido y posiblemente sufriría en un futuro… Al fin de cuentas, siempre salía perdiendo ella en todo esto.
—Ustedes dos hacen la pareja perfecta, estoy orgulloso que se casen algún día.
Aquel comentario sacó a la misma princesa del Tribu Agua de sus pensamientos como si de ellos dependiera su vida. Clavó su vista perdida y ensombrecida sobre el rostro de Iroh, quien esbozaba una sonrisa de felicidad al notar a ambos jóvenes príncipes en aquella mesa, juntos y sin ningún problema de por medio. Pero las apariencias engañan, pues por dentro, Katara sentía que se moría al estar a lado de Zuko, y él sentía náuseas el compartir tanto tiempo el mismo oxígeno que ella.
—Claro tío, lo he pensado… que soy afortunado el poder algún día tener a una esposa como ella.
No lo comprendía, y no quería entender… ¿Qué cruel juego estaba haciendo Zuko? ¿Qué pretendía con todo esto? De sobra lo sabía, él la odiaba y ella… simplemente no entendía qué hacer ante todo esto. Si ya de por sí su mente confusa le agobiaba el día, el escuchar aquellas palabras por parte del frió príncipe le hacían perder la cordura. "Por favor…" pensó ella pues no estaba en los mejores momentos, jugar con sus sentimientos en aquellos instantes era sumamente desgarrador "No estoy preparada…" Y no lo estaba, pues desde que Zuko había entrado al comedor, sabía de ante mano que tenía que mantener alguna clase de lucha contre él, ya fuera verbal o simplemente de inteligencia. Haber quién podía manejar bien la situación en esos momentos.
Y viéndolo desde cierto punto. Zuko iba las de ganar.
Aun más, cuando rozó con cuidado su mano con la suya hasta convertirse en un ligero apretón de manos.
Ahí su rostro se puso pálido mientras su labio tembló, el escalofrió regresó y la incertidumbre la envolvió… ¿por qué la confundía de aquella manera? Pero recordó quién era: Zuko… y todo lo demás, no era bueno.
—Mmm… Té de jazmín, delicioso. — comentó el tío Iroh sirviéndose una caliente taza de té. Miró con detenimiento la mano de Zuko entrelazada con la de la princesa. — ¿Han pensado sobre su boda?
— "Yo he pensado en cómo suicidarme…"— pensó el príncipe Zuko. — No tío, es algo que no lo hemos… aclarado juntos.
— "Maldito" — pensó ella al notar como el ligero apretón de manos iba a algo más allá que eso, pues sintió que su mano era aprisionada con brusquedad pero ante eso, logró ocultar su mueca de disgusto con una fingida sonrisa.
—¡Oh…! Entiendo— sonrió el Iroh en su inocencia notando que las sirvientas estaban por entrar con los platillos de comida.
—Pero no te preocupes tío, yo me encargaré que nuestra boda sea la mejor de todas.
— "¡Mentiroso! ¡Escoria del mundo!" — lo admitió Katara en su mente aún sintiendo la presión en su mano, trató de zafarse fingiendo una sonrisa tonta ante el señor Iroh. Lo menos que quería, era que sospechara que algo extraño pasaba y se diera cuenta de la situación. Si algo salía mal, ella no podría casarse con Zuko, aunque por una parte sería lo mejor para ella pero para otros, sería el fin de todo.
Pero lo que más deseaba ella más en todo el mundo esos instantes, era dejar de sentir la mano él entre la suya.
Era realmente tormentoso…
—Permítanme hacer este brindis por ustedes. — dijo levemente Iroh. — Por los futuros esposos porque sean felices algún día…— y sostuvo una pequeña taza de té entre sus manos mientras sonreía y alzaba sus brazos. — Porque todo salga bien… ¡Y la felicidad llene sus corazones para que florezcan como cerezos en primavera! ¡Disfrutar la vida! ¡Disfrutar todo que es bueno!
—Por que estemos juntos siempre… K a t a r a…— respondió Zuko con fingida alegría arrastrando cada una de sus palabras y el deletrear su nombre con esa frialdad que meció hasta sus más recónditos pensamientos.
—Claro… Z u k o— se defendió Katara ante la visible posibilidad de alejarse de él. Y así fue, cuando en su descuido sacó su mano de su prisión para sentir que un peso de su alma era liberado. Y de nuevo, miradas de odio entre ambos disfrazadas por la asquerosa y falsa felicidad se toparon de por medio, mientras Iroh sonreía feliz, al saber que ellos habían hecho las pases y nada malo sucedía.
Pobre, no tenía idea de cuánto se despreciaban los dos príncipes.
Un placentero silencio envolvió a los presentes, mientras Katara agradecía en su mente que el maldito de Zuko ya no la estuviera estrujando. Las sirvientas entraron con agilidad por las puertas del gran comedor llevando exquisitos platos de comida. Sirvieron todo lo necesario y una porción razonable para los nobles, mientras al final las pobres sirvientas salían de ahí con la cabeza gacha al sentir la mirada desaprobadora del príncipe Zuko. Aquello no pasó desapercibido por Katara, quien frunció el ceño en forma de reprobante. Mantener a sus sirvientes con amenazas o el estarlos atormentarlo psicológicamente no era algo digno. Pero vaya, estaban en la Nación del Fuego, donde morir con una puñalada en la espalda era normal o simplemente soportar las torturas como el fuego, era el pan de todos los días.
