¡Hola a todos!, muchas gracias por todo el apoyo que le han dado a este ficsillo y sobre todo a esta bella pareja, en verdad es mi favorita de Supernatural y seguiré escribiendo de ellos, lo juro, pero me pasan mil cosas y en fin.
Lamento la tardanza y agradezco profundamente sus reviews, muchas gracias a esas personitas que se tomaron el tiempo de dejarme sus comentarios. Es que se complica todo…ejem...Exámenes…ejem...Finales.
Bueno como ustedes saben nada es mío, cada cosas a su respectivo autor yo solo robo todo para hacer mis locuras. Es una historia Slash!, relación chico/chico, si no te gusta entonces no tienes por qué leer y si te gusta adelante!
Aquí está el siguiente capítulo y espero que les guste, ya saben si es así entonces déjenme reviews.
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Las horas en la habitación pasaban lentamente y no veían mejora alguna, el ángel seguía con fiebre y se quejaba repetidas veces. – Cassie- le llamo Gabe, acariciando el cabello húmedo por el sudor en su frente y nuca de su hermano menor.
Dean miraba todo desde la cama de Sam mientras que este se encontraba recargado en la pared dejando su mirada crítica recorres toda la estancia.
-¿Qué le hicieron?- dijo el mayor de los Winchester mirando al intruso de su habitación – Ya te lo dije, nosotros no hicimos nada, asqueroso mono sin pelo- dijo con desprecio el otro ser alado mirando al ojiverde con furia.
-No creo ni una palabra, ¡El estaba bien!- grito Dean acercándose de manera precipitada y violenta a Gabriel – Si, muy bien de hecho, hasta que le asignaron sacarte del segundo piso- dijo el otro poniéndose de pie enfrentando al rubio.
Sam al ver como se acaloraba la situación se acerco y se puso en medio de ambos, temía que algo le sucediera a su hermano, la ira de Gabe era grande y ya la habían experimentado con anterioridad – Cálmense, no es tiempo de actuar de esta manera, piensen en Cas-dijo intentando calmarlos.
A pesar de que doliera sabia que a ambos hombres les importaba el pequeño Cas, tenían miedo de que le sucediera algo- Eso hago Sammy… ¿Qué le pasa?- pregunto Dean intentando calmar sus impulsos asesinos hacia aquel caprichoso ser que Castiel tenía como hermano.
-No lo sé, me dijeron que estaría en graves problemas si seguía en la tarea de cuidar a un par de humanos atolondrados- susurro entre dientes. A Gabriel le molestaba estar ahí, debía haber tomado a su hermano y alejarlo de aquellos seres que solo le causaban dolor a su familia. Ellos acabaron con la vida de muchas de sus hermanos y temía que acabaran con Cassie.
-Sabes que no dejare que te lo lleves- dijo Dean acercándose a Castiel y revolviendo su cabello, apartando algunos rebeldes mechones dese sudada frente – No te estoy pidiendo permiso, es mi hermano y tengo el derecho de protegerlo- contesto Gabe cruzándose de brazos.
-¿Protegerlo? ¿De nosotros?- pregunto el menor Winchester señalándose a él ya su hermano repetidas veces – Así es Sammy- dijo burlonamente el ángel. Apartando la mano de Dean del rostro de su hermano - ¡Deja de tocarlo!- le grito molesto- No tienes derecho alguno Dean, no es nada tuyo y esta así por ir en contra de todos por protegerte- dijo Gabe colocándose en la cama y tomando la cabeza del otro alado, poniéndole sobre sus rodillas.
Sam miraba como la furia de su hermano crecía con rapidez así que se acerco a él y le palmeo la espalda, aunque no le gustara la situación el pelear no arreglaría nada – Dean, lo único importante es ayudar a Cas- dijo el hermano menor haciendo que el otro cerrara sus ojos intentando calmarse.
-No pienso seguir discutiendo contigo, inútil alitas- le dijo Dean sentándose en el pie de la cama y acariciando el costado derecho del ojiazul, subiendo su mano desde el tobillo hasta la rodilla.
-No lo toques- dijo Gabriel mirándole amenazadoramente – Lo siento, pero no pienso dejar de hacerlo. Cas es importante para mí y para Sam, no me importa lo que digas, alitas. Es de nuestra familia y siempre estamos con la familia- murmuro el Winchester mayor.
