La primera semana paso de lo mas tranquila, Harry y Ginny se llevaban de maravilla, el la llevaba a partidos de Quidditch y en sus ratos libres jugaban los dos en el patio trasero de la casa. Le encantaba platicar con ella porque hablaban de todo, excepto de Voldemort, que era lo que mas quería olvidar en esos momentos.

Ron y Harry reanudaron su amistad, se iban juntos a la academia y compartían las tareas. Hermione seguía igual, cada vez que Ron estaba cerca perdía el habla a pesar de que el la buscaba para platicar a lo que ella solo contestaba con monosílabos.

El primer sábado por la tarde Ginny se encontraba de lo mas aburrida, estaba acostumbrada a salir con sus compañeras del equipo o amigas de la escuela a fiestas, bares o simplemente se reunía con ellas en su casa para tomarse unas bebidas, pero ahí no conocía a nadie y Harry y Hermione eran demasiado reservados como para ir a divertirse un rato a su manera. Estaba en la cocina comiéndose un helado como si de eso dependiera su vida cuando escucho el ruido de la chimenea, se asomo y encontró a una chica con cabello rosa chicle sacudiéndose el polvo de la ropa.

- Hola, tu debes ser la elegida – sonrío – Ginny ¿verdad?

- Si ¿y tu quien eres?

- Yo soy Tonks, soy parte de la orden vine a traerle unos papeles a Sirius.

- Esta en el despacho.

- ¿Qué comes?

- Helado.

- ¿Me das? – Ginny le dio una cuchara y se sentaron frente a frente teniendo el bote de helado para las dos.

- ¿Por qué tienes el pelo rosa?

- Casi siempre me gusta así o así – se lo cambio a verde limón.

- Wow – exclamo Ginny – yo quisiera hacer lo mismo.

- Soy metamorfomaga mira – y empezó a cambiar su nariz, Ginny no dejaba de reírse - ¿Qué hacías aparte de dejarme sin helado?

- Estoy aburrida, Hermione es la única chica aquí pero se la pasa estudiando, Harry y Ron están jugando ajedrez y Sirius esta en el despacho con un bola de papeles alrededor.

- ¿Y Remus? – le pregunto rascando lo ultimo que quedaba de helado.

- Salio ¿Agarro otro bote de helado?

- Pues ya te estas tardando ¿A dónde fue Remus?

- Creo que a Hogwarts.

- ¡Nymphadora! – sonrío Sirius desde la puerta de la cocina.

- No me llames Nymphadora – cambio su color de cabello a rojo.

- Prima de mi alma – le dio un sonoro beso en la mejilla - ¿Qué haces por aquí?

- Te traje esto – le dio unos papeles y siguió comiendo helado.

- Mas papeles ¡accio cuchara! – Sirius se unió a las chicas a comer.

- Somos patéticos – dijo Ginny – es sábado y estamos como viejitos encerrados y comiendo.

- Vámonos entonces – dijo Sirius.

- Si vamos a un nuevo bar muggle que acaban de abrir en el centro de Londres, esta genial.

- ¿Ese que te mande a revisar porque había rumores que lo habían hecho con magia?

- Si ese, esos muggles son unos genios.

- Bueno pues vamos – se levanto de inmediato Ginny – voy a cambiarme y a avisarles a todos.

- ¿A dónde fue Remus? – le pregunto Tonks a Sirius una vez que Ginny se fue.

- Fue con Dumbledore, no te preocupes no anda con ninguna mujer.

Ginny les aviso a todos que irían a un bar, Ron de inmediato se levanto y se fue a arreglar, a Harry le dio igual pero a Hermione le dio un ataque de nervios, no sabia que ponerse en realidad no tenia que ponerse, nunca compraba ropa para salir a un bar así que se puso únicamente unos jeans y una blusa sencilla, se sintió mal al ver lo bonita que se veía Ginny, con una minifalda, zapatos altos y una blusita pegada a su cuerpo que hacia honor a sus senos, su cabello suelto y olía riquísimo, claro que cuando la vio Harry quiso guardarla en su habitación bajo llave para que nadie mas la viera y así solo seria de el.