Comieron en silencio de nuevo ante las miradas arrogantes que de vez en cuando Zuko le enviaba a Katara y ella, le devolvía con un gesto indiferente y lleno de repulsión. Por su parte, el señor Iroh disfrutaba su té y su comida… No podía disfrutar una comida a gusto sin su inseparable taza de té de todos los días. Pero era de esperarse que de nuevo Zuko tratara de hacer algo o fuera lo que tuviera en mente. Habló en la comida, elogiando a Katara, diciéndole que ese día se veía hermosa como una flor en primavera. El tío Iroh sonrió encantado al escuchar aquellas dulces palabras de Zuko salir de su boca pero Katara sentía que todo el mundo se le venía encima. Era un mentiroso, farsante, arrogante, frió y calculador chico que no decía nada que mentiras pordioseras, ella lo sabía, por la forma en que arrastraba sus palabras y el frió brillo de sus ojos de muerte.
—Gracias— dijo en un susurro forzado Katara al escuchar el cumplido del joven príncipe. —Usted también es grandioso, mi príncipe.
Aquello le hizo gracia al joven Zuko, quien mostró una de sus más sínicas sonrisas desde su llegada.
Entonces Katara también le retó con su mirada mientras sostenía su vaso de jugo. Lo tomó con cuidado sintiendo un sabor desagradable recorrer por su boca. Dejó de inmediato el vaso en la mesa mientras en su paladar aquel sabor seguía latente. Miró a Zuko tratando de saber qué demonios le había puesto al vaso pero cayó en la cuenta de que no había sido él, por muy maldito que fuera, si no que simplemente había tomado por equivocación jugo de papaya. "Como odio la papaya…" pensó ella mientras hacía una mueca de disgusto al extraño sabor de esa fruta.
Aquello no pasó desapercibido por Zuko, quien apenas estaba por abrir su boca para soltar unos de sus otros cumplidos cuando accidentalmente la mano de Katara resbaló y causó que el vaso se tambaleara. Lo cual terminó, en que cayera sobre el plato del príncipe y parte de su ropa.
—¡Oh! Lo siento tanto… ¡No fue mi intención! — se disculpó Katara fingiendo pena en aquellos instantes, Iroh medio sonrió mientras le hacía la señal a una sirvienta a que limpiara el desastre. Pero Zuko le observó, si tan sólo las miradas mataran, Katara ya no estaría a en esos momentos para contarlo.
—Descuida Katara, fue un accidente. Todos los tenemos tarde o temprano. — entonces Zuko desvió su mirada hasta su tío, quien decía esas palabras. — De igual forma el postre ya estaba por venir, ¿no es así? — le preguntó a las sirvientas, quienes apenas asintieron con lentitud.
—Claro— respondió Katara notando que Zuko apretaba sus dientes con fuerza al momento que la sirvienta se posaba cerca de él para limpiar el desastre. Le ofreció un trapo al príncipe para secarle el jugo, pero él no lo aceptó amablemente aquello mientras le arrebataba el trapo y se limpiaba él mismo. Antes de que la sirvienta saliera huyendo de ahí asustada por la actitud del chico, un susurro llegó a sus oídos. Asintió con tranquilidad mientras salía de ahí, extrañada, Katara desvío su mirada para notar la sonrisa triunfante que él le dirigía.
Minutos pasaron para entrar de nuevo las sirvientas al comedor, ahí, extendían cada quien bandejas de postres que a simple vista parecían exquisitos. A Iroh casi se le hacía agua en la boca mientras Zuko se mantenía con esa misma expresión altanera.
Un pequeño postre se posó enfrente de Katara mientras miraba extrañada lo que suponía que debía de ser.
—Es un delicioso postre de papaya para usted su majestad, esperemos le agrade. Su majestad Zuko ha dicho qua usted le encanta la papaya. — murmuró aquella sirvienta antes de salir de ahí con las demás.
Katara observó por última vez el rostro del príncipe, quien se hacía el indiferente y probaba su postre. Sus ojos estaban idos, odiaba la papaya pero dejar ese postre era una falta de educación. A regañadientes maldijo mil veces a Zuko por todo mientras tomaba una cuchara y se disponía comer su postre.
Sin duda alguna, Zuko siempre disfrutaba ver a la gente sufrir. Aún más cuando Katara hacía muecas al saborear el postre de papaya en su paladar.
Algo sumamente inolvidable.
Terminó con un mal sabor el postre de papaya a puro esfuerzo. Se excusó y salió del comedor de ahí ante las miradas de todos. Al ver eso, Zuko sonrió con satisfacción para terminar su postre. Todo había salido según su plan: engañar a su tío para hacerle creer que nada malo pasaba entre Katara y él. Fingiría. Lo haría con tal de romper aquel compromiso, ya que, una vez que todos vieran que nada malo ocurría, al final "extrañamente" no terminaría casándose por "diferencias" de último momento. Por ahora, dejaría que las cosas llevaran otro rumbo, si engañar a su tío era fácil, engañar a su padre no lo sería.
— "Pasemos a la segunda fase"- pensó con arrogancia.
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Cerca de las 4:30, Katara se mantenía en aquella reunión sentada decentemente y con la vista fija en Lord Ozai. Suki le recordó que las reuniones que tenía que asistir de Lord Ozai eran casi obligatorias, hoy era Miércoles, por lo tanto, reunión le tocaba. Al principio no entendía el por qué de esto, sin embargo, cayó en la cuenta que en ese tipo de reuniones hacían valoraciones de lo recabado en toda la semana o los avances que tenía la Nación del Fuego. Lord Ozai se mantenía en un extremo de esa enorme mesa, llena de generales y gente de alto rango. Ella, se mantenía en algún asiento más apartado, sin hablar y sólo escuchando con respeto todo lo hablado en la reunión. Sinceramente, eso era aburrido y algo que no le interesaba en lo más mínimo pero respetaría a los demás sin objetar nada.
