Perdón por la tardanza estaba ocupada con algunas cosas , bueno ahora les traigo la continuación de "Cazandote", falta poco para el final :D… Nada más que decir.

Comencemos


Una noche perfecta.

Otra noche en donde, la jefa de la Organización Hellsing se quedaba observando algunas fotos de las noticias que ocurrió en Argentina, una familia entera fue asesinada en ese país, su mayordomo Walter le servía el té.-Discúlpeme, Sir Integra porque no van Pip y Seras en el avión, mientras que a Alucard lo llevan en su ataúd-insinuaba su mayordomo con una suave sonrisa.

-Sí, puede ser, mis mejores tres soldados-pronuncio Integra sonriendo de lado- Si creo que Alucard esta vez ira en el ataúd, en vez de Seras-

-No, yo no quiero que ese tonto humano este con mi draculina-le decía Alucard atravesando la pared.

-Alucard, acaso piensas ¿que el capitán se propasara con Seras?-preguntaba su ama en tono burlon.

-Así es mi ama.

-Esa misión es de Pip nada más, pero el sugirió llevar a Seras por su cuenta.-insinuaba Integra mirando al vampiro mayor.-Pero bueno, ve con ellos y cuida de que esta vez no falle esta misión.-

-Mi ama, ¿Cuándo fue que le fallamos?, Seras y yo…-pregunto el conde con una sonrisa divertida. La su jefa permaneció callada, ya que el mismo vampiro tenía razón cuando fue que le fallaron en alguna misión… Nunca, Seras Victoria y Alucard nunca le fallaron, pero Pip… El solamente se quedaba en la mansión vigilando como siempre, ahora le toca una misión especial a los tres.

Por la noche, tres se fueron al aeropuerto, Victoria llevaba unos jeans negros, una remera gris y unas botas de cuero de color negro. Pip un smoking gris, una corbata azulado y unos zapatos marones… Mientras que Alucard llevaba un smoking negro, una camisa roja como la sangre y una corbata negra al igual que sus zapatos. La joven draculina llevaba unos anteojos negros, al igual que su maestro para ocultar sus ojos carmesí.

-¿Ese es el avión?-preguntaba la joven de cabellos rubios.

-Si es ese…-respondió el castaño acercándose lentamente a la chica.

El vampiro mayor los miraba a ambos de reojo, -Chica policía…Tu eres mía-le hablaba en la mente de la chica. En ese momento, la de cabellos rubios miraba a su maestro quien la observaba muy atento.

Los tres subían al avión privado, que le había sugerido su jefa. –Mignonette, siéntate a mi lado-musito Pip riéndose. El pelinegro estaba sentado al frente de ese humano, además al su lado también había un asiento vacío, Victoria miraba ambos asientos, como su maestro no decía nada, ella expresando una tímida y dulce sonrisa se sienta a su lado.-¿Parece que elegiste no?-preguntaba el vampiro sonriendo de lado.

-eh-ehm, si-contestaba ella con suspiro y juntando sus piernas.

-Estas siendo mala conmigo, mignonette-musito el capitán de brazo cruzados.

-¿Qué? Capitán, puede callarse-dijo la joven vampiresa apoyando la cabeza en el hombro de su maestro.

El vampiro mayor se quedaba mirando por la ventana, la hermosa vista que tenía y a pesar de que era de noche todavía y la luna llena, era un buen momento para que pudiera salir a caminar obviamente invitándole a la chica policía… Pero todavía les faltaba poco para llegar al aeropuerto de Argentina.

-Creo que ya vamos a llegar-les decía Pip ignorando la mirada del vampiro.

-Entonces tenemos que estar preparados-dijo Alucard bebiendo una copa de sangre.

-¿Quieres competir? ¿No? Alucard-le preguntaba el joven con una mirada amenazadora.

-No, esas no son mis intenciones-contestaba el pelinegro en tono burlón. La chica policía se encontraba dormida en el hombro del vampiro, ella podía escuchar las conversaciones de ambos hombres.

-Ya llegamos a Argentina-interrumpió una el piloto del avión.

