Bien! Aquí está, me ha resultado algo sencillo escribir esto. De hecho lo que me llevó un poco más de tiempo porque tuve que reescribirlo, cuando terminé me había dado cuenta que siembre usaba las mismas palabras y había partes que no encajaban del todo.

Los dejo seguir leyendo este quinto capitulo


Capitulo 5

Ichigo P.O.V.

Abrí los ojos de sopetón, cuando una repugnante sensación me subió por la garganta. Corrí al baño, apenas alcancé a ponerme en cuclillas cuando un líquido ácido subió por mi garganta y expulsé violentamente lo poco que tenía en el estómago.

_ ¿Qué te sucede, cariño? _ me preguntó mi mamá.

_Vete _ gimoteé sentándome en el suelo fresco del baño, pero no pasaron ni dos segundos cuando un dolor me volvió a atravesar la tripa y volví a escupir un asqueroso líquido ácido. Mi madre llegó a sostenerme el cabello y comenzó a darme suaves golpecitos en la espalda.

_Llamaré al colegio, no puedes ir en este estado _ dijo cuando terminé.

Me ayudo a ponerme de pie, me incliné sobre el lavabo y me enjuagué el desagradable sabor de la boca, pasó un largo rato hasta que el gustillo del vómito se fue completamente. Unos minutos después volvió un Pepto-Bismol en una mano y un vaso en la otra, me tendió el comprimido rosado. Llenó el vaso con agua y me lo tendió, me metí el comprimido en la boca y tomé un gran trago.

_ ¿Te sientes mejor? _ me preguntó cuando le devolví el vaso, asentí lentamente.

Solté un suspiro y caminé a mi habitación con mi madre pisándome los talones. Cuando me recosté en mi cama me sentí tremendamente agotada a pesar de recién haberme levantado. Me acomodé de espaldas a la puerta y me dormí al instante.

No estoy muy segura de cuanto tiempo habré dormido, pero en el momento en que recuperé la conciencia, la luz del sol del sol me dio de lleno en los ojos, sin embargo eso no fue realmente lo que me despertó. Fue el paño húmedo sobre mi frente.

_ ¿Y bien como te sientes? _ me preguntó expectante.

_Me siento mejor, gracias. De hecho, tengo un poco de hambre _ le sonreí, mi madre me devolvió la sonrisa.

_Esta bien cariño. Te traeré algo _ me acarició la mejilla derecha y salió de mi cuarto.

Unos minutos después regresó con un envase de ramen humeante. Me senté y comí lentamente, esperando repercusiones, pero logré dejarlo dentro de mi estomago. Mi madre me hizo esperar algunos minutos ante de ponerme de pie. Caminé al armario, tomé una muda de ropa y una toalla. Tomé un largo baño, el agua se había enfriado cuando mi madre tocó la puerta.

_Ichigo, tienes visitas _ me dijo desde el otro lado de la puerta.

_Bien, ya salgo _ le dije levantando un poco la voz.

Enredé la toalla alrededor de mi cuerpo y me sequé lo más rápido que pude y comencé a vestirme. Me enfundé en unos jeans azules y una polera rosa, seguía haciendo frío; cepillé mi cabello y bajé la escalera a trompicones. En la sala me encontré a Miwa y Moe, ellas sonrieron al verme.

_Ichigo ¿Te encuentras bien? Te he traído los apuntes de hoy _ dijo Moe algo preocupada.

_Estoy bien. Gracias por venir _ le sonreí.

Miwa me tomó por los hombros y me movió un poco.

_ ¡Adivina lo que ha pasado! _ chilló Miwa, me separé de ella.

_Es obvio que no, por si no lo recuerdas Miwa, no he ido al colegio _ dije con algo de sarcasmo.

_Aoyama-kun ha dicho que Konami Mariko es su novia _ chilló.

_Bien por ellos _ dije sarcástica, Miwa levanto una ceja _ Están hechos el uno para el otro, uno más estúpido que el otro _ reí causando las risas de mis amigas.

_ ¿Qué Aoyama ha dicho que cosa? _ preguntó mi madre algo sorprendida.

_Mamá…

_Ha presentado a su nueva novia, y no sorprende del todo, ya que se sabía que era con ella que le había puesto los cuernos a nuestra frutillita _ explicó Miwa como si fuera lo más simple del mundo_ Después de todo Ichigo tiene razón, ambos son unos idiotas.

_ ¿Qué hizo que?

_Aoyama le fue infiel a Ichigo _dijo como si fuera lo más obvio del mundo _ Pero claro, Ichigo se consiguió un novio muchísimo mejor.

_ ¿Ustedes… lo conocen? _ preguntó extrañada.

_Si, cada tanto la iba a buscar al colegio o le veíamos en el café _ sonrió Miwa _ Pero hace varios días que no le vemos, e Ichigo estuvo algo decaída últimamente _ suspiró con algo de tristeza, haciendo que mi madre me clavara la mirada.

