Hola! Lamento la tardanza jaja y quiero agradecer a todos los que leen el fic y mas a los que me dejan Review, de verdad chicos los quiero como no tienen idea, gracias.

Bueno antes que nada en este chap menciono a otra pareja así que necesito que me digan si es de su agrado y si quieren que meta más cosas de ellos o nada mas lo deje como mencionado jaja.

Otra cosa, a partir de aquí ya pienso ir para arriba con la pareja principal así que ya les voy advirtiendo jaja

Otra vez Gracias y espero les guste este capítulo. Lean y dejen reviews!

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Tú también eres especial…para mí-

Tú también eres especial…para mí-

Tú también eres especial…para mí-

Esas palabras se quedaron dentro de la cabeza de Dean desde el momento en que fueron pronunciadas por los bellos labios del alado. Solo había atinado a sonreírle después de tal… de tales palabras, ganándose otra sonrisa aun más sincera de su compañero para después ver como lentamente el sueño se adueñaba de su cuerpo y le obligaba a cerrar sus radiantes zafiros.

Tú también eres especial…para mí-

-Maldita sea- susurro intentando fijarse en las señales de tránsito en lugar de ver hacia atrás y fijarse en su ángel guardián. El cielo lucia en su punto más obscuro y parecía que todos los demás conductores se había rendido o estaban en sus respectivas casas descansando ya que no había ni un solo coche que le hiciera compañía, lo cual le hacía distraerse aun más.

Tú también eres especial…para mí-

-¿Quieres dejar de pensar en eso- se reprendió mentalmente, sintiéndose cada vez mas desesperado, no conocía bien lo que le ocurría, sentía ganas de mandar todo por un tubo y acercarse al bello durmiente que viajaba en la parte trasera de su nena, pero sabia…SABIA que no debía hacer aquello.

-Siendo tu un Humano que podrías ofrecerle? … ¿Siendo tu Dean Winchester que podrías ofrecerle?- le susurro una voz en su oído haciéndole dar un salto y frenar un poco más fuerte de lo debido, recuperándose en segundos y mirando un par de ojos caramelo que brillaban con intensidad.

Gabriel sonreía ante la furiosa mirada del humano que no sabía si frenar para matar al ángel o simplemente girar sobre si y aventarle lo que tuviera a la mano –Tranquilo, grandote- le susurro acariciándole el cabello como si el cazador fuera un niño pequeño. -¿Qué haces aquí?- susurro Dean para no despertar a su hermano y a Cas – Vine a ver como estaba mi hermanito, en caso de que me necesitara, pero veo que le estas cuidando muy bien- contesto el ángel acercándose peligrosamente a él.

Mirándole con burla - ¿Qué?- dijo bastante molesto Dean después de estar bajo la acaramelada mirada del ángel – Me sorprende que sigas pensando en tomar a mi hermanito para ti, si Balth se entera te matara, ya sabes como es. Cuidando a Cass como si fuera a ser para él. Aunque debo decir que no te comprendo Dean, ¿Qué esperas que haga Cass cuando se entere? Ya sabes de... Tus sentimientos hacia su persona-

Cuando el loco ángel, en su opinión, paro de hablar Dean decidió que lo mejor sería no contestar y fingir que no escucho nada, como si el ángel no estuviera aquí. – Dean, créeme que te hago un favor, si Balth se da cuenta te freira el trasero. Así que me agradaría un poco de conversación- susurro cerca de su oído - ¿Qué esperas escuchar alitas? – contesto bastante molesto el conductor sintiendo la necesidad de girarse y golpear al hermano mayor de su guardián – No lo sé… Tal vez… "Estoy enamorado de mi ángel guardián"- esta vez no pudo evitar mirar por su pequeño espejo viendo al molesto ángel y a Cass dormido a su lado.

-Venga Dean, no es muy difícil, lo sientes yo lo sé, Sammy lo sabe incluso creo que tu también lo sabes- le dijo regresándole la mirado por medio del cristal – No tengo ni puta idea de lo que me hablas- respondió ignorando la mirada burlona de ese ángel que en verdad le estaba enfadando.

El no podía sentir aquello, lo sabía, un cazador nunca puede mantener una buena relación y… ¿Relación? … ¿era eso lo que quería con Cass?... Imposible, el jamás se relacionaba enserio y ese era el problema de toda la situación, si supiera que podía tener un agitada noche con el ángel y luego olvidarlo sería bastante fácil dejarse llevar por sus deseos, pero bien sabia que después la situación se volvería incomoda.

