CAPITULO III

Naruto estaba absolutamente envuelto en aquél inesperado beso, le costaba coordinar las ideas, pero eso no le importaba en lo más mínimo… inconscientemente siempre había deseado ese momento en que sus labios se juntaran. Un momento en donde sólo fueran ellos dos y luego de todo lo demás viniera el mundo.

Kurama había estado todo el rato dormitando, pretendiendo que no veía ni escuchaba nada, sin embargo en ese momento se despabiló y al darse cuenta de lo que sucedía soltó un gruñido de molestia. Naruto simplemente le ignoró, no dejaría que por nada del mundo el kyuubi le saboteara este momento, sabía que su amigo demonio no le tenía especial simpatía a Sasuke. A pesar de ello, él lo conocía desde que eran pequeños y hasta ahora se daba cuenta de sus verdaderos sentimientos hacia el moreno.

- ¡Naruto!... ¡aléjate de él ahora mismo! – bramó de inmediato el zorro, ya estaba molesto con la escenita de antes, pero algo andaba mal… podía oler en el aire que aquello no estaba bien.

- ¡no me arruines este momento Kurama! Sólo deja de molestar… - le respondió Naruto enojado por la interrupción, no podía creer que el kyuubi se volviera tan egoísta.

- No lo entiendes Naruto! Algo no anda bien… ¡sólo hazme caso y sepárate ahora mismo! – le volvió a recriminar el zorro con una voz bestial.

- ¿por qué siempre piensas en ti mismo? …Creo que no haz cambiado en nada después de todo… - las palabras del rubio le dolieron más de lo que hubiera esperado nunca.

- … - el zorro guardó silencio ante las hirientes palabras de Naruto.

- Sigues siendo tan egoísta como siempre. – remató Naruto sin atisbo de compasión por el demonio que ya estaba bastante dolido con su comentario.

- Tsk… - kurama estaba a punto de abandonar a Naruto a su suerte, pero en seguida se arrepintió… él se había convertido en su amigo sin dudarlo, antes que nadie. Seguramente su humano no estaba pensando con la cabeza en esos momentos.

- Ya te lo dije una vez Naruto… hazlo ¡ahora! – le gritó kurama con todas sus fuerzas. Naruto ya estaba cansado de escuchar los reclamos infundados del demonio y en respuesta a sus exigencias, comenzó a pasar sus brazos por alrededor del cuello de Sasuke y continuó el beso sin separarse.

- Tsk… ¡maldito mocoso idiota!... – volvió a decir el kyuubi ante la prepotente respuesta de su amigo. Nunca se había comportado así con él, pero en cierta forma comprendía la estupidez de los humanos en situaciones como aquella.

Naruto y Sasuke se separaron lentamente y quedaron frente a frente, sus respiraciones se combinaban en una sola y Naruto no pudo evitar sonreír de alegría.

- ¿lo ves Kurama? No hay nada de malo con… - comenzó a decir el rubio que no ponía atención a nada en especial más que a los profundos ojos de Sasuke, una vez envuelto por ellos, era incapaz de terminar la frase de manera coherente.

Kurama no respondió, sólo se encontraba atento a cada movimiento del moreno, a diferencia de Naruto él observaba cada uno de ellos con desconfianza ya que Naruto también le ponía atención a los movimientos del otro pero no con la misma mirada que el kyuubi.

Sasuke tomó de la cintura a Naruto, girando sobre sí mismo y robándole un corto beso lo volvió a dejar en el suelo, comenzó a acariciar suavemente el vientre de Naruto y juntó sus rostros. Naruto estaba casi fuera de sí de los nervios.

De pronto en la expresión de Sasuke se dibujó una sonrisa despiadada y fría que Naruto sólo había visto unas pocas veces en su vida, kurama gruñó furioso y antes de que Naruto pudiera reaccionar, Sasuke ya le había golpeado en el centro del estómago mientras pronunciaba unas palabras que Naruto no supo identificar.

Su espalda se arqueó de puro dolor, ¿cuál era el sentido de todo eso? Desorientado y mareado logró dar la vuelta para escupir algo de sangre, confundido como estaba sólo atinó a mirar a Sasuke a los ojos, interrogante. No obstante lo único que recibió como respuesta fue otro gran golpe incompasivo.

El delgado y fuerte cuerpo de Naruto fue lanzado hasta el otro extremo de la cueva, golpeando fuertemente contra la pared del otro lado. Definitivamente el rubio no había tenido oportunidad de reaccionar y alcanzar a defenderse.

Sasuke había hecho un extraño y desconocido jutsu, probablemente uno prohibido que había aprendido estando fuera de la aldea durante esos difíciles y horribles años, llenos de guerras y penurias.

