Hola, primero que nada. ¡Felices fiestas! Es muy tarde pero quise actualizar antes de irme a mi viaje. Gracias por todo su apoyo y por todos los que leen. Por los que siguen la historia, a los que me dejan review, los que me ponen como favorito, etc. No saben cómo les doy gracias, me dan la confianza de seguir escribiendo (aunque no lo haga muy bien)
Espero que se la pasen bien y me regalen un Review. Para que cuando regrese los vea llena de emoción. Los quiero y muchas gracias.
0o0o0o0000o0o0o0o0o0o0o0o0
No fue consciente de lo que pasaba, solo podía ver con claridad una cosa.
PLACER.
En varias ocasiones sus hermanos le habían hablado de ese tema, incluso el sentía placer emocional por sus relación con sus hermanos, o el placer físico cuando disfrutaba de algún platillo delicioso que le brindaban los hermanos Winchester.
Pero nada como lo que sentía al pensar en Dean.
Dean.
Era un placer diferente, de ese que cierras los ojos y sonríes solo porque si, del que sientes al abrazar a alguien, al acariciarlo. Ese placer que se pone en la boca del estomago en forma de mariposas y que poco a poco se va extendiendo por cada célula y poro hasta perderse en la intimidad de sus piernas. ESA clase de placer que a pesar de nunca haberlo experimentado, varias veces lo había visto.
Era algo que tenían los humanos, algo bello y brillante. Incluso en su hogar se daba, pero era complicado. Gabriel le había contado muchas historias en las que los ángeles se enamoraban entre ello y juntos formaban una alianza.
También estaban las historias trágicas en las que los ángeles se enamoraban perdidamente de los humanos y estos les correspondían solo temporalmente, hasta que alguien más novedoso llegaba a su mundo y se iba. Esas historias jamás las lograba comprender.
Como un ángel podía enamorarse de un humano, no podía negar que eran criaturas hermosas, su Padre había hecho un perfecto trabajo al crearles, pero él era un ángel y su única tarea en el mundo era hacer lo que le estaba ordenado. Al menos eso solía pensar.
Las cosas cambiaron cuando le presentaron al pequeño ser que debía cuidar y ayudar, más aun cuando le llamaron para sacarlo del infierno y guiarlo por el camino de la luz. Situaciones que cambiaron su forma de ver la vida, y desesperado por lograr alcanzar la verdad, decidió desafiar a su gente y todo se volvió confuso, ahora solo tenía una idea clara.
Su misión era proteger a Dean Winchester y hacer lo que fuera para que el triunfara.
Proteger a ese hermoso humano, de cabellos rubios y ojos verdes. Ese humano hermoso que le había protegido, le había abrazado, besado y acariciado, despertando en él un sentimiento infinito y delicioso, despertando por primera vez el placer físico, del que tanto había oído hablar.
Por eso, por la intensidad que le rebasó y el placer húmedo y cálido le atravesó, no pudo detener las lagrimas de delicioso gozo. Sintió como las manos y los labios del cazador pararon y ese simple hecho le dio el suficiente tiempo de volver a usar sus pulmones, abrir sus ojos y fijarlos en el ser que estaba encima de el.
-¿Cas?... yo… lo siento, por favor… no llores- le susurro acariciándole con ternura las mejillas, apartando las lagrimas.
-Dean… no entiendo…no entiendo que me pasa- respondió encogiéndose un poco, mas confundido por sus propios sentimientos que por las acciones del cazador. Dean le miro bastante preocupado, parecía que al fin se dio cuenta que llevo las cosas muy rápido, haciendo que su alado se sintiera inseguro.
-No te pasa nada, es…normal, ya sabes cuando una persona desea a otra-
-El problema es que… no lo sé, es la primera vez que deseo a alguien, creo que lo hago, te necesito y no logro entender bien porque- dijo el alado mirando fijamente a Dean.
-Me alegra que lo hagas, yo también te necesito, te deseo como no tienes una idea. Jamás había sentido esto por otro ser.- murmuro el cazador acercándose lentamente para robarle otro beso a su ángel. Fue un eso rico y sutil, dejándose sentir.
-Dean…yo..creo que te…-
Fue en aquel momento en el que la puerta de la recamara se ario de par en par, dejando ver a un alterado Sam Winchester. Cas miro por encima del hombro del cazador y vislumbro a su propio hermano, con angustia en los ojos.
