Sin entender aquello miro hacia todos lados, dudando en si debía de llamar a Dean o remediar aquello de alguna forma, decidiéndose por lo segundo, así que con cuidado llevo sus manos a esa zona, sorprendiéndose por esa descarga de electricidad que cruzo su cuerpo al tocarse, sintió sus rodillas fallar y caer en el frio piso, tirando el jabón y diversos productos que estaban en el baño. Un sonido desconocido salió de su garganta y por primera vez experimento la vergüenza cuando alertado por el ruido un Dean Winchester apareció en la puerta alarmado.

-¿Cas, estas bien?- pregunto el humano mirando a el ángel en el suelo.

El sonido de las cuerdas vocales del humano le llegaban desde muy lejos, ysolo con escuchar esa melodiosa mezcla de timbres, se estremeció de pies a cabeza, alarmado, sin cubrir su cuerpo y sin pudor alguno se alejo lo mas rápido que pudo del humano.

Pegando su espalda en un lado del mosaico de la regadera, viendo como Dean desde le puerta le miraba fijamente, sintió su abdomen cosquillearle y sus piernas flaquear. Resbalándose hasta el suelo, con las piernas juntas y encogidas, cubriéndose ligeramente.

Las palabras se murieron en los labios del humano sin ser pronunciadas y es que estaba frente a tanta belleza que le parecía un ilusión, ya había visto ese cuerpo antes, pero jamás tan detenidamente, antes no sabía que su ángel sentía algo parecido a lo que él, antes no tenían esa vibra tan mágica que los ataría cual imanes de cargas opuestas.

Ahora todo era magia, sintió una ola de calor recorrer su cuerpo desde la punta de sus cabellos, bajando por sus mejillas, haciéndolas de repente rojizas, bajando por su cuello, acelerando su corazón, haciendo que se bombeara la sangre a una gran velocidad, situándose en su entrepierna.

Deseaba mas que nada poder caminar, acercarse a ese ángel y comenzar a besarle, acariciarle, fue entonces cuando noto que su guardián lucia desconcertado e intentando dejar a un lado su instinto que le decía que debía saltarle encima, se acerco con paso lento, temiendo asustar mas a Cass.

-Hey, ¿estás bien?- le pregunta rozando sus rodillas con delicadeza, intentando no fijarse en lo suave que era su piel o en la descarga eléctrica que le recorrió cada vertebra de la espalda.

- No lo se- murmuro el ángel levantando la cabeza y prendado su mirada a la del cazador – Fue tan raro, tan… caliente- susurro desconcertado.

Los ojos del cazador se abrieron con sorpresa y volvió a recordar la erección que traía aprisionada en sus pantalones. Le costaba bastante calmarse y luego su ángel le soltaba tremendas cosas, sabía que era ingenuo y puro (una voz en la mente le recalco que eso se le quitaría pronto, el se lo quitaría)

-Comencé a pensar en ti y en tus besos, y de pronto no se… un calor se expandió por mi cuerpo y… paso estos- dijo abriendo sus piernas y mostrando su intimidad.

Para aquellos momentos el cazador deseaba con todas sus fuerzas golpearse con algo, no podía creer aquello – Me di un impulso de tocarme y así lo hice pero… algo extraño paso yo…-

De pronto el ángel gurdo silencio sintiéndose repentinamente avergonzado por lo que sucedió, ambos se miraron y por primera vez se dieron cuenta que ambos estaban aun con la regadera prendida, empapados completamente.

La ropa de Dean se le pegaba dejando ver su pecho fuerte y su abdomen ligeramente marcado.

Otra ola de extraño calor recorrió el cuerpo del ojiazul, que por un impulso al verse tan cerca de su encargo, se abalanzo a besarlo, atrayéndolo hacia él.

Dean aunque sorprendido no tardo en corresponder los besos, sería una grosería negarse, seria lo ms estúpido que pudiera hacer, cuando se moría de ganas de tener a ese ángel a su lado, deseaba más que nunca marcarlo para sí.

Con rapidez, los chicos se pusieron de pie y el cazador fue guiando a empujones a su pareja hacia su habitación, cayendo ambos en la cama, empapando las sabanas y comenzando a acariciarse.

