Capitulo 3. Tengo una propuesta para tí
En cuanto Shikamaru se perdió tras la puerta de la cocina, la matriarca del clan Nara clavó sus oscuros ojos negros en el rostro impasible de su marido, fulminándolo amenazadoramente mientras todos y cada uno de los músculos de su cuello se tensaban.
Aquel era un tema sumamente delicado del cual jamás se imaginó iba a tratar con él. Nunca había tenido motivos para dudar de su fidelidad, y sin embargo, en vista de la situación vivida, iba a tener que verse en la necesidad de amenazarlo…
-Shikaku – le llamó después de breves segundos en silencio, durante los cuales el cabeza de clan se había mantenido ocupado apilando el resto de los trastos sucios que los más jóvenes no se habían llevado. La actividad no le incomodaba, prácticamente era parte de su trabajo desde que se había casado con su esposa, a quien sabía tenía que ver a la cara si no quería que hubiera un problema.
-Te escucho – dijo él tranquilo, mirándola apenas unos segundos antes de seguir con sus actividades, y Yoshino tuvo que respirar profundo y moderar el tono de su voz para no llamar la atención de su hijo que esperaba permaneciera el tiempo suficiente en la otra habitación.
-Tu hijo está enamorado de esa niña, así que ten cuidado con lo que haces – le advirtió sencillamente, convencida de que con aquellas simples palabras su inteligentísimo marido comprendiera la gravedad de la situación que ella veía, y durante unos segundos, ninguno dijo nada, permaneciendo en un apacible silencio, que después, el cabeza de clan rompió.
-¿Me crees capaz de serte infiel?- preguntó curioso, esbozando una pequeña sonrisa, que si bien hizo acelerar el pulso de Yoshino, no consiguió que ella se tranquilizara…
-Esto no se trata de ti Shikaku – le respondió ella, haciendo un esfuerzo sobrehumano para no gritarle a su marido, y antes de que abriera la boca para decir más, los perezosos pasos de Shikamaru que salía de la cocina, con una sonrisa dibujada en la cara y su andar siempre tranquilo.
-¿Puedo llevarme ya el resto de los trastes?- preguntó mirando alternadamente a sus padres, y obteniendo un asentimiento por parte de ambos, que al instante se pusieron de pie casi sin siquiera mirarlo, lo que para el heredero implicó que habían estado hablando sobre él…
-Iré a guardar la ropa, ya debería estar seca – anunció la matriarca, conciente de que iba a tener que esperar un tiempo antes de retomar la charla con su marido, yendo directamente hacia la cocina para poder ir al patio interior en donde solía hacer la colada.
Y aunque Shikamaru se vio tentado a preguntar el qué le ocurría a su madre, la voz de su padre se le adelantó cambiándole el tema.
-¿Trabajarás también esta tarde? – le cuestionó, dándole prácticamente en las manos los trastos sucios, y consiguiendo la completa atención de su hijo, que arrugando ligeramente el entrecejo, le respondió.
-Sí, es una orden de la Hokage – le recordó, ligeramente extrañado ante la pregunta del mayor, que mirándole tranquilo, asintió.
-Es verdad… ¿te molestaría que Temari me ayudara un poco más hoy? Hay algunos asuntos pendientes que tengo que atender pero no puedo hacerlo solo – le explicó con calma, sacando de una de sus bolsas del pantalón un cigarro, y buscando distraídamente con la otra, su encendedor. Y acto seguido, Shikamaru borró por completo la tensión de su ceño, y arqueó ligeramente las cejas, obviamente sorprendido.
-Yo… supongo que no tengo inconveniente, pero deberías preguntarle mejor a ella – respondió finalmente, tras unos segundos en silencio, asimilando un poco la información, aunque sin creérselo del todo.
¿En serio su padre estaba pidiéndole permiso para poder solicitarle ayuda a Temari? Aquello era extraño, casi parecía irreal…
Y sin embargo, aún cuando Shikamaru se moría de curiosidad del motivo por el cual su padre hubiera le preguntado, prefirió guardar silencio, tan sólo viéndolo asentir mientras se llevaba el cigarrillo a la boca, y se acercaba el encendedor para prenderlo.
