Siento mucho mi tardanza y quiero agradecer de sobremanera a todos, sus reviews, sus fav y sus alerts, de verdad no saben lo feliz que me hacen.

Qué bueno que si les gusta esta cosa rara que me salió de la cabeza y el corazón al ver supernatural. Espero que les guste el cap y que me dejen muchos reviews, si!.

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-Si justo así debería ser, Cass debajo de mi cuerpo, entre mis brazos mientras yo le quito la molesta ropa y le enseño lo que es tener sexo. Iniciarlo en ese mundo.- siguiendo en su delirio comenzó a subirle la playera al ángel y dejo correr sus manos por el blanco abdomen de este. Embelesado por lo bello que era y lo bien que se sentía tener a Cass para si de esa manera.

-¿Dean?-murmuro una voz rasposa y frente a el unos grandes ojos azules le miraban fijamente.

Sintió como una descarga corriera por su columna, se sintió descubierto y algo mareado ante la cercanía y la fijación de la que era objeto - ¿Qué haces?- pregunto un poco inseguro el ángel, mirando confundido al humano que de pronto había olvidado como conectar su cerebro con su lengua.

Solo se observaban atentamente, ambos perdidos en los ojos del otro y por primera vez Dean se dio cuenta que los ojos tan impresionantes del ángel se debían a una bella combinación de distintos tintes azules, el azul cielo, azul marino, azul turquesa y rayitos de color gris alrededor de su pupila.

Cautivado dejo su mano correr por sus castañas hebras -¿Dean?- pregunto de nuevo el ángel aun mas confundido por la actitud del humano, no sabía el por que pero algo le decía que esto que estaba pasando era algo de importancia. Era como si Dean le estuviera observando para darse cuenta de algo.

Sin decir otra palabra el humano dejo correr su mano por la nuca del alado, acariciando en el proceso el cuello, siguiendo por las mejillas, los ojos , la nariz y terminar en los labios que se fruncieron contra sus dedos, casi pareciendo que le regalaban un tierno beso.

-Mierda- murmuro el cazador pegando su frente a la del otro joven, intentando aclarar su mente. Esto estaba mal, lo sabía, Cass era un ángel, un jodido ángel, puro, inocente. Un ser que no merecía ser ensuciado por sus manos. Así fue como rompió el contacto, casi como si le quemara, alejando sus sucias manos de aquel ser tan inocente.

-¿Dean?- pregunto el alado, buscando conectar sus ojos con los del humano sin éxito alguno, fue por ello que se acerco y tomo el rostro de Dean entre sus manos, obligándole a verle -¿Está todo bien?- pregunto desconcertado, perdido en los ojos verdes del otro.

Quería gritarle que no, nada estaba bien, deseaba con todas sus fuerzas aproximarse y devorar esa tierna boquita que estaba frente a el, saber que era correspondido y perderse en ese bello calor llamado Cass. Pero no se atrevía a hacer todo aquello que deseaba, aunque hubiera tomado y aunque se muriera de ganas.

Sonriendo le revolvió el cabello como si fuera un niño pequeño – Claro que todo esta bien-dijo el cazador poniéndose de pie, intentando poner distancia entre el hermoso alado y el, aun sentía como le temblaban las piernas y por unos segundos pudo jurar que sus ojos se llenaban de lagrimas.

De pronto la puerta del baño se abrió dando paso a un Sam recién bañado con solo unos pantalones de mezclilla. – Vaya, ¿a que debemos tu llegada? Aun es temprano- dijo aventándole su toalla húmeda a su hermano mayor, sorprendiéndole. Dean aun pensaba que el otro debería estar enojado pero el modo en el que jugaba le hacia ver que el pleito que antes tuvieron se evaporo en el aire.

-Prefiero estar con ustedes- dijo el mayor sonriendo abiertamente, feliz de que el terrible ambiente que tenían se hubiera ido – Increíble, no encontraste a ninguna mujer con quien enredarte, esto sí es noticia- murmuro Sam acercándose a la cama donde se encontraba Cass.

Con lentitud le puso la mano sobre sus mejillas, acariciándolo con el dorso de su mano- Me alegra que te sientas mejor- dijo dulcemente volteando a ver a su hermano, fijándose en la ira que se materializaba en sus ojos.

Lo había decidido, Dean jamás dejaría de verlo como a su hermanito menor, su Sammy, pero si lograba meter en él el gusanito de los celos podría identificar los sentimientos que tenia su hermano mayor, tanto para con el como para con el ángel.

Se acerco un poco más a Cass y le recostó arropándole – Aun es temprano, necesitas descansar- le dijo sonriéndole dulcemente cosa que al ángel no le paso desapercibida – Y a descanse suficiente- dijo tal vez un poco mas cortante de lo que debía. – No rezongues, no queremos que vuelvas a enfermar como lo hiciste Cass- murmuro Sam recorriéndole el cabello con lentitud, enredando sus dedos en el cabello de su nuca.