-Gabe-
Su hermano se movió rápidamente y entre parpadeos fue alejado del calor de su cazador. Extrañado miro alrededor, Se encontraban en un bello bosque, noto la perfección de la creación de su padre, tan hermoso como el mismo ser que había dejado en otro lugar, así que con bastante fuerza se separo del abrazo de su hermano.
-No tenias por que sacarme de ahí- dijo acomodándose torpemente la ropa que su hermano mayor uso para taparle.
-Creo que antes, deberías ponerte algo más decente, cualquiera que te viera diría que eres un borracho y no un ángel del señor- respondió molesto Gabriel frotándose con frustración el puente de su nariz.
-Debo volver, los Winchesters están desprotegidos sin mí- alego, deseando en verdad regresar con Dean.
-¿Y hacer que Cassie? Revolcarte con el cómo…como uno de ellos- al escuchar aquello el pelinegro giro para encarar a su hermano, lucia bastante ofendido por aquello – Crees que no me di cuenta, que no nos damos cuenta de nada. Te veo, te siento hermano, temblando de ganas por meterte con ese humano, como si de verdad valiera la pena.-
-Si quisiera meterme con él, es mi problema no el tuyo-
-Te equivocas, Cassie. Eres nuestro hermanito y ni Gabriel ni yo queremos verte destruido- murmuro el tercer hermano, Balth se acerco con cautela poniéndole sobre los hombros un abrigo de color negro. – No queremos que te lastimen, ni que hagas algo tan estúpido como entregarte a alguien que no podrá responderte con la misma intensidad.-
Gabriel miraba enfadado a su hermano menor y sintió unas ganas de golpearle para hacerle abrir los ojos. No podía creer que hubiera tenido que caer tan bajo e incitar de esa manera la pobre Sam Winchester para poder salvar a aquel ingrato que no veía que intentaban salvarle.
-No soy un ángel nuevo como para que me tengan que cuidar- murmuro el ojiazul, apartando el brazo de Balth de sus hombros – Me voy con mi encomendado-
- Deja de actuar como un humano, no lo eres, eres un ángel y exactamente, tu misión es proteger a Dean Winchester y ayudarle a cumplir su misión de salvar el equilibrio. Jamás fue tu misión relacionarte físicamente o emocionalmente con él. ¡Eso corrió por parte tuya!- Grito Gabriel enfurecido.
-¡Gabriel, contrólate!- intento calmarlos el ángel rubio pero sus hermanitos parecían fuera de control, ambos con sus pupilas dilatadas y las ganas de destrozarse.
- Dime Cassie, ¿Se siente bien ser usado? ¿Te gusta cuando te toca? ¿Cuándo te besa? Quieres sentir como te domina, como te toma. Solo para dejarte- Continúo el castaño acercándose al testarudo Castiel.
-Dean no es como los demás-
-No seas ingenuo, ¿Qué crees que pase después que te le entregues?. Yo te diré que pasara, tu corazón se quedara enredado en las sabanas de su lecho, tus latidos se alinearan a los de él y comenzaras a sentir que tu solo existes en el mundo para ver su sonrisa, o sus ojos. Después encontrara a alguien más, por que así son los humanos, no se entregan completamente, jamás lo hacen. Aman el Placer.
Aman sentirse deseados y aman probar por todos lados. ¿Sabes que pasara contigo? Yo te diré que pasara. Te ocultaras en las sombras, deseando que vuelva a mirarte, que vuelva a quererte, que te desee y si no lo hace no importara por que aunque te mueras de dolor o de ganas solo querrás que la sonrisa no desaparezca de su rostro….- Hablaba tan fuerte y rápido que Cas sintió bastante intimidado, sintió dudas de si mismo y de los sentimientos de Dean.
-El no…-
- Pasaran toda su vida cuidándole, queriendo construir su felicidad a pesar que eso te rompa y cuando muera… cuando muera te querrás arrancar las alas y morir con él. Eso te pasara y nadie podrá evitarlo. Ahora puedes parara, aun no te entregas físicamente a él, aun tienes una oportunidad de-
-¡No lo entiendes! Ya no puedo, desde hace tiempo ya no puedo hacerlo. Se lo que dices y sé que tienes razón, pero no puedo hacerlo, no puedo alejarme de Dean. Ya no tengo ninguna oportunidad. Tal vez no ha tenido mi cuerpo pero tiene mi corazón- respondió Cass haciendo que Gabe negara con la cabeza y se cubriera la cara con ambas manos.