Naruto se levantó como pudo concentrando con mucho esfuerzo su chakra en los pies para poder levantarse sobre el agua. Sintió el sabor metálico tan típico de la sangre, se pasó el torso de la mano por la boca y pudo observar que un rastro de sangre le salía por la comisura de los labios.

- ¡Naruto! ¡Sal del agua en seguida! – le gritó kurama con una voz trabajosa, Naruto le hizo caso en seguida, se sentía débil y las fuerzas le flaquearon poco antes de llegar a la roca, se arrastró como pudo hasta poder mantener el equilibrio sobre sus dos pies. La cabeza le daba tumbos y sentía como si le fuera a explotar en cualquier momento.

- Ku... kurama… ¿qué sucede? – preguntó Naruto casi sin fuerzas para hablar.

- Sasuke ha utilizada un jutsu prohibido… consiste en quitarle todo el chakra al oponente hasta que muere… es como si te arrebataran toda la fuerza vital en un segundo… - le habló kurama haciendo un gran esfuerzo.

- ¿y como es que sigo vivo? – preguntó Naruto apretando los puños totalmente contrariado.

- He logrado… he logrado hacer un pequeño escudo alrededor tuyo, pero no me fue posible protegerte del todo… Sasuke fue muy veloz… - dijo Kurama tosiendo al terminar la frase.

- Maldito bastardo… - dijo Naruto con los ojos escociéndole, no lo podía creer… nunca pensó que el amigo por el que tanto había luchado lo traicionara de forma tan baja.

- Lo derrotaré aunque las fuerzas se me acaben – habló Naruto con determinación y rabia contenida.

- El problema… es que ya no tienes fuerzas, Naruto… - le respondió el zorro cada vez más agotado.

- … - instintivamente observó su mano temblorosa en silencio mientras Kyuubi continuaba hablándole.

- ¿acaso puedes sentir tu chakra? Tienes lo vital para sobrevivir… pero estás en peores condiciones que un simple civil… no hagas estupideces y aprovecha lo que te he dado… - volvió a decir el kyuubi.

- ¿a qué te refieres… porqué suena como una despedida…? ¿kurama? – preguntó Naruto casi al borde de la desesperación.

- He logrado defenderte lo suficiente para que no murieras Naruto… pero ese bastardo también ha suprimido todos mis poderes… y no creo poder aguantar mucho más… estarás solo Naruto… sobrevive. –fue la última respuesta de kurama antes de caer en un modo de hibernación del que no podría salir en mucho tiempo más.

- ¿kurama? ¡kurama! – Naruto estaba desesperado, Sasuke era uno de los ninjas más temidos en todo el mundo y resulta que no tenía fuerzas ni para salir corriendo de allí…

- ¿Eh? ¿Así que has sobrevivido? Me sorprendes Naruto. – habló una voz aguda, Sakura apareció desde las sombras proyectadas por la cueva.

Naruto se sorprendió al escucharla y al momento comprendió de qué iba todo ese rollo, Sasuke nunca había querido besarle ni mucho menos.

La ninja se acercó caminando hasta donde Naruto se encontraba, se agachó para quedar casi a la misma altura, sin ningún recato le agarró y apretó bruscamente el mentón del rubio que yacía tumbado y le obligó a mirar hacia donde se encontraba Sasuke quien se acercaba a paso calmado.

- Eres patético Naruto… qué lastima que desperdicies una cara tan linda como la que tienes… pero ni pienses que te quedarás con Sasuke. - dijo sakura lanzando veneno con cada palabra pronunciada – ¿de verdad creíste que Sasuke querría estar contigo? No eres más que una molestia para nosotros… lo más triste de todo es que nunca te percataras.

Naruto los fulminó con la mirada y ninguno se inmutó por aquél gesto tan significativo. Sasuke había llegado hasta donde se encontraban ambos, sakura se inclinó un poco más y le susurró al oído con gran malicia.

- Gracias por entregarnos el sello, Naruto… será una pena que no llegues a entregarlo con tus propias manos. – dijo Sakura con una falsa sonrisa en los finos labios, mientras sacudía frente a sus ojos el pergamino que debían llevar a konoha.

- No eres más que una basura desesperada y… - comenzó a decir Naruto, pero al instante fue interrumpido con un combo por parte de la chica. Quedó sin aliento y el aire no le entraba a los pulmones ni por si acaso, se retorció en el suelo unos instantes con los ojos apretados, pero no les dio en el gusto a esos dos traidores y se abstuvo de gritar por el dolor.

- Naruto… prepárate para morir… - esta vez era Sasuke el que hablaba con la voz más despiadada de todas, o tal vez no era tan así, pero había algo en ella quela convertía en la voz que más le había herido jamás. A pesar de saber que no tenía oportunidad alguna frente a ellos, no le daría a Sasuke el privilegio de verlo rogar por su vida… primero que nada estaba su honor...

