Gracias por sus comentarios n_n, perdón por la tardanza es que estaba ocupada con las cosas del colegio… Espero que este capitulo les guste :D, sin nada mas que decir.
Comencemos.
La trampa del Conde.
Al día siguiente en la noche, Seras se vestía para su cita que tendrá con el capitán, ella volteaba para ver el reloj que marcaba las 9 p.m, -Espero cuando llegue al parque el siga ahí-murmuro la de cabellos rubios un poco preocupada. Se ponía unos jeans azules oscuros, combinando con una remera rojiza intensa y terminaba poniéndose unas botas negras, la joven se acercaba a una mesa en donde se encontraba unas dos armas listas y cargadas con sus balas, tenia que estar lista por si aparecía un ghouls .
Mientras en el parque, el castaño estaba sentado en la banca esperando a la draculina que demoraba un poco, -Seguro que no vendrá-susurro el bajando la vista. Se levanta de su asiento, una sombra oscura estaba parada atrás de él, unos ojos rojizos que lo observaban… El Capitán sentía un escalofrió que recorría por su columna, saco su arma y rápidamente voltea hacia atrás –Que raro sentía que había alguien detrás de mi-dijo este asegurándose.
-¡Capitán!-gritaba la joven de cabellos rubios quien llegaba corriendo.-Lo siento por llegar tarde-decía recuperando el oxigeno.
-No importa mignonette- dijo Pip sonriendo.
-Te dije que no me llamaras mas así, me llamo Seras Victoria-dijo la joven vampiresa en tono molesto.
Ambos se empezaron a caminar por las calles de Londres tranquilos y sin que nadie los interrumpiera, -¿Quieres comer algo?-preguntaba Pip burlándose al ver un bar abierto.
-Ah que chistoso ¿no?, sabes que no puedo comer como una humana-le decía Seras molesta.
-Bueno como digas…Y dime mignonette, ¿cuando te puedo robar un beso?-indago el capitán acercándose un poco más, Victoria no podía evitar sonrojarse y retrocedía para tratar de distanciarse un poco del joven.
-Nunca…-responde ella sonrojada. La joven vampiresa podía notar la presencia de alguien, aparta al capitán para si poder ver a esa persona, la gente iba y venia por las calles de Londres, los ruidos del tráfico, pero desde lejos pudo ver a su maestro observándola desde el otro lado de la calle.
-"¿Estas disfrutando de tu cita, Seras Victoria?"-indagaba Alucard en la mente de ella. Eso percato a la chica policía ya que nunca se esperaba que su maestro le preguntara esa clase de cosas.- Digamos que no, maestro…-responde en voz baja.
-¿A quien estas mirando, mignonette?-preguntaba Pip confundido.
-"Y ¿Qué haces por acá maestro?"-preguntaba ella sonriendo de lado cuando lo veía desde el otro lado de la calle.
-"Mi ama me mando a una misión"-contestaba el pelinegro tranquilo. –"Jejej, si quieres ven a ayudarme…Chica policía"-fue lo ultimo que dijo Alucard desapareciendo del lugar.
-Bueno Pip, me voy.-dijo Seras sonriendo.
-¡Que, tan rápido termino la cita!-levantaba la voz el de cabellos castaños, no comprendía. –Tu no te iras, no me dejes solito-decía este haciendo caras de triste.
-Me tengo que ir, hay una misión.-pronuncio ella ignorando los gestos del capitán. –"Hay ghouls en por norte, un edificio abandonado que queda cerca, chica policía"- le hablo su maestro telepáticamente.
-Creo que ya se cual es el edificio abandonado-susurraba ella, Seras Victoria comienza a correr con la dirección hacia el norte. El capitán voltea y ve que se alejaba, - ¡Espera mignonette!-grito siguiéndola.
–"Deja a la chica policía en paz, tonto humano"-le hablaba Alucard por su mente.
-¡No, esta debería ser mí cita con ella y no voy a permitir que un chupa sangre como tú me lo arruine!-contestaba Pip levantando la voz, el joven se había molestado ya que el vampiro le convenció a la draculina.
