Hola y lo sé, merezco unos cuantos golpes por mi tardanza, cada vez se me complican las cosas, pero eso no significa que deje de escribir y de imaginarme cosas. Gracias a LiaCollins y a GreenEyesSpn por tomarse el tiempo de dejarme su comentario y por apoyar este fic. Este chap es dedicado a ustedes, espero les guste.

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Bobby tenía bastante tiempo en su trabajo y de cierta manera lo disfrutaba, dándole palizas a los malos, aconsejando a los cazadores, ayudando a que el mundo no estuviera tan podrido como solía estar, pero sin duda alguna lo que más disfrutaba era poder relajarse un momento en su casa, beber cerveza y compartir esos momentos con sus dos hijos.

No era un hombre de carreras importantes como leyes o medicina pero era increíblemente inteligente, por eso cuando Sam Winchester bajo tan apagado supo que la situación con Dean había empeorado.

Desde algunos días atrás se preocupo mucho con esa llamada que recibió del pequeño cazador peor ahora que le miraba, en verdad lucia triste, con sus brillantes ojos opacos y su semblante decaído.

-¿Todo bien, Sam?- pregunto mientras le servía una taza de café, el castaño ni siquiera respondió, dejo salir un bufido de frustración y bebió sin mirarle – De acuerdo. ¿Dean lo sabe?- pregunto, esta vez haciendo que el muchacho levantara la mirada y la fijara en él.

-¿Perdón?- pregunto Sam

-Dean ya se dio cuenta de sus sentimientos por alitas- dijo mas como una afirmación que una pregunta. – No nos queda más que ayudarles, no creo que sea un camino fácil. ¡Rayos! Ni siquiera sé si es posible, pero sabes, debemos ayudarles-

-¿Por qué debería ayudarles? ¿Quieres que estén juntos?- pregunto el cazador poniéndose de pie repentinamente, quería agredir a Bobby, de eso estaba seguro, como se atrevía a opinar, ¿acaso nadie se daba cuenta cuanto le dolía?

-No me hace ilusión tener ángeles de ojos verdes y con escopetas pero… Dean es mejor persona cuando tiene a Cas. Le hace bien. Como tu Sam, tu también le haces bien- dijo el hombre mayor con una media sonrisa para aligerar la situación – También creo que Dean ha sacrificado bastante por todos, el mundo, tu padre, tu. Merece un poco de tranquilidad y felicidad, si es al lado de Cas pues solo queda ayudarles, ¿No estás de acuerdo?-

Quería aceptar eso pero por otro lado Sam sabía que no podría aceptarlo, no podría aceptar que su Dean le entregara su corazón a otra persona. Se quedo en silencio, sirviéndose un poco de cereal e intentando dejar el tema.

Escucharon pasos apresurados y ambos fijaron su mirada en Dean seguido por un Cass algo desaliñado, Sam frunció las cejas y Bobby rápidamente sonrió –Si quieren desayunar, ahí está la cocina- dijo el hombre mayor.

-Siéntate Cass, iré por unos platos-

Tomo asiento junto al hermano pequeño del cazador notando enseguida la mirada de reproche que le dirigía, deseaba preguntarle si sucedía algo pero antes de que pudiera decir algo, Bobby le ofreció una servilleta, intentando llamar la atención del alado sobre el.

-Bien, dos platos, Sammy…¿Podrías pasarme el cereal?- pregunto algo incomodo. Sin mirarlo, S am tomo la caja y se la paso, seguido por la leche. – Gracias, toma Cass- le susurro después de haber servido el desayuno del pelinegro.

-Dean… jamás he comido esto- murmuro incomodo el ángel, Sam volteo los ojos enfadado y después de pasar su bocado, miro a Cass.

-No es al gran ciencia, solo cómelo. ¿Qué? ¿Esperas que Dean te alimente?- murmuro el castaño levantándose de su lugar con el pretexto de dejar su plato y poder salir lo más rápido que le permitían sus piernas.

-Podrías al menos dejar de comportarte como un total idiota- murmuro Dean encarando a su hermano y cruzándose de brazos, parecía molesto pero eso le importaba muy poco a Sam, estaba bastante dolido y aunque sabía que tenía las de perder no quería sentarse y sentirse feliz porque su hermano se fijo en su ángel guardián.

