Summary: Una científica un poco alocada, una poción con interesantes resultados y unos guardianes -y no tan guardianes- con las hormonas revolucionadas. Intento de YAOI
Pareja: All27
Disclaimer: Katekyo Hitman Reborn! no me pretenece, pertenece a Akira Amano.
Notas de la Autora: Siento mucho la tardanza pero he estado (y sigo) liada con los exámenes. He llegado a tener en un día tres, ¡TRES! Y eso me estresa bastante...
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Una sombra más oscura que las demás se movía furtivamente por el pasillo, yendo de sombra en sombra, evitando ser notado por algunas sirvientas que paseaban por allí cargadas con algún producto de limpieza u otro enser.
-¡Extremo!—se oyó al otro lado del pasillo.
La sombra abrió levemente la puerta más cercana y se metió rápidamente en la habitación. La figura se apoyó contra la puerta, atenta a los fuertes pasos que se oían al otro lado pertenecientes a Sasawada Ryohei. Las gatunas orejas que se podían ver entre los alborotados cabellos castaños estaban alerta, atentas al ruido.
-¡Vaya, no encuentro a Sawada al extremo!—logró oír antes de que los pasos se alejaran por el pasillo. Sawada Tsunayoshi soltó el aire que había estado reteniendo y se relajó un poco. Reborn se las iba a pagar.
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~Flashback~
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-¡Reborn, deja de planear cosas por tu cuenta!—se quejó Tsuna, quien ya se había recuperado del shock inicial y ahora estaba enfadado. Estaba harto de que su tutor espartano hiciera siempre lo que le diese la real gana, sobre todo si se trataba de algún tipo de concurso "al estilo Vongola" en el que daba igual de que fuese puesto que él siempre terminaba mal.
-Durará hasta que se ponga el sol—continúo el hitman sin hacer caso a las quejas de su alumno mientras se ajustaba el sombrero, formando una sombra sobre sus ojos que cubrió el brillo de diversión de estos.
-¿Y en qué consiste el premio?—Mukuro, quien hasta ahora había estado callado y en silencio, preguntó interesado. Eso le había llamado la atención.
Reborn sonrió de lado.
-Eso es una sorpresa.
Tsuna sintió como un escalofrío le recorría la espalda. Su hiper-intuición le gritaba que corriese lejos de allí y se escondiese donde no lo pudiesen encontrar, a poder ser, nunca. Dejó sus pensamientos a un lado al oír como Reborn seguía hablando.
-Si nadie consigue cazar a Tsuna en el límite de tiempo establecido, el ganador será Tsuna—por la sonrisa que puso el arcobaleno del sol, supo enseguida que eso último iba a ser imposible.—También está permitido robárselo a otro jugador. Dame-Tsuna, tienes diez minutos para correr a esconderte… a partir de ahí comenzará la competición.
No hacía falta que se lo repitiesen dos veces. Pese a no estar de acuerdo, se levantó y enseguida salió corriendo de allí. Sabía de sobra que, aunque se quejase, Reborn iba a hacer lo que le diese la gana igualmente así que lo mejor sería hacerle caso y esconderse. Ojalá que encontrase alguna especie de pasadizo secreto del que nadie conociese la localización, aunque no tenía ni idea de si en esa mansión existían. Si sobrevivía a esta, ya se encargaría de revisar los planos para posibles huídas futuras.
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~Fin del flashback~
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Tsuna miró el reloj. De eso ya hacía una hora y aún le quedaban otras cuatro. Bien, si seguía así terminaría ganando él ya que por ahora nadie le había encontrado.
Escuchó atento con la oreja pegada a la puerta por si oía algún ruido. Al no escuchar nada abrió lentamente la puerta, asomando la cabeza y mirando atentamente a ambos lados del pasillo. No vio a nadie, ni siquiera alguna sirvienta o mayordomo -seguro que habían huido ante el desastre que se avecinaba-, por lo que salió de la habitación cerrando la puerta suavemente tras de sí y se dispuso a buscar un mejor escondite.