Qué tal si Cass si se lo tomaba enserio, si le dejaba de hablar o pero… si renunciaba a ser su ángel. ¿Qué tal si era él, Dean Winchester el que no se conformaría con una sola noche? – Venga Dean, no seas tan cobarde. Mira primero te diré unas cuantas cosas. No todos los ángeles somos iguales, algunos nos encanta familiarizar entre nosotros o con humanos sin importarnos mucho si les amamos o no y hay otros que solo se dejan tocar si sabes llegar a sus corazones y ese es el caso de Cass- le dijo sonriendo y agarrando sus hombros, abrazándole a él y de paso pegando su frente al respaldo de su asiento.

-No me importa que te guste mi hermano después de todo a mí me gusta el tuyo- soltó tan cerca de su oído que sintió como su aliento se colaba por su oreja y acariciaba su tímpano. Fue en ese instante en el que si freno -¿QUÉ?- le dijo volteando a verlo – Lo ves, la naturaleza es extraña jaja y no sé si me apetece meterme o no con Sammy después de todo está algo encaprichado con otro ser humano.- susurro mirándole con descaro.

-No creo entender de lo que me estás hablando- contesto el humano en verdad nervioso, sintiendo como sus manos sudaban y sus dedos comenzaban a tamborilear en el volante. – Claro que lo sabes y eso me regresa al inicio de todo…¿Qué le puedes ofrecer a mi hermano, Dean?- la pregunta se quedo en el aire que se había vuelto tan pesado que cortaba la respiración del ojiverde.

Decidió volver a ignorar a alitas, el cual revoloteaba feliz por su auto – Tiene que estar bromeando… ¿Por qué precisamente ahora?- pensaba bastante frustrado y mordiéndose el labio – Piensa bien lo que harás Dean, recuerda que el tiempo corre y no sabes lo que pueda pasar- le susurro antes de desvanecerse, dejándole bastante impresionado.

-¿Qué fue toda esa mierda?- dijo bastante molesto - ¿Qué cosa Dean?- pregunto un adormilado Sam mientras se frotaba sus parpados intentando salir de su ensoñación – Creo que le gustas a alitas- dijo de pronto el mayor haciendo que el menor lo mirara con algo de reproche – Que gracioso Dean- murmuro Sam mirando la carretera, ya a pocos kilómetros de llegar con su padre adoptivo.

-¿Sigue dormido?- pregunto Dean haciendo que su hermano se girara para ver al alado que tenía su cabeza recargada en el vidrio y lucia bastante cansado – Así es, sigue durmiendo- dijo volviendo a acomodarse en su lugar. - ¿Cuál es el plan? – pregunto Sam después de un breve silencio.

-Llegar con Bobby, contarle lo que paso y buscar información acerca del estado de Cass- dijo simplemente encogiéndose de hombros – Dean, creo que sería mejor que llamáramos...- pero antes de terminar su sugerencia Dean le miro con verdadero coraje, haciéndole callar al instante.

En un par de horas llegaron a la pequeña casa que muchas veces había sido un refugio. – Bien, bajemos- dijo Sam soltando su cinturón de seguridad y dirigiéndose a la puerta de la casa para que su mentor le abriera la puerta.

Dean se bajo y abrió la puerta trasera, con mucho cuidado remplazo el frio vidrio por su cálido y fuerte brazo, sosteniendo al ángel con mucho cuidado – Hey bello durmiente, arriba- le dijo sacudiéndole un poco el hombro para despertarlo.

Ganándose un largo bostezo y varios movimientos de sus largas pestañas - ¿Dean?- pregunto con la voz algo ronca – Ya llegamos, venga levántate- dijo ayudándole a ponerse de pie y caminaron lado a lado hasta la entrada de la casa donde un Bobby con su escopeta les esperaba – Hey, Bobby- saludo Dean entrando con rapidez – Un placer verlos muchachos, ¿ahora que les persigue?- dijo cerrando la puerta con cansancio.

-¿Tienen idea de la hora que es?- pregunto quejándose el hombre mayor mientras se apretaba los ojos – No sabia que dormías, Bobby- murmuro gruñón Dean ganándose una mirada asesina de parte de Bobby.

-Necesitamos tu ayuda- dijo Sam rompiendo el ambiente agrio que siempre se formaba entre su hermano y su mentor – Claro sino para qué diablos estarían aquí, te escuche muy raro por teléfono, Sam- dijo el cazador haciendo que todos los demás miraran al ojiazul con asombro.

-Es referente a Cas- soltó sintiéndose nervioso por las miradas que recayeron sobre el – Tiene bajas de energía y pensamos que sería más fácil investigar con tu ayuda- siguió explicándose – ¡Rallos! ¿y para eso vienen en la madrugada?- volvió a quejarse el hombre sintiendo como sus ojos lloraban por momentos de cansancio.

