Hola a todos, espero que se la hayan pasado muy bien en sus vacas y pues después de las mías les traigo este nuevo chap. Muchas gracias por sus reviews y sus comentarios, soy muy feliz al leerlos. Me encanta que se tomen tiempo para dejarme cosas. Bueno sin más que decir espero que les guste y dejen reviews!

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Jamás se había sentido tan malditamente miserable, miraba con detenimiento su copa casi vacía y jugaba con los hielos aun firmes pero muy pequeños. Ya había pasado algún tiempo desde que había peleado con su hermano menor, pero esta vez se sentía tan endemoniadamente mal que solo podía sentarse y pensar en lo que sucedió.

-Todo es culpa de ese... Alitas- murmuro entre dientes frotándose el puente de la nariz – Esos seres me están trastornando- dijo recordando la mirada celeste del ángel y su rostro de sufrimiento de los pasados días.

-No es posible, ¿será que me estoy suavizando por estar con Cas?, no, imposible- pensaba mientras repasaba una y otra vez en su mente todos los momentos que había pasado con el ángel. Había sido un camino largo y tormentoso, primero por que no creía que tales creaturas existieran, sorpresa de la vida fue que llegara a él una ángel a eso debía sumarle el hecho de que ese ángel era uno de los seres más inocentes, nobles y buenos que pudieran existir.

Su ángel era muy diferente a sus hermanos, se enfrento a todos por ellos, dos humanos que no valían mucho, perdió muchas batallas por ayudarlos y aprendió lo que era el dolor de mala manera. – Nos diste mucho pequeño ángel desvergonzado- dijo de pronto con una sonrisa en el rostro sintiéndose orgulloso de tener a ese chico para el y para su hermano.

-Vaya sonrisa- dijo una voz aguda que le hizo girar el cuello, una mujer castaña y de ojos azules celeste le miraba de arriba abajo , Dean conocía perfectamente que significaban esas acciones, las conocía a la perfección. El juego de la seducción era algo en lo que era un maestro así que le sonrió a la mujer ahora mucho más encantado – Tuve mal día- dijo simplemente pasando una mano por sus cabellos haciendo que la mujer se destapara un poco el escote – Tal vez puedo mejorártelo- dijo la susodicha.

Dean no se pensaba tanto las cosas, solo actuaba así que sin más le sonrió a la chica en señal de invitación. Ella coquetamente se sentó al lado del cazador y comenzaron una amena conversación donde ella destacaba ser una maestra bastante buena y amable y Dean fingió ser un respetable abogado, todo parecía bien incluso cuando la mujer paso su mano de uñas rojizas por las bien torneadas piernas del cazador.

-Dean, ¿Te gustaría ir a mi casa?- pregunto la chica frotando su pie de arriba abajo por la pierna del otro. Sabiendo que no podría negarse ante tal invitación, el cazador aventó unos cuantos billetes en la barra y ambos se alejaron entre risas y abrazos.

No tardaron mucho en llegar a la pequeña casa de fachada blanca y justo cuando el hombre paso la puerta sintió como era aprisionado contra ella, esos labios carnosos exigentes y a la vez experimentados le hicieron sentir un hueco en el estomago, aquello sí que era nuevo, por lo regular era él el que iniciaba los encuentros pero este cambio no pareció importarle mucho realmente.

Sus manos tocaron los redondeados senos de la mujer haciéndola sentir un escalofrió que le recorrió la espina y se coló por entre sus piernas. Siempre lo mismo y a la vez tan delicioso como de costumbre, un cuerpo atractivo y una cara bonita lograban que Dean Winchester estuviera dispuesto a dejarse llevar.

No importaba lo delicada o deliciosa que fuera jamás lograría que el quedara atado a una y todas lo sabían sin embargo siempre se quedaba esa espinita de querer tener a aquel hombre para ellas solas. Cosa que jamás ocurría.

Dean tenía bien definido su mundo, Bobby, Sam, Su nena y Cas. Simple y claro, ellos eran lo que más quería en este jodido mundo y ni el mejor cuerpo le haría replantearse nada. Bobby tomo el lugar de su padre e incluso cuando John vivía, el hombre de mediana edad tenía un lugar muy importante en su interior.

Su hermano, por el que daría absolutamente todo, el único ser al cual jamás dejaría solo sin importar lo que pasara. Su nena que era un regalo de su padre y por último, Cas. Su ángel de la guarda que siempre le estuvo protegiendo, el era diferente, sentía un cariño entrañable por él. No era familia y aun así también daría lo que fuera por protegerlo.

-Ahhh Dean- susurro la mujer en su oído mientras tomaba su cadera incitándole a ir más rápido. ¿En que momento comenzó a penetrarla? Ni siquiera lo recordaba. Seguía pensando en el ángel, que ahora estaba en gran peligro por su culpa, en su miedo al ver a los hermanos del alado queriendo alejarlo de su lado y ese ataque de celos al verlo en brazos de Sam.

¿Qué rayos fue eso? ¿Por qué sintió eso, porque no quería ver a Sam tomando a Cas? – Ahhh Dean eres magnifico… mas… mas- dijo la chica mordiéndose los labios y tomando con fuerza descomunal la nuca del cazador.