Remus ya había llegado y con mucho esfuerzo por parte de Sirius y Tonks había aceptado acompañarlos. Ginny y Tonks fueron las primeras que al entrar y con solo escuchar la música empezaron a bailar, el mesero los acompaño a una mesa y cada quien pidió algo de tomar.

- Remus vamos a bailar – Tonks jalo de un brazo a Remus.

- No yo…no…mi espalda.

- Harry vamos a bailar – le suplicaba Ginny.

- No se bailar.

- Solo muévete.

- Me da pena.

- Vamos pelirroja – le dijo Sirius – que aquí al viejito le da pena.

- Ahorita vengo – dijo Ron que desde que se sentó no dejaba de ver la barra donde servían las bebidas.

Hermione lo siguió con la mirada y se dio cuenta que iba rumbo a una rubia que le sonreía sensualmente desde la barra. Ella se hundió en la silla y suspiro triste. Harry no dejaba de ver a Ginny bailando muy contenta con Sirius, se movía al ritmo de la música, al voltear a su alrededor se dio cuenta que varios chicos la veían igual de atontados que el.

Así pasaron un buen rato, bailando y bebiendo con excepción de Harry y Hermione que solo se levantaban para ir al baño. Al comenzar la música romántica Tonks abrazo fuertemente a Remus para que no se le escapara, Ron bailaba con la rubia y Sirius se fue a la barra por más bebidas, Ginny se sentó a un lado de Harry.

- ¿Por qué no bailan?

- No nos gusta – contesto Harry.

- Pero esta es tranquila y las luces ya las bajaron, solo se mueven un poco abrazados, casi nadie los puede ver deberían aprovechar, Harry saca a bailar a Hermione.

- No, no quiero – dijo Hermione.

- ¿Quieres bailar? – le pregunto un joven apuesto a Ginny.

- No va a bailar conmigo – le dijo Harry tomándola del brazo – Sirius quédate con Hermione – le dijo a su padrino que recién acababa de llegar a la mesa.

Ginny abrazo a Harry por el cuello y el tomo su cintura con las dos manos, pegando sus cuerpos y moviéndose al compás de la música. Harry sintió la misma sensación que tuvo cuando voló en su escoba por primera vez, no quería que nunca terminara la canción, cerró los ojos para agudizar mejor los sentidos del tacto y el olfato.

Al día siguiente los únicos que se habían levantado eran Harry y Ginny, ya todos estaban despiertos pero en sus respectivas habitaciones, los dos platicaban en la sala acerca de Ron y sus conquistas.

- Se me antoja un pastel de chocolate.

- Pídeselo a Kreacher.

- Pobre Kreacher es domingo déjenlo descansar, vamos al supermercado muggle, ellos hacen unos riquísimos, sirve que compremos otras cosas.

- Esta bien solo que nos vamos en el carro de Sirius que esta afuera.

- ¿Sabes manejar?

- Claro.

- ¿Luego me enseñas?

- No quiero morir tan joven – le sonrío y ella le dio un golpe en el brazo.

Al llegar Ginny se subió a un carrito de supermercado y Harry la paseaba por los pasillos. Se divirtieron tal y como cuando jugaban Quidditch, compraron un sin fin de comida chatarra, la favorita de Ginny, y bromeaban por cualquier cosa.

Así siguieron los demás días sin que nadie mencionara nada sobre la profecía. Hasta que Ron le enseño una nota a Ginny de su madre para saber cuando regresaban.

- ¿Ya lo decidieron?

- No hemos hablado aun.

- ¿Cuándo lo van a hacer?

- Supongo que hoy, en dos días tengo que presentarme en el campo con el equipo para el entrenamiento.

Ginny busco a Harry por toda la casa pero no lo encontró, hasta que le pregunto a Kreacher diciéndole que se encontraba en el garaje y le indico donde estaba. Ginny nunca había entrado ahí, era un garaje con varios autos y motos.