Para su mala suerte, ahí mismo estaba Zuko. Y para empeorar aun más las cosas, sentados juntos tenían que estar.
— "Maldita suerte…"— pensó ella desviando con cautela su mirada hasta él.
Y ahí observó el fino perfil del príncipe, aquel que se asemejaba a algún tipo de ángel desterrado del Cielo. Y todavía más, con el brillo del fuego en sus ojos ambarinos. Y sí lo analizaba desde cierto punto, Zuko no era feo, al contrario pero Katara, por más que viera aquellos finos ojos, su piel blanquecina y su cabello color azabache alborotado, no veía más que en sí a un maldito príncipe engreído.
— "Que se vaya al infierno…"— Katara entonces desvió su vista fastidiada, aún recordaba el sabor de la papaya. Cosa que hizo que frunciera algo sus ojos.
Para su buena suerte, la reunión no duró más. Los demás presentes estaban por retirarse y haciendo una reverencian ante Lord Ozai para su partida. Katara lo agradeció, estaba aburrida e irse de ahí era lo mejor. Pero observó que Zuko no se movía de su lugar y Lord Ozai se mantenía ahí sentado, firmante viéndoles con detenimiento mientras lo demás invitados poco a poco desaparecían.
Ella no se movió, pues notó el brillo de los ojos ambarinos de Lord Ozai. Todo esto, causando que se detuviera casi en su intento de huida y aguantara su respiración por unos momentos.
—Ustedes dos, quédense. —ordenó Lord Ozai ante la mirada de terror de Katara.
Y así esperaron, hasta que todos desaparecieron excepto ambos príncipes y el gran Lord Ozai. Una vez quedando los tres en esa enorme habitación, Zuko se mantuvo callado mirando fijamente a su padre y Katara desvió su vista totalmente aturdida. Y es que jamás pensó que el gran Lord Ozai pudiera inculcarle ese temor en aquellos momentos con tan sólo esa fría mirada. "Debe ser de familia…" concluyó Katara al notar el parentesco de aquellos ojos endemoniados con Lord Ozai y su hijo.
—Bien— y su voz resonó en todo el lugar, casi de inmediato la princesa de la Tribu Agua dio un respingo en su lugar al escucharlo. —Viendo que los demás invitados se han ido, pasaremos a lo siguiente. Quiero discutir sobre su boda…
Entonces ambas miradas de los príncipes se entrecruzaron por un momento. La incertidumbre y el odio. Pero Zuko no dijo nada de nuevo, se mantenía callado y firmemente sentado en su asiento, quizás porque estaba ante su padre en aquellos instantes. De nuevo, Lord Ozai alzó su voz, aún a pesar de que estaban algo retirados podían escuchar con claridad todas sus palabras.
—Como ya han de saber, ustedes están destinados a casarse. — comentó Lord Ozai —Pero aún no hemos discutido sobre su compromiso claramente. Princesa de la Tribu Agua, Katara, sus padres están enterados de esto de ante mano. Pero estoy seguro, que usted es lo demasiado grandecita para tomar sus decisiones y tomar esta reunión en debate sobre su compromiso…
Y Katara lo comprendió.
—Los cargos de la boda los llevaremos nosotros, Tribu Agua y Nación del Fuego. Ya han de saber para qué es todo esto, pero aún así, no hemos puesto la fecha o los detalles para cierta boda, ¿cuándo quieren hacerla?
Entonces todo se volvió confuso y extraño. Por una parte, Zuko frunció el ceño. Estaba claro que él no tenía intenciones de casarse con Katara, pero ella estaba firmemente a la idea de que tenían que estar juntos. Pero dudó un momento, si casarse tenía que poner una fecha… ¿Qué día sería entonces? Lo pensó varias veces en su mente confusa, si se tardaban, seguramente en aquel transcurso de tiempo gente inocente estaría muriendo en la guerra. Lo más sensato, sería casarse dentro de poco tiempo.
Pero Zuko se levantó de su asiento con la vista firme en su padre.
—Padre, he estado pensando que tal vez deberíamos hacer que la boda espere un buen tiempo. — y Katara le miró. — Es decir, ella y yo apenas nos estamos entiendo y bueno, no estoy seguro si Katara esté preparada para la boda.
— "¿Qué?" — pensó ella mientras sentía la severa mirada de Lord Ozai. Maldito Zuko, quería prolongar la boda para poder extender su plan. Entonces, Katara frunció el ceño ante aquella declaración.
—Entonces, piensan que lo mejor sería casarse dentro de más tiempo… ¿no es así? — y Zuko sonrió satisfactoriamente mientras tomaba su asiento. — Bueno, si es así, les daremos tiempo para que piensen mejor las cosas y así, ustedes puedan estar más preparados.
No. Eso no debía de pasar. Su boda tenía que ser pronto, si no lo hacía, Zuko haría algo para deshacer el compromiso. Entonces la joven princesa tomó el valor que había retenido desde su entrada a esa reunión, se levantó de su asiento apretando sus puños con fuerza y mirando con firmeza a Lord Ozai. Zuko alzó su ceja, sin entender qué demonios hacía esa chica.
—Con todo respeto Lord Ozai, desearía que la boda fuera lo más pronto posible.
Ni la mirada de Zuko bastó para que su decisión fuera cambiara o la firme expresión de Lord Ozai. Ella estaba ahí parada, firmemente apretando sus puños y segura de su decisión. Zuko carraspeó por lo bajo viendo que sus planes se venían abajo, estaba seguro, que engañar a su padre era una tarea difícil. Y ahora, Katara se oponía a sus decisiones contradiciéndolo y tratando de que la boda fuera lo más pronto. Si era así, no tendría tiempo para deshacer el compromiso de una buena vez. Estuvo a punto de objetar algo cuando de nuevo Katara se le adelantó.
