Todo lo que había esperado Harry para esa noche, nada paso. Ginny se la había pasado doblada frente al retrete del baño vomitando y Harry detrás de ella recogiéndole el cabello.
Tonks no pensaba quitar el dedo del renglón. Después de que la mayoría de los invitados se habían retirado, planeo para el próximo fin de semana una salida a un bar muggle incluido Víctor Krum, quien se había mostrado muy interesado en Hermione para disgusto de Ron. Todos, excepto Remus y obvio Ron, no estuvieron de acuerdo pero simplemente fueron ignorados.
Al día siguiente Ginny se había levantado mucho mejor jurando no volver a estar cerca de unos camarones y mucho menos comerlos. Durante el desayuno recupero su apetito y volvió a ser la misma Ginny de buen comer.
Ron no dejaba de pensar en Krum y en Hermione. Había puesto en duda aquellas salidas de Hermione con sus amigos porque estaba asesorada por Ginny, y él mejor que nadie conocía a su hermana y sabia de lo que seria capaz para conseguir lo que quisiera. Pero Krum no estaba en los terrenos de Ginny sino más bien en los suyos. En la academia notaba que él ya no estaba interesado en ninguna chica en cambio no hacia mas que preguntarle a Harry sobre los gustos de Hermione y si tendría alguna oportunidad con ella. Ron jamás había visto a Krum inseguro, siempre eran las chicas las que se tenían que preocupar y ahora era él el que se preocupaba por saber todo de Hermione para no cometer ningún error con ella.
Ginny cada día se sentía mas cansada y, sin saber porque, mas irritada. Durante las horas del trabajo se molestaba con sus compañeros porque si estornudaba uno o porque si hacia mucho ruido al caminar otro o porque simplemente nadie fue para darse cuenta que ya no había azúcar para el café. Todos estaban muy extrañados por el cambio de humor de la pelirroja quien siempre estaba bromeando por cualquier cosa. Y ni que decir del pobre Harry, lo que había imaginado en la noche de la fiesta aun no se le hacia realidad a pesar de que ya habían pasado varios días. No había podido tocar a Ginny, a veces porque se quedaba dormida, otras porque se ponía a ver películas muggles y lloraba desconsoladamente porque un extraterrestre se fue a su planeta y dejaba triste a un niño hablando toda la noche de que haría ella si tuviera un extraterrestre en casa hasta que Harry ya no podía mas y se quedaba dormido.
Una tarde estaban todos comiendo pizza en la cocina cuando llego Ginny de cubrir un evento de Quidditch. Al entrar a la cocina empezó a hacer gestos de asco.
- Huele horrible – tanto Sirius, Ron, Hermione, Remus y Harry se voltearon a ver mutuamente.
- Yo me bañe – dijo Ron.
- No huele a comida condimentada – empezó a abrir las ventanas para que saliera el mal olor.
- Compramos pizza – dijo Sirius – Kreacher tomo su día libre hoy.
- Si eso es, la pizza huele horrible.
- Pues olerá horrible pero sabe riquísima – Ron le dio una mordida a su rebanada de pizza haciendo que Ginny se tapara la nariz con gestos de asco.
- No Ginny huele bien – le dijo Hermione.
- Huele horrible, no lo soporto – se subió a su habitación dejando muy pensativa a Hermione.
Ginny se sentía mal pero aun así quería ir al bar muggle. Sospechaba que después de comer cuanta cosa se le ponía enfrente ya estaba cobrando la cuenta. Una compañera le dijo que podía tener gastritis y ella resoplo frustrada, lo que le faltaba: una enfermedad del estomago y a ella que le encantaba comer.
Harry y Ginny se arreglaban frente al espejo para irse al bar. Ginny se cepillaba su cabello notando que se le estaba cayendo un poco.
- No se que le pasa a mi cabello.
- Yo lo veo igual.
- Mira se me esta cayendo – le mostraba el cepillo.
- Preocúpate si lo tuvieras como yo, no puedo mantenerlo en el lugar que yo quiero.