-Sí, tienes razón… anda, no te quedes ahí parado, no la hagas esperar más y pregúntale si está de acuerdo – le animó Shikaku, dirigiéndole una mirada hacia la cocina para recordarle que la susodicha todavía se encontraba ahí, esperando por los trastos sucios.
Y dirigiéndole una última mirada curiosa y al mismo tiempo seria a su padre, el joven pelinegro asintió y emprendió el camino a la cocina, mientras el mayor se iba al patio exterior, a fumar su cigarro con mayor tranquilidad, sonriendo apenas de medio lado, y esperando que con aquello, su amada esposa se relajara más.
Porque como buen Nara que era, Shikaku no era tampoco nada tonto y desde el principio, había sabido a lo que su estricta esposa se había referido, y eso era, la posible incomodidad que su joven vástago pudiera sentir al ver a su futura prometida en compañía de su propio padre…
Aunque siendo sinceros, el cabeza del clan de las sombras se había fijado en que a su hijo la situación no parecía incomodarle en lo absoluto. Al contrario, aquella mañana, al enterarse Shikamaru de las intensiones de Sabaku no Temari de ir a ayudar en el bosque del clan, el pelinegro se había mostrado conforme y casi aliviado al saber que no se quedaría sola por quien sabe cuanto tiempo en aquella casa… así que, ¿qué otra cosa habría podido hacer Shikaku sino encargarse de cuidar a su futura nuera durante unas cuantas horas?
Además, él no iba a desaprovechar una perfecta oportunidad de conocerla un poco más, saber sobre sus intenciones para con su hijo, quizás ponerla ligeramente a prueba y de paso, empezar a instruirla en cuanto a la historia del Clan Nara, sus costumbres y unos cuantos protocolos que se requerían antes de presentarla ante consejo superior y éste pudiera dar su bendición para la futura unión…
Aunque, pensándolo bien, tal vez debería haberle dejado aquellas indagaciones y preparativos a su esposa Yoshino…
Pero, de nuevo, Shikaku se preguntó a sí mismo, ¿qué esperaban entonces los demás que hiciera él?, ¿qué se quedara simplemente en silencio cuando estuviera en compañía de su futura nuera?, ¿qué la tratara con mayor respeto y no hablaran más que de asuntos laborales y políticos?
Por Kami, ¡que a él también le interesaba el futuro personal y amoroso de su hijo!
En eso tenía que ser muy sincero… y no sólo por el hecho de que Sabaku no Temari fuera un personaje importante con el cual se podían emparentar y de ésta manera darle más estatus a su clan, sino por el hecho de que ella era una chica muy inteligente, astuta, bonita y llena de las cualidades que todo hombre Nara buscaba para preservar el clan… y el hecho de que a Shikamaru verdaderamente le gustara la chica, era un punto extra que él consideraba el más importante para votar a favor de consolidar en matrimonio aquella relación…
-¡Shikaku! ¿¡Estás fumando?
Y al escuchar repentinamente la mandona voz de su esposa que abruptamente lo sacó de su ensimismamiento, el Nara mayor dejó caer al piso el cigarrillo que prácticamente se había consumido sólo, para pisarlo antes de girarse hacia el interior de su hogar y encontrarla a menos de tres pasos de él, con el semblante serio, el entrecejo ligeramente arrugado, y una cantidad considerable de ropa limpia apenas acomodada en el interior de la canasta que sostenía con ambas manos mientras lo miraba molesta al encontrarlo con las manos en la masa… o en este caso, con el cigarro en la boca.
-No, en absoluto – mintió aún a sabiendas de que su mujer lo había visto exhalar el humo del cigarro, y que al acercarse más a él como justamente estaba haciendo, fácilmente se percibiría el olor del tabaco ya fuera en su ropa o en su aliento sin que él pudiera siquiera evitarlo…
Y como no quería escuchar el mismo sermón que antes le había dado ya a Shikamaru sobre lo pésimo que era para la salud el fumar, se decidió a cambiar el tema en el momento mismo en que ella abría la boca.
