Gracias por sus reviews! y por leer esta pequeña historia, lamento la tardanza peor no pienso abandonar el proyecto, lo prometo! Aquí el siguiente cap, esperando sea de su agrado, pobre cass lo hago sufrir un poco peor ya pasara jaja, Disfruten! Y dejen reviews!

O0O

-Entonces, ¿Cómo va a ser Winchesters?- dijo el ángel rubio sonriendo con obstinación – Lo siento chicos pero esta vez, nosotros ganamos- dijo Gabe mirándoles fijamente. Los humanos se tensaron pero Dean en ningún momento dejo de abrazar a Cas.

Sam con el golpeteo de su corazón en sus oídos, todo parecía irreal. Extendió lentamente su mano hasta llegar a su cuchillo, solo unos milímetros mas y tocaba el mango – Yo no lo haría Sammy- dijo Gabe con su usual sonrisa de superioridad. – Deben estar bromeando, ¡Cas no necesita esto!- grito enojado el mayor de los hermanos.

-No estamos bromeando, tú no sabes lo que él necesita, nos necesita a nosotros, somos los únicos que podemos ayudarle ahora, Venga Dean, tu sabias que Cas no se quedaría toda la vida aquí. Solo está aquí por su misión y esta creo yo…es inútil a estas alturas- susurro el ángel rubio acercándose peligrosamente a Dean el cual solo abrazo con más fuerza a Cas.

Lo sabía, sabía que el alado partiría algún día, dejándole solo, como estaba antes pero el hecho de que él otro ángel se lo remarcara le enfureció y colérico apretó su puño derecho haciendo que sus nudillos se pusieran blancos.

Los humanos no dejaban de ver detenidamente a sus contrincantes, tanto que no se dieron cuenta que un par de ojos azules se abrían y con mucho esfuerzo hizo uso de su poca magia. Los cazadores sintieron una sensación en la boca del estomago, bastante conocida, de pronto ya no se encontraban en el obscuro auto en medio de la nada. Estaban en la entrada de un hotel de nombre "Paraíso Inn".

-Pero que... ¿Dónde mierda estamos?- dijo Dean que enseguida sintió como el cuerpo que llevaba encima se alejaba de él, poco a poco y muy despacio – Lo siento no me había dado…cuenta que ellos se nos habían…acercado- dijo ángel con voz entrecortada, sosteniéndose de Dean para no caer al suelo.

Los dos humanos sin decir más se apresuraron a pedir una habitación y fueron a gran velocidad, en cuanto entraron a la pequeña recamara, el mayor de los cazadores tomo al ángel y lo dejo caer al colchón con suavidad, mientras el menor comenzó a poner todas las protecciones que sabia para repeler a los dos ángeles que seguramente les buscaban.

Sam se acerco a su hermano una vez acabado su trabajo y noto como este metía a Cas a la cama, dejándole ahí arropado - ¿Qué vamos a hacer?- pregunto el hombre más alto un poco desconcertado – Esperamos a que esos dos vengan y les partimos el culo por avernos hecho lo que nos hicieron, no hay forma de que yo deje que se lo lleven, lo mataran en el segundo piso- dijo Dean mordiéndose el labio inferior.

-Tienes razón pero…- un ruido proveniente de la puerta interrumpió a Sam y los cazadores tomaron sus armas, preparados para cualquier cosa que pusiera en peligro a los tres ocupantes de la habitación – Somos Balth y yo chicos, está bien, está bien, solo queremos que nuestro hermano este bien de acuerdo. Si él quiere quedarse con ustedes que así sea- dijo la amortiguada voz de Gabriel.

Ninguno de los humanos dijo nada, no podían fiarse de las palabras de ese ángel, menos de él, en especial de el –Se los juro yo- susurro otra voz, la del ángel mejor amigo de Cas , de su guardián. Sam se acerco y abrió la puerta, viéndoles con aprensión – No dejaremos que se lo lleven- fue lo único que dijo antes de borrar un poco el talismán que impedía a los ángeles entrar.