- Puedo ayudarte, yo siempre he usado hechizos para mantener mi cabello donde quiero cuando hay mucho viento.
- Bueno, inténtalo – Ginny tomo su varita e hizo el hechizo como si fuera lo mas fácil del mundo pero después abrió sus ojos asustada - ¿Qué?
- Oh por Dios – Harry volteo al espejo.
- Ginny ¿Qué hiciste?
- No se mi amor te juro que lo hice bien.
- Ginny ¡Soy pelirrojo!
- No se que me pasa últimamente en estos días pero algunos hechizos me salen mal, como si alguien me estuviera quitando mi magia.
- ¿Y porque no me dijiste antes? – le pregunto Harry irritado.
- Es que este hechizo es muy sencillo pero puedo arreglarlo.
- ¡NO! Le diré a Hermione que lo haga.
- ¿Confías más en Hermione que en mí?- puso sus manos en la cintura enojada.
- Creo que si después de cómo me dejaste.
- Claro lo sabia, piensas que ella es mejor que yo ¿verdad? A ella no le puede salir mal un hechizo de vez en cuando ¿verdad? Confiarías tu vida a ella, pero a mí ¡Nunca!
- ¿Qué te pasa?
- Lo que pasa es que ya no me quieres – le dijo haciendo un puchero seña de que iba a empezar a llorar.
- Ginny me asustas.
- ¡Ahora soy fea! – empezó a llorar.
- Cálmate yo nunca he dicho que eres fea.
- Ya me dijiste gorda y ahora soy fea.
- Pero ¿Cuándo…? Ya no llores – la abrazo contando hasta diez – tu sabes que para mi eres la mujer mas hermosa de todo el mundo y además me encanta tu cuerpo y creo que te lo he demostrado muchas veces – le sonrió.
- Si me gusta que me beses todo el cuerpo.
- Tal vez lo pueda hacer esta noche – le dijo Harry limpiándole las lágrimas.
- Me gusta la idea y también me gusta como te ves pelirrojo…te ves sexy – le dijo susurrándole en el oído.
- ¿Lo dejo así? – ella asintió sonriendo.
Después de ser la burla de todos, y más de Sirius porque ahora era pelirrojo, llegaron juntos al bar. Sirius había invitado a una amiga del colegio para no sentirse solo, Remus iba casi arrastrado por una Tonks sonriente, Harry tomaba de la mano a una bailadora Ginny, Krum se esmeraba por atender a una penosa Hermione y Lavender abrazaba por la cintura a un fastidiado y mal encarado Ron.
Sirius y Ginny fueron los primeros en sacar a bailar a sus respectivas parejas. Remus pudo controlar un poco a Tonks con unas bebidas pero al terminársela saco a bailar a su cansado Remus. Lavender le pedía a Ron que la sacara a bailar pero él se negaba, no quería dejar sola a Hermione con Krum provocando que su novia hiciera berrinches como una niña chiquita. Después de un tiempo Harry llevaba a Ginny a sentarse porque se había mareado con tantas luces.
- Harry será mejor que Ginny se vaya a descansar – le decía Hermione.
- Si Ginny mejor vámonos – ella asintió con una mano en la frente, se sentía realmente mal.
- Le dicen a Sirius y a Remus que ya nos fuimos – Hermione y Ron asintieron.
- Ro-Ro vamos a bailar – Lavender jalo del brazo a Ron y este no tuvo mas que pararse a bailar pero sin dejar de mirar a la pareja que se quedaba en la mesa.
- Ron – se acerco Sirius – ya me voy y no voy a llegar a la casa – le cerro un ojo.
- ¿Y Remus?
- Ah si también ya se fue, mas bien Tonks se lo llevo, pero no se si vaya a llegar a la casa. Adiós.