El hermano rubio que miraba y escuchaba atento apretó los ojos con fuerza - ¡Oh Cassie! Esto no puede estar pasando, de verdad que no. Dime que no te has enamorado de él, dime que no eres tan estúpido como para entregarle tu corazón-
-No es algo que pudiera evitar… fue algo que se dio y lamento mucho que estén preocupados por algo que no me hiere. Es increíble, jamás pensé sentir esto por alguien, en todos los años que llevo vivo jamás había experimentado algo así y de verdad quiero que las cosas entre Dean y yo se den-
- Cass, hermanito, no es lo que crees. Si te dejas seducir por el no habrá vuelta atrás, esta es tu prueba- murmuro Balth agarrándole de la nuca.
Ambos hermanos se miraron con ternura como queriendo hacer entender al otro sin poder lograrlo en su totalidad.
-¿Mi prueba?-
-Así es. Te dieron muchas oportunidades para reponerte y volver al camino que te encomendaron peor tú te negaste a todo eso, creen que se debe a tu fijación por Dean así que hicieron que el sintiera aquello por ti, para hacerte caer en la tentación. Si te dejas llevar por tus instintos y sedes te volverás un mortal.
Un pobre e indefenso mortal sabiendo lo que fuiste pero siendo aun más débil que los humanos normales, castigado a ver toda la destrucción del mundo sin poder hacer nada. Por ello no podemos dejar que te pierdas. No queremos que seas un humano- concluyo Gabriel cruzado de brazos y dándole una mirada de verdadera preocupación.
-Entiendo su preocupación, pero es mi decisión. Si solo pudiera mostrarle todo lo que los Winchesters me han enseñado, se que entenderían, las vidas de los humanos son hermosas e importantes de igual manera y no es justo que sacrifiquen a los hermanos por esto, ni que la tierra que mi padre creo se vea devastada. Tiene que haber otra opción. Podríamos intentar otra manera, Balth se que estas de acuerdo conmigo, te gusta mucho mas estar aquí en la tierra que arriba en casa.
Gabriel tu mismo lo dijiste, esta guerra se repetirá una y otra vez y ya no quieres ver a tu familia discutir y lastimarse. Por eso les pido a ambos que se unan a esto, que nos unamos con los hermanos Winchesters para poder tener la tranquilidad que tanto deseamos- el ángel de ojos azules hablaba con tanta devoción que temieron que hubiera perdido la cabeza.
-Hermano, tienes que reflexionar, ya te dijimos que esto es tu prueba y de verdad queremos que la pases y que tengas aun tu gracia, que sigas siendo un ángel y eso solo lo lograras si te mantienes alejado de Dean y regresas al cielo. Todos los ángeles están observándote y muchos aseguran que fallaras y te transformaras en un ser humano- continuo Gabriel intentado meter un poco de cordura pero la fe ciega de los ojos azules aun permanecía intacta.
-Luchare por lo que creo y por lo que quiero, no voy a abandonarles, ellos son mi familia, ellos son las personas que más quiero en este mundo. Esos hermanos me mostraron lo que significa el amor de verdad. ¡No voy a dejarlos!- los ojos azul mar brillaban con un toque de enojo, no deseaba alejarse de los cazadores, de Dean. Ahora ya no concebía la vida sin él, desde hace años ya no concebía la vida sin ese humano de ojos verdes – Y si por eso debo renunciar a ser un Ángel, que así sea-
-No te dejaremos, aun puedes regresar. Escúchame bien, en el momento en el que te entregues a los placeres en brazos de ese mono sin pelo será tu fin, habrás caído y tu gracia se irá por completo de ti. Gabriel te dio de su energía y aun te la da, por eso sigues en pie. Si te atreves a tener relaciones con él, tu vínculo y el de Gabe se romperán y solo sufrirás el dolor, enfermaras y dejaras de ser nuestro hermano. No podemos permitir que te toque- alego el ángel rubio. Tomando con fuerza los hombros de Cass.
- Reflexiona Cassi es por tu propio bien, vamos a alejarte lo antes posible, no te merece. Dean no se enamora, se revuelca con cualquier chica guapa se le cruza en el camino y tu eres precioso, además de que contigo comparte el secreto de que en el mundo hay mas que humanos. Eso te hace único, por eso se engancho de ti. Además jamás ha estado con un hombre, solo está experimentando contigo y cuando lo haga y se dé cuenta de que no es tan delicioso como estar con una chica se alejara de nuevo y te dejara, en este mundo decadente, con esta gente decadente sin amor, sufriendo por algo que deseas con todas tus fuerzas y no sucederá jamás. Porque ya se habrá interesado en alguien más- el ángel de ojos caramelo hablaba bastante agitado y poco a poco apretaba los puños con fuerza.