Los hermanos del ojiazul se acercaron a él corriendo, y ambos casi con ternura acariciaron sus cabellos y su rostro – Maldición, está más débil de lo que creí- dijo Balt sacando de pronto unas pequeñas capsulas de sus bolsillo – woo wooo ¿Qué es eso?- pregunto Dean poniéndose en medio del rubio y de Cass, protegiéndole – Le ayudara, no es fácil conseguirlo, es un catalizador, le daremos de nuestra energía para ayudarle a controlar la suya, Dean- dijo Gabriel sonriéndole con superioridad.

-¿Ustedes van a darle de su energía?- pregunto Sam acercándose a los ángeles – Por supuesto, el esta así por que su energía se esta acabando y al hacerlo poco a poco Cas desaparecerá dejando solo el cuerpo de un humano agonizante- dijo el ángel rubio moviendo su cabeza intercaladamente entre los cazadores - ¿Cómo funcionan?- pregunto Dean ya bastante interesado en lo que traían aquellos ángeles.

Gabe tomo las pastillas y se acerco al ángel enfermo, comenzó a sacarle la ropa lentamente hasta dejarle desnudo de la cintura para arriba- Tienes que darle energía a una de las partes que más lo necesitan , en el caso de nuestro hermano, serian sus alas.- susurro con tristeza acariciando la espalda con mucho cuidado.

-Están casi destruidas, tenemos que apresurarnos, Gabriel- dijo el otro alado – Lo hare esta vez yo, Balt, luego lo harás tu- contesto el de ojos color caramelo, coloco la pequeña esfera en medio de la ancha espalda de Cas, para después poner sus manos sobre la supuesta medicina – Solo un poco- susurro Gabriel y una luz emergió de entre sus manos.

Los cazadores cerraron sus ojos por instinto y se cubrieron el rostro, era una luz tan intensa que por unos segundos sus retinas parecieron estar heridas, cuando con lentitud todo volvió a la normalidad, los humanos aun veían luces de colores parpadeantes - ¿Estás bien, Gabriel?- dijo una voz y con ello miraron a el ángel que siempre los había molestado de rodillas, respirado con dificultad – Si, parece que Cas está más débil de lo que creíamos- dijo muy despacio.

El ángel rubio tomo a su hermano de un costado ayudándole a ponerse de pie – Respira hondo- le susurro a Gabriel mientras dejaba que su mano le acariciara la espalda. - ¿Qué le pasa a alitas?- pregunto Dean bastante feliz de ver al ángel tan débil – No es momento para esto, Dean, Gabriel esta así por que le paso su energía a Cas y que con esta él pueda curarse, temporalmente- dijo el ángel de ojos azul pálido.

Ninguno de los presentes hablo, todos esperando que el ocupante de la cama despertara y mostrara algún signo de mejoría, pero eso no sucedió, pasaron largas horas en las que Gabriel cayo dormido sobre la otra cama y los otros tres hombres se quedaron velando el sueño de los ángeles – Esto es…- dijo Sam sintiendo su garganta seca- desesperante- concluyo el ángel en medio de ambas camas, viendo a sus hermanos.

No era normal recurrir a esas tácticas pero si con ellas Castiel lograba recuperarse, entonces todo saldría bien. Pero seguía preocupándole la manera en la que su hermano menor se exponía por esos dos humanos, en especial por Dean, eso era inaceptable y se enfadaba por la misión tan pesada que le dieron a su hermanito – Coff coff- la toz de Cass hizo que los cuatro hombre se pusieran a alerta y se acercaran rápidamente hasta el, mirándole con preocupación.

Los ojos de un bellísimo e intenso color azul se abrieron – Bal…Gabriel…Dean…- murmuro el ángel poniéndose de pie de repente y colocándose entre sus hermanos y los cazadores – Ya déjenos, no pienso repetirlo hermanos- dijo aun tambaleándose.

