Hermione sentía que todo le daba vueltas. No podía ser cierto, seguramente todo era una pesadilla y de un momento a otro iba a despertar completamente sudada, respirando agitadamente y con un grito de ¡No! para después darse cuenta que solo había sido una pesadilla y nada era real. Pero la voz de Harry hizo que la única esperanza que tenía se evaporara rápidamente.

- ¿Qué paso en el bar Hermione?

- No Harry, no me puedes hacer esto por favor. Tú eres mi mejor amigo, yo te ayude a buscar los horrocruxes, nunca te deje solo en tu lucha contra Voldemort.

- Hermione no te entiendo.

- Dime que fuiste tu quien regreso por mi al bar.

- Lo siento Hermione pero Ginny se sentía muy mal, además contigo se quedaron Sirius, Remus, Tonks…

- ¡No! Ellos se fueron solo quedamos Ron, su novia, Víctor y yo.

- ¿Y que paso con Víctor?

- Me dijo que quería algo más que una amistad y yo le dije que no, poco después se fue porque yo le dije que te hablaría para que vinieras por mí.

- Pero no me hablaste.

- Recuerdo que me fui a sentar a la barra de bebidas y pedí algo fuerte, la verdad no se que me dieron pero me lo tome de un solo trago y después pedí otro – Hermione daba vueltas en el despacho de Sirius recordando paso a paso lo que había ocurrido – estoy segura que saque mi celular y te marque ¿o no?... primero me tome el otro trago y después…

- Se te subió.

- Solo recuerdo que llegaste a un lado mío diciéndome que ya no tomara ¡eras tu Harry! – le decía desesperada.

- No amiga, no era yo – le dijo acariciándole su hombro - ¿Qué mas paso?

- Te confesé que estaba enamorada de Ron ¿te das cuenta? Le dije a Ron que estaba enamorada de Ron.

- ¿Así como me lo acabas de decir?

- Si así y eso no es lo peor.

- ¿Hay mas?

- Vomite en la calle, le dije al taxista homosexual que me encantaba el trasero de Ron y…– Harry soltó una carcajada.

- Idiota no te rías ¡Oh por Merlín, con razón dijo en el restaurante que tenia ganas de carne jugosa bien cocida!

- ¿Qué? ¿Qué tiene que ver eso?

- Así me imagino el trasero de Ron – Harry soltó otra carcajada.

- Carne jugosa bien cocida. No lo puedo creer.

- Ginny dice que tu trasero es pastel de carne recién salido del horno y no te digo que mas dice porque me tapo los oídos para no escucharla – le dijo Hermione fulminándolo con la mirada mientras que a Harry se le borro la sonrisa para ponerse completamente rojo.

- Bueno ya dejemos eso de…los traseros ¿Qué piensas hacer?

- No se ir a Hogwarts y aventarme desde la torre de Astronomía o… ¡Maldición! Aragog y el basilisco están muertos me hubieran ayudado mucho en estos momentos ¡Azkaban, si Azkaban!

- No digas estupideces. Habla con Ron…

- ¡Claro que no! ¿Qué le voy a decir?

- Pues dile que todo es verdad y espera a ver que te contesta.

- Me da pena.

- ¿Pena? Hermione Ron ya te vio hasta lo calzones.

- No exageres.

- No exagero, cuando llego aquí te traía cargada en el hombro ¿recuerdas el vestido que traías? – Ella asintió con gestos de terror – bueno hasta yo tuve que bajarte la falda lo poco que pude.

- ¡Oh santo cielo!

Ron esperaba que Hermione no supiera que él ya sabia sobre los sentimientos de ella pero las cosas pasaron así y pues en base a eso tenia que seguir. Sabia de antemano que Hermione ahora se iba a comportar mas distante con él pero no iba a permitir que se aislara, la buscaría y la conquistaría. Quería hacer las cosas bien con ella. Por primera vez en su vida quería tener una relación seria así que iría lento pero seguro.

A la mañana siguiente Ginny se levanto para darse un baño pero al lavarse los dientes empezó a vomitar. Sentía que vomitaría hasta los intestinos y tenia un sabor amargo. Se quedo recargada en el lavabo hasta que Harry la ayudo a volverse a acostar.

- ¿Te sientes muy mal?

- De la patada.

- Recuerda que hoy tenemos cita con el ginecólogo, le comentas todo lo que sientes para ver si puedes tomar algo.