Ron de pronto se dio cuenta que nada mas quedaban Hermione, Krum y él con Lavender, así que debería de estar mas al pendiente de ellos. Los vio pararse a la pista también a bailar. Hermione llevaba un vestido corto pegado a su cuerpo y se notaba que ella se sentía incomoda porque se le subía mas de lo que en realidad debería. De pronto Lavender lo beso apasionadamente tomándolo desprevenido, cuando reacciono busco de nuevo a Hermione y ya no estaba en la pista sino sentada como queriendo llorar y Krum a un lado de ella susurrándole algo en el oído.
- Vamos a la mesa.
- No, quiero seguir bailando.
- Tengo que ver que le pasa a Hermione.
- Déjala, a lo mejor tiene suerte con ese chico y así se le quita lo santurrona.
- No hables mal de ella.
- Pues mira donde tiene la mano él – Ron volteo a verlos y Krum le ponía una mano en la rodilla de Hermione, ella inmediatamente se la quito. Ron iba a reclamarle pero Lavender se lo impidió – No te atrevas a dejarme sola.
- No voy a permitirle que le falte al respecto.
- Por favor si eso es lo que ella quiere.
- Claro que no.
- Observa – Hermione y Krum se levantaron juntos y se fueron hacia la puerta.
- Voy a seguirlos.
- ¿Para que? Seguro se van a ir por ahí – dijo sonriendo.
Ron respiraba entrecortadamente. No podía creer que Hermione se interesara en Krum, ella era diferente a todas las chicas que había conocido…ella era única. Pensaba que hacer: dejarla para que se vaya con Krum y se convierta en una chica mas y así él poder conquistarla como estaba acostumbrado a hacerlo o seguirla e impedir que se vaya con Krum para que siga siendo la misma Hermione tímida y penosa que tanto le gustaba pero sin saber como conquistarla o lo que es peor, nunca poder hacerlo ya que no sabia si tenia alguna posibilidad con ella.
- Voy a buscarla.
- Si te atreves a dejarme aquí terminamos – le dijo Lavender furiosa – así que decídete ¿Hermione o yo?
- Hermione.
Se dio la media vuelta para salir de la pista de baile dejando a Lavender roja de coraje. La busco por todas partes sin encontrarla hasta le había pedido a una mesera que revisara el baño de mujeres para saber si estaba ahí, pero nada. Frustrado por ser tan lento y cobarde se fue a la barra de bebidas y pidió una cerveza. Apenas le había dado dos tragos cuando escucho la voz de Hermione pero un poco diferente.
- ¡Otra! – Ron se levanto para sentarse a un lado de ella quien también estaba en la barra completamente borracha - ¡Otra!
- Hermione ¿Qué haces?
- ¿Qué no ves? ¡Otra! – levantaba su vaso.
- No ya no le de mas – le decía al mesero quien ya tenia la botella lista para servirle a Hermione – Esta borracha.
- Apenas lleva seis tragos.
- Nunca ha tomado en toda su vida.
- Oh, entonces si esta bien borracha.
- Hermione ya vámonos – la levanto de la silla.
- ¿Dónde esta el mesero? ¡Mesero! ¡Mesero! – paso un chico con una bebida y se la quito tomándosela de un solo trago.
- Disculpa – Ron saco dinero de su cartera y se lo dio al chico que se había quedado con la mano levantada simulando su vaso.
- Vámonos Hermione – le pago también al mesero de la barra.
- Harry ¿Por qué me pasan estas cosas a mí? – Ron la tomo de la cintura para sacarla del bar – estoy triste Harry ¡Mesero! – y de nuevo le quito el vaso a otro chico pero Ron fue mas rápido y se la regreso.
- Vamos a pedir un taxi muggle, estas muy borracha como para aparecerte.
- ¿Borracha?
- Si.
- No yo no estoy borracha. Harry tu me conoces yo siempre hago las cosas como deben de ser, siempre sigo las reglas tal cual son, lo que significa que soy una aburrida ¿Por qué me mueves tanto?
- Tu eres la que te mueves de un lado a otro y bájate esa falda – Ron le bajaba la falda.
- Camina bien ¡Ya me voy! ¡Adiós a todos! – les gritaba a los que estaban en la entrada.
