Capitulo 3

Ginny se acercaba caminando muy seductoramente y tomo la copa que tenia Harry, su ahora esposo que estaba petrificado y sin respirar, aun en la mano y le dio un trago.

- ¿Qué te pasa? – el con los ojos muy abiertos solo negó con la cabeza - ¿Estas nervioso?

- Un poco.

- Yo estoy aterrada – se tomo todo el champagne que quedaba en la copa de un solo trago.

- ¿Qué? – le pregunto sin poder creerlo.

- No tengo la menor idea de que es lo que vamos a hacer.

- Pero tu…ya.

- ¡No! – le dijo ella aclarándole – no te voy a negar que estuve a punto de hacerlo con mi ultimo novio pero ya en la cama, no se simplemente no pude, así que lo hice a un lado y salí corriendo. Después de eso termino conmigo porque me dijo que era una puritana y una persinada.

- Idiota. Pero entonces ¿estas segura de que quieres hacer esto? Es decir ¿conmigo?

- Tu eres diferente Harry, para empezar me salvaste la vida sin recibir nada a cambio, después luchaste para que todos los demás tuviéramos paz. Cuando el profesor Dumbledore me dijo sobre la profecía pensé en mandarlo al diablo, pero después pensé en ti, que tu también estabas involucrado y que no ibas a permitir que la gente del futuro pasara por lo mismo que pasamos ahora. Así que lo pensé mejor y decidí primero conocerte, saber que piensas y me sorprendiste lo lindo que eres. Por eso acepte darte un hijo, presiento que no me voy a arrepentir nunca.

- Yo también al comienzo no lo tome muy bien, te recordaba muy poco. Hermione me dijo que habías sido tu la del poema con ese enano vestido de cupido – ella soltó una carcajada.

- Si fui yo ¿apoco no era divino?

- Era horrible.

- Si es cierto – soltó otra carcajada – pero era una niña y tu me parecías de lo mas hermoso, además el diario…

- Olvida el diario ¿quieres?

- Tienes razón. Harry si vamos a hacer esto al menos hay que disfrutarlo ¿no te parece?

- ¿A que te refieres?

- Al sexo. Creo que ya estamos los dos bastante grandecitos como para andar con vergüenzas, así que de ahora en adelante cuando estemos los dos solos en esta habitación deja al Harry penoso afuera.

- Esta bien – le dijo no muy convencido.

- Tenme confianza – lo tomo de la cara – tenle confianza a la señora Potter.

- Tienes razón – le sonrío.

Empezaron a besarse como ya lo habían hecho, Ginny fue quitándole poco a poco la ropa mientras el hacia lo ya aprendido: acariciarle la espalda, la cintura y el trasero. Una vez que ya lo dejo únicamente con boxers y completamente rojo empezó a acariciarle el trasero metiendo sus manos debajo del boxer. Después de un considerable tiempo, más bien cuando a Ginny ya le empezaba a molestar la presión de Harry sobre su vientre, se separo.

- ¿Nos vamos despacio?

- Si.

- Bien ¿hay algo que quieras tocarme? – el bajo su vista a sus senos.

- Bueno anda tócalo.

- ¿Y tu?

- Yo ya lo hice, desde que te vi me encanto tu trasero.

- ¡Ah!

El levanto su mano y toco un seno de ella, sintió como una descarga eléctrica que recorría por todo su cuerpo empezando por su mano. Ginny se acerco para besarlo y eso le dio más confianza y levanto la otra mano y empezó a masajearlos. Harry sentía que se iba a volver loco, desesperadamente la beso para después soltar su boca y empezar a besar su cuello e ir bajando poco a poco hasta llegar a sus senos por encima de su ropa. Ella levanto los brazos en señal de que le quitara la bata, así que enseguida lo hizo dejando al descubierto sus senos solo para el.

- ¡Por Merlín!

- No pienses en ese viejo en estos momentos – y lo beso abrazándolo y despeinándolo apasionadamente.

El al sentir sus senos pegados a su pecho lo excito aun más. La tomo del trasero con sus dos manos cargándola para dejarla sobre la cama, ahí arriba de ella la podía besar con más facilidad.

La beso toda, dedicándole mayor atención a su parte favorita: sus senos, donde aparte de besarlos succionaba sus pezones haciendo que Ginny hiciera unos ruiditos que le encantaban. Así como su boca estaba enloquecida sus manos también lo estaban, ahora si podía tocar sus piernas sin ninguna prenda de por medio. Al estar moviendo la mano fue a dar a su parte intima por encima de su ropa interior, ella dio un gemido al instante, estaba tan excitada que ese simple contacto la hizo estremecer. Harry se dio cuenta así que regreso su mano a esa parte en particular, al ver que ella estaba de acuerdo en que continuara, empezó a acariciarlo haciendo que Ginny gimiera una y otra vez. Se armo de valor e introdujo su mano dentro de su ropa interior para hacer exactamente lo mismo.