- ¿Me vas a acompañar?

- Claro que si, siempre voy a estar contigo.

- Gracias.

Cuando llegaron al consultorio del doctor muggle (como lo llamaba Ginny) tuvieron que esperar unos minutos mientras los hacían entrar. En la sala de espera había varias mujeres con un embarazo más avanzado, algunas solas y otras con sus parejas e hijos. Había un niño en particular como de cuatro años que les llamo la atención, nunca se sentaba, brincaba de un lado a otro, gritaba, pataleaba, le lloraba a su mamá porque quería una paleta. Harry lo veía totalmente asustado ¿acaso así son todos los niños? No había pensado nunca en eso, para él un hijo era un bebe que tomaba leche y nada mas. De pronto un niño como de un año de edad se acerco a él dando pasitos torpes, lo abrazo de la pierna y le sonrió. Harry sintió que eso fue algo maravilloso y se pudo imaginar que así le iba a sonreír su hijo, se inclino para acariciarlo pero inmediatamente se arrepintió. La mamá lo llamo y se regreso con ella.

- Ginny – le susurro Harry a Ginny quien estaba sentada a un lado suyo leyendo una revista - ¿viste a ese niño?

- Si que lindo te abrazo la pierna.

- Olía horrible.

- Harry es un niño.

- En serio Ginny ¿estará enfermo?

- Ha de traer popo en el pañal.

- ¿Y quien se la quita?

- Pues los papas – Harry veía como el papá lo cargaba y le daba besos al niño.

- Por Merlín ¿Cómo puede tenerlo tan cerca si huele horrible? – decía haciendo gestos de asco.

- Harry es su papá y nuestro hijo también va a hacer popo y tú vas a tener que cambiarlo.

- ¿Yo porque?

- Porque es hijo de los dos no nada más mío y no menciones a Merlín, recuerda lo que nos ha dicho Dumbledore.

Cuando fue el turno de ellos para entrar con el doctor Harry ya estaba bastante aterrado. Ya había visto a otro niño comer chocolate embarrándose toda la cara, manos y ropa; a otro brincar, brincar y brincar hasta que se cayo dándose un fuerte golpe en la cabeza para después llorar a todo pulmón; a otro que después de recibir un "no" por parte de su mamá se tiro en el suelo como si le estuviera dando un ataque epiléptico; a una niña que ya había sacado todo lo que su mamá tenia en su bolsa y lo había puesto en el suelo todo regado. Quería salir corriendo de ahí, decir que esos no eran unos niños sino mas bien un estilo mutantes de niños. Veía a Ginny muy tranquila leyendo revistas "claro a Ginny todo le escurre" pensó, pero a él no. Después de que murieron sus padres Dumbledore lo llevo a casa de sus tíos Vernon y Petunia siendo esta muy estricta en la limpieza y en el orden y así se acostumbro. Cuando declararon inocente a Sirius y lo dejaron en libertad, Harry se fue a vivir con él y con Remus pero sin cambiar sus costumbres de orden con las que había crecido. Nunca estuvo cerca de un niño y mucho menos después de entrar a Hogwarts.

¿Qué fue lo que paso en la consulta? Harry no tenía la menor idea, todavía la cabeza le daba vueltas. Ginny había hablado y contestado muchas preguntas que el doctor le había hecho pero algo había pasado para que Ginny saliera enojada de ahí.

- Otra vez voy a tener que orinar en algo, estos muggles son tan raros.

- ¿Por qué?

- ¿Qué no escuchaste? El doctor me pidió análisis, tenemos que ir mañana temprano a un laboratorio ¿sabes que es eso?

- Si. Le pediré permiso a Remus para llegar tarde a la academia y así poder acompañarte.

- Yo también pediré permiso en mi trabajo. Aquí dice que tengo que hacerme análisis de sangre ¿sabes como lo hacen?

- Bueno te sacan sangre y la analizan.

- ¿Y como me sacan sangre?

- Con una aguja – dijo Harry como si fuera lo mas lógico del mundo pero Ginny cambio completamente su expresión.

- Me estas diciendo que… ¿Dónde?

- En el brazo, no duele Ginny.

- Claro como a ti no te van a hacer nada. Es tan injusto que las mujeres tengamos que pasar por tantas cosas y los hombres como si nada.

- Cálmate – Harry la quiso abrazar.

- ¡No me toques!

