Solo diré que lo siento enormemente, abandone mis fics por completo por mi presión de trabajo y lamento mucho mi tardanza, espero que puedan perdonarme y les agradezco muchísimo sus comentarios, sus favoritos y los alerts, me honran en verdad.

Lo lamento y espero reparar un poco el daño con este chap. Gracias y espero les guste y dejen reviwes.

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La suave textura de las sabanas encontraste con la ligeramente rugosa tela del sofá cama de Bobby le hacía regresar a la vivida realidad. Solo cerraba los ojos unos segundos y podía perderse en un sueño ligero que se volvía realidad al parpadear confundido.

Todo aquello le hacía sentirse un poco frustrado. Giro sobre si mismo haciendo que algunos resortes chirriaran ante su peso.

Podía escuchar con claridad la suave respiración de aquel ángel que reposaba con tranquilidad sin tener una idea de todo aquello que le causaba. Nunca, nadie le había causado esas reacciones, deseaba con todas las fuerzas de su alma ponerse de pie, colarse entre las sabanas y abrazarse a ese ser tan magnífico.

Llevo sus manos a su rostro ejerciendo presión sobre su frente, intentando tranquilizarse, calmar sus impulsos, que sabía que le causarían aun más problemas.

Cerró los ojos y se concentro en su respiración, sintiendo como el cansancio le hacía más difícil el mantener los ojos abiertos, de nuevo medio somnoliento escucho la respiración de su ángel, sonriendo con ternura.

Las sabanas se le resbalaron, revelando su cuerpo, su pecho desnudo y sus bóxers de color azul marino. Con algo de pereza se incorporo un poco para recoger las prendas y volverse a tapar con ellas. Fue en ese instante en el que sintió un par de dedos recorrer los músculos de sus brazos.

Abrió los ojos con rapidez revelándose ante él un magnifico ángel con la ropa de dormir mal colocada y el cabello desordenado -….Cass…- susurro callándose enseguida al sentir como auqel cuerpo febril se acomodaba a su lado,

-¿Te sucede algo?- pregunto nervioso, sintiendo como una oleada de calor se centraba en la parte baja de su abdomen – No…- respondió el ángel acurrucándose sobre el pecho del humano, obligándole a recostarse con el - ¿Seguro?...- volvió a preguntar Dean.

Pero esta vez no obtuvo ninguna respuesta, solo sintió como el otro se acomodaba demasiado cerca para poder dormir - ¿no esta cómoda la cama?- pregunto el cazador, resignándose y acomodándose de lado para que ambos encajaran en el sofá.

-Estoy más cómodo aquí- susurro medio adormilado el ojiazul. Pasaron unos cuantos minutos en los que el humano podía escuchar todo, y cuando decía todo era TODO.

Captaba la respiración lejana de su hermano y el ronquido de Bobby, así como el cantar de los grillos y el sonido del ventilador de la parte de abajo. Pero lo que no paraba de escuchar eran los suaves quejiditos que su acompañante hacia.

Cass, soltaba ruidos que le erizaban la piel, la respiración y la cercanía le hacía sentir incomodo, y deseoso de acariciarle. Pero con todas sus fuerzas decidió poner un mínimo de distancia entre sus cuerpos, cosa que el alado aprovecho para hacerse más lugar y pegarse aún más al cuerpo de Dean.

-Esto no puede ser… de verdad que no…- murmuro en voz baja, sintiendo como la nariz del ángel rozaba la unión de su cuello y hombro. – Tienes que estar bromeando.. Poniendo a uno de tus hijos tan cerca de mí..- dijo mirando al cielo, intentado librarse de su frustración cerró los ojos con fuerza. Con mucha fuerza.

-…Dean…-

Dio un pequeño salto y abrió los ojos con sorpresa, mirando al ángel que continuaba profundamente dormido, suspirando de vez en cuando y juntándose aun mas al humano - ¿Cas?- pregunto dudoso el cazador, ganándose una leve sonrisa de parte del otro chico, que poco a poco abrió sus ojos.

Se miraron como hacía mucho tiempo no lo hacían, queriendo comprobar que había debajo de todas esas dudas e indecisiones. Con cuidado Dean dejo correr su mano por el costado del ángel, pegando aun más sus cuerpos.

Llevo su mano al rostro de Cass. Cuidando en todo momento no despegar sus ojos de los del otro, notando la rasposa barbilla de su ángel, con mucho cuidado delineo su mentón, subiendo por el labio inferior, que palpitaba contra la yema de sus dedos.

