Dedicado a YyessyY, Karagabrielle, cestlesnuages, Irune, lamisteriosacristal, Nonahere, Nocturnals, deidara189, Sandra Snape, ziotzae, hime-chanhyuga, orenji nabiki, Magly salom y Nairu Nara. Gracias por sus reviews, y perdonen por los casi 2 años de espera xD
Capítulo 5.
Con el recuerdo de tan magnífica velada al lado de Temari, el más joven de los Nara se despierto un poco más temprano de lo acostumbrado, imaginando por un momento que cada una de las cosas que había hecho junto a la rubia de coletas, se habían tratado únicamente de un hermoso sueño…
Y sin embargo, al echar un vistazo hacia la mesita de noche que había al lado de su cama, y encontrar ahí la pequeña y amarillenta hoja de árbol que su rubia le había quitado del cabello mientras habían estado esperando por su plato de castañas, el muchacho de cabellera negra, supo al instante que todo había sido verdad, y no pudo evitar el sonreír…
Después de todo, él sentía que la noche anterior había hecho grandes avances en cuanto a su estrategia para ganarse poco a poco el corazón de la problemática rubia de quien desde hacía años se sentía enamorado... y de solo recordarlo, la piel se le erizaba de emoción…
Aquello había sucedido poco después de llegar al puesto de castañas que estaba junto al parque. La noche estaba cayendo y las luces de las calles una a una se fueron encendiendo, y ellos, tras saludar al vendedor y pedir una orden de castañas, comenzaron una de sus típicas charlas-discusiones respecto a un tema que, aunque ahora ya no recordaba, la noche anterior Shikamaru debatió con gusto mientras se perdía en sus brillantes ojos verdes, admirando las espesas y largas pestañas de la rubia, y en algún momento de la discusión, anhelando silenciar esos labios con un beso, que sin embargo no se permitió…
Que estaba enamorado, sí, pero no por eso iba a actuar de forma imprudente, se había dicho a sí mismo en aquel momento mientras se había obligado a apartar su mirada del rostro de ella, que si notó por un instante la insistencia de él al mirarle los labios, no dio muestra de conocimiento sobre ello…
Así que, después de casi diez minutos de discusión en la que no se veía que uno u otro fuera a dar la charla por finalizada, al escuchar el grito infantil, mezcla de sorpresa, risas y miedo, los dos dejaron de hablar y voltearon hacia la calle justo a tiempo para ver a como un remolino de viento que levantaba unas cuantas hojas y polvo pasaba entre un grupo de niños e iba justo en su dirección…
Y aunque aquella ráfaga de viento no significaba ningún peligro para ellos, tal y como podría llegar a serlo una de las ventiscas provocadas por la propia Temari, Shikamaru, al verla encogerse ligeramente de hombros y cerrar los ojos con fuerza para protegerse del viento, casi sin pensarlo la abrazó, estrechándola entre sus brazos al tiempo que el pequeño torbellino los envolvía entre sus veloces corrientes de aire antes de desvanecerse en la nada…
Y el Nara, sujetando entre sus dedos índice y pulgar la hoja amarillenta, con una sonrisa dibujada en sus labios, recordó con especial gozo la mirada sorprendida de la chica, que casi sonrojada, se había quedado ahí entre sus brazos, intercambiando con él una breve mirada, antes de posar ambas manos sobre el masculino pecho para separarse, y posteriormente, esbozando una sonrisa, alzar su mano para quitar aquella hoja que el pequeño tornado le había dejado enredado en el cabello…
-¡Shikamaru ya es hora de levantarse!