-También eres…de mi familia...Dean- los tres presentes miraron en sorpresa al enfermizo ángel el cual se incorporo con mucha dificultad. – Recuéstate Cassie- le dijo Gabriel tomando los hombros del ojiazul pero este simplemente le miro distraídamente- No es culpa de ellos Gabriel- dijo Cas sin dejar de ver los ojos caramelo de su hermano.
-Pero ellos…ellos…-dijo Gabe bajando la voz con enojo contenido- Son mis amigos y han cuidado de mí, Sam es muy atento conmigo y Dean siempre me orienta y protege de todo. Me enseña cosas para que pueda estar entre los humanos sin ser descubierto…justo como nuestro padre quiere- dijo Cas recargando su cabeza en la palma de su mano, de pronto sentía que la cama giraba.
Gabriel miro dolido a su hermano, sin poder creer su osadía por proteger a ese par de humanos, siempre dejando al lado a todo lo demás -Nuestro padre no querría que estuvieras enfermo- dijo el de ojos cafés, esta vez luciendo mucho mas enfadado.
-No estoy enfermo, soy un ángel y nosotros son nos enfermamos- susurro Castiel incorporándose e intentando ponerse de pie sintió como su cuerpo debilitado comenzaba a caer al doblársele las rodillas. – ¡Cas!- grito Dean sosteniéndole de la cadera, evitando que el ángel llegara hasta el suelo.
Las manos del ojiazul se colocaron en los hombros del cazador queriendo equilibrarse un poco, su respiración agitada y la temperatura de su cuerpo eran tan altas que hicieron que Dean se preocupara enormemente -¡No seas imprudente!- le regaño ayudándole a volver a recostarse.
-No es posible- murmuro Cas aun agarrado de los hombros del ojiverde- ¿Enfermo?- susurro bajando la mirada, confundido y por primera vez asustado.
Gabe comprendió la angustia de su hermano y enseguida le abrazo, recargando su cabeza en al del otro – Así es Cassie, ¿lo entiendes ahora?, no es tu deber cuidar de ellos- murmuro Gabriel y enseguida se gano dos miradas llenas de rencor de parte de los humanos.
Dean tomo el brazo de el herido ángel, haciendo que la intensa mirada color mar chocaría contra la suya – No te preocupes, todo está bien Cas, no dejaremos que te pase nada- dijo el mayor de los cazadores mirándole fijamente.
Siempre que veía el rostro del humano se sentía tranquilo, creía ciegamente en Dean y en la fuerza que ambos humanos poseían, les vio enfrentare a todo y a todos para cambiar su destino, dos creaturas en inicio frágiles pelearon contra enemigos mucho más poderosos y al final lograron cambiar su situación.
-Gracias Dean- murmuro el ángel ladeando la cabeza y cerrando los ojos, se sentía demasiado cansado, ese sentimiento era desconocido e incomodo así que se sujeto de los hombros del mayor de los Winchester el cual enseguida tomo a Cass con cuidado para ayudarle.
-Llévatelo con Calma- le dijo el ojiverde notando como su temperatura no cedía - ¡Maldición!- dijo Dean. Sam se acerco a la cama y paso su mano por la frente sudorosa del enfermo.
-Esto no es bueno, ¡Ayúdenme!-dijo de pronto Sam, tomando a Cas de la cintura y jalándole para ponerlo de pie - ¿Qué haces Sammy?- pregunto Dean tomando de la cadera al ángel que se desvanecía por la falta de fuerza.
Sam pasó un brazo del ángel herido por sus hombros y comenzó a caminar hasta el pequeño cuarto de baño – Mi padre hacia esto contigo, cuando enfermabas- dijo Sam, dejándole su posición a Gabriel y corrió a preparar la regadera.
Medio un poco el agua, para que estuviera fresca sin llegara fría, podría empeorar el estado del peli obscuro si fuera así - ¿Qué se supone que hagamos?- pregunto Gabe mirando al hermano menor con impaciencia.
-Nada solo lo metemos al agua hasta que su fiebre baje- dijo Dean comenzando a retirar la ropa de dormir del cuerpo de Cass - ¡Hey! ¡Humano pervertido! ¡No toques a mi hermano!- grito Gabe apartando a Dean de una certero rodillazo en el pecho.