-Pero…- intento decir el ángel – Nada de peros- le cayó el cazador poniendo su mano sobre su boca, acariciándole los labios y dejándole un cosquilleo extraño.

Dean pensaba que se estaba volviendo loco o en verdad había tomado más de lo que debía, si no como era posible que estuviera presenciando una escena en la cual su hermanito menor intentaba seducir a su ángel, SU ángel. ¿Pero que mierda estaba sucediendo?

El alado volvió a recostarse aun mirando confundido a su captor y sin saber por que volteo su mirada, buscando los ojos verdes que tanto le tranquilizaban, deseaba preguntar tantas cosas. ¿Qué fue lo que le estaba haciendo Dean? ¿Por qué se sintió tan acalorado? ¿Por qué sus labios deseaban unirse a los del humano? ¿Por qué un cosquilleo se había situado en la base de su estomago hasta bajar por su entrepierna? ¿Por qué se sentía tan avergonzado?

Miles de preguntas que solo podía contestarle el humano que en ese momento miraba fijamente el cabello castaño de su hermano menor. Ignorándole -¿Dean?- le llamo desconcertado, queriendo que le volteara a ver. Logrando conectar sus miradas.

Azul y verde, parecían hablarse sin la necesidad de mover sus labios o tener que hacer vibrar sus cuerdas vocales. Así que pronto un suave tono rosa surco sus mejillas, haciéndoles ver verdaderamente adorables. Dean quiso acercarse, tomar al ángel entre sus brazos…decirle..- ¿tienes fiebre Cas?- susurro la voz del cazador equivocado y pronto el alado sintió como una frente se pegaba a la suya.

Tan cerca que podían confundir sus alientos, todo parecía irreal así que ambos cerraron los ojos, uno debido a los nervios por la cercanía y el otro para evitar soltarse en un ataque de risa – El está bien- dijo Dean acercándose y jalando del hombro a Sam – Dejémosle descansar- ordeno molesto.

Por un momento Cas abrió sus ojos y sonrió internamente, volvería a sentir el calor de Dean, volvería a acomodarse entre esos brazos que le hacían sentir tan seguro. – Tienes razón, por eso será mejor que duermas conmigo- dijo Sam quitando el edredón de su cama y ofreciéndole una parte a su hermano – Dejémosle descansar- dijo sonriendo y jalando a Dena para que tomara el lugar a su lado.

El mayor de los cazadores no supo como negarse, tena unas terribles ganas de abrazar a su ángel y dormir a su lado pero la sonrisa de su hermano siempre le derrumbaba, Así que después de dirigirle una mirada triste a Cass se quito la ropa y se acostó al lado de Sam – Bien, descansen- dijo el menor de los Winchester, apagando la luz y dejándose caer en su mitad de la cama.

Las horas pasaron, una, dos, tres y aun no podía pegar el ojo. Desesperado removió sus cabellos jalándolos un poco mientras miraba la espalda de Sam, le había dicho que dormiría con el pero no podía dejar de pensar que Cas estaba a unos cuantos pasos, dentro de SU cama, bajo SUS sabanas y el no estaba ahí para el. Frustrante.

-Si dejaras de moverte seguro lograrías conciliar el sueño, Dean- dijo una voz en susurros y pronto vio los ojos de su hermano inspeccionándole – Lo lamento- dijo simplemente volviendo a jalar su cabello -¿Qué te preocupa?- pregunto Sam acercándose aun mas a su hermano.

-Todo, el jodido fin del mundo, el hecho de que nuestro aliado se esta secando como margarita al sol por nuestra culpa, que no te dejo tener tu siesta de belleza- dijo malhumorado, soltando todo lo que se le ocurría para no tener que decir la verdad – Sabes que no nos rendiremos sin pelear, tanto por el fin del mundo como por Cas, te juro que nadie le hará daño a nuestro ángel- susurro Sam ganándose toda la atención de Dean- ¿Nuestro?- pregunto un poco molesto – Claro que si, preferiría decir ni ángel, pero no puedo dejarte fuera- susurro el menor de los Winchester, poniéndose repentinamente de pie.

-Descansa, yo iré con Cas, tal vez no puedes dormir por que es muy pequeña la cama, además te mueves mucho.- dijo mientras caminaba hacia la cama de Cass y se metía entre las sabanas, dejando a un Dean con los ojos y la boca abierta.

¿Qué demonios? Sam y Cas en la misma cama, esto no podía estar pasándole a él, claro que no, el quería dormir con el ángel, el tenia que dormir con su ángel pero… pero… como podría ir y quitar a su hermano – Si podrías hacerlo, una patadita en el culo y listo- dijo una voz en su cabeza.

Pero por su maldito instinto protector hacia su hermano se recostó e intento cerrar los ojos, esta sería una larga noche, una muy muy larga noche.

CONTINUARA…