- Ahora viene lo bueno ¿Dónde diablos consigo un taxi a esta hora? – decía Ron caminando hacia la calle.
- Harry tu no eres mi amigo, eres mi hermano ¿y te digo una cosa? Soy muy infeliz.
- ¿Por qué? – Ron volteaba a ver ambos lados de la calle para ver si venia un taxi.
- Acabo de rechazar a un chico encantador – Ron resoplo – le dije que no quería nada con él porque soy la mujer mas ESTUPIDA QUE EXITE.
- ¿Por qué dices eso? – Ron le hacia señas a un taxi que se estaba acercando.
- Porque estoy enamorada de Ron y él nunca se va a fijar en alguien como yo.
Ron se quedo viéndola sorprendido mientras Hermione se balanceaba de atrás para adelante.
- Señor, señor ¿va a querer que lo lleve a algún lado? – le decía el taxista.
- ¿Qué? – Ron salio de su trance.
- ¿Qué si va…?
- Si, vamos Hermione.
- Harry quiero vomitar – terminando de decirlo se agacho detrás del taxi y empezó a vomitar.
- Ya me ensucio mi taxi – le dijo el taxista saliendo a ver su carro.
- No se preocupe yo lo limpio – dijo Ron pero recordó que estaba frente a un muggle, frustrado por su mala suerte pregunto - ¿Tiene algún trapo o servilleta?
- Si tengo servilletas pero usted me va a comprar mas – el taxista le dio un rollo de servilletas y Ron empezó a limpiar todo el vomito de Hermione frente al taxista.
- Esta bien borracha – dijo riéndose el taxista recargado en el carro - ¿Qué te pasa amiga?
- Déjela en paz.
- ¿Sufres por un hombre?
- Si él no me quiere porque soy aburrida.
- ¿De casualidad tendrá agua? – le pregunto Ron.
- Si pero también me la vas a pagar – tomo una botella de agua dentro del taxi y se la dio – Todos los hombres son iguales amiga no sufras por ellos.
- Toma Hermione para que te enjuagues la boca.
- ¿Usted también sufre por un hombre? – le pregunto Hermione tomando agua y escupiendo según ella a un lado pero todo le cayo a Ron en su camisa.
- Yo me propuse ya no sufrir por hombres – lo dijo de una manera muy obvia que Ron no podía creer que tuviera tan mala suerte de que precisamente le haya tocado un taxista homosexual.
- Es que yo nunca me había enamorado ¿verdad Harry? – volvió a enjuagarse la boca pero ahora escupiendo al taxi, Ron volteo a ver al taxista que con solo levantar la ceja le indico que lo limpiara.
- Pues entonces no le hagas caso y búscate a otro – Ron lo fulmino con la mirada mientras limpiaba el taxi.
- No Ron es especial pero tiene novia el desgraciado – de nuevo se enjuago la boca escupiendo rápidamente en donde recién había limpiado Ron.
- Harry – le señalo el taxista para que volviera a limpiar - Pues quítaselo.
- No puedo, soy una tonta – Ron le quito el bote de agua y limpio rápidamente el taxi.
- Ya vámonos.
- De acuerdo.
Subieron al taxi. Ron tomando del brazo a Hermione para que no se fuera a caer e intentando por todos los medios bajarle la falda, se sentaron en la parte trasera del carro.
- ¿A dónde? – les pregunto el taxista viéndolos por el retrovisor.
- A Grimmauld Place 12.
- Harry te ves muy chistoso de pelirrojo – le decía Hermione riéndose en su hombro – Ginny ahora si que se paso ¿Dónde están tus lentes?
- ¿Entonces te enamoraste amiga?
- Quiere dejarlo así por favor – le dijo Ron molesto.
- Si amo a Ron – Ron tenia que admitir que esa noticia le hacia muy feliz pero hubiera preferido enterarse en otras circunstancias – pero él no me quiere, me ve como una amiga con quien platicar, que le ayuda con las tareas pero nada mas.