El estridente llamado de Yoshino Nara llamándole desde la planta baja, logró en el acto sacarlo de su ensimismamiento, y volver pronto a la realidad… y aunque por un segundo, el Nara estuvo tentado a responder con su tranquilo hai hai que su madre seguramente escucharía hasta la cocina a pesar de él decirlo sin alzar ni siquiera la voz, al recordar que Temari se encontraba en la casa, seguramente durmiendo plácidamente en la habitación de huéspedes al otro lado del pasillo, el muchacho sin siquiera tomarse un segundo para desperezarse, se puso inmediatamente de pie, dejó inmediatamente su pequeño tesoro en la mesita al lado de la cama, se ató rápidamente el cabello en su alta coleta y poniéndose la ropa que usaba para entrenar en menos de dos minutos, pronto salió casi corriendo de su habitación, bajó las escaleras y valientemente se atrevió a hacerle a su madre una petición…
-¿Podrías no alzar tanto la voz? Temari podría estar dormida – pidió el muchacho nada más ver a su tranquila madre de pie en la cocina, y aunque la matriarca del clan Nara se sorprendió de ver a su hijo de pie tan pronto en la cocina, se concentró más en la sorprendente petición que acababa de hacerle… motivo por el cual, le dio un golpe en la cabeza con la cuchara de madera con que se disponía a revisar el estado del platillo que se guisaba a fuego lento sobre la estufa…
-Si serás vago- le reprendió, mirándolo con el entrecejo arrugado y hablándole con su mandona voz sin inmutarse ante el gesto de dolor en el rostro de su vástago que de inmediato se sobó la cabeza. – Temari chan se levantó desde muy temprano para entrenar, así que no tengo porqué modular el tono de mi voz – le dijo entre regaño y justificación, para sorpresa de su hijo, que olvidándose completamente de lo que hacía, abrió mucho sus ojos y mirando fijamente a su madre, repitió lo que ella recién le había dicho…
-¿Temari se fue a entrenar?- preguntó, casi incrédulo puesto que la noche anterior ella no le había comentado nada al respecto… y Yoshino, aguantándose las ganas de rodar los ojos al techo ante lo poco informado que estaba su hijo, tan sólo se cruzó de brazos y asintió.
-Sí, cuando bajé ella ya estaba corriendo alrededor del estanque así que la mandé a entrenar al bosque – le dijo, logrando que el muchacho volcara entonces su atención a la puerta del patio, al otro lado de la sala y el comedor, como si esperara verla todavía corriendo por ahí… y la castaña, aguantándose de mostrar una sonrisa, mantuvo su expresión de falso enfado y elevando la voz, de nueva cuenta lo regañó. - ¿Se puede saber qué estás esperando? ¡Anda, deja de hacer el vago y vete también a entrenar!- le ordenó, llevándose ambas manos a las caderas, y él, mirándola durante uno o dos segundos, finalmente le respondió.
-Hai, hai – dijo, y sin más echó a correr hacia el exterior, mientras su madre, sonriendo nuevamente, también le respondió.
-¡Con un solo hai es suficiente!- le dijo antes de verlo salir al patio y desaparecer de ahí, en busca de su invitada…
oOoOoOo
Con el rostro bañado en sudor y la ropa de entrenamiento adhiriéndose casi por completo a su cuerpo, Temari se detuvo al borde de un llano para tratar de normalizar su agitada respiración.
Llevaba aproximadamente hora y media corriendo y ejercitándose en medio del bosque de los Nara, saltando de árbol en árbol… y aunque al principio había temido asustar a los ciervos con su presencia, la verdad era que los pocos con los que se había encontrado, ni siquiera le habían hecho el menor caso… a excepción del pequeño cervatillo que la tarde anterior el papá de Shikamaru había curado, y que desde que la había visto aparecer la había estado siguiendo a paso lento… aunque ella no consideraba que aquello fuera algo para alarmarse, sino todo lo contrario.