Dean vio como la cabeza de Cass se ladeaba un poco, confundido ante la situación actual, además de que vio como su boca se abría en un bostezo contagiado por Bobby. Al parecer su ángel aun seguía cansado y eso no era bueno, además de que temía por su estado de ánimo al oír todas las cosas que tendrían que contarle a Bobby

-Creo que debemos descansar un poco y mañana te contare todo Bobby- dijo zanjando la situación. El cazador mayor vio en los ojos de su muchacho verdadera preocupación y se asombro al notar como los ojos verdes de Dean miraban con un brillo peculiar al ángel a su lado. Claro que tendrían que hablar, por supuesto que hablarían.

-Claro chicos ya saben hay dos camas arriba y un sofá, acomódense y mañana hablamos- se despidió Bobby bostezando y subiendo las gastadas escaleras de madera. – Sam, ¿Podrías tomar el sofá?- pidió su hermano mayor mirándole de manera significativa.

Sintió su corazón quebrase un poco, temía por lo que pudiera desarrollarse ente ellos, si se quedaban a solas, pero no deseaba volver a pelear con Dean así que sin quedarle remedio accedió, viendo con pesar como su hermano y Cass subían las escaleras y se perdían de su rango de visión.

Cuando cruzaron el umbral de la puerta Dean procedió a quitarse su chaqueta de cuero mientras Castiel le miraba fijamente - ¿Estamos aquí por mi?- pregunto de repente el ángel haciendo que el humano le volteara a ver – Es una de las razones- contesto sin poder mentirle, jamás pudo mentirle a esos cristalinos ojos.

-Dean, mi estado actual es…- pero antes de que el ángel continuara su frase Dean le callo colocando su mano sobre sus labios – Vas a estar bien Cas- le dijo mirándolo fijamente a los ojos – Te juro que vas a estar bien- los dedos de Dean bajaron a su mentón, el cual raspaba un poco por su barba – No dejare que nada te pase-

Sintió como su cuerpo tomo vida propia, inconsciente de sus actos comenzó a acariciar el cuello y la nuca de su ángel hasta que llevo ambas manos a su cabello, perdiendo sus dedos en esas suaves hebras de color obscuro – No dejare que nada te pase, yo… yo voy a protegerte- susurro jalando al ángel hacia su cuerpo colocando sus manos en la amplia espalda, abrazándole como si quisiera fundirse con él y protegerle de ese jodido mundo que él conocía y que no deseaba por nada del mundo que su crueldad corrompiera a su pequeño y puro Cas.

-Yo cuidare de ti- le susurro en el oído a su alado – Déjame cuidar de ti- y sin pensarlo deposito un suave beso a la altura del cuello de su guardián.

Cass se estremeció entre sus brazos, temblando ligeramente, se sentía raro. No sabía describir bien sus emociones pero podía sentir su corazón latir con fuerza, tanta que le palpitaban los oídos, sintió como sus piernas se volvieron repentinamente débiles y pudo percibir que el calor que le rodeaba, procedente de Dean le hacía sentir…seguro.

-¿D..Dean?- pregunto tartamudeando, el humano se separo de él lo suficiente como para poder mirarse a los ojos – Déjame cuidar de ti, Cass- susurro sobre sus labios, mezclando su aliento con el suyo, haciéndole cerrar los ojos por instinto….instinto que jamás había sentido antes.

Al igual que lo que sintió enseguida, los labios de Dean se posaron sobre los suyos, acomodándose a la perfección, ambos disfrutando del suave roce, puro, casto, sin rastro de lujuria o deseo. Era uno de los pocos besos que Dean había dado sin querer ganar nada a cambio, solo quería sacar de su cuerpo esa necesidad de tener al ángel cerca, para él.

Así como comenzó poco a poco se fueron separando, el primero en abrir los ojos fue Dean el cual capto la adorable vista de su ángel con sus parpados caído, mejillas sonrosadas y esa boquita semiabierta y algo húmeda por el anterior beso.

Con lentitud Cass abrió sus zafiros y algo avergonzado bajo la mirada, jamás se había sentido así de cohibido con alguien, jamás se había besado con alguien y era extraño que por primera vez lo hiciera con un humano, con su protegido -..D-Dean….- susurro mirando el suelo con sus mejillas rojas.

– Tú también eres especial para mí, Cas- le murmuro el cazador aun bastante cerca, haciéndole que levantara el rostro y mirara las esmeraldas de Dean. – Tú también eres especial para mí-repitió acercándose de nuevo y juntando sus labios con los de su pequeño ángel.

CONTINUARA…