Cuando el avión aterrizo, el piloto y junto con el capitán Bernadotte sacaban el equipaje y un auto negro los esperaba afuera del aeropuerto…

El chofer los esperaba a los tres, pero al parecer llevaba un cartel con el nombre de "Seras Victoria"-¿Señora Victoria es usted?-pregunto este confundido.

-Así es soy yo-dijo la muchacha con una sonrisa.

-¿Desde cuándo Integra te manda algo a tu nombre?-pregunto Pip confundido al mirar a su compañera.

-Pues, aun ella no confía bien en ti, porque podrías gastar mucho dinero-le respondía la chica policía en tono burlón.

-Yo no me quede dormida en el hombro de alguien-dijo Pip en tono divertido, cosa que a la draculina no le gusto para nada esa pequeña broma.

-Capitán usted es un celoso-murmuraba ella entre dientes.

-Dejen las conversaciones para después tenemos que terminar una misión, ya que cierto humano no pudo terminarla por lo menos-dijo Alucard mirando fríamente al castaño, que también esa mirada del vampiro mayor le daba escalofríos.

-Díganme ¿qué hago con estos dos equipajes?-les preguntaba el chofer al ver los dos equipajes con forma de ataúd.

El pelinegro sonrió de lado mostrando sus colmillos, se acercaba hacia él y con sus dedos lo hipnotizó,-No hay problema-dijo este

-No hay problema, mi señor-repetía el joven hipnotizado.

-Otros de sus poderes, o es magia-murmuraba el castaño confundido.

-¡Capitán cállate por una vez!-musito Seras molesta, los se subían al vehículo cosa que arriba del techo llevaban los ataúdes que estaban tapados con una sábana negra.-Ahora tenemos que ir a un hotel de cinco estrellas-insinuó Bernadotte relajándose en su asiento.

-Son las 11 p.m y ya estamos llegando al hotel estrellas de cinco estrellas, que tú dices capitán-dijo Seras con una ligera sonrisa.

Cuando entraron al hotel, no fue tan complicado que digamos, esta vez el vampiro hizo lo de siempre hipnotizar a la persona…Uno de los señores se encargaba de llevar el equipaje de ellos hasta en sus respectivas habitaciones, el sexto piso y la habitación nº269. Victoria se asomaba por la ventana con emoción y la vista hermosa que daba en la playa, -Mira maestro, hay una playa cerca del hotel-dijo ella con emoción. Pip y Alucard se asomaron también, si era hermosa la vista, pero para el vampiro le daba ventaja, para salir a caminar al lado de su draculina.

-Señor Bernadotte, aquí les dejo las tres llaves-dijo el sirviente tranquilo.

-¿Tres llaves? Y ¿Porque? Solo necesito dos habitaciones… Una para mí y mi querida mignonette, el otro para ese vampiro pervertido-le decía el joven castaño serio.

-Lo siento pero este es un cuarto grande, que también lleva tres habitaciones más que serían sus dormitorios y si usted no lo habrá notado está en el living-respondía el joven sirviente.

-Ja! Eres un idiota-dijo el pelinegro mientras se reía.

-Bueno les dejo las tres llaves seguro que se pueden arreglar ustedes mismo-les decía el chico dejando las llaves arriba de una mesita y salía por la puerta principal.

-Bueno tenemos A,B y C-dijo Seras con una sonrisa torcida.

-Yo elijo el A-dijo el vampiro mayor agarrando una de las llaves.

-Pues yo elijo la B…-dijo la rubia agarrando la segunda llave.

-Elijes la B, porque quieres ser la señora Bernadotte, ¿no es así?, ajaja-le decía Pip burlándose de ella.

-¡No, eso ni en tus sueños lo veras!-dijo Seras levantando la voz estando sonrojada. El castaño se tapaba la boca para no reírse a carcajadas, de cómo reacciono la vampiresa.

-Bueno entonces me quedo con la C-insinuaba este sonriendo.