0o0o0o

-¡Tienes que hacer algo, Gabriel!- grito el rubio ángel, sintiendo las vibraciones procedentes de su hermano menor – Algo le pasa a Cassie, puedo sentirlo.-

Los ángeles se movían a gran velocidad, volando para llegar de nuevo a la morada de los cazadores. Emprendieron ese viaje en cuanto sintieron como su hermano menor comenzaba a sentir todo aquello. Los ángeles tenían una conexión entre ello, al menos algunos lo tenían, cuando se formaba un vinculo de hermandad al compartir su energía vital, su gracia.

Tal como habían hecho, por ello cuando sintieron ese cambio se alertaron, Gabriel sabia perfectamente de que se trataba aquello, su hermano estaba experimentando por primera vez "el deseo" y sabían que si las cosas llegaban demasiado lejos todo acabaría.

-Ese asqueroso humano, como se atreve a tocarlo, voy a matar a ese mono sin pelo, lo juro- dijo Balth apretando sus dientes.

-No lo harás, necesitamos algo que los separe- murmuro Gabriel – Lo único que parara a Dean puede ser... Sam- susurro de pronto.

-Tengo un plan, mantente al margen Balth, yo hare todo- fue lo último que dijo el ángel de cabellos castaños, apresurando su paso y apareciendo en la parte baja de la casa de Bobby.

Busco rápidamente al hermano menor de los Winchester y lo encontró tirado sobre el sofá, mirando a la nada de forma distraída, suspirando a cada segundo - ¿De verdad tendrías que estar perdiendo el tiempo?- pregunto el ángel sobresaltando a Sam

-¿Cómo..? Olvídalo, ¿Qué quieres Gabriel?- pregunto incorporándose con rapidez, fingiendo interés en varios libros regados en el lugar, tomando uno al azar – Estas perdiendo a Dean y te quedas tan tranquilo, como si no te importara – susurro con acides el ángel

Agito la cabeza, negando con algo de desesperación, fijo su mirada en los ojos color caramelo del otro y por segundos sintió tranquilidad, que solo duro eso , segundos - ¿A ti que rayos te importa? Si Dean se aleja de mi a ti no te importa-

-Cierto, pero me importa que se acerque demás a mi hermano- concluyo el alado acercándose peligrosamente a Sam, con las narices rozándose.

-¿Por qué?- pregunto el menor de los Winchester, mirando con ojos de cachorro abandonado a Gabriel. Se sentía bastante triste por todo, claro que se había dado cuenta de los sentimientos de su hermano hacia su ángel y por supuesto que sabía que Dean era bien correspondido, aunque le doliera, aunque se muriera de celos.

- Los ángeles no somos como ustedes, nosotros cuando entregamos el corazón lo hacemos de verdad y Cass jamás se entregara físicamente si no entrega su corazón. Si eso pasa tu hermano tendrá un gran poder sobre mi hermano, no pudo dejar que pase, no quiero que nadie lo lastime.

Los ángeles no podemos enamorarnos de los humanos, viven muy poco y jamás se entregan de verdad, son cambiantes, despreciables, débiles. En cuanto ven a alguien con mejor físico se alejan de su anterior pareja, solo se usan, pero nosotros… cuando lo hacemos lo hacemos enserio, entregamos nuestro corazón totalmente y no podemos ver a otro ser que no sea nuestra pareja.

Si permitimos que esos dos se unan físicamente, Dean conocerá lo que es el amor incondicional de una pareja, conocerá el placer más sublime y estoy seguro que le encantara, pero los humanos como dije se encaprichan fácilmente e igual se les va el deseo, no pasara mucho para que tu hermano quiera a otro, desee a otro y deje a mi pobre Cass, con el corazón roto y un vinculo inquebrantable. No quiero eso para él, ni para él ni para mí.- termino de decir Gabriel.

El cazador no deseaba meterse, un lado de el le imploraba que corriera y arrancara al ángel, que tanto les había ayudado, de los brazos de su hermano. Dean era solo suyo, completamente suyo desde que era un niño pequeño.

El único ser al que realmente quería, al que admiraba y del que se enamoro totalmente, sabía que estaba mal, que no debía sentir aquello por alguien que tenía su misma sangre, pero no podía evitar recordar que era ese hombre el único que cuido de él, que le enseño lo que verdaderamente importa. Que sin importar cuantas veces se equivoco siempre estuvo ahí para ayudarlo a salir del problema.

Por ello mismo se sentía terrible al detestar al ángel, su hermano jamás había sentido nada que no fuera lujuria por otra persona y el solo hecho de ver como la mirada de Dean se iluminaba con la presencia de Cass, le hacía sentirse dolido, enfadado y terriblemente celoso.