- ¿porqué…? – alcanzó a preguntarle Naruto mirándole fijamente a los ojos, era lo único que quería saber antes de que sucediera.

/

Tsunade se encontraba en su despacho como de costumbre, había enviado a Kakashi junto a algunos ambu a buscar al kazekage, Sabaku no Gaara. No creía que ese chiquillo pudiera tener problemas de ningún tipo, había demostrado ser un excelente kazekage y además su fuerza era casi incomparable, sin embargo se estaba tardando demasiado y algo de lo que sí lo creía capaz era el rehuir de su llamado.

Naruto era el ninja más poderoso de momento y a Tsunade le encantaba ver cómo él mismo estaba al tanto de eso y sin embargo no se vanagloriaba de ello, lo consideraba una cualidad muy singular. Su "protegido" siempre había sido inocente e ingenuo y aquello todavía no se le quitaba con nada, no es que le molestara, pero a veces le preocupaba que fuera tan confiado… él había sido el primero en confiar plenamente en las palabras de arrepentimiento de Sasuke-kun, de no haber sido por él, probablemente nunca hubiera sido aceptado de nuevo.

Un suspiro salió inevitablemente de los labios de lady tsunade… el rubio era su predilecto aunque no quisiera que fuera así, era algo imposible de evitar, incluso con sus infantiles berrinches y todo, no dudaba de que volvería esa misma noche con el pergamino del sello secreto. No era un sello demasiado impresionante pero era simple papeleo… el intercambio de sellos era una buena forma de afianzar alianzas con otras naciones y así mantener la relaciones de buen ánimo.

Miró a su alrededor, no había ningún ambu ni nadie más que ella en su despacho, escuchó atentamente y no escuchó pasos aproximándose… era el momento perfecto…

De debajo de su escritorio sacó una botella de sake con un aire de culpabilidad y en el momento justo en cuanto se la iba a beber, entró Shizune seguida por Gaara y sus dos hermanos, encontrándola con las manos en la masa.

- Dios ¡Shizune! ¡¿Qué no te enseñaron a tocar antes de entrar?! – dijo la hokage algo avergonzada por haber sido descubierta.

- Lo… lo siento lady tsunade… - dijo shizune algo avergonzada.

- Ugh… no tienes remedio… - tsunade guardó su botella de inmediato.

- Etto… el kazekage ha llegado… - volvió a hablar mientras cargaba a ton-ton en sus brazos, ya que la Hokage parecía no haberse percatado de la presencia de los otros, después de todo estaba muy ocupada desviando la atención de su botella de sake.

- Buenas tardes Tsunade-sama… - era Gaara quien ya se encontraba dentro de la habitación frete a su escritorio. La Hokage quedó atónita por unos instantes, la última vez que le había visto había creído que ese chiquillo estaba bastante bien para su edad… pero al verlo entrar quedó deslumbrada ante la imagen que veía.

Gaara había crecido bastante, ahora era un chico inusualmente alto de ojos color verde muy intenso en el centro y en las orillas tenía destellos claros. No había duda de que era el chico más apuesto de toda la aldea de la arena y mantenía una actitud que lo hacía lucir aterradoramente sexy.

Lady Tsunade no pudo evitar fijarse en la ropa que el chico llevaba puesta, a diferencia de otras veces que llevaba su traje de kazekage, esta vez estaba vestido de manera casual. Tsunade cayó en la cuenta de que se le había quedado mirando totalmente embobada y de que aún no respondía a su saludo.

- Etto… buenos días Gaara… digo, buenas tardes. – le respondió algo nerviosa, sin poder evitarlo sus mejillas se acaloraron tras caer en la cuenta de sus pensamientos que contenían ciertas tendencias pecaminosas… considerando la edad y el rango en que se encontraba Gaara.

La avergonzada mujer esperaba con ansias que nadie hubiera advertido su reacción, para su suerte el chico no entendía demasiado acerca de relaciones humanas y lo pasó por alto, no así sus hermanos quienes rieron por lo bajo.

- ¿qué era lo que quería discutir conmigo? – preguntó inmediatamente el pelirrojo.

- Pues… quería discutir el tema de un nuevo Hokage para konoha… como tenemos una alianza lo consideré conveniente el avisarte de las decisiones tomadas… - le dijo Tsunade volviéndose seria mientras mordía la punta de su lápiz.

- Un… ¿nuevo hokage? – preguntó Gaara sorprendido.

- Sí, como verás yo ya estoy muy vieja… aunque no se note… pero es así y ya tengo a mi candidato perfecto para ese puesto. – le comunicó lady Tsunade al sorprendido kazekage.