El reloj marcaba las 1 a.m de la madrugada, Pip estaba durmiendo mientras que los otros dos vampiros estaban despiertos, Alucard encerrado en su cuarto bebiendo una copa de sangre y Seras estaba en el living mirando desde la ventana la playa. –Quisiera ir…-murmuraba ella desanimada.

-¿Quieres ir ahora chica policía?-le preguntaba su maestro en su mente.

-Maestro…Aun no cuando terminemos la misión que nos mandó Integra-le respondía ella en la mente.

Una sombra aparecía atrás de la joven draculina, solamente se resaltaban los ojos carmesí.-Vamos a jugar…Seras Victoria-le susurraba en el oído de la chica policía.

-Maestro…-susurro la rubia sonrojada.

Alucard la abraza y aparecen en su cuarto.-Relájate mi chica policía-dijo este tomándola de la barbilla, luego la besaba suavemente.

El vampiro mayor le desabrochaba lentamente, el uniforme amarillo dejando ver los senos de ella y luego la seguía besando hasta acostarla en la cama. Él se quitaba los guantes y se desabrochaba su camisa dejando ver su torso desnudo, el continuaba besando el cuello de la chica policía hasta que le clavaba sus colmillos suave y con delicadeza, bebiendo el dulce néctar de la sangre, a la vez una de sus manos comenzó a tocarle suavemente uno de los senos de Seras, provocando que se le escapara un pequeño gemido.

-Ah! Maestro…

-Seras.

El pelinegro la besaba con sus labios manchados de sangre. Después, ella le clavaba sus colmillos bebiendo la sangre, las manos frías de él bajaban lentamente para acariciarle las piernas y luego le quitaba la ropa interior de su draculina…Alucard se sacó el cinturón y se bajó los pantalones junto con su ropa interior exponiendo su miembro viril, y condujo su sexo hasta el interior de su acompañante penetrándola suavemente. La chica policía gemía de placer, el aumentaba la velocidad y lo hacía con más fuerza en cada penetración.

-Ah!- Maestro!…-decía la rubia entre gemidos.- ¡Te amo!

-Mi chica policía, tu ere mía y para siempre…-dijo este con una sonrisa…


Por la noche del día siguiente, Pip se levantaba de su cama y lentamente abría la puerta para salir de su cuarto e entrar al de Seras Victoria, cuando el abre el ataúd, ella estaba tapada con una sábana. Cuando asomaba su rostro para besarla, -Al fin podre robarte un beso mignonette-murmuraba este con una sonrisa.

Algo no estaba bien, sino que la chica que estaba durmiendo en ese ataúd, retomo la forma de Alucard, -Buenos noches, humano-le dijo este burlándose.

El capitán salió corriendo de ese cuarto y se encerró en el baño, limpiándose una y otra vez su rostro, estaba asustado casi el besaba a ese vampiro pervertido… -Si él está en el cuarto de mignonete entonces, ella esta –dijo Pip llegando a una conclusión.

Desde el baño se podía escuchar la voz de Seras, quien se estaba riendo de lo ocurrido… Su maestro había retomado la forma de ella, para asustar al humano, quien se quería conquistar a la chica.

-Ese humano es un idiota-dijo Alucard estando adentro del ataúd.-Sin duda, esa noche perfecta-

Seras salía de la habitación "A", ella ya estaba duchada y cambiada para la misión… Mientras que el capitán seguía encerrado en el otro baño duchándose… Alucard salía del otro cuarto "B" y al ver a su chica policía, simplemente le sonreía de lado mostrándole sus colmillos.

-Fue una noche perfecta, ¿no? Chica policía-le decía el vampiro mayor en la mente de aquella joven.

-Si…Maestro-respondía ella sonrojada, al recordar lo que vivió con el, en la noche anterior.

El castaño salía del baño y ya cambiado para ir a destruir a esos ghouls, pero se percato como se miraban el vampiro y su aprendiz, en ese momento el joven inclinaba un poco la vista ante ellos…-Creo que perdí en la competencia-murmuraba este en voz baja y algo desanimado.

Continuara…


Espero que les guste :D

Hasta el próximo capitulo sayonara

atte.J.H