Sam volteo y poniéndose al lado de su hermano mayor ayudo a ponerse de pie y a calmarlo - ¡Gabriel!, Dean no le hará nada, necesitamos que este desnudo- dijo el castaño intentando calmar al hermano mayor de su amigo.
-No me hagan reír, los humanos son criaturas corruptas, no voy a decir que no me agraden, algunos de sus vicios son…placenteros. Pero no voy a dejar que perviertan a mi hermano, el aun es puro y no dejare que el ensucien- rugió enfadado apartando a los humanos de su hermano menor.
-Gabriel- llamo la voz débil de Cas, el susodicho miro de reojo a su carga- Ellos no me harán nada, además dudo que yo sea puro…como tú dices- dijo el ojiazul mirando frente a él, justo donde estaban los Winchester - ¡Claro que eres puro! ¡Tu aura esta intacta!- grito Gabriel abrazando a Castiel.
-¿Mi aura?- pregunto confundido el ángel mirando a su hermano mayor. Dean y Sam miraban detenidamente a los hermanos frente a ellos.
Sam no dejaba de notar lo parecidos que eran Gabriel y Dean, eran sobreprotectores, cuidando siempre de sus hermanos menores, ese fue el primer momento en el que el menor de los cazadores sintió un toque de afecto por el ángel de ojos color caramelo.
Era como su querido hermano Dean, luchando con garras y dientes contra todo para proteger y mantener a salvo al pequeño Cas –No lo haremos nada—dijo sin pensar ganándose tres miradas sobre si- No dejaremos que el aura de Cas deje de ser pura- sonrió Sam volviendo a acercarse a ambos ángeles y ayudo a Cas a quitarse la ropa.
Sam tomo con cuidado el cuerpo débil del ángel y le metió a la regadera, sosteniéndole de la cadera –Shhhh…calma y deja que el agua te cure, Cas- susurro el más pequeño de los humanos.
-Se siente bien- susurro el ángel recargando su cabeza en el hombro de Sam- Seguro que si, te ayudara a bajar la fiebre- dijo Sammy acariciándole el obscuro cabello del hombre en sus brazos – ¿John…hacia esto? ¿Por ustedes? – Pregunto el ángel con voz débil a lo que sonriente contesto – Así es, bueno…lo hacía por Dean-
-¡Eso no es cierto!- grito Dean molesto y avergonzado, no le agradaba recordar cuando era un niño pequeño y necesitaba de los cuidados de un padre obsesionado por matar a las criaturas que habitan en la obscuridad.
-Sí lo es, Dean se enfermaba, no seguido pero sus fiebres eran muy altas y padre necesitaba meterlo en agua fría para bajársela- concluyo Sam con una sonrisa, sintiendo la mirada de rencor de su hermano - ¡Solo algunos veces!- grito molesto el ojiverde.
Gabriel comenzó a reírse disimuladamente ante la pequeña pelea entre los Winchester, jamás se había peleado así con sus propios hermanos, ellos no peleaban con palabras afiladas, ellos herían físicamente, destrozaban a aquellos que se interpusieran en su camino, desgarraban piel y rompían huesos. Sin importar que fueran "familia".
Eso era algo que le desagradaba, no entendía el por qué de esas peleas tan extremas, muchas veces le habían dicho que era su deber castigar a sus hermanos menores pero Gabe no lo hacía, al menos no como se acostumbraba.
-¡Tu de que rayos te ríes!- grito Dean acercándose y sacudiéndolo – creo que es obvio que de ti, mono sin pelo jaja- dijo Gabe haciendo enojar aun mas al Winchester - ¡Ya niños! Cas no necesita esto- le reprendió Sam aun con un húmedo ojiazul en brazos, empapándole también.
Después de aquel alboroto todos se quedaran en su cálido silencio, el único sonido que rompía la tranquilidad era el ruido del agua de la regadera y la agitada respiración de Cas.-Ya falta poco- le susurro Sam en el oído, el cuerpo de Cas estaba frio por la temperatura del agua, pero debían tener cuidado de que su temperatura continuara así cuando le sacaran del agua.
-Sammy, ya es suficiente- dijo de repente Dean entrando a la regadera y tomando entre sus brazos a Cas, paso un brazo por atrás de las rodillas del ángel y la otra mano la acomodo en la amplia espalda- sostente de mi cuello- le dijo suavemente y enseguida dos brazos delgados pero firmes se cerraron alrededor de su cuello.