La de cabellos rubios había llegado al edificio, saco su arma y miraba por todos lados unos ghouls salían de una habitación, los ojos se volvieron un rojizos intenso. Disparaba ante ellos, cuando su rostro era manchado con la sangre, su locura despertó y atacaba sin control alguno ante esos vampiros.
-Chica policía…-dijo Alucard sonriendo mostrando sus colmillos, Seras reacciono ante esa voz varonil, al recuperar el sentido miraba los cuerpos y sin brazos o sin otro miembro. –Al fin llegaste-decía el en tono burlón.
-Simplemente vine para ayudarte maestro.-Asentía Seras, -Además no hay nada importante, que tenia que hacer-
-¿Segura?-indagaba el sonriendo.-Jajaja, no era ¿que tenias una cita con ese ridículo humano?-
- Si, pero vine a ayudarlo como dije antes maestro-respondía Seras Victoria desviando la mirada.
-Jajaj, creo que llegaste un poco tarde.-decía el vampiro mayor burlándose.
-¿Qué?, ¿Entonces para que me llamo?-preguntaba la joven vampiresa levantando una ceja.
-Jajaj, yo no te llame sino que te dije, "si quieres venir"-dijo el de cabellos negros riéndose, la vampiresa se quedo percatada, como su maestro tenia razón y tenia que admitir que ella sola vino por su cuenta. –Ya acabe con los ghouls que habitaban por este edificio…-dijo este acercándose lentamente hacia la chica.
-Pero aun debemos terminar, lo que comenzamos… Chica policía-le susurraba con voz seductora, Victoria no pudo evitar sonrojarse por las palabras del vampiro, -Maestro…-murmuraba la draculina nerviosa.
El vampiro de cabellos negros la atraía hacia el tomándola por la cintura, -Iremos a un lugar mas privado-murmuro este desapareciendo al lado de ella. Ambos llegaron a uno de los cuartos del edificio abandonado, una habitación rodeado de velas que alumbraban el lugar y una cómoda cama.
-¿Qué es esto?-indago Victoria nerviosa.
-Esto… Es donde te convertirás en mi condesa-dijo Alucard sonriendo de lado mostrando sus colmillos, la agarra de la barbilla y la besaba suave a la joven vampiresa, los ojos de aquella chica se abrieron un poco mas y sus mejillas ardían.
- mignonette, ¿donde se abra metido?-se preguntaba el capitán en su mente. Al entrar en el lugar abandonado, el castaño se dispuso a buscar a su chica o más bien a su cita que fue interrumpida por -Seguramente, debe estar con ese vampiro pervertido-decía el molesto, corría por las escaleras hasta llegar al tercer piso, apuntaba con su arma por si aparecía algo extraño.
-Mignonette, ¡¿Dónde estas?!-gritaba cosa que por los pasillos del edificio se fue siendo un eco.
Alucard seguía besando a la vampiresa, guiándola hacia la cama.- Te necesito, chica policía-le susurraba en el oído.
-Maestro…Yo-yo, lo amo-murmuraba Seras sonrojada, en ese momento el vampiro mayor la acostaba en la cómoda cama, él se quitaba sus guantes con los dientes para si el poder tocar esa piel que hace mucho tiempo no tuvo contacto con una mujer.
-"Mignonette, ¡ ¿Dónde estas?!"- escucho el de cabellos negros, -Jajaj ese idiota piensa que te puede encontrar…-
-El capitán Bernadotte, aun quiere continuar con la cita-dijo la draculina algo nerviosa.
-Jajaj, pues su cita ya termino, ahora eres de mi propiedad-dijo Alucard atravesando la pared. –Espérame chica policía no tardare nada-
Pip Bernadotte seguía buscando a la joven vampiresa, revisando cada habitación del tercer piso pero cada vez que entraba a un cuarto todo estaba desordenado e completamente vacío, eso extraño un poco al joven… -Parece que no te das por vencido ¿no?-dijo el pelinegro sonriendo.
-¿Donde esta mignonette?
-Ella no es mignonette, es mi chica policía.
-Capitán Bernadotte lo necesito en mi oficina y ahora mismo –dijo Sir Integra por la radio de este.
