Hola HOLA! Siento mucho el retraso, es que estuve viendo varias cosas pero en fin, aquí está el nuevo cap de este fic tan raro jaja. Les agradezco todos su reviews y consejos para que mi escritura mejore. Me encanta recibirlos en verdad. Les doy gracias por leer y tomarse el tiempo de comentar, por eso continuo con esto con muchas más ganitas!
Gracias y espero les guste y dejen reviews!
0O0o0o0
Los días habían pasado y a pesar de las terribles ganas de acercarse de nuevo a su hermano, Sam intentaba darle un poco de espacio. Últimamente el mayor de los cazadores lucia evasivo con él, siempre enviándole puñaladas que en verdad le herían y no podía dejar de culpar a cierto ángel por ello. Habían decidido regresar a la casa de Bobby pero aun les faltaba algo de camino y esa actitud comenzaba a cansarle.
-Detente, quiero comprar algo- le dijo a Dean el cual sin delicadeza se detuvo en una estación de servicio – Apresúrate- dijo bajando del impala y preparando separa ponerle gasolina.
Sam bastante cansado suspiro tallándose los ojos y mirando por el retrovisor al tercer viajero. Había intentado de muchas maneras hacer que el ángel se fuera peor era bastante complicado lograr su cometido y mas al tener sobre su cuello no solo a Dean sino a los dos hermanos mayores del ángel que no paraban de recordarles que tendrían que tener vigilado a Castiel por sus repentinos ataques de debilidad.
Salió del coche y se apresuro a la tienda, tomando una botella de agua y un yogurth para beber. Ahora que se encontraba ahí no sabía bien que buscaba, solo se la pasaba mirando una y otra vez hacia el Impala, en el cual ya estaban dos personas esperándole.
-Maldita sea- murmuro dirigiéndose a la caja y pagando rápidamente, no le gustaba que esos dos estuvieran solos, no desde el incidente del hotel. – Hey- dijo una voz a su lado haciéndole girar la cabeza - ¿Dean?, no tenias que venir, ya voy- dijo sonriéndole a su hermano – No es eso, Cas me dijo que no se sentía bien- dijo mirándolo seriamente y algo preocupado.
-¿Le duele algo? ¿Volvió la fiebre?- pregunto rápidamente el menor de los Winchester – Creo… no me hagas mucho caso…pero creo que…-dijo Dean mirando a todos lados y susurrando cada vez más bajo – Creo que tiene hambre- soltó de pronto mirando a su hermano con preocupación.
Sam se quedo pensando varios minutos sin entender muy bien el motivo por el cual Dean actuaba así -¿Y?- dijo finalmente ganándose una mirada de incredulidad de parte de su hermano – Que es un jodido ángel y ellos no comen-
Esta vez el menor de los cazadores entendió el problema, era totalmente cierto, los ángeles no se alimentaban ni dormían por qué no lo necesitaban - ¿Qué hacemos? ¿Llamamos a Gabriel?- pregunto el castaño - ¿sabes cómo llamar a alitas?- dijo burlonamente Dean a lo que el otro negó con la cabeza.
-¿Rezando?- pregunto Sam encogiéndose de hombros – Ni lo sueñes, si tiene hambre le alimentamos- dijo Dean tomando una pequeña canastita de la tienda de servicio y recorriendo los pasillos – Dean creo que es mejor si llamamos a sus hermanos, ellos sabrán que hacer- dijo Sam recorriendo la tiendilla al lado de su hermano – De ninguna manera, Cas esta a nuestro cuidado y yo le cuidare lo mejor que pueda-
El silencio se hizo entre ellos, Sam sabia que en esos caso discutir con Dean era una pérdida de tiempo - ¿Qué le llevaras?- preguntó mirando diferentes productos – No tengo ni idea… ¿Qué crees que le gustara?- pregunto Dean mirando los estantes – No lo sé Dean, no se los gustos de Cas- dijo cruzándose de brazos el ojiazul.
-¡Al diablo!- grito el cazador tomando una rebanada de pie de manzana y un pequeño frasco de leche – Esto es suficiente para una cena- murmuro acercándose a pagar – Creo que deberías comprarle algo mas- dijo Sam al ver la comida que llevaba - ¿Cómo una ensalada, señor lechuga?- bromeo Dean pagándole al cajero y tomando su bolsa de papel.