Sam miro fijamente as u hermano mayor, y con sus ojos azules llenos de dolor murmuro –Me comporto como debo de hacerlo, después de lo que paso. ¿No crees que merezco el derecho de estar así?-

-La verdad es que no. Me gustaría que una vez te sintiera feliz de por mí, Sammy- tomo la cuchara y comenzó a comer de la manera desastrosa que tanto exasperaba a el castaño.

Bobby simplemente miraba a cada uno de los hermanos, intuía a que venía todo aquello, Sam no estaba para nada feliz con el interés de Dean en Cass y no hacía nada para disimularlo, les mostraba a todos su enojo.

Lo que no lograba entender, era el porqué de tanta furia contenida, pero decidió que era más prudente dejar que esos dos chiquillos arreglaran las cosas solos, como casi siempre lo hacían.

El ángel les miraba algo desconcertado – Parece que algo te molesta Sam- murmuro, enseguida Bobby dejo salir un suspiro y Dean le miro con frustración. Decir aquello solo alentaría a su hermano pequeño a seguir discutiendo.

-Para nada, me siento feliz de que tu y MI hermano se toquen entre sí. Es magnífico- dijo en voz alta, sobresaltando a todos los presentes, Dean sintió sus mejillas extrañamente calientes mientras que Cass solo le miraba con desconcierto.

-Maravilloso en verdad. Me alegro que aceptes tan bien a mi pequeño hermano, Sammy-

La voz de Gabriel lleno el lugar y sonriendo perversamente el castaño se acerco mas al alterado cazador. Tomándole del hombre – Si lo piensas bien, no nos queda otra pequeño cazador, nuestros hermanos lucen felices juntos, ¿Quién eres tú para meterte?- concluyo Gabriel.

El recién llegado se coló hasta sentarse al lado de su hermanito, tomo el cuenco con el cereal, se puso en la misión de alimentar a su pequeño hermano.

Aun así Cass se resistía a abrir la boca, alejándose levemente cada vez que Gabriel le acercaba la cuchara – Venga Cassie, debes alimentarte bien- dijo el de ojos miel acariciando la mejilla de Cass y dándole mimos.

Aquello hizo que Dean no apartara la mirada, con expresión desencajada observo como lentamente aquel engendro con alas alimentaba a su guardián. – El sabe comer- dijo rápidamente arrebatando el plato y mirando con verdadera ira a Gabriel.

-Eso es exactamente lo que yo dije- murmuro Sam cruzado de brazos y mierando divertido la expresión de Dean.

Después de aquello todos continuaron desayunando con tranquilidad, eso sí, para Bobby no paso desapercibidas las miradas que se daban todos los presentes.

Sam miraba con dolor a Cass y a Dean mientras que el mayor de los Winchester no paraba de ver a los ángeles, con cariño a Cass (el cual era reciproco) y con furia a Gabriel. Sin embargo lo que más le sorprendió fue percatarse de las fugaces miradas que el ángel castaño le dirigía al cazador mas joven.

Suspirando, el hombre mayor se puso de pie y recogiendo sus cosas, hizo espacio para sacar libros y escritos viejos y polvosos. – Bueno lo más importante es avanzar en el porqué de tu falta de energía alitas- dijo comenzando a buscar entre las paginas amarillentas.

-No creo que sea necesario, mi hermano Cass sabe a qué se debe y como necesita manejarlo. De cualquier manera Balth y yo siempre cuidaremos de él, pase lo que pase- respondió Gabriel sonriéndole a su herma no, queriendo infundirle valor.

-¿Qué es lo que te sucede exactamente, Cass?- pregunto Dean, la preocupación bullendo en sus ojos verdes. Enseguida el ángel le miro y solo agito la cabeza como quitándole importancia.

Pero al notar la mirada fija del rubio en el supo que no podría escapar de la situación, al menos no tan fácil como creía, así que respondió – Quieren que regrese, que te entregue. Como estaba el plan, sino lo hago me quitaran mi gracia-

Los presentes se quedaron conmocionados, incluso Sam que desde el marco de la cocina miraba a Cass con verdadera sorpresa. Dean sintió un pánico dentro de él, no había pensado que estar con ellos, que al ayudarles su guardián se metería en esos terribles problemas, temía perderle, temía que su propia gente le lastimara.