-Pero…pero.
-Nada de pero, te dicho varias veces que dejes de perseguir a Seras Victoria y ve a tu misión… La que te ordene hace una semana…-La jefa de la organización Hellsing estaba molesta con el castaño como el capitán no se hizo cargo de las misiones anteriores.
-Jajaja, tonto humano estas en problemas-dijo el pelinegro burlándose.
- ¡ Alucard, cállate! , tu y el capitán estarán en problemas –dijo su ama cortando el radio.
-Ja! , yo no soy el único que estará en problemas, Jajaj- decía el castaño riéndose del vampiro.
-Así que llamo Integra –dijo Seras saliendo del ultimo cuarto. Pip la miraba algo enfadado como el la buscaba por todos lados, ella justo aparece en el ultimo cuarto.
-¿Acaso fuiste tu?, mignonette. ¡Respóndeme!-replico Bernadotte algo alterado.
-Este…si fui yo, pero escuchaste a Integra, dijo que vuelvas a tu trabajo-respondía la joven vampiresa en tono nerviosa.
-Bueno como digas…-dijo Pip dándole la espalda.
-Nosotros también nos vamos ¿no?, chica policía- decía Alucard agarrándola de la cintura.
-Bueno, maestro-dijo la joven vampiresa sonrojada, el capitán escuchaba eso y luego se retira del lugar.
Ambos desaparecen en la oscuridad, apareciendo directamente en la oficina de Sir Integra. Su rostro no parece de buen humor todo lo contrario estaba enojada con su sirviente leal y con el capitán Bernadotte. –El humano aun no apareció-dijo en tono burlón.
-¡Cállate Alucard!-dijo su ama levantando la voz, la puerta se abría lentamente y entraba un Pip cansado. –Capitán Pip Bernadotte, me puede explicar de como usted no se fue a Suramérica a cumplir con su misión-
-Pues, Integra yo mismo le pedí unos tres días de descanso…-contesta el.
-Pero ya pasaron esos días, así que deberá ir a su misión ahora mismo-dijo Sir Integra tratando de tranquilizarse. El castaño asentía con la cabeza antes de abrir la puerta el voltea,-Pero con una condición.-
-Y ¿Cual?-indago ella.
-Que Seras Victoria venga conmigo a esta misión-contestaba este riéndose.
-¡Que!-la draculina quedo algo alterada por las palabras de aquel hombre, al igual que el vampiro mayor que miraba fijamente a ese humano que siempre deseaba robarle tan solo un beso a Seras, o mas bien también quería estar con ella a solas…
-Si ella va yo también iré, ama-pronuncio Alucard tranquilo.
-No es necesario tu ayuda vampiro pervertido, jajaj- decía Pip riéndose.
-Capitán, aunque no te guste la idea Alucard también ira contigo y con Seras-dijo Integra decidida.
-Bueno como usted ordene, jefa-dijo este retirándose del lugar.
-Me iré a dormir en mi ataúd-dijo el vampiro de cabellos negros, desapareciendo de la oficina de su ama.
-Gracias, Integra por tranquilizarlos a los dos-pronuncio la chica policía aliviada.
-No me agradezcas, Seras.
-Integra, ¿mi maestro tenia una misión?-preguntaba la chica policía parándose al frete de la oficina.
-En verdad no, no lo mande en ninguna misión… ¿Por qué lo preguntas?-contestaba su jefa.
-No por nada-contestaba Seras sonrojaba. –Entonces fue también una trampa…Mi maestro me puso una trampa-pensaba ella sorprendida.
-"Si, fue una trampa lo admito chica policía, Jejeje…Me descubriste"-le decía Alucard con gracia en la mente de ella.
-Maestro como -¿como pudo hacer me esto?-murmuraba la joven vampiresa.
-"Shhh, guarda esa pregunta para después, ahora en la misión no te dejare escapar de mi, mi condesa"-fue lo ultimo que le dijo su maestro.
-Ahora comienzo a odiar estas conversaciones por mi mente- murmuraba ella un poco enojada.
Continuara…
Espero que les guste hasta el proximo capitulo
sayonara :D
Atte. J.H