- Idiota – dijo el taxista negando con la cabeza.
- Me empecé a arreglar por él para que me viera bonita pero ni así se fijo en mí. También le hice creer que salía con otros chicos pero él nunca dejo a su novia y en estos momentos ha de estar con ella.
- Ha de ser una loca resbalosa seguramente, hay muchas de esas amiga.
- Pero yo quisiera estar en su lugar.
- Pues ¿Qué tiene de especial ese Ron que te tiene así?
- Es muy tierno, me encanta estar con él porque es muy divertido, siempre me hace reír – Ron le sonrió haciéndole una caricia en la mejilla – cuando estoy con él el tiempo se me pasa rapidísimo.
- Ay amiga estas enamorada hasta las manitas.
- Pero te digo un secreto ¿sabes que es lo que mas me gusta de él? – dijo con una sonrisita hipando – ¡Su trasero!
- Cuenta, cuenta – le decía el taxista homosexual emocionado mientras Ron se quedo petrificado - ¿es grande?
- Es perfecto, cuando sube las escaleras no puedo dejar de verlo.
- Desgraciada ¡que envidia!
- Y cuando usa esos pantalones apretados siento que veo el mismísimo cielo – Ron no podía estar mas rojo y se limpiaba el sudor de la frente – me dan ganas de tocarlo, apretarlo y morderlo como si fuera carne jugosa bien cocida.
- Golosa.
- Y su pecho.
- ¿Lo has visto desnudo?
- No totalmente pero si en pura toalla. Tiene vellitos en el pecho, oh Dios si así esta el caminito ¿Cómo estará…?
- ¡Hermione!
- Tu cállate Harry deja que cuente – le decía el taxista viéndolo por el retrovisor.
- Y su boca, me encanta su boca. No sabes como me encantaría besarlo y saborear sus labios por si fueran fresas con crema.
- Ay manita ahora veo porque andas bien borracha.
- Harry no le vayas a decir nada a Ron.
- Aquí no hay número doce.
- No importa aquí déjenos – le decía Ron sacando dinero de su billetera.
- Oye amiga – se volteo el taxista después de detener el auto – y ese Ron ¿no tendrá hermanos?
- Uy tiene muchos pero…
- Aquí esta y quédate con el cambio.
- Gracias Harry.
- Adiós y gracias por escucharme – le decía Hermione todavía hipando.
- Suerte amiga y si Ron tiene ese trasero yo haría lo que fuera por…
Ron le cerró la puerta para ya no escuchar al taxista. Espero que se fuera y cuando quiso cruzar la calle Hermione se dejo caer encima de él. No tuvo otra opción que cargarla en su hombro y todos los intentos que había hecho por bajarle la falda se fueron a la basura. Cuando entro a la casa se encontró con Harry.
- ¿Qué paso? – se acerco para bajarle la falda.
- Hermione se emborracho.
- ¿Qué? No te creo, ella nunca…
- Pues por lo mismo, tomo unas cuantas y quedo bien borracha.
- Gracias por traerla.
- ¿Cómo sigue Ginny?
- Mejor, se quedo dormida – dijo Harry haciendo una mueca.
La acostó en la cama, Harry le quito los zapatos y Ron la tapo con una cobija.
A la mañana siguiente Hermione no quería ni abrir los ojos, tenía un dolor de cabeza infernal. Tocaron a la puerta y solo pudo murmurar un "adelante". Ron se acerco a ella con un vaso de un líquido algo espumoso.
- Buenos días.
- Hola.
- Te traje esto para que te sientas mejor, es una poción que a mi me ayuda mucho después de una divertida noche – Hermione se levanto y se tomo de un solo trago todo el liquido dejándole un bigote de espuma.
- No sabe tan mal.
- Es muy efectivo y actúa al instante.
- Cierto – le sonrió y cuando se levanto se vio en el espejo de su tocador - ¡Madre Santa!
- ¿Qué?
- Vete…vete no quiero que me veas así.
