Hello!, muchas gracias a todo los que han dado su apoyo a este fic, como dije, como que no se le da todo el valor a esta pareja que en mi opinión es una de las más bellas de supernatural, bueno mía es la favorita jaja. Gracias por sus reviews, y por leer.
Aquí está el tercer chap de esta historia, esperando que lo disfruten y que dejen reviews.
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Cuando el ángel abrió sus penetrantes ojos azules se encontró con un molesto dolor de cabeza y un malestar en el estomago, sentía que algo subía de su estomago a su esófago, la leve luz parecía martirizar su retinas, por lo que se acurrucó aun mas cerca de aquella almohada cálida y cómoda.
Suspiro con cansancio y rodeo con sus manos su pequeña guarida, cuando de pronto sintió como esta se movía y alguien le acariciaba la cabeza con cuidado – Hey, ¿ya despertaste?- la voz del mayor de los Winchester. -¿Qué…?- tuvo que carraspear ya que su voz sonaba ronca y al hacerlo solo logro que un ataque de toz.
-shh, calma, Cas ¿Cómo te sientes?- pregunto el cazador retirando varios cabellos de la frente del alado – mmm… extraño, me duele la cabeza- dijo dando un largo bostezo que le hizo parecer un pequeño gatito saliendo de su siesta, Dean rio suavemente y le acaricio la cabeza con cuidado.
El cazador se puso en pie acomodando una almohada para ayudara a la espada del alado a mantenerse – Tranquilo, voy a buscar algo de medicina para ti – le dijo acercándose a la pequeña mesa llena de papeles, donde se encontraban sus maletas, aventadas como de costumbre – aja, ¡bingo!- murmuro tomando diferentes cajitas de cartón y girando sobre sus talones, acercándose a la cama.
-Con esto te sentirás mejor- dijo el mayor de los Winchester pasándole unas pastillas de color blanco y una botella de agua - ¿Qué son?- pregunto el alado mirando las diminutas píldoras en su mano. – Son medicamentos para tu dolor de cabeza y para tu garganta- dijo sin darle mucha importancia al asunto.
-No las necesito- dijo Cas mirándolas con recelo – Créeme que si las necesitas, anda no es tan malo, solo te las tragas- menciono el humano regalando su sonrisa chueca, el ángel le miro con desconfianza pero sabiendo que el cazador no le daría algo que le hiciera daño, lo acepto.
Dean dejo por unos segundos al alado solo, y regreso con una cerveza en su mano – ¿Tienes una idea de lo preocupado que pusiste a alitas segundo?- pregunto el cazador acercándose de nuevo a la cama y sentándose al lado del alado - ¿Gabriel?- pregunto el ojiazul.
La cabeza del mayor de los hermanos asintió y coloco su cerveza fría en la sien de Cas. En seguida el moreno cerro sus ojos y dejo salir un suspiro – Se siente bien, ¿verdad?- dijo Dean sonriendo de forma traviesa y dejando la bebida justo donde estaba.
El alado inclino su cabeza hacia la botella dejando que la presión fría aligerara un poco su dolor de cabeza, sin lugar a dudas confiaba ciegamente que con ayuda de aquel humano lograría salir adelante - ¿y Sam?- pregunto de repente percatándose de la falta de presencia del otro cazador.
-Está afuera en la recepción del Hotel, nos vamos- murmuro el humano dejando su cómodo lugar no sin antes pasarle la cerveza para que siguiera con su pequeño alivio. Tomo las pocas cosas que le quedaban por guardar y de su mochila saco unos pantalones y una camisa de color azul marino – Toma, vístete que nos vamos-.
Confundido tomo la ropa que le ofrecían y con lentitud se puso en pie y comenzó a vestirse, torpemente enredo su pierna y no tenía idea de por qué rayos esa prenda se le pegaba tanto – Hey campeón, apresúrate- grito el cazador comenzando a bajar sus pocas pertenencias a su bella nena.
Vio desaparecer al humano con sus cosas y miro desconcertado el cierre y la serie de tres botones, no sabiendo muy bien como abotonarlos comenzó subiendo el cierre, encontrándose que se bajaba una y otra vez, fue así como lo encontró Dean.