Tragué en seco en seco y traté de pensar algo creíble lo más rápido posible.

_E-etto... É-él... Kisshu t-tuvo que irse... a Inglaterra... p-por unos asuntos familiares _ tartamudeé con nerviosismo.

_TE LO DIJE MOE _ chilló Miwa _ te dije que era extranjero _ en su rostro se formó una sonrisa victoriosa.

_Cuando vuelva de su viaje, va a venir a presentarse ¿Verdad? _ inquirió mi mamá.

_¡Mira la hora Miwa! Tenemos que irnos _ Moe me sonrió _ Toma Ichigo, son los apuntes de hoy, pero tienes que devolvérmelos.

Me tendió unas hojas y luego arrastró a Miwa fuera de la casa.

Luego de que se fueron, en la sala se instaló un silencio un silencio realmente incómodo. Mi mamá abrió y cerró la boca varias veces, parecía que no encontraba las palabras que buscaba. Jugueteé con mis manos durante un rato, hasta que la mujer frente a mi pudo articular una palabra.

_Ichigo no me has respondido _ dijo con la voz quebrada.

_Por su puesto mamá. Kisshu quería venir, pero cuando me había decidido... él... tuvo que irse _ mentí.

Me dolía no poder decirle la verdad a mi madre. Pero no iba a decirle: "Mamá, él es Kisshu, mi novio. Por cierto es un extraterrestre que quiso exterminar la raza humana. ¿Qué donde lo conocí? Fue cuando hace dos años atrás estaba luchando para salvar el mundo." No creo que le vaya a gustar mucho.

_ ¿Por que no... me dijiste? Pensé que no me escondías nada _ su voz sonaba dolía y fue como una daga en mi pecho. Le escondía muchas cosas.

_Mamá... yo... lo siento mucho de verdad _ dije mirando mis pies _ pero fue cuando papá fue despedido y... siempre andaban enojados y discutían todo el tiempo... entonces pensé que se iban a enfadar... lo siento mamá _ sollocé.

_Ichigo, lo siento _ se disculpó, yo negué _ Pero... ¿Hace cuanto lo conoces? _ me preguntó _ ¿Qué pasó con Aoyama? Pensé que era un buen chico.

_A Kisshu hace más de dos años, cuando comencé a trabajar en el café _ solté un suspiro _ Él... simplemente cambió. Un día llegué tarde a una practica de Kendo y cuando lo encontré... Aoyama estaba besando a otra chica.

_Oh... Hija, lo siento.

_No mamá, no es tu culpa _ le dije cautelosa _ Lo siento, pero tengo que ir a arreglar las cosas para el colegio.

Estreché las hojas contra mi pecho y corrí a las escaleras. Cuando llegué a mi cuarto cerré la puerta y me senté en la cama. Dejé los apuntes en mi escritorio, busqué mi mochila y los metí en la mochila. Las lagrimas me nublaron la vista, me senté en mi cama y pegué mis piernas al pecho. Jamas había mentido tanto en mi vida. Cada vez le ocultaba más cosas a mis padres. Me era difícil seguir manteniendo la mentiras. Sin Kisshu junto a mí... todo me resultaba más complicado. Lo extrañaba. Extrañaba despertarme a su lado, o simplemente poder abrazarle. El corazón me dolía al pensar en Kish. Hacían más de dos semanas que no le veía y eso me tenía aterrada. Porque aún cuando eramos enemigos mostraba signos de vida más seguido.

_Signos... de vida _ farfullé.

Cuando comprendí lo que acababa de decir el corazón se me detuvo. Él podría estar... Ni siquiera puedo decirlo. No... no podía imaginarlo. No podría vivir sin él. Jamás pensé en que me faltarían sus besos o abrazos... Vamos, estamos hablando de Kisshu... Él jamás podría morir. Kisshu ya ha muerto, me dijo un vocecita en mi cabeza, y fue por ti. Juro que pude escuchar a mi corazón romperse en pequeños pedacitos.

Volví a sentir un odioso sabor ácido subiendo por mi esófago. Corrí al baño y me agaché justo a tiempo. La cabeza me daba vueltas y parecía que las cosas cambiaban de lugar.


Kisshu P.O.V.

Traté de buscar en la obscuridad algo que me ayude a escapar, pero como el resto de la veces fue inútil. Estaba seguro de que de tanto tironear de las cadenas tenía cortes severos en las muñecas. Se oyó un chillido de metal y me quedé quieto. Oí unos pasos suaves pero seguros, puedo decir con certeza que eran de mujer. La puerta de mi celda crujió cuando la abrieron. La luz que entraba era escasa y no ayudaba en nada en mi búsqueda.

La mujer que había entrado a la celda, sostenía una bandeja con comida y agua, junto a una jeringuilla a lo que supuse que era otra dosis de inhibidor. Me alejé lo más que pude cuando acercó la jeringa a mi cuello, no podía inyectarme. Tengo que volver.