-Tengo que terminar algunos pendientes para la Hokage, así que estaré el resto de la tarde fuera de casa – le informó quitándole además la canasta con la ropa de las manos, y emprendiendo la valiente huída hacia el piso superior, en donde tendría que encargarse de doblar y guardar la ropa limpia…
Y aunque Yoshino estuvo a punto de abrir la boca para comenzar a regañarlo sobre la pésima forma de decirle sobre sus actividades y decirle de paso, que ni aún así se salvaría del regaño por encontrarlo fumando, casi al instante lo reconsideró y guardó silencio mientras le daba unos segundos de ventaja para que el aroma del cigarrillo en su aliento y su ropa se desvaneciera un poco antes de que lo siguiera.
Detestaba por encima de muchas cosas, el desagradable olor del cigarrillo impregnado en la ropa y en el aliento de su marido, sólo por eso decidió no ir tras de él de inmediato… eso, y el hecho de que, al informarle Shikaku sobre su ausencia en casa durante el resto de la tarde, de pronto le hizo ver que tendría la oportunidad perfecta para pasar un tiempo a solas con su importantísima invitada, a quien, mientras ella pasaba junto a la cocina con el montón de ropa limpia, había escuchado hablar con Shikamaru sobre las nulas actividades que tenía aquella tarde, lo que las dejaría a las dos solas en aquella casa…
-Entonces, planeas quedarte el resto de la tarde encerrada en la habitación – concluyó el estratega, poco después de escuchar de viva voz de la embajadora la ausencia de actividades que tenía planeadas para aquella tarde, desviando a propósito la vista hacia el pasillo por donde segundos antes su madre había pasado cargando un montón de ropa limpia, buscando de esta manera parecer desinteresado… aunque la verdad, era que sí estaba interesado.
Después de todo, hasta que su padre no lo envió a preguntarle si tenía planes, la idea de que probablemente ella quisiera hacer algo por su cuenta en la ciudad no se le había pasado por la mente. Y eso que él era el genio de Konoha que podía pensar fácilmente en cincuenta o más posibles movimientos a realizar durante una batalla…
-No tanto así – respondió después de unos segundos ella, cerrando la llave del agua y poniendo sobre el trastero al última de las ollas limpias, y con discreción el pelinegro la miró con expectación.
¿No tanto así…? ¿Con eso qué demonios quería decir…? Y limitándose a mantener el silencio mientras la veía con una de sus cejas ligeramente arqueadas, esperó a que ella, secándose las manos con una toalla, volteara a mirarlo… aunque cuando ella se giró, sus ojos no se toparon de inmediato, ya que ella se mantuvo con la vista ligeramente baja durante unos segundos, mientras se quitaba cuidadosamente el delantal que él mismo le había puesto.
-Tu casa es lo suficientemente grande como para quedarme encerrada en una habitación, ¿no crees?- comentó ella con humor, levantando finalmente la vista, y sonriéndole de medio lado mientras le entregaba la prenda que solía usar su madre, y Shikamaru, también sonriendo de medio lado, la recibió para posteriormente dejarla en su lugar sobre la mesita al lado de la puerta, sin dejar de mirar sus hermosos ojos verdes…
-Mi padre tiene un par de actividades que debe hacer esta tarde, pero necesita la ayuda de alguien… si quieres, podrías acompañarlo para no tener que permanecer toda la tarde aquí en casa – le ofreció él, queriendo darle la posibilidad de rechazar la propuesta en caso de que no estuviera de acuerdo, y aunque ella pareció pensárselo un par de segundos en que ambos permanecieron en silencio, finalmente accedió, aunque desviando momentáneamente la vista hacia el suelo…
-Sí, claro, suena bien… ¿en cuanto tiempo se marcha?- preguntó, volviendo de nuevo a verlo, y el pelinegro, tras meditar unos segundos, le respondió.