-Hibari, Hibari~
Se le subió el corazón a la boca del susto. Miró frenéticamente a todos lados asegurándose de que no estaba el guardián nombrado por la pequeña ave, Hibird, que revoloteaba por encima de su cabeza.
-Herbívoro, herbívoro—gorjeó el pequeño animal. Tsuna volvió a mirar el pasillo: ni rastro de Hibari-san.
-Hibird—susurró no muy fuerte—ven Hibird, tengo comida para ti.—Si el animalito ya lo había encontrado al menos tendría que asegurarse de que no lo fuese a delatar.
Su plan no pareció funcionar ya que el ave dio media vuelta, alejándose de él mientras seguía cantando el nombre de su amo. Tsuna decidió entonces que lo mejor sería alejarse, no fuese a ser que Hibird decidiera guiar a su amo hasta allí.
Echó a caminar en dirección contraria hasta que unos ladridos le hicieron frenar en seco. Lo peor de todo es que parecían provenir del lugar al que se dirigía.
Eso no era justo, Yamamoto estaba jugando con ventaja al usar el increíble olfato de su animal de caja Jirou.
Volvió a dar media vuelta, caminando a paso rápido por el pasillo para ver a Hibari Kyoya caminar hacia él. Hibird se encontraba sobre su hombro… ese traidor.
Murmurando algún que otro insulto entre dientes que había aprendido del increíble léxico que poseía su fiel mano derecha, giró sobre sus talones otra vez y echó a correr para encontrarse con Yamamoto Takeshi acompañado de su Akita inu, Jirou.
Viendo como ambos guardianes se dirigían hacia él, terminó metiéndose en la misma habitación que había usado momentos antes para esconderse de otro de sus guardianes.
Cerró la puerta -con seguro- y viendo lo que le rodeaba decidió arrastrar la estantería que había al lado de la puerta para bloquearla. Sabía de sobra que eso no les iba a detener pero al menos les entretendría un poco, lo suficiente para que él encontrase una ruta de escape. Miró la habitación más detenidamente para no encontrar, para su mala suerte, lo que pudiese ser una puerta secreta. Por no haber, no había ni siquiera otra puerta aparte de la que había usado para entrar.
Oyó como no dejaban de mover el manillar. Vale, se le estaba acabando el tiempo ya que en cualquier momento destrozarían la puerta o la cortarían en pedacitos. Ya que no tenía pensado hacer ningún tipo de agujero en la pared -papeleo- su mirada se vio atraída por la ventana. Se dirigió hacia esta rápidamente, ya estaba empezando a oír como rompían la puerta. Corrió las cortinas de un tirón y la abrió. Se encontraba en un segundo piso por lo que seguramente la caída le dolería un poco y entrar en modo Última Voluntad estaba descartado ya que lo había intentado hace un rato y había descubierto, desgraciadamente, que no era capaz sacar sus llamas. Estaba más que seguro de que esa estúpida poción de Naru, la cual había hecho que le saliesen esas cosas, tenía algo que ver.
Le echó una última mirada a la puerta para ver como sus dos guardianes habían conseguido destrozar la estantería. Llegados a este punto el papeleo ya le daba igual, lo único que quería era salir entero de esa situación.
Cayó con los pies y las manos, como si de un gato se tratase -cosa que, en parte, era- en el suelo. Se sorprendió gratamente al descubrir que no se había hecho daño. Se puso en pie y echó a correr rápidamente hacia el bosque que rodeaba la mansión.
Echó un vistazo sobre su hombro y vio tanto a Yamamoto como a Hibari-san asomados a la ventana.
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Mientras, en la habitación…
-Jajaja, vaya, Tsuna se ha escapado—decía Yamamoto mientras veía al castaño alejarse. Estaba a punto de saltar tras él cuando notó algo por el rabillo del ojo. Desenvainó la espada a tiempo de evitar que una tonfa le golpeara en la cara.
-No tan rápido omnívoro, antes tengo que dejarte claro que yo no comparto presa.