—Yo estoy preparada para la boda, Lord Ozai.
Entonces la mirada de Zuko se volvieron dos finas pupilas doradas que observaban vagamente todo. Lord Ozai guardó silencio notando la reacción de su hijo. Aún así, percibió el ligero apretón de puños y como temblaba en su sitio. Por su parte, Katara se mantenía de pie, mirándole de frente con una enorme valentía y orgullo en su ser. Típico de alguien de la Tribu Agua.
—Entiendo. Sí es así princesa Katara, la boda se hará lo más pronto posible.
— "¡Morirá, morirá!" —pensaba una y otra vez en su mente Zuko ante la idea de que todo no iba como lo planeó. Katara tomó su asiento de nuevo antes de soltar un suspiro de cansancio. Zuko le siguió mientras miraba con ferocidad a la chica. — "Me las pagará…"— no podía hacer nada, una vez que su padre tomará la decisión, no habría marcha atrás. Aún peor, contradecirlo en sus palabras era algo fatal.
Pero tenía que intentarlo.
—Pero padre…— se opuso mientras Lord Ozai le prestaba atención. — Katara no está preparada para la boda. — dijo con severidad mientras su padre tanto como su prometida le observaban. — Si hacemos esto, es algo de alto riesgo y…
—La princesa Katara ha dicho firmemente que está dispuesta a casarse contigo cuanto antes Zuko. — comentó al fin su padre. — Y además, si lo vemos desde cierto punto…eso es beneficio para ambas Naciones. Si la boda se hace cuanto antes, la guerra terminará pronto.
El silencio envolvió a ambos príncipes mientras cada quien se perdía entre sus pensamientos. Katara tragó algo de saliva conteniendo la valentía dentro de su ser, tenía que soportarlo y ser fuerte ante esas circunstancias. Aunque Zuko tratara de matarla en aquellos momentos. Lo sentía, en aquella mirada de hielo que le dirigía, algo que causaba que su alma temblara. Por más que lo negara, Zuko inculcaba temor en su ser…
— "Sólo se valiente Katara…"
—Entonces queda decidido: la boda será dentro de poco. No sabremos cuándo pero entre más pronto mejor. — el gran Lord Ozai se levantó de su asiento extendiendo sus brazos con aquella expresión seria en su rostro. — Que el destino los una.
Feroces llamas se extendieron atrás del gran Lord Ozai haciendo acto de presencia. Por su parte, Katara notó aquello con cierto temor. Entonces sin vacilar, el gran Lord Ozai salió de la habitación haciendo cierre a la corta reunión. Ambos príncipes se quedaron solos, mirando las grandes llamas de la habitación extenderse cada vez más.
El ámbar encontró el azul profundo en la habitación.
Hasta que Zuko se levantó de su asiento mirándole ferozmente. Por un momento, el labio inferior de Katara tembló con cuidado.
—¡Tú! — gritó él tomándola de su brazo sin ninguna delicadeza. — ¿Quién te crees para hacer eso?
Los sensibles ojos de Katara se humedecieron del miedo, sintió que su muñeca era apretada con violencia y el príncipe la alzaba de su asiento. Reprimió un gemido al sentir aquel acto vil y cruel, mientras el príncipe, fuera de sus casillas, apretaba sus dientes visiblemente enojado.
—¡Suéltame! — gritó ella tratando de salirse de su agarre. — ¡Suéltame, maldita sea! — y forcejó con él tratando de alejarse cuanto antes. Por un momento sus ojos hicieron contacto de nuevo mientras ante la visible molestia del príncipe, las llamas de atrás crecieron de nuevo.
—¿Quieres arruinarme la vida o qué? — le espetó en su cara. — ¡Tienes que arruinar todo! ¡No eres quién para hacer que las cosas cambien de rumbo! — y se mantuvo estático, ejerciendo aún más fuerza sobre ella mientras escuchaba un gemido de dolor. Katara trataba de liberarse y mantener una batalla dentro de sí por no llorar en aquellos instantes.
— "No debo ser débil, debo ser fuerte…"— se decía a ella misma luchando por el dolor en su muñeca. — "Por favor… que me deje de una buena vez". — le golpeó con su mano libre el brazo de Zuko tratando en vano para que fuera liberada. Pero en su impulso descuidado causó a un más el enojo del príncipe y la mirada de odio creciera a un hacia ella.
—¿Acaso vas a llorar? —se burló él con crueldad mientras ella dejaba de forcejear para mirarle. — No eres nada Katara…—murmuró— No eres nada para mí, sólo que implicas ser una gran carga si estamos juntos. — su voz fría y calmada causó que un escalofrío recorriera por todo su ser, Katara, reprimía dentro de sí todas las palabras que quería decirle. Pero estaba aterrorizada, sí, lo estaba. En aquellos momentos Zuko veía a una niña asustada cerca suyo.
No era el mejor día para Katara.
Y tantas emociones la tenían agobiada y confundida.
Y él seguía observándola, haciendo que su dolor aumentara y la vil sensación del lamento se acumulara. Entonces, en un instante, los azulados ojos de la princesa brillaron con intensidad. Al escuchar algún cruel comentario que le había dirigido. Apretó sus dientes con fuerza mientras el dolor daba paso al odio. Maldito Zuko, él no entendía el sufrimiento que ella sentía. Si él no quería casarse era por capricho, si ella no quería casarse era por amor.
"Jet…"
—Eres lo que pensaba Katara, sólo un estorbo para mí. Todos los de tu Tribu son así. — comentó el príncipe—Jamás llegarás hacer algo digno Katara.
Basta.