-Yo creo… que tienes una oportunidad-

Las palabras de Gabriel le llegaron al alma, ¿eso era cierto?, le miro con fijación notando como el color caramelo en los ojos del ángel se obscurecía un poco – No podemos dejar que esos dos se unan mas de lo que están, tienes que recuperar a tu hermano.

-Pero…- murmuro tan bajo que apenas se escuchaba. Gabriel sintiéndose peor que nunca se acerco al menor de los cazadores y tomándolo de su muñeca lo jalo para ponerlo de pie.

-No hay pero que valga, tienes que alejarlos. Tu puedes hacerlo Sam- le susurro sin soltarle la mano, dejándose embelesar por el suave y cálido tacto de la mano de su humano.

-¿De verdad crees que Dean… podría fijarse en mi… de esa manera?- pregunto vacilante el humano dejándose arrastrar por el ángel, subiendo las escaleras hacia la habitación que su hermano ocupaba.

-¿Quién no podría fijarse en ti?, eres perfecto.- fue la respuesta que le dio Gabriel, pero aun así, aun con las palabras extrañas del ángel se sentía inseguro.

-¿Dejaras que te lo quiten?- fue la última patadita que necesitaba, tomando una gran bocanada de aire tomo la perilla de la habitación y entro en ella, preparado mentalmente para encontrar al hombre que quería y a su ángel en posiciones comprometedoras o peor… Haciendo el amor.

La cama revuelta fue una puñalada pero ver a su hermano sentado sobre las caderas del ángel, sobre el suelo fue su perdición. Su garganta se seco y sus ojos asombrados miraban como los dos inquilinos poco a poco se separaban por su intromisión.

-¿Sammy?- pregunto rápidamente Dean aun luciendo ligeramente acalorado. Abajo de el Cass le miraba con ojos vidriosos, como si hubiera llorado.

-¿Qué...?- pero antes de terminar su pregunta, Gabriel ya había entrado a la habitación apartando con rapidez a Dean y cubriendo con su chaqueta a su hermano menor. – Gabe- susurro el ángel de ojos azules.

-Calma- fue la única palabra que le dijo su hermano mayor, tomándole entre sus brazos, y desapareciendo del lugar. Dejando a los hermanos Winchester viéndose fijamente.

Dean tomo su camisa y se la comenzó a poner, sin mirar a su hermano menor. Esa actitud en verdad le dolió a Sam, pero al ver que tan alterado estaba su hermano mayor decidió que lo mejor era no tener ese contacto visual que tanto le encantaba.

-Dean…- le llamo lentamente, tanteando el terreno, queriendo ver el ánimo de su hermano – No paso nada Sam- contesto con la voz vibrante, conteniéndose.

-No soy un idiota, sé muy bien lo que pasa entre tú y Cass…- murmuro haciendo que el mayor levantara su mirada y que ambas se encontraran.

El mayor siguió en su comino de colocarse correctamente la ropa, sin querer enfrentar a Sammy, la otra persona por la que con gusto moriría, su hermano pequeño y el ángel eran los dos amores de su visa, en diferentes formas. Sam era su familia y Cas… ese ángel lo volvía tan vulnerable.

-No se de que hablas, Sammy- susurro el cazador mas grande, queriendo salir de esa habitación lo antes posible.

-¡No m mientas! ¡No soy entupido!, T he visto como le miras, como le sonríes. Como.. cada vez que aparece tu mirada se ilumina, sé muy bien porque es, me paso los mismo con Jess, yo.. yo la amaba-

-Claro que la amabas, casi te mueres por estar con ella- dijo Dean fingiendo e intentando cambiar de tema.

-¿Es lo que te pasa a ti?. ¿Te enamoraste de Cass-

El silencio entra ambos hermanos solo iba rompiendo cada vez un poco mas el corazón de Sam.

-Solo…dímelo Dean, ¿estás enamorado de él? – pregunto dudativo Sam, temeroso de escuchar la respuesta. Suspiro con pesadez desenado que las cosas no acabaran así, al menos no para el, quería luchar para tener más que el amor fraternal de su hermano, quería que lo mirara como miraba a Cass, eso era lo que más deseaba.

-No se que decirte Sammy. Ni siquiera me entiendo yo mismo- murmuro entre dientes Dean, rascándose la nuca con nerviosismo.

