2.-Hurt
Su rodilla estaba raspada, y las lágrimas corrían por sus pequeñas y regordetas mejillas, mezcladas con la tierra que había estado en sus manos y que se había transferido a su cara en su intento fallidos de parar el llanto.
Oh, esto le rompía el corazón.
—Shh.—Dijo mientras se sentaba a su lado y observaba la raposa Herida.—Vas a estar bien.
Recogió su cabello con la coleta que segundas atrás había estado en su muñeca y con mucho cuidado se acercó a la herida, no quiso tocar, aterrada hasta el último momento, no quería hacerlo llorar, jamás le había gustado escucharlo llorar.
Se sentía tan inútil, ella no era un doctor, ¿y si hacia algo mal? Acallaba el llanto con su puño, sus piernas regordetas aun no lo sostenían de manera estable, Estaba comenzando a caminar, y con ello, las caídas frecuente también dieron inició pero mamá siempre había estado allí para curarlo, mami estaba en el supermercado, y ella se suponía debía cuidar su hermanito, pero El pequeño Jeremy era algo así como un Tren torpe en movimiento, jamás paraba a pesar de que no andaba nada bien, nada lo detenía cuando el sostenerse sobre sus piernas era la cosa más fascinante que alguna vez vio.
Sangre había sangre. La sangre la aterraba.
Pero ella era la mejor hermana del mundo mundial y tenía que ser valiente, porque una mejor hermana del mundo mundial no podía ser cobarde, no cuando se trataba de defender a su hermano.
Tomó entre sus manos el pañuelo húmedo que había traído en un tazón y lo miró fijamente a los ojos.
—Jer esto va a doler.— Dijo.— Pero es necesario, yo jamás…—valiente Elena, Valiente.—Mira, si no lo limpio va a infectarse, y va a doler más y….—
Jeremy ni siquiera podía entender la mitad de las palabras que le estaba diciendo.
Con mano firme y luego de un largo respiro, tocó la herida con el paño y lo deslizó para retirarla tierra, el grito de Jeremy hizo que su estómago se revolviese y las lágrimas se aglomeraran en sus ojos.
—¡Lele!—
Las manos le temblaban, No podía, no podía con esto…¿iba a hacer?
—¿Elena?—
—¿Mamá?— Miro hacia la puerta trasera de la casa esperanzada, allí estaba su salvación, Mami, parada en el pórtico trasero.—El solo estaba, y yo, luego la sangre, yo no podía mama, ¡no podía!.— Los sentimientos se aglomeraban en su pecho.
—Tranquila cariño, No hay problema.—
Mama siempre sabía qué hacer.
Siempre.
Siempre.
No sabría qué sucedería si algún día le faltaba.
Algún día.
Algún día…
Continuará.
Primera parte lista.
¿ Merece comment?