-Qué coincidencia—la sonrisa de Yamamoto se volvió más fría y sus ojos poseían un peligroso brillo. En ocasiones como esta podías creerte que había sido entrenado por Reborn, quien lo había transformado en un implacable asesino.—Yo tampoco.
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Tsuna seguía corriendo por el bosque mientras volvía a echar la vista atrás, asegurándose de que sus perseguidores le habían perdido el rastro. Iba tan concentrado en correr a la vez que miraba hacia atrás que cuando se dio cuenta de que había chocado contra algo, ya estaba en el suelo quejándose por el dolor.
-¡Itae!—se quejó mientras se le saltaban las lágrimas.
Levantó la vista para toparse con una fuerte espalda pero fueron unos característicos adornos de cabello compuestos por plumas los que captaron su atención. Tragó grueso, asustándose aún más cuando lo vio girarse. Unos furiosos ojos rojos se clavaron en él.
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Xanxus gruñó furioso. Ese maldito arcobaleno de la tormenta era muy escurridizo y tenía unas ganas terribles de asesinarlo desde la batalla de los representantes.
Reborn había llamado a la mansión en la que se estaban hospedando allí en Japón, diciéndoles que se iba a llevar a cabo una competición bastante interesante que requería su asistencia. Ya que todo lo que organizaba el asesino a sueldo siempre resultaba divertido aceptaron ir… hasta que descubrieron que dicha competición consistía en cazar a un estúpido gato. Nada más llegar a la mansión se había encontrado con el del chupete rojo así que decidió aprovechar la oportunidad y enseñarle que nadie luchaba contra el líder Varia y se iba de rositas sin alguna que otra herida de muerte, o en su defecto, en una caja de pino.
Estaba harto de disparar entre los árboles a cualquier sonido o movimiento que captara. Ese maldito era demasiado escurridizo, aunque qué se podía esperar de un maestro marcial como Fon.
No se dio cuenta como algo detrás de él se acercaba a demasiada velocidad para terminar estrellándose contra su espalda. Gruñó mientras se daba la vuelta con las armas a punto de abrir fuego para terminar llevándose una sorpresa.
Sentado en el suelo se encontraba el décimo jefe Vongola mirándolo aterrado con unas lágrimas en las esquinas de los ojos. Si esa imagen no era lo suficiente adorable, el ver unas orejas de gato aplastadas contra su cabeza a causa del miedo sí que terminaron por convencerle.
Entonces no pudo evitar sonreir, a esto se refería el arcobaleno del sol.
-Así que tú eres el estúpido gato que hay que cazar. Tal vez este concurso no es tan estúpido como había pensado… y parece que voy ganando.
Iba a cogerlo por el cuello de la camisa cuando una sombra roja salió de la nada.
El gatito había desaparecido.
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-¡Hiii!—gritó Tsuna al notar como algo serpenteaba tanto por sus piernas como por su espalda, separándolo del suelo mientras sentía un fuerte viento a su alrededor. Tan rápido como había comenzado ya había parado, notando que estaba apoyado contra algo cálido. Abrió los ojos, los cuales no recordaba en qué momento había cerrado, para ver la cara de quien en un principio pensó que era Hibari. Soltó un suspiro de alivio al notar que en realidad se trataba de Fon, quien ahora le sonreía con una de sus cálidas sonrisas. Entonces fue cuando se dio cuenta de que lo estaba cogiendo al estilo nupcial.
Fon miró entonces hacia otro punto con el ceño fruncido y Tsuna notó otra vez el fuerte viento a su alrededor, el cual era debido a que el arcobaleno no dejaba de saltar de un lado a otro esquivando los ataques de Xanxus. El castaño había terminado por rodear con sus brazos el cuello del chino, asustado de caer.
-Tranquilo Tsunayoshi-kun, nunca dejaría que te hiciesen daño.
Lo había dicho de tal manera, mirándole fijamente a los ojos, que Tsuna no pudo evitar que un suave sonrojo acudiera a sus mejillas.
Fon dio otro salto, esquivando un nuevo disparo del furioso líder Varia. Con el castaño en brazos no podría luchar contra Xanxus por lo que decidió que lo mejor sería optar por una "retirada estratégica" así que, saltando de árbol en árbol, se alejó rápidamente de allí mientras Xanxus disparaba hacia todos lados furioso.