- ¡Oh Harry! así…

Harry sonrío, Sirius le había dicho que en cuanto escuchara que Ginny lo nombrara entre gemidos significaba que todo lo estaba haciendo bien. Así que se levanto y le quito lo último que le quedaba, acostándose inmediatamente a un lado de ella para continuar con su labor haciendo que Ginny gritara de placer.

- Vamos Harry estoy lista - el se quito los boxers y se acostó arriba de ella recargando su peso en sus codos – hazlo despacio.

El la empezó a penetrar poco a poco provocando que Ginny hiciera gestos de dolor.

- ¿Te duele?

- Si pero síguele, tarde o temprano lo tenemos que hacer.

El termino de penetrarla sintiendo que tocaba el cielo ¿Cómo pudo estarse perdiendo eso tanto tiempo? Si era la gloria misma.

- Harry muévete – le dijo viéndolo a los ojos.

- No te quiero lastimar.

- Yo estoy bien, hazlo.

Sin perder el contacto de sus ojos, Harry empezó el movimiento lento, de vez en cuando cerraba los ojos para disfrutar más el estar dentro de ella.

- Por todos los cielos, esto se siente condenadamente delicioso.

- Hazlo mas rápido – el empezó a moverse con mayor velocidad.

- Ginny no voy a aguantar.

- Más rápido Harry.

Los dos terminaron al mismo tiempo, Ginny con un grito y Harry con un gemido. Después de recuperar los cinco sentidos el se acostó a un lado de ella con los lentes chuecos y con la mirada perdida en el techo. Ella se acostó en su pecho y lo vio a la cara.

- ¿En que piensas?

- En que hemos empezado con la profecía – le sonrío - ¿te gusto?

- Si nunca me imagine que gritaría así.

- ¿No te lastime mucho?

- No, me dolió un poco al comienzo, eres grande pero tendré que acostumbrarme – le dijo fingiendo resignación - ¿A ti te gusto?

- ¡Por Merlín! ¿Qué pregunta? Me gusto desde que saliste del baño con esa batita sexy ¿tienes mas de esas?

- Vaya ¿Dónde quedo el Harry penoso?

- Afuera de esta habitación como habías dicho.

- Bueno si tanto te gusto esa batita voy a tener que comprar mas, yo pensé que después de esta noche me ibas a querer sin nada pero ya veo que me equivoque – le dijo jugando con el vello de su pecho.

- Oh cierto.

- Yo también te quiero sin nada.

- ¿Nada de nada? ¿Aquí en la habitación o solo en la cama?

- Cuando estemos solos en la habitación.

- No creo.

- ¿Por qué no?

- Ginny me da pena.

- Ven – se levanto completamente desnuda – anda ven.

- Oh santo cielo ¡Ginny! – le dijo tapándose con la sabana hasta la cintura.

- ¿Qué? ¿Hice que el "gran Potter" reaccionara ante un nuevo llamado? – le dijo sonriendo coquetamente.

- Si, así que ven para acá – se levanto para besarla y pegarla contra la pared - ¡Por Merlín las cosas que me haces hacer!

- ¿Quieres dejar de pensar en ese viejo y concentrarte aquí? – lo beso subiendo sus piernas para que el la cargara.

A la mañana siguiente Ginny no se quiso levantar temprano, quería quedarse en la cama y ahí desayunar. Harry solamente se puso sus boxers y una bata y salio a la cocina a buscar el desayuno para el y su esposa.

Remus y Sirius estaban sentados en la mesa de la cocina leyendo el profeta en cuanto lo vieron entrar los dos inmediatamente bajaron el diario y observaron a Harry. El tomaba dos tazas de café y las ponía en una charola ignorándolos completamente. Sirius carraspeo, Harry recordó a la profesora Umbridge pero aun así continuo su labor. Después de unos minutos en donde Sirius continuo carraspeando o haciendo ruido con los cubiertos, se paro enfrente de ellos muy serio. Los dos hombres lo miraban esperando a que hablara. Harry dirigió su mirada a Remus y después a Sirius y ya sin poder aguantarse, sonrío. Primero fue una sonrisa traviesa para después convertirse en una sonrisa de oreja a oreja y algo tonta.