- ¿Por qué?

- Porque eres hombre.

- ¿Y que culpa tengo…? Demonios.

Cuando llegaron a Grimmauld Place Ginny se fue directo a la habitación llorando porque Harry no la comprendía. Sirius se acerco lentamente a Harry quien se había quedado recargado en la puerta con la mirada perdida.

- ¿Estas bien Harry?

- No. Sirius ¿recuerdas lo que decía la profecía?

- Si ¿Por qué?

- He estado pensando que tal vez haya algún error y Ginny es quien va a tener al hijo de Voldemort.

- ¿Qué estas diciendo?

- Ginny es otra desde que esta embarazada, creo que…creo que tiene un demonio dentro.

- Por Dios Harry – dijo Remus quien recién llegaba de la cocina – Ginny esta embarazada y su cuerpo esta teniendo varios cambios y eso esta alterando su carácter.

- Es que pasa de estar contenta ha estar llorando y después enojada y…ya no se que hacer.

- Pues acostúmbrate porque así va a estar durante todo el embarazo ¿Cómo va con los malestares?

- Esa es otra cosa, se la pasa vomitando y después comiendo. Ahorita se comió una torta y la vomito en el primer bote de basura que encontramos. Después quería comerse un helado con mucho chocolate, le dije que no porque recién había vomitado y se puso a llorar diciendo que yo no la quería gorda.

- Se paciente con ella, apóyala en todo, recuerda que un precioso bebe se esta formando dentro de su cuerpo.

- Si mi hijo va a ser precioso no como la bola de engendros que había en el consultorio.

- ¿De que hablas?

- Había unos disque niños en el consultorio pero eran muy raros. Tiraban cosas, brincaban, se pegaban, se manchaban cuando comían, gritaban. En fin eso no nos va a pasar a nosotros – subió dejando a Remus y a Sirius solos.

- Tenemos que hablar con él.

- Déjalo Lunático pobrecito, suficiente tiene con aguantar a Ginny para que todavía lo asustemos al explicarle como es realmente ser papá. Definitivamente esa profecía para Harry es todo un reto.

Ron de nuevo esperaba a Hermione en la universidad. Ya era la cuarta vez que lo hacia y ella simplemente lo ignoraba. No lo veía a los ojos y caminaba lo mas rápido que podía negándose a todas la invitaciones que Ron le hacia.

- Hermione ¿Cuánto tiempo tengo que esperar para que me veas a los ojos?

- No se de que hablas.

- Lo sabes perfectamente. Vengo por ti para que platiquemos pero en todo el camino no haces más que ver al frente y caminar…no más bien casi correr hasta la casa y de ahí no sales de tu cuarto ¿Cuánto tiempo vas a estar así?

- Es que no se para que me buscas ¿te quieres burlar de mi por lo que paso en el bar? – Ron la detuvo jalándola de brazo.

- Mírame a los ojos.

- No.

- Mírame a los ojos – le levanto la barbilla para obligarla a verlo - ¿me crees capaz de eso?

- Lo que dije…

- Lo dijiste y ya ¿Cuál es el problema?

- Seguramente has de pensar que soy…

- ¿Por qué aseguras algo sin preguntarme?

- ¡Porque me muero de vergüenza!

- Quiero que me tengas confianza, que me digas lo que piensas sin tener que estar borracha.

- No puedo.

- Dime lo que tengo que hacer para que puedas.

- Nada mejor atiende a tu novia y a mi déjame en paz.

- Hermione yo no tengo novia – Hermione abrió los ojos sorprendida y Ron empezó a acariciar su mejilla – dime que te da gusto eso. Vamos a empezar a ser sinceros el uno con el otro ¿te da gusto que no tenga novia?

- Si – le dijo en un susurro.

- No te escuche.

- Si – le dijo un poco más fuerte.

- ¿Si que? – ahora le acariciaba el cabello.

- Si me da gusto que no tengas novia.

- Y a mi me da gusto que hayas mandado al diablo a Víctor Krum.

- Ron yo tengo miedo.

- Mira vamos a ser amigos como antes. Vamos a conocernos pero siendo sinceros los dos y nada de encerrarnos en el cuarto sin salir.

- Esta bien – Hermione le sonrió y Ron le dio un beso en la frente.

- ¿Cómo te fue en la universidad?

- Bien aunque tengo mucha tarea – le contesto Hermione retomando el camino a casa.