Hermione tenía el cabello completamente revuelto, el maquillaje corrido, un bigote de espuma y el vestido todo volteado.
- ¿Así como?
- ¡Que te vayas! – lo empujo hacia la puerta cerrándola en su cara.
- ¿Qué les pasa a las mujeres? – Le pregunto Harry quien había visto lo que había ocurrido – Ginny anda igual.
Durante todo el día Hermione se la paso encerrada en su habitación, se moría de vergüenza al ver a Ron después de haberla visto así y que se haya dado cuenta que se había emborrachado la noche anterior. No recordaba mucho, solo que Harry había ido a buscarla para traerla de regreso a la casa después de hablar con Víctor diciéndole que no estaba interesada en un romance siendo él muy caballeroso y pidiéndole aunque fuera su amistad.
- ¿Puedo pasar? – se asomaba por la puerta la cabeza de Ginny.
- Si claro.
- ¿Qué tienes?
- Tu hermano me vio completamente horrenda y anoche me emborrache y él lo supo.
- Si me dijo Harry – se empezó a reír Ginny.
- No es gracioso Ginny ¿Qué ha de pensar de mi?
- Ni que fueras una alcohólica que anda por las calles vomitando – Hermione se quedo pensando tratando de recordar algo – no te preocupes Ron sabe que tu no eres de esas ¿Qué paso con Víctor?
- Al comienzo me quiso besar y me toco la pierna pero le puse el alto. Me pidió perdón y me dijo que estaba interesado en salir conmigo pero le dije que yo no, la verdad no quiero darle falsas esperanzas si se que nunca voy a llegar a sentir algo por él. Después me dijo que aunque sea fuéramos amigos. Y tú ¿Cómo te sientes?
- Mejor.
- Ginny ¿Ya te bajo?
- No ¿Por qué?
- Haz tenido vómitos, ascos y anoche mareos.
- ¿Tu crees que ya? – le pregunto con una sonrisa.
- Podemos hacerte una prueba muggle.
- ¡Si! Vamos.
- No dile a Harry que te acompañe a comprarla, yo no quiero ver a Ron.
- ¿Acaso te la vas a pasar encerrada?
- Hoy si, mañana ya me voy a la universidad y podré pensar en otras cosas.
Ginny se fue negando con la cabeza. Cuando le dijo a Harry se mostró muy entusiasmado y ambos compraron la prueba de embarazo. Leyeron las instrucciones y Ginny no podía creer que tenía que orinar sobre ese aparatito.
- ¡Es asqueroso!
- Tienes que hacerlo Ginny.
- Pero no tengo ganas de hacer pipi.
- Kreacher – se apareció el elfo haciéndole una reverencia – trae un jarra de agua y un vaso por favor – con un solo chasquido hizo aparecer lo que le pedían – gracias.
Ginny empezó a tomarse la mayor cantidad de agua que podía mientras que Harry caminaba de un lado a otro nervioso preguntándole cada minuto "¿Ya?" siendo contestada la pregunta con una mala cara de Ginny.
Después de terminarse la jarra completa por fin se levanto al baño, Harry inmediatamente la siguió.
- ¿Qué haces?
- Te acompaño.
- No voy a orinar frente a ti.
- Quiero estar contigo en todo momento si estas embarazada.
- Vas a estar tirado en el río si no sales del baño en este momento.
- Esta bien pero yo quiero ver cuando se pongan las rayitas en…
- ¡Lárgate!
Harry salio del baño pero se quedo pegado en la puerta. Ginny estaba tan nerviosa que batallaba para orinar.
- ¿Ya?
- No – pasaron 15 segundos.
- ¿Ya?
- Que no – pasaron 10 segundos.
- ¿Ya?
- ¡No y ya cállate que me pones mas nerviosa! – Harry entro rápidamente al baño para abrir la llave del lavabo y volvió a su lugar detrás de la puerta.
- Tal vez viendo el agua te dan ganas de…
- ¡Ya! Pero ni se te ocurra entrar, yo te digo cuando.
- Quiero ver las rayitas – Ginny salio del baño con la prueba en sus manos.