Llegaron al coche y abrieron sus respectivas puertas a la par, Sam se sentó e su lugar y Dean puso su rodilla sobre el asiento extendiéndole al ángel la bolsa con los víveres – Toma, cómelo y enseguida te sentirás mejor.- dijo sonriéndole amablemente – Dean, no creo que esto me ayude- dijo mirando el contenido de la bolsa – Claro que si , tu solo cómelo- dijo acomodándose en su lugar y encendiendo el coche.
Con lentitud saco el pequeño empaque del pastel de manzana y su bote de leche –Yo le dije que te comprara algo mas- le dijo Sam volteando a verle. Comprobando que el ángel miraba la comida con rareza – Yo no como- dijo simplemente, apartando su cena de él.
Dean miraba todo por el retrovisor - ¿Seguro que tenía hambre? Por eso te digo que llamemos a…- las palabras del menor de los Winchester fueron interrumpidas por un sonoro – grrrrr….- proveniente del estomago del alado. – Lo ves- murmuro Dean dándole una mirada de superioridad.
-Dean… de nuevo me siento mal, tengo una extraña sensación en el estomago, como un vacio- murmuro algo asustado el alado tomando el hombro de Dean con cautela. Esto era demasiado raro para él, jamás había tenido esa sensación y quería que Dean le protegiera de ello -¿Hay algo mal en mi?- pregunto mirándole atentamente.
Enseguida Dean para el carro y se giro para verle – No hay nada malo, eso que sientes, se llama hambre. Se te quitara si comes- le dijo acariciándole la cabeza como si Cas fuera un niño pequeño – Venga, abre tu pastel y tu leche y cena- murmuro volviendo a acomodarse para seguir conduciendo.
Dudando bastante Cas tomo de nuevo su cena y abrió el empaque del pastel, llenado el ambiente de un suave olor a manzana y canela. Sam le miraba con algo de resentimiento, hacia algunos años era a él al que Dean cuidaba de aquella manera. – Dejame ayudarte- le dice después de ver como el pelinegro pele con la tapa de la leche. Cas le pasa la pequeña botella y ve como abre con gran habilidad – Toma- dice sonriéndole al alado.
-Gracias…a ambos- susurra comenzando a comer con algo de molestia. El es un ángel y no necesita… ¡pero que bien sabe esa cosa que Dean le trajo!
El cazador miraba con una sonrisa en los labios como el ángel devoraba la comida que le había traído - ¿Qué tal Cas?- preguntó aun sonriendo – Sabe muy bien- murmuro separando el pie de su boca y Dean soltó una carcajada al ver como había migajas en la comisura de sus labios- Me alegra que te guste pero límpiate la boca quieres- dijo burlonamente y mirando sonriente hacia Sam.
El menor miraba fijamente hacia enfrente, de nuevo sintiendo como aquel ambiente que se formaba entre los dos hombres le excluía, no podía estar al lado de Cas sin ser ignorado por Dean – ¡Hey Sam!- giro rápidamente su cabeza y vio los ojos verdes de su hermano mayor.
-Lo siento, ¿Qué dijiste?- pregunto algo avergonzado – Te pregunte que si te sentías bien- repitió con impaciencia Dean a lo que el castaño sonrió feliz – Si solo, pensaba tontería- murmuro feliz de haber sido llamado por su hermano, al menos no era tan invisible para Dean como él creía.
El cálido ambiente se volvió a enfriar después de que Cas terminara su cena y se acurrucara en el asiento de atrás, aun despierto miraba curioso a los hermanos que habían decidido ignorarse -¿Aun despierto Cas?- escucho la voz de Dean que le saco de sus pensamientos – Si- respondió de manera seca sin dejar de ver a los humanos, siempre le parecieron una raza curiosa, pero ahora le parecían simplemente fascinantes, es especial los hermanos Winchester.
-Sera mejor que descanses un poco, no has dormido nada en todo el día- sugirió Dean mirándole con calma – Los ángeles no dormimos- respondió ladeando la cabeza y ganándose una sonrisa por parte del humano más grande – Tal vez ya no eres un ángel-
Rápidamente dos cabezas giraron a verle. Dean le miro furioso por decir aquello y Cas le miro confundido - ¿Por qué dices eso Sam?- pregunto Cas – Piénsalo, duermes, comes, te enfermas. Casi como un humano- dijo encogiéndose de hombros.