-Media hora más o menos- le dijo, mirándola todavía con atención… y en el acto, ella asintió.
-Entonces… creo que iré a desempacar mientras tanto. Había olvidado que no he sacado nada desde que llegué – le informó, y sin esperar una respuesta de su parte, Temari salió de la cocina, dejando al joven estratega ahí plantado, mirándola perderse escaleras arriba y pensando en que ahí había pasado algo extraño.
Por un segundo, casi le había parecido ver un cambio de expresión en el hermoso rostro de la rubia, un pequeño y casi imperceptible gesto que no estaba del todo seguro de haber visto… a lo mejor y hasta eran imaginaciones suyas, una forma de su subconsciente para manifestar su deseo de que ella correspondiera sus sentimientos, y por lo tanto, de querer ver en ella decepción al no ser él todavía capaz e invitarla a salir… y ahora que lo pensaba, tal vez lo que pasaba, era que el mismo Shikamaru se sentía decepcionado al no aprovechar la oportunidad para invitarla a pasear, en lugar de enviarla a pasar más tiempo con su propio padre…
-Mendokusai – susurró con fastidio, haciendo una mueca de disgusto mientras sacudía ligeramente su cabeza de un lado a otro.
Debería dejar de analizarse tanto a sí mismo y mejor ponerse a pensar en algo para conquistarla, porque a fin de cuentas, si seguía tan sólo haciendo castillos en el aire, jamás conseguiría su valioso objetivo, y ahora que se había propuesto conseguirlo, nada ni nadie iba a persuadirlo de desistir…
Nadie, ni siquiera su padre, que unos veinticinco minutos más tarde bajaba con calma hacia la planta baja, acompañado de su esposa, que más tranquila que hacía un rato, los miraba alternadamente a ambos .
-Procuren no tardar mucho, la cena estará lista a las ocho y no quiero estar recalentando todo- les advirtió a padre e hijo, obteniendo de parte de ambos la misma problemática respuesta.
-Hai, hai – dijeron ambos al mismo tiempo, y sin poder contener una pequeña sonrisa, los reprendió cariñosamente.
-Con un solo hai es suficiente – les dijo, escuchando entonces con claridad los pasos de Temari que bajaba las escaleras… y antes de que ella pudiera pronunciar una sola palabra, su esposo se adelantó, hablando con su siempre tranquilo tono de voz…
-¿Estás lista ya, Temari?- preguntó nada más verla, y ella, esbozando una diminuta sonrisa, asintió mientras avanzaba hacia la puerta.
-Hai – respondió sencilla, y Shikaku, besando la frente de su sorprendida esposa, se despidió.
-Bueno, entonces nosotros nos vamos.
-Con su permiso, Yoshino san…
Y haciendo una reverencia respetuosa, Temari salió de la gran casa de los Nara acompañando a Shikaku por el camino opuesto al de Shikamaru, ante la estupefacta mirada de Yoshino que durante unos segundos, no supo ni que había pasado…
Traaaaaa…. La lala laaaaaaa…. – inserten aquí notitas musicales, jajaja xD –
Bueno, bueno, bueno… creo que no me tarde demasiado con este capitulo, aunque si debo confesar que me tome mi tiempo para poder estructurarlo bien… por ahí de la aparición de Yoshino regañando a Shikaku por fumar en la sala, de repente me blockee y no se me ocurría como seguirlo, a pesar de que la escena final desde que empecé el capitulo ya la tenía bien clara jajaja xD
¿A ustedes qué les pareció? Personalmente, creo que me quedó aceptable xP
Nuevamente, agradezco infinitamente los reviews, {Nonahere, Raven Granger, Oonigiri, Hiromihyuuga24, Friky-Wolfy, Titxu, akira, estrellasakurablue, kamiry hatake, annadonno e immature-girl}, de verdad muchas gracias por tomarse el tiempo para dejarme sus comentarios, que para mi son verdaderamente importantes, pero bueno, no les quito más su tiempo, les deseo un buen fin de semana, y nos leemos en la próxima actualización!
Les quiero! nOn