Por un momento comprendió todo, las amenazas de los hermanos de Castiel, todo era debido a esto. Cass estaba rompiendo sus lazos por no cumplir su misión de llevar a Dean por el camino que les convenía a los alados. Abrió la boca para decir algo.

-Tome mi decisión hace tiempo, me quedare con ustedes y les ayudare a cuidar de los humanos. No importa lo que hagan, me quedare con ustedes. Con mis protegidos- le interrumpió el ángel mirándoles con afecto, con verdadero cariño.

-Entonces… ¿Qué pasara contigo?- pregunto Sam, acercándose a los hermanos ángeles, Castiel miro con detenimiento el suelo, no queriendo revelar todo lo que sabía que podría pasar, todo lo que le pasaría.

-Resumido, le quitaran su gracia, sus poderes y se volverá un humano como ustedes, además de que a todos los ángeles se les dará la orden de quitarle la vida. Casi nada- murmuro de forma sarcástica Gabriel, cruzándose de brazos pero bastante afligido.

Dean sintió el nudo de su estomago estrujarse aun mas, quería matarlos, a todos y cada uno de los que estaban amenazando su guardián – Que lo intente, nosotros te cuidaremos- susurro entre dientes el cazador rubio, instintivamente llevo su mano al hombro de Cas, para darle apoyo, sino hubieran estado todos lo más seguro era que le hubiera tomado entre sus brazos y besado lentamente, pero intento contenerse al notar la mirada de Sam.

-¿Arriesgaras todo?- la pregunta de Sam hizo que todos le miraran fijamente, el castaño lucia en verdad anonadado por la situación. Ese ángel sería capaz de abandonar todo, absolutamente todo por su hermano, ni siquiera el había dejado atrás para seguir con Dean, no le gustaba aquella vida y nunca la aceptaría para su hermano y para él.

Ver los ojos claros tan decididos le hizo darse de cuenta de algo que quiera no ver, el ángel amaba a su hermano, de verdad lo amaba. Esa clase de afecto del que solo había leído en novelas. Se sintió repentinamente avergonzado por su actuar.

-Lo hará por amor- dijo Gabriel, notando como las expresiones de todos cambiaban, Dejan miraba a Cass con casi adoración y era correspondido con el mismo sentimiento en los ojos de su hermano. El ángel castaño miro a Sam y supo que al fin el otro cazador se había dado cuenta de que tenía pérdida la guerra. Sintiéndose mal por el pobre hermano menos de los Winchester, Gabriel paso rápidamente al hombre mayor le miraba fijamente.

Con rapidez el ángel castaño desvió la mirada poniéndola sobre su hermano. –Me alegra saber que hay alguien más de nuestro lado, Cas- murmuro Bobby poniéndose de pie y acercándose al mencionado.

-Pondremos todo de nuestro lado para apoyarte- murmuro el cazador de mayor edad, sonriendo de lado mientras tomaba el hombro de Cass, transmitiéndole tantas cosas con sus ojos, parecía que Bobby estaba agradeciéndole su sacrificio.

El ángel quería decir tantas cosas, palabras resbalando por la punta de su lengua, deseaba agradecer el apoyo, sonreír alegremente, peor cuando sus ojos se encontraron con los de Dean, algo en su interior cambio, vio miedo.

Un miedo terrible en esas orbes verdes, sus cejas se fruncieron y se puso de pie para estar de la misma altura, llevo su mano lentamente la hombro del cazador –No deberías hacerlo- murmuro Winchester sintiendo como un nudo en la base del estomago se formaba con más fuerza que antes.

-No puedo irme. Me quedare y resistiré las consecuencia que vengan- respondió el ángel con valentía en sus ojos. – No quiero causarles problemas, a ninguno, solo quiero ayudar, quiero ver ese mundo que ustedes cambiaran- murmuro mirando a Sam, este enseguida se sintió completamente conmovido.

Había pensado que el ángel solo jugaba, que en verdad no sentía nada verdadero por Dean, pero estaba equivocado, muy equivocado, lo vio, vio sus sentimientos, de ambos y entendió que Cas no jugaba, estaba siendo sincero con sus sentimientos. Cosa que él no hizo en todo este tiempo.

Se había dejado llevar por el pánico de perder a su hermano y eso le hizo cometer un gran error al juzgar mal a su protector. Con sus largas piernas alcanzo rápidamente al ángel y sin poder contenerse le rodeo la espalda, estrechándole. El contacto solo duro unos cuantos segundos, se alejo algo avergonzado pero sintiéndose mucho más liviano que antes.