—Si piensas que esto saldrá como piensas, estás equivocada. No pienso casarme contigo.
Basta.
—Eres idiota por pensar que puedes hacer que esto cambie. Por mí, que la guerra siga… Me es indiferente la muerte que gente traicionera como los que van a la guerra.
Basta.
—No entiendo qué demonios piensas hacer con todo eso. Fácil el compromiso puede romperse, sabes de ante mano que no podemos estar juntos… ¡Los sabes, maldita sea! — y dio otro jalón más a su muñeca, la cual ya estaba de un color rojizo por toda la presión y el dolor ejercida sobre ella.
—¡Basta! — gritó Katara alzando su única mano libre por los aires.
Un fuerte golpe se escuchó en la habitación ante la mirada vacía de Zuko. Su cabeza estaba ladeada mientras la respiración de Katara era agitada, había descargado todo el dolor y su frustración en aquel acto. Pero pensando que así terminaría todo y podría salir huyendo de ahí, Zuko le miró de nuevo con tanta rabia contenida. Como aquella vez, cuando ella le había goleado en aquel sitio para liberarse.
—¡Maldita perra!
Y en otro brusco intento de liberarse, el cuerpo de Katara cayó ferozmente al suelo por culpa de Zuko. El golpe fue duro y seco mientras su brazo se torció en el trayecto. Gimió nuevamente ante el dolor y el observar el frío color ambarino de los ojos de Zuko. Lo había provocado y la rabia que sentía en aquellos segundos Zuko era indescriptible. Ya no estaba dentro de sus casillas y mucho menos, sabiendo que daño que le hacía a la princesa y la humillación de ser tirada al suelo.
Ella se tambaleó en su lugar levantándose con cuidado, notando que Zuko amenazaba con hacer Fuego Control entre sus manos fruto de la rabia y la locura. Maldita princesa. Ella notó su mano marcada en su mejilla izquierda después de aquella cachetada. Nuevamente todo era confuso y ella respiraba con dificultad. Alzó su vista dispuesta a encarar con valentía aquel príncipe maldito.
Respiró nuevamente manteniéndose firme.
Y suspiró.
—Zuko…— habló despacio ella llamando la atención de aquel príncipe lleno de ira. — Me casaré contigo quieras o no… porque así está destinado, no importa lo que sintamos los dos. Estoy dispuesta correr todo riesgo contigo, yo tengo mis metas y un gran por qué para hacer esto. — entonces la mirada de Zuko se congeló ante las palabras de ella. — Soy tu prometida y futura esposa. Quiero que entiendas esto Zuko: nada de lo que hagas impedirá que eso suceda.
No hubo palabras de por medio más que miradas vacías. Ella dio unos pasos más mientras salía de aquel lugar corriendo desesperadamente. Zuko se mantuvo ahí, estático en la habitación analizando cada una de las palabras de aquella princesa. Entonces entendió todo, notó el sufrimiento que había visto en los ojos de Katara y la valentía de sus palabras.
—Insolente…— murmuró saliendo de su trance y corriendo hasta la puerta. La abrió con rapidez observando los fríos pasillos del castillo, pero no había rastro alguno de Katara por ninguna parte. Ella ya había salido huyendo de aquel lugar. Sólo bastó para que aquel testarudo príncipe dejara salir un suspiró de resignación.
Katara había huido del lugar rápidamente, perdiéndose entre aquel laberinto llamado castillo. Las lágrimas habían salido una vez que había enfrentado a Zuko y salido en huida. No entendía y no quería entender qué demonios había sucedido en aquel lugar, únicamente quería irse de ahí cuanto antes y llegar a su habitación. Zuko no pudo haber caído más bajo de lo que ella pensaba, lastimarla nunca iba a solucionar nada. Y siguió corriendo con desesperación por los pasillos de aquel lugar ni siquiera detenerse para limpiar sus traicioneras lágrimas.
Se detuvo en algún cruce aguantando la respiración, dándose cuenta que llevaba algún tiempo corriendo sin rumbo fijo. Entonces cayó en la cuenta que estaba de nuevo perdida. Se dejó caer con pesadez por la orilla de la pared llorando con sufrimiento contenido, cerrando sus puños con dureza y sintiendo todo caer sobre su ser. Maldijo todo a su alrededor, su sufrimiento, su vida, su destino, a la Nación del Fuego, el compromiso y por su puesto, a Zuko.
Aquel día, ella había llorado tanto que las lágrimas ya no le servían.
Y en aquel lugar, se mantuvo estática ya sin lágrimas que derramar después de tanto sufrimiento. Gimió un poco sintiendo su muñeca izquierda arder ante el dolor vivido minutos atrás. Notó lo roja que estaba y los gruesos dedos del príncipe marcados en su piel. Suspiró mientras se levantaba con cuidado de su lugar y comenzaba a caminar con desconsuelo. No podía regresar y retomar el camino, por que si así era, tenía la posibilidad de toparse con Zuko de nuevo. Y eso, era algo que quería evitar a toda costa.
Y siguió su camino de largo, vagando y con sus recuerdos retumbando en todo su ser. Varios mechones caían por su rostro, su cabello estaba suelto y sus ojos hinchados. Su llanto era fruto de aquel deplorable estado en que se encontraba. Siempre lo supo, desde que había pisado aquellas tierras de la Nación del Fuego que el sufrimiento iba hacer acto de presencia tarde o temprano.
Pero se detuvo en su trayendo, observando una gran puerta delante suyo. Marcas de la Nación del Fuego estaban talladas en su complexión mientras en aquella enorme habitación no había alma alguna por los alrededores. Ella observó todo el lugar notando la escasez de luz que había ahí mismo. Entonces cayó en la cuenta que no había salida alguna que tan sólo aquella enorme puerta enfrente suyo. Suspiró, seguramente era algunas de las salidas del castillo. Caminó con cuidado hasta aquella puerta dándose cuenta que estaba entreabierta. Observó su interior notando la oscuridad desde el otro lado. Sin vacilar, abrió con pesadez aquella entrada logrando entrar segundos después.
