3. Conociendo… ¿a mí mismo?
Mientras bajabas las escaleras que daban al extraño despacho del profesor Dumbledore, no podía de dejar de pensar en todo lo que había vivido toda esa noche la verdad. Los acontecimientos venían y volvían en segundos en su mente mientras seguía tomado de la mano de aquella chica simpática de sus sueños. Ella era realmente alguien grandiosa si de verdad un director de ese colegio la había elogiado antes su… ¿poder?, si claro, poder o poderes. Pensaba más bien que ella también tenía un don como él, esperaba que le pudiera enseñar más técnicas de dibujo para convertir más cosas, aparte de la comida, realmente deseaba tener otras cosas a través del dibujo la verdad.
Esperaba realmente algún día entender por todo lo que estaba pasando en estos momentos de incertidumbre la verdad.
Mientras caminaban por los pasillos de Hogwarts, Harry no dejaba de ver todo con asombro e ilusión. Aun cuando estuvieran oscuros los pasillos debido a la hora, podía sentir como algunos cuadros que estaban colgados se movían realmente y hablaban entre sí. Se asustó un poco cuando la chica saco una vara igual a la del mago director para hacer luz en la punta de esta
-Quiero aprender a hacer eso –susurro con asombro Harry. Hermione lo miro con incredulidad por uno segundos, para luego soltar una pequeña risa encantadora ante su asombro por esas pequeñas cosas.
-y lo harás… muy pronto- respondió en voz baja para no alertar a los cuadros.
Siguieron caminando un poco lento para gusto de Hermione, Harry, no dejaba de mirar cada cuadro, piedras, estatuas y diseños de aquel majestuoso castillo.
-¿Podemos…recorrerlo todo algún día? –Preguntó en voz baja ilusionado Harry ante tal espectáculo nocturno que se le mostraba- quisiera dibujarlo todo de este castillo.
-claro que podemos recorrerlo, aunque no este día –sonrió Hermione ante la pequeña faceta de ilusión de este Harry, era como si observara a un niño entrar por primera vez una tienda de dulces la verdad- y… ¿cómo es eso que quieres dibujarlo?
-yo… dibujo y pinto la verdad- susurro avergonzado Harry- eh dibujado todos mis sueños desde que puedo hacerlo… la verdad… hay algunos dibujos que apareces personas y lugares como este por ejemplo... –comento- también, cuando conocí hoy al señor…digo profesor Dumbledore… yo ya lo había dibujado hace dos años porque apareció en mis sueños un gran salón, con mucha comida y hermosos vitrales de animales –prosiguió Harry con su historia- fue así como creí en el profesor cuando me conto que era… un mago.
-Vaya… ósea que… puedes ver cosas en tus sueños- murmuro sorprendida ante este nuevo descubrimiento Hermione
Si….-afirmo Harry bajando un poco la cabeza avergonzado de su don- también….te reconocí por mis sueños. Aunque te dibujaba más joven la verdad.
Hermione se sonrojo ante su confesión. Menos mal que se encontraban aun en camino hacia la sala común de su casa y Harry no podía ver su rubor.
Siguieron caminando en silencio por dos minutos más, cada uno en sus pensamientos. Harry pudo ver, que, empezaban a subir unos escalones para llegar hasta un gran cuadro de una dama algo…gorda a decir verdad. Aunque tenía un muy bonito estilo de dibujo.
Buenas noches chicos –comento el cuadro de pintura, sobresaltando un poco a Harry. Hermione al sentir su salto, recordó que, este Harry no estaba acostumbrado a que las pinturas hablaran.
Buenas noches dama gorda –respondió Hermione con normalidad, apretando un poco la mano de Harry para darle apoyo en esos momentos de confusión- Ehwaz.
Harry miro extrañado a Hermione ante la palabra tan extraña que había pronunciado. ¿Acaso había un idioma mago?
-Pasen queridos –pronuncio la dama gorda, la pintura empezó a desplazarse para encontrar un pasadizo secreto. Al parecer allí era la torre de la casa donde iba Hermione.
Camino con cautela ante el extraño túnel-puerta que daba esa pintura. Hermione sintió su miedo y apretó con un poco más de fuerza y mano para darle ánimo y coraje para continuar.