- Si quieres yo te puedo ayudar.

Harry contaba mentalmente y ya pasaba del cien para tener toda la paciencia del mundo con Ginny. Después de vomitar el helado con chocolate que tuvo que comprarle después de convencerla de que no estaba gorda ahora la abrazaba y le acariciaba el cabello acostados en la cama mientras ella lloraba.

- Me siento mal, tengo mucha hambre pero todo vomito.

- El doctor te dio medicamento, mañana te sentirás mejor.

- ¿Harry me vas a seguir queriendo aunque este gorda?

- Siempre te voy a querer Ginny.

- Dime algo bonito – Harry suspiro. Ya casi llegaba al numero 200.

- Te quiero.

- ¿Nada mas?

- Me encantas, me gustan tus ojos, tu boca, tus manos bueno me gustas toda. Eres hermosa. Te amo.

- Yo también – Ginny sonrió abrazándolo mas fuerte – cántame una canción.

- ¿Qué? Ginny yo no se cantar.

- Vas a tener que cantarle al bebe, tenemos que practicar una canción.

- No me se ninguna.

- Hablando de eso mi mamá me escribió para decirme que quiere venir unos días, ya sabes para darme consejos para el embarazo, ella nos puede enseñar una canción.

- Me parece perfecto, pero ¿no te parece que es mejor que venga antes de que nazca el bebe para que este contigo en el parto?

- Si también va a venir, me dijo que se quedaría con nosotros para enseñarnos todo con el bebe.

- Esa es una buena noticia.

Ya con el medicamento Ginny se sentía mucho mejor pero aun tenía los vómitos por las mañanas al lavarse los dientes y los ascos por ciertas comidas y olores. Harry se sentía muy cansado. Desde que Ginny había ido al laboratorio estaba en contra de todo lo muggle. Las agujas simplemente no le gustaron y se lo dejo muy claro a la pobre chica que se había encargado de sacarle sangre. Dumbledore le había ayudado un poco a calmarla pero era de suma importancia que todo el embarazo lo mantuvieran en secreto y eso también incluía el hecho de que dejara de trabajar.

- ¡No lo voy a hacer!

- Ginny es necesario que no te expongas mucho – le decía Dumbledore tranquilamente.

- ¿Y que pretende que haga todo el día aquí? ¿Ponerme a tejer?

- Entiendo que estés molesta.

- ¡No, no lo entiende! ¡NADIE ME ENTIENDE! – empezó a llorar.

- Kreacher – aprecio el elfo haciendo una reverencia ante Harry – tráele a Ginny helado de vainilla con chispas de chocolate y caramelo ¿Gusta algo profesor?

- No gracias Harry.

- Ginny, mi amor, el profesor Dumbledore tiene razón, después de tener al bebe puedes regresar a trabajar – le decía Harry abrazándola y acariciándole el cabello. Como que ya estaba tomando experiencia en como tratar de calmar a su esposa.

- Me prometes que vas a estar conmigo después de la academia y me vas a traer todos mis antojos.

- Si te lo prometo.

- Esta bien profesor – se levanto Ginny viéndolo con los ojos entrecerrados. Dumbledore tomo disimuladamente su varita por debajo de su capa, conocía muy bien a esa pequeña pelirroja y sobretodo conocía personalmente su hechizo mocomurcielago – pero le advierto que esto será lo único que me va a obligar a hacer en contra de mi voluntad.

- De acuerdo.

La llegada de Molly Weasley a Inglaterra fue una bendición para todos en Grimmauld Place doce. Ella era la que se encargaba de todos los antojos de Ginny y la mantenía ocupada la mayor parte del tiempo enseñándole hechizos para tejer ropita de bebe; además de eso le hacia masajes en los pies y la consentía en todo lo que podía, cosa que Harry agradecía infinitamente. Hermione también estaba encantada con la Sra. Weasley. Desde un comienzo la empezó a tratar como a su hija enseñándole a cocinar (curiosamente la comida favorita de Ron) y platicando largas horas con ella. Kreacher también tomo un respiro al no tener que preparar la comida todos los días. Y por ultimo Sirius y Remus comieron mejor que nunca.

- Ginny no comas mucha sal hija se te van a hinchar los pies – le decía Molly preparando la comida.

- Mamá pepino sin sal sabe horrible.

- Harry deberías prohibirle comer sal.