-¿Qué diablos haces?- pregunto conteniendo carcajadas – No puedo abrochar esto Dean- dijo el ángel mirando al humano de forma… ¿avergonzada? - ¿Bromeas cierto?- pero al ver los ojos azules del otro supo que el ángel no bromeaba ni nada por el estilo – Increíble, ven aquí- el cazador se acerco al pelinegro y tomándole de la cadera lo jalo hacia él.
Las manos de Dean de pronto se volvieron inseguras, es decir, jamás le había abrochado el pantalón a un hombre, si otro hubiera sido el que se viera en esa circunstancia seguramente se hubiera reído y burlado de él, pero no podía hacerlo con Cas. Esos ojos azules le miraban con atención y dejo de basilar para subir el cierre y cerrar el primer botón, sintiendo la calidez que provenía del cuerpo del alado.
Tomo repetidas veces aire y temblando abrocho el siguiente botón, esta vez su dedo menique izquierdo toco la suave piel aterciopelada del pelinegro y realmente considero que era una de las más suaves que hubiera acariciado – Dean…- la voz aun rasposa por el malestar de garganta le hizo subir la mirada y perderse en la bella lagunas de Cas.
-¿Pasa algo?- la voz grave que se escucho hizo que Dean diera un salto repentino y por instinto abrazo la cadera de Cas de forma protectora -¡Rayos Sammy!, no me des esos sustos- dijo el cazador mirando enfadado a su hermano menor. –No fue mi intención interrumpir…ni nada- dijo Sam bajando la mirada y acercándose a los otros dos hombres.
-¿Interrumpir?, de que rayos hablas tío, ¿ya está listo lo del hotel?- pregunto el mayor de los hermanos y el otro asintió enérgicamente con una sonrisa – Bien, pues andando- murmuro Dean con un toque de enfado, sin embargo ninguno le contradijo y juntos se dispusieron a bajar.
El ojiazul caminaba un poco más lento y chueco de lo normal, y eso no paso desapercibido para los hermanos – Hey, si te sientes mal dinos, ¿de acuerdo?- murmuro Dean después de haberse acomodado en su asiento, justo frente al volante de su nena. El ángel solo asintió en respuesta sentándose en la parte trasera del auto, aun luciendo cabizbajo y cansado.
La carretera parecía bastante larga y por primera vez el mayor de los cazadores dejaba de ver al frente cada 3 minutos para fijar su mirada en el espejo retrovisor y checar a cierto polizón enfermo que le preocupa, sus gestos y constantes quejidos de frustración hacían sentir preocupado a su hermano menor.
-Dean, mira hacia adelante- murmuro ya bastante cansado de ver como su hermano se comía la cabeza por checar el estado del alado – No me vas a decir cómo debo conducir- dijo molesto el ojiverde refunfuñando entre dientes.
En la parte de atrás del carro el ángel sentía su cabeza tan pesada que solo atino a dejarla caes sobre el respaldo de su asiento, su aliento lo sentía caliente, sus ojos vidriosos y el malestar en su garganta le hacía difícil poder tragar saliva sin que una molestia le azotara. Era extraño ese sentimiento y no comprendía del todo el por qué de la situación, estaba tan perdido en sus pensamientos y en sus malestares que le era indiferente la preocupación de los humanos que viajaban con él. Solo pensaba en los cansado que se sentía y en la incomodad que sufría su recipiente.
-Dean…- volvió a decir Sam al notar como la mirada de su hermano no se despegaba del espejo, ganándose esta vez un golpe en el hombro – Ya te dije que se lo que hago, joder contigo Sammy- murmuro molesto, de nuevo el silencio se hizo presente, cada uno perdido en su cabeza, hasta que una toz llamo la atención de los hermanos, cuando el ojiverde volvió a mirar por el espejo noto como un rubor cubría las mejillas de Cas y sintió como un nudo en su estomago volvía a apretarse.
Fue en ese instante cuando de golpe freno el coche, haciendo que los pasajeros se tambalearon un poco - ¿Qué te sucede Dean?- grito el castaño mirando con incredulidad a su hermano mayor, sin embargo esta creció cuando vio como en un ágil movimiento paso a tener las llaves del impala entre sus dedos – Conduce- fue la simple orden de Dean que dejo su lugar y paso a abrir la puerta de la parte trasera del auto, sentándose justo al lado del alado.