- ¿Harry?

- Aquí estoy – salio de uno de los autos.

- ¿Qué haces?

- Sirius acaba de comprarse este auto, es un modelo único, esta genial.

- ¿De quien son todos esos autos?

- La mayoría son de Sirius, le encantan los autos de carreras y las motos, aquel es el de Hermione y mío y ese es el de Remus.

- ¿Y esa moto? – se acerco Ginny con expresión de asombro.

- ¿Es genial no? Creo que Sirius la mando hacer especialmente para el.

- Me supongo que nadie más la usa.

- No siempre me la presta ¿Para que me buscabas?

- Supongo que adivinas – Harry se puso serio, sabia que había llegado el momento de la verdad – tenemos que hablar.

- Bien – asintió con la cabeza – pero será mejor que no lo hagamos aquí, conozco un lugar donde podemos hablar tranquilamente sin que nadie nos interrumpa - se subió a la moto – súbete.

- ¿Aquí?

- Si y agarrate fuerte.

Ginny se subió detrás de Harry abrazándolo por la cintura, así salieron a la calle paseando hasta salir de la ciudad llegando a lugares hermosos donde todo era verde, con el viento dándoles en la cara podían respirar aire puro. Harry se detuvo debajo de un árbol enorme dándoles sombra y escuchando el sonido de las hojas al moverse.

- Es hermoso.

- Si, casi siempre vengo aquí cuando quiero estar solo, me gusta pensar o a veces me pongo a leer.

- ¿Qué vamos a hacer? – le dijo seria.

- Ginny tal vez para mi sea mas fácil comprender toda esta situación porque ya estoy acostumbrado, toda mi vida a sido así, sabia que tenia que luchar para que nuestro mundo estuviera en paz y créeme que cuando lo logre me sentí contento al ver a muchas familias tranquilas y sin miedo, recibí muchas cartas en donde padres me agradecían por la vida de sus hijos y supe que había valido la pena todo mi esfuerzo.

- Si hasta en Estados Unidos se sintió la tranquilidad, muchos magos de allá también fueron a la guerra y tenían miedo de que reclutaran a más si esto no terminaba.

- Si recibimos apoyo de muchos países.

- Yo – Ginny suspiro – tengo miedo, siento que no soy la indicada para esto, no se pelear como lo hace Hermione, nunca he estado en una batalla y la única vez que estuve en peligro casi muero.

- Pero no tienes porque pelear.

- ¿Y tu crees que voy a dejar a mi hijo así porque así? Yo siempre voy a estar a su lado, no quiero que diga que su madre es una miedosa – Harry sonrío.

- Bueno en ese caso yo estaría al otro lado de el.

- Harry si hacemos esto te voy a necesitar mucho – se paro frente a el y puso su frente junto a la suya – prométeme que nunca me dejaras sola, que si me ves actuando extraño investigaras hasta saber que me pasa…

- Me lo hubieras dicho antes para empezar a investigar porque estas tan loca – le dijo con una sonrisa y ella no cambio su expresión de preocupación.

- Cuando tenia el diario yo quería decir, gritar lo que me pasaba pero no podía, cada vez me hundía mas y mas en el…

- Eso ya paso – tomo su cara entre sus manos – te prometo que siempre voy a estar contigo, cuidándote y protegiéndote de cualquier peligro.

- Entonces ¿Aceptamos?

- Aceptamos.

Se abrazaron, sabían perfectamente que habían tomado la decisión correcta, que iba a ser muy difícil el futuro para ellos pero que juntos iban a poder romper todos los obstáculos que se le presentaran.

- Harry, entonces…al aceptar significa que tu y yo tenemos…tu sabes – le dijo terminando el abrazo.

- Creo que si – le dijo completamente rojo.

- ¿Ya has estado con una chica? – el negó con la cabeza - ¿has tenido novia?

- No tampoco.

- ¿Entonces nunca has besado a una chica? – se sorprendió.

- Si he besado a una.