Lo que vio le dejó sin habla.
—Infierno…— susurró viendo toda la habitación llena de armas, con aquella poca luz que dejaba entrar la puerta, notó todo tipo de armas de tortura que le congeló el alma.
Siguió su camino notando otra puerta en el extremo de aquella sala de torturas, casi corrió del miedo hasta llegar aquella salida. Pero entonces su nariz captó un aroma húmedo e insalubre. Casi por instinto llevó una mano hasta su nariz sintiendo la oscuridad extenderse por aquellos pasillos. Pocas antorchas alumbraban los alrededores, y sin temor, cogió alguna antorcha para alumbrar su sendero. Notó que había una especie de escaleras que iban hacia abajo y dudó un momento antes de seguir. Pero entonces el sonido de la puerta cerrarse al fondo le asustó, temiendo ser descubierta y sentir la sangre congelarse, corrió por aquel sendero de muerte con la antorcha en su mano.
Asustada hasta el alma y creyendo que alguien la descubriría, siguió corriendo cuesta abajo casi cayendo por la escaleras debido a la humedad de aquellas. Una vez sintiendo que había terminado de bajar y estando más aliviada, alzó su vista para ver el gran recorrido que había hecho, entonces sintió que ahí mismo la oscuridad se alimentaba del temor. Con la antorcha iluminó todo aquello viendo pequeños pasillos y laberintos en su camino.
—Estoy perdida…— murmuró caminando con temor. A cada paso que daba, su alma parecida detenerse y su corazón latir con más pesadez. Rogó entonces en su mente Katara encontrarse con alguien en aquellos instantes, pero por más que caminara, el lugar se volvía mucho más tétrico que antes.
Otra puerta se alzó ante su vista. Su labio tembló con lentitud mientras observaba por todas partes de nuevo. Sin saber qué hacer con exactitud, abrió con fuerza aquella puerta de metal que se encontraba en su camino. El chirrido que causo aquella puerta de metal fue enorme mientras algo de luz acalambraba sus ojos.
Ahí mismo, varias antorchas más iluminaban el gran pasillo que tenía enfrente suyo, observó pequeñas celdas por los alrededor. Caminó hasta ahí adentro comprendiendo en que lugar estaba. Los calabozos. Eso debía de ser. Debido a las pequeñas cárceles que se ocultaban como hileras por aquel pasillo lleno de muerte. Comenzó su caminata sin soltar su antorcha hasta que gritos de lamentos se escucharon a sus espaldas, notó entonces algunos presos gritar con desesperación al verla. Reprimió un grito de angustia la princesa al sentir que ellos sacaban sus manos tratando de atraparla, gritó al fin y salió corriendo con miedo en su corazón. Y ante su desesperación otra puerta se extendió ante su vista y sin vacilar, entró ahí a ese lugar sin pensar nada y sintiéndose aliviada sin aquellos temores en su alma.
Pero en aquel momento notó que la habitación estaba más vacía y oscura que las demás, alzó la antorcha respirando con dificultad y mirando por todas partes. Había al fondo otra puerta, dudó un segundo en seguir o no pero de nuevo algo captó su atención. Un pequeño bulto en medio de aquel lugar. Con miedo, alzó un poco más la antorcha para notar con terror el cuerpo de alguien. Un cuerpo pequeño y lleno de harapos hecho un ovillo.
Su mirada se volvió perdida al encontrar a un pequeño niño encadenado ahí mismo.
—Dios mió…—susurró con temor caminando hasta el pobre niño.
Un pequeño par de ojos grises le miraron y casi Katara gritó del susto, en su trayendo estuvo a punto de soltar la antorcha, pero se detuvo. Efectivamente, un pequeño niño estaba en la habitación, lleno de cadenas en sus pies y en ambas manos. Aquella piel llena de raspones y heridas fue iluminada por la luz de la antorcha.
Aquel pequeño niño retrocedió asustado en señal de reflejo cuando Katara se había dejado caer de rodillas para tocarlo. Pero entonces ella notó el sufrimiento y la tristeza en ambos ojos del niño. Lágrimas secas había por su rostro sucio y demacrado, se notada algunas señales de tortura en todo su cuerpo y el dolor en toda la habitación.
—No voy hacerte daño…— comentó Katara dejando la antorcha en el suelo para acercase al niño. — Yo…
—¡Eres de la Nación del Fuego! — le espetó furioso. Katara dio un respingo abriendo sus ojos del susto. — ¿Cómo quieres que te crea?... ¡Ustedes no son de fiar! — ante la sorpresa de Katara notó los ojos llenos de furia del niño, ella suspiró, acercándose aún más al pobre infante que seguía mirándole retadoramente.
Compasión.
En aquellos segundos de angustia, el corazón de Katara se encogía viendo al niño en aquella situación.
—No soy de la Nación del Fuego. — y él alzó su ceja visiblemente consternado ante su declaración. — Soy de la Tribu Agua…-—sonrió al final Katara mientras sentía la mirada del niño sobre sí, casi analizándola si era que mentía o no. — Me llamo Katara…—comentó al final observando de nuevo al niño. En su mente, ella maldijo a la Nación del Fuego por ser cruel y sanguinaria… ¿cómo era posible el tener a un pobre niño encadenado en aquel lugar? Peor aún… el haberlo torturado de aquella forma, pues mirándolo por algunos momentos, en su rostro había algunas marcas de golpes extenderse por debajo de su cuello y mejillas.
