3.-Never Alone At Night.

Llovía a cantaros y los truenos iluminaban el cielo y se colaban por su ventana, Elena se acurrucaba en su cama, intentando hacerse tan pequeña como para que los monstruos de debajo de su cama no notasen su existencia.

Quería correr, y detenerse solo frente al cuarto de sus padres, admitir que tenía miedo, que aunque tuviese ocho años la lluvia la seguía asustando como nada, pero ella debía ser el ejemplo, ella una niña grande, lo suficiente como para que la bastante aterradora oscuridad no le diese miedo en lo absoluto.

Se abrazó a si misma aún más fuerte, solo duerme Elena, Solo Duerme.

Dos golpes en su puerta casi la hacen gritar, se escondió aún más profundamente entre sus sabanas, aterrada, te lo imaginaste Elena, es solo tu imaginación. Estaba a punto de llorar de nuevo, ¿Por qué tenía que llorar tanto?.

Toc, Toc. Dos nuevos Golpes.

Valiente Elena, Valiente.

Se levantó lentamente, y con sumo cuidado se deslizo dentro de sus pantuflas rosa de conejos, cada paso hacia que su corazón resonase en su pecho, No quería ir, pero era una niña grande, las niñas grandes hacen eso, son independientes, no temen.

Cuando su mano tocó el pomo de la puerta un escalofrió la atravesó, lo giró lentamente y la abrió solo un poco, lo suficiente para asomar un ojo.

Nada.

Intento cerrarla puerta de nuevo, pero algo se lo impedía, miro hacia el marco y entre él y la puerta estaba un carrito de juguete, miró de nuevo hacia afuera y allí, tambaleándose en la oscuridad del pasillo estaba una pequeña figura con Pijamas de osos que brillaban en la oscuridad.

—¿Lena?— Pregunto con la voz Difusa porque su pulgar se encontraba en su boca.

—¿Jer?— El alivio recorrió su cuerpo, no era un monstruo, ni siquiera un fantasma, Era solo Jeremy, El pequeño y dormitante Jeremy.—¿Que sucede?—

A Jeremy se le cerraban los ojos, Elena dudaba incluso que supiese del todo lo que estaba diciendo.

— Pesadilla.— Susurró.—Lluvia.— Dijo apuntando hacia la ventana.

Elena rodó los ojos y se hizo a un lado.

—Ven aquí.— Le dijo y Jeremy camino junto a ella.

Una vez acostada en su cama, la pequeña estiró la colcha y le murmuro un "Adentro", Jeremy se escabulló dentro de la sabana y se acurrucó en su pecho, Elena suspiró, El miedo se había ido, y el sueño había regresado con creces, tanto que se sentía incapaz de mantener los ojos abiertos.

—¿Jeremy?—

—¿qué?—

—Podías haberte ido con mama ya sabes.—

—no.—

—¿Por qué no?—

—Tu nunca vas con mama.— Su ceño estaba fruncido.

Pequeño orgulloso.

—yo también tengo miedo sabes.—

—Tu alejas a los monstruos.—

¿lo hacía? Bueno, si con ello el podía dormir bien.

—Siempre para ti jer.—Susurró.— Nadie te hará daño.— Dijo antes de dormirse.

Nadie…

Nadie…

Nadie.

Continuará.