- ¡SI! – grito Sirius levantando los brazos - ¡Mi ahijado ya no es virgen!

- Por esa sonrisa que tienes parece que te fue bien – le dijo Remus también sonriendo.

- Fue increíble, Ginny es…maravillosa.

- ¿Entonces hubo triunfo en la noche? – le dijo Sirius.

- Si en realidad más de uno – se le escapo una risita de la más estúpida.

- ¿Cuántas?

- Sirius eso es personal.

- Cuatro – contesto Harry con cierto aire de orgullo.

- ¡Cornamenta hemos cumplido hermano! – grito Sirius en dirección al techo - ¡Cuatro en su primera noche!

- Bueno si siguen así no dudo que Ginny quede embarazada muy pronto.

- Pues por nosotros no va a quedar, vamos a hacer la tarea todos los días. Bueno con su permiso me retiro porque me espera mi esposa para desayunar juntos en la cama, por cierto no sabemos a que hora vamos a salir de ahí – les cerro un ojo tomando la charola y saliendo de la cocina.

- Oye espera pero cuéntanos como estuvo.

- Sirius no te metas.

Cuando por fin Ginny se levanto fue a buscar a Ron a su habitación dejando a Harry completamente dormido. Entro sin tocar encontrándolo arreglándose para salir.

- ¿A dónde vas? – le pregunto acostándose en su cama.

- Por ahí – le sonrío levantando la ceja viéndola por el reflejo del espejo del tocador.

- La rubia zorra del bar ¿verdad?

- Si – se detuvo para recargarse sobre el tocador y verla de frente - ¿Qué tal te fue?

- ¿Quieres que te platique? – le sonrío.

- No me interesa tu vida sexual ¿te trato bien?

- Si Harry es un caballero y todo ternura, no entiendo como mato a Tom Riddle.

- Bueno eso es lo único que me interesa saber – continuo arreglándose – Ginny tenemos que ir a la casa por mas ropa, ya parezco retrato con lo mismo y no quiero gastar lo poco que me dejo papá en ropa nueva.

- Por eso vine ¿Qué te parece mañana lunes?

- Tengo escuela pero hablare con Remus para que me deje faltar uno o dos días.

- Bueno yo tengo que irme a dar de baja del equipo y quiero despedirme de todos, si quedo embarazada no podré ir a verlos seguido.

- Esta bien, te dejo porque me esperan.

- ¿Qué le viste a esa? – le dijo con cara de asco.

- Lo cooperativa que es – le dijo riéndose – Ginny ¿Qué piensas de Hermione?

- ¡Ah no! Ella es muy seria y se la pasa metida en libros pero me cae muy bien así que no la vayas a pervertir.

- ¿Por quien me tomas? – ella se encogió de hombros – No se esa chica tiene algo que aun no se que es y por mas que intento averiguarlo ella simplemente pone una barrera que no me deja pasar – Ron se quedo pensativo.

- Es una buena chica.

- Si de eso no hay duda. Bueno ya me voy así que salte de mi cuarto.

Ron camino por el pasillo para bajar las escaleras cuando encontró a Harry saliendo de su habitación, despeinado y tallándose los ojos. Ginny venia detrás de Ron.

- Mira nada mas a quien tenemos aquí – se paro Ron enfrente de Harry, cruzo los brazos y lo miro seriamente – el niño que… cogió a mi pequeña hermana toda la noche.

- Ron – Harry se puso nervioso y no lo disimulaba nada – tu…tu sa sabias que…que Ginny y yo…yo te teníamos que…que – Ron soltó una carcajada y Ginny se río tapándose la boca con la mano.

- Apuesto que ni Voldemort te hizo tartamudear como lo hice yo – le dijo dándole una palmada en el hombro – relájate hombre.

Harry se recargo en el marco de la puerta limpiándose el sudor de la frente y Ron seguía bajando las escaleras aun riéndose. Hermione venia subiendo las escaleras topándose con Ron.

- Hola Hermione.

- Hola ¿vas a salir?

- Si regreso en unas horas, voy a pasear por esta hermosa ciudad – salio por la puerta.

- Si claro va a revolcarse con la rubia del bar – dijo Ginny entrando a su habitación dándole una pequeña nalgada a Harry al pasar a su lado.

- ¿Estas bien? – le pregunto Harry a Hermione quien se había quedado viendo la puerta por donde había salido Ron.

- Si – bajo la mirada – voy a mi cuarto a estudiar.

Harry pudo darse cuenta que tenia los ojos llenos de lágrimas, sintió feo por su amiga sobretodo porque no podía ayudarla en nada. Entro a la habitación cerrando la puerta detrás de el.