Después de todo, durante su primera inmersión al interior de aquel bosque realizada precisamente el día anterior, Shikaku san le había explicado a detalle todo sobre la naturaleza pacífica de los ciervos y sus cervatillos, dándole especial énfasis a lo importante que era dejar que fueran ellos quienes se acercaran y no viceversa…
-Los ciervos son animales de iniciativa – le había dicho el hombre con una elocuente media sonrisa dibujada en su cara. – Hacerlo de ésta manera les permite sentir un poco más de confianza y libertad para actuar - le explicó con calma, mientras esperaba con gran paciencia a que se acercara el pequeño cervatillo, que en aquellos momentos la observaba…
Y aunque Sabaku no Temari no se consideraba especialmente paciente como para esperar a que el cervatillo herido se decidiera de una vez por todas a llegar hasta ella, la verdad era que la curiosidad la carcomía, motivo por el cual se decidió a sentarse sobre el pasto en posición de flor de loto, y cerrando inmediatamente sus ojos, optó por hacer unos cuantos ejercicios de respiración para darle un poco más de tiempo al animalito por si a final de cuentas sí se animaba a llegar hasta ella…
oOoOoOo
Bajando notablemente el ritmo y la velocidad en que había estado corriendo desde que salió de su casa, Shikamaru no pudo evitar maldecirse mentalmente mientras se sujetaba con fuerza su costado izquierdo…
-Mendokusai- resopló sintiéndose casi sin aliento, dibujando en su rostro una mueca provocada por el dolor que repentinamente le había pegado. - Dolor de caballo - concluyó finalmente el pelinegro, dejando incluso de trotar para empezar nada más a caminar, en un intento vano de que la molestia le pasase…y sin embargo ésta no cedió sino hasta un minuto o dos en los que detuvo sus pasos, dejándole muy en claro al muchacho que si de nuevo se echaba a correr, el dolor también iba a volver a aparecer… lo cual evidentemente no era nada conveniente si es que quería encontrar a Temari antes de que a ella se le ocurriera volver a la casa mientras él se encontraba por ahí, buscándola...
Y aunque la posibilidad de comenzar a llamar a su problemática pero hermosa rubia a gritos en espera de que apareciera pasó por su cabeza, descartando de inmediato la idea, el pelinegro rápidamente se decidió por sentarse en algún lugar a esperarla pasar. Después de todo, confiaba en que Temari volviera por el camino por el que él mismo había llegado…
Así que, andando con paso lento y desganado, el joven estratega se dispuso a acercarse hacia uno de los llanos más cercanos del área, listo para echarse junto el grueso tronco y las raíces del más viejo árbol, y observar de ésta manera durante un rato las nubes que flotaban en el cielo… y sin embargo, cuando el muchacho apenas había dado unos cuantos pasos hacia su destino, escuchó algo, un suave pero melodioso sonido que lo obligó a detener sus pasos…
Aquello era una risa femenina, rápidamente identificó Shikamaru, aunque ciertamente desconcertado.
Hasta donde él sabía, ninguna de sus primas acostumbraban entrar a aquella parte del bosque, pensó analítico mientras apuraba sigilosamente sus pasos y finalmente saltaba hacia uno de los altos abetos para espiar mejor…
Y aunque lo que vio por poco y hace que se cayera de la rama de aquel árbol, cerrando la boca que de la sorpresa había mantenido abierta, y aferrándose con más fuerza al árbol, el joven estratega observó admirado a su amada rubia al otro lado del llano, sentada tranquilamente sobre el pasto, acariciando cariñosamente el suave pelaje del pequeño cervatillo que lamía una y otra vez la mejilla de la chica, que sucumbiendo ante las cosquillas, era quien dejaba escapar aquella melodiosa risa…
-Basta, para ya que me haces cosquillas – aún a la distancia la escuchó por primera vez hablar de manera dulce y cariñosa, en un vano intento por mostrarse molesta o enfadada con el animalito, que a pesar de las súplicas de la rubia, no cedió en sus muestras de cariño…
Al parecer, según pudo notar Shikamaru, al pequeño cervatillo le había agradado bastante la rubia… y aunque a él no le hubiera molestado en lo más mínimo quedarse ahí durante horas, viéndola reír, lo cierto era que si ella llegaba a encontrarlo ahí espiando, seguramente iba a enfadarse mucho con él…
Y él no quería eso, claro que no.