Los otros dos ángeles sonrieron y comenzaron a soltar risas – al menos ya está bien como para amenazarnos- dijo el rubio sonriendo – tan ingrato como siempre eh, Cass- dijo Gabriel y el otro ángel sin comprender bien a qué se debía esa actitud tan extraña tomo la mano de Dean entrelazando sus dedos y tomo el hombro de Sam- Tranquilo, no te los lleves así, nosotros nos retiramos, aun necesitas descansar hermano- dijo Gabriel y en un abrir y cerrar de ojos desaparecieron de la habitación.

Dean apretó los dedos del ojiazul y jalándolo un poco coloco su mano sobre la frente de este – Ya bajo, pero aun tienes fiebre, metete a la cama- ordeno el mayor de los hermano pateándole ligeramente hasta hacerlo caer sobre la revuelta cama – y ponte esto Cass- dijo Sam pasándole una playera para dormir.

El alado se coloco la prenda y se metió entre las sabana aun un poco aturdido - ¿Dean? ¿Qué me pasa?- pregunto extrañado por la sensación de sueño que no le permitía tener los ojos abiertos – No lo sé Cas, pero ya casi se te quieta, duerme un poco- dijo acariciándole le cabello con ternura, sentándose en la cama.

-Si quieres podemos compartir la cama, Dena- dijo Sam para llamar la atención de su hermano y hacer que esa burbuja en la que se encontraban los otros dos se rompiera – No Sammy, dormiré aquí con Cas, de esa manera podre notar cualquier cambio – dijo sonriendo, metiéndose entre las sabanas al lado del ángel.

-Venga relájate- le dijo aun acariciándole el cabello revuelto, el ángel suspiro y cerro sus ojos dejándose llevar por el varonil aroma de Dean que ya conocía y que tanto le relajaba los nervios, era como su aroma tranquilizante, solo la esencia de Dean le hacía eso y por eso agradeció que el cazador se quedara a dormir a su lado, no quería decirlo peor por primera vez en su vida, estaba asustado. Muy asustado de lo que pudiera tener.

La noche fue bastante tranquila y en si ninguno de los hermanos se durmió, ambos al pendientes del alado, el cual ya estaba en el octavo sueño - ¿Crees que estará mejor con lo que le dieron?- le pregunto Sam a su hermano mayor – Por lo menos la fiebre ha bajado, aun tiene un poco pero luce más animado que hace unos días.

Por instinto llevo sus manos a la espalda, donde los dedos de Gabriel habían acariciado, según el sus alas lastimadas- Me pregunto si estamos haciendo bien Sammy- susurro Dean cerrando los ojos. - ¿De qué hablas?- pregunto el menor sabiendo a la perfección lo que vendría y lo que le dolería – Cas, lo estamos arrastrando con nosotros- dijo simplemente sin dejar de proporcionarle tiernas caricias al alado.

-Entonces debiste dejar que se lo llevaran- dijo muy quedito, deseando que no lo escuchara- Lo sé, pero…pero simplemente no puedo dejarlo ir, no quiero dejarlo ir, es uno de nosotros, y nosotros no abandonamos a la familia- dijo Dean consternado por los sucesos, atrayendo a Cas más cerca de su cuerpo.

-Cas…es familia, ¿Dean?- pregunto Sam, de nuevo temblándole las manos ante la respuesta que romperás su corazón – Es mucho más que eso….será mejor que vayamos a dormir, tenemos un largo día mañana – dijo el cazador más grande cerrando sus ojos y enterrando su rostro en los cabellos de su ángel.

Por otra parte Sam espero a que su hermano cerrara sus ojos y callera dormido, se estiro en la larga cama y de un alto salió de ella, acercándose a la cama de al lado. Viéndoles dormir de esa manera tan…intima, sintió una gran ira hacia ese hombre que le robaba poco a poco su lugar al lado de su hermano. No había forma de que lo dejara, jamás seria uno de ellos. JAMAS.

CONTINUARA…

Gracias por leer y espero sus reviews! Muchas gracias a todas las personitas que me dejan coments! Va por ustedes! Solo por eso dean y cas se darán besos jaja! Gracias y nos vemos pronto.