Le fascinaba aquello del ángel, sus labios gruesos y jugosos, apetecibles de besar, morder y chupar.

-No sabes lo que me haces, cas- murmuro tomando el labio inferior del alado entre su pulgar y su índice, apretándolos un poco, viendo como el labio de su guardián lucia un poco mas rojo que antes – Mejor vete… si no quieres que yo…- al decir aquello sintió como Cas le tomaba de la nuca.

-No quiero irme, Dean- se acerco un poco más, y choco sus labios contra los del cazador, sintiéndose una vez más, ambos se acoplaron con rapidez, jugando con los labios ajenos, degustándolos como nunca lo habían hecho. Dejando que el tiempo pasara y el beso mejorara.

Con dedos temblorosos Dean acaricio el cuello de su ángel, bajando peligrosamente su mano por los hombros, notando la calidez que desprendía ese cuerpo, noto los músculos de su pecho y la fuerza de sus brazos.

Botón a botón logro admirar la piel blanca del cuello y pecho de Cass, admirando como la piel resplandecía por sí sola, haciendo que recordara a cada momento que estaba con un ser puro y hermoso.

Tomo entre sus manos la estrecha cadera, juntándolos un poco más, haciendo la presión perfecta que llevaría a ambos al abismo, sin separar sus labios, Dean estaba determinado en comerse aquella boca que se le hacía sensual.

Por el otro lado, el ángel con algo de timidez tomo entre sus dedos las hebras doradas del cazador, jalándole solo lo suficiente para imprimir un toque de pasión que no sabía bien la manera de expresar. Disfrutando de aquellas sensaciones desconocidas para el.

-Rayos… cas… - sus palabras se colaron por entre sus labios y sonriendo pego su frente con la de su ángel, respirando aquella esencia única. Sintió como la distancia entre ellos se acordaba por el acercamiento del ojiazul que enseguida tomo sus labios con un poco de timidez. Besando por instinto.

Aquella cosa que el ángel había sentido, ese instinto que le llevo a acercarse y besarse con el humano, quería volver a sentir "aquello" que percibió cuando se beso por primera vez con su cazador, y justo ahora ese cosquilleo en la boca del estomago le estaba atravesando, curiosidad.

-…Dea..an..- suspiro entrecortadamente pegándose más al humano, percibiendo como sus cuerpos se amoldaban a la perfección – Cass… créeme que no tendrías que estar haciendo esto- dijo el rubio.

En un ágil movimiento se coloco encima de Cas, con ambas manos en las caderas del otro, dominándole totalmente. Buscando un apoyo llevo su mano izquierda al respaldo del sofá y con lentitud metió su mano por la parte baja de la camisa de dormir del ángel.

Tanteando la cálida piel de su abdomen, acariciando sin prisa, mirando como los parpados de Cass caían por instinto, retorciéndose de placer ante un toque. Le encantaba aquello, ver tan entregado a su ángel. Con timidez el ojiazul se acerco y deposito un casto beso en los labios del cazador.

Dean sonrió con cariño y suspirando enterró su cabeza en los cabellos obscuros del otro. - ¿A que vino eso?- pregunto sonriendo con cariño. El bultito que tenía entre sus manos tembló al escuchar su voz rasposa y grave y sonrojándose con gran rapidez Cass salió de entre sus brazos y corrió hacia la cama.

-¿Cas?- pregunto el cazador poniéndose de pie y siguiendo al otro hasta la cama, sentándose ambos lado al lado, uno buscando la mirada del otro, encontrándose a medio camino. - ¿Estás bien?- volvió a preguntar el humano, acariciando la mejilla del alado con el dorso de su mano.

-No lo se…- dijo bajando sus ojos apenado - ¿Qué no sabes?- pregunto Dean acercándose aun mas al alado, tomando entre sus dedos un par de mechones de cabello – Ignora la razón por actual me fui a tu lado... o el por qué hice esas cosas…- dijo simplemente cruzándose de brazos bastante acongojado.

-Cas.. no necesitas una razón, solo lo haces y ya- dijo quitándole importancia el rubio – Para los ángeles son es así. Nosotros hacemos todo por una razón, todo tiene un por que, no podemos dejarnos llevar por instintos por qué no los tenemos… no los tenía-

Por unos minutos el silencio sello la habitación. Dean dejo atrás esas ganas de seducir al ángel y llevarlo a su cama para concentrarse en lo que Cas acababa de decir. Si era verdad que antes no tenía eso instintos y ahora los había desarrollado estaban en un problema.