-Ah…eso me da esperanzas- susurro Sam, acercándose rápidamente a su hermano – Gabriel me dijo que lo hiciera, que te lo dijera porque si no te perdería. No puedo perderte sin luchar, no a ti- dijo mirando a su hermano con desesperación.

-Tal vez tu no tengas tus sentimientos bien definidos, pero yo si tengo los míos. Dean, de verdad que no bromeo y no quiero que te alejes de mi, por eso me calle en muchas ocasiones, pero no puedo dejarte marchar con alguien, no puedo dejar que te enamores de alguien sin que lo sepas. Te quiero- le dijo tomándole el cuello con fuerza a su hermano.

-Wooo… ¿volviese a leer los libros románticos de Bobby? Por que este grado de cursilería fraternal es demasiado. Sabes que te quiero Sammy, eres mi familia.- contesto el rubio intentando zafarse, algo no andaba bien, definitivamente.

-No Dean… te quiero …para mí- susurro tan bajo que el cazador a penas puedo escucharle – Se que no esperabas esto y que no es algo normal y que…- dijo siendo interrumpido cuando su hermano se alejo abruptamente.

-¿Te volviste loco? Esto es una completa locura, yo… dime que no es cierto Sammy, todo esto es solo una broma. ¿verdad?- pregunto desconcertado Dean.

-¿Tanto te asquea la idea de que te quiera?- pregunto el castaño sintiendo sus ojos vidriosos. Poniendo cara de cachorrito olvidado.

A verlo Dean comprobó que aquello no era una broma, que todo era verdad y que su hermanito sentía lago más que amor fraternal por el. – Sam, yo no puedo hacerlo, yo… te quiero pero no de esa manera, pensé que tu sentías lo mismo por mí, jamás me imagine que todo esto pasaría. Yo no puedo corresponderte, no de la manera que quieres.-

-No lo imaginaste, ¿No pensaste que ir al infierno por mi me haría cambiar?. NO pensaste que todas las veces que me protegiste, todas tus acciones, tus palabras, tus actos, tu risa, tu compañía, me harían caer. ¿No lo pensaste?-

-Cada cosa la hice porque eres mi hermanito y por ello mismo no puedo hacerte ese daño, si te correspondiera me lo pensaría pero yo sé que no siento lo mismo por ti- concluyo Dean mirando desconcertado a su hermano.

-Solo dame una oportunidad de demostrarlo, por favor- susurro acercándose a Dean, tomo sus mejillas entre sus mano y por primera vez tomo los labios de su hermano, los mordió ligeramente, queriendo que Dean le siguiera, que correspondiera un poco, pero eso no sucedió y se sintió tan frio, tan horrendo ese beso que lo termino rápidamente.

-¿De verdad no sientes nada?- pegunto con el corazón a punto de estallarle

- Besas bien, pero no, no sentí nada, solo tristeza. Por ti- dijo Dean tallando ligeramente su labio inferior, queriendo borrar el calor de los de su hermano.

-¿Qué sientes cuando besas a Cass?- pregunto Sam mirando el suelo y retorciéndose las manos con pesar y frustración.

-Deja de hacerte daño Samy, tu y Cas son mi vida peor son diferentes y yo…-

-¿QUÉ SIENTES?- grito desesperadamente, levantando la cabeza y dejando sus lagrimas caer.

-Placer, calidez, deseo, amor. Sammy de verdad que no quiero hacerte daño- dijo acercándose a su hermano menor, queriendo borrar ese semblante triste.

-No te preocupes por mí, ya no lo hagas por favor Dean- dijo suspirando y abriendo la puerta del cuarto – Voy a bajar, creo que deberías seguir adelante- dijo cerrando la puerta tras de sí, sintiéndose el pero ser humano del mundo, le había confesado su amor y había sido rechazado.

Se sentía estúpido y dolido, bajo las escaleras sin fijarse realmente y por ello no puedo ver como una ángel de ojos color caramelo le miraba fijamente.

-Lo siento tanto Sam… si yo fuera Dean jamás te dejaría ir. Jamás-

CONTINUARA….

Hola, gracias por a todos por leer y por ser tan magníficos lectores los que me dejan reviews, los amo. Lamento mucho mi retraso es que en verdad la inspiración me llega de golpe y escribo muchas cosas a la vez. Además estoy enferma y no pienso bien las cosas XDDD Mi musa se droga conmigo. Bueno de nuevo grax y espero sus comentarios y amenazas de muerte. ¡Los quiero mucho!