-Eres un ángel Cas, un jodido ángel. Sam solo quiere molestarte- interrumpió con rapidez el mayor y miro a su hermano con furia titilando en sus esmeraldas. Ninguno dijo nada después de la exclamación de Dean. Sam estaba furioso, jamás pensó que su hermano respondería así, es decir, era una broma como las que el mayor siempre hacia, ¿Por qué mierda se enojaba?
Dean por el otro lado no podía creer lo que su estúpido hermano había dicho, de solo ver como la mirada asustada de Cass salía a relucir tuvo el impulso de voltearse y golpear fuerte a su única familia – Maldito imbécil, ¿Cómo diablos le dices eso?- pensaba una y otra vez.
El alado miraba por la ventanilla del auto, perdido en sus pensamientos y quererse aferrarse a la idea que grito su protegido pero le quedaba la seria duda de lo que le sucedía – Puedes tener razón, un ángel no necesita de cosas humanas- dijo llamando la atención de los otros dos habitantes del coche.
-No digas tonterías, eres un ángel- murmuro el ojiverde mirando por el espejo del coche al alado que le devolvió la mirada –Si Cass, solo lo dije como broma- Cass volteo sus ojos para enfocar la nuca del otro humano que no se dignaba a mirarle – Pero…esto es muy extraño, no había oído de ningún ángel que sufriera de enfermedad, sueño a hambre-
-Entonces eres jodidamente especial y así son las cosas- la voz de Dean le hiso dar un pequeño brinco sobre su lugar y volvió a mirarle por medio del pequeño espejo - ¿Especial?- pregunto algo desconcertado por aquella palabra. – Claro, tendrías que ser especial para poder aguantar a los Winchesters, sino te volverías completamente loco tío.-
-Jajajaja- la risa que salió de los rosados labios del ángel hicieron que ambos hermanos voltearan a verle sorprendidos. Jamás habían escuchado reír a Cass. Su risa era clara y bastante fresca, una que te invitaba a seguirle sin saber bien el por qué.
Dean miraba totalmente embelesado al dueño de esa angelical risa, jamás había escuchado algo tan lindo y puro y una sincera sonrisa comenzó a marcar sus labios, dejándose contagiar por el alado comenzó a reírse –Jajaja, vaya Cass… no creí que tu jaja…rieras- comento mirando al pelinegro.
-Yo jajaja…tampoco…- murmuro entrecortadamente, dejando caer sus parpados y apretándose la boca del estomago – Es que lo que dijiste…jaja… seguro …a-acabo loco- seguía riéndose contagiando incluso a Sam que sonreía nerviosamente – Si ya se… Dean es bastante cómico- dijo el castaño cerrando los ojos y riendo a carcajadas- Venga ya… jaja. Ambos cierren la boca- respondió el humano mirando molesto a sus dos compañeros.
-Jajajaja…- pero ninguna de las risas se calmaron sino que aumentaron en volumen e intensidad. Era tan raro estar en aquella situación pero a la vez no podían dejar de reírse, la tensión acumulada en los pasados días parecía haberse evaporado y Dean se sentía agradecido por ello. No le caí nada bien estar cuidando cada movimiento y palabra que decía, así era mucho mejor.
Poco a poco las risas cesaron dejando un cálido ambiente entre los tres ocupantes del auto y el camino era tan tranquilo que en unos cuantos minutos el único despierto era el conductor, sus compañeros cayeron adormilados por el suave movimiento del impala. De vez en cuando Dean les miraba, ambos dormidos.
-Gracias Dean- murmuro el ángel haciendo que le volteara a ver - ¿Qué?- pregunto confundido, pensando que el alado estaba aun medio dormido peor al ver esos profundos ojos azules se percato de su estado de lucidez – Gracias por decir que soy especial- murmuro suavemente, apenas dejando fluir letra tras letra.
Dean se quedo callado, haciendo un gesto con la mano quitándole importancia al asunto y concentrándose en seguir manejando hasta llegar a la casa de Bobby donde podrían descansar un rato y buscar información de la extraña baja de poder de su ángel guardián.
-Tú también lo eres- escucho susurrar pero no estaba seguro de que esas palabras hubieran salido de los labios del ojiazul así que regreso sus ojos verdes, encontrándose con los zafiros de Cass – Tu también eres especial…para mí-
CONTINUARA…