-Bueno creo que después de todo esto, debemos comenzar a trabajar. Chicos me llamaron, necesitan seguir su camino. – Murmuro Bobby, sintiéndose orgullosos de sus dos muchachos que enseguida le miraron algo sorprendidos.

-Bobby, no creo que sea buena idea, necesitamos ayudar a Cas- dijo Dean y siendo secundado por su hermano.

-No hay mucho que puedan hacer, de cualquier manera Balth y yo cuidaremos de el- agrego Gabriel abrazando cariñosamente a su hermano, pasándole su brazo por los hombros y sonriendo alegremente, mirando como Dean lucia algo molesto por su repentino acercamiento a su guardián – Sentiremos si algo te pasa y no dudes que volaremos a donde sea que estés, hermanito.-

-Mientras no nos ataques alitas, todo está perfecto- farfullo el mayor de los Winchester.

-Venga no te preocupes, ya sabes que me apareceré para cuidar a mi hermano, incluso si eso significa tener que aparecer en tu habitación, asqueroso y pervertido mono sin pelo- respondió el ángel de ojos miel, exasperando a Dean el cual estaba dispuesto a atacarle para que cerrera su asquerosa boca.

Tras varias risas y algunos gritos de Bobby, los hermanos Winchester se dirigieron a comprar todas las cosas que necesitaban para seguir con su viaje, además de que recargaron sus armas y utensilios necesarios para continuar con su trabajo, preparándose para salir a la carretera en la noche.

Decidieron que Cas iría con ellos en el auto, así podrían cuidar de él y ayudarle si volvía a debilitarse. Entraron a la tienda de comestibles, donde tomaron diferentes tipos de alimentos, esta vez pensando que deberían alimentar al ángel.

Dean le mostro diferentes productos para que el ojiazul decidiera que llevar para comer, obligándole a comprar aperitivos y una amplia gama de productos chatarra y de alto contenido en azúcar. – Perfecto, ve a formarte Cass, voy por Sam-

Camino entre los pequeños pasillos y vio a su hermano, agarrando varias botellas de agua, mirando fijamente su reflejo en el cristal del refrigerador – Sam- le llamo haciendo que despertara de su ensoñación y le mirara – Cass ya esta en la caja- murmuro Dean.

-Claro, lo siento ya voy- dijo siguiendo a su hermano, encaminándose al mostrador – Dean, lamento lo que sucedió. Solo quería que lo supieras y que… bueno...- murmuro apenado, bajando la mirada al suelo.

Su hermano mayor solo le miro algo incomodo – Venga, ya está olvidado- dijo subiendo los hombros para quitarle importancia.

-Espero que te vaya bien con Cas, es una buena persona- continuo Sam notando la tensión en los hombros de su hermano, vio como las mejillas de Dean se sonrosaban levemente.

-Tiene que serlo, es un ángel-

Llegaron a la caja y pagaron sus cosas, saliendo de la pequeña tienda – Yo manejo, ustedes descansen- dijo Sam, arrebatándole las llaves del impala y subiéndose del lado del conductor. Dean entro al auto y Cas los imito, poniendo todas las cosas a su lado en el asiento, aun le parecía bastante extraño tener que viajar de aquella manera pero los hermanos Winchester se lo exigieron así que no le quedaba otra más que obedecer.

-Cas, si sientes cualquier cosa, nos dices- murmuro Dean desde su lugar, mientras el sonido del motor se dejaba escuchar en el impala. – Cualquier cosa- repitió girándose para mirar el asiento trasero.

El pelinegro sonrió levemente y asintió, haciendo que su sonrisa contagiara la del cazador. Así los tres, un poco mas clamado y renovados partieron a continuar con su trabajo, muy de cerca dos ángeles les vigilaban, sabían que las cosas podrían empeorar en cualquier momento y temían que al final su hermano menor se perdiera en el mundo de los humanos.

Sin embargo Gabriel estaba de algo seguro, Dean Winchester no estaba jugando con Cas, en verdad le quería y se preocupaba por él y por nada del mundo le dejaría caer.

CONTINUARA….

Gracias por leer, me hacen muy feliz, si ya llegaste aquí déjame un review para saber que te pareció. Gracias, nos leeremos pronto.