-Dean no es Sam-
Gabriel levanto la cabeza y miro a su hermano con la boca abierta, sorprendido en verdad por lo que acaba de escuchar. Casi con pavor miro desconcertado a sus dos hermanos los cuales le miraban fijamente. Balth solo negó con determinación, moviendo su cabeza de un lado a otro mientras que Cas ni siquiera parpadeaba.
-Sé lo que sientes por él, todos lo hacemos. Por ello creí que me entenderías, que comprenderías estos sentimientos que crecen cada día por él y este terrible impulso de querer estar con él, de rozarle, de besarle. Jamás había sentido deseo por nadie y puedo decirte seriamente que lo deseo. Deseo a Dean y sé que el también lo hace. No es como dices.
Dean tiene mucha experiencia pero no me ha mentido, no me dice que me ama ni me jura nada. Sé que está experimentando y yo también lo hago, experimento el amor, pensé que estarían felices de que al fin pude sentir algo más que amor fraternal por mi familia, al fin siento eso que ustedes tantas veces me describieron.- Murmuro Cas, retorciéndose las manos con nerviosismo.
Los tres guardaron silencio, mirándose con recelo y miedo. Todo se había salido de control y los tres sabían que era causa perdida. Cas ya estaba enamorado y cuando un ángel lo hace es muy difícil quitarle esa idea de la cabeza.
-No quiero que te lastimen- dijo el rubio
-No lo hará y de cualquier modo, acepto el riesgo-
-Sabes que estaremos ahí para guiarte- continuo Gabriel
-Lo se y lo agradezco, hermanos-
-Cualquier cosa que necesites, ya sea hablar o simplemente preguntarnos lo que quieras, no dudes en hacerlo. Si te sientes mal llámanos y te curaremos. Solo jura que no te entregaras a él hasta estar listo-
-La verdad no sé bien a que te refieres, pero si llego a ese momento, me entregare a Dean cuando quiera hacerlo. Lo juro Balth.- respondió sonriendo Cas
Gabriel sonrío por primera vez en toda la conversación y acercándose a su hermanito le abrazo con cariño – No pierdas la cabeza y no olvides que los humanos son cambiantes. Me preocupa pero eso no quiere decir que no me alegre por tu amor. Me alegro por ti y espero que Dean sepa ver lo valioso que es tu amor, que lo corresponda y que entienda todo lo que dejas por estar con él-
Castiel quiso decirle algo pero de pronto sintió un hueco en el estomago y parpadeando se percato que de nuevo estaba en la casa de los cazadores, en el dormitorio que compartió con Dean. Sonriendo se acerco al lecho que había ocupado con su humano y se sintió rebosante de orgullo al saber que había estado ahí, a punto de consumar su amor y declararse.
No sentía remordimientos, no tenía miedo por su elección. Estar con los hermanos era lo más importante que tenia y no iba a despreciarlo.
-¡Cas!- el grito a su espalda y el peculiar calor del cuerpo del cazador le hizo cerrar los ojos, dejando que la nariz del rubio se perdiera en su nuca.
-Diablos, me preocupaste. ¿Qué te hizo ese loco? ¿Estás bien? ¿Te sientes bien?...- la avalancha de prgeuntas se rompió con por el mas dulce beso que podía dar el alado, enredando sus brazos tras la nuca de su amado, juntando sus cuerpo y haciendo que por reflejo, el cazador lo tomo por las caderas, abrazandole con fuerza, estrechándole mas cerca.
PLACER.
En varias ocasiones sus hermanos le habían hablado de ese tema, incluso el sentía placer emocional por sus relación con sus hermanos, o el placer físico cuando disfrutaba de algún platillo delicioso que le brindaban los hermanos Winchester.
Pero sin duda alguna, el pacer mas maravilloso que experimento en su larga vida era el sabor de los labios de Dean Winchester.
Separándose con pereza, los labios palpitándoles ambos y el pulso acelerado, uno de forma tímida bajo la murada mientras que el otro sonriendo cínicamente tomo una mano.
-Vístete, no me agrada que te vean así. Te veo abajo Cas- dijo Dean acercándose de nuevo y robando un breve beso, cerrando la puerta tras él y tras su ida el ángel pudo respirar profundamente, calmándose y seguro que no se arrepentiría de su decisión.
Dean valía la pena.
CONTINUARA…..