Harry a los segundos, se encontró con una inmensa sala calidad que le dio la bienvenida. Los colores rojo y dorado estaban por todos lados, había una estantería en una de las esquinas con libros igual de antiguos y de colores como en el despacho del Director. Un amplio sillón de color rojo se encontraba posicionado cerca de una chimenea encendida. Observo que, había dos chicos sentados en ella. Uno de ellos tenía un cabello rojizo furioso la verdad, mientras que el otro, tenía un color igual a su pelo.
Se detuvo en seco.
Los chicos voltearon sus rostros para observar a Hermione llegar, mas no había esperado ver… un clon de Harry.
-¿Hermione porque tardabas….? – su pregunta había quedado en el aire ante la sorpresiva persona que traía su amiga.
Era exactamente igual que él.
De pies a cabeza, bueno con el cabello más largo que el de él.
Se levantó del sillón con cautela, tenía todavía el ungüento en su mano para aliviar su herida pero había olvidado completamente el dolor ante esta persona.
-Hermione, que te dijimos que nos avisaras si usabas la poción multijugos – comentaba el pelirrojo sin darle importancia ante el Harry que había entrado en la sala común.
Hermione dejo escapar un suspiro antes de comenzar con su discurso.
-Harry… ¿Merlín, como comenzare con esto? –se preguntaba a si misma Hermione.
-Ho-hola –saludo Harry ante su nerviosismo, miraba fijamente a su yo, no era casi nada diferente de lo que había imaginado en realidad, solo por el hecho del cabello más corto la verdad.
-Hola… ¿quién eres? ¿De qué casa eres? ¿Y porque tomaste mi aspecto? –preguntaba Harry ante su preocupación de que podría ser una trampa de voldemort o alguna jugarreta de Malfoy la verdad.
-¡Espera Harry! –Los dos Harry voltearon a ver a Hermione ante su llamado- muy bien, Harry… siéntate allí –señalo Hermione al sillón individual, miro a los ojos al Harry de cabello largo para que entendiera que era a él a quien se refería.
-Muy bien chicos –comenzó Hermione- necesito que me presten atención a los que les diré… es realmente delicado, así que necesito que, me dejen contarles todo sin interrupciones, ¿vale? – El pelirrojo y los dos Harry asintieron ante su anuncio.
Mientras que Hermione empezaba relatando lo sucedido. Harry empezó a sumergirse en su mundo ante las millones de preguntas que tenía en esos momentos. No podía creer todo lo que estaba sucediendo la verdad. ¡Era como vivir muchos de sus sueños de forma conjuntan y a todo color la verdad! ¡Estaba más que, emocionado y a la vez, aterrorizado por todo lo que sucedía! ¿Y si, jamás podía volver a su realidad? ¿Se quedaría encerrado para siempre en ese mundo? ¿Se quedaría con su otro yo? ¿Comenzarían a decir que eran gemelos separados al nacer?
Millones de preguntas y ninguna sin respuestas. La verdad había comenzado más a preocuparse que, sentirse ahora emocionado ante los acontecimientos de ahora. Lo único que lamentaba era, no haber cogido al menos, algo de ropa y sus lápices y colores para poder pintar sus sueños.
-Harry… ¿estás bien? –esa pregunta la saco de su ensimismamiento, miro a Hermione y asintió ante su pregunta.
-lo siento… la verdad… esto es demasiado para mí –respondió Harry conmocionado- realmente, no sé qué pensar ante todo esto… es como uno de mis sueños… pero ahora los vivo de forma conjunta y sin reparos algunos.
-¿Sueños? –pregunto el otro Harry mirando a su yo de forma extraña. ¿Sera acaso que él también podía ver los sueños de aquella puerta que lo atormentaban?
-Si… sueños. Yo desde siempre, he soñado con persona como ustedes y escenarios como este castillo durante toda mi vida –respondió mirando a su yo un poco incómodo por la situación.
-Entonces Hermione tiene razón –exclamo Harry con horror y compasión en sus ojos- has estado en la casa de los Dursley durante 15 años sin poder estar aquí.
