No me maten T-T! Me disculpo por no actualizar en tanto! Me faltaba tiempo e inspiración, pero he vuelto :3

Kuroshitsuji y sus personajes no me pertenecen.


Wonderland. Parte 1.

Por increíble que esto parezca, Sebastian estaba profundamente dormido. No lo culpo, supongo que ser mayordomo de alguien como yo debe ser muy agotador, pero nunca le digan que yo he dicho eso.

Observo sus largos, negros y lisos mechones reposando en la pálida piel de su cara. Él es una obra de arte, o eso es desde mi perspectiva, dado que siempre que tengo la oportunidad admiro su belleza. Bar, finny, Meyrin y Tanaka siguen dormidos también. Por primera vez en mucho tiempo me desvisto a mí mismo, extrañado de no sentir esas cálidas manos enguantadas deslizarce por mi abdomen, o el calor corriendo desde mi cuello hasta el pecho por tener a esa misma mano desabrochando mis botones. Qué aburrimiento.

Decidí que sería una buena idea caminar por el bosque, así que tome mi báculo y salí de la mansión. El camino se tornaba oscuro, siniestro, e incluso a cada paso la niebla se hacía más densa. La situación no me daba buena espina, pero con lo terco y orgulloso que soy (y siempre seré) no me dejé intimidar por esas tonterías así que seguí mi recorrido. Cada paso era más largo, más oscuro, más lejano... A la mitad del bosque me detuve, dado que sentí una muy intensa mirada en mi espalda.

No era una común y corriente, era una mirada que perforaba mi alma, y llenaba mi mente de pensamientos impuros, de recuerdos llenos de lujuria, incluso de miedo. Pero no había nadie.

Recuperé el aliento y mi paso firme, seguí pasando entre los bosques, jugando con los horrores que la naturaleza escondía. De pronto todo se volvió estático. Era claro que aunque yo caminaba hacia adelante, mi cuerpo se movía hacia atrás. A este punto, me sentía exasperado, por lo que lanzé mi báculo por los aires y empecé a correr, cosa que tampoco funcionaba.

Estaba en mi estado más patético de exasperación, grité tan fuerte como pude mientras seguía corriendo. Segundos después, sentí dos manos tomar mis hombros. Con mucha cautela y lentitud volteé a ver qué ser sobrenatural era.

-S-¡Sebastian!-

-Bocchan, ¿Qué hace usted en un lugar como este y a estas horas?-

-No sabes cuánto me alegra verte, ¡No lo sabes!- sin pensarlo, me lanzé como un pobre cordero atarantado y asustado a sus brazos, dándole un fuerte abrazo.

-Entonces te sientes aliviado.- dijo él con esa sonrisa tan suya en los labios. Repentinamente, se agachó a mi nivel y tomó mi barbilla, obligándome a mirarlo a los ojos.

-Bocchan, retira tu parche por favor.- Sin saber por que, hice lo que me pidió. Estaba en algún tipo de trance.

-Esos ojos, azules como el cielo, como el mar. Pero llenos de odio, miedo, avaricia... Aun así son perfectos. Mi vista se deleita solo con esos dos irises azules. Ven aquí, cordero blanco y puro, ven a mis brazos.- y dicho esto, me plantó un beso directo en los labios. Normalmente lo habría abofeteado por hacer algo así, pero esta vez era diferente