-Gracias Fon-san—agradeció Tsuna bajando de los brazos del chino y alisándose un poco el arrugado traje que llevaba.
-No tienes por qué darlas, después de todo estamos en una competición en la que yo también participo.
Tsuna paró en seco, por un momento se había olvidado de toda esa pesadilla. Volvió de golpe a la realidad cuando notó un fuerte tirón en la muñeca que le hizo caer hacia delante, chocando contra el pecho de Fon. Sorprendido, levantó la mirada para ver que el chino miraba con cara seria donde momentos antes habían estado. Decidió ver él también qué había pasado, encontrándose con unos singulares cuchillos clavados en el tronco del árbol.
-Shi shi shi shi~ una nueva mascota para el príncipe—de entre los árboles apareció el guardián de la tormenta de Varia, "El Príncipe Destripador" Belphegor, quien llevaba un puñado de cuchillos en la mano iguales a los que estaban clavados en el árbol.
Tsuna retrocedió un par de pasos, todos los miembros de Varia le ponían los pelos de punta.
-Lo siento Belphegor-kun pero este gatito es mío—de pronto la sonrisa de Fon había dejado de parecer tan amable.
-Eso habrá que verlo campesino, no me gusta que toquen mis juguetes shi shi shi shi shi~
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-Vaya, pero si es el rey mono—Xanxus se giró hacia donde provenía esa fría voz. A unos metros de él se encontraba Hibari Kyoya con aire amenazador.-¿Ha pasado por aquí el herbívoro-gato? Responde si no quieres ser mordido hasta la muerte.
Como respuesta Xanxus disparó. Tenía ganas de descargar su ira y el guardián de la nube le venía de perlas. Además, estaba deseando luchar contra él después de que durante la batalla de los representantes no les dejasen acabar su pelea. También podía influir el que su aspecto fuese tan similar al de un determinado roba-nekos.
Hibari, que había esquivado el disparo, corría ahora hacia el "rey mono" con las tonfas en alto. En su cara podía apreciarse una leve sonrisa, después de todo era de conocimiento general que la alondra nunca rehuía una buena pelea y esta parecía ser prometedora.
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Sawada Tsunayoshi corría ahora hacia la mansión. Tanto Fon como Bel habían comenzado una pelea que, al parecer, había ocasionado que se olvidaran de él por un par de minutos. Minutos que aprovechó para huir de allí.
Por lo visto el jardín no había resultado ser un buen escondite.
Decidió que lo mejor sería entrar por una ventana a la mansión ya que si entraba por la puerta corría peligro de que le pudiesen ver. Se asomó a una y al ver que en la habitación no había nadie probó a abrirla, cosa que consiguió. Se deslizó dentro, con las gatunas orejas alerta de cualquier sonido que delatase que había alguien por allí. Más relajado al no oír ninguno, salió al pasillo.
-¡VOII!
No. No, no y no. Esto no le podía estar pasando a él. Desesperado, optó por entrar en la primera puerta que vio, procurando que el segundo al mando del escuadrón Varia no le notase.
Se dio cuenta entonces que había entrado en la misma sala que, horas antes, había sido el origen de todos sus problemas.
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Continuará...
Notas finales: Y comienza la diversión. Han sido bastantes los que se han encontrado con Tsuna, y más que aparecerán MUAJAJAJA! Y... sorpresa! También sale Varia (no podía evitar meterlos).
¿Cual será el premio? ¿Qué más personajes saldrán? ¿Conseguirán sus nuevos reflejos gatunos sacarle de esta a Tsuna? ¿Viviré para subir el siguiente capítulo o me asesinaréis antes? ¡Esto y mucho más en el siguiente capítulo!
Si queréis algo en especial sólo teneís que pedir por esa boquita, se hará lo que se pueda xD Muchas gracias por los reviews~ ^0^ me siguen ilusionando tanto como en el primer día.
Ciao ciao~