—Aang.
—¿Qué?
—Me llamó Aang. — sonrió el niño a duras penas segundos después. — ¿Ibas a preguntármelo, no? — Katara le observó con detenimiento algo asustada ante la confesión del niño. Aquel, que a duras penas sonreía con timidez… Notó el aspecto que traía, no sólo por su ropa o sus estado, si no aquel rostro pacifico y esos extraños signos en su cabeza calva.
—Mucho gusto. — sonrió Katara. — Espera un momento. — comentó con inocencia ella mientras hurgaba entre su vestido, buscó un momento hasta que al final extrajo con cuidado un pañuelo.
Aang sintió las suaves manos de Katara en su rostro mientras ella extendía el pañuelo, secando su temor y limpiando su rostro del polvo que había acumulado. Al final, Aang le miró incrédulo. Aquel acto dulce y lleno de compasión de Katara lo había consternado demasiado. Tanto, que no supo cómo reaccionar o si agradecer aquello.
—¿Qué haces en este lugar? Dijiste que no eras de la Nación del Fuego…— murmuró Aang. — ¿Acaso te has perdido? — y notando que Katara desviaba su vista con inocencia aquello respondió a su pregunta. — Ya veo…
Por un momento todo se volvió confuso y el silencio gobernó. Miles de preguntas agobiaron la mente de Katara viendo al niño de nombre Aang. Estaba confundida, segundos antes él se había mostrado asustado, después furioso y ahora estaba sonriéndole con tanta familiaridad. Aquello le llamó tanto la atención que al final ella misma esbozó sin pena una inocente sonrisa.
—Si te ven aquí puedes meterte en problemas. — comentó el niño. — Pero quién sabe, igual hoy tampoco vengan a visitarme…
—¿Visitarte?
—Sí, los primeros días venían a traerme comida… aunque no sólo eso, también venían… hacer otras cosas. — entonces su mirada se entristeció unos momentos. Katara recorrió con su mirada las cadenas del cuerpo de Aang. — Pero hace dos días que no vienen por mí, ni a dejarme comida.
—¿No has comida en dos días? — preguntó asustada la princesa. — ¡Que inhumanos! ¿Cómo es posible que te tengan aquí encerrado? ¡Por Dios, eres un niño! — comentó histérica Katara acercándoos un poco hasta Aang. Segura de sí misma sostuvo las gruesas cadenas entre sus manos llamando la atención de Aang. — Te liberaré…
—No puedes hacerlo, si lo haces, pueden matarte. — la duda apareció en el rostro de él.
—¡Que importa! Eres un niño. Nadie merece esto…— pero entonces notó la gran cantidad de grilletes que envolvían al pobre niño. — ¡Si tan sólo tuviera agua! — y miró con impotencia por todas partes buscando agua con la cual le sería de ayuda para liberar al niño. Si la conseguía, podría hacer uso de su Agua Control de liberarlo. Pero por más que buscaba, no había nada que pudiera ayudarla.
—No lo hagas Katara…— comentó con tristeza Aang viendo que ella tomaba una roca entre sus manos para golpear los grilletes. — Si te ven aquí puede ser peligroso, ya te lo he dicho. No te preocupes, yo estaré bien…
—Pero Aang… eres… eres tan solo un niño… ¡No puedo creerlo!
—Ya lo sé…—suspiró.
Se sentía impotente y tenía tantas ganas de ayudarlo, ¿qué hacer? No lo sabía, y no cabía en su mente todo lo que estaba viviendo y sintiendo ahí mismo. Ver a Aang en aquellas condiciones le detenía la respiración y hacía que su alma se perturbara… ¡Malditos! ¡Malditos los de la Nación del Fuego! ¡No podían hacerlo! Eran… eran…
—¿Por qué estas aquí Aang? ¿Qué hiciste para que la Nación del Fuego te capturara? — otro silencio envolvió a ambos por algunos segundos más. El niño bajó su mirada unos momentos para después dirigirle una sonrisa a la princesa.
—No es extraño que siempre quieran atraparme…—sonrió al final. — Es algo difícil de explicarte…
—Puedes decírmelo si quieres…— por poco tiempo una extraña familiaridad se junto entre ambos. Pero el niño negó con pesadez ante la mirada de duda de Katara.
—No, no creo que sea necesario… Pero aún así, debes irte de aquí.
Un fuerte golpe les hizo estremecer, aquel golpe que había provenido del fondo. Miradas de terror se dirigieron ambos mientras Aang fruncía ligeramente el ceño después. Katara lo notó, alguien se acercaba y no faltaría poco para que fuera descubierta. Si así era, se metería en grandes problemas. Tragó un poco de saliva mirando por todas partes con desesperación por donde huir.
—Sal por esa puerta. — trató de señalarle Aang una puerta que estaba cerca suyo. — Saldrás a otro pasillo, que no te vean Katara.
—¿Qué hay de ti Aang? — preguntó angustiada dispuesta a marcharse.
—No te preocupes, yo estaré bien…— y guardó silencio por unos momentos más. — Katara… ¿puedo confiar en ti? — miradas se ruego se intercambiaron mientras la princesa le miraba con desconcierto. Al final, le dedicó una sonrisa sincera al niño.
—Claro.
—Por favor, busca alguien por mí —ella le miró dudosa acercándose un poco más a él. — Deje a alguien muy importante en la ciudad, seguramente está en apuros. — desvió su vista hasta la puerta sintiendo que cada vez alguien se acercaba. Observó nuevamente a Katara quien le miraba con detenimiento. — Te lo ruego, búscala y dile que estoy bien…
—Claro Aang… pero, ¿quién es?