Si…-susurro con desagrado Harry mirando sus manos un poco maltratadas por las labores de la casa. Harry observo hacia donde fue su mirada y se sorprendido ante esas heridas- aprendí a quedarme callado siempre ante los gritos de tío Vernon y tía Petunia hacia mí, así como también aprendí que sí, trabaja limpiando toda la casa, los adulaba en sus asquerosas conversaciones mientras almorzábamos o cenábamos lo que yo había preparado y les daba casi toda la parte de mi dinero de podar los césped de los vecinos, se mantenían tranquilos y no me molestaban –comento con furia en su voz, por tantos años reprimida- en algunas ocasiones, cuando estaban excesivamente felices por algo que les había cocinado y que hayan gustado de ello, me compraba una o dos prendas de mi tamaño casi una vez al año.
Era el infierno con rosas si le quieres llamar de ese modo –dijo mirando con verdadero odio en sus ojos- tenía que decir, que siempre estaba agradecido por su amabilidad y cortesía al haberme adoptado como "uno más de la familia Dursley".
Harry miro realmente compasivo a su otro yo, al entender su dolor y odio hacia los Dursley. Se levantó del sillón donde se encontraba el pelirrojo, asombrado por la historia de Harry. Sabía que su amigo había pasado las más negras en esa familia, mas nunca habían reparado, si en otras realidades, era lo mismo o peor. Harry se acercó a su yo, este al sentir su cercanía lo miro desconcertante y se levantó de la sillón individual. Se miraron fijamente, observándose, todos los rasgos que podrían obtener si se miraban igualmente en un espejo. Harry solo sonrió ante el cabello corto del otro.
-Sabes… es más cómodo llevarlo largo –discutió Harry de cabello largo- no te da tanto frio en las orejas y puedes jalarte el cabello todo lo que quieras.
-No fue mi culpa la verdad –contesto el otro Harry con ímpetu ante su cabello- la madre de Ron fue quien me obligó a cortármelo porque no parecía "gente" con el cabello largo.
Los dos se miraron los unos segundo de nuevo. Y estallaron en risas iguales ante los estupefactos de sus amigos viendo esa escena tan bizarra la verdad.
Ambos en un momento se abrazaron, apoyándose entre sí para saber, que siempre estarían allí el uno con el otro.
-sabes, deberíamos de cambiarnos los nombres –propuso Harry de cabello largo- la verdad estaremos confundiéndonos el uno con el otro.
-Si la verdad tienes razón –apoyo Harry de cabello corto- ¿Por qué no te decimos James? ¿Cómo nuestro segundo nombre mientras estemos los dos en el mismo lugar?
- ¿El nombre de papa? ¿Estás seguro? ¿No estaríamos insultado a su memoria verdad? –se preguntó el otro Harry mirando desconcertado a su yo.
-Créeme, no creo que le moleste que, tenga a dos hijos exactamente iguales –comento harry con una sonrisa ante las preguntas de su yo- a decir verdad, no creo que esto se haya previsto.
-Sí, tienes razón –afirmo Harry- espera…. Sí, tengo toda la razón
Los dos se echaron a reír ante el chiste de James. Tal vez no sea el último chiste que se harán durante lo que le quede de estancia de su yo.
-Muy bien chicos, aclarado ya el asunto, creo que ya nos podremos ir a dormir -comento Hermione feliz ante la camarería que ahora tenían los dos Potter- la verdad ya es realmente tarde y ustedes dos –señalando al Harry de esa realidad y ron- tienen clases mañana.
-¡Hey puedo mandar a James! –contesto Harry sonriendo y señalando al chico.
-no, no puedes, ese Harry…digo James, no tienen conocimientos en la magia –le reprocho Hermione ante su idea loca- aparte ni siquiera tiene varita.
-¿te refieres a esa vara extraña con que hiciste luz hace unas horas? –pregunto Harry.
- sí, James, eso es una varita –respondió con paciencia Hermione. Realmente, había mucho que enseñarle a ese chico.
-Entonces, ¿no es un don? Es magia en realidad – se respondió a si mismo Harry, asombrado ante su descubrimiento- ¡genial! ¡Entonces realmente es genial lo que hago! –esto último dijo mirando a Harry.
-Sí, puedes hacer tantas cosas con una varita la verdad –respondió Harry riendo ante su yo que observaba todo cual niño en una juguetería. Realmente sentía verdadera lástima por los 5 años que se había perdido en el castillo en esos momentos. Se prometió a si mismo darle durante esas semanas, las mejores experiencias que tenía el castillo en sí.
-Entonces, ¿no es extraño dibujar y que aparezca lo que dibujes verdad? –Pregunto Harry con total ilusión ante los presentes- realmente no es don, es magia.