- Bueno ya es un avance, ¿Qué te parece si empezamos por besarnos? – el asintió tímidamente – bueno anda bésame.

Harry se acerco poco a poco, sentía que la cabeza le iba a estallar de lo colorado que estaba pero la actitud de Ginny en cierta manera lo hacia un poco mas fácil, ella estaba tranquila y le demostraba confianza. La beso, juntando sus labios a los suyos por un par de segundos y después se separo para ver a Ginny a los ojos.

- ¿Así la besaste? – ella levanto la ceja y el tímidamente asintió – bueno creo que si nos besamos así vamos a tardar mucho tiempo para poder tener un hijo. Ahora déjame a mí besarte, yo te guío.

Ginny se acerco a el y con sus labios abrió los de Harry, el al sentir lo que pretendía hacer Ginny abrió mas su boca y se empezaron a besar, al comienzo lentamente para después profundizar hasta que Ginny introdujo su lengua y le mostró lo que se debería hacer, a lo que Harry inmediatamente entendió. Al separarse Ginny no pudo evitar sonreír ante la cara de Harry, parecía que le acababan de dar un golpe en la cabeza con una bludger.

- ¿Qué te pareció? – le pregunto Ginny.

- Bien ¿podemos hacerlo otra vez? – ella asintió y se besaron de nuevo.

- Vamos mejorando – le dijo cuando se separo de el – solo procura no apretarme mucho la cintura no me voy a ir a ningún lado.

- Perdón – la soltó de inmediato.

- No espera – Ginny puso las manos de el en su cintura de nuevo – solo no me aprietes, acaríciame como yo lo hago con tu cabello.

- ¿Cuántos novios has tenido? – le pregunto temeroso.

- Tres.

- Vaya, entonces te he de parecer patético – le dijo molesto.

- No para nada, todos mis novios han sido unos patanes, unos sinvergüenzas y ¿Por qué no? Unos animales que lo único que querían de mi era levantarme la falda. Tú eres diferente a todos los que he conocido.

- ¡Pero mírame!… no se ni como besarte ni como tocarte ¿y así te tengo que embarazar?

- No te preocupes esto va a ser cosa de los dos nada mas, nadie va a saber que es lo que pasa cuando estemos solos – lo volvió a besar para tranquilizarlo.

- ¿Ya no te apreté mucho la cintura?

- No ahora baja tus manos – el las bajo solo unas milésimas de distancia – mas…mas…mas, aquí Harry – Ginny tomo las manos de el y las puso en su trasero y lo volvió a besar sintiendo inmediatamente el bulto en su pantalón – funciono – le dijo con una sonrisa.

- ¿Qué cosa? – Ella le señalo su pantalón con el dedo sin dejar de sonreír – ¡Demonios! - la soltó y le dio la espalda tratando de agacharse.

- No tiene porque darte pena es algo muy normal y es justo lo que necesitamos, sin tu…

- Esta bien Ginny ya entendí – le decía todavía dándole la espalda – pero comprende que para mi esto es muy penoso.

- Harry tenme confianza.

- Dame tiempo ¿quieres? – se sentó en el césped juntando sus rodillas al pecho y abrazando sus piernas.

- Esta bien perdóname, estoy acostumbrada a chicos que en la primera cita ya te quieren manosear toda – se acostó en el césped a un lado de el y cerro los ojos, Harry la veía embobado, su cabello estaba esparcido en el verde césped, hacia un contraste hermoso, ella abrió los ojos lentamente y vio que el la observaba aun sentado en la misma posición – recuerdo tus ojos, cuando fuiste por mi a esa cámara secreta, al verlos sabia que ya no debería tener miedo, sentí tranquilidad pero sobretodo seguridad. Gracias Harry por salvarme la vida.

- Creo que es lo mejor que he hecho en mi vida y mira que vencí a Voldemort – le sonrío.

- Ya empieza a meterse el sol, mejor vámonos.

- Todavía no, es que tú sabes…

- ¿Por qué te da pena? – se sentó a un lado de el imitando su posición.