- Harry vamos a comer en algún restaurante.

- Si como quieras.

- Mañana voy a Estados Unidos con Ron.

- ¿Para que? – frunció el ceño.

- Voy a darme de baja en el equipo y a despedirme de todos.

- ¿Cuándo regresas?

- Tal vez en unos dos días.

- Ah bueno, esta bien.

Salieron a comer, no sin antes insistirle a Hermione que los acompañara pero se negó rotundamente. Después de comer Harry le compro un celular a Ginny para estar comunicados esos días en que ella iba a estar lejos, explicándole como veinte veces como funcionaba. Por su parte Dumbledore hablo con los dos hermanos para que mantuvieran el secreto muy bien guardado. Que a todos sus amigos les dijeran que se iban a Londres por una oferta de trabajo y nada más.

Pasaron los dos días, Harry debía admitirlo: extrañaba horrores a Ginny, ya se había acostumbrado a verla todos los días y ni que decir por las noches, ya quería que regresara.

Ron entro a Grimmauld Place el miércoles muy temprano cargando una pequeña maleta, ya había faltado dos días a la academia así que no quería faltar otro mas por eso regreso antes de la hora de entrada. Todos estaban desayunando en la cocina.

- Hola a todos.

- ¿Qué tal Ron? pensé que hoy también ibas a faltar a la escuela – le dijo Remus.

- No, quería llegar ayer pero el director de la academia de Estados Unidos me dijo que me tenía que entregar mi expediente y por eso tarde un día más.

- ¿Y Ginny? – pregunto Harry.

- ¿No te hablo? Ella regresa hasta el lunes.

- ¿Por qué?

- Sus amigas le organizaron fiestas de despedida.

- ¿Qué? – tomo su celular y marco.

- Ahorita a de estar dormida allá son como las dos de la mañana – pero eso no le importo a Harry.

Salio rumbo a la sala, Ginny tenía que regresar ese mismo día, espero y nada, nadie le contestaba, soltó varias palabras malsonantes regresando a la cocina.

- No contesto ¿verdad?

- No – dijo molesto.

- Háblale cuando regresemos de la academia.

Durante todas las clases Harry no dejaba de estar pensando en Ginny, sabia que no debería de ponerse así, ella era libre de hacer lo que quisiera, pero era algo que no podía controlar. Tenía miedo de que se arrepintiera, que sus amigas la convencieran de que no dejara el equipo y decidiera quedarse en Estados Unidos y eso no sabía si lo podría aguantar, sentía una extraña necesidad de Ginny y el estar lejos de ella, sobretodo con esa incertidumbre, hacia que lo pusiera de mal humor.

En cuanto termino la ultima clase, Harry tomo su celular y le marco a Ginny y ella seguía sin contestar.

- ¡Maldita sea! Si no me contesta en una hora le mandare una lechuza diciéndole que conteste el maldito teléfono ¿para que carajos se lo compre?

- Cálmate, ella no esta acostumbrada a ese aparato, siempre se le andaba olvidando y se regresaba únicamente por el por si le hablabas.

Esperaron a Sirius y a Remus para regresarse juntos a la casa, Kreacher les había preparado su comida favorita así que estaban hambrientos. Terminando de comer Harry le volvió a marcar a Ginny.

- Hola – contesto Ginny - ¿Quién habla?

- ¿Cómo que quien? – Harry no podía disimular su enojo - ¿Pues quien mas te habla?

- Hola Harry. Lo que pasa es que varios de mis amigos les encanto el celuloide muggle y se han comprado uno.

- ¿Por qué no estas aquí?

- ¿No te dijo Ron?

- Ron no me tiene que decir nada, tú eres mi esposa y tu eres la que me tienes que decir.

- Esta bien. Regreso hasta el otro miércoles.

- ¿Qué? Ron me dijo que regresabas el lunes.

- Ah entonces si te dijo. Espérame – se escuchaba mucho ruido y que Ginny le hablaba a otra persona.

- ¿Dónde estas?

- En el Mall de compras. Harry encontré unas batitas que te van a encantar me compre una roja y una negra – soltó una risita.

- Quiero que regreses hoy mismo.

- No puedo tengo fiestas.

- A mi me importa un…

- Espérame – Harry rodó los ojos – mira Cassandra esas botas están padrísimas.

¿Me decías Harry?

- Que te quiero hoy mismo aquí.

- Ah no, no puedo, ya te dije tengo fiestas. Mis amigas me organizaron unas, y aparte juego el domingo por ultima vez con el equipo, pensaba regresar el lunes pero Emily adelanto su despedida de soltera para el martes para que yo fuera porque lo mas seguro es que no pueda venir a la boda.