-Espera… ¿qué? –Se sorprendió Hermione con lo que había dicho Harry- ¿cuándo dibujas se materializa lo que haces?
-¡Claro! Hay veces que no termino mis dibujos para que no se materialices cosas que no deberían de tener –respondió con alegría- casi siempre, lo único que dibujo es comida cuando mis tíos me han dejado sin cena o sin postres. Así que dibujo lo que quisiera comer en esos momentos y PUM se hace realidad –explico restándole importancia a su don, o magia- me llevo algunos años aprender a perfeccionar con los colores, la textura y sus sabor en mi mente para poder tener un mejor sabor para que, no saborear solamente el papel con colorante.
-eso es fantástico Harry quisiera ver eso… digo James –hablo por primera vez el pelirrojo- Soy Ron Weasley por cierto. Estos maleducados que no saben realizar presentaciones, discúlpalos.
-Un gusto Weasley, soy Harry Potter… Digo James Potter para que no me confundas con mi hermano gemelo –sonrieron ante su chiste los dos Harry- te mostraría mi don, pero mis lápices y colores que quedaron en casa de los Dursley la verdad.
- Pues comprobémoslo ahora que estamos en el tema –comento Hermione ahora emocionada ante este nuevo descubrimiento del Harry- acción lápices y colores.
Escucho un barbullo en las escaleras, y como si tuvieran vida propia, dos cajas de lápices y colores volaban en su dirección hacia donde se encontraba Hermione.
-Es… increíble la magia –susurro Harry totalmente emocionado.
-Te sorprendería que es eso y mucho más James –comento el otro Harry, posando su mano en el hombro de su otro yo.
Toma… quisiera que dibujaras lo que quieras en este papel –dijo Hermione un pergamino que había conseguido en la mesa junto al estante de libros.
-¿Lo que sea? –pregunto desconcertado Harry.
-Pues… que te parece si dibujas umm… una cerezas con sabor a chocolate suizo – propuso Hermione emocionada ante su reto.
-Hermione ¿no crees que es demasiado…? –reprocho Harry por la proposición de Hermione pero no logro terminar su frase.
-Tranquilo, ya lo eh hecho antes Harry –tranquilizo el otro Harry- a decir verdad, cuando dibujaba por largo ratos los sabores y texturas, comprendí como hacer que cualquier fruta tenga sabor a otra, si le das el color y tono adecuado-comentaba mientras se sentaba en una silla con mesa cerca de allí para empezar su trabajo- también tienes que tener presente cuanto es el color que le darás, sino, acabaras teniendo chocolate oscuro o chocolate muy claro para dar un ejemplo.
Durante unos 20 minutos nadie decía nada. Solo observaban a ese Harry concentrado en su dibujo. Harry pensaba que, realmente él nunca podría dibujar tan perfectamente como lo hacía su otro yo. Ahora que lo pensaba, sus dibujos en clases era realmente un asco comparados a los de él. Tal vez, si poseían algunas diferencias.
-termine –anuncio el otro Harry mientras bajaba el lápiz en mano- cuando quieres algo que realmente se transforme, tienes que poner una gran deseo de que se realice.
Cuando termino su oración, un resplandor dorado empezó a emerger del papel. Y con unos destellos mágicos, estaban allí en una pequeña pero preciosa canasta las cerezas más bellas que Hermione había visto en su vida. Se veían realmente apetitosas.
Vengas pruébenlas –dijo el otro Harry- juro que no les puse de sabor brócoli o algo por el estilo.
Hermione acerco su mano a donde tenía la canasta el otro Harry, este, la había agarrado y acercado a los chicos para enseñarles que era posible sostener el objeto. Hermione tomo una de las pequeñas cerezas que dentro allí se encontraban. Los chicos sostuvieron el aliento cuando ella introdujo la pequeña fruta en su boca. Cuando la mastico por primera vez, sintió el dulce sabor del chocolate suizo más sabroso que jamás había probado en su vida.
-¡es… delicioso! –exclamo Hermione sintiendo cosquilleo en sus mejillas, tomo tres cerezas más del canasto y las devoraba con rapidez ante su adicción al chocolate suizo.
-Hey déjame probar algunas también –exclamo ron ante el descaro de Hermione acaparando todas las cerezas, tomo las que restaban y les dio algunas a Harry para que este, también probaran.