Así que, tras exhalar un largo suspiro, el estratega pensó en bajar del árbol antes de que Temari lo viera: una simple cuestión de apartar la vista, girar sobre sí mismo, y después saltar para bajar con agilidad, haciendo el menor ruido posible… y sin embargo, al escucharla y verla reír otra vez, Shikamaru no tuvo valor para moverse…
-Mendokusai – balbuceó tras suspirar nuevamente, completamente resignado a escucharla llamarle pervertido o acosador…
Aunque, ahora que lo pensaba, él realmente no estaba haciendo nada malo, se dijo a si mismo.
Después de todo, no era como si realmente la estuviera espiando. No. Él simplemente la estaba viendo interactuar con ese cervatillo: fue por casualidad que la hubiera encontrado ahí… y como un caballero que era, había considerado que lo mejor sería esperar a que el cervatillo se marchara, así que ella realmente no tenía motivos para enfadarse… y además, no era como si la rubia se encontrara en paños menores como para que lo tachara de pervertido…
-¿Y hasta cuando vas a quedarte ahí parado ahí, solo observándola?
La pregunta, por supuesto, tomó a Shikamaru por sorpresa, motivo por el cual, sin pensarlo, el muchacho apartó la vista de Temari y giró un poco su cuerpo para poder ver a su padre, que desde abajo y a unos cuantos pasos del árbol en que estaba, lo miraba de una forma que por primera vez no denotaba el tedio al que estaba acostumbrado…
-¿Tan absorto estabas admirándola que no me escuchaste llegar?- parecía querer decirle Shikaku con aquella divertida mirada que le dirigía, y sin embargo el jefe del clan no dijo nada, dándole tiempo a su hijo de responder a la cuestión que más le interesaba…
-Si me acerco en este momento, ella probablemente me matará – se excusó el muchacho de inmediato, sintiéndose entre nervioso y avergonzado al ser descubierto por su padre, que esbozando ligeramente una sonrisa, sacudió ligeramente la cabeza…
Ese hijo suyo estaba casi comportándose como haría un verdadero ciervo… aunque hablando con la verdad, al parecer, el pequeño cervatillo que en esos momentos jugaba con la embajadora de Suna, allá en la distancia, le llevaba muchísima ventaja…
-Observa y aprende – pensó en decirle entonces Shikaku…
Sin embargo, dando la frase por implícita, se encaminó hacia el claro de bosque con paso tranquilo y el silencio, y sin embargo pisando al mismo tiempo un par de ramitas y hojas secas que habían en el piso de forma deliberada, logrando en el acto atraer la atención del servatillo, que dejando sus juegos con la embajadora, al instante giró la cabeza y observó fijamente en su dirección haciéndole saber a ella que no se encontraban solos…
Y Shikamaru, arqueando las cejas se quedó de pie en lo alto de aquel árbol, observando la facilidad con que su padre se hacía notar ante ella evitando la furia y los malos entendidos que él había pensado, preguntándose internamente si de haber aparecido ante ella de la misma forma, el resultado obtenido seria el mismo o ella reaccionaría de forma totalmente diferente…
Kyaaaaaaaaaaaaa!
Oh por Dios, oh por Dios!
Se pueden creer que después de quien sabe cuanto tiempo por fin les traigo capitulo de éste fict?
Yo la verdad es que no, porque precisamente, pasé muchísimo tiempo atorada con este capítulo… ya ven, que por fin la musa se dignó a aparecer, y les he traído por fin capitulo nuevo, con escena cursi y romántica referente a la cita de Shikamaru y Temari incluida! *O*
Así que, no se abstengan de dejarme sus reviews y decirme qué les ha parecido, qué parte les gustó más, y no se, cualquier otra cosa que se les venga a la mente, jajaja xD
En fin, sin nada más que agregar, me despido por el momento y les deseo un fantástico y maravilloso fin de semana, cuídense mucho, y nos leemos después! Un beso ;D