El menor de los cazadores vio como su hermano se a cómodo y con mucho cuidado puso su mano en la frente del ángel – Dean… no me siento bien- murmuro entrecortadamente el ojiazul recargando su cabeza en el hombro del rubio – Lo sé, tranquilízate todo estará bien- murmuro el humano apartando los mechones de la frente sudada del alado.
Sam no podía creerse lo que estaba viendo, su hermano abandono a su amor, dejándole conducir solo para ponerse en la parte trasera y fungir como almohada, eso era algo en verdad increíble e irregular, sin embargo no fue capaz de decir nada, tomo el asiento del conductor y arranco el impala.
Por otro lado en la parte trasera, Dean le ayudo a Cas a quitarse los zapatos que traía puestos y le recostó a lo largo de los asientos, haciendo que la cabeza del otro reposara en su pecho, en verdad estaba preocupado y no dejaba de pensar en las palabra de Gabe, no quería creer que ellos fueran los culpables del estado de Cas, si eso era cierto entonces… ¿que debería hacer?
El viaje continuo calmado, con diversas pausas para comprara agua y medicinas, incluso en algún punto le dieron a beber al ángel jugos de frutas para ayudarle, pero veían que eso no ayudaba para nada – Dean... ¿No sería mejor llevarlo al médico?-dijo el castaño mirando con preocupación cómo Cas respiraba de forma agitada – Es un ángel, como explicaremos si tiene algún yuyu angelical- murmuro el rubio entrando en pánico sin dejar de acariciar la cabellera obscura.
-¿Entonces que propones?- pregunto Sam mordiéndose el labio inferior -….- el silencio reino el lugar, no tenía ni una idea de que hacer, solo sabía que no permitiría que el ojiazul siguiera en ese estado – Yo sugiero que me dejen a MI, ayudar a MI hermano-
Los dos humanos dieron un brinco al ver a Gabriel sentado en el asiento del copiloto – Bájate en este instante de mi nena, alitas- dijo Dean molesto a punto de aventarse contra él pero el peso del cuerpo de Cas le recordaba que no podía moverse – Ahora quieres parecer el enfermero feliz, ¿Doctor Sexy?, haznos un favor Dean y deja de creer que tienes derecho sobre Cassie, por que no lo tienes- murmuro mordazmente.
-Les dije que ninguno de ustedes podía sobrellevar esta situación, solo hacen que mi hermano se retuerza de dolor- al decir eso Dean sintió como su ira desaparecía y la preocupación se volvió latente - ¿Cómo puedes ayudarlo?- pregunto Sam haciendo que le volvieran a ver-
Sonriendo descaradamente Gabriel contesto – Llevándole a casa- los cazadores se le quedaron mirando desconcertados - ¿Es una broma verdad?- dijo Sam intentando mantener la compostura -¿Acaso me vez riendo?, es la única manera de ayudar a su Gracia a reconstruirse- dijo el de ojos color caramelo.
-Si lo llevas arriba, tus hermanos le saltaran a la yugular, lo mataran si tienen la oportunidad- contesto Dean molesto – NO les daremos la oportunidad- volvieron a sentir el aleteo pero esta vez no fue el de Cas sino el de otro ángel que se presento ante ellos mirándoles con un poco de asco –Lo vez Dean, esto es lo que se dice trabajar en familia, ¿verdad Balthy?- susurro burlonamente Gabe recargándose en el hombro de su hermano.
-Desgraciado, ¿Cuándo le llamaste?- esta vez Dean se incorporo un poco más, cubriendo la cabeza del ojiazul con ambas manos intentando protegerlo de cualquier movimiento que hicieran sus hermanos – De hecho, mono sin pelo, fui yo quien llamo a Gabe, a hora que estamos en igualdad numérica, te lo diremos una vez más… danos a Cas- dijo el ángel recién llegado haciendo que un escalofrió recorriera la espina dorsal del mayor de los Winchester….
Continuara…..
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Bueno, gracias a todos por leer y por tomarse el tiempo de dejarme reviews, eso me anima jaja! Espero que les haya gustado y lamento la tardanza, cada vez se revuelve un poco más, ¿verdad?
Espero sus comments! Y una vez más gracias por el apoyo!
Nos veremos pronto!