- No lo se.

- ¿No sabes cuanto tiempo nos van a dar para tener a nuestro hijo?

- No, pero me supongo que no mucho porque sino el hijo de Voldemort seria mayor y con mas experiencia – ella asintió de acuerdo – creo que tengo que empezar a que se me quite la pena.

- No te preocupes – le sonrío – tómalo con calma.

- ¿A ti no te da pena que te toque el trasero?

- Tarde o temprano lo vas a hacer – le dijo encogiéndose los hombros sin ninguna preocupación.

- ¿No lo ves mal?

- Te digo que en Estados Unidos esto es muy normal, claro que yo no se lo permitía a mis amigos solo a mis novios. Tú eres diferente porque contigo es seguro que vamos a la cama. Con toda confianza dime cuando quieras seguir practicando – se levanto.

- Ahora.

- ¿Tan pronto? – el asintió.

Ella lo acostó sobre el césped y se acostó a un lado de el para empezar a besarlo, inmediatamente Harry la tomo de la cintura y la subió arriba de el bajando sus manos a su trasero, acariciándolo para después continuar con muslos y sus caderas. Ginny se dejo caer de lado y atrajo a Harry para que se pusiera ahora el arriba de ella, las manos de Harry ahora tenían mas libertad de acariciar todas sus piernas por encima de su jeans, no quería ni imaginarse como se sentiría acariciar esas piernas sin nada que se interpusiera entre su piel y su mano. Se levanto un poco para verla a los ojos, era realmente hermosa.

- ¿Cómo vamos?

- Excelente – le dijo con una sonrisa – pero creo que ya casi es de noche.

- Tienes razón – le dio un beso y se levanto dándole la mano para ayudarla a levantarse a ella también, la tomo de la cintura pegando sus cuerpos y volvió a besarla.

- Me da gusto que ya no te de pena.

Regresando les dieron la noticia de su decisión, Ron le aviso a su madre que Ginny se quedaría en Londres, dejándose venir inmediatamente los señores Weasley para hablar con Dumbledore y con Harry, querían asegurarse de que su hija estaría bien.

- Pero si van a tener un hijo deben de estar casados – dijo la Sra. Weasley alterada, ella era muy tradicionalista.

- Por mi no hay problema en casarme con Ginny.

- Creo que es lo correcto – dijo Ginny no muy convencida pero nadie lo noto.

- Bueno entonces déjenme llamar al juez para que mañana mismo traiga todos los documentos que tengan que firmar – dijo Sirius.

- ¿Pero quien se va a quedar conmigo en Londres?

- Me quedaría yo Ginny pero sabes que tengo la academia – le dijo Ron.

- Eso se puede arreglar, lo podemos manejar como un traslado, aquí puedes terminar la carrera de auror – dijo Remus y a Hermione se le iluminaron los ojos.

- Pero no solo es eso, tengo que buscar donde vivir, como mantenerme…

- Aquí – le dijo Sirius – todos vamos a vivir aquí, la casa es muy grande, hay espacio para todos, durante las vacaciones puedes buscarte un trabajo.

- Mientras yo te puedo mandar una mensualidad Ron, además los gemelos quieren abrir una tienda de bromas aquí, puedes ayudarlos con eso y sabes que te pagan muy bien – le dijo el Sr. Weasley.

- Tengo que regresar a darme de baja en el equipo – dijo triste Ginny – voy a extrañar jugar.

- Pues mientras te embarazas podemos jugar entre todos – le dijo Harry para animarla.

- Recuerda Ginny que debemos hacer esto con la mayor discreción posible y pues ser jugadora profesional te tendría en la mira de todos – le dijo Dumbledore.

- Bueno pasemos a cenar – dijo Sirius, levantándose todos y caminando hacia el comedor.

- Pero si tu eres Hermione – le dijo Molly sonriendo tomando la cara de la castaña con sus manos – estas igualita.

- No mamá – dijo Ron pasando a un lado de ellas – ahora es mas bonita.