Sam cerro la llave de la regadera y toma una toalla de color marrón para secar al ángel herido – Gabriel, pásame ropa de la maleta negra- dijo Dean aun cargando a Cas. Gabe sin enfadarse por recibir órdenes, tomo la maleta y comenzó a revolver su contenido, sacando unos bóxers azules, una camiseta y otro par de ropa de dormir – Toma- le dijo a Dean aventándole la ropa elegida al rostro.
El cazador se propuso a recostar a su enferma carga pero fue interrumpido por su hermano menor - ¡Dean espera!, déjame pongo la toalla y después acuéstale sobre ella-acomodo con rapidez la toalla sobre las sabanas – Gracias Sammy- susurro el ojiverde acostando a él alado con sumo cuidado.
Los brazos del ángel no soltaban el cuello del cazador y este extrañado tomo los codos del otro intentando separarlo inútilmente-¡Hey Cas!, espacio…personal… ¿Recuerdas?- dijo acariciándole el cabello con ternura.
-Tengo frio…tu cuerpo es cálido- susurro el castaño pegando su cuerpo aun mas al de Dean – Vaya…el cumplido más raro que me han dado- susurro burlonamente el mayor de los Winchester, sonriendo burlonamente, siguiendo con su intento de separarse pero el cuerpo del otro no cedía.
Sam sintió un hueco en la boca del estomago al verlos así, era cierto que su hermano mayor intentaba soltarse pero no lo hacia con la fuerza con la que debería, parecían una pareja unida, cuidándose entre ello. Un mundo que deseaba volver a vivir…
Gabriel por otro lado los miraba con una sonrisa sínica, no se le pesaba que su hermano siempre corría a pedir la ayuda del cazador. Al principio le molesto un poco verles así, uno apoyado al otro en los momentos difíciles, le hizo reconsiderara su opinión sobre el mayor Winchester.
-Tranquilo, estarás bien, te lo aseguro- le dijo Dean acaricio su espalda para calmarle y poco a poco Cas fue soltando el cuello del cazador- Me siento extraño…- la voz del ángel sonaba rasposa, definitivamente era u resfriado –Lo sé, pero no te asustes, vas a estar bien- susurro Dean tomando las esquinas de la toalla y envolvió al ángel comenzando a secarle con lentitud.
-Sammy, pásame una pastilla para el resfriado- dijo Dean haciendo que Sam saliera de su burbuja y caminara a su maleta a sacar una pequeña bolsa de plástico - ¿Y eso es?- pregunto Gabriel mirando sobre el hombro del castaño, el cual abrió la bolsa y saco una caja de medicamento.
-Nuestras medicinas de emergencia, debemos traerlas por cualquier cosa- dijo el cazador menor mientras sacaba una capsula y se acercaba al ojiverde después de alcanzar una botella del agua del buro - ¿Van a darle eso a MI hermano?- dijo Gabriel.
Ninguno de los Winchester le respondió – Abre la boca Cas- dijo Dean colocando la pastilla en sus labios y le paso la botella de agua. –Dale un trago y pásatela- dijo el ojiverde viendo como el alado bebía y comenzaba inesperadamente a toser, escupiendo agua - ¡Hey Cas!, ¿Estás bien?- pregunto preocupado el cazador tomando el mentón del ángel y dándole pequeñas palmaditas.
-De verdad… ¿Se tragan esto?- dijo con su voz algo tranquila – jaja a Sam le costaba mucho poder pasárselas- le dijo Dean mientras dejaba a su dedo recorrer la barbilla rasposa del ojiazul, limpiando el agua que le escurría. -¡No les mientas Dean!- grito Sam avergonzado dándole un golpe en la cabeza a su hermano quien dejo salir una carcajada.
Castiel les miraba atentamente, le gustaba esa aura de camaradería que siempre tenían esos dos hermanos, le asombraba la manera de expresarse entre ellos – Eso no ayudara a Cassie, los ángeles no somos como los humanos, esas pastillas no le ayudaran- dijo Gabriel cruzado de brazos.