- No creo que me haga caso señora Weasley.

- Ya no me queda este pantalón – decía Ginny desabrochándose el botón – soy una ballena.

- Es normal estas embarazada.

- Si quieres mañana vamos a comprarte ropa de maternidad a Londres muggle – le dijo Harry.

- ¡Si! Ahí venden unas hamburguesas deliciosas.

- ¿Dónde? – pregunto Ron quien llegaba con Hermione después de pasar por ella a la universidad.

- En Londres muggle ¿Vienen con nosotros mañana?

- De acuerdo – sonrió Hermione.

- Ron necesito que me ayudes con unos apuntes de la academia – le dijo Harry saliendo de la cocina para irse al despacho de Sirius. Ron lo siguió no sin antes quitarle un pepino a Ginny.

- ¿Cómo te va con mi hermano?

- Ginny aquí esta tu mamá – le dijo Hermione muy nerviosa.

- ¿Y que?

- Cariño no tienes porque avergonzarte conmigo, además no tiene nada de malo que te guste mi hijo.

- ¿Por qué no le decías eso a Fleur? – pregunto Ginny y Molly hizo una mala cara.

- Ella es una presumida. En cambio he estado platicando con Hermione y me he dado cuenta que es una buena chica, ideal para Ron.

- Bueno no creo que Ron piense lo mismo.

- ¿Por qué lo dices?

- A él le gustan las chicas guapas, atractivas y divertidas.

- A todos los hombres les gustan esas chicas.

- A mi Harry no.

- No porque se enamoro de ti, pero seguramente hubo un tiempo en que Harry se fijo en alguna chica guapa, atractiva y divertida ¿o no Hermione?

- Bueno si.

- ¿Quién? – le pregunto Ginny con la ceja levantada.

- Cho – Ginny bufo – también había chicas que le coqueteaban y pues él solo les sonreía. En una ocasión íbamos a ir de compras y me estaba esperando en una cafetería y la mesera le dijo que salía a las once para que platicaran.

- ¿Y Harry fue?

- Creo que no.

- Bueno pero Harry ya esta contigo porque tu eres su mujer ideal y te aseguro que ya no tiene ojos para ninguna otra chica por muy guapa, atractiva y divertida que sea. Lo mismo le pasa a Ron – les decía Molly probando un poco de sopa que estaba cocinando.

- ¿Qué le pasa a Ron mamá? – le pregunto Ginny al ver que Molly seguía concentrada en la sopa agregándole un poco mas de sal.

- Pues eso, Ron ya encontró a su mujer ideal – Hermione y Ginny voltearon a verse.

- Madre.

- Si hija.

- Suéltalo todo.

- ¿Soltar que?

- Lo que sabes…lo que platicas con Ron en su habitación por horas.

- Yo jamás le ando platicando a tus hermanos lo que tú me dices.

- Pero esto es importante mamá.

- Ya esta la comida. Por favor hija ayúdame a poner la mesa – Ginny se iba a levantar – y tú Ginny llama a todos a comer – Hermione volteo a ver a Ginny sin entender. Molly se le acerco y le acaricio una mejilla sonriendo – que bonito se oye cuando te digo hija. Bueno apresúrense ya todos deben de tener hambre.

Al día siguiente se fueron a Londres muggle de compras. Molly estaba contenta de pasar el día con sus cuatro hijos como les llamaba ahora. El que no estaba tan contento era Ron porque su mamá le quería escoger alguna ropa que para él era pasada de moda y en otras ocasiones le mostraba calzoncillos diciéndole que le hacían falta y todo esto frente a Hermione. A Harry le dolían los pies de tanto caminar y se sentía sumamente aburrido una vez que Ron y Hermione se fueron a otras tiendas de ropa moderna mientras que él solo acompañaba a su esposa y su suegra a tiendas de ropa de maternidad sintiéndose utilizado porque solo lo requerían para que fuera a pagar.

Una tarde antes de que Molly regresara a Estados Unidos, estaban con ella Ginny y Hermione ayudándole a partir ingredientes para la cena y para la comida que les quería dejar ya preparada para el día siguiente que ella se iría.

- Ginny ¿Cómo vas con Harry?

- ¿Cómo voy de que mamá?

- ¿Lo estas atendiendo bien? Lo he visto un poco intranquilo.

- No te entiendo mamá.