Su guardián estaba en peligro, eso era lo que le decía su corazón y no podía negar que le aterraba la idea de que algo o alguien hiriera a Cas – Tal vez… se te pego algo de nosotros. Ya sabes que los humanos nos dejamos guiar por nuestros instintos y pasiones- dijo acariciando la espalda de su ángel de forma circular – Solo… ¿tú también sientes una punzada en el corazón cada vez que me ves?-

La ingenuidad del ojiazul siempre hacia que el cazador quisiera golpearse con algo. Sin darse cuenta, Cas acababa de decirle algo muy importante y con tranquilidad se acerco y beso los labios del alado con tranquilidad – Si…así…como…la...Necesidad…de…besarte…- dijo entrecortando sus palabras con besos que caían en la mejilla, cuello y frente del alado.

-Yo también lo siento Dean. Quiero seguir pegado a ti pero… me siento extraño..un cosquilleo recorre mis brazos y piernas… y mi entrepierna me molesta… ¿eso es normal...para los humano?-Sonriendo el cazador sintió como sus mejillas se calentaban por la repentina confesión.

Bueno, era algo obvio que el ojiazul le deseaba y eso le parecía perfecto, el único problema que tenía era que una parte en el interior del alado le decía que aquello estaba mal. Incluso había algo dentro de él que le indicaba que no debía hacer aquello, que sus manos no deberían corromper a Cass, pero… pero por otro lado deseaba sentir a aquel ser completamente suyo.

-¿Dean?- pregunto el ángel llamando la atención del humano que enseguida le respondió con un suave beso – Si quieres a la persona con la que estas… y la deseas…es normal- dijo vacilando un poco, viendo como los ojos azules de su interlocutor brillaban de repente.

-…Tu sabes lo que significas Dean, por ti haría todo- dijo simplemente el ángel ganándose como respuesta otro beso corto y delicado – Lo se- respondió rodeando con sus brazos el cuerpo del alado – Te lo dije Cas, no importa que pase, todos estaremos juntos y te juro que te mantendré a salvo-

-…..-

Sin decir nada, ambos se recostaron en la cama, viéndose fijamente hasta que cada uno recostó su cabeza en un almohada. Dean jalo las sabanas y los cubrió con ellas. Acomodándose íntimamente, acercándose con lentitud deseando sentirse más juntos que nunca.

-Buenas noches Dean- le susurro el ángel a una corta distancia, haciéndole sentir el calor de su aliento – Descansa- susurro el cazador mientras veía como su ángel cerraba los ojos y comenzaba a relajarse para descansar un poco. Imitándolo Dean sonrió ampliamente y cerró sus ojos, sintiéndose tremendamente nervioso y extremadamente contento ante este acercamiento.

El reloj siguió su camino y con lentitud el cielo se comenzó a teñir de color naranja, haciendo presencia el sol y despertando con cautela a todos los seres vivos. Fue así como el hermano de Cass, Balthazar, los encontró.

Suspirando se dejo hacer en el sillón que antes hacía de cama para Dean – Esto es malo Cassy… muy malo. Por eso no quería que estuvieras aquí, no con los humanos. ¡Rayos!- dijo con desesperación cubriendo su rostro con ambas manos.

-Era de esperarse hermano- la voz de Gabriel y su presencia alerto a Balth que incomodo se froto el puente de la nariz – No debería de ser, lo sabes bien Gabe. Si se encariña más de la cuenta con ese…humano, cas estará atrapado para siempre, no podrá dejar la tierra, no querrá dejar la tierra y eso solo le traerá su propia destrucción. Tu sabes bien como acabara esto, ya habíamos sido advertidos de esto- murmuro entre dientes el ángel rubio, mirando con enfado a su hermano

-Lo se, pero no podemos hacer nada, es su elección y aunque Cassy no lo sepa ya esta eligiendo, su corazón y su alma lo están haciendo- contesto Gabriel sentándose al lado de su hermano con la mirada fija a la cama.

-No debería hacerlo, tenemos que detener esto antes de que sea demasiado tarde-

-No harás nada, porque no es tu decisión, ni la mía, solo de Castiel y solo él tiene el poder de salvarse o no-

CONTINUARA…