Molly le dio un beso muy maternal y salio detrás de su hijo, Hermione prácticamente se congelo, no podía reaccionar, Ron acaba de decir que era bonita. Esa noche los señores Weasley se quedaron con ellos para estar presente en la firma del acta de matrimonio que se llevaría acabo al día siguiente por la tarde.

Muy temprano los Weasley salieron de compras, Ginny quería comprarse un vestido sencillo para la ocasión; Hermione le ayudaba a Kreacher a lavar la ropa; Remus y Sirius estaban en el despacho hablando de diferentes aspectos de la academia cuando Harry entro y cerro la puerta tras de el.

- ¿Puedo hablar con ustedes?

- Claro Harry ¿Qué pasa? – dijo Remus.

- Bueno es que…no se como decirlo…como sabrán Ginny y yo tenemos que…tener un hijo…y pues…

- ¿Quieres hablar de sexo? – le dijo muy tranquilamente Sirius.

- Si, es que Ginny ya ha tenido tres novios y pues no quiero parecerle un idiota o algo por el estilo.

- ¿Qué quieres saber?

- Lo que debo hacer, es decir cuando estemos solos ¿por donde se empieza?

Durante toda la mañana los tres estuvieron encerrados en el despacho, Harry se sentía ya mas seguro de si mismo después de platicar con sus dos figuras paternas. Esa noche iba a perder la virginidad y como hombre iba a llevar a Ginny a los niveles más altos de placer. Como le dijo Sirius "Harry toma a tu mujer y hazle el amor" y eso es precisamente lo que iba a hacer esa misma noche.

Después de firmar todos los documentos, hicieron un brindis y disfrutaron de una exquisita cena. Como invitados fueron únicamente la orden, Dumbledore quería que todo se mantuviera en secreto, no quería que nadie supiera de la profecía como hacia años Voldemort se había enterado de la de el y Harry, así que la celebración fue en la misma casa de Sirius.

Ya después de despedir a todos los invitados, incluyendo a los señores Weasley que se regresaban a Estados Unidos, Ginny y Harry se encontraban solos en la habitación de este, ya que era la más grande y a partir de esa noche iban a compartirla.

- Al fin solos – sonrío Ginny – eso es lo que dicen en las películas muggles después de casarse.

- ¿A si? No sabia, mira Kreacher nos dejo champagne y dos copas, lo mas seguro es que Sirius le haya dicho – destapo la botella.

- Voy a cambiarme.

- ¡No! – grito Harry – se supone que yo te debo de quitar el vestido - Ginny sonrío y sin hacerle caso se metió al baño – Maldita sea ¿y ahora? Yo tenía que desabrocharle el vestido al mismo tiempo que la besaba para después bajar por su cuello y dejar caer su vestido al piso – lo decía todo memorizado mientras servia champagne en las copas – pero no importa, yo soy el hombre y soy el que va a dirigir…

Escucho abrirse la puerta del baño a su espalda, volteo al mismo tiempo que le daba un trago al champagne para después escupirlo todo.

- ¿Por qué mejor no me quitas esto? – Ginny estaba recargada en el marco de la puerta con una batita negra de ceda que solo tapaba lo necesario, su cabello estaba suelto y sus labios estaban de lo mas provocadores.

Todo lo aprendido esa mañana se había ido al carajo, el cerebro de Harry se había quedado en blanco.


¿Recuerdan que en el ultimo capitulo de "nuestra familia del futuro" puse al final que si mejor hubiera mandado solo a Harry al futuro y que tuviera a una Ginny experimentada? Creo que aquí me estoy desquitando un poco, pero conste que Ginny es virgen, si yo soy de las que pienso que Ginny es solo de Harry y nada mas.

Gracias por sus reviews y por poner esta historia en favorita, me sorprendió porque dije "si apenas va un capitulo" pero muchas gracias por su confianza, espero no defraudarlos.

Bueno esperen el próximo capitulo que va a estar subido de tono jejeje.

Saludos.