Cuando lo hicieron, una nueva sinfonía exploraban en sus bocas, sintiendo la maravillosa sensación del chocolate suizo con la textura de la cereza. Era realmente algo increíble.
-Y ¿qué tal? –pregunto con nerviosismo el otro Harry ante las reacciones distintas de cada uno del grupo.
-¡Esto… es… magnifico! – Comentaba Hermione feliz ante el sabor de las cerezas- Dios mío, tienes un poder asombroso. Eres como el Miguel Ángel de la comida en lienzo.
Ese comentario le inflo el orgullo diez mil veces de lo que jamás alguien le había dicho. Aunque jamás alguien había probado su comida dibujada la verdad.
-Mu-muchas gracias Hermione –comento un poco avergonzado ante su comentario, pero internamente se sentía realmente muy feliz por ello.
- De verdad que tienes que prepararme todas las mañanas, comida, si realmente es tan deliciosa como esto –comentaba ron extasiado ante su sabor.
- ¡Ron! ¡James no será tu chef personal! –reprocho Hermione ante la osadía de ron.
-Bueno, creo que es hora de dormir a decir verdad –comento Harry tratando de apaciguar una nueva pelea entre esos dos.
-La verdad Harry tiene razón –secundo el otro Harry – estoy realmente cansado la verdad.
-Claro, tienes toda la razón –respondió Hermione- por cierto, es mejor que no baje mañana al comedor. Todavía tenemos que pensar en la reacción de la gente y como empezaremos sus clases de magia la verdad.
-Tienes razón, no sabemos cómo podría reaccionar, así como también la Umbridge ni Malfoy –afirmo Harry con cautela.
-Buenas noches James, descansa, mañana hablaremos sobre cuando comenzaremos tus clases y tus dudas sobre todo la verdad –Se despidió Hermione. James rápidamente le tomo de la mano ante su miedo de alejarse de la persona asignada que lo había dejado el profesor Dumbledore la verdad.
-Espera… ¿a dónde vas? –pregunto con miedo Harry, los chicos lo miraron totalmente extrañado ante su comportamiento. Sobretodo Ron.
-Iré al cuarto de chicas a dormir James, tú no puedes venir porque está prohibido –contesto Hermione con tranquilidad, sabia a lo que estaba temiendo el otro Harry. Después de todo, comprendía que se sentía como un niño que lo estaban pasando de mano en mano- tu dormirás con los chico, así que no tienes que preocuparte.
- Si James tranquilo, la veras igual más tarde después del desayuno ya que es domingo y no tenemos clases –respondió Harry tranquilizando a su otro yo. Entendiendo la situación que sentía.
- esta…bien –acepto el otro Harry al saber, que no estaría varado allí en esa sala solo- la verdad pensaba que me dejarían dormir en la sala.
-claro que no, dormirás con nosotros –respondió Harry, ron estaba colocando caras raras ante todavía unidas las manos del otro Harry y Hermione. Estos se separaron de inmediato cuando se dieron cuenta de ello.
Cuando todo estuvo aclarado, Hermione subía las escaleras que daban al cuarto de chicas. Mientras que los chicos en las suyas respectivas.
Entrando al cuarto, Harry observo las cuatro camas con donceles que allí se encontraba en esa habitación. Pero observo que, dos de ellas se encontraban ocupadas y calculo que, puesto que las otras dos era de Ron y Harry.
-Tranquilo James, tu dormirás conmigo. La cama es demasiado grande –hablo en voz baja Harry, acertando a la pregunta de su otro yo en su mente- ya hablaremos mañana con la profesora McGonagall de esto.
-si…-susurro el otro Harry. Su otro yo, le presto un piyama -demasiado grande a decir verdad- que se sacó de un baúl que estaba encontraba enfrente de la cama de Harry. Se acomodaron los dos en la cama de este último para descansar de todos los acontecimientos de este día.
Buenas noches Harry –se despidió uno de ellos.
Buenas noches para ti también Harry –sonrió este último. Los dos soltaron pequeñas risas ante esto. Ron solo ronco aún más fuerte.
Los dos realmente cansados, se dejaron atrapar por la magia de Morfeo. Uno de ellos deseando que no fuera un sueño lo que había sucedido esa noche, que de verdad, fuera una realidad cuando se despertara.