No era como antes, no con Cas. Por ejemplo en este momento no le importaría ver llegar a su hermano y arrebatarle a…¿Marian? ¿Laura? ¿Lily?, bueno como se llamara. No le importaría que Sam llegara y comenzara a besarse con ella, de hecho se le haría gracioso pero con Cas…

-Solo yo puedo tocarlo- dijo mientras abría sus ojos fijándolos en un punto en la cabecera de esa cama ajena – si Dean solo tu- dijo la muchacha en pleno éxtasis cosa que le duro unos cuantos segundos más. Dean la dejo en la cama alejándose -¿Qué te sucede?... ¿p-porque paras?- dijo ella melosa intentando jalar al cazador de vuelta a la cama.

-Esto es un gran error- dijo Dean mirando a todos lados, estaba completamente fuera de sí, perdido en su propia cabeza, viendo pasar un recuerdo tras otro donde se podía apreciar la belleza y el noble corazón de su ángel. Jamás se lo había planteado pero en verdad no quería alejarse de él. Si perdía a su Cas dejaría de ser el Dean del que se sentía orgulloso.

-Lo siento- susurro agarrando su ropa y vistiéndose mientras bajaba las escaleras, alejándose de esa chica como si ella fuera la culpable de toda su desgracias - ¡DEAN!- grito enfadada y sintiendo como la calentura se le quitaba en segundos dejando paso a un sentimiento de ira.

Salió del lugar mucho más rápido de lo esperado y sin más se metió en su nena, regresando al hotel donde su hermano y Cas deberían seguir. Que idiota había sido al pensar que había algo más importante que ese par. Para Dean, esos dos hombres significaban si vida.

Llego y sin decir nada abrió la puerta, recorriendo el cuarto con sus ojos verdes. Capto la ropa limpia de su hermano sobre una cama y el ruido de la ducha. Seguramente Sam estaba bajo el agua, miro a su cama y pudo ver a Cass recostado.

Como hipnotizado se acerco al joven sobre las sabanas, lucia cansado y un poco enfermo pero eso no le quitaba el encanto único que poseía. Sus largas pestañas, su cabello castaño, su blanca y suave piel, ese bello cuerpo que le hacía ver atlético y fuerte sin quitarle ese toque de fragilidad.

-Eres un jodido ángel, después de todo- dijo Dean acercándose y dejando correr sus dedos por esa piel aperlada, se sentía tan suave y delicada que se estremeció. Sentándose al lado del alado y viendo como su pecho bajaba y subía con la respiración acompasada.

-No puedo creerlo- dijo soltando una risa cínica y cubriéndose los ojos respiro profundamente – No puedo creerlo- repitió acercándose a Cass, pegando su frente a la del otro, captando su calidez y su esencia almizqueña.

Respiro el suave aroma de la cabellera castaño, dejándose llevar por unos segundos, ese aroma siempre le hacía sentir seguro y relajado. Ere el efecto que le brindaba su ángel guardián y mas que nunca deseaba sentirse así. Con cuidado se acomodo al lado del ángel, acariciando con ternura su barba de dos días. – No puedo creerlo- murmuro acercándose cada vez mas.

Tenia unas ganas inmensas de acercarse al ángel que sin darse por enterado dejo correr su mano por la playera del joven castaño, acariciando el pecho de este. Notando la calidez que desprendía, bajo con mucho cuidado por la cadera para meter su mano bajo la playera percibiendo la suavidad de la piel.

Sintió como el cuerpo de al lado se tensaba un poco estirándose aun mas, Cass volteo su cabeza hacia el humano y se acurruco tan cerca de él que sus alientos se entremezclaban – Mierda- murmuro Dean mirando el delicado rostro del alado.

No era lo mismo, un fuego se extendió por su cuerpo, como si cada célula de su cuerpo le gritara que se acercara mas y que tomara lo que por derecho era suyo, su guardián, su ángel, su compañero, su…

-Mío- dijo en apenas un susurro tomando al ángel de la nuca eliminando el pequeño espacio que los separaba, tocando sus labios con los del castaño, un suave roce de labios que poco a poco se humedecían. Acomodo mejor su cabeza para que sus labios se amoldaran a la perfección, jalando con delicadeza el grueso labio inferior del ojiazul.

Fue una experiencia única, jamás se había sentido así con otro ser y por unos segundos le llego la idea de estar metido entre las sabanas haciendo que el ángel gimiera su nombre y murmurara palabras incoherentes. – Mi Cass, seguro que temblarías. Tan puro e inocente, yo te enseria todo, el placer, el gozo, lo que es entirse llegar al éxtasis- pensó mientras repartía cortos besos por el rostro del alado.

-Si justo así debería ser, Cass debajo de mi cuerpo, entre mis brazos mientras yo le quito la molesta ropa y le enseño lo que es tener sexo. Iniciarlo en ese mundo.- siguiendo en su delirio comenzó a subirle la playera al ángel y dejo correr sus manos por el blanco abdomen de este. Embelesado por lo bello que era y lo bien que se sentía tener a Cass para si de esa manera.

-¿Dean?-murmuro una voz rasposa y frente a el unos grandes ojos azules le miraban fijamente.

CONTINUARA…..