- No lo toques orine arriba de el.
- Bueno ponlo en la mesa.
Los dos se sentaron juntos y veían fijamente la prueba de embarazo casi sin parpadear hasta que aparecieron dos rayitas.
- Se pusieron dos rayitas – dijo Harry.
- ¿Y eso que significa?
- No se.
- ¿No leíste las instrucciones? – le dijo exasperada.
- Si dice algo de unas rayitas pero pensé que tu sabias que significaba – le decía buscando la caja para volver a leer las instrucciones.
- Disculpa yo estaba mas preocupada porque tenia que orinar encima de esto mínimo tu hubieras leído bien las instrucciones.
- Aquí están – Harry empezó a leer y después se dejo caer en la cama con los ojos bien abiertos.
- ¿Qué dice?
- Positivo.
- ¿En serio? – los dos se quedaron viendo.
- Lo logramos – le sonrió y se levanto para abrazarla – vamos a tener un hijo.
- Tengo miedo Harry.
- Yo también pero vamos a estar juntos siempre – se separo de Ginny para poner su frente con la de ella – nuestro hijo va a ser fuerte y va a crecer con amor, nunca lo vamos a dejar solo y lo vamos a apoyar todo el tiempo.
- Si tienes razón, mi hijo le va a partir toda su madre al desgraciado hijo de Voldemort.
- Esa es mi chica.
- Y mientras llega ese momento lo vamos a criar con mucho amor.
- ¿Vamos a dar la noticia?
Todos felicitaron a Harry y a Ginny. Dumbledore se reunió con ellos para asesorarlos y decirles que ya había nacido el hijo de Voldemort según fuentes externas que tenia, no sabia la fecha exacta pero ya era un hecho que la profecía seguía su curso. Ginny iba a llevar el control de su embarazo fuera del mundo mágico y no quería que los vieran juntos en lugares mágicos concurridos. Dumbledore estaba casi seguro que nadie del lado oscuro sabia de la profecía pero no quería correr riesgos.
Ron quería acercarse a Hermione, después de saber la verdad no había duda que quería tener una relación seria con ella y mas ahora que veía tan feliz a su hermana junto con Harry, él también deseaba algo igual y definitivamente lo quería con Hermione.
Después de terminar sus clases en la academia se fue a buscarla en la universidad, sabia que si le hablaba en la casa tal vez no quería hablarle o seguiría encerrada en su habitación. Hermione terminaba su última clase cuando escucho cuchicheos de chicas detrás de ella.
- Oh por Dios es un bombón.
- Nunca lo había visto aquí.
- ¿Quién será?
- Ojala un nuevo alumno, esta para comérselo.
- ¿Por qué esta parado frente al salón?
Hermione volteo hacia la ventana que daba al pasillo y ahí vio a Ron recargado en la pared sosteniéndose con una sola pierna y la otra la tenia doblada y recargando también su pie en la pared, tenia una mano en el bolsillo de su pantalón y la otra sosteniendo su mochila que llevaba en el hombro. Inmediatamente se le empezó a acelerar el corazón, se veía increíblemente sexy en esa posición. El maestro termino la clase y todos los alumnos empezaron a salir, las chicas pasaban frente a él sonriéndole y Ron solo les sonreía asintiendo con la cabeza por educación.
- ¿Qué haces aquí Ron?
- Vine a buscarte.
- ¿Para que?
- Porque me dio hambre y como ayer te la pasaste encerrada todo el día pensé en invitarte a comer.
- Hubiéramos comido en la casa.
- No, ahí están todos además Ginny se come casi toda la comida.
- Bueno esta bien, pero ya vámonos – no le gustaba como la veían las demás chicas mientras hablaba con Ron.
Llegaron a un restaurante modesto, Ron era muy ahorrativo a comparación de Ginny y administraba muy bien el dinero que le enviaba su padre y lo poco que le daban sus hermanos por investigarle cosas para abrir un negocio en Londres. Se sentaron y llego el mesero con el menú.