De nuevo los pasos se acercaban con más rapidez hasta aquel lugar, la desesperación les agobió a ambos mientras de nuevo se intercambiaron miradas cómplices.
—Ella es muy diferente a todos los demás de este lugar. Su nombre es Toph, por favor… sólo quiero saber si ella está bien o no.
Un abrazo.
Aquello causó que Aang abriera sus ojos de golpe totalmente confundido, sintiéndose envuelto por aquellos brazos de Diosa. Katara apretó el cuerpo del niño contra el suyo acariciando maternalmente su cabeza. No lo entendía pero sentía una gran necesidad de ayudarlo, de sacarlo de aquel lugar y sentir que esa impotencia en su alma se fuera de una buena vez.
Quería ayudarlo.
Quería ser útil.
Quería… que Aang fuera libre.
—Aang, no me importa que haya pasado para que estés aquí. — susurró ella.— Pero te prometo que vendré para liberarte. Cueste lo que me cueste. — sonrió por último antes de separarse de él. Aang no tuvo tiempo para responder más que dedicarle una sonrisa llena de felicidad.
Era una promesa.
La princesa afirmó con cuidado antes de dirigirse a la otra puerta, tomó en su trayecto la antorcha para salir en huida nuevamente. Abrió la puerta con desesperación ante la mirada y sonrisa de Aang. Notó que había llegado a otro pasillo oscuro pero esta vez sin ninguna celda en los alrededores. Sin detenerse, comenzó a correr con angustia en busca de algún escondite o salida. Miró con cuidado al fondo, aquella puerta donde del otro lado un niño se mantenía encarcelado. Quería regresar pero estaba segura que aquello iba ser demasiado riesgoso.
Varios minutos más, logró llegar a otra puerta, de lo cual casi la miró sofocada. Tantas puertas en aquel trayecto ya la tenían fastidiada. Pensando que podría ser una salvación o salida, la abrió con fuerza como las demás. Y sentir los tenues rayos del Sol en su rostro le alegró todo, observó que había salido al fin de aquellos calabozos horribles. Dio gracias a todo mientras se dejaba caer de rodillas al suelo, sintiendo el césped entre sus manos y el aire en los alrededores. Aspiró profundamente antes de echar un largo suspiro. Pero aún estaba el problema de ser descubierta. Levantándose con rapidez después de tomar el aire suficiente debido a su gran carrera, observó por lo alrededores que a lo lejos que había gente por ahí, seguramente guardias en horario de trabajo…
Dispuesta a salir de aquel lugar para llegar a su habitación, de lo cual no tenía remota idea qué camino tomar, giró sobre sus talones para comenzar su marcha. Pero un brusco choque y sentir que su cuerpo caía al suelo causó que reprimiera un gemido de dolor. Alzando su vista totalmente sofocada al saber que había tropezado con alguien, su mirada se encontró con un par de ojos observándola incrédulamente. Ahí, frente de ella, estaba una persona que jamás se le había ocurrido encontrársela cerca de los calabozos. Y mucho menos, mirándola como si hubiera visto a el mismo fantasma o la muerte ante sus ojos.
Katara trató de hablar pero su garganta estaba seca. Miles de preguntas azotaron nuevamente dentro de sí.
Sólo alcanzo a titubear un poco para sacar un leve murmuro.
—¿Suki?
Su guía entrecerró sus ojos tristemente antes de desviar su mirada y asentir con lentitud.
Continuará…
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¡Lo siento! Se que verdaderamente esta vez si me tarde pero les tengo noticias buenas… ¡Estoy de vacaciones! Eso significa que posiblemente pronto habrá otra actualización pero esta vez prometo no tardarme tanto como ahora. Pus la verdad me han animado mucho con los reviews y sinceramente amo este Fic. No pienso dejarlo por nada del mundo porque me ha dado fuerzas para escribir mejor y hacer que mis locas ideas se plasmen en este Fic xD Amo la pareja de Zuko/Katara, pero ya ven, que aquí no empiezan con lo mejor… ¡Muo! Ese Zuko es malo ¬¬U ¡Pero ya vera! ¡Lo haremos sufrir más adelante! -se ve como un grupo defensoras de Katara levantan antorchas y trinches xD- Descuiden, ya habrá más Zutara romance un poco más adelante…
¡Aang! Al fin ha aparecido, después de que me anduvieron preguntando si iba aparecer o no. Estoy con la clara idea de meter a casi la mayoría de los personajes en mi Fic, pero con el paso del tiempo claro… ¿Aang encarcelado? Ni se lo imaginaban, pero el próximo capítulo aclararé más dudas y el porqué Aang esta capturado y todo eso… ¡La verdad no pueden pederse el siguiente capítulo! Aun más secretos y peleas habrá de por medio… Sie, sie una gran pelea… xD
¡Juas! Espero les haya gustado el capítulo y recompensado el tiempo que tarde en publicarlo. Sinceramente estoy agotada y realmente se debe a que hice el capítulo sin casi inspiración al final, lo cual conseguí exprimirme casi el cerebro xD Ni idea como logre terminar el capítulo pero lo hice… ¡Sí señor!¡Todo es posible! ¡Ajuaaaaa! –montada sobre Appa xD-
Pero aun necesito ahorrar para la boda de Zuko y Katara, ya ven que esta chica ya quiere casarse pronto ¬¬U Tan pequeña y con la boda XD Ya veré cómo consigo el dinero hahaha Bien, nos vemos pronto… ¡Hasta la próxima!
-P.D: Tratare de poner el siguiente capítulo de entre a 2 a 3 semanas, no tardare tanto. Y si se puede, lo pondré mucho antes...-
¡Gracias por leer el Fic!