- En la cama ¿Lo estas atendiendo bien? – Hermione se atraganto el pedazo de queso que acababa de meterse a la boca empezando a toser.

- Mamá estoy embarazada ¿Cómo quieres que tenga sexo con Harry ahora?

- Eso no tiene nada que ver, tu padre y yo…

- No me digas.

- Así como tu quieres que Harry te atienda con todo lo que tu quieres, así debes de atenderlo a él ¿desde cuando que no están juntos?

- Desde antes de saber que estaba embarazada.

- ¡Por Merlín pobre hombre! – Hermione soltó una risita – Ginny tener sexo en el embarazo no es nada malo al menos que tengas alguna complicación y el sanador te diga que no lo hagas ¿Harry te ha dicho que quiere estar contigo y tu te has negado?

- No. A veces me abraza y me empieza a besar antes de dormirnos pero a mi me da mucho sueño.

- Piénsalo bien hija. Harry es muy lindo contigo pero no abuses.

- Si mamá – dijo Ginny en un suspiro pensando en Harry y como la había estado aguantando todo ese tiempo.

- ¿Y tu Hermione?

- ¿Yo que Sra. Weasley?

- ¿Tienes alguna pregunta sobre sexo que quieras hacerme? – Hermione abrió los ojos sorprendida.

- Mamá Hermione es virgen.

- Pues con mucho mas razón. Hija puedes preguntarme lo que tú quieras.

- Mamá también me puede preguntar a mí.

- No…no… por ahora no creo que…

- No vayas a ser como Ginny, pobre de mi Ron.

- ¿Co…como? – pregunto Hermione confundida.

- A los hombres les gustan que las mujeres sean todas unas fieras en la cama. Te digo esto para cuando te cases.

- A Harry le gusta cuando le hablo sucio – dijo Ginny haciendo gestos eróticos.

- También les gustan los juegos como el doctor y la enfermera; o el maestro y la alumna – Hermione estaba completamente roja y nerviosa, no tenia idea como fue que llego hasta ahí la conversación - ¿Te has preguntado como serias tu en la cama para satisfacer a tu esposo?

- Eh…este…no…

- Mamá no tienes que estar casada para tener sexo.

- Lo ideal seria esperar pero si estas completamente enamorada puedes hacerlo antes pero eso sí un hijo es mejor criarlo dentro de una familia como en el caso de Harry y Ginny. Así que si no quieres esperar hasta casarte tienes que cuidarte.

- Este…no se si…no…no se…

- Entiendo que te sientas incomoda con esta conversación pero lo hago porque se que no tienes a tu mamá a tu lado y quiero que me veas a mi como una madre en quien confiar. Todo esto es muy normal si sabemos con quien lo hablamos y de la manera en que lo hacemos. Ginny y yo platicamos mucho sobre esto.

- Mi mamá es una experta en sexo no en vano tuvo siete hijos y muchas cosas que le hago a Harry ella me las aconsejo y si vieras lo feliz que lo hace – dijo Ginny sonriendo de manera burlona.

- Yo he hablado con todos mis hijos sobre sexo, precisamente anoche platicaba con Ron de eso – siguió partiendo mas tomate – él esta dispuesto a esperar.

Hermione se había quedado completamente muda viendo a la Sra. Weasley partir tomate y después cerrarle un ojo con una sonrisa.

Ginny siguió los consejos de su madre tomando por sorpresa a Harry en la ducha. Claro él no se hizo del rogar y descargo toda la energía que llevaba mucho tiempo acumulada, mejorando considerablemente su humor.

Al día siguiente Ginny despidió a su mamá llorando en la chimenea de su casa. Ron y Harry la llevarían al ministerio para que tomara su traslador a Estados Unidos. Se despidió de cada uno de los integrantes de la casa prometiendo regresar para antes de que Ginny diera a luz. Cuando se despidió de Hermione la abrazo fuertemente y le dio un beso en la mejilla cerca del oído donde le susurro rápidamente "recuerda lo que hablamos ayer, lo tienes en tus manos" y después le cerro un ojo. Hermione se quedo en shock sin entender bien todas las indirectas de la Sra. Weasley pero lo que si entendió en ese momento fue que al ver a Ron agacharse para tomar la maleta de su madre le entro una curiosidad de saber como seria ella en la cama y sobretodo con Ron a un lado.


¿Como ven la llegada de la Sra. Weasley? Solo revoloteo el gallinero jajaja.

Saludos.