El mayor de los cazadores miro con detenimiento y después resoplo molesto - ¿Entonces tienes alguna otra idea?- Sam se coloco al lado de su hermano apoyándole en silencia – Si, de hecho una solución sería alejarlo de ti- dijo Gabe sonriendo burlonamente.
-¡Jamás, me escuchas!, ¡Jamás dejare que lo toques!, ¡Jamás dejare que lo alejes de mi lado!- grito Dean poniéndose de pie, alejando a aquel alado que deseaba llevarse a Cas- ¡Cálmense de una vez! ¡Piensen en el por dios!- dijo Sam poniéndose entre esos dos volcanes en plena erupción.
-Gabriel…por favor detente, ellos son mis amigos, solo intentan ayudar- dijo Cas mirando a su hermano mayor suplicándole con sus ojos color zafiro – No entiendo el porqué, Cassie- susurro Gabriel revolviendo su cabellera.
-Voy…a...mmm...- murmuro el ángel desapareciendo del cuarto, dejando a los cazadores con el alado herido – Cobarde- murmuro Dean, volviendo a tomar la ropa y acercándosela a Cas. -No le digas así, sabes que no lo es…- murmuro Cas intentando defender a su hermano mayor, ganándose una mirada sentida de parte del rubio – Déjalo Cas, Dean siempre se comporta como un niño mimado- dijo Sam sonriendo amablemente.
El ángel suspiro, en verdad se sentía mal y a aunque no lo dijera estaba asustado –Toma, ¿Puedes vestirte?- pregunto Dean acercándole la ropa – Si, gracias- dijo el alado tomando la ropa interior y colocándosela igual que el pantalón de la pijama – Déjate el pecho descubierto- susurro Sam – Así estarás más fresco-
Dean miro a su hermano asombrado pero decidió no decir nada, solo retiro la toalla y arropo al enfermo – Dean- su brazo fue retenido por los largos dedos del ojiazul, el cual lucia repentinamente asustado– Tranquilo Cas- le susurro acariciando el cabello del otro, retirándolo de su frente.
Sin embargo el agarre no se suavizo sino que se volvió mas fuerte – Hey, tranquilo, te sentirás mejor. Te lo juro- dijo Dean sonriéndole, pero la cara de miedo del alado no paso desapercibida por los humanos. Sus ojos brillantes, su piel sudada, sus labios rojos, sus mejillas sonrosadas y su cálido aliento le hacían ver tan frágil que Dean no pudo resistirse y le abrazo con fuerza.
-Quédate- susurro Cas jalándole hacia la cama - ¿Quieres que me acueste contigo? – Pregunto en broma el rubio, con su característica sonrisa de lado, pero el brillo de los ojos color zafiro se fue disolviendo- Por favor…- susurro el ángel, sin mediar más palabras el mayor de los Winchester se recostó al lado del ángel. Sentado y recargando su espalda en la cabecera.
-Listo, cierra tus ojos y descansa- dijo Dean sintiendo como sus mejillas se calentaban- Gracias…Dean- dijo Cas mientras tomaba la mano del cazador y entrelazaba sus dedos. El cazador no dijo nada, ni siquiera miro como el hombre a su lado se acurrucaba contra su brazo, pero logro sentir el calor que emanaba del otro cuerpo. Evito ver a cualquier ser vivo, se quedo quieto, sintiendo sus mejillas arder.
Sam frente a la cama miraba asombrado como su hermano mayor se volvía otra persona completamente diferente al que él estaba acostumbrado, solo cuando aquel ángel estaba ahí. Escucho un aleteo que revelo al otro ángel pero nadie tuvo el valor de verle o hablarle.
Gabriel por otro lado sonreía pícaramente mirando como su hermano menor se acomodaba el pecho de Dean junto con el mudo ambiente que se sentía en el cuarto.
-ohhh…- susurro aun sonriendo.
CONTINUARA…
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Gracias por leer y mil gracias por tenerme paciencia, lamento mucho mi tardanza pero es que tuve lagunas cosas que hacer, aun así gracias por todo.
Les agradezco que les guste mi fic y que se tomen el tiempo a dejar Reviews! Más con esta bella parejita jaja.
Gracias a: Gissel P, shinichan, ariam18, Eli, Rossana, LiaCollins, Alyson y Martha.
Bueno por ahora es todo, jaja actualizare y espero que pronto jaja, y ¡sigan escribiendo Destiel! ¡Venga!