- ¿Algo de tomar?
- Una limonada – le dijo Hermione.
- Lo mismo.
- ¿Qué se te antoja? – le pregunto Ron leyendo el menú.
- No se ¿y a ti?
- Se me antoja una carne jugosa bien cocida – Ron la vio de reojo evitando reírse mientras Hermione se tapaba la cara con el menú, siempre había pensado que el trasero de Ron parecía una carne jugosa bien cocida – aunque no se, llevo varios días que no salgo a correr por las mañanas siento que mi trasero esta enorme – Hermione empezó a toser - ¿Estas bien?
- Si – dijo tomando algo de limonada que le acababan de servir.
- Deberíamos seguir corriendo por las mañanas ¿Qué dices?
- Si me parece muy bien – volvieron a ver el menú.
- Mira en la lista de postres hay fresas con crema ¿te gustan? – Hermione se le quedo viendo a su boca y asintió – podemos pedirlo de postre.
Pasaron la tarde platicando de varias cosas de la escuela, Ron quería que de nuevo Hermione le tuviera confianza y dejara de ser penosa con él. No le menciono nada del bar, de Krum, de Lavender, simplemente eran amigos como antes. Hermione agradeció que no mencionara nada de la noche en el bar, durante el tiempo que estuvo encerrada en su habitación pudo recordar algunas cosas como que le confeso a Harry que estaba enamorada de Ron, cuando vomito y lo que le dijo al taxista acerca de él. Y sintió que se le revolvía el estomago cuando Ron menciono lo de la carne jugosa y las fresas con crema porque eso también se lo dijo al taxista.
Después de pasar casi toda la tarde juntos, llegaron a la casa muy contentos encontrando a Harry en el despacho de Sirius haciendo su tarea.
- Hola.
- Hola te desapareciste.
- Fui a buscar a Hermione a la universidad para ir a comer.
- Me da gusto que ya se hablen de nuevo.
- Si, ni siquiera te he pedido perdón por la forma en que te corrí de mi habitación pero es que me dio mucha pena que me vieras así.
- Pero si la noche anterior te veías peor – le dijo Harry sonriendo – y ahí no te dio pena, Ron te tuvo que traer cargada del bar, estabas completamente borracha.
- ¿Qué? – Hermione veía asustada a Ron y a Harry – pero…pero si Ron no me vio, tu fuiste el que me trajo en taxi.
- ¿Yo? – Le dijo Harry extrañado – No el que te trajo fue Ron.
- No…no…tú regresaste por mí, Ron se fue con Lavender.
- No Hermione, el que te trajo completamente borracha a la casa fue Ron.
Hermione vio a Ron horrorizada mientras que él le sonreía de lado coquetamente, le cerro un ojo y salio del despacho acomodándose su mochila en el hombro.
- Harry…mátame.
No pude evitar poner mi propia experiencia cuando estaba embarazada sin saberlo: !No soportaba el olor a pizza! era algo realmente asqueroso y el que mas sufrio fue mi marido, su comida favorita es la pizza. Raro pero mi hija no comio pizza hasta que tenia 7 años, yo despues de tenerla volvi a la normalidad porque en los 9 meses de embarazo seguia sin soportar ese olor.
Lo de la prueba de embarazo lo lei en internet porque yo nunca me la hice me fui directo a que me la hicieran con la prueba de sangre, para mi era de mas confianza pero aqui lo puse para ponerle un poco de humor a la situacion. Asi que si me equivoque en lo de las rayitas sorry.
¿Como vieron lo de la confesion de Hermione? Tuve que cambiarle el cabello al pobre de Harry para que Hermione lo confundiera un poco y asi se soltara toda la sopa. Bueno Lavender es cosa del pasado, es por eso que no queria soltarla todavia, la queria dejar plantada y claramente cambiada por Hermione.
Gracias por seguir este fic, la verdad me divierto mucho escribiendolo porque sus personalidades son diferentes y asi puedo jugar con ellas.
Espero sus reviews.