Harry se levanto de la mesa y se fue a la sala, ya le era muy incómodo que todos, hasta Kreacher, estuvieran observándolo hablar como esperando a ver a que hora le daba un colapso nervioso.

- Ginny – trato de calmase para hablarle bien y que recapacitara – recuerda lo que dijo Dumbledore, no es recomendable que andes en fiestas porque puedes tomar de mas y por lo tanto puedes hablar de mas ¿si me explico? – Nadie contesto - ¿Ginny?

- Harry me acabo de comprar unas botas, te van a encantar, lo bueno es que había de mi número.

- ¿No escuchaste nada de lo que te dije?

- Si no te preocupes no voy a tomar mucho, no vaya ser que ya este embarazada.

- ¿Por qué? ¿Te sientes mal?

- Claro que no, los síntomas se presentan hasta el primero o segundo mes.

- Bueno con mucho más razón ya regresa.

- No.

- Ginny – tomo aire – piensa que es por tu seguridad.

- Siempre estoy con mis amigos o con mi familia, no te preocupes. Disculpe señorita ¿Cuánto cuestan aquellos zapatos?

- Bueno hazlo por mí, regresa por favor.

- No, pero te prometo que en cuanto regrese te recompensare todo lo que estuve lejos – ella dijo con voz seductora a lo que Harry se desespero más.

- Ginevra soy tu esposo así que te ordeno que regreses ahora mismo.

- No.

- Esta bien – trato de calmarse – regresa el lunes, discúlpate con tu amiga Emily y regresa el lunes como habías dicho antes.

- No.

- ¡Ginevra te estoy ordenando que regreses el lunes!

- ¡No me grites! ¿Quién te crees?

- ¡Tu esposo por diez mil demonios!

- Pues por diez mil demonios eso no te da derecho a mandarme.

- Si no regresas el lunes te juro que voy por ti.

- Bueno nada más traite una chamarra porque hace frío no te vayas a enfermar – y sin más le colgó.

- ¡MALDITA SEA! – grito Harry volviendo a marcarle a Ginny y ella sin contestar.

- ¿Tu crees que regrese el lunes? – le pregunto Sirius a Ron en la cocina.

- No – le dijo tranquilamente comiéndose su postre – y por como le grito no dudes que ahora regrese hasta dentro de dos semanas más.

Harry regreso a la cocina diciendo malas palabras. Todos se le quedaron viendo.

- ¿Qué me ven?

- No debiste gritarle, Ginny es muy terca y si le ordenas algo hace todo lo contrario – le dijo Ron.

- Pues conmigo va a ser diferente. Los dos estamos metidos en esto porque los DOS aceptamos esto.

- Yo solo trataba de ayudarte, si le hablas bonito puede que te haga caso.

- ¿Y como quieres que le hable bonito si casi me estaba ignorando por estarse comprando unas botas? Kreacher ¿Qué es esto?

- Su postre amo.

- Sabe horrible.

- No le hables así a Kreacher – le dijo Hermione.

- Entonces comételo tú.

- Mas te vale que no andes otra vez con tu mal humor en la academia, no quiero otro reporte ¿entendiste? – le dijo Remus.

- Pues dile a tu querido profesor que no me vaya a estar molestando.

- No me hables así.

Harry se levanto de malas de la mesa y solo se escucho el golpe de la puerta cuando salio.

- No sabia que tuviera un carácter así – dijo Ron comiéndose el postre que había dejado Harry.

- Si es un poco enojón – dijo Sirius.

- Espero que no vaya a ser un problema porque Ginny también tiene un carácter un poco parecido ¿ya ven? hasta hechizo a Dumbledore.

- Al parecer esta profecía va a ser todo un reto – le dijo Sirius a Remus.


Bueno aquí es donde empieza lo bueno, todo lo que tienen que pasar para cumplir con la profecía. Todos estaban muy preocupados en que se debería de cumplir, en que Harry y Ginny aceptaran y ellos solo se preocuparon en como lo iban a hacer, al parecer todo eso era lo mas sencillo. Conste que no estoy diciendo que van a estar como perros y gatos pero la convivencia diaria y cada quien con sus costumbres y gustos no es cosa fácil. Harry es una ternura pero cuando se enoja es otra cosa y Ginny es de espíritu libre y muy terca, así que ahí esta el meollo del asunto.

Como siempre espero sus comentarios, si tienen alguna idea o aportación que quieran hacer será